Regina se levanto más nerviosa de lo que le gustaría reconocer. La idea de enfrentarse a Emma en tan solo un par de horas la aterraba, sabía que le sería demasiado complicado contenerse al verla, pero sobre todo le daba miedo que Emma no pudiese contenerse. A pesar de los miedos que esta tenía para entregarse por completo a ella sabía que no podría evitar ser Emma Swan, y eso le aterraba.
Decidió ponerse uno de sus vestidos favoritos junto con sus altos tacones y una ligera capa de maquillaje remarcada por su pintalabios rojo intenso. Después de tomar su café se marchó a la universidad.
Al entrar en clase su mirada se dirigió directamente a la rubia que estaba en la primea fila hablando alegremente con sus dos compañeras que parecían acompañarla en las risas y las bromas.
-Buenos días.- Dijo volviendo a colocar esa mascara que poseía desde el primer día.- Continuaremos la clase por donde la dejamos.
Regina se sentó en su silla para poder empezar a colocarlo todo pero la penetrante mirada de la rubia no la dejaba concentrarse. Levantó varias veces la cabeza y se encontró con que Emma no se cansaba de observarla y analizarla con mucho interés, en uno de esos cruces de mirada Regina le regaño a la rubia que asintió y bajo la cabeza para mirar sus papales.
-El barroco de desarrolla en el siglo XVII y primera mitad del siglo XVIII- Empezó a hablar Regina una vez que tenía todo listo.- Se inicia en Italia, concretamente en Roma, que en este momento era la capital artística. A lo largo de este periodo hay un desarrollo urbano y se van a convertir en potencias artísticas.-Regina tuvo que levantarse de su silla para poder moverse lentamente por toda la clase para intentar evitar la mirada de la rubia.
Emma le prestaba toda la atención a la morena además le parecía que ese día estaba más espectacular que nunca y sus ojos no podían dejar de mirarla y disfrutarla. Intentaba evitarlo pero no le estaba resultando nada fácil hacerlo, cada vez que miraba a la morena las imágenes del fin de semana juntas venían a su mente. Sus besos, sus caricias, incluso su bloque para con la morena aunque en ese momento prefería olvidar ese aspecto.
-¿Conocéis la obra?- Preguntó Regina viendo que Emma estaba sumamente alejada de su clase.
Nadie se atrevió a contestar, Ruby y Bella se miraron mutuamente pero ninguna tenía ni idea de que podía ser. Emma por su parte se había desconectado hasta tal punto que no había escuchado la pregunta de la morena.
-¿Señorita Swan?- Preguntó Regina ya directamente para intentar captar su atención aunque sin demasiado éxito.
Ruby le dio un fuerte codazo en la barriga para intentar que Emma volviese al mundo real, Emma se agarro el lugar del golpe mientras miraba a su amiga enfadada que intentaba mostrarle la cara de enfado que Regina estaba poniendo.
-¿Nadie conoce esa obra?- Preguntó perdiendo la paciencia la morena.
-Es de Rembrandt.- Contestó Emma que volvió en sí en ese momento.
-¿El título?- Preguntó Regina a modo de regañina para la rubia.
-No lo recuerdo.- Aseguró ella mirando fijamente a los ojos de la morena.
-La ronda de noche.- Contestó la morena que a pesar del enfado no pudo evitar una sonrisa al ver como la rubia apuntaba el nombre. Para poder ocultar esa sonrisa se giró y se quedó mirando hacia atrás.
El resto de la clase pasó con más calma, Emma parecía haber captado el mensaje y estaba mucho más concentrada y pendiente de la clase. A los pocos alumnos que seguían la clase no les paso desapercibidas las miradas entre ambas mujeres además de que Regina parecía menos fría de lo que estaban acostumbrados pero ninguno quiso darle más importancia.
-Con esto terminamos la clase, espero que tengáis los ensayos listos para la semana que viene, no cogeré ninguno retrasado.- Terminó la morena apagando el ordenador.
Regina siguió atenta a lo que hacía aunque notaba la presencia de la rubia aún en el aula, tenía que admitir que deseaba besarla pero sabía que debía cortarse y comportarse como la profesional que era.
-¿Qué hace aquí, señorita Swan?- Preguntó Regina sin alcanzar la cabeza del ordenador.
-Quería verte.- Contestó ella situándose enfrente de la mesa donde se encontraba Regina.
-¡Emma!- Le regañó mirando a la rubia y después a la puerta del aula que seguía abierta.
-Lo siento, pensé que sería más fácil pero no puedo dejar de mirarte.- Habló Emma algo más bajo para que nadie pudiese escucharla.
-¿Tiene algo que decirme de la universidad, señorita Swan?- Preguntó entonces la morena levantándose para salir de allí cuanto antes.
-Te mandaré otro proyecto corregido a lo largo de la tarde.- Dijo Emma en el mismo tono profesional que Regina.
-Lo revisaré y mañana podremos ver los errores.- Contestó Regina saliendo del aula.
-¿Nos veremos hoy?- Preguntó entonces Emma lo más bajo que pudo.
-He quedado con David en el parque.- Dijo entonces Regina notando como Emma la seguía de cerca.
-Tengo que trabajar, realmente me refería a más tarde.- Habló Emma que fingió una sonrisa inocente al ver la cara de desaprobación que ponía la morena.
-No puedo, tengo cosas que hacer.- Dijo Regina abriendo la puerta del despacho pero sin poder evitar que la rubia entrase tras ella.
-¿Estas enfada?- Preguntó Emma ahora en un tono normal.
-No.- Contestó Regina con un tono más duro de lo que esperaba.- Un poco.- Se corrigió unos segundos después.- Tómatelo en serio, hoy has pasado toda la clase despistada, no has estado atenta y parecía no interesarte nada de lo que decía.- Habló Regina apoyándose en la mesa para poder mirar a la rubia a los ojos.
-Lo siento, no lo puedo evitar.- Contestó Emma acercándose a Regina pero ella le colocó una mano en el pecho y la mantuvo alejada.
-Emma, por favor.- Suplicó Regina.- No me puedo concentrar en clase si tú te la pasas mirándome de esa manera además de que eso sólo te perjudicará. En unos meses puedes quedar libre de todo, pero necesito que te des cuenta de una vez.- Soltó exasperada por la situación.
-¿Unos meses?- Preguntó Emma.
-Sí, he hablado con Gold. Podrás presentar tu trabajo después de navidad y así graduarte.- Contó Regina que vio nacer una gran sonrisa en la cara de la rubia.
-¿En serio?- Preguntó Emma totalmente sorprendida por las palabras de la morena.
-Claro, yo también necesito que esto acabe. Poder mirarte delante de todo el mundo y besarte.- Le explicó entonces Regina aunque sin perder la seriedad y la compostura.
-Eso es muy pronto, yo… sólo quedan unas semanas para navidad.- Espetó Emma entrando en shock al darse cuenta de la situación.
-Lo tienes todo casi listo, sólo debes preparar la presentación oral.- Dijo Regina algo más tranquila.- Sabes que nadie te regalará nada pero estoy segura de que lo conseguirás.
Emma no había escuchado nada de lo que le había dicho Regina, se había puesto nerviosa y se movía por todo el despacho totalmente atacada por la presión y el miedo a suspender o a no ser capaz de hacerlo.
-Emma… Emma- Decía Regina sin obtener respuesta por parte de la rubia que estaba totalmente hipnotizada y perdida en sus pensamientos. - ¡Emma!- Subió la voz aunque sin éxito.
Regina se acercó entonces a la rubia y tiro de ella para unir sus labios, Emma al notar los labios húmedos de Regina sobre los suyos pasó sus manos por la cintura de la morena y la atrajo aún más hacia ella. Sólo esos labios podían hacer que se olvidase de cualquier cosa.
-¿estás mejor?- Preguntó Regina separándose un poco de la rubia.
-Ahora sí.- Contestó ella con una pequeña sonrisa en sus labios.
-Mejor, ahora vete a casa y termina ese trabajo.- Dijo Regina separándose un poco más de ella.
-¿Entonces no nos vamos a ver?- Preguntó Emma algo decepcionada.
-El viernes, te recojo en tu casa a las 7.- Contestó Regina revisando unos papales que había sobre su mesa.
-¿Me estas pidiendo una cita?- Preguntó entonces Emma.
-Sí, pero sólo con la condición de que el jueves me presentes un proyecto viable.- Contestó la morena regalándole una pequeña sonrisa a la rubia.
-Eso es chantaje.- Dijo Emma ofendida por sus palabras.
-Es motivación.- Contestó ella tranquila.
-Está bien.- Cedió la rubia sabiendo que no conseguiría nada.- Pero a las 8, necesito algo de tiempo después de salir del trabajo.- Añadió Emma.
-Así me gusta, entrégame ese trabajo y prometo que será una cita increíble.- Dijo para incentivar a Emma.
-Vale, ahora dame un beso y me marcho.- Contestó entonces Emma.
Regina negó con la cabeza pero se acercó lentamente y dejo que sus labios se unieran suavemente a los de la rubia para después alejarse.
-He dicho un beso.- Protestó Emma tirando de la chaqueta de la morena para unir sus labios en un frenético y apasionado beso.
-Márchate.- Murmuró Regina apoyando su frente en la de la rubia. Sabía que si seguía con esos labios tan cerca no podría controlarse.
Capítulo cortito pero quería subirlo para no dejaros tanto tiempo sin actualizar. Sé que no lo hago con la rapidez de siempre pero no tengo el tiempo para ello. Espero que me lo perdonéis, prometo que el siguiente capítulo será muy interesante. Espero vuestros comentarios.
