Dean apoyó la cabeza en la pared y respiró con fuerza. Miró su reloj, tres horas y todavía seguían allí dentro. ¿Por qué demonios le habían obligado a salir de la habitación? Era su hermano, tenía que estar con él, Sam le necesitaba más que a cualquier otra persona en el mundo y además le había prometido que todo saldría bien.

Pero Willow y Giles habían insistido.

"Se trata de un conjuro muy poderoso Dean, no podemos permitir que haya más gente de la necesaria en la habitación."

"¿Estás diciendo que no soy necesario para Sam?"

"Estoy diciendo;" Puntualizó Giles. "Que necesito a Willow para llevar a cabo este hechizo porque como tu muy bien dijiste no queremos matar a Sam en el camino. Tu hermano tiene que estar también muy concentrado en esto y si te ve, ten por seguro que serás su principal prioridad. Así que, en realidad eres excesivamente necesario para Sam."

Había sido realmente contundente, tanto como para dejar a Dean sin palabras. Aceptó salir, mantenerse al margen, pero ahora lamentaba haberlo hecho, Dean y Sam no luchaban por separado, juntos eran el punto débil del otro, pero juntos también era cuando los dos eran más fuertes.

"No te preocupes, saben lo que hacen."

Buffy estaba junto a él sonriéndole. Se preguntó si aquella chica perdía la fe alguna vez, pero sus ojos muy abiertos y radiantes, parecían decir que no.

"¿Confías en ellos?"

"¿Confías tu en Sam?" La sonrisa en los rostros de los dos fue la mejor respuesta, no había mucho que decir.

La abrazó, el pequeño cuerpo de la cazadora desapareció entre sus brazos. La besó en la sien y trató de controlar sus sentimientos. No era lo más fácil cuando lo siguiente que podía saber de Sam era que estaba muerto.

"Que tierno y yo que pensaba perderme esta maravillosa velada."

Los dos cazadores se separaron y se encontraron ante ellos al final del pasillo a la bruja. Dean dio un paso adelante, pero Buffy le detuvo, ya le conocía suficientemente bien como para saber que podía ser demasiado impulsivo cuando se trataba de Sam.

"¿Qué estás haciendo aquí?"

"¿Tu que crees? ¿Qué Willow fue la única que consiguió información, soy bruja hace mucho más tiempo que ella, se como sacar mis propias pistas, sobretodo cuando está a punto de destruirse un trabajo que tanto tiempo me ha costado llevar a cabo." Dean volvió a intentar ir a por ella, pero de nuevo fue Buffy la que la detuvo. "Había oído tantas cosas de tu hermano y tu, por hablar de las hermanas a las que habéis lastimado."

"No se de lo que me estás hablando."

"Eso es lo malo, vosotros hacéis vuestro trabajo, pero muchacho, no veis las consecuencias. Decís que salváis a los inocentes, pero supongo que gente como yo, los brujos no formamos parte de esa gente inocente. Habéis hecho mucho daño y ni siquira lo sabéis. Era vuestro momento de pagar."

"¿Y porque Sam?"

La bruja se echó a reír, era tan obvió, que no podía ser que Dean no lo viera.

"Sam es el miembro más débil de vuestra familia, ya lo era cuando John estaba vivo, supongo que vuestro padre quiso que tan solo uno de vosotros siguiera su camino y parece que no fue Sam."

"No te atrevas a hablar así de mi hermano."

"¿Es que no es cierto acaso Dean? Seguro que lo has pensado en más de una ocasión. Cuando érais pequeños, siempre protegiendo a tu hermano, cuando John desapareció protegiendo a tu hermano y ahora. ¿Qué es lo que estás haciendo ahora Dean? ¡Ah si! Protegiendo a tu hermano."

Dean no lo pudo aguantar más, se liberó del brazo de Buffy y se lanzó contra la bruja, la lanzó contra la pared y la sujetó del cuello con un brazo. La miró a los ojos, porque hacía mucho que no sentía la necesidad de acabar con alguien como lo sentía ahora mismo con ella. La odiaba, todo lo que tenía que ver con esa maldita bruja lo odiaba y quería destruirla por hacerle daño a Sam.

"No puedes matarme."

"¿Quién lo dice?"

"Supongo que si Willow estuviera aquí fuera con nosotros, te lo diría ella."

Dean se volvió hacia Buffy, tal vez ella hubiera hablado con su amiga, pero la cazadora parecía tan perdida como él. No tuvo más remedio que soltarla. Emma se recolocó bien la ropa y se movió por el pasillo sin dejar de mirar a Dean. De repente, sonrió y justo en ese momento, Sam gritó desde el interior de la habitación.

Dean se dio la vuelta sujetó el pomo, pero tuvo que soltarlo porque estaba ardiendo.

"¿Qué es lo que estás haciendo?"

"¿Yo? Pregúntales a tus amigos que son los que están haciendo o deshaciendo, no estoy muy segura, un hechizo a Sam. Dicen que pueden salvar la vida de tu hermano, destruyendo al vampiro que lo domina." Sonrió más ampliamente, gesto que hacía que la sangre de Dean se pusiera a hervir. "Lo que Willow no sabe es que ese hechizo tan sólo lo puedo llevar a cabo yo."

"¿Puedes ayudar a mi hermano?"

"Supongo que podría." La bruja sonrió y se mordió el labio, moviéndose tranquilamente por el pasillo, mientras los gritos de Sam al otro de la puerta se hicieron más intensos todavía. "Pero no lo haré gratis."

"¿Qué es lo que coño quieres?"

La bruja se acercó a Dean, lo arrinconó contra la pared. El cazador tenía que contenerse, teniéndola tan cerca, lo único que se le estaba pasando por la cabeza a Dean, era matarla, sacar la pistola y pegarle un tiro en la cabeza. Pero al mismo tiempo, sabía perfectamente bien, que no podía hacer algo así, Sam no se lo podía permitir, si era cierto que era la única que podía hacer algo por su hermano, tenía que mantenerla con vida.

"Podría decir que me gustaría tenerte como un juguete personal." Se acercó más a él y a rozó los labios del cazador con los suyos, mientras a su lado, Buffy lo miraba quieta, intentando contenerse también. "¿Qué me dices Dean? ¿Serías capaz de ser mi cachorrillo con tal de tener a tu hermano de vuelta?"

"No serías la primera que quiere tenerme como su perro y te puedo asegurar que el demonio anterior, está criando malvas ahora mismo." La cogió por el cuello y la estampó contra la pared. "No vas a conseguir nada si no me devuelves a mi hermano, así que espero que entres en esa habitación y deshagas el hechizo de una vez por todas."

"¿Y después?"

Emma no perdió la horrible sonrisa, mantuvo los ojos clavados en el cazador y deslizó las manos lentamente sobre su pecho. Gimió débilmente al introducir la mano bajo su camiseta. Pero Dean sujetó su mano rápidamente.

"Mi hermano primero."

"No me has dicho…"

"Si tienes suerte te dejaré vivir. Si mi hermano muere, tu también mueres."

La sonrisa de la bruja desapareció rápidamente, Dean estaba hablando en serio, realmente en serio. Había conocido a muchos hombres en toda su vida, algunos habían sido demasiado buenos y no había sido complicado aprovecharse de ellos y otros en cambio, habían intentado lastimarle, lo había visto en sus ojos, lo había leído en sus gestos.

Dean era ahora uno de ellos, pero había algo que ninguno de sus antiguos amantes habían tenido jamás, odio, Dean le odiaba, quería verla muerta y el único motivo por él que no lo había hecho ya, era porque su hermano estaba en peligro.

Se liberó de Dean y bajo la atenta mirada del cazador se acercó a la puerta. le miró una vez más, tal vez su gesto cambiaba, pero no era así, Dean le seguía mirando con el mismo desprecio y con la mano siempre fija en su arma.

"Sabes que algún día el destino te atrapará ¿verdad Dean?"

Sin esperar respuesta del cazador, la bruja entró en la habitación de Sam y cerró la puerta tras ella.