Disclamer: personajes de JK Rowling.
Han pasado muchos meses desde la última actualización y hoy les traigo muchas páginas, espero que lo disfruten y dejen reviews, los leo todos y me gusta que me escriban sus teorías de cómo va la historia. Muchas gracias.
También quiero pedirles si ven alguna historia mia por allí (sobre todo en Wattpad) por favor me lo comuniquen, yo he autorizado algunas, pero siempre se señala que soy la autora, en caso contrario díganmelo.
La próxima actualización espero que no sea tan tardía, pero deben entender que la situación en mi país, me tiene digamos que un poco enfocada en cosas más prioritarias.
Soundtrack: Mark the Graves, All for Nothing, Guilty all the same, A Line in the sand del álbum The Hunting Party (Linkin Park) Orion, Memories Ramians (Metallica), Broken (Amy Lee y Seether) , The sign of the cross y Fortunes of War (Iron Maiden )
Capitulo 29 Mark The Graves
"I like Magic"
Harry James Potter, 2do año Hogwarts.
El brillo de las llamas convertía el cielo en un anaranjado espectáculo, cientos de casas ardían con un fuego violento y abrazador convirtiéndose en cenizas. Pequeños poblados mágicos como Mould-on-the-Would., Budleigh Babberton o Little Whinging literalmente habían desaparecido de la faz de la tierra junto con sus habitantes.
En Hogsmade los cuerpos sin vida eran amontonados para construir una gran hoguera mientras dos grandes animales husmeaban entre los restos, eventualmente llevándose en las fauces un brazo o una pierna. Un silbido se escuchó entre el crepitar de las llamas.
Las dos hienas corretearon con su presa entre los dientes hacia su amo, Jaden Scabior esperaba pacientemente. Las hienas rieron mientras se acercaban, un sonido que le pondría los pelos de punta a cualquiera.
Jaden hizo un movimiento con la mano señalándose que se sentaran, los dos animales obedecieron y se dedicaron a mordisquear carne humana.
Alex estaba junto a él, observando temblorosa el macabro espectáculo, Jaden la mantenía tomada de la mano. Gellert Grindelwald le había ordenado custodiarla y protegerla como de lugar, inexplicablemente la pequeña criatura se aferraba con fuerza a sus ropas. Sorprendentemente al parecer la niña soportaba la presencia de Jaden Scabior, la persona que la había arrancado de su hogar, instintivamente lo reconocía como un igual y sabía que Scabior (por los momentos) no tenía intensiones de hacerle daño. Él odiaba a las mujeres, pero ante la presencia de una fémina que apenas era un infante estaba sosegado, no la veía como una amenaza tampoco, en todo caso, como una mascota fastidiosa. Además, gracias a la magia de Alex había recuperado su ojo, así que al menos tenía una deuda de honor con la niña. Las hienas no se sentían ofendidos por ella tampoco, así que el arreglo por los momentos funcionaba.
Si alguno de los mercenarios le había parecido curioso la presencia de Alex allí, habían omitido cualquier comentario. Para todos era obvio de que la niña era especial, Gellert Grindelwald dio órdenes estrictas sobre su seguridad. Ya el cabello de la niña había empezado a cambiar, pequeños mechones multicolores estaban diseminados en su cabeza, la explosión de su poder vendría sin duda de un momento a otro. Todos los de su clase estaban marcados por un defecto físico, generalmente el color de sus cabellos, sus ojos y la completa ausencia de estos. Algunos nacían con estas características, otras aparecían en la infancia, no importaba, eran lo que eran: extraños entre extraños.
Le trajeron una prisionera, una mujer guapa entrada en los cincuenta, Jaden la reconoció.
-Rosmerta-dijo complacido Jaden Scabior, la mujer le escupió la cara.
-Maldito engendro, ¿Qué has hecho?- la mujer se debatía con fuerza intentando escapar de los dos hombres que sujetaban.
-¿Dónde está Aberforth Dumbledore?-Jaden Scabior era un hombre de pocas palabras, así que fue al grano.
Madame Rosmerta le clavó los ojos.
-No lo sé- dijo ella.
-Mientes- dijo Jaden Scabior- Tú y él siempre fueron cercanos, incluso me atrevería a decir que eran cómplices de toda la inmundicia traidora de la sangre que ha inundado este pueblo desde hace años. ¿Dónde está? Mi señor tiene una cuenta pendiente con él.
Una de las órdenes de Grindelwald era capturar a Aberforth Dumbledore, las razones no importaban, pero era imperativo encontrar al viejo, porque al parecer su amo tenía unas viejas cuentas pendientes con él, en realidad a Scabior no le extrañaba que Grindelwald tuviese cuentas con medio mundo mágico.
Madame Rosmerta negó con la cabeza.
Jaden entonces hundió dos de sus garras en el abdomen de la mujer, quien se retorció de dolor, de su boca empezó a salir chorros de sangre.
-¿No vas a cooperar?- preguntó Jaden. La atrajo hacia él con las garras hundiéndose cada vez más en su cuerpo.
-No- contestó ella atragantándose con la sangre.
Jaden impaciente, rápidamente le cortó el cuello con sus garras. El cuerpo de la mujer cayó en el suelo dejando un charco de sangre debajo de él.
Los dos hombres se apresuraron en levantarla y llevarla hasta el donde estaban incinerando a las víctimas.
Parado en medio de la calle Jaden miró al horizonte, en la lejanía se divisaba el Castillo deHogwarts, un sitio vedado para él, estaba protegido por una barrera mágica que aun no habían conseguido eliminar, una magia antigua y poderosa protegía el lugar. No dudaba que el anciano Dumbledore había escapado hacia ese lugar, así como muchos de los habitantes del pueblo. Si bien su ataque fue rápido y había rodeado Hogsmade para evitar algún escape, al parecer algunos lo habían logrado. Era harto conocido que era imposible aparecerse dentro del terreno del Castillo o en el sitio en sí. ¿Cómo lo hicieron? Esa era la gran pregunta, una interrogante que mantenía la atención de Jaden, porque sin duda allí estaba la respuesta para entrar al castillo. Miró el charco de sangre, quizás se había precipitado al matar a Rosmerta, a lo mejor con un poco de estimulo ella podría haberle dado información, pero al final no lo lamentó, él también tenía unas cuantas antiguas cuentas pendientes con la bruja, todavía tenía el regusto del sabor de una esperada venganza en la boca, así que dejó de lado sus cavilaciones.
El olor a carne quemada empezó a sentirse con fuerza, las hienas estaban inquietas. Jaden decidió caminar hasta el borde del bosque mágico, con Alex a cuestas y las hienas detrás.
Cuando llegaron al sitió, dejó a Alex en el suelo, la niña se acercó a la barrera mágica que protegía los lindes del bosque, sin duda podía verla perfectamente tal como él, se tornaba casi física, cuando era invisible para gran parte de los magos. Cuando Alex estuvo a punto de tocarla, Jaden la tomó por el brazo y la jaló hacia él.
-No puedes tocarla, es peligroso- dijo él – probablemente morirías de inmediato.
-¿Quién la hizo?- preguntó Alex, su cara estaba llena de hollín, sus cabellos despeinados y sus ropas en lamentable estado. Grindelwald había puesto énfasis en que tendrían que encontrar pronto a alguien que se hiciese cargo de la infante, el problema es que él no le confiaría la joya de su corona a cualquiera, por lo que mientras tanto Jaden tendría que hacer de niñera, con deplorable resultados: Alex no recordaba la última vez que se había llevado algo de comida a la boca.
-No lo sé- dijo Jaden- nadie lo sabe, fue hace muchos años, alguien quien vivió en ese castillo que ves hacia allá. Quizás fue un hechicero poderoso. O puede que sea simplemente la magia blanca del lugar, este sitio por años ha sido un santuario, mucho antes de la construcción del castillo. Ese poder nos reconoce, sabe lo que somos y no nos dejará entrar. No sin luchar.
"Aquello que somos" Alex había escuchado al viejo y a Scabior mencionarlo muchas veces, incluyéndola. No entendía muy bien, pero al parecer, ellos tenían ciertos poderes, diferentes a los demás magos. El tío Severus le había dicho que ella era especial., que su magia era distinta ¿A eso se referían? Pero si era algo malvado, ella no quería entonces tener ese poder, ella no era mala.
Jaden le señaló Hogwarts. Alex observó las altas torres del castillo impresionada.
-¿Vas a ir hasta allá y los mataras a todos?- preguntó ella en voz baja, aun cuando estaba asustada hasta la medula de los huesos, Alex tenía el temple de su madre.
-Si- contestó Jaden.
-¿Por qué?- preguntó ella.
-Porque no merecen vivir- dijo Jaden –Y porque yo así lo quiero.
-¿Tendré que matar a alguien?- preguntó ella temerosa- No lo haré.
-¡No lo harás!- Jaden se agachó para estar a la altura de la niña, su maquiavélica mirada se posó con intensidad en ella- ¿No lo harás? –Soltó una carcajada- Eso está por verse, cuando esté tu vida de por medio, veremos si piensas igual.
-Tú disfrutas matando a las personas- dijo de pronto Alex-lo sé, lo he visto.
Jaden levantó una ceja. Interesante observación, quizás era la primera persona que se lo decía en su cara, pocos se habrían atrevido. Intentó asustarla de todas las formas posibles y sin duda, ella le temía, pero no al nivel que inicialmente esperó, soportó con entereza la masacre de la que fue testigo, incluso intentó interceder por muchas personas, pero pronto se dio cuenta que sus ruegos no serian escuchados, por lo cual prudentemente cerró la boca, sin embargo él sintió su indignación, lo cual le complació enormemente. Su mascota no solo era talentosa, era aguerrida, al menos era un consuelo, la gente conformista le resultaba aburrida. Inesperadamente, se estaba divirtiendo. Igual no contestó, no tenía porque hacerlo y probablemente ella no tenía edad suficiente para entender la respuesta. Jaden solo sentía excitación sexual con el dolor infringido y con la muerte, se alimentaba de su miedo y cada vez que asesinaba su magia se hacía más fuerte. ¿Cómo explicarle a una niña de 5 años la clase de monstruo que era?
-¿Mataste a mi madre?- preguntó Alex con las lagrimas aflorando en sus ojos. No sabía nada de su mamá, nadie le daba respuestas, la llevaban de un lado a otro pero pocas veces se dirigían a ella.
-No- esta vez Jaden respondió- no era mi objetivo, debía inutilizarla para llevarte lejos, no tenía tiempo para ella. Pero sin duda, después de lo que me hizo, en cuanto la vea, la mataré.
Alex tragó grueso. El miedo que sintió por su madre casi la hizo caer de rodillas, pero se aferró a la valentía que le quedaba.
-Ella te matará a ti por llevarme- dijo ella apretando sus puños con rabia- Mamá lo hará.
-¡Tan pequeñita y tan sanguinaria!-Jaden soltó una carcajada burlándose- "Ella te matará"-fingió con maldad la voz aniñada de Alex, luego su cara se puso seria- es una terrible amenaza para tomar en cuenta, entonces procuremos no encontrarnos con tu madre- dijo Jaden levantándose y cortando la conversación. Ya era suficiente el tiempo que le había dedicado a la mocosa, ella aprendería poco a poco como eran las cosas ahora. Y en cuanto a la madre, Pansy Parkinson se había ganado un temible enemigo, en cuanto viera a esa puta le desagarria las entrañas.
Su trabajo estaba hecho. En un ataque relámpago diseñado y orquestado por él mismo, se adueñó de los pueblos mágicos en el Reino Unido. Jaden Scabior había dejado una estela de muerte y destrucción, nadie había sobrevivido, unos pocos lograron huir, pero no importaba, tenían el control, solo faltaban Londres y seguro no tardaría en caer. El Castillo de Hogwarts era un problema particular, al cual solo Gellert Grindelwald podía enfrentarse.
Misión cumplida y además esa noche había satisfecho algunos de sus apetitos, estaba empachado. Personalmente ejecutó a muchos, dándoles una lección a la comunidad mágica que jamás olvidarían. Solo había fallado en algo, y esa era una espina que no podía sacarse de la piel. Hermione Granger había resultado ser muy escurridiza y al parecer tenía un protector muy poderoso, un berseker, tal como él, Grindelwald y Alexandra Parkinson, uno del cual no tenían conocimiento y eso era demasiado peligroso. De hecho, Grindelwald se había mostrado curioso sobre ese asunto y también muy cauteloso, a Jaden no se le había pasado por alto la expresión de su rostro, su señor permanecía desde hacía 24 horas en una habitación a oscuras cavilando sobre un cambio importante en la energía mágica del mundo, descubrir la presencia de otro berseker (y en el bando contrario) no le había gustado para nada. Otra complicación más.
Ese hombre estaba protegiendo a Granger. Estaba dirigiéndose fuera de Londres cuando encontró su rastro, en casa de sus padres, había revisado ese lugar unas cuantas veces, pero nunca estaba allí, así que pensó que esa noche tendría suerte, se permitió desviarse ligeramente de sus planes para esa noche, sin embargo encontró una oposición que no esperaba. Su obsesión con Hermione tomaba cada vez más un cariz más problemático, pero Jaden seguiría por los momentos jugando al gato y al ratón. Y sabia que esa noche le había golpeado directo en el corazón, no solo era que había perdido casi la totalidad del país, particularmente satisfactorio fue haber asesinado y violado a Luna Lovegood.
Sus secuaces la capturaron y la mantuvieron para él, con otros propósitos, pero al verla, se dio cuenta de la oportunidad que tenía en las manos. Jaden la conocía puesto que la había capturado hacía muchos años cuando servía a las ordenes de Lord Voldemort y trabajaba como carroñero, cazando a los muggles y traidores, una profesión en la cual había destacado, él jamás perdía una presa y logró hacerse de Lovegood, de Granger, de Ron Weasley y hasta de Harry Potter (aunque no lo reconoció), lamentablemente en esa ocasión tuvo que entregarlos.
Su capricho por Hermione venía de esa época, la deseaba, la quería para él, quería poseerla, ver correr su sangre, tenerla como esclava y quien sabe que mas, la atracción fue inmediata, su piel lo llamaba, su aroma, seria la gloria someterla, marcarla, hacerla gritar, casi había enloquecido cuando se la quitaron de las manos. Y el hecho de que estaba fuera de su alcance, la hizo mil veces más atractiva para él, más que cualquiera. Sabía que Luna Lovegood era amiga de Hermione Granger y por eso dejó el cuerpo intacto, tarde o temprano la encontrarían (esperaba que pronto porque él mejor que nadie sabía lo que el tiempo le hacía a los cadáveres) y Granger sentiría en el alma perderla. A ella, tan inteligente como era, no se le pasaría por alto quien fue el ejecutor, Jaden como era su costumbre, dejó su marca en el cadáver.
Sin embargo, en su macabro juego psicológico contra Hermione Granger, los acontecimientos tomaron un curso que Jaden Scabior jamás hubiese imaginado.
Jaden silbó, las dos hienas corrieron hacia él.
-Hay algo de vital importancia que discutir- dijo Jaden solemnemente a los dos animales- Deben salir de su sueño.
En unos segundos, los dos animales empezaron a aullar y retorcerse en el piso, sus patas se alargaron, el pelaje empezó a retroceder de su piel, hocicos y dientes modificaban su forma, encogiéndose. Alex no podía dejar de admirar esa transformación, maravillada y aterrorizada a igual partes.
En unos segundos, frente a ellos había dos personas, un hombre y una mujer.
El hombre vestía de con un pantalón negro y una tira de cuero cruzada sobre su pecho, encima de su cabeza tenía un yelmo de hierro negro que ocultaba sus ojos, solo dejando ver solo la nariz y la boca, sus dientes sobresalían y sus encías eran negras, tal como las hienas. Permanecía inmóvil y callado.
La mujer era de estatura mediana y delgada, con la piel muy blanca, de formas y proporciones perfectas, tenía la cabeza rapada a los lados y en la corona de su cabeza , una larga trenza de cabello castaño bajaba hasta sus caderas, sus ojos , un poco rasgados, eran de un azul claro casi blanco, sus facciones lucían delicadas, hasta que sonrió ferozmente y dejó de ver una hilera de dientes blancos con dos colmillos, vestía parecido al hombre, con unos pantalones de cuero ajustados de color negro, su torso estaba desnudo excepto por tiras de cuero entrecruzadas, sus pequeños pechos estaban expuestos con los pezones erectos. Sus manos blancas y en apariencia frágiles, terminaba en uñas largas como garfios de color negro.
-Alexandra Parkinson- dijo Jaden presentando a la pequeña- Estos son los hermanos Bjorn y Satu Janurven. Animagos y también Bersekers, como nosotros.
Satu Janurven caminó de un lado a otro observando a la pequeña y luego se acercó a su cara siseándole. Alex dio un paso atrás, la mujer mantuvo el rostro cerca de la niña mirándola fijamente, entonces Alex reconoció a la hiena en ella y también sus peculiares juegos, confiada tocó su cara, y Satu rozó su mejilla con la piel de la niña, cerrando los ojos con evidente placer.
Alex se había atrevido al contacto, porque en todo ese tiempo, los animales habían dejado claro que no iba a hacerle ningún daño. Y ella intuía que en forma humana tampoco.
Satu entonces rió y se acercó a su hermano, hablándole justo al oído en idioma fines. El hombre respondió, su voz era ronca, el lenguaje que hablaban rápido y musical.
Luego de un rato de interacción, los dos hermanos dejaron de hablar.
-Nos gusta la cachorra- dijo Satu, ella inclinó su cabeza de una forma extraña, observando fijamente a Alexandra– Bjorn está de acuerdo en que podemos quedárnosla.
-Ella no es para jugar- dijo Jaden.
-Prometemos no morderla- dijo Satu con su espeluznante sonrisa- al menos …no mucho.
Alex se pegó al abrigo de Jaden un poco atemorizada.
-No te haremos daño- dijo la bruja- nos agradas- luego se dirigió a su hermano que permanecía inmóvil como una estatua- ella es una cosita tan delicada, como una muñequita.
-Tonterías- dijo Jaden.
-¡Bjorn! Dile a Jaden que nosotros vamos a quedárnosla- dijo Satu contrariada mirando a su hermano- lo hemos decidido. ¡Dile! ¡Dile! ¡Dil…..-Satu se dirigía resuelta hacia Alex para tomarla entre sus brazos.
-¡Basta!- dijo Jaden.
-¡Satu! ¡Atrás!- exclamó Bjorn a su hermana quien giró la cabeza a él con un movimiento rápido y antinatural.
Satu dejó de hablar, pero le lanzó una mirada afilada como un cuchillo a Jaden, para luego ofrecerle un gruñido bajo, amenazante mientras inclinaba su torso y caminaba hacia atrás con cautela.
De los dos hermanos, ella siempre había sido la más salvaje y caprichosa, prerrogativas de ser la hermana pequeña del dúo.
-Estaremos alrededor de la criatura, no le haremos ningún daño y nosotros no "jugaremos" con ella- dijo Bjorn a su hermana- Jaden es su guardián. Gellert así lo desea y nosotros vamos a cumplir con sus designios.
Satu gruñó.
-Así sea- dijo Jaden.
-Debes comprender que el animal en Satu está en una edad en donde tiene fuertes instintos maternales -dijo Bjorn –como es comprensible se siente atraída por una niña tan pequeña, no te preocupes, ella no dará problemas.
Bjorn no agregó lo que todos sabían, para ellos era muy difícil reproducirse, la complicada genética que propiciaba su existencia dificultaba tener hijos. Algunos eran la excepción, por lo que sabía Mara Soon Lee había tenido un hijo y venia otro en camino, pero los niños no tendrían ninguno de los dones mágicos de su madre. Y ninguno de los Bersekers lo habían intentado entre ellos, más que todo por precaución, era inconcebible procrear una criatura con tal coeficiente de consanguindad que nadie sabría a ciencia cierta que sería capaz de hacer ni que poderes tendría o siquiera si sería completamente humano, sin embargo Gellert tenía unas teorías interesantes sobre el tema.
Satu siguió gruñendo disgustada y Bjorn le gruñía a su vez.
Bjorn y Satu pasaban demasiado tiempo en sus pieles de animal, pensó Jaden , a veces tenían algunos comportamientos bizarros, sobre todo después de despertar del largo letargo cuando estaban en forma animal. Saltaban sobre lo que querían y preguntaban después. Después de 200 años, habían logrado mantenerse jóvenes usando la magia negra, pero eso había pasado factura a su mente. Jaden los había encontrado casi muertos en una cueva en Escandinavia diez años atrás, los dos habían vagado por años en bosques y estepas, convertidos en muchos tipos de animales, aunque preferían los depredadores como las hienas, al no tener objetivos ni propósitos, ya cansados de su larga vida en aislamiento, habían resuelto dejarse morir de hambre. Jaden los había estado cazando, había escuchado historia de dos magos fineses que eran como él, cuando los encontró logró devolverles un poco de espíritu, y de su potente magia, los dos eran unas armas formidables al servicio de sus planes, sin embargo no se despegaban de su salvador sino estrictamente lo necesario, por eso siempre los llevaba con él, comportándose como una especie de mascotas, él no lo entendía, cuando ambos eran tan poderosos como él, preferían servirle, pero habían personas que necesitaban de una correa y un amo, al mismo tiempo era plenamente consciente de que ellos obedecían sus órdenes hasta cierto punto, eran aliados peligrosos. En cuanto dejarles a la niña a su cuidado, Jaden Scabior no estaba tan loco, por mucho que Satu y Bjorn al parecer simpatizaban con Alex, eran dos animagos que comían carne humana para aumentar su fuerza mágica, absolutamente impredecibles y despiadados, un buen día podrían decidir que la niña era un estorbo más que una diversión.
-Debo hablarles de una situación que he encontrado casi por casualidad- dijo Jaden –Recurro a ustedes porque son los más viejos de nuestra clase.
-Habla- dijo Bjorn. Satu se agachó y empezó a dibujar en la arena.
-He encontrado uno de nosotros- dijo Jaden.
-¿Qué tiene de especial?- contestó Satu con evidente fastidio- eventualmente vas encontrarte con alguno de nosotros, somos pocos, pero el mundo no es tan grande.
-Yo no me encontré con ustedes por casualidad – dijo Jaden- los busqué, porque sabíamos de su existencia. ¿Quiero saber quién es este hombre?
-Satu, recita la lista- dijo Bjorn.
-Por orden cronológico son: An, Enki, Assur, Ananat, Ahura Mazda, Kerzu, Amur Harza, Neimonides, Aristides, Numa Julius Pompilio, Lydia Augusta Adriana, Moses al Ahib, Gwydion, Chilvarico, Merlín, Morgan Le Fey, Nimue, Rowena Ravenclaw, Roger Bacon, Hugo de Payens, Jacques de Molay, Rodrigo Borgia, John Doe, Elly Kedward- Satu siguió dibujando en la arena- Actualmente vivos: Satu y Bjorn Janurven, Gellert Grindelwald, Jaden Scabior, Mara Soon Lee y Alexandra Parkinson, por ultimo aquellos que no han nacido.
-Pero que seguro vendrán- dijo Bjorn- lo he visto. No nos hemos extinguido, al contrario, seis de nosotros vivos en una misma época es una situación memorable, nunca jamás vista. Es sin duda una señal.
-¿Quién es? ¿Dónde está?-preguntó Satu mirando al cielo luego se giró hacia su hermano crípticamente- La señal es oscura.
-¿Acaso Satu está mostrando destellos de videncia? ¿Después de todos estos años?- preguntó Jaden.
Bjorn iba a responder pero Satu se adelantó.
-No soy vidente, solo estoy sucumbiendo a la locura- dijo ella antes de echarse a reír histéricamente.
-Los locos nunca reconocen que están locos- respondió Jaden.
Satu súbitamente se tornó seria y se irguió en toda su altura, señalándolo con un dedo le dijo- Por eso, probablemente tú estés más loco que yo, dulce Jaden.
Había algo seriamente escalofriante al escuchar a Satu dirigiéndose a él como. "Dulce Jaden"
-No hagas caso, está burlándose de ti- dijo Bjorn.
-Es obvio que en la lista falta esté hombre, es uno de nosotros – dijo Jaden.
-Imposible- dijo Bjorn- jamás lo hubiese dejado pasar por alto. He visto a todos y cada uno de nosotros, en el pasado, el presente y en el futuro. Debe ser una equivocación de tu parte.
-Yo lo dudo, pero entiendo tu incredulidad. Por eso, a solicitud de Lord Grindelwald te he requerido Venerable Fobos- dijo Jaden llamándolo por su sobrenombre, Satu por supuesto era Deimos, en otro tiempo, en las selvas del norte del mundo también fueron conocidos como los Diososcuros-¿Quién mejor que tú para saberlo?
-Acércate, déjame tocarte, quiero verlo en tu mente- dijo Bjorn, extendió sus manos hasta tocar la cara de Jaden, quien no ocultó su repulsión cuando acercó su cara a la suya, el aroma su aliento concentrado de sangre digerida era repugnante, así como sus encías putrefactas. Bjorn no tenía ojos, era ciego en su forma humana, por eso prefería convertirse en animal donde no estaba físicamente lisiado, él poseía el don de la videncia además de la telepatía , sin embargo con limitaciones, Mara Soon Lee era mejor que él, pero permanecía apartada de los de su clase, no sin buenas razones.
Mantuvieron las frentes unidas unos segundos. Y entonces Bjorn se separó.
-Efectivamente, es uno de nosotros- dijo Bjorn- Aunque no debería estar aquí, está fuera de pauta. Un berseker poderoso, un viajero del tiempo, no sabe quiénes somos, no sabe de dónde viene, lleva la sangre fuerte del norte. Su voz… tiene una hermosa voz- el hombre suspiró largamente, sus palabras sonaban lejanas y hechizadas- Su nombre es…Alistair.
Jaden caminó alejándose de él.
-¡Satu!- la bruja volteó la cabeza a su llamada, de nuevo giró la cabeza con ese movimiento rápido y brusco que ningún humano podría imitar- ya escuchaste su nombre, ve con nuestro señor, dale las nuevas.
La bruja entonces miró a su hermano, Bjorn le hizo una señal con la cabeza, Satu realizó rápido un movimiento de manos y enseguida se convirtió en un cuervo, salió volando a las alturas.
-¿Puedes enviarle una proyección mental a Satu?-preguntó Jaden.
-Si-contestó Bjorn.
-¿Puedes hacerlo con alguien más?-Jaden parecía muy interesado.
-Sabes que no-dijo Bjorn-a Satu me unen la sangre y la magia. Si tuvieras un hermano, quizás podrías probarlo personalmente.
-Mi madre era al mismo tiempo mi hermana- dijo Jaden- lo único que me unía a ella era la sed de venganza.
Bjorn se encogió de hombros, después de todo Satu y él eran el producto del emparejamiento de dos hermanos. El incesto entre magos, era el origen de todos los berskers.
-¿No viste nada mas?-preguntó Jaden.
-Ecos de un amor perdido hace mucho tiempo. Mareas de fuego y agua- dijo Bjorn- no debes ir otra vez a Londres, no esta noche. Ya has revelado suficiente, perdiendo el factor sorpresa, también plantaste la semilla de la intriga en ese hombre.
-Protege a mi presa- dijo Jaden-Viajó en el tiempo con un giratiempo, yo lo he visto en su cuello. ¿Por qué razón está aquí? ¿Qué habilidades tiene?
-Mi visión es limitada- dijo Bjorn- soy viejo ya aunque no lo aparente, mi poder está desapareciendo. Satu será de más ayuda en esta guerra, yo solo soy un pobre ciego.
-Yo confió en tu valía, haz despejado una gran duda - dijo Jaden- No volveré a llamarte más, a menos que sea estrictamente necesario, como bien dijiste, tengo a Satu. Ese hombre no vivirá para contarlo.
-Debes proceder con mucho cuidado. Es un obstáculo difícil de superar, pero no imposible para el más fuerte y despiadado de nosotros- dijo Bjorn.
-A nuestro señor no le gustaría escuchar tus palabras- dijo Jaden- sus oídos suelen ser delicados cuando alguien halaga a otro que no sea él.
Bjorn solo sonrió sardónicamente. Efectivamente Jaden Scabior era fuerte y despiadado, pero Gellert Grindelwald era más viejo y más astuto. Pero eso no iba a decírselo a Jaden. Como tampoco iba a decirle que el mago que estaba buscando era el poderoso hermano de la pequeña Alexandra, un Marshall de gran habilidad, ni lo enredado que estaba la existencia de Jaden con la de ese hombre, mucho menos lo enredado que estaban con él mismo, hebras y hebras entrecruzadas, retorcidas mas allá de la imaginación. Bjorn Janurven no ganaba ni perdía nada ocultando información, simplemente le gustaba guardarse sus secretos, él era lo que era, un hombre que prefería vestir su piel de animal y aspiraba morir de manera pacífica, largos años había vivido, y aunque alguna vez estuvo cansado, ahora simplemente observaba con interés casi clínico el curso de los acontecimientos. Aun así, esa sería la última guerra de la que sería testigo. Y su final no sería nada pacifico. Había visto su propia muerte, y sabía que no sería agradable, pero al mismo tiempo, también era la manera de pagar sus innumerables pecados.
Alistair…..un nombre interesante. ¿Sería prudente poner a ese hombre en bandeja de plata a Jaden Scabior? Bjorn Janurven había visto el rostro de la maldad muchas veces en su vida, en incontables ocasiones él mismo fue la maldad personificada, pero nada comparable a Jaden Scabior o Gellert Grindelwald, quienes querían desbaratar los seguros cimientos del mundo mágico arrasando con todo y con todos, los Janurven no estaban allí obligados por nadie, Bjorn un día tuvo un sueño y supo que alguien llegaría a sacarlos de su aislamiento, grandes eventos los esperaban, una gran guerra cuyo resultado le daría al ganador el control de absolutamente todo, la muerte, el hambre y la destrucción caminando sobre la tierra, diezmándolo todo, malevolencia sin límites de parte de los dos bandos y pero al mismo tiempo la chispa de la esperanza. No estaba seguro en esos momentos. Y cuando no se está seguro, la prudencia impera. Por supuesto, Bjorn estaba seguro de que Satu haría bien su trabajo.
Se transformó en hiena y fue a echarse a los pies de Alexandra mientras le lameteaba la mano.
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En el Numero 12 de Grimmauld Place reinaba el silencio, no es que antaño hubiese sido una casa rebosante de alegría y tumulto, el pasado oscuro de sus sucesivos dueños le había otorgado a la casa un aspecto lúgubre y triste, los pocos ruidos que ahora se escuchaban eran de la madera antigua encogiéndose y expandiéndose según hiciese frio o calor. Y como todas las casas viejas, parecía tener sus mañas y costumbres. Aunque en las últimas horas, la relativa paz del lugar había sido interrumpida por acontecimientos poco usuales.
Nadie había sido feliz en ese lugar, afirmación que podría sonar exagerada tomando en cuenta que ni uno solo de los antiguos dueños todavía sobrevivía. Una dinastía se había extinguido, los sueños de grandeza que se habían plantado en suelo estéril, finalmente rotos. Deseos y esperanzas lanzadas al viento. Porque también los malvados tienen esperanzas. Al final, ni la pureza de sangre pudo salvarles.
La Familia Black , cuyo lema era "Toujours Pur", fue la dueña de la ancestral mansión ubicada en una de las famosas plazas residenciales londinenses, cerca de Melborough Place y Grovennor Square, anteriormente los sitios de moda de la alta sociedad muggle, al parecer al Black que construyó la casa no le importo mudarse al lado de sangre sucias, muggles y demás asquerosas criaturas, la belleza del lugar fue superior a sus reticencias racistas. A ninguno de los descendientes le fue especialmente bien, aunque amasaron una fortuna no fueron afortunados en lo que tenía más valía, el amor, y el único que se rebeló a su destino, Sirius Black, pagó cárcel en Azkaban y terminó desapareciendo detrás del Velo, oficialmente en status desconocido, nunca sabrían si estaba vivo o muerto, de lo único que se estaba seguro es que probablemente jamás volvería a este mundo.
En honor a la verdad, esa rama de la familia Black, lo que heredó sucesivamente la casa ancestral, en realidad si se mantuvo pura hasta el final, pero eventualmente terminó desapareciendo porque los dos últimos hijos varones, Regulus y Sirius Black no tuvieron descedencia, curiosamente, tampoco ninguno dejó un cuerpo para enterrar en el panteón de la familia. De todas maneras, para no dejar dudas respecto al linaje, en algún rincón del sótano había un tapiz que sistemáticamente borraba de su tejido cualquier miembro de los Blacks que se atrevía a descarriarse. Si acaso se mencionaban ramas laterales generalmente femeninas, que se habían alejado de la siniestra historia familiar. En las ramas más bajas del árbol genealógico se mencionaban a las tres sobrinas de la familia: Bellatrix, Andrómeda y Narcissa Black, la ultima con su respectiva familia. Bellatrix Lestrange olvidó completamente que esa casa existía. Andrómeda, ahora orgullosamente la viuda de Ted Tonks (hijo de muggles y por supuesto, ni siquiera mencionado en el tapiz mágico) preferiría que la colgaran de los pulgares antes de entrar nuevamente a ese lugar. Lucius Malfoys, dueño de incontables casas y mansiones, nunca jamás se mostró interesado en esa casa vieja y deteriorada, de todas maneras, su esposa nunca estuvo interesada en reclamarla. De todas maneras, el poseedor legal hasta su muerte fue Sirius Black, porque a pesar de las amenazas de su madre (y de lo que pensaba todo el mundo) nunca fue desheredado. Al final Grimmauld Place llegó a las manos de quien menos se lo imaginó.
Los pasillos de la casa olían a humedad, producto de años de decadencia y abandono, sin embargo el actual dueño, inesperadamente y ante la sorpresa de sus amigos, decidió quedarse con el sitio y tenía planes de restauración, los cuales actualmente, debido a diversas circunstancias, estaban actualmente paralizados.
Kreacher, el antiguo elfo domestico de la casa, que había servido a más generaciones de Blacks de lo que su mente podía recordar, vagaba por los pasillos. Era ya muy anciano, probablemente sus antiguos dueños lo habrían sacrificado al darse cuenta de que sus facultades estaban menguando, pero su actual amo, un mago mestizo con amistades poco convenientes entre los que se contaban traidores a la sangre e hijos de muggles, se había compadecido de su situación y le había permitido quedarse en la casa donde siempre había vivido. El orgulloso Kreacher ni siquiera le agradeció, se mantenía en sus trece despotricando sobre todo y contra todos, pero en el fondo, muy en el fondo de su maltrecho y oscuro corazón, le estaba enormemente agradecido a su amo que le hubiese dispensado de la muerte.
El ambiente de la casa estaba más pesado que nunca esa noche, el viejo elfo domestico sentía la opresión, como buena criatura mágica que era, enseguida detecto la situación y sobretodo lo que lo originaba. El amo Potter había llegado la noche anterior con una bruja mal herida, Kreacher la conocía, era la niña Luna, una bruja sangre limpia un poco estrafalaria que había visitado esa casa cuando era más joven, era una chica bastante rara, pero que nunca ofendió a Kreacher, así que él estuvo dispuesto a servirla. Esperaba sinceramente que estuviese recuperada de lo que fuese le afectaba, esa casa no aguantaba más energía negativa, menos la de otra persona enferma.
El amo y su invitada llegaron y se encerraron en la habitación del amo, todo el día. Kreacher había escuchado gemidos y gritos, no es que no tuviese experiencia con ambas cosas en esa casa, pero se trataba de una joven señorita con un hombre joven solos en la misma habitación a puertas cerradas durante mucho tiempo, era una situación muy escandalosa para Kreacher, esas cosas no sucedían en tiempos de su ama Walburga Black ( los dioses tuvieran su gentil alma en la gloria) no por algo el amo Sirius….ese hijo desagradecido…tuvo que colocar sus imágenes indecorosas en el muro con un hechizo de presencia permanente, llenando con la gota final el rebosante vaso de la paciencia de sus padres. El elfo estaba incomodo puesto que nadie todavía le había informado si había una nueva disposición en la casa. ¿Sería la Srta. Luna su nueva ama? Al menos no era la sangre sucia, Kreacher suspiraba mientras arrastraba sus pies hasta la escalera que daba la tercera planta, esperando que en algún momento lo llamasen.
Harry se levantó sobresaltado en medio de la oscuridad, no sabía cuánto tiempo había dormido pero calculaba que debieron ser algunas horas, la noche ya había llegado a Grimmauld Place. La causa de su súbito despertar fue que Luna no estaba a su lado. Se habían dormido juntos, abrazados, o al menos él abrazándola a ella.
Saltó de la cama inmediatamente tomando su varita de la mesita de noche, extremar precauciones era su costumbre, cuando se dio cuenta de que ella no estaba en la habitación se dispuso a salir hacia al pasillo cuando entonces vio una rendija de luz en la puerta del baño que estaba entreabierta.
-¿Luna? –preguntó dudoso, no escuchó ni un solo ruido
-Luna, voy a entrar- advirtió Harry, abriendo la puerta de par en par.
Ella estaba de pie ante el espejo encima del lavabo, Harry se dio cuenta con alarma que este estaba roto, decenas de pedazos estaban a los pies de Luna, él se apresuró a tomarla por los brazos para alejarla de los cristales y que no fuese a herirse los pies. Entonces cuando giró su cuerpo, observó con horror que uno de los cristales estaba enterrado profundo en su pecho. Intentó sacárselo pero ella lo tenía agarrado con fuerza, que Harry terminó cortándose las manos, mientras la obligaba a soltarlo, hasta que finalmente lo logró.
La sangre manchaba sus manos y la ropa de Luna, Harry la arrastró a la habitación forzándola a sentarse en la cama, mientras tomaba una toalla húmeda e intentaba detener la hemorragia, como pudo la metió entre sus ropas, haciendo presión con su brasierre, poco a poco la sangre dejó de empapar la toalla. Apartó el vendaje de su cuello, descubriendo la herida del cuello, ahora solo era una cicatriz delgada de color perla.
-Luna, no puedes hacer esto otra vez. Me asustaste mucho ¿lo sabías?- dijo Harry en voz baja. No era la primera vez que intentaba hacerse daño, pero en esta ocasión había ido muy lejos.
Ella siguió mirando al vacio, Harry no estaba seguro todavía si podía entenderlo, pero al menos ella obedecía pequeñas órdenes. Tenían varios minutos sentados en la oscuridad, en silencio, cuando Harry la tomó de la mano, ambos respirando agitadamente. Después de un rato, Harry fue relajándose, lo había sospechado, pero era evidente que pocas cosas podían hacerle daño a Luna, probablemente una de las consecuencias del poder del Anillo de la Resurrección. Le gustaría ser un literato como Hermione y entender completamente su mecanismo, pero algo en su interior le decía, con razón, que su acción había desencadenado una serie de acontecimientos mágicos trascendentes, el primer dueño del anillo, aquel Perevell del cuento, lo utilizó para apartar a su amada de la muerte, por supuesto, con funestos resultados, a la final los dos habían muerto, porque él no pudo soportar en lo que ella se había convertido. Harry intentó razonar en el hecho de que él no iba a poner fin a su vida ni a la de Luna, pero si bien lo había hecho por amor, una sombra de incertidumbre empezaba a cubrir su corazón, pues ella estaba actuando de un modo muy extraño, ¿Sería cierto que cuando regresaban, no eran la misma persona?
-Harry- susurró ella con la voz raposa.
Harry la miró sorprendido, era la primera vez que le hablaba. Una sonrisa empezó a dibujarse en su rostro. Ella no había perdido sus recuerdos como temió o al menos lo recordaba a él.
Luna lo miró, sus ojos claros estaban llenos de una extraña mezcla de furia, tristeza e incertidumbre.
-¿Dónde estoy?-ella apretó la mano de Harry hundiendo las uñas en su carne hasta sacarle sangre, lastimándolo. Harry contuvo el gemido de dolor y se mantuvo firme.
Ella soltó su mano abruptamente al darse cuenta de que lo estaba lastimando y se levantó de la cama, empezando a caminar de un lado a otro en la habitación.
-¿Dónde estoy?¿Que me ha sucedido?-ella hablaba rápidamente, sin dirigir sus palabras a nadie en especial o al menos así parecía - Lo recuerdo, vinieron por mí, yo iba a casa de los Weasley tal como acordamos, y ellos me rodearon y….y…..- Luna quería echarse a gritar mientras rememoraba lo que sabía eran sus últimas horas, pero a duras penas se reprimió. Nadie, ningún ser humano, pudo haber sobrevivido a sus heridas, ella…ella recordaba morir. Luna se detuvo frente a una pared y apoyó su frente en el muro. Cosas terribles le habían sucedido, su pecho se agitó de solo recordarlo.
El terror, el terror….el terror….Ella abrió la boca y un grito silencioso fue todo lo que le salió de la garganta.
Luna, en sus últimos momentos, desvalida y herida en medio del descampado, los había llamado, a los dos, a los dos hombres que amaba. Suplicó auxilio en su hora final, no quería morir sola, y nadie escuchó.
Nadie la escuchó, nadie vino por ella….nadie….
Esperó lo que parecieron siglos y simplemente sintió como se desvanecía, como la vida se le iba, como dejaba de existir. Estaba muriéndose….en la soledad de un campo de brezos.
Despertó con el miedo penetrándole hasta los huesos, en un lugar frio y oscuro, vagando desesperada, porque no entendía porque murió, porque ella, que jamás le había deseado mal a nadie, con rabia y desazón se dio cuenta de que efectivamente así había sido, había muerto, ella recordaba vívidamente el momento cuando cortaron el cuello, seccionándole arterias vitales y como su sangre escapaba de su cuerpo a borbotones, recordaba sus caras, su cara, su voz y su risa, mientras la violaba y la asesinaba, él se burlaba de ella, mientras los demás miraban la escena con indiferencia.
Tenía tanto frio.
¿Por cuánto tiempo permaneció en ese lugar? Ella no lo sabría precisar, desde su punto de vista, fueron eones. Y entonces, en una fracción de segundo, volvió y lo primero que sus ojos vieron, fue el rostro de Harry. Y luego todo fue negrura otra vez.
Hasta que despertó de nuevo, en una vieja habitación con Harry a su lado, dormido. Ella habría permanecido quieta, un poco desorientada, pero no se movió para no despertarlo, tenerlo allí a su lado le daba algo de consuelo, pero entonces, sombras aparecieron en las paredes, en los rincones, sobre ella, sombras en todos lados y ella quería gritar a viva voz pero no podía. Las sombras la quería, deseaban tocarla, mancillarla, espectros terroríficos que pretendían no dejarla en paz, tal cual se lo murmuraban en los oídos.
¿Qué estaba sucediendo? De alguna manera pensaba que seguía en esa pesadilla oscura. Huyendo de las sombras, ella fue hasta el baño iluminado, al mirarse al espejo vio su reflejo y se sorprendió, estaba pálida, su piel se caía a jirones, las cuencas de sus ojos estaban vacías, parecía un cadáver putrefacto, ella rompía el espejo y se clavó los cristales, intentando terminar ese espantoso sueño, pero al parecer no había funcionado, seguía allí, en ese lugar. Entonces él vino a ella, rodeado de sombras y espectros, pero con una luz muy potente en su interior.
-Luna-dijo Harry acercándose y colocándose a un costado. Ella sintió el calor de su cuerpo, los espectros se alejaron con la voz de Harry, pero aun estaban allí, acechando en las sombras.
-Harry- su voz era rasposa, ronca- ¿Estoy….viva?- dijo ella entrecortadamente, ella temblaba tanto que sus dientes castañeaban.
-Por supuesto que esta viva- dijo Harry tomándola por los hombros mientras la arrastraba hasta sentarla en la cama. Luego se inclinó para que sus rostros quedaran a la misma altura- Pensé que te había perdido para siempre, es un alivió ver que me recuerdas.
-Me mataron- los ojos de Luna no enfocaban la cara de Harry, era como si se negaran a verlo, Harry le tomó la barbilla obligándola a establecer contacto visual.
-No quiero que te preocupes por eso- dijo Harry.
-¿Tú me encontraste?- preguntó Luna, Harry asintió, una oleada de rabia la inundó- ¿Viste lo que me hicieron?….lo que ellos me hicieron- los ojos de Luna se llenaron de lagrimas, estaba tan avergonzada de que Harry lo hubiese visto.
Harry acarició su cara y luego fijó su mano en la nunca de Luna, en un gesto de posesión. Por supuesto que él sabía todo lo que le habían hecho, no solo la encontró con sus ropas desarregladas, él lo vio, mientras la ayudo a asearse, vio la sangre entre sus muslos, él conservó la calma a duras penas. Se había bañado en sangre, muerte y destrucción en ese maldito pueblo, pero todavía quería mas venganza, necesitaba vengarla.
-No pienses en eso…..Ya pasó….ahora estás aquí….conmigo- dijo Harry- No dejaré que te hagan daño, nunca más.
-¿Cómo regresé?- preguntó Luna- no entiendo…..- ella miró a Harry penetrantemente- ¿Cómo puedo estar aquí?-se llevó la mano al cuello- ¿Cómo?
Ella sabía que existían hechizos para sanar heridas, pero el tipo de herida que ella tenía era bien difícil para reparar. Al parecer Harry había llegado a tiempo y todo lo demás era un mal sueño ¿Seria posible?
-No importa cómo- dijo Harry-estás segura conmigo.
Luna miró alrededor, en las paredes, en el piso, cientos de espectros en todas partes donde su vista se dirigía.
-Enciende la luz-dijo ella- por favor.
Harry fue hasta la mesa de noche para encender una lámpara. La vio temblar y le trajo una cobija para que se envolviese en ella. Luna vio como las sombras retrocedía aun mas, obviamente no les gustaba la luz.
-Me asustaste, cuando te vi en el baño…yo pensé- dijo Harry.
-Pensé que estaba soñando, que estaba dentro de una pesadilla- dijo Luna cerrando los ojos- Lo hice para obligarme a despertar.
-Te hiciste daño- dijo él, entonces empezó a desabotonarle el camisón. Ella inmediatamente le rehuyó.
-No ….por favor- su voz cada vez era más débil.
-Debo revisarte- dijo Harry- no tocaré más de lo necesario.
Ella lo dejó hacer, Harry terminó de limpiar la sangre y vio que la herida en su tórax empezaba a cerrarse. Ella entonces tocó donde supuestamente debería haber una herida y se encontró con su piel intacta, no logró reprimir un gemido de sorpresa.
Entonces de pronto, en algún lugar del cerebro de Luna surgió una inquietud.
-¿Qué me has hecho?-ella miró a Harry fijamente.
-Nada-contestó Harry, no sin sentirse culpable por estar mintiéndole. Ella lo miró con desconfianza.
-¡Mientes!-dijo ella levantándose de la cama y alejándose de él.
-Luna- Harry fue tras de ella.
-¿Qué fue lo que hiciste?-Luna necesitaba una respuesta y la necesitaba ahora. Ella se había clavado un trozo de vidrio hacia unos minutos y no tenía ninguna herida, eso era simplemente imposible. Así como prácticamente era imposible haberse recuperado de lo que le hicieron esos hombres.
Entonces ella miró al techo y vio como un remolino de oscuridad se cernía sobre ella, cuando se fijó bien, eran las formas volantes de miles de espectros. Al principio pensó que Harry no lo había notado, pero cuando él miró hacia arriba y su cara palideció, entonces ella lo supo, supo exactamente lo que Harry había hecho.
-Era la única manera de traerte-dijo Harry con lágrimas en los ojos- No podía dejar que te fueras.
-¡Dios Mío!-Luna se desplomó sobre sus rodillas, seguía temblando como una hoja al viento, ella vio de reojo un anillo de aspecto antiguo en la mano de Harry. Sabía exactamente que era, su padre siempre le había contado las historias y estaba convencido de que realmente existían: el anillo, la capa y la varita, los Tres hermanos y los regalos que les había otorgado la Muerte. Su padre siempre había sido un excéntrico proclive a creer leyendas y mitos, Luna se divertía con esos cuentos, pero jamás lo creyó, muy curioso, ella, quien fue siempre proclive a creer en cualquier cosa, nunca creyó en esa historia. Tuvo sus dudas cuando supo que efectivamente existía una capa invisible y lo más curioso de todos era que el dueño era Harry, pero asumió que se trataba de una casualidad, se negó a creer la existencia de tales objetos mágicos legendarios, porque una constante de la vida era la muerte y era imposible burlarla, ningún mago tenía derecho a tener tal poder, ninguno.
-Las Reliquias Mortales- susurró ella despacio.
Los ojos de Luna se anegaron. Harry entonces tomó su varita e hizo un conjuro, los espectros desaparecieron, pero alrededor de él se había concentrado un halo negro.
-Estamos malditos. Tú y yo, malditos por siempre-dijo Luna antes de caer de nuevo en la inconsciencia.
0o0
People say don't worry
Say that time's a perfect healer
That the nightmares they will come to pass
Can't hear what they're saying
I am living in my own world
And I'm feeling trance-like all the time
I hear voices in my head
Could I really be going crazy
In the night the visions seem so real
Do you care if you live or die
When you laugh are you really crying
You're not sure what's real anymore
(Fortunes of War)
Theodore estaba frente a una máquina expendedora de café y golosinas. Esperaba animar a Pansy con algunos chocolates. Los dos estaban de ala caída y no era para menos, además Snape se había ido hacia unas horas, porque la situación en el Reino Unido estaba muy mal. Tenían un nuevo enemigo llamado Gellert Grindelwald, un sujeto con un pasado bastante turbio que al parecer venia a ponerse los zapatos de Lord Voldemort. Sonaba ridículo pero no era asunto de risa, ese mago y sus secuaces (que por lo visto eran casi un ejército) habían arrasado con casi todo el país y mantenía sitiado Hogwarts. Londres al parecer era el último objetivo, la plaza a ganar y Hermione Granger estaba atrincherándose para combatir a los invasores. Obviamente iba a necesitar toda la ayuda posible.
Él deseaba estar allí, combatir al lado de Hermione, ofrecerle su ayuda. No solo era su amiga, Theo confiaba en sus ideas y compartía sus opiniones sobre lo mejor para el mundo mágico. Estaba inquieto por ella, pero al mismo tiempo no podía abandonar a Pansy, ni tampoco querría, no en la situación en la que estaba, no con la niña desaparecida.
Pero no podía buscarla solo, tendría que esperar que Snape regresase y también a Draco, porque aunque le provocaba darle un buen puñetazo a su mejor amigo por ocultarle la existencia de su hija, sus múltiples recursos y su astucia sería necesaria para encontrar a Alex.
Caminó por los pasillos, entonces de pronto las luces fluorescentes del techo empezaron a apagarse progresivamente en tándem . Theo miró al techo intrigado, entonces sintió un escalofrió en su espalda y se giró.
De la impresión dejó caer el café al piso. Inexplicablemente Luna estaba parada frente a él, con la cara muy pálida y el cabello despeinado. Sus ojos celestes se veían más grandes que nunca y estaban enrojecidos.
-Theo-ella abrió la boca y un vaho blanco salió. Theo sintió la temperatura del lugar bajar, parecía una heladera.
Estaba tan cerca de él que sus narices casi se tocaban.
-Luna ¿Qué haces aquí?- respondió él un poco sorprendido, entonces se fijó en la gran herida que tenía en el cuello y la sangre que cubría el frente de sus ropas.
Theo intentó tocarla y ella se desvaneció en el aire como el humo. Inmediatamente las luces se encendieron.
De pronto él tuvo la sensación de que todo había sido como una especie de sueño. De hecho, la taza de café que se le había caído estaba en su mano completamente indemne. Él parpadeó dos veces, había sido tan extraña esa visión, tan real, era como si ella estuviese allí. Theo Nott no creía en apariciones ni en fantasmas, así que no dudó ni un instante de que se trataba de un producto de su sobre estimulada mente, estaba cansado, había dormido muy poco y seguramente alucinaba, intentó convencerse a sí mismo, pero al mismo tiempo tenía una sensación de desazón que le llenaba el cuerpo.
Tomó de nuevo su teléfono y marcó el número de Luna, como todas las veces anteriores cayó en la casilla de mensajes. Si bien Potter le aseguró que ella estaba bien y a salvo, él no se sentiría tranquilo hasta que lograse hablar con Luna.
Cuando regresó a la habitación, Pansy estaba saliendo del baño, secaba su cabello con una toalla. Theo le puso las golosinas en la cama como una ofrenda.
-No deberías estar levantada- dijo él.
-Necesito ejercicio para recuperarme más rápido- contestó ella.
-El médico dijo que…- dijo Theo y ella lo interrumpió.
-No me importa lo que dijo el maldito matasanos- dijo ella con firmeza- cuando pueda estar de pie más de una hora sin caerme salgo a buscar a mi hija, contigo, con Snape o sin ustedes.
Theo asintió.
-Ella debe estar aterrorizada- dijo Pansy, sentándose en la cama y mordiéndose las uñas- mi pobre bebé
-Te entiendo, pero….- Theo estaba harto. No sabía cuántas veces habían hablado lo mismo, su expedición de rescate tendría más éxito si estaban más personas involucradas. Lo único que conseguiría Pansy si iba sola seria que la matasen.
-No entiendes nada- dijo Pansy- no la conoces, no la has tenido contigo, no la llevaste en tu vientre, no puedes saber cómo diablos me siento.
- Eso es muy injusto- dijo Theo y entonces dejando salir toda su frustración le gritó- ¡Tengo que recordarte que fuiste tú quien me la ocultaste!
Pansy abrió la boca para decir algo y luego se calló.
Los dos se estuvieron mirando largamente, cada uno en su propio mundo de furia e indignación.
-Tienes razón- dijo Pansy- no te lo dije, cometí un error. Ya sabes porque lo hice, no tiene caso repetirlo.
-No debí gritarte-dijo Theo pasándose la mano por la cabeza- Estamos nerviosos, es extraño que no hubiésemos estallado antes, debes saber que yo estoy tan preocupado como tú por la nena. Pero decidimos esperar al menos a Snape para buscarla.
-Si es que no lo matan en Londres- respondió amargamente Pansy.
-Esperaremos un lapso prudencial- dijo Theo- si no viene, entonces la buscaremos. Sabemos que no le harán daño, la quieren por su poder.
Theo se sentó un rato y empezó a beberse el café, pensando en todas las cosas que lo atormentaban en ese momento: Alexandra, Luna, Pansy, la guerra en Londres, Draco, la sensación de mala espina que tenía en el cuerpo. Y ahora estaba alucinando con Luna herida llamándolo, suficiente para sentirse un poco desubicado.
-¿Qué te pasa?-preguntó ella.
-Nada- respondió él, mientras sorbía el café. Tenia veinticuatro horas donde no lograba sacarse a Luna de la cabeza.- Comete un chocolate, te hará bien.
Ella tomó uno de los chocolates, pareció mirarlo detenidamente, luego suspiró y lo dejó a un lado. No estaba de humor como para algo tan inofensivo como comerse una golosina. Necesitaba ir a buscar a su hija, de inmediato.
Siguieron en silencio un buen rato.
-Sabes que te quiero….¿No?- dijo él de pronto. Necesitaba decirlo en voz alta, para alejar todos esos sentimientos que lo seguían atormentando. Amaba a Pansy, por supuesto que lo hacía, desde siempre, sin embargo, definitivamente el tiempo había pasado, y tantas otras cosas: la distancia que se había autoimpuesto, los secretos, la terrible verdad que los unía y los separaba, la vida disoluta de él, la amargura de ella, las decisiones tan difíciles que habían tomado y las que debían de tomar, ya no eran los mismos adolescentes deslumbrados uno por el otro.
-Supongo que es así- contestó ella vagamente.
Después del reencuentro y las promesas, venia la dura realidad, era más fácil decirlo que hacerlo. Eran hermanos, tenían una hija, cometieron incesto, cuando la concibieron no lo sabían, pero ahora, estando al corriente, era una cuestión diferente. Pansy no estaba segura de quienes sabían su relación con Theo y si la descubrirían públicamente, hiriendo a su pequeña, exponiéndola al escarnio publico. Por otro lado, Theo había decidido mantenerse con ella, pero en ningún momento esclareció los términos, si sería una relación completa o solo era una custodia compartida con Alex, Pansy no estaba segura de soportar que Theo siguiese con su anterior estilo de vida, con sus amantes y sus aventuras de una noche, con ambos sexos. Ella sabia el sentimiento de culpa que carcomía a Theo, aunque él declarase lo contrario, bien podría decidir mantenerse apartado de su lecho, para siempre. Y eso ella no lo aceptaría jamás, porque para Pansy era todo o nada.
Ella lo amaba, pero no iba a quedarse de brazos cruzado mientras él saltaba de cama en cama. Si él decidía que iban a tener una relación de ese tipo, ella se buscaría un amante, era una mujer joven, bonita, con un apetito sexual sano. Tenía derecho a tener lo que la mayoría de las mujeres del mundo daban por sentado: una pareja.
Y lo más importante de todo: ¿Cómo reaccionaría Alex ante la presencia de Theo? Pansy se había ocupado de mantenerle la imagen de su padre a la niña, pero la convivencia día a día era una cuestión delicada. Porque si bien Alex no estaba con ella en esos momentos, era inconcebible para Pansy pensar en otra posibilidad. Su nena volvería con ella, sana y salva.
-Es la verdad….te quiero…siempre te he querido- dijo él encogiéndose de hombros.
-También quieres a Luna Lovegood- contestó ella, metiéndose a sí misma el dedo en la llaga. Estaba celosa, no iba a ocultarlo, esa rubia se había constituido inexplicablemente en la mayor amenaza.
Theo se sentó en una butaca. A Pansy no se le pasaba nada, ella lo conocía demasiado bien.
-Ella es otra cosa- dijo Theo evasibo-estamos hablando de nosotros dos, no de Luna.
-Siempre me ha sorprendido tu gran capacidad de barrer debajo de la alfombra las cosas que te incomodan- dijo Pansy.
-¿Cosas como que?- preguntó él.
-Tengo que decírtelo- dijo ella – o buscó un pizarrón y te lo explico.
-Ella no me incomoda- dijo Theo.
-Pues a mí sí- dijo Pansy- ella y todos los demás.
Theo pensó que esa situación era un claro ejemplo de cómo el pasado regresaba para morderle el trasero. Bien, no tenía porque explicarse: era un hombre soltero, con la sexualidad de un hombre soltero con gustos amplios, tuvo derecho a divertirse y en cuanto a Luna, ella se había metido en su corazón y punto. Él comprendía sus celos, era natural, los ignoró por años, pero en ese entonces él pensaba distinto, no veía las cosas con claridad, temía que Pansy no lo aceptase después de saber que eran hermanos pero a ella no le importó, o más bien estableció claramente cuáles eran sus prioridades. Theo estaba dispuesto a tirar la cuerda de la moralidad y mandarla al diablo definitivamente, y lo estaba haciendo por ella. Por otro lado, él también tenía su propia cuota de celos, lo que pasaba era que no los ventilaba abiertamente, aunque no se le había pasado por alto la manera en que Snape miraba a Pansy, porque era exactamente de la misma forma hambrienta que él la miraba.
-No debería molestarte- contestó Theo hoscamente- Yo he dejado claro como son las cosas, te he prometido que estaré contigo y con la niña como una familia, creo que eso debería ser suficiente.
-¿Y qué piensas hacer con todos los esqueletos que tienes guardados en el armario?- preguntó Pansy irónicamente- Es muy fácil decirlo: Vamos a ser una familia. Pero el hecho es, más allá de lo evidente, que tenemos un gran elefante blanco en medio de nuestra sala.
Theo se quedó callado sabiamente, después de todo, ella tenía razón. Él más bien diría que tenía varios elefantes o más bien un Tiranosaurio Rex en medio del salón.
-Te he oído- dijo Pansy-toda la noche, llamando a su teléfono, dejando mensajes, cada uno más patético que el otro.
Bueno, tenía que darle crédito, él pensó todo ese tiempo que ella estaba profundamente dormida. Lo recordaría para el futuro.
-Luna estaba desaparecida- explicó Theo- estaba preocupado, simplemente eso, Potter me dijo que estaba bien, pero obviamente yo quisiera hablar con ella y cerciórame por mi mismo.
-Sabes lo más gracioso- Pansy rió amargamente- Lo he pensado, detenidamente. Me han dicho egoísta de mil maneras, pero yo contigo, a pesar de los celos, nunca he deseado más que tu felicidad: Ella sería mejor pareja para ti que yo. Por lo menos cuando estés con ella no vas a tener en la cabeza que te estás tirando a tu jodida hermana.
Eso fue demasiado para Theo, sin mediar palabras (porque, honestamente después de esa declaración que coño iba a decirle de todas formas), se le echó encima a Pansy. Tomándole las muñecas con una sola mano, la tiró en la cama, con firmeza pero sin hacerle daño la retuvo.
-Yo no me estoy jodiendo a mi hermana- dijo Theo con furia- te estoy jodiendo a ti, a la única que quiero joder es a ti, a la que siempre he querido follar es a ti, solo a ti.
Ella lo pateó, pero él con una rodilla le separó las piernas, con la otra le levantó el camisón hasta la cintura y se bajó la cremallera del pantalón. Theo Nott no era de los hombres que le costaba mucho encenderse, la dura erección que tenia entre las piernas era la muestra. Lo raro era que estaba furioso y a la vez excitado. O a lo mejor de pronto no era tan extraño.
Maldijo internamente varias veces. ¿Qué demonios tenían Pansy y él con el sexo duro? No es que se tuviera quejando por cierto.
La penetración fue rápida y fue dolorosamente obvió que ella aun no estaba lista. Pansy ahogó un grito, para reprimirlo tuvo que morderse el labio.
Las embestidas de Theo eran tan poderosas que la cama empezó a moverse. Poco a poco ella se fue humedeciendo, haciendo el deslizamiento más fácil, sus gemidos y jadeos fueron aumentando en intensidad, por lo cual fue fácil deducir que a pesar de sus reticencias iniciales, lo estaba disfrutando. Al igual que él.
Theo besó su cuello y su cara, para luego besarle la boca, sucio, profundo y con lengua, tal como le gustaba. Los dos estaban demasiado furiosos y cachondos al mismo tiempo, una combinación letal que no dejó que el sexo fuese demasiado prolongado. Ella llegó antes que él y al apretar en su interior, Theo cuando la sintió, supo que iba a correrse como nunca se había corrido en su vida.
Theo le acarició las caderas y sus manos rodaron hacia sus muslos, metió una mano debajo de la rodilla obligándola a abrir más las piernas, dio una última potente embestida antes de eyacular, y luego de eso fue como si se hubiese quitado un gran peso de encima, se sentía pleno y libre, de nuevo estaba en el lugar que debió estar desde hacía mucho tiempo. Pansy era su hogar, él había extrañado su piel, como se sentía su interior, los ruiditos que hacía antes de llegar al orgasmo, lo perezosa que era después del sexo, tantos detalles que él creía escondidos en su memoria y que ahora resurgían. Al sentir los fluidos de ella y los suyos combinados se dio cuenta demasiado tarde que no se había colocado un preservativo, intentó retirarse, pero ella lo apresó con sus piernas.
-Estoy cuidándome- dijo ella en voz baja, mientras metía los dedos de la mano en el cabello de Theo, acariciándole el cuero cabelludo y la nuca. La razón por la cual ella estaba tomando anticonceptivos no fue un tema que discutir en ese momento, Pansy era libre y podía hacer lo que quisiera con su cuerpo, seguramente hacía rato que se había cansado de esperarlo durante tantos años, se estaba carcomiendo de celos y dudas, pero por Merlín que no iba a preguntar, habían cosas que un hombre no tenia porque saber nunca. Él hundió el rostro en el hueco de la clavícula de ella, no podía ocultarlo, estaba aliviado, le había costado mucho esfuerzo aceptar ser un transgresor respecto a sus sentimientos por Pansy, decidir mantenerse con ella, entender de que era el padre de una niña. No estaba seguro de que un nuevo embarazo en los actuales momentos fuese lo ideal. Su cabeza iba a volar.
-¿Somos unos horribles seres humanos por desear esto?- Theo cerró los ojos y se dejó llevar, rodeado por su cuerpo, por su olor.
-No lo sé. Y no me importa- contestó ella mientras se quedaba dormida acunada entre los brazos de Theo. Los miedos no habían desaparecido, pero al menos tenían un instante de paz, solo ellos dos.
0o0
Cuando despertó de nuevo, solo habían pasado dos horas. Harry estaba sentado en una silla al lado de la cama.
Luna abrió los ojos y se colocó de medio lado para enfrentarlo. Harry la miró fijamente.
-Las sombras se han ido por los momentos, no te molestaran, puesto que están relacionadas conmigo- dijo Harry-Londres será atacada en las próximas horas y debo ir. Hermione y Ron esperan por mí.
-Lo entiendo- dijo ella.
-No quiero dejarte sola- dijo Harry y apoyó los codos sobre las rodillas hundiendo por unos segundos la cabeza en el hueco entre estas, al levantarla otra vez tenía el cabello mas revuelto- Aunque sé que las sombras me siguen a mí, de verdad, no quiero dejarte sola, sobre todo porque no hemos terminado de hablar ¿Serás capaz de perdonarme?
Luna lo miró sorprendida.
-¿Qué debo perdonarte?- dijo ella- En todo caso, yo debo pedirte perdón, por mi culpa, tú….
-No estuve allí para protegerte, te dejé sola- Harry se cubrió brevemente la cara con las manos, deslizándolas hasta que llego a su boca, respiró profundo- No puedo dejar de pensar en que todo pudo haber sido diferente.
-Harry- dijo Luna levantándose de pronto de la cama, realmente no quería escucharlo, no cuando ella todavía tenía cosas que arreglar en su interior, porque si, ella estaba resentida. Luna los llamó a los dos , a él y a Theodore mientras moría. Era injusto, lo sabía, pero no podía evitar sentir rabia e indignación- Harry….yo….
-Hablas en sueños- dijo Harry, de pronto la tristeza de sus gestos se convirtió en algo más oscuro: celos y posesión. El cambio de actitud fue demasiado rápido, tanto que descolocó a Luna- Lo llamaste.
-¿A quién?- preguntó ella.
-A Nott- dijo Harry.
-Theodore- la voz de Luna tenía un toque de ensoñación.
-¿Todavía lo quieres?- preguntó Harry.
Luna se levantó de la cama, mirando fijamente a Harry caminaba de un lado a otro por la habitación.
-No lo sé- dijo ella luego de un rato.
-Obviamente sientes algo por él- dijo Harry-
Ella no dejó de caminar de un lado a otro ni de tampoco dejó de mirarlo fijamente.
-No lo sé- dijo ella al borde de la histeria- No lo sé, no sé nada, estoy confundida, han pasado demasiadas cosas, no sé qué creer ni en que pensar. No me preguntes nada, no puedo responderte.
-Yo te traje de vuelta- afirmó Harry.
-Supongo entonces que debo estar eternamente agradecida contigo- contestó Luna bruscamente.
-Yo no quise decir que….- dijo Harry.
-Sé exactamente lo que quisiste decir- dijo Luna, de pronto ella sintió un montón de emociones negativas, la sensación de incomodidad que tenia con Harry sin duda aumentaba a cada minuto que pasaban juntos. La persona que estaba enamorada de él estaba muerta, esta nueva Luna no se sentía a gusto en su propia piel, se sentía extraña y como fuera de lugar, tenía miedo, estaba horrorizada con el hecho de que la magia negra la había devuelto a la vida, horrorizada porque Harry se había condenado y al mismo tiempo la había condenado a ella a una maldición mas allá de la comprensión, las sombras lo seguían, y la atormentaban a ella, por último, él no lograba ocultar de su cara la expresión de culpabilidad. Ella no sabía si era el inicio de otra cosa más profunda, como arrepentimiento, arrepentimiento de devolverle la vida, era tan horrible imaginarlo, que no podía…no podía pensarlo. Para terminar, ese absurdo ataque de celos.
-Déjalo ya- dijo ella- estoy agotada, necesito más tiempo para pensar con claridad.
-Yo he sacrificado por ti- dijo Harry dolido- y es a otro a quien llamas en sueños.
Luna sintió una oleada de indignación tan potente que rápidamente se fue hasta Harry, lo tomó del cuello y lo estampó contra la pared, de nuevo haciendo gala de una fuerza antinatural. Harry se mantuvo inmóvil.
-Los llame, a ti, a Theo, a los dos, y no fue mientras dormía-sus pupilas estaba dilatadas, solo un borde celeste en unos ojos negros como la noche- Los llame a gritos mientras esos cerdos me violaban y me mataban- dijo Luna en voz baja , un filo de desesperación impregnaba cada palabra-morí pronunciando sus nombres y ustedes nunca vinieron, estaba sola, con frio, abandonada por quienes pensé que me querían.
-Luna- susurró Harry.
-Sé que no debería sentirme así, nadie pudo imaginarse lo que pasaría, es ilógico sentirme así, pero lo siento- dijo Luna- Theo tenía cosas que hacer, tú tenias asuntos que resolver y yo no era lo más importante. Lo entiendo, o al menos lo entiendo, pero maldita sea si a mi corazón le importa. Entonces….no me presiones.
Luna lo soltó.
Los dos se quedaron alejados por unos cuantos metros, aun así la habitación parecía muy pequeña de la tensión que se respiraba. Poco a poco, sintieron sus mentes despejarse.
-Lo siento- dijo ella con la cabeza baja- no debí decir lo que dije.
-Yo no debí presionarte- dijo Harry- debo pedirte disculpas yo también. No estoy actuando razonablemente, me siento un poco extraño.
-Yo también- contestó ella. Si extraño era sentirse como una olla hirviendo a punto de estallar, entonces eso era exactamente lo que le estaba pasando.
-Estas en mi casa en Grimmauld Place- dijo Harry- mientras yo no esté, Kreacher cuidará de ti.
-Supongo que has dejado instrucciones precisas de no dejarme salir- dijo Luna. Ella no era tonta, por supuesto que Harry la tendría encerrada hasta que la considerara suficientemente estable para enfrentarse al mundo de nuevo.
-Supones bien, ¿Tienes algún problema?- preguntó Harry.
-Ninguno, no quiero ver a nadie- contestó ella- solo envíale una nota a mi padre informándole que estoy bien.
-Ya lo hice, y a Nott también- dijo Harry a regañadientes- Te dejaré un teléfono celular. Puedes llamarme en cualquier momento.
-Espero que todo salga bien- dijo Luna.
Harry se acercó con la intensión de besarla, pero entonces Luna levantó el rostro y lo enfrentó con la mirada. Harry no sintió que fuese buen momento para poner en el tapete su romance. Así que decidió irse.
-Harry- llamó Luna.
-Si- Harry estaba justo en la puerta.
-Vuelve - dijo ella antes de acostarse de nuevo en la cama.
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"-¿A qué renunció por el poder?
-A todo.
-Y ahora, después de tantos años, ¿Volvería a tomar las mismas decisiones?
-Sin dudarlo un segundo
-¿A pesar de las consecuencias?
-Aun con las trágicas consecuencias, debe entender que en ese momento, en esas difíciles circunstancias, era la única opción posible.
-¿Se siente responsable?
-Hasta el día en que muera"
Entrevista a Draco Malfoy, 50 años, Ministro de Magia
El Londres Mágico parecía una ciudad fantasma, todos aquellos que no podían luchar por ser muy viejos o muy jóvenes, estaban refugiados en el Ministerio de Magia.
Hermione recibió la noticia de que uno a uno los pueblos mágicos en toda Inglaterra eran arrasados por una horda despiadada, muy pocos estaban logrando escapar. Eso aumentó su resolución, no iban a perder Londres, bajo ninguna circunstancia, pero no disminuyó el terror que sentía.
Tantas vidas, tanta gente. El temor por todo y todos amenazaba con paralizarla, pero ella no se permitió sucumbir a él. Dictó las órdenes necesarias con aplomo y entereza. Necesitaba apurarse porque si no, no iban a dejar nada para salvar.
Estuvo encerrada hablando por horas con todos los líderes mágicos de Europa, solicitando desesperadamente ayuda. Se negaron en redondo al escuchar sus sospechas de quien era el atacante, como bien dijo Vasiliv Krakov, nadie quería meterse en medio de Gellert Grindelwald. Le tenían pavor. Y no solo a su poder mágico, sino a su influencia política.
Ella estaba frustrada, en esos momentos era capaz de hacer un pacto con el diablo para obtener un poco de ayuda. Y sus principales aliados, estaba desaparecidos: Harry no contestaba sus llamadas desde hacía más de 12 horas, Theo Nott y Snape estaban ocupados en Noruega con el asunto de Pansy Parkinson y su hija , ella no iba a llamarlos, era bastante ya que Alistair se hubiese contenido a ir a buscar a su hermana por estar a su lado. Y Draco Malfoy, era otra incógnita, Hermione estaba insegura de cual iba a ser su decisión. Si es que aparecía algún día.
Hermione firmó la condonación de los cargos de Draco Malfoy como respuesta a un mensaje que le envió Harry antes de desaparecer del mapa. El consejo se mostró reacio pero aceptaron su decisión, bueno parte del consejo, con algunos había perdido ya todo contacto. A pesar de que la habían destituido como Marshall de Inglaterra, Hermione conservaba su puesto de ministro interina, el Wizegamont estaba disuelto y hasta que no hubiese elecciones (suspendidas indefinidamente en vista de la situación), ella seguiría en el cargo a menos que renunciase.
Y para terminar de inquietarla, aquello que le dijo Alistair, nada menos y nada más que Gellert Grindelwald no estaba en su pasado. Hermione estaba llena de incertidumbre mientras el joven mago se revolvía inquieto en su silla, inseguro si su viaje al pasado iba a cambiar aun más el futuro. En teoría, eventos importantes en la historia no deberían alterarse si alguien viajaba al tiempo, los muggles estaban seguros de que la naturaleza siempre intervenía para dejar el pasado indemne, las leyes físicas eran inviolables, pero los magos no estaban tan seguros, porque: ¿Qué es la magia sino la violación de las leyes de la naturaleza?, por si acaso, ningún muggle había inventado todavía una máquina del tiempo, los magos tenían los giratiempos, pero eran cuidadosos en intervenir, nunca viajaban hacia atrás mas de unos días, ella misma había recibido ese consejo de Dumbledore cuando los utilizó y de todas maneras, la energía necesaria para viajar tanto tiempo era demasiada, pocos magos se hubiesen atrevido. Alistair había hecho una proeza mágica.
Hermione miró penetrantemente al mago, no le cabía ninguna duda de que no había visto ni la cuarta parta de lo poderoso que ese taciturno joven era. Alistair le devolvió la mirada.
-¿Sucede algo?- preguntó el joven.
-Nada, solo me estaba preguntando que….- Hermione fue interrumpida.
Ron entró en su despacho caminando enérgicamente.
-Tienes una llamada urgente- dijo Ron-Una que estamos esperando.
Hermione se levantó de la silla con sorpresa. Ella sabía lo que significaba, se sentó de nuevo y levantó el auricular.
-Es Hermione Granger, ministra mágica interina-dijo ella solemnemente.
Su interlocultor empezó a hablar, mientras ella contestaba en monosílabas, unos apremiantes y sucesivos "Si" fueron seguidos de unos apresurados "No".
Hermione colgó el teléfono violentamente, ni siquiera se despidió.
-¿Y?-preguntó Ron curioso.
-La única ayuda que recibiremos del gobierno muggle ingles es que darán refugio a quienes deseen irse del mundo mágico, nos garantizan su seguridad….dentro de lo posible, mientras acepten mantener su identidad como magos en incógnita. No van a ayudarnos militarmente, porque el Estatuto Mágico establece que no debe haber intervención muggle en los asuntos mágicos.
-Pero esta situación también los incumbe a ellos, el mundo mágico esta dentro del mundo muggle-protestó Ron – por ejemplo Londres.
-Hay otra cosa- dijo Hermione- Gellert Grindelwald se adelantó, ha hablado con ministro muggle y expuesto sus términos: Debe respetarse el Estatuto Mágico. No dudo que también se haya atrevido a amenazarlo.
-Entonces tenemos confirmado de que se trata de él- dijo Ron.
-Evidentemente no hizo ningún esfuerzo para ocultarse- contestó Hermione.
-No creo que le sea útil ocultarse- dijo Alistair- como hemos visto, la sola mención de su nombre basta para que la gente se esconda.
-Por lo menos vamos a poder enviar lejos a la mayoria- dijo Ron.
-No lo sé, esa oferta debe discutirse a fondo, es imposible mantener juntas a las familias para no llamar la atención, pero los padres no van a aceptar separarse de sus hijos y viceversa. De todas maneras, una evacuación en vísperas de una batalla es imposible- agregó Hermione.
-Entonces ganemos- dijo Ron abriéndole la puerta.
-Ron, hemos perdido todo el país- suspiró Hermione derrotada.
-Nos queda Londres y mientras tengamos la ciudad y Hogwarts no hemos perdido esta guerra- dijo Ron.
Al salir del ministerio, recorrieron las calles, en algunas partes se veían barricadas, había destruidos algunos edificios abandonados, para hacerlos. Hermione observó a los estudiantes de las universidades mágicas trabajando afanosamente llevando escombros.
-Están haciendo un cortafuego, lo ordené yo- señaló Ron.
Alistair inspeccionaba todo con ojo de águila, asentía de tanto en tanto. Hermione silenciosamente le pedía su opinión y él se la daba.
Mientras caminaba, mucha gente se acercó a saludarla, ella hablaba con todos, calmando sus miedos, escuchando sus quejas, ayudando a sacar ancianos de sus casas para trasladarlos al ministerio. Ron no se había dado cuenta de la magnitud de la popularidad de Hermione hasta ese momento, todos querían hablar con ella, sus palabras transmitían confianza y seguridad, aunque la palidez de la cara la delataba con él, que la conocía demasiado bien para ignorar sus gestos y la expresión de su rostro.
Oliver Wood y Ginny corrieron hacia ella, estaban acompañados de sus compañeros de los principales equipos de Quidditch del país. Hablaron un rato, Hermione se sorprendió de la buena pareja que hacían Oliver y Ginny, se veían muy compenetrados.
-Buenas tardes Primer Ministro en funciones-bromeó Oliver mientras le daba la mano. Ginny la abrazó igual que a su hermano.
-¿Luna no está con ustedes?- preguntó Hermione, ya que Harry le había comentado de que no la había encontrado en el castillo de Hogwarts.
-No- dijo Ginny-no la hemos visto.
-¿Hay algún problema con Lovegood?-preguntó Oliver Wood.
-Harry está buscándola- le dijo Ron a Hermione- cuando la encuentre, la llevará a un sitió seguro.
-Esperamos órdenes- dijo Oliver.
-Están en el norte de la ciudad, con el antiguo ED y….- Ron le apuntó con un dedo- No te separas de mi hermana bajo ninguna circunstancia, esperamos un ataque directo, quizás combate cuerpo a cuerpo.
-¡Ron!- protestó Ginny.
-La protegeré con mi vida- dijo Oliver, Ron asintió le rodeó el cuello a Ginny con un brazo y le besó la frente.
-Eso es todo Wood, lleva encendido tu teléfono celular, esto se va a poner pesado para lechuzas o vociferadores- dijo Ron antes de despedirse y seguir el recorrido.
Grupos de jóvenes caminaban de un lugar a otro, siempre escoltados por uno o dos aurores. Aun cuando todos parecían entusiasmados, ninguno de ellos era un soldado, ni los estudiantes tampoco. Hermione se preguntaba a cuántos de ellos vería morir esa noche y tuvo miedo.
Ella tomó aire profundamente. Ron le puso una mano en el hombro adivinando sus temores.
-Lo harán bien. Peleamos contra Voldemort y no nos fue tan mal- dijo él.
-Pero perdimos a muchos- contestó ella.
-Tendremos suerte, la justicia esta de nuestra parte- contestó Ron, quien al parecer estaba muy metido en su rol de jefe esa noche. Concentrado y vigilante, dictaba órdenes en todos lados.
Un grupo de estudiantes de la Universidad Mágica de Londres salieron a su encuentro, conduciéndoles estaba un gigantesco hombre rubio de unos 35 años, alto, vestido con una chaqueta de tweed y un sombrero, llevaba en el hombro una ballesta, lo cual le daba una apariencia muy particular.
El hombre rubio se presentó.
-Profesor Rolf Scamander a sus ordenes- Ron le dio un codazo a Hermione nada disimulado, por supuesto que reconocieron el nombre, Luna le había mencionado que salía con alguien de la universidad hacia unos años, solo que nunca se imaginaron que fuese un profesor y que además le llevase unos cuantos años. Nunca se los presentó oficialmente, cuando se graduó terminaron. Hermione le tomó la mano y se la estrechó.
-Un placer conocerlo finalmente- dijo Hermione.
-Y yo a usted- respondió el profesor Scamander estrechó manos con Ron y con Alistair.
-El profesor es el Decano de la Escuela de Criptozoologia- le comentó Hermione a Alistair.
-Llámeme Rolf- contestó el hombre.
-Recién estamos llegando al Londres Mágico- dijo Scamander-Nos costó mucho salir de la Universidad, nos atacaron por sorpresa, pero logramos huir. Creo que debo informarle que toda la región de Somerset está en control de nuestros enemigos ¿Quiénes son y que quieren?
-Al parecer un viejo enemigo- dijo Hermione- Gellert Grindelwald fue puesto en libertad, ha reunido un ejército y se propone derrocar el gobierno.
-Más bien creo que se propone matarnos a todos- dijo Rolf Scamander- vinimos volando en escoba, vimos muchos pueblos mágicos incendiados. Bajamos el Little Whinning, amontonaron a los cadáveres y los quemaron, no están tomando prisioneros. Estuve tentando a perseguirlos, pero vengo con muchos colegas ancianos que apenas pueden mantenerse en pie, así que decidí protegerlos y traerlos hasta acá.
-Esperamos un ataque de un momento a otro- dijo Hermione- Para los más jóvenes o lo más ancianos, he habilitado el Ministerio de Magia como refugio, pero no miento cuando le digo que necesitaremos a todos los magos con alguna habilidad de combate.
-Y aquí nos tiene, a sus órdenes mi señora- proclamó Rolf Scamander haciéndole una reverencia y besándole el dorso de la mano, Hermione se ruborizó hasta la raíz del cabello.
Bien, si había un sujeto que desbordaba encanto ingles, era ese tal Rolf Scamander. Al menos podía decir que Luna tenía muy buen gusto en lo que respecta a hombres.
Ron carraspeó sonoramente.
-Profesor- dijo Ron desplegando un mapa- usted y sus estudiantes bien puede estar en el sector sur de la ciudad, cerca del puente. Veo que llevan ballestas, me parece muy bien, hemos estado armando a la gente con cualquier cosa letal que consigamos. Se encontrará allá algunos aurores, usted recibirá órdenes de ellos. Detrás de su línea hay una casa con provisiones donde pueden descansar por turnos y llevar a los heridos.
Se despidieron de Scamander y siguieron su recorrido.
Ron dio órdenes de subir vigías en los edificios más altos, en todas direcciones, evitaba sobrevolar con escobas, para no alertar a quienes lo estuvieran espiando desde lejos, el otro bando había hecho lo mismo. Todas las entradas del Londres Mágico estaban permanentemente cerradas, esa fue la orden, tardaría mucho tiempo volverlas a abrir, aunque con Grindelwald y Bellatrix Lestrange nunca se sabía (Hermione no sabía todavía que la bruja estaba muerta) .
Pero no tardó en saberlo. Se encontraron con Gregory Goyle que estaba ayudando a caminar a una vieja bruja, su abuela. Augusta Lomgbotton iba acompañándolos
Se toparon de frente y la Sra. Augusta abrazó a Hermione, dándole un beso en cada mejilla.
-Srta. Granger, que alegría encontrarnos- dijo Augusta- ya le decía a Neville que yo sabía que llegarías lejos.
-Buenas noches Sra. Augusta- dijo Hermione.
-Le presento a mi hermana Lavinia Goyle - dijo la Sra. Augusta- a su nieto, Gregory Goyle, ya lo conoces, fue tu compañero en Hogwarts y es un exmortifago.
Todos se quedaron callados bastante incómodos ante la carencia de pelos en la lengua de la Sra. Augusta. Ron ignoraba la presencia de Gregory, pero Hermione fue más política y le tendió la mano, el mago le devolvió el saludo. Así que Gregory y Neville eran primos segundos, bueno eso no tendría nada de extraño, al parecer todas las familias puras estaban dividas en amigos de los muggles y racistas completos.
-Granger- dijo Gregory- mi abuela esta ciega, necesitará alguien que la cuide mientras esperamos en la batalla.
-¿La Sra. Augusta no se quedará con ella?- preguntó Hermione.
-Yo voy a luchar también niña- dijo Augusta- estos viejos huesos todavía pueden dar una buena lucha.
-Te tenia por un completo cobarde- soltó Ron de pronto
Gregory desenfundó la varita.
-Ron, tranquilo- dijo Ron.
Se dirigió entonces a Goyle.
-¿Lucharas a nuestro lado entonces?- preguntó ella.
-Sí, esos malditos han matado a mi padre- dijo Gregory Goyle- lo sacaron de Azkaban, eso ya creo que lo sabes, Bellatrix Lestrange lo convenció de nuevo en convertirse en mortifago, me llamaron , pero yo me oculté, aprendí muy bien la lección la primera vez, pero muchos que conozco fueron.
La abuela de Gregory le dio unas palmadas de aliento a su nieto.
Hermione asimilaba la información.
-¿Quiénes?- preguntó Hermione.
-Que importa, están todos muertos, incluso Lestrange- dijo Gregory- ese maldito mago oscuro interrumpió la reunión y acabó en un baño de sangre. Tengo entendido que solo escapó Blaise Zabbini, que me envió un mensaje "Escóndete" y así lo hice….hasta ahora. Quiero venganza, mi padre fue vilmente asesinado.
Ron se mordió la lengua ante una mirada fulminante de Hermione, ella no entró en la controversia sobre el padre de Goyle y los viles asesinatos que cometió, el plato fuerte era la muerte de Bellatrix Lestrange. Ron y ella se miraron.
-Grindelwald la mató- le dijo Hermione a Ron. Gregory confirmó con un asentimiento de cabeza.
-No entiendo cómo pudieron sacar a esa bestia de la cárcel- dijo Augusta resoplando.
-No deben comentar nada sobre quien nos ataca, no queremos que haya pánico entre las personas –dijo Hermione.
-Pocos son los que vivimos esa época, pero creo que sus cuestionables hazañas han llegado hasta estos tiempos. Un sujeto vil y malévolo- dijo Augusta- pero es tarde, ya la noticia ha corrido por todos lados, igual que el hecho de que arrasó con media Inglaterra.
-Debes seguir nuestras órdenes, al pie de la letra- le dijo Ron a Gregory- si te molesta mucho, puedes esconder el trasero junto a tu abuela, con el perdón de ustedes señoras.
Augusta y su hermana no le tomaron importancia al lenguaje soez de Ron.
-Dime a donde ir y te aseguro que haré el trabajo- dijo Gregory enseñando pecho.
Ron les dio las instrucciones y Goyle prometió ir cuando pusiera a su abuela a salvo.
Augusta apartó a Hermione.
-Es un buen chico- dijo ella- no lo juzgues duramente. Esta arrepentido de todo lo que hizo.
Mortifagos arrepentidos, Hermione era especialista en ellos, no en vano estaba casada y esperando un bebé de uno. Pero también por esa experiencia, sabían que las cicatrices eran profundas y cualquier ex mortifago resultaba impredecible.
-Ve con ellos Augusta, le diré a Neville que estas bien con tu hermana- dijo Hermione abrazando a la vieja bruja.
La Sra. Augusta entonces dio un respingo y la miró inquisitoriamente, era una vieja bruja, conocedora de esos detalles.
-Tu aura esta diferente, muy rosa…..eso solo puede significar…. –Hermione le clavó los ojos, Augusta entendió de inmediato, no en vano era una mujer perspicaz-bien, creo que ya he hablado demasiado. Cuídate niña.
Se despidieron cordialmente.
Hermione empezó a caminar, Ron no le sacaba los ojos de encima.
Alistair discretamente se alejó una distancia prudencial, no le gustaba interferir más de lo necesario.
-¿Te pasa algo?- preguntó Ron.
-Nada, estoy bien- contestó Hermione.
-Puedes confiar en mí, lo sabes ¿no?- dijo Ron.
-Tengo que hablar contigo- dijo Hermione- voy a necesitar tu ayuda, con un asunto personal. Pero no tengo tiempo de explicarte.
-Hermione- dijo Ron colocándose frente a ella mirándola fijamente, pasó un dorso de su mano por su mejilla. Ella cerró los ojos-He debido casarme contigo en la primera oportunidad que tuve.
-Te lo he dicho mil veces: Tú no estás enamorado de mí- dijo ella- solo estás enamorado de la idea de amarme.
-Quizás- dijo él- pero no dejo de pensar que si fueses mía, al menos podría sacarte de la cabeza a Malfoy. Y no dejo de pensar que eso sería lo mejor para todos.
-Ya llegará la que te ponga de rodillas- dijo ella sonriendo.
-Puede que sí, puede que no- dijo Ron serio- ¿Sabes qué Hermione? A lo mejor no eres la única que tienes que luchar contra los viejos perjuicios de la sociedad mágica.
Hermione lo miró con ojos curiosos, estuvo a punto de preguntar, pero Ron se separó de ella.
-¡Eh tú!- llamo Ron a Alistair- si se pone feo, la sacas de inmediato de aquí, aunque tengas que arrastrarla por los cabellos.
Alistair dibujó una leve sonrisa en su sempiterna sobria expresión facial. Se mantenía apartado de los acontecimientos la mayoría del tiempo, pero no dejaba duda cual era su función, ser la sombra de Hermione Granger.
-Te quiero- dijo Ron a Hermione, mientras la abrazaba de nuevo- te quiero mucho.
-Yo también- dijo ella- cuídate.
Ron se perdió entre la multitud.
-¿A dónde nos dirigimos?-preguntó Alistair.
-Al oeste – dijo ella- es el lugar más vulnerable, supongo que si vienen lo harán por allí.
-No estoy de acuerdo- contestó Alistair.
-Soy la cabeza de gobierno, no puedo esconderme, todos deben verme- dijo Hermione- confió en que tú vas a protegerme.
-Siempre- contestó Alistair.
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DOGS OF WAR
Era increíble la rapidez con la cual, Daphne había enviado mensajes a todos sus ex compañeros, al parecer ella se mantenía en contacto con la gran mayoría de los mortifagos jóvenes de su generación. Y casi todos habían acudido, algunos por miedo y otros por curiosidad o sed de venganza.
Un maltrecho Zabinni hablaba con Montague y con Adrian Pucey, lanzándole miradas venenosas a Draco Malfoy. A duras penas lograba controlar su rabia, sentía envidia y no se explicaba la rapidez con la que Malfoy se había adueñado de la situación.
Cuando todos cumplieron con los saludos de rigor, se reunieron en círculo en los jardines de la mansión Black. Uno a uno contaron sus experiencias con las hordas que habían atacado a todos los pueblos mágicos de Inglaterra y Escocia.
Daphne estaba de pie, al lado de Draco. Oficialmente eran una pareja ahora. Ella había cambiado sus lujosas ropas, por su túnica negra de mortifago, sin embargo no llevaba la máscara. Draco vestía todo de negro, con un traje ceñido al cuerpo y con muchas armas, cuchillos y demás repartidos por cada bolsillo disponible. La expresión de su cara era desafiante y su mirada calculadora. Daphne se había dado cuenta rápidamente que era un hombre que no le importaba pasar por encima de nadie para conseguir un objetivo y que seguro vendería su alma al diablo por lograr lo que deseaba, en este caso, poder. Habían hablado unas horas, sobre diferentes puntos, casi todos políticos y estratégicos, muy poco de la disposición de sus asuntos personales, ella se dio cuenta de lo mucho que había cambiado, no solo era más astuto sino que era sumamente inteligente, con un peculiar sentido de la justicia. Si no fuese tan frio de carácter o más cercano de trato, ella podría incluso gustarle, pero no lo era, más bien se daba cuenta que de alguna forma le tranquilizaba que intentara guardar distancias con ella.
-Hogsmade estaba en llamas cuando me fui- dijo James Bulstrode- Logré esconderme, solo estaba allí de pasada, para comprar algunos regalos y unos dulces en Honeyduckes para mi prometida. Entonces ellos llegaron y me he salvado por los pelos. Jaden Scabior estaba al mando, no tengo por qué decirte que fue una carnicería, vi como mató a Madame Rosmerta con sus propias manos. No tomaron rehenes y mataron aun a las personas que se rindieron. Hicieron una hoguera con los cuerpos, fue dantesco.
De nuevo insultos y maldiciones de parte de los presentes. Cada historia era peor que la otra. Todos allí, independientemente del hecho de que una vez habían sido mortifagos y participado en hechos bastante graves de violación a los derechos de los magos, jamás habían matado personas inocentes, era un exterminio lo que estaba sucediendo. Además, la mayoría había hecho las paces con su pasado, y los que no lo habían hecho, rumiaban su arrepentimiento. La mayoría estaba de acuerdo de que algunos estuvieron tentados a unirse a Bellatrix Lestrange, pero fueron pocos, los de familias importantes, tales como Zabinni, que se dejaron seducir otra vez por promesas absurdas, los demás, evidentemente deseaban un gobierno que favoreciera a su clase social, pero no a costa de la muerte de miles de personas.
-¿Llegaron a Hogwarts?- preguntó Draco.
-Ni se acercaron- dijo James- supongo que activaron las defensas del castillo.
-La otra vez logramos entrar- comentó Zabinni.
-La última vez era el mismo Voldemort quien comandaba el asedio- respondió Adrian Pucey- ese carroñero de Jaden Scabior es un simple mago del montón.
Draco Malfoy no estaba tan seguro de eso, pero no dijo nada. Jaden Scabior estaba demostrando tener algunas habilidades muy impresionantes, entre otras cosas, había rastreado a Alex a pesar de que se le había lanzado un hechizo innecontrable a la niña y casi mataba a Pansy, quien no era ninguna doncella desvalida.
-Lo más raro fue que había una niña con ellos- dijo James Bulstrode- me pareció de lo más curioso, estaba allí, en medio del desastre, muy bien protegida por cierto, Scabior la llevaba de la mano.
Draco sintió como el sudor frio le corrió la espalda.
-¿Qué aspecto tenía esa niña?- preguntó Draco.
-Pequeña, unos cinco años, blanca de cabellos oscuros y ojos azules- dijo James B. –parecía asustada pero se veía bien de salud.
-Probablemente se la llevaron como rehén- dijo Zabinni- ¿Alguien que conozcas Draco?
-Podría ser- dijo Draco sin ofrecer más información- Si ven a esa niña de nuevo, me informaran a mí, de inmediato.
-Tú no eres el jefe aquí- masculló Zabinni.
-Eso es precisamente la razón por la cual estamos aquí- contestó Daphne.
-Sería mejor que nos digas porque nos has reunido Daphne- dijo Montague.
-Los llame a petición de Draco y lo hice yo porque era la única manera de que viniesen- dijo ella- Fui su comandante en la guerra, y también su amiga, afrontamos muchas luchas, sufrimos juntos el yugo del Señor Tenebroso y si estamos vivos todos, es porque confiaron en mí y yo en ustedes. En nombre de esa amistad, fue que los he traído aquí. Valoro su esfuerzo, sé que muchos están escondiendo a sus familias, saliendo del país, el señor Black también ha ofrecido su casa a muchas familias.
-Hemos venido por ti, te debemos eso- dijo Peregrine Derrick.
-Lo que no entiendo es que hace ´"este" aquí- dijo Marcus Flint señalando a Draco quien le sonrió malévolamente- No me malinterpretes Malfoy, pero en realidad nunca fuiste cercano a nosotros.
-Malfoy, pensé que tendrías reparos a unirte, después de todo nunca estuvimos a la altura de tus expectativas- dijo Terence Higgs.
-Yo pensé que estabas robando bancos o lo que sea que hagas con ese tal WANTED- respondió Millicent Bulstrode.
-¡Milli!- exclamó su hermano James para callarla.
-Déjala, Draco tiene su fama bien ganada- dijo Adrian Pucey-Y no roba bancos, simplemente roba a los ricos para dárselo a los pobres. En el intermedio, rellena las vacías arcas de su familia.
-¿Ese no era Robin Hood?- preguntó Cassius Worringhton. Draco rodó los ojos.
-Ojala se me hubiese ocurrido a mi- dijo Higgs, y todos lo miraron un poco desconcertados, él joven se encogió de hombros- Yo también estoy un poco falto de dinero.
-Lo último que supe de Malfoy era que estaban ajusticiando viejos criminales de guerra- dijo Peregrine Derrick .-Los verdaderos criminales, no nosotros que lo máximo que hicimos fue pelear en la Batalla de Hogwarts en el lado equivocado.
-El dinero que "tome prestado"- aclaró Draco- está demostrando ser muy útil en estos momentos. Las arcas del gobierno están vacías, ese dinero servirá para financiar armas….entre otras cosas. Pero por supuesto, la fortuna de los Black también aporta a la causa. En cuanto a las otras actividades de WANTED, debo recordarles que la justicia me ha declarado inocente.
-Fundaste una organización delictiva con tintes terroristas- dijo Pucey- en realidad no te declararon inocente, más bien Granger te dio un indulto, lo que siempre me puso a pensar, la única manera de que ella hiciese eso sería un chantaje. ¿La chantajeaste?
-Prefiero pensar más bien, que mis objetivos y los de ella coincidieron en algún punto- dijo Draco. La verdad, por supuesto, era mucho más compleja.
-Me parece muy inteligente de tu parte- dijo Pucey- en lo personal no tengo nada en contra de Granger, pero me inquieta el hecho de que su gobierno siguiera favoreciendo a los de su clase, es acertado que superaras tus diferencias personales con ella y decidieras hacer un acercamiento. Más de los de nuestra clase deberían estar en gobierno.
-El punto era trabajar sobre eso y defendernos de las locuras de Bellatrix Lestrange. Es obvio que a nadie le convenía estar bajo el yugo de esa mujer- dijo Draco.
-Y para mal o para bien, está muerta- concluyó Pucey.
-Una soberana tontería WANTED- dijo Zabinni- no hay nada más despreciable que un traidor a la sangre. Es impensable e imperdonable que estuvieses trabajando codo a codo con una sangresucia despreciable como Hermione Granger.
Una o dos personas asintieron con la cabeza, pero no la mayoría, observó Draco. Al parecer, la fama de tolerante de Hermione estaba rindiendo insospechados frutos.
-Bueno, dicen que uno se acuesta en la cama que prepara- dijo Draco- y la gente madura, cambia Zabinni. En realidad no le tome importancia a trabajar con Granger ¿Por qué habría de hacerlo? Más allá de que sea una sangre sucia es una bruja habilidosa y muy inteligente, es la Marshall de Inglaterra, tiene poder, tiene influencia, dos cosas que entendemos y valoramos muy bien los Malfoy. Además, estoy en deuda moral con ella, hizo todo lo posible por sacar a mi madre de Azkaban, en donde fue encarcelada injustamente. Y así con muchos otros, incluso con sus propios familiares. Ha demostrado ser justa, sin dejarse llevar por antiguas rivalidades. No voy a negar que las circunstancias nos han hecho aliados, después de todo la guerra hace extraños compañeros.
Literalmente, se dijo a si mismo Draco. Después de todo lo que había dicho y lo que iba a decir a continuación, ocultar el hecho de que había sido su amante y que era su esposa era fundamental.
-Por otro lado, en cuanto a mi fama, merecida o no sin duda también habrán oído de que no me importa un bledo rebanarle el pescuezo a la gente que me ofende. Debo añadir que no he terminado con la lista de criminales de guerra. De todas maneras él que no la debe no la teme. Pero no hemos venido aquí para hablar de WANTED.
-Deberías- agregó Pucey- con el ritmo de popularidad que llevan, bien podrían presentarse en las elecciones y ganar.
-Si es que alguna vez hay elecciones- terminó diciendo Zabinni.
-Te has convertido en un hombre temido y respetado a partes iguales- dijo Derrick lanzándole una mirada poca amistosa a Zabinni. Si seguía interrumpiendo con necedades, iba a retorcerle el pescuezo.
-Olvidas la causa principal por la cual nosotros seguimos a nuestros padres y a Voldemort- dijo Montague- la mayoría sigue creyendo en la pureza de sangre.
-No lo dudo por un instante- dijo Draco-Pero obviamente ese es un camino que no nos han conducido a nada.
-Muchos de nosotros solo queríamos seguir manteniendo nuestros privilegios- dijo Derrick- seguir siendo la clase gobernante. Quizás expulsar a los hijos de muggles y sangre sucia. Pero nunca, jamás, sobre los cadáveres de personas inocentes.
-Díselo a Voldemort- escupió James Bulstrode.
-Eres muy idealista o muy tonto si crees que muggles o sangre sucia iban a irse por las buenas- exclamó Adrian Pucey- era obvio que iba a ver una guerra.
-Fuimos engañados, amenazados incluso- dijo Derrick y entonces enseñó su marca tenebrosa- ¿Crees que me hice esto por gusto?
- Sé muy bien lo que pasamos en la guerra y las ordenes que nos viéramos obligados a obedecer, éramos unos niños, todos nosotros, pero tampoco éramos unos idiotas, hicimos lo que hicimos, los que cometieron actos graves fueron a dar con sus huesos a Azkaban. Al final, todos tendremos la consciencia sucia por siempre.
-Yo creo sinceramente que Zabinni y algunos otros sabían exactamente en lo que se estaban metiendo, de hecho, son reincidentes, a lo mejor le cogieron el gusto- dijo Millicent, esparciendo de nuevo el veneno.
Zabinni le lanzó una mirada asesina a Millicent.
De nuevo empezaron acaloradas discusiones entre unos y otros. Draco los dejó hablar, aparentemente todos allí querían desahogarse de una forma u otra.
Al final fue Marcus Flint las que los llamó al orden y le cedió la palabra a Draco.
-Yo he pedido a Daphne que los convoque- dijo Draco- Es cierto que muchos de nosotros cometimos actos reprobables en nombre de una causa, válida para algunos, una pérdida de tiempo para otros. Fuimos a una guerra, igual que nuestros padres antes que nosotros, siguiendo a un hombre que nos prometió la gloria pero lo que nos dio fue la esclavitud. Es obvio, después de los años transcurridos de que el Señor Tenebroso pretendía establecer un régimen donde todos nosotros estaríamos sometidos a él por medio del miedo. Perdimos la guerra y la perdimos justamente. Ese nunca fue el camino para el engrandecimiento del mundo mágico.
En ese punto, casi todos estaban de acuerdo, hasta los más renuentes.
-Luego de la guerra, nos vimos en la situación de ser los perdedores. Culpables e inocentes por igual fueron encerrados en Azkaban, confiscadas sus propiedades y restringidos su acceso a cargos públicos solamente por su nombre o por su sangre, independientemente si fueron mortifagos o no. Evidentemente ahí tampoco había justicia. Muchos fueron tratados como chivos expiatorios. Y como suele suceder en esas situaciones, el descontento creció y eso fue caldo de cultivo para que desestabilizar nuestro país.
-Algunos se unieron de nuevo a Bellatrix, con la esperanza de tomar de nuevo el poder- dijo Draco- pero una terrible amenaza se cernía sobre nosotros sin saberlo, aprovechando nuestras dificultades. Un hombre, con la misma ansia de poder de Voldemort o quizás más. Alguien que no ama nuestro país, pero que sin embargo seguramente lo ve como un primer paso para apoderase de todos los territorios mágicos en el mundo. Un mago poderoso con influencia, que ya una vez ocasionó una gran guerra que involucró magos y muggles y que fue la guerra más horrenda que ha visto la historia. Gellert Grindelwald, es su nombre, y ya está aquí, arrasando con nuestro país, asesinando a nuestras gentes, quitándonos nuestra tierra ancestral. A nosotros, a los hijos de muggles, a los mestizos, a los sangre sucia.
El silencio era tal que se podía escuchar el vuelo de una mosca. En las ventanas de la mansión Black se habían reunido gran cantidad de personas escuchando. Malfoy vio a su abuelo en una terraza, bien atento a lo que estaba diciendo.
-Yo no pretendo que cambien sus ideas de un día para otro, no es esa mi intensión, ni que renieguen de sus derechos de sangre. Pero estoy convencido que en donde viven unos, pueden vivir los demás. Sangre sucias e hijos de muggles, mestizos, son magos como nosotros, incluso algunos son excelentes magos, mejores y más diestros que muchos de aquí, su sangre no ha influido en su poder, así que podemos desechar teorías científicas absurdas, la verdad no necesita anteojos. Son mayoría, son muchos más que nosotros y cualquier guerra contra ellos está condenada al fracaso desde ya. Si los puros, como nos llamamos, queremos sobrevivir una generación, debemos aprender a convivir con ellos. Nuestro legado no debe desaparecer.
-Nadie me quitará lo que es mi derecho de nacimiento- dijo Zabbinni.
-Y nadie pretende quitártelo - contestó Draco- pero es cierto que desde hace unos años para acá hemos visto como poco a poco nuestros patrimonios han sido socavados, nuestros negocios interrumpidos, por leyes que no nos benefician en lo absoluto. Porque el gobierno mágico decidió meternos en vereda y darnos una lección. Eso tampoco fomenta la armonía en el mundo mágico, como es obvio. Sin embargo, siempre existe una solución.
-¿Qué nos estás proponiendo?
-La mayoría de los jerarcas de las grandes familias puras han estado de acuerdo conmigo y con mi abuelo, Cygnus Black. Sin embargo, necesitábamos convocarlos a ustedes, los jóvenes, los que en un futuro llevaran las riendas de las familias.
-Y los que podemos eventualmente luchar- agregó Derrick. Draco asintió, al parecer iba a tener que tomar en cuenta a Derrick, de todos, parecía él que más tenia clara la situación.
Draco empezó a caminar mirándolos a los ojos a los presentes.
-Sé que no le soy simpático a la mayoría de ustedes- Zabinni bufó- y que pocos me tienen confianza. Sé las razones y estoy de acuerdo con ustedes.
-Quizás tenga que ver que eras un petulante cobarde malcriado bueno para nada- dijo Montague.
-La palabra clave allí es "era"- contestó Draco.
-Creo que lo que has hecho con WANTED habla por sí solo- dijo Derrick- es obvio que no eres quien fuiste alguna vez. Te superaste, de una forma un poco estrafalaria, pero lo hiciste. Y lo que algunos más valoramos, es que te burlaste de todos y les sacaste el dedo del medio. Tanto tú como Nott y Parkinson.
-Llevamos cuatro años tratando de restituir no solo nuestras fortunas, pero si nuestro nombre. Medité, logre entender cuál era el camino. Salí de un foso negro de decepción y culpabilidad de la única forma en que se pude, haciendo justicia, por mi mano, porque era la única forma. Trate de reparar el daño que hice de la única forma en que sabía hacerlo, luchando. Yo soy el líder, pero no voy a disminuir el papel de Theo y de Parkinson. Los tres somos WANTED y yo estoy aquí hablando también en su nombre. Logramos entendernos con quien menos me imaginaba, con el gobierno mágico, aun cuando le pusieron precio a nuestras cabezas. Una vez fui un cobarde, ahora nunca más lo seré.
-Les ofrezco- Draco se detuvo y los miró a todos de nuevo, haciendo énfasis en cada cara, en cada rostro, como si les estuviese hablando en la más estricta intimidad- les ofrezco la oportunidad de luchar, no en su propio nombre, sino en nombre de todos los habitantes mágicos del Reino Unido. Pagar la deuda que contrajimos, para poder mostrarnos de nuevo orgullosos con nuestras cabezas en alto ante el mundo. Y para vengar a nuestros muertos.
-El orgullo no me va a dar de comer Malfoy- dijo Zabinni.
-Quizás no, pero si queremos ser tomados en cuenta como futuros líderes del mundo mágico, y que nos respeten nuevamente, que las leyes desfavorables se deroguen, vamos a tener que dar sangre, sudor y lagrimas por él.
Para finalizar, los miró a todos.
-Estamos en guerra y nos necesitan en Londres, de inmediato. Si no ayudamos al gobierno ahora, perderemos el país para siempre. Les pido que me sigan, como su líder. Y por intermedio de mi, sigan las ordenes del gobierno mágico del Reino Unido.
Escuchó murmullos y conversaciones susurradas entre los presentes.
-Daphne, eres la persona en cuyo criterio confiamos ¿Qué opinas?- preguntó Derrick.
Daphne miró a Draco fijamente por un largo rato.
-Yo estoy de acuerdo con Malfoy. Debemos luchar por nuestro país, a pesar de nuestras diferencias, todos somos británicos.
-Haz aceptado formar parte de la familia Malfoy- dijo Millicent.
-Y eso debería despejar cualquier duda- contestó Daphne- si tuviera algo en contra, jamás hubiese aceptado este compromiso. Le da validez al hecho de que los intereses de los Malfoy y los Black están con los sangre pura.
-Bien, entonces quienes quieran unirse a esta lucha, que levante la mano- dijo Montague.
Todos lo hicieron.
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El primer ataque llegó de improvisó, en esa época anochecía temprano, sin embargo, de pronto se dieron cuenta la luna no se veía. Hermione estaba en el lado sur, después de haber pasado revista a todos los sectores, miró hacia el cielo cuando vio que todos lo hacían, de pronto, vio como pájaros gigantes se lanzaban en picada, pájaros con forma humana.
-¡Arpias!- gritaron.
Alistair empujó a Hermione a cubierto, mientras desenvainaba la espada. Ella ya tenía su varita apuntando.
Una de las criaturas vino directo allos, Alistair blandió su espada, impactando de lleno en la arpía, que entonces fue reducida a cenizas, mientras la espada brillaba con fuego azul. Hermione se quedó un poco impresionada. Alistair le jaló por un brazo empujándola.
-Vámonos de aquí- dijo él presuroso.
-Vaya eso fue asombroso, quiero una igual- dijo Hermione. Alistair le ofreció una sonrisa, quizás le haría un arma parecida, pero dudaba que funcionase igual con ella.
El ataque aéreo seguía. Las arpías atacaban con picos y garras, muchas veces agarrando a algunos magos desde el suelo y luego lanzándolos desde gran altura. Hermione admiraba horrorizada todo. Los hechizos de los magos parecían tener poco efecto.
De pronto, una lluvia de flechas cayó sobre las criaturas. Hermione miró hacia la dirección por donde venían. Ralf Scamander estaba montado sobre un alfeizar con su ballesta y con él, decenas de estudiantes, ellos seguían lanzando flechas con rapidez asombrosa, abatiendo bastantes arpías, quienes caían pesadamente sobre el piso, en unos minutos las criaturas huyeron despavoridas. La gente lanzó un grito de triunfo, Hermione le hizo una señal con el pulgar al Ralf, el hombre rubio se la devolvió exultante.
Hermione dio órdenes para repartir arqueros y ballesteros por todos los sectores.
-¿Crees que los demás están bien?- preguntó ella a Alistair.
-Lo están, ustedes ahuyentaron a las arpías- dijo Harry abriéndose paso entre la multitud.
Hermione le dio un rápido abrazo de bienvenida.
-¿Encontraste a Luna?-preguntó ella.
-Sí, la deje bien en mi casa- respondió escuetamente Harry- Vi a Ron, al parecer van atacar aquí, hay señales que así lo indican. Tienen paso libre por el Londres Muggle, vienen camuflagleados, maldito primer ministro, les ha permitido pasar por la ciudad. He venido a encargarme de este sector.
-Hay una plaza frente a nosotros. Desde el principio supusimos que este iba a ser el lugar- dijo Hermione- pero no podemos dejar descubiertos los demás frentes.
-Ese es el problema de tener una ciudad redonda- dijo Harry.- Demasiados lados que cubrir.
-¿Qué sabes de Malfoy?- preguntó Hermione.
-Nada en concreto- dijo Harry –Por cierto, buena idea la de las flechas.
-Muy buena de hecho- dijo Alistair.
-¿Tienes alguna idea de lo que pretende hacer Malfoy?- preguntó ella- ¿O cuando llegará?
-No podemos esperarlo, ya están sobre nosotros- dijo Harry- espero que llegue y no encuentre puros cadáveres.
-Ganaremos- dijo Hermione.
-Ponte a resguardo- dijo Harry.
Harry se alejó, vestido con su uniforme de auror, una larga capa negra ondeaba detrás de él, con autoridad empezó a repartir ordenes y situar a la gente.
Los militares hijos de muggles, trajeron una ametralladora .50, un verdadero monstruo, que estaba apoyado en el borde de una de las barricadas. Cientos de magos estaban subidos y detrás de los escombros que formaban una barrera.
Harry estaba con ellos, todos miraban al otro lado de la plaza, expectantes, el silencio era absoluto cuando de pronto, el enemigo llegó.
Hermione dejó escapar una maldición. Eran más de los que supuso.
Miró nerviosamente a Alistair, quien mantenía su espada desenvainada.
-Tengo que mirar- dijo ella, escalando.
-Cuidado- susurró él ayudándola a subir al promontorio de la barrera.
Doscientos metros los separaban del enemigo.
Gellert Grindelwald encabezaba la marca, a su lado estaba Satu, quien le hablaba al oído, y le señaló la presencia del berseker llamado Alistair junto a la mujer vestida de azul con la túnica de los Marshall. Grindelwald los observó con detenimiento, a los dos, le resto importancia a la mujer, era pequeña y menuda, no entendía como los Marshalls habían elegido alguien en apariencia tan frágil, por lo que entendía una burócrata nada más y nada menos, bien, tendría tiempo de conocerla más a fondo si Scabior lograba ponerle las manos encima. En cuanto al joven, un berseker, otra cuestión delicada a considerar cuidadosamente.
Pero la vista de Grindelwald se concentró en la imagen de Harry Potter y sintió un sobresalto mágico, de pronto aclaró la mirada y pudo ver los zarcillos de oscuridad que lo rodeaban.
Hizo una mueca con la boca, otro mago oscuro. Eso, realmente fue inesperado, otra sorpresa no muy bienvenida.
Trató en lo posible no dejar traslucir su disgusto, eso no estaba en sus planes. No le preocupaba el Berseker, ellos eran cuatro contra uno, pero si le preocupaba otro mago con poder oscuro.
Caminó hacia un lado, esa noche iban a medir fuerzas, todo el país estaba en su poder, excepto Londres y Hogwarts, por lo que sabía que sus enemigos más poderosos todavía no lo habían enfrentado. Ciertos disturbios en la magia lo habían inquietado desde hacia unas 24 horas, solo que no pudo encontrar la razón, al ver a Harry Potter con todo el aura de las reliquias mortales a su alrededor, solo pudo concluir de que las había encontrado, las tenía en su poder y las había utilizado. Un mago con tal poder, ese poder que tanto él anhelo por años, un oponerte formidable seguro. Grindelwald no sucumbió a la dudas, después de todo, era un hombre muy joven, aunque no sin experiencia recordó, él había matado a Voldemort. Pero si, todavía muy joven, apenas un retoño que quizás no había desarrollado su talento en las artes de las reliquias, era demasiado pronto para eso.
-¿Dónde está Jaden?- preguntó Gellert.
-Ocupado en el norte mi señor- respondió Satu.
-Lastima- dijo Gellert Grindelwald, maldiciéndose a sí mismo, debió ordenarle a Jaden que estuviese allí. Confiaba en sus otros subalternos, pero Jaden Scabior tenía un extra, eso era seguro.
-Quiero que te encargues de vigilar a nuestro chico- dijo Gellert Grindelwald- si es cierto que viene del futuro, no intervendrá más de lo necesario.
-¿Quiere que lo atrape?- preguntó Satu.
-No, deseo saber porque está aquí y quiero ver lo que es capaz de hacer- dijo Gellert Grindelwald- luego síguelo.
- Por eso estamos aquí esta noche, ¿Cierto? Usted quiere comparar fuerzas- dijo Satu.
-Un minúsculo mordisco- dijo Grindelwald- voy a probarlos. No he traído a todas mis fuerzas conmigo porque estoy ocupado cimentando el poder en el resto del país, Londres me interesa pero no puedo mantener dos frentes, no cometeré ese error otra vez. En menos de un cinco minutos me he dado cuenta que ha sido la mejor estrategia, he descubierto algunas circunstancias para la cual ciertamente no vine lo suficiente preparado.
Satu asintió.
Grindelwald hizo una señal con la mano.
Entonces el infierno empezó.
El ejército de Grindelwald corrió hacia sus enemigos, estos después de la indicación de Harry corrieron a su vez. La ametralladora empezó a disparar, algunos cayeron, pero alguien lanzó un hechizo y logró hacerla estallar.
Hermione corrió con Alistair hacia otro promontorio hecho de escombros, un poco más atrás de las líneas. Solo veía a la gran masa de gente luchando, lanzándose hechizos y muchos cayendo. Su cuerpo temblaba, pero su resolución estaba intacta. Cuando empezaron a llegar los primeros heridos, Hermione se unió a quienes los estaban socorriendo, con Alistair permanentemente pegado a su espalda.
Sintió el ruido de las flechas volando por encima de sus cabezas. De pronto un hechizo impacto sobre el edificio en donde estaban los arqueros, parte de la estructura se fue al suelo. Hermione casi corre a sacar personas de los escombros, cuando vio a Scamander indemne, ella suspiro de alivio, el rubio empezó a sacar su gente de la estructura derruida.
Pasó una hora y todavía seguían luchando, el ruido de los gritos de la gente llegaba a su posición, Hermione rápidamente estaba ordenando contabilizar muertos y heridos. Al enterarse de que la batalla era en ese sector, llegaron refuerzos, Ron entre ellos, lo vio corriendo hacia la batalla y ni siquiera pudo despedirse de él.
Harry seguía dando órdenes mientras lanzaba un hechizo uno tras otro, no habían logrado hacerlos retroceder pero ellos tampoco, el suelo estaba resbaladizo por la sangre. Había sido buena idea traer armas blancas, porque como el combate era cuerpo a cuerpo era difícil lanzar hechizos con precisión. Sus contrarios eran diestros en el arte de la guerra, poco a poco eran los aurores quienes se estaban manteniendo en pie. Necesitaban ayuda y la necesitaban de inmediato.
Harry hizo retroceder un poco las líneas para evitar una masacre, entonces formas volantes de humo empezaron a cruzar el cielo y cuando tocaban el piso, se materializaban en un hombre o mujer vestido de negro con largas túnicas, cuando vio de reojo la marca tenebrosa de uno en su brazo, lo supo.
-¡Si!- exclamó Harry. Malfoy había cumplido su promesa.
Los mortifagos se formaban en línea uno tras otro, y empezaron a luchar con hechizos y maldiciones imperdonables. Al principio algunos aurores se mostraron desconcertados, pero cuando comprendieron que los mortifagos estaban luchando de su lado, eso les dio más ímpetu.
Harry vio a Draco Malfoy lanzando hechizos y evadiendo con agilidad muchos otros, a la vez que lanzaba cuchillos y otras armas arrojadizas a quienes se le acercaban, observó como apuñaleó a un hombre en el corazón mientras le aplicaba un cruciatus.
El rubio peleaba con todo lo que tenía y mas, estaba en modo automático, su alter ego sediento de sangre había tomado el control y sin duda lo estaba disfrutando, no sentía cansancio, ni dolor en los músculos por el esfuerzo, en algún lugar de su cerebro todavía existía Draco Malfoy quien identificaba amigos y enemigos. No debía correr riesgos, en ese estado, bien podría matar un aliado. Luchaba rápido y lo hacía ágilmente, nadie pudo acercarse lo suficiente para hacerle daño, era la perfecta máquina de matar y lo hacía fríamente.
Un enemigo se acercó y lo enganchó por el cuello, Draco subió todo su cuerpo en una maniobra acrobática y se colocó detrás de él, sacando un cuchillo, le desgarró la garganta hasta casi decapitarlo. Luego le lanzó una maldición asesina a otros dos que se le acercaron.
Harry lo llamó, Draco se giró cuidadosamente, su rostro estaba cubierto de sangre, igual que sus manos y sus ojos refulgían con llamas frías.
-¿Quién organizó la defensa?- preguntó Draco, sin siquiera saludarlo.
-Ron Weasley- dijo Harry- es el comandante en funciones.
-Lo hizo bien- dijo Draco, sin mostrarse molesto en ofrecerle un cumplido a un hombre que ambos sabían que no soportaban.
-Estamos ganando- dijo Harry.
-Ya lo sé, pero ¿A qué costo?- dijo Draco y miró hacia el frente- Ese es Grindelwald, se está retirando.
-Sus hombres al parecer no- dijo Harry manteniendo su mirada en Gellert Grindelwald, no lo había imaginado tan joven, en su mente siempre le pareció un viejo decrepito, obviamente no lo era, así de lejos, sintió su poder. Ese, era el hombre que conocía todo lo referente a las reliquias mortales, no dejó que su pensamiento vagase más de allí.
-Peor para ellos- dijo Draco.
-No tomaremos rehenes- dijo Harry- no después de lo que han hecho.
-¿Ordenes de la Marshall?- preguntó Draco.
-Orden mía- respondió Harry con dureza.
-La jerarquía de poder va a cambiar muy pronto- dijo Draco friamente- mi ayuda no es gratuita.
-Nunca esperé que lo fuera- dijo Harry- pero mejor terminamos aquí y luego nos metemos en política.
Draco asintió, luego los dos se separaron para seguir luchando a muerte.
Luego de cinco horas, el enfrentamiento terminó, el enemigo fue derrotado con pérdidas cuantiosas de ambos lados. Hermione hablaba con los heridos y con los combatientes que iban llegando. Habló un poco con Ron, quien se disponía a ir a buscar a Ginny. Se puso hablar con uno de los heridos que estaba tendido en el suelo, que estaba rodeado por sus familiares, dándole su agradecimiento y poniéndose a la orden
Ella vio a Cygnus Black caminando entre la gente, rodeado por varios guardias. Hermione se levantó del suelo y lo miró, el anciano se detuvo y clavó su mirada en ella, sostuvieron un duelo de miradas durante unos segundos, luego el anciano le hizo un asentimiento de cabeza en señal de reconocimiento y se alejó.
Hermione observó los mortifagos llegar con Malfoy, con el corazón en la garganta vio el desarrollo de la batalla, hasta que finalmente terminó, habían ganado, por los pelos, sin duda Malfoy había sido determinante para vencer. La presencia de Cygnus Black allí, solo significaba una cosa. Trató de enfriar sus emociones.
Ella entonces caminó por el campo de batalla donde los muertos estaban tirados por doquier, Alistair la seguía caminando pausadamente.
Draco y Harry caminaron hacia ella, los cuatro se detuvieron en medio de la plaza. Harry hizo un recuento rápido de lo que había sucedido en la batalla, pero Hermione no le quitaba los ojos de encima a Draco ni él a ella.
Cuando Harry terminó de hablar, Hermione le dio el recuento de heridos, entonces si apartó su vista de Draco Malfoy, quien seguía mirándola con atención. Harry se retiró.
Los dos quedaron frente a frente, al parecer no tenían mucho que decirse o al contrario las palabras sobraban. Hermione entonces se dio la vuelta, cuando sintió que él la tomaba del brazo impidiéndole irse. Cuando ella volteó la cara observó a Malfoy, con la espada de Alistair justo debajo de su garganta.
-¡Suéltala!- ordenó Alistair.
-Tenemos que hablar- dijo Draco tranquilamente ignorando olímpicamente a Alistair quien mantuvo firme la espada sobre su cuello.
Se mantuvieron inmóviles unos cuantos segundos más. Hermione no se atrevía a moverse. Al final Draco la soltó y Alistair bajó la espada.
-Tenemos que hablar- insistió Draco y luego miró a Alistair- no represento ningún peligro para ella, lo juró.
-Sus palabras no valen nada para mí- contestó Alistair y luego miró a Hermione.
-Está bien- dijo ella, haciéndole un gesto a Alistair para que se alejara.
Se quedaron en silencio mirándose a los ojos. Él estaba cubierto de sangre, la cara, el cabello, sus ojos tenían un brillo diferente, lucia calmado y expectante.
-¿Quién?- preguntó Hermione.
-Daphne Greengrass- contestó mecánicamente Draco Malfoy.
Hermione inspiró profundo. A duras penas controló el temblor de sus manos. Pero al final lo hizo y se sobrepuso, jamás iba a dejar a traslucir la profunda humillación que sentía en esos momentos.
-Entiendo que esa fue la condición de Cygnus Black para aceptar que tomaras el mando de los mortifagos- dijo Hermione.
-Y el control del dinero- dijo Draco- Ahora tenemos con qué hacer una guerra. No tengo que aclarar que estoy en posición ventajosa. Ya sé que no eres el Marshall de Inglaterra, renuncia a tu puesto de primer ministro interino y cédemelo. Esa ha sido la condición de mi abuelo para venir, como has visto, somos más que necesarios. Tengo el poder militar y económico para exigirlo.
-Una vez me dijiste que no tenias intensiones de ser primer ministro- dijo ella.
-Eso ha cambiado- dijo Draco- todo ha cambiado. No lo tomes a personal.
-Jamás se me ocurría tomármelo personal- dijo Hermione sarcásticamente- después de todo, entre tú y yo no existe nada.
-Absolutamente nada- dijo Draco fríamente.
-No- contestó Hermione.
-¿Como?- Draco cruzó los brazos sobre su pecho.
-No cederé el poder tan fácilmente – dijo ella- y por supuesto, no porque tú me lo pidas.
-No tienes otra opción- dijo él- no tienes por qué temer por mestizos o sangresucias, mi condición para aceptar la oferta de mi abuelo fue que el gobierno seria igualitario para todos los sectores de la población, después de todo, nuestro enemigo es fuerte, debemos estar unidos.
-Correcto- dijo ella.
-¿Entonces?- dijo Draco.
-Yo seguiré siendo la primer ministro interina del Reino Unido- dijo Hermione- tengo la autoridad moral para seguir en el cargo, en cambio tú todavía tienes muchas cosas que demostrarle a la gente Draco Malfoy. Te voy a dar la oportunidad de entrar al consejo y a tu abuelo si así lo desea. Pero si quieres el poder, tendrás que ganármelo a pulso y con juego limpio.
-No estás en posición de negociar- dijo Draco amezante.
-¿No?- entonces Hermione le ofreció su carta de triunfo- tengo algo que puede quitarte tu ventaja de un solo plumazo. Tu unión con Greengrass fue la condición que puso tu abuelo, seguramente para asegurarte la lealtad de las familias puras, después de todos es una unión entre dos grandes familias. Pero si yo saco a relucir mi matrimonio contigo, tú posición entre los de tu clase se verá seriamente comprometida. Después de todo, yo solo soy una sangre sucia.
Hermione, dicho esto, le dio la espalda y empezó a caminar alejándose de él. Alistair inclinó la cabeza hacia Malfoy despidiéndose antes de seguirla.
Draco simplemente sonrió. Hermione Granger, por supuesto, era incapaz de defraudarlo.
