Carolina se levanto de su asiento. Los murmullos murieron al verla. Ahora nadie dudaba que fuera verdad. El parecido que había entre ella y Lissa era demasiado para poder desmentirlo.
Ella se acerco al consejo y miro fijamente a Paula
- Testifica– ordeno ella.
Carolina respiro profundamente y dijo
- Yo soy la hija de Eric Dragomir y Martina Stewart. Solo mis guardianes sabían quién era yo. Uno de ellos era el guardián Lot– me quede petrificada por la sorpresa ¿Qué? –desde que la reina Tatiana empezó a buscar información sobre Eric Dragomir, el guardián Lot me informo. La insistencia para buscar registros biológicos nos llevo a tomar la decisión de robarlos de las manos de los alquimistas– ella me dirigió una mirada aunque sus ojos se apartaron rápidamente y sus facciones se llenaron de pena –la guardiana Hathaway también fue la principal sospechosa por cuidar a Lissa. Después de robarlos, nos enteramos de que ella sabía que Lissa no era la última Dragomir. Era demasiado tarde– sus ojos se dirigieron a la nada –después de unos días, la ley de la edad se dio a conocer. La guardiana Hathaway reacciono exasperadamente, al igual que en la mayoría de las cosas que la molestan– mire fijamente a Carolina ¿Cómo sabia ella tanto de mí? –Llegue a los pocos días y me aloje en una pequeña cabaña en las afueras de la corte. Lot me acompañaba cuando estaba libre, pero mientras él estaba con Tatiana el guardián Nito– ella asintió hacia donde él se encontraba –me protegía. Un día, salimos de paseo Lot y yo. Nos alejamos más de lo debido. Él me desatrazo sobre lo ocurrido con el guardián Belikov, pero de un momento a otro su cuerpo se tenso para la lucha. Me ordeno esconderme detrás de unos arbustos y yo utilice mi magia para cubrir mi olor con la tierra– su tono de voz tenía una nota de histeria –En unos segundos nos vimos rodeados por un gran ejercito de Strigois. Una mujer iba a la cabecera y al hablar me di cuenta que era la líder– ella respiro profundamente y algunas lagrimas se escaparon de sus ojos –le ordeno matar a Tatiana por medio de la coacción. Ella pensó por unos segundos y después le dijo que lo hiciera con la estaca de la tal Rose. Que hiciera todo lo posible para que ella fuera la única sospechosa y luego le dijo que volviera junto a ella. Lot asintió y corrió hacia La corte. Después de unos minutos en los cuales la strigoi reía, él regreso con sus manos ensangrentadas– Carolina suspiro –la Strigoi se acerco a él y lo felicito. Dijo que por él trabajo que había hecho era merecedor de ser despertado. Se acerco a él e introdujo sus colmillos en su cuello. Sus ojos se cerraron cuando las endorfinas entraron en él y los Strigois se alejaron. Lot junto a ellos.
La sala se quedo en silencio después de eso. Parecía que todos éramos cuerpos sin vida. Todos con los ojos fijados en Carolina. Aunque yo ya conocía la historia no pude evitar un escalofrió. Ella no había sido tan específica al contármela. Abe tomo el control
- Creo que esta confesión es más que necesaria– dijo él –pero si quedan dudas, el guardián Belikov dará su testimonio. Él conoce la razón por la cual la strigoi llamada Camilla busca la destrucción de su vida junto a la de Rose
Paula simplemente asintió. Su boca al igual que las demás, estaba abierta por el asombro.
Dimitri asintió a Carolina y ella se dirigió a sentarse junto a Lissa de nuevo. Verlo de nuevo allí me llevo devuelta al juicio de Victor. En ese tiempo tenía miedo que descubrieran nuestros sentimientos, ¿ahora? Ahora ya lo sabían o se enterarían muy pronto.
Dimitri se veía muy guapo con su largo abrigo de vaquero. Esta vez era de un color café, el cual resaltaba con sus ojos.
Él miro fijamente a Paula y ella asintió.
- Hace un tiempo– comenzó –la guardiana Hathaway trato de cumplir una promesa que habíamos hecho un tiempo atrás de lo ocurrido. Ella fallo pero logro dejarme muy debilitado. En ese momento conocí a Camille…
- ¿Usted sabe quién es?– pregunto Iris
Dimitri asintió.
- Continúe– ordeno Paula
- Ella quería acabar con una línea de Morois, y como todos pensábamos, Lissa era la única Dragomir, sin embargo, un deseo me manejaba. Me negué y me separe de ella. Antes de irme exigió decirle porque– sus ojos se encendieron llenos de ira –le explique que yo quería ser quien acabara con Rose. Su muerte era demasiado deseada entre los Strigoi y aunque fuera despertada contra su voluntad, ellos buscarían la manera de acabar con ella– en los ojos de Paula se veía el miedo –así que decidí que si alguien lo haría ese seria yo– un escalofrió corrió mi columna. A mi cabeza regreso mi sueño –después de decirle aquello me aleje de su guarida. Unas semanas más tarde, una carta llego. Era de Camilla. Ella prometió vengarse por mi rechazo, y prometió que si yo no la mataba ella lo haría.
El sarcasmo y la ironía habían dejado la mirada de Iris. Era imposible no creer esa parte de la historia y más cuando era narrada por Dimitri.
- Gracias guardián Belikov
Paula se giro hacia Abe y hacia mí. Dimitri se alejo y se sentó en una de las últimas bancas del tribunal. Recuerdos invadían su mente, lo sabia al ver el dolor en sus ojos.
- Muy bien– dijo Abe –no tenemos nada más que decir. Ahora se puede tomar la decisión, su señoría.
Paula se sacudió de su espesor y nos miro fijamente
- La nota será examinada– dijo –por ahora– pensó por unos segundos, los cuales se hicieron eternos para mí. Ideas raboteaban en mi cabeza, solo rogaba que no me mandaran de nuevo a esa celda –Guardiana Hathaway– ese era un buen comienzo. Ella devolvió mi título –estarás libre, pero guardianes estarán cuidando de ti.
Asentí.
- Gracias– murmure
- Examinaremos la nota y mañana nos reuniremos a la misma hora– termino ella.
Me levante de la silla y abrace a Abe
- Muchas gracias Zmey
- Hey tranquila– dijo él sonriendo y palmeando mi espalda –no soy el único que te ayude.
Asentí y corrí hacia mis amigos
- Estoy libre de nuevo
Lissa sonreía y la tranquilidad se instalaba de nuevo en ella. Mire a Carolina y mi mirada transmitió el agradecimiento. Ella asintió y se giro rápidamente hacia Nito. Al parecer ella se sentía culpable por arruinar las cosas entre Adrian y yo.
- Hey– le dije -¿Cómo es tu nombre?
Él me sonrió
- Benjamín
- Vale– le dije
Hana y Robert me miraron aliviadamente. Una nueva manilla adornaba la mano de ella. Creo que era para curar la oscuridad.
Mirando fijamente a Hana una pregunta revoleteo en mi mente.
Yo la había escuchado cuando estaba en la cabeza de Lissa. Nunca podía ver mi entorno ni escuchar, ni sentir mi entorno cuando me deslizaba a la cabeza de Lissa. Pero a ella, a ella si la había escuchado
- Hana, ¿Cómo lograste que te escuchara cuando estaba en la cabeza de Lissa?– pregunte con curiosidad
Ella se encogió de hombros
- No lo sé…
- La puedes escuchar porque ella también es besada por las sombras– respondió Robert - ella puede entrar en el vinculo que tú tienes con Lissa así como tú puedes entrar en el de nosotros.
Asentí. Robert conocía las respuestas a mis preguntas.
- El dolor de cabeza que aparece al invocar a los espíritus, ¿desaparecerá?
Robert sacudió su cabeza
- No– respondió
Suspire profundamente y le pregunte otra cosa
- ¿Puedo controlarlos? Es decir, al invocarlos ellos atacan a los Strigois pero después también lo hacen conmigo.
Robert lo pensó por un momento.
- Debes tener una gran fuerza de voluntad– él miro a Dimitri y a mi –sus auras se conectan– murmuro –quizás lo logres, con un poco de ayuda. El guardián Belikov puede ayudar a formar una barrera contra ellos.
