Feliz Navidad
PRIMERA PARTE
Pasaron los días y tanto las chicas como los Merodeadores seguían sin dirigirse la palabra.
En el caso de Liza y Sirius, se ponían celosos el uno del otro constantemente. No había momento en el que se lanzaran miradas frías e insultos, cuando tenían la oportunidad. A los ojos de Hogwarts se odiaban, se notaba; Pero sus amigos sabían muy bien que estas demostraciones eran para ocultar lo que de verdad sentían del uno al otro.
Lily y James no estaban para menos; Miradas frías era lo que habían, y no más (afortunadamente). No se hablaban, no pasaban tiempo juntos como antes. Parecía que todo vínculo de amigos entre ellos dos se había desvanecido. Ahora se comportaban como dos verdaderos extraños.
Con Sarah y Remus, respectivamente, la rubia estaba muy confundida: Más que nunca Remus la intrigaba, y estaba empezando a despertar poco a poco su curiosidad. No podía resolver el enigma que ese chico le estaba dejando; Para variar, ya no veía al susodicho tanto como antes. ¿Qué estaba pasando?
Pues lo que ocurría era que el licántropo estaba igual que desde hace algunos días: Triste y solo. Ya no le apetecía bajar al Gran Comedor o pasear por Hogwarts. Simplemente, quería quedarse en su cama todo el día, pensando en lo desgraciado que era, sin hacer caso a lo que sus amigos le dijeran.
Así fue otro día de ese mes. Era una mañana donde el sol brillaba tenuemente y la nieve empezaba a tener un protagonismo especial, convirtiendo el paisaje como en uno de ésos que se pueden apreciar en las postales.
Lo que no iba incluido en ese día que parecía tan tranquilo era un grito que hizo que James saliera bruscamente de sus sueños:
"¡DEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEESSSSSSSSSSSSSSPPPPPPPPIIIIIIIIIEEEEEERRRRRRRRRRRRTTTTTTTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!"
James se levantó de golpe, asustado, con la varita en mano por si acaso. Al final no llevó tanto al caso utilizarla, al ver que el que había gritado era Sirius.
"¿¡Qué te ocurre Canuto!? ¿¡No ves que hoy es domingo!?" preguntó el chico con fastidio, mientras se colocaba los lentes.
"¿Y acaso no ves el calendario?" preguntó Sirius entusiasmado, señalando un calendario que había en una esquina del dormitorio "¡Mira!"
James, un poco soñoliento, se levantó de su cama y fue hacia el calendario de mala gana. Vio el día:
"25…" murmuró sin dar importancia "¿Qué pasa hoy que es tan importante como para levantarme tan temprano de la cama Canuto?"
Sirius lo que quería era pegar a su amigo con un buen almohadazo. A zancadas, se aproximó a James y, agarrándole de unos mechones de pelo por la nuca, le acercó un poco más al calendario:
"¡Mira bien!"
James abrió más los ojos y vio el día que Sirius le indicó, una vez más:
"25 de Diciembre…" no captó hasta unos segundos después "¡25 de Diciembre!"
"¡SI! ¡25 De Diciembre!" exclamó Sirius con más entusiasmo que nunca "¿¡Sabes lo que eso significa!?"
"¡SIII!" James abrazó a su amigo con fuerza "¡FELIZ NAVIDAD COMPAÑERO!"
"¡FELIZ NAVIDAD GUSARAJO!"
Ambos parecían niños de cinco años, fundidos en ese abrazo amistoso; ¡Y es que con razón! 25 de Diciembre era la fecha favorita de Sirius y James.
"¡Bien! ¡Empecemos a abrir regalos!" exclamó el chico de lentes mientras se frotaba las manos con mucha alegría. Pero Sirius le paró el buen humor por un instante:
"Espera Cornamenta... ¿No crees que deberíamos despertar a alguien?" susurró el animago.
James no lo entendió por un momento, pero al darse cuenta de lo que le insinuaba su amigo, una expresión triste se le dibujo en su rostro, mientras volteaba para ver la cama del fondo: La de Remus.
Sirius fue lentamente a la cama y corrió el dosel lentamente. Su amigo Remus estaba durmiendo profundamente, con el ceniciento cabello cayéndole sobre los ojos; Aún y con esto no se podía ocultar el excesivo cansancio que se notaba más que nunca en el muchacho- No había dormido mucho que se diga en los últimos días.
"Remus... Remus..." murmuraba Sirius, tocándole el hombro a su amigo repetidas veces "Despierta Remus…"
Aún el chico no se despertaba, por lo cual James se unió a los intentos de su amigo:
"Remus… despierta, es navidad…" decía James mientras le zarandeaba el hombro al chico de cabellos castaños.
Poco a poco el chico fue abriendo los ojos, topándose con Sirius y James. Al pasarse las manos por los ojos, pudo ver como sus amigos lucían una sonrisa propia que solo se podía encontrar en infantes, no en adolescentes. Eso hizo que Remus se extrañara un poco:
"¿Qué sucede? ¿Por qué esas caras?"
Sirius y James no dijeron nada; Solo se miraron entre sí antes de sacar entre los dos un regalo envuelto en papel brillante de regalo, con un moño azul decorándole. El castaño se pasó las manos por los ojos una vez más, sorprendido:
"¡Chicos!" sonrió "¿Y este regalo?"
"¡Este es tu regalo Remus!" exclamó Sirius con una sonrisa de oreja a oreja "No creerás que en este día te vas a quedar sin regalos ¿eh?"
"¿En este día?" preguntó Remus confundido "¿Qué día es hoy?"
"¡No me digas que no lo sabes!" exclamó James con los ojos bien abiertos de la impresión "¡Hoy es 25 de Diciembre!"
"¿No lo recordabas?" preguntó Sirius un tanto serio.
Remus se sonrojó. La verdad es que había perdido un poco de la noción del tiempo por estar tantos días sin hacer nada más que deprimirse.
"La verdad es que no…" admitió frente a sus amigos "Bueno… supongo que no necesitan que les de razones ¿verdad?"
No; Sirius y James no necesitaban razones, pero lo que menos querían era que Remus se entristeciera de nuevo, y menos en este día, por lo cual le alentaron a abrir su regalo:
"¡Vamos Rem! ¿A qué esperas?" le animó Sirius con unas palmadas amistosas en la espalda.
"¡Si! ¡Abre tu regalo!" continuó James con una sonrisa.
Remus sonrió un poco antes de sentarse bien en su cama para ir abriendo meticulosa y religiosamente su regalo, sin dejar que el papel se rompiera. El licántropo miró por un momento a sus amigos, específicamente a Sirius, quien el chico estaba que se comía las uñas por la impaciencia. Claro… Sirius tenía ese defecto grande, cosa que Remus aprovechó para hacer mucho más lentamente la operación. Lo que no tomó en cuenta fue que James se impacientara también.
"¡Anda Remus! ¡Deja de hacer más lenta la situación!" Se rió el chico "¡Rasga el papel!"
No hizo falta poner más pegas al asunto entonces; Con una carcajada, Remus empezó a rasgar sin remordimiento alguno el papel de regalo, que poco después quedó tirado en el suelo junto con el moño azul. Lo que el chico vio a continuación le dejó casi sin habla. Pasó el dedo por el lomo de su- ahora- nuevo libro, acariciando la portada y analizando su textura. Definitivamente ese regalo era una joya:
"Secretos de la licantropía: Punto de vista de un hombre lobo a otro. Jack Neollowells" leyó en voz baja, aún sorprendido.
Miró a sus amigos, quienes en ese momento sonreían de oreja a oreja, contentos de que a su amigo le gusta el regalo, según lo visto. Remus no pudo más que balbucear:
"Chicos… este libro… yo…" se rascó la nuca sin saber mucho que decir "Wow…"
Con eso último todo bastaba.
"Pero…" Remus siguió hablando, ahora dirigiendo su mirada a los animagos "Esto… ¿Les costó…? Es que…"
"Remus, sabes que el precio no importa" se encogió de hombros James "Todo está en el detalle"
"Además, queríamos que tuvieras uno de los libros más famosos del mundo mágico y que leyeras el diario de un hombre lobo" le explicó Sirius.
"¿Es decir que este autor es…?"
"Si" le interrumpió Sirius, sabiendo cual era la pregunta "Jack Neollowells es un hombre lobo, como tu"
"Queremos que lo leas, para que no te sientas tan triste y para que veas como otras personas con tu misma condición siente lo mismo que tú"
Remus parecía como en otro mundo; A pesar de todo escuchaba.
"Remus, hay miles de licántropos en el mundo; Algunos tienen la desdicha de creer algo que no es verdad, terminando por hacer de su dogma el tener que morder a las personas para poder estar conformes consigo mismos, cuando no es cierto" Sirius siguió hablando "Tu eres de la minoría afortunada. Tienes la suerte de tener personas que te quieran y apoyan"
"Entre ellos nosotros, contando a Peter" continuó James, al tiempo en que Remus se volvía para mirarle atentamente "No importa lo que pase Remus: Siempre estaremos contigo"
"Porque así es la amistad ¿No crees?" sonrió Sirius.
Remus, con una tenue sonrisa en los labios y una expresión radiante en el rostro, asintió, dándole la razón a sus amigos; Y es que todo era verdad: Para lo que tenía que sufrir, era muy afortunado, después de todo.
"Seguro y creen que soy un maldito testarudo ¿no?" no pudo evitar bufar.
"Pues no más que Sirius, estoy seguro" bromeó James.
"¡Hey!"
James y Remus no pudieron evitar reír, mientras Sirius le daba un almohadazo al primero. El hombre lobo no pudo más que decir:
"¡Bueno! Creo que ya es momento de abrir sus regalos ¿no creen?"
Tales palabras no hubiesen podido hacer reacción en ningún niño en el mundo como lo hicieron en James y Sirius; Al instante los dos se levantaron del suelo para agarrar sus regalos y abrirlos con entusiasmo junto con Remus. Éste no pudo evitar reír cuando James se probó la túnica que Sirius le regaló para luego modelarla alrededor de la habitación, contoneando exageradamente las caderas y arrojando besos que Sirius hacía como si se los quitara del rostro con asco; No pudo evitar reír cuando Sirius recibía de James y Remus un muñeco de chocolate blanco y negro que aumentaba de tamaño según el hambre que tuviera Sirius. La cara del animago sinceramente era como la de un perro hambriento, y claramente James no pudo desaprovechar la oportunidad para tomarle a su amigo muchas fotos con la cámara; No pudo por menos evitar sonreír al ver a sus amigos recibiendo libros de él- Para James Quidditch a través de los tiempos y para Sirius Animales fantásticos y donde encontrarlos, agradeciéndole con mucha alegría.
Y ciertamente Sirius y James no pudieron evitar reír tampoco al sentir a Remus de nuevo con ellos, disfrutando de cada minuto como debía ser. Así era como debía ser cada navidad.
"¡Hey James! ¿No crees que deberíamos contarle a Remus del regalo que le mandamos a los Slytherins?" preguntó Sirius a James, haciendo que en sus rostros aparecieran miradas malévolas.
"¿Regalos a los Slytherins?" preguntó Remus con claro interés "¿Qué regalos?"
"Pues sucede que en estos días les oímos a unos Slytherins de cursos inferiores que chicos de séptimo como Malfoy y sus secuaces habían ido a pasar estas navidades en la casa del rubio teñido" contó Sirius.
"Así que, aprovechando la oportunidad, no pudimos hacer más que darles una grata sorpresa"
------------------------------------------------------------------------------------------------
En la Mansión Malfoy los jóvenes se levantaban temprano. En este día tenían otra reunión con su amo, seguramente para planear el siguiente ataque.
Mientras se arreglaban, llamaban a la puerta.
"¡Adelante!" exclamó Malfoy con voz fría y autoritaria. Instantáneamente entró un elfo, lo cual hizo que el humor del rubio pasara a peor "¿Qué quieres?" preguntó bruscamente.
"Señor, Golgi quiere que sepa que acaban de mandarle correspondencia" dijo el elfo con el mayor respeto posible, sin dar muestra de ningún tipo de miedo hacia su amo, como era muy normal.
"¿Y qué esperas? ¡Dámela!" exclamó el joven. El elfo salió instantáneamente de la habitación, en busca del pedido de su amo "Estos elfos de hoy en día parecen más una carga que una ayuda" se quejó el rubio, haciendo que algunos muchachos se mostraran de acuerdo con él.
Poco después, el elfo entró a la habitación, arrastrando tras de sí una caja sumamente grande, poniéndola a los pies de su amo. El rubio miró al ser con despectiva frialdad antes de gritar:
"¿Y qué sigues haciendo aquí? ¡Vete de una buena vez!" ordenó.
"En seguida amo"
Sin mostrar quejas ni faltas de respeto, el elfo se fue de la habitación. Los compañeros del rubio se formaron automáticamente en un círculo alrededor de la caja, mostrándose curiosos por saber qué era lo que había dentro.
"¿Qué es Lucius?" preguntó Zabini, curioso, aunque haciendo esfuerzos por no aparentarlo.
"Ni idea" respondió Lucius, al tiempo que agarrando la tarjeta que acompañaba tal correspondencia, arqueaba las cejas en un gesto de sorpresa "Va dirigido a todos nosotros, además de mí"
Crabbe vio la tarjeta de reojo, y entonces una idea- muy imposible- pasó por su cabeza:
"¿Nos lo habrá mandado el amo?" preguntó con voz ronca.
"No seas ridículo" dijo Snape enfadado "El no mandaría estupideces como una tarjeta de colores o detallitos. Es una persona seria como para esas tonterías"
"¿Entonces quién nos lo habrá mandado?" preguntó Spencer alzando una ceja.
"¿Por qué mejor no abrimos la caja y ya?" preguntó Lucius con más mal humor que nunca. Además de ese elfo incompetente, tenía estos compañeros más incompetentes, podía decir "¡Vamos! ¡Antes de que se agote mi paciencia!"
Los demás asintieron y entre todos empezaron a romper la caja. Cuando la abrieron...
"¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!"
De la caja empezaron a salir muerde-libros y muchas bombas fétidas encantadas que se arrojaban mágicamente contra ellos; Jugo fétido que los mojaba de pies a cabeza y dixies de peluche que actuaban como uno verdadero y jalaban de sus cabellos y orejas. ¡Era muy cómico ver esa escena! Los Slytherins gritaban como locos por la habitación, tratando de escapar de las distintas cosas que los perseguían.
Después de unos intensos cinco minutos, las cosas volvieron a la caja y la caja estalló dejando un texto trazado con cintas de color rojo, verde y blanco, que unidas componían el siguiente mensaje:
"FELIZ
NAVIDAD POR PARTE DE LOS MERODEADORES"
Snape, como
tantos otros, sintió una rabia inmensa que se apoderó
de él de pies a
cabeza:
"¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡POOOOOOOOOOTTTTTTTTTTTTTTTEEEEEEEERRRRRRR!!!!!!!!!!!!!!"
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Cuando James terminó de contarle la broma. Remus se reía a carcajada limpia:
"¡Vaya! Estaría dando cualquier cosa por ver sus caras, simplemente" fue su comentario.
"No tanto como James y yo, créenos" rió Sirius, a lo cual Remus y James se unieron para reír instantáneamente.
"Bien, pues será mejor que vayamos a comer" recomendó James, a lo cual Sirius no pudo más que contestar un tanto desesperado:
"¡Ah no! Tengo que hacer... una cosa" dijo simplemente.
"¿Qué cosa Sirius Black?" preguntó Remus con sumo interés.
"No voy a hacer nada malo Remus John Lupin… ¡Y deja de lanzarme esa mirada reprobatoria!"
"Está bien, pero al menos dinos a donde irás"
"Si, cuenta... ¡Somos tus amigos!" le alentó James.
"Solo iré a la lechucería" explicó Sirius. Al ver la mirada de sus amigos agregó "Mandaré una carta. Nada de bombas fétidas contrabandeadas ni nada por el estilo" se puso una mano encima del corazón "Se los prometo. Les doy mi palabra de Merodeador"
James y Remus no pudieron más que asentir, al no sacar otra pista.
"Bien, mejor vayamos a comer… ¡Me estoy muriendo de hambre!" exclamó James.
"Ve bajando James. Yo luego te alcanzo" le dijo el chico.
"Bien" y sin más, James se fue al Gran Comedor.
Sirius alzó una ceja. Conociendo a Remus, algo él quería:
"¿Qué sucede?"
"Necesito que mandes algo por mí" pidió el castaño.
"Bien, ¿Pero qué?"
-------------------------------------------------------------------------------------------------
James fue al gran comedor. Pudo ver que Liza, Sarah y Lily ya estaban despiertas, pero como en todos esos días se sentó lejos de ellas.
Liza, mientras tanto, se ponía el collar que Lily le había regalado:
"¡Gracias Lil! El colganter es precioso" Liza recogía su cabello para que pudiera lucir el colgante de zafiros que su amiga le había regalado.
"De nada Liz; Los pendientes de perlas que me regalaste también son preciosos"
"¡Hey! ¿Y mis regalos no les gustó?" preguntó Sarah haciéndose la ofendida.
"No nos has regalado nada" le recordó su hermana.
"Menos mal que me lo recordaste" sonrió la rubia antes de dejar al descubierto dos regalos "Aquí están. ¡Feliz navidad!"
Liza agarró su regalo y, al romper impacientemente el papel, vio que se trataba de:
"¡Un diario!" exclamó Liza con alegría al ver el libro que tenía en manos.
"¿Te gusta?" preguntó su hermana tímidamente.
"¡Me encanta hermanita!" exclamó esta abrazando a la rubia "¡Gracias!"
"No hay de que" dijo Sarah satisfecha "¿Y te gustó tu regalo Lily?"
"¡Claro! Una pluma que cambia de color y textura dependiendo de mi estado de ánimo" dijo Lily mirando su nuevo regalo.
"Se ve que le gusta, ya que la pluma está de color amarillo, lo cual significa felicidad" informó Liza, revisando el folleto que venía con la pluma.
"Excelente, entonces estoy satisfecha" dijo Sarah sonriendo.
"¡Oh Dios! Casi se me olvida darte tu regalo Sarah" Lily revisaba en el bolsillo de su túnica mientras Sarah adoptaba una expresión sorprendida, casi incrédula:
"¿En serio me compraste un regalo?" preguntó ella, sorprendida.
"¡Claro! Somos amigas" fue todo lo que dijo la pelirroja antes de darle a Sarah una caja pequeña "¡Feliz navidad!"
Sarah sonrió y abrió la caja. Tenía dentro un colgante de cristales hermosísimos.
"¡Por merlín!" exclamó Sarah viendo sorprendida la joya "Esto es... es... ¡Hermoso!
"Estoy de acuerdo contigo" dijo Liza viendo sorprendida el collar "¿Quieres cambiar mi colgante de zafiros con tu collar de cristales?"
"¡Ni loca!" exclamó Sarah, poniéndose el collar en el cuello "Esto es un gran detalle Lily... ¡Muchas gracias!"
Lily sonrió satisfecha.
En ese instante, Remus entró al Gran Comedor y se sentó junto a James.
"¿Terminaron sus asuntos?" preguntó el chico mientras le daba un mordisco a su tostada.
"Si, ya terminamos"
"¿Y Bien?"
"Solo mira por el rincón de las chicas dentro de..."
Pero en ese momento, entraron por la ventana un montón de lechuzas que fueron volando y dejando paquetes y cartas a sus respectivos dueños.
"Olvídalo"
Las chicas veían impresionadas el montón de lechuzas que tenían en frente de ellas.
"Vaya…" soltó Lily.
"Yo, lo que sé, es que la lechuza gris de allá es de mis padres" dijo Liza "Pero a las demás no las logro reconocer"
"¿Son tuyas Lily?" preguntó Sarah.
"No, la única es Bridget, la parda de aquí. Es de mis padres" dijo Lily "Apenas se están acostumbrando a mandarme cartas por el modo mágico"
"Pues ya leí la carta de mis padres" dijo Liza teniendo en la mano un pergamino "Nos desean feliz navidad a todas y nos informan que nuestros regalos nos los entregan cuando los veamos de nuevo"
De pronto, se escucharon un montón de ululares, procedentes de las lechuzas que estaban frente a ellas.
"Mejor agarremos de una vez nuestra correspondencia" dijo Sarah.
Así, todas agarraron las cartas y los paquetes que las lechuzas traían, dejándolas volar de nuevo por la gran ventana del Gran Comedor.
"Empecemos con la gran caja que tengo delante" dijo Liza, viendo con suma desconfianza un gran paquete lleno de agujeros "¿Qué será?"
"No sé... ¿Una anaconda que te comerá, así cumpliendo el sueño mas grande que tengo en este mundo? preguntó Sarah.
"No lo sé" dijo Sarah encogiéndose de hombros "¡Ábrela!"
Liza obedeció y destapó la carta, dejándole escapar una exclamación enternecedora casi nunca vista en ella:
"¡Awww! ¡Que lindo!"
Sarah y Lily no entendían, hasta que Liza sacó de la caja un gato blanco y pequeño, dejándole escapar a las dos otra exclamación enternecedora como la que Liza había emitido.
"¡Que lindo es!" decía la pelinegra mientras abrazaba el gatito y lo mecía entre sus brazos como a un bebé "¿Quién me lo habrá mandado?"
"¿No dice?" preguntó Lily.
"Solo dice que es una hembra y que la cuide bien"
-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Así que por eso Canuto no fue con nosotros a la casa de los gritos en el paseo a Hogsmeade" James chasqueó la lengua repetidas veces "Sabía que algo tramaba"
"Muy bueno el regalo, por cierto. Todos sabemos que Liza se muere por los gatos" observó Remus.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Sigamos viendo lo demás" sugirió Lily, sacando tres cajas forradas de papel brillante "Para Liz… Para Sarah… y para mí"
Las chicas abrieron las cajas y vieron que eran prendas.
"¡Vaya! Un brazalete de zafiros para combinar con mi colgante" exclamó Liza poniéndose la pulsera en la mano "Ya puedo decir que tengo mi guardarropa completo"
"¡Unos pendientes de esmeraldas!" dijo Lily mostrando su regalo.
"¿Y qué te regalaron a ti hermanita?" preguntó la pelinegra a la rubia.
"Un brazalete de cuarzo rosa" dijo ésta, casi muda de la impresión. Se puso el brazalete y lo contempló "¡Es hermosísimo!"
"¿Por qué te tienen que tocar los mejores regalos a ti?" murmuró Liza desconcertada, pero pareció que nadie le escuchó.
"Lil, ¿Quién nos mandó estos regalos?" preguntó la rubia con sumo interés.
Lily buscó la carta que acompañaba todas las cajas y sonrió al ver confirmadas sus sospechas:
"¡Remus!"
Las chicas voltearon para ver al chico y él le devolvió la mirada con una sonrisa a cada una de ellas. Sarah debió sospecharlo; Sin duda ese chico era especial.
------------------------------------------------------------------------------------------------
"Así que les compraste un regalo a las chicas, en especial a Sarah picarón" dijo James, dándole codazos amistosos en las costillas del muchacho.
"Cállate" dijo el castaño volteando los ojos, aunque sin pizca de enfado en éstos.
------------------------------------------------------------------------------------------------
"Hay que admitir que ese chico es un encanto" comentó Liza. Todas asintieron "Bien, el próximo regalo es para... ¡Sarah!" y sacó una caja que había en la mesa "¡Feliz navidad hermana!"
La chica tomó su regalo y se asombró al ver una blusa azul, con un montón de detalles alucinantes.
"¡Por Merlín! ¿Esto es para mí?" preguntó Sarah, aún sin poder salir de su estado de asombro.
"¡Si! ¿Te gusta?"
Sarah abrazó instantáneamente a su hermana, diciendo:
"¡Me encanta hermana! ¡Eres lo mejor!"
Se separaron. Liza quedó satisfecha con la felicidad de la rubia, y ni se le pasó por la cabeza ninguna frase para responder lo último; Simplemente sonrió.
"Bien… ¿De quién es el siguiente regalo?"
"El siguiente regalo es para... ¡Lily!" exclamó Sarah, entregándole a Lily una caja.
"¿Para mí? ¡Que halago!" exclamó ésta mientras tomaba la caja "¿Quién me lo mandó?"
"Adivina quién…" jugueteó la rubia alzando ambas cejas.
Liza no tardó en saber de quien era tal detalle al ver la expresión de Lily en el rostro:
"¿Anónimo?" preguntó la pelirroja en voz muy baja.
Sarah asintió.
"¿Su admirador secreto?" preguntó Liza. Sarah asintió con fervor "¿¡Qué esperas Lily!? ¡Ábrelo ya!"
Lily desató las cintas y el papel de regalo que la envolvía. Pegado a la caja de cartón, había un poema:
"El
invierno es frío, "Feliz navidad querida
esmeralda de fuego. Siento no haberte escrito tanto como otras veces,
es solo que no he podido tener mucho tiempo... ¿Te apetece
cartear esta noche? Mi lechuza recogerá tu respuesta a las
7:00 p.m."
el verano es caliente,
pero lo que mas
me alegra,
es verte sonriente
"Qué dulce" no pudo evitar
murmurar la rubia.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Vaya, que galante eres Jamsie" se burló Remus mientras pestañeaba cinco veces por segundo.
"Cállate" dijo James, esta vez él, volteando los ojos.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Liza no dijo nada, solo aguardó impaciente a que Lily abriera la caja.
En ese instante, un gran brillo iluminó el Gran Comedor, dejando perplejos a muchos estudiantes y profesores. Ese brillo venía de la caja que había al frente de Lily y, cuando cesó, dejó al descubierto algo que hizo sacarles un Por Merlín o un ¡Oh mi Dios! a todos los estudiantes y profesores que se hallaban en ese preciso momento.
Al frente de la pelirroja se hallaba una esmeralda en forma de corazón. ¿Quién iba a pensar que eso tan pequeño pudiera causar un brillo tan intenso?
"Dios Mío..." murmuró Liza impresionada "¡Lily! ¡Ábrela!"
Lily, a pesar del estado de asombro que estaba embargándole en ese momento, abrió la pequeña joya y vio que miles de Snitches pequeñas volaban alrededor de ésta y, entre ellas, sacaban un pequeño pergamino que aumentaba cada vez de tamaño y que decía en letras con perfecta caligrafía:
"TE
AMO"
Lily no podía salir en sí de la impresión. ¡Simplemente no podía! Y lo más extraño de todo era que nadie se reía ni se burlaba por la situación; Parecía que todos se encontraban en la misma situación de ella.
En minutos, la profesora McGonnagall fue la primera en romper el hielo, aunque con voz temblorosa:
"Bien alumnos; ¡Ya no hay nada que ver! ¡Vuelvan a comer!"
Los pocos alumnos que estaban en ese momento obedecieron, pero no pudieron evitar intercambiar palabras entre ellos acerca de tal momento. Con el tiempo, las letras desaparecieron:
"Vaya…" murmuró Sarah "Esa persona verdaderamente te ama Lily… y mucho"
"¿Qué? ¿De qué hablas?" Lily por fin pudo salir de su actual estado de shock.
"El brillo de ese corazón de esmeralda crece y se vuelve más intenso de acuerdo al amor que esa persona le otorga a su destinario" le explicó Sarah.
La pelirroja no dijo nada. Simplemente no tenía palabras para ello; En su lugar simplemente se le quedó mirando al detalle que tenía entre los dedos.
"Ahora ya sabes que 'Anónimo' te ama de verdad" sonrió la rubia.
Liza, en eso, vio al otro lado de la mesa, hacia James. Ella sonrió y el chico le devolvió la sonrisa. No hacía falta palabras para confirmar lo que ella y Remus pensaban: Ese chico estaba loco por la pelirroja, ahora estaban seguros.
Después de que Lily se le quedara mirando a la gema unos cinco minutos más, embobada, la tapó de nuevo y se la guardó bien en la túnica. No iba a permitir perder un regalo tan especial como ese.
"Bueno... ¿Vamos a la sala común?" preguntó Liza algo... ¿Impaciente?
"Si quieren vayan ustedes ¿Si? Yo me quedaré otro momento" informó la pelirroja.
"Como quieras" y Liza se levantó de la mesa, llevando consigo todos sus regalos, caminando rápido a la puerta de roble hasta desaparecer tras ella.
"Bueno... Yo me debo ir" dijo Sarah levantándose de la mesa "Debo encargarme de un asunto. ¿Segura de que quieres quedarte?"
"Totalmente" fue la corta y sencilla respuesta de Lily "Ve"
Sarah le sonrió y también desapareció tras la puerta de roble, con sus regalos a la mano.
Lily, mientras tanto, comía mientras esperaba el momento que tanto estaba esperando.
'Vamos... Por favor... ¡Lleguen rápido!' pedía la pelirroja en silencio.
Lily vio al otro lado de la mesa y el mundo se le cayó a los pies al ver que James y Remus se estaban levantando para irse también.
'¡No! ¡Por favor! ¡Lleguen rápido!'
Y fue allí, precisamente, como si un ser superior la hubiese escuchado: Las puertas de roble se abrieron una vez más, dando paso a un hombre alto, muy delgado, de muchas pecas en la cara y castaño. Iba vestido de azul mar y con un sombrero muy cómico en la cabeza. Tenía un bolso de piel de dragón guindado sobre su hombro. Tal parecía que era un mensajero.
Lily sonrió.
'Ya llegó'
El mensajero llamó en voz alta:
"¡Disculpen! ¿Aquí está James Potter?"
James, extrañado, levantó la mano.
"Si... Soy yo... ¿Por qué?"
"Tengo un paquete para usted" dijo simplemente el mensajero, yendo hacia James.
"Pero yo no pedí nada" dijo James más extrañado que nunca.
"No, porque alguien se lo manda" bufó el muchacho, sacando de su pequeño bolso una carpeta y una pluma "Solo firme aquí ¿Si?"
"¿Firmar?" James alzó una ceja "No me quitarán dinero de mi cuenta ¿Verdad?"
"¡Claro que no! Tenemos órdenes estrictas" bufó una vez más el mensajero, entregándole no muy amablemente la carpeta y la pluma al chico de lentes "Ahora firme aquí… aquí… y aquí… y… ¡Oh! Aquí" firmó finalmente en lo inferior de la hoja. El mensajero le quitó la carpeta "Bien. Aquí tiene"
De su bolso sacó un paquete largo... ¡Muy largo! Y se lo entregó a James.
"Feliz navidad"
Con paso firme, el mensajero se fue del Gran Comedor. James aún seguía confundido, pero Remus le alentó a lo que interesaba:
"¡Bien! ¿Qué esperas?... ¡Ábrelo ya!"
Lily miraba desde el otro lado y se encontraba igual o más impaciente que Sirius.
James empezó a romper el papel de regalo y se quedó impresionado, en estado de shock, alterado, y un poco aterrado al ver… ¡Que su regalo era una escoba nueva! ¡Nada más y nada menos que "El Torbellino de Viento"!
Él estaba... ¡En estado de shock! Es decir: ¡Una escoba! ¡Ni más ni menos que el torbellino de viento! ¡La escoba más popular del mundo en ese preciso momento!
Sirius entró en ese momento al Gran Comedor y fue donde sus amigos:
"¡Hola Remus! ¡Hola Ja…!"
En ese momento, Sirius paró en seco... ¡No podía creerlo! Tal parecía que estaba en la misma situación que James, pero rápidamente salió de su trance para gritar:
"¡¡¡El torbellino de viento!!!"
En ese instante, los pocos alumnos que estaban ahí se preguntaron:
"¿El torbellino de viento?"
"¿Dónde?"
"¿Quién?"
"¡POR AHÍ!"
En un segundo, más de 15 alumnos estaban contemplando el torbellino de viento de James. El susodicho salió de su trance:
"¿Un torbellino de viento? ¿Para mí? ¡No puedo creerlo!"
"Wow..." murmuraba Sirius, tocando la escoba.
"¡No la toques!" exclamó el muchacho de lentes, quitando la mano de Sirius de la escoba "Es delicada"
"¡James! ¿Puedo montarme en ella?" le preguntó un Ravenclaw de quinto, bastante emocionado.
"¿Puedo sacarme una fotografía al lado del torbellino?" preguntó un Hufflepuff de cuarto.
"Este… no, lo siento, la… voy a probar ahora mismo afuera. ¡Lo siento! En otra oportunidad, lo prometo"
James y sus amigos salieron del Gran Comedor, dejando tras de sí a un montón de alumnos desilusionados. Ya fuera, Remus le preguntó:
"Bien Cornamenta, ¿Quién te mandó esto? Debieron ser tus padres ¿No?"
"¿Mis padres? No lo sé… De mi padre me lo creería, pero... No lo creo" afirmó el muchacho "Mi madre no puede ser, estoy seguro; Ella siempre dice que el Quidditch es una 'pérdida de tiempo'"
"Entonces los descartamos" Sirius pensó, hasta dar con una expresión pícara en el rostro "Y… ¿No fue alguna que otra linda admiradora?"
"No lo creo. Ellas preferirían gastar dinero en puros cosméticos que en una escoba para mí. Ellas también quedan descartadas" dijo James pensativo. En un momento dado vio algo entre la envoltura de la escoba "¡Miren! Una nota"
Remus la recogió y vio que lo enviaba:
"Es de la tienda de Quidditch de Hogsmeade. Aquí dice que la pidieron... El día 8 de Diciembre"
"Es decir, el día en que fuimos a Hogsmeade" dijo Sirius haciendo como si pensara "Bueno, eso en realidad no importa. ¡Ve a ver que dice la nota Lunático!"
"Ya voy... ya voy..." le calmó Remus. Odiaba cuando sus amigos lo presionaban "Es un poema"
Remus se aclaró la garganta y leyó:
"Hay
personas que dicen, Hoy he
decidido, Feliz navidad,
que las cosas son imposibles;
Pero muchos
se equivocan,
porque todo lo es posible.
cumplir tu sueño mas anhelado.
Espero que te
guste,
y que disfrutes de este regalo.
con
todo cariño,
de aquella persona,
con la que tienes
conflictos"
Se hizo un silencio entre todos y Sirius
preguntó desconcertado:
"¿Ya? ¿Eso es todo?" Remus asintió, mientras le daba la carta a James. El animago bufó "¡Qué pérdida! No tenemos ni una pista"
"Oye, ¿No has pensado que el poema tiene un mensaje?" preguntó Remus con una ceja enarcada.
"En realidad no, pero…"
"¡Claro! Es que tu no piensas nunca en lo más complicado" le interrumpió Remus en un reproche.
"¡Oye! ¡Yo si pienso!" exclamó Sirius.
"¿En serio? Yo no lo creo. Te la pasas todo el tiempo comiendo, en vez de estudiar"
"¡No es cierto!"
Así, empezó una pelea 'amistosa' entre Remus y Sirius, pero James no les prestaba atención. Estaba ocupado viendo a cierta persona salir del Gran Comedor.
Lily sabía bien que James no era tonto. Sabía perfectamente que él se daría cuenta que ella le había enviado la escoba; Pero quería actuar como si no supiera nada de nada. Al final sería mejor así.
James miraba a la pelirroja, sonriendo, mientras ésta no se daba cuenta. Esa chica... ¡Cuántas sorpresas traía bajo la manga!
La escoba había sido un lindo regalo de navidad, pero no era tal y como lo decía el poema: "El sueño mas anhelado". El sueño mas anhelado que él tuviera y seguiría teniendo sería el que esa chica le tratara con el cariño con el cuál él la trataría en el presente y el futuro.
Con esto, estaba más que satisfecho.
Si… sin duda éste era su regalo ideal
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Lily, al ver que se había completado su pedido, se fue a su dormitorio. Llegó a la torre Gryffindor y la Señora Gorda estaba conversando con una bruja que venía del otro cuadro.
"¡Oh! ¡Feliz navidad querida!" le saludó la señora gorda al ver a la pelirroja.
"Feliz navidad señora Gorda" dijo Lily sonriendo ""Muérdago sorprendente""
La señora gorda dejó pasar a Lily a la sala común y ella fue a su habitación. Ni Sarah ni Liza estaban allí.
"Que extraño..."
En el suelo se encontraba la caja, y dentro se encontraba la nueva mascota de Liza, maullando y rasgando con sus cortas uñas la madera de la caja. Lily no podía soportar ni esos sonidos lastimeros ni los de ningún otro animal, por lo que fue y sacó al animalito de su aposento.
"¿Qué quieres bonita?" le preguntó Liza con voz dulce a la gatita "¿Quieres a tu ama? Pues vamos a esperarla, las dos"
Se recostó en su cama con la gatita en una mano, empezando a mecerla suavemente, mientras que con la otra agarraba un libro para empezar a leerlo: "Romeo y Julieta" de Shakespeare; Todo un clásico.
Ese libro era uno de sus favoritos: Dos enamorados que tenían su amor en secreto a causa de la enemistad que había entre sus dos familias, al final encontrando a la muerte como única salida para estar juntos. Vaya… Lily daría todo por tener un amor así- aunque sin enemistades entre familias ni muertes de por medio-. Quería un amor como esos de los que pasaban en las telenovelas que a su madre siempre le encantaba ver. Quería algo hermoso... y mágico a la vez.
Lily siempre había sido, desde el punto de vista de los demás, como una persona seria, responsable, amante de los libros... Una clásica chica "Amargada de la vida".
Pero lo que nadie sabía, excepto sus amigas, era que Lily también tenía su lado infantil; Un lado donde la niñez, la fantasía y la inocencia siempre vivían. Le encantaba imaginar. Cuando su madre le leía esos cuentos de hadas cada noche antes de dormir, se imaginaba a sí misma como la princesa prisionera que sería, algún día, rescatada por un príncipe encantador, que la haría feliz... Para siempre.
Muchas veces, Lily se hacía la misma pregunta: ¿En verdad le importaba a James? Muchas veces, James se había hecho el ridículo al frente del colegio entero para decir que amaba a Lily con toda su alma, y ella siempre le rechazaba.
Lily sabía que James podía ser todo lo Merodeador que quisiera, pero no podía hacer algo como decirle que la amaba y que resultara mentira... ¿Verdad?
"Arrg… Ya no sé ni qué pensar…" no pudo evitar decir en voz alta. La gatita maulló una vez más, pidiendo silenciosamente de los cariños que la pelirroja había dejado de darle. Ella dejó el libro en la mesa de noche y se dedicó enteramente a acariciar el gatito, mientras pensaba en una nueva duda que había resurgido:
"¿Quién puede ser mi admirador secreto?"
Por primera vez, la duda le había surgido después de 4 meses que tenía carteándose con su admirador. ¿Quién podía ser? ¿De verdad ella le importaba a él?
'Lily... ¿Cómo puedes dudar de eso? Es decir... ¡El regalo!'
Sarah dijo que el brillo que había desprendido esa caja era tan intenso de acuerdo al amor que esa persona le profesaba a su destinario. Si el brillo fue muy intenso, fue porque él de verdad la amaba... Y las cosas del mundo mágico no eran cosas que venían dañadas o rotas.
La pelirroja sonrió por un momento. Se recordaba a la perfección de todas las cartas que su admirador le había mandado. Era tan dulce cuando escribía, con su perfecta caligrafía; Como la hacía reír con los seudónimos que le ponía como 'Pétalo de rosa' o 'Esmeralda de fuego'. Sin haberse dado cuenta, Lily sentía por ese admirador algo especial...
Sus ojos volvieron su atención a la gatita que tenía entre manos. Mientras la arrullaba entre sus brazos, Lily empezó a hablar con esta, aunque no recibiera respuesta de vuelta:
"Ay bonita… siento curiosidad" suspiró "Por primera vez quiero saber quien es esa persona que me escribe con tanta dedicación. Quiero conocerlo"
La gatita maulló, y Lily no hizo más que reír. Liza debía verla en ese momento, hablándole a un animalito que no podía responderle de ninguna manera. Sus ojos se desviaron por un momento a la ventana, que reflejaba el paisaje de ese momento: Los terrenos del colegio cubiertos de nieve. Suspiró una vez más.
"Quiero saber quien me ama, bonita" siguió hablando, mientras cerraba los ojos poco a poco, dejándose caer en un sueño profundo "Porque al parecer, creo que yo le amo también"
Y fue cuando sus neuronas se despertaron, haciéndole abrir los ojos rápidamente y que se diera un pequeño golpe en la cabeza. ¿¡Cómo rayos le podía gustar una persona que ni conocía!? ¡Debía estar loca!
'No Lily... No no no y no... A ti no te gusta tu admirador secreto... Deja esa idea'
En ese momento, Sarah y Liza entraron a la habitación. Fue el mejor momento para que Lily dejara de hacerse ideas locas en la cabeza:
"Hey chicas... ¿En donde han estado?" preguntó Lily mirándolas, al tiempo que seguía acariciando la gatita.
Las hermanas se lanzaron miradas cómplices, un poco nerviosas:
"Estábamos... en alguna parte"
"Si... y... ¿Qué han estado haciendo?" preguntó Lily ya parándose de su cama y dejando su libro en el baúl, con cuidado de que la gatita estuviera bien sujeta a ella.
"Bueno... yo estaba..." empezaba a decir Sarah, aunque no hallaba muchas palabras.
"Si... estábamos... emmm..." empezó a decir Liza también.
Obviamente esa situación era algo penosa.
"Vamos chicas... Pueden confiar en mí" dijo Lily, sonriendo a sus compañeras.
Las hermanas Weader miraron a Lily y luego se miraron entre ellas. Lamentablemente debían soltar la sopa.
"De acuerdo. Te lo diremos"
"¡Pero nada de divulgación!" amenazó Liza con su dedo índice acusador "Esto quedará entre nosotras" con su dedo señaló a todas las presentes "Ahora, Lil, dame a mi gatita un momento"
Lily le entregó la gatita a su dueña, esperando a que las hermanas empezaran a contar lo que habían hecho.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Los chicos entraban bromeando y riendo en la sala común. Habían estado ocupados haciendo su 'Regalo de navidad' en el pasillo del primer piso.
"Quisiera haberle visto la cara a Filtch con el montón de bombas fétidas navideñas que arrojamos" se reía Sirius de tan solo recordarlo.
"Sin duda estará furioso" reía también Remus.
James no decía nada. Había participado en la broma, pero no tenía ganas de reír en ese momento. Se encontraba muy embobado viendo todavía la escoba que sostenía en las manos.
"Cornamenta, se te va a salir la baba de tanto mirar la escoba" bromeó Sirius, a lo cual Remus le rió la gracia. James solo se limitó a voltear los ojos.
Los tres subieron a su dormitorio y al entrar…
"Bueno, creo que me iré a mi ca..." pero Sirius no pudo pronunciar la palabra completa, ya que estaba en estado de shock "¡LUNÁTICO! ¡CORNAMENTAAA!"
Sus amigos fueron a que su amigo apenas los llamó.
"¿¡Qué!?"
"¿¡Qué sucede Canuto!?"
Los dos se quedaron al igual que su amigo al ver la cama de dosel de Sirius Black con un montón de dulces, chocolates y golosinas de todos los sabores: Bertie bott... Grageas... ranas de chocolate... pasteles de calabaza... taquitos de gelatina picantes… ¡Todos! ¡Todos los dulces que uno se pudieran imaginar!
"¿Q-Qué rayos…?"
"Si-Sirius..." empezó por decir Remus.
"Aja..." Sirius todavía seguía con los ojos hechos platos.
"¿Quién te mandó eso?" preguntó Remus.
"Esto... la verdad... no lo se. Mi familia no me quiere tanto como para mandarme esto…"
"Pero... ¿No habrá sido alguna persona en especial?" preguntó James.
"No lo... sé..." Sirius se había estado empezando a crearse sus dudas, pero no pudo por mucho tiempo pensar. La cara se le iluminó de alegría y, en un impulso, saltó al colchón de su cama, haciendo que algunos dulces se cayeran o aplastaran "¡Esto es un sueño hecho realidad!"
Sirius empezó a saltar, haciendo que más dulces cayeran al suelo. James no tardó en buscar la cámara.
"Ay Sirius... Tu no vas a cambiar" sonrió Remus, suspirando.
Después de algunos estallidos del Flash y de que las risas cesaran, Remus se fue a su cama después de ver por largo rato a Sirius saltar contento; Cuando fue a su cama, se dio cuenta de que arriba del colchón había un paquete, al parecer para él.
"¡Vaya Lunático!" exclamó James por detrás del castaño, con la cámara en mano "¿A ti también te mandaron regalo?"
"Si... pero..." empezó a decir Remus entrecortadamente.
"¡Pero nada!" exclamó Sirius levantándose de su cama 'acaramelada', dirigiéndose hacia su amigo "¡Abre el regalo!"
Remus sonrió, y al final se resignó. Empezó a romper el papel que envolvía su regalo, el cual resultó ser- no para sorpresa de alguien- un libro.
"Sin duda ésta es una persona que conoce perfectamente a Remus" bromeó James mirando el libro "Mira el título: 'Defensa contra las artes oscuras: Historia y hechizos'" hizo un gesto aprobatorio "Nada mal. Algún día me lo tendrás que prestar para leérmelo. Se ve interesante"
"Si, pero vayamos a lo importante: ¿Quién te lo envió?" preguntó un Sirius, como siempre, curioso.
"Hay una nota en mi cama" dijo Remus, recién dándose cuenta de ello "¿La leo?" Ante un asentimiento general, tomó la carta entre sus manos. En seguida, empezó a leer:
'Querido
Remus: ¡Feliz navidad! Sé que han pasado muchas
cosas extrañas entre nosotros desde el inicio de las
vacaciones, como el desayuno del otro día; Pero no quiero
hacerte recordar eso. Aunque aún sigo confundida por lo que
sucedió la otra vez, eso no implica poder mandarte este regalo
que tengo para ti. Sé que te gusta mucho la materia de defensa
contra las artes oscuras, al igual que a mí. Por eso, te
regalo este libro que seguro te gustará y ayudará
mucho. De nuevo, Feliz navidad. Con todo cariño. PD: Espero que aún sigamos siendo amigos y que
entre nosotros no haya rencores'
Sarah
Weader
"¡Ja! ¡Lo sospechaba! ¡Sabía que te lo había mandado ella!" exclamó Sirius en un gesto triunfante.
"¡Si! Se vio desde un principio que..."
Pero James calló al ver el rostro de Remus, cuya alegría reflejada pareció desaparecer, dejando que la tristeza volviera tomando posesión de todo su cuerpo; Después de varias horas, volvió a sentir lo que sentía desde hace días.
"Lunático, no te pongas así" le alentó James, poniendo una mano en la espalda de su amigo a modo de consuelo.
"No puedo evitarlo..." dijo secamente el chico, con esa misma sombra en los ojos queriendo extenderse por todo su ser.
"Tranquilo Rem" dijo Sirius con voz un poco apenada. A modo de animar un poco a su amigo, se le ocurrió una idea "Oye, ¿Por qué no vas a que Sarah y le agradeces el regalo?"
"Es que yo... No puedo; Soy un cobarde" se encogió de hombros el licántropo, resignado.
"¡Si puedes Lunático!" exclamó James dándole esperanza a su amigo "Solo agradécele el regalo a Sarah y entabla una conversación con ella, como siempre. No hay por qué sentir tristeza, y menos en este día"
"La vida está llena de altibajos Lunático. Confía en ti"
"Y en nosotros: Tus amigos"
Remus miró a los animagos y, una vez más, sonrió. Sin duda alguna, no sabría que sería él sin ellos.
"Gracias chicos. Seguiré su consejo"
"¡Ese es nuestro amigo!" exclamó Sirius abrazando a su amigo "Bien... Entonces... ¿Nada de tristeza?"
Remus se soltó de él y sonrió.
"Nada de tristeza" respondió.
"¡Bien!"
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Preferiría dejarlo hasta aquí para seguir vivita por un poquito más ;) Miren que lo que vendrá ahora será fuerte.
Siento si dejé el capi muy injustamente, pero es que sentí que no podía alargarlo más de lo que estaba, además de que las partes que vienen van a ser igual de largas, aunque más intensas. Vamos a ver si sigue la felicidad navideña por estos lados ;)
Bufff!! Ahora que me encuentro libre de hablar del capítulo, les diré que es el que más cambios le he tenido que hacer; no solo por la ortografía y la redacción, sino también porque habían muchas partes que ya eran muy típicas de poner, y ya no quiero caer en redundancia.
En fin, ya sabemos los regalos de cada quien ¿ehh? Y el lobito se nos entusiasmó! Eso fue lo que más me gustó del capi hoy xD El pobrecito tenía que gozar de un buen día, sin recordar su problema peludo. En fin, cualquier cosa, dejen sus reviews, claro ;)
Bueno, el siguiente cap será la 2da y última parte (espero) del día de navidad (buff… hay que ver que si escribo y escribo de apenas un solo día de la semana. Ya veré si lo puedo arreglar más adelante). ¡Les adelanto un poco!
ADELANTOS
- Algo
sucede entre Lily y James. Jujujuju! Qué será??
-
Anónimo y Lily se cartean… ¿De qué hablarán?
-
Una nueva pareja de baile se formará
- Habrá otra
sorpresita, aunque desagradable.
- Se le pone nombre al gatito.
¿Cómo creen que se llamará? (bah… esta carece
de importancia xD)
Ya nos vamos acercando al baile! Espero poder colgarlo prontoo:D
Y en
cuanto al siguiente capítulo, mmmm… qué tal si lo
cuelgo para mañana? Así les dejo mi pequeño
regalo de navidad antes de irme de viaje. Ustedes deciden!
Gracias
por sus ánimos, sus reviews, comentarios, etc! Las quiero
ahora y más que nunca!! Espero poder disponer del tiempo
suficiente en un futuro para poder responderles a cada una! Un
besottte!! Mari
