Capítulo XXVII.
Stefan Levin se había preocupado al notar que Jazmín y Daisuke no estaban, así que le pidió a Sherry que cuidara a Erick mientras él iba por los niños de Lily. Sin embargo, el sueco no tuvo que ir tan lejos para saber en dónde se encontraban los gemelos: jugando con su padre, Genzo Wakabayashi.
De momento Stefan no supo qué hacer. No sabía cómo, pero Jazmín y Daisuke estaban muy felices y contentos jugando a la pelota con Genzo, Misaki y Kaltz. Parecía ser un juego del destino, pero el caso era que ahí estaban todos ellos, tan felices que hasta parecían una familia. Levin se dijo entonces que quizás era el momento de decirle toda la verdad a Genzo, pero entonces se dio cuenta de que su amigo se molestaría mucho con él por haberle ocultado información tan valiosa a Genzo durante tanto tiempo, cosa que irremediablemente iba a poner muy tristes a Jazmín y a Daisuke...
- Qué remedio.- suspiró Stefan.- Dejaré que sean felices por unos minutos más...
Así pues, Levin regresó con su hijo y con su amiga. Después de todo, los dos gemelitos estaban muy a gusto siendo cuidados por su verdadero padre.
Jazmín, a pesar de estar feliz, aún seguía manteniendo su límite con Genzo. El portero hacía lo posible para acercarse a la niña, pero ésta aún seguía teniendo miedo de él. Daisuke intentaba hacer que su hermana le perdiera el miedo a su nuevo amigo, pero Jazmín podría ser muy reacia y terca.
- Tengo sed.- confesó Jazmín, después de un rato.
- Vamos a pedirle al tío Stefan que nos compre un jugo.- le dijo Daisuke.- Y regresamos después.
- Bueno.- asintió Jazmín.
- ¿Qué pasa?.- Genzo notó la actitud de los niños.
- Jaz tiene sed.- anunció Daisuke.- Queremos ir por un jugo.
- Yo puedo comprarles algo.- ofreció Wakabayashi, quien no quería que los niños se fueran ya.- Debe haber alguna tienda cerca.
- Hay una señora vendiendo jugo a la entrada del parque.- dijo Taro.- Podríamos ir, si quieren.
- ¿Venderá jugo de manzana?.- preguntó Jazmín, con su inocente mirada.
- Podemos preguntar.- sonrió Genzo.- ¿Qué dices, princesa?
- Anda, Jaz, yo quiero un jugo de naranja.- pidió Daisuke.
- Bueno.- asintió Jazmín, dándole una mano a su hermano.
- Esperen aquí.- pidió Genzo a sus amigos.- No tardaré.
- ¿A mí no me vas a comprar jugo, papi?.- se burló Kaltz.
- No. ya estás lo suficientemente grande como para comprarlo tú solo.- replicó Genzo, con actitud ceñuda.
- Te esperamos.- Taro reprimió una risilla.
Así pues, Genzo llevó a Jazmín y a Daisuke a comprar jugo con la amable señora del parque. Daisuke hizo un comentario acerca de que si su madre se enterara, se quejaría de que los jugos no eran nada higiénicos. Wakabayashi sonrió por lo bajo, ése era un comentario que muy probablemente Lily haría... Después de pagar, Genzo se llevó a los niños de regreso y entonces Jazmín se volteó a mirarlo e hizo una reverencia.
- Gracias por el jugo.- dijo Jazmín a Genzo, con una gran sonrisa.- Ya no me das tanto miedo.
- Me da gusto oír eso.- sonrió Genzo.- Y no tienes nada qué agradecer.
- Ojalá tuviéramos un papá como tú.- comentó Daisuke.- Alguien que juegue con nosotros y nos compre cosas.
- Yo al menos quisiera que mi papi tuviera ganas de vernos.- musitó Jazmín, poniéndose triste de repente.- Mi mami dice que siempre está ocupado y que nunca puede vernos... Yo más bien creo que no nos quiere...
Como era de esperarse, Genzo se sintió mal. Y bastante enojado. Si de verdad esos dos niños eran sus hijos, no era culpa de él el que ellos no lo conocieran, sino de Lily que nunca quiso decirle la verdad... ¿Pero qué decir? Wakabayashi ni siquiera estaba seguro de que Jazmín y Daisuke fueran sus hijos, así que cualquier palabra podría estar de más...
- Yo creo que tu papá debe quererte mucho.- comentó Genzo, volviendo a ponerse de cuclillas para mirar a Jazmín directamente a la cara.- Si no ha podido verte es por lo que dice tu mamá, debe estar muy ocupado.
- Pero no sé si eso sea cierto.- gimoteó Jazmín.- ¿Por qué habría de querernos?
- ¿Y por qué no?.- preguntó Genzo, secando las lágrimas de su hija.- Eres una niña muy linda, cualquiera te querría mucho.
Jazmín agachó su cabecita y sonrió levemente. Daisuke miraba a su papá y a su hermana mientras se acababa su jugo de naranja.
- ¿Ves, Jaz?.- le dijo el niño a su hermana.- Te dije que él es chido. ¿De verdad no puedes ser nuestro nuevo papá?
- Nuestra mami es muy bonita.- añadió Jazmín.- Yo creo que te gustaría.
Genzo soltó una carcajada, mezcla de alegría, gusto y una felicidad inexplicable. Todo estaría bien de no ser porque ahí faltaba algo muy importante... O mejor dicho, alguien...
- Eso ya lo veremos después.- respondió Genzo.- Por lo pronto, debemos regresar ya. Su mamá puede está buscándolos.
- No, mi mamá está en otro lado.- negó Daisuke.- Nosotros vinimos con un tío.
- Pero ojalá estuviera aquí para que la conocieras.- replicó Jazmín.
- Algo me dice que muy pronto la veré.- sonrió Genzo.
Jazmín y Daisuke sonrieron y echaron a correr hacia la zona en donde estaban Kaltz y Misaki. Wakabayashi los miró ir, con cierto orgullo. Esos dos niños eran especiales... O quizás, él los estaba viendo con ojos de padre...
Mientras tanto, no muy lejos de ahí, Lily al fin había terminado de charlar con Elliot y de dejarle las cosas claras. El hombre había intentado por todos los medios el convencer a la mujer que se casara con él, haciéndole ver miles de situaciones, todas desastrosas, que sucederían si ella no se casaba con él. Sin embargo, Lily estaba decidida y no iba a cambiar su manera de pensar con nada.
- De verdad lo siento.- se sinceró Lily.- Pero no puedo fingir que de verdad las cosas van a salir bien.
- No te haré cambiar con nada, ¿verdad?.- suspiró Elliot, derrotado.- Lo que sientes por él... Es demasiado fuerte...
- Lo es.- asintió Lily.- Sé que debe ser una locura pero... Yo sé que Genzo tiene bondad en su interior... Solo faltaba que alguien lo sacara a la luz...
- Solo espero que él no vuelva a lastimarte otra vez.- murmuró Elliot.- Porque no creo poder estar presente cuando él lo haga.
- No será necesario.- Lily sonrió con autosuficiencia.- Pero gracias.
Gracias. Vaya, qué ironía, y qué burla. Elliot esperaba sacar de esa comida una fecha de matrimonio y lo único que consiguió fue un "gracias". Él estaba dolido, pero como siempre le puso al mal tiempo buena cara...
- ¿Me disculpas?.- pidió Lily.- Tengo que ir por mis hijos, está cuidándolos un amigo.
- Te acompaño.- ofreció Elliot, pidiendo la cuenta.
- No te molestes.- dijo Lily.- No están muy lejos.
- Déjame al menos despedirme de ellos.- pidió Elliot.- Algo me dice que quizás nunca más los vuelva a ver...
Ante esto, Lily no pudo decir que no. Así pues, la pareja salió del restaurante y se dirigió a la Torre Eiffel, al par que que había alrededor y en donde Levin le informó a Lily que se encontraría con Daisuke y con Jazmín... Stefan se encontraba en compañía de una chica pelirroja, la cual Lily supuso que se trataba de Sherry, y de Erick. El joven sueco vio a Lily y a Elliot acercarse y el alma se le fue a los pies...
- ¡Lily!.- exclamó Stefan, poniéndose algo pálido.- ¿Qué haces aquí?
- Vine por mis hijos.- respondió Lily.- ¿En dónde están?
- Jugando por ahí.- la mente de Levin trabajaba a toda velocidad.- Pero mira, te presento a Sherry Kliegman, una buena amiga.
- Mucho gusto.- saludó Sherry a Lily.
- Soy Lily Del Valle, es un placer.- sonrió Lily, distraída momentáneamente.- Él es Elliot Tapia, un amigo...
- Mucho gusto.- dijo Elliot.
Elliot y Sherry se dieron la mano y se sonrieron al instante. Sherry se puso algo colorada y desvió la mirada. Levin, inmediatamente, llamó a Erick y le pidió en voz baja que fuera a buscar a Jazmín y a Daisuke y que regresara cuanto antes. El niño de cinco años ya era lo bastante inteligente como para entender y salió a todo correr. Lily, mientras tanto, notó el intercambio de miradas entre Elliot y Sherry pero no dijo nada. Después, Levin le dio la mano a Elliot y pareció relajarse un poco.
- No esperaba que vinieras.- comentó Levin.- Débora me dijo que llevara los niños a la casa.
- Pasaba por aquí y pensé en venir yo misma por mis niños.- respondió Lily.- ¿En dónde están?
- En un momento regresarán.- mintió Levin.- Ya sabes como son los niños...
Mientras tanto, Erick ya había encontrado a Jazmín y le había dicho que tenía que volver porque su mamá ya había regresado. La niña, muy emocionada, se acercó a decirle a su hermano que mamá estaba ahí.
- ¡Mi mamá está aquí!.- le anunció Daisuke a Genzo con bombo y platillos.- ¡Ven a conocerla!
- ¿Tu madre está aquí?.- Genzo sintió que el corazón se le aceleraba.
- ¡Sí! ¡Ven a que la conozcas!.- asintió Daisuke, tomando la mano de Genzo.- ¡Vamos!
Wakabayashi volteó a ver a Kaltz y a Misaki, y éstos se encogieron de hombros. Así pues, Genzo dejó que Jazmín y Daisuke lo condujeran hacia donde estaba su mamá. Erick ya se había regresado a todo correr y había dado vuelta en unos arbustos, de manera que Genzo no alcanzó a verlo bien; así pues, el joven no tuvo oportunidad de identificarlo como un Levin... Sin embargo, cuando Jazmín, Daisuke y Genzo dieron vuelta en los arbustos, éste alcanzó a ver a Lily platicando con Elliot...
Y Genzo ya no tuvo ninguna duda...
Daisuke notó que Genzo se zafaba de su mano, así que regresó, al igual que Jazmín. Genzo se escondió detrás de los arbustos y los niños lo siguieron.
- ¿Qué sucede?.- quiso saber Daisuke.
- Acabo de recordar que tengo algo pendiente.- replicó Genzo.- No puedo ir con ustedes.
- ¿No quieres conocer a mi mami?.- preguntó Jazmín, triste.
- Claro que la quiero conocer, pero será otro día.- sonrió Genzo.
- ¿Vendrás aquí otra vez?.- preguntó Daisuke.
- Vendré todos los días.- asintió Genzo.- Se los prometo.
Daisuke y Jazmín se miraron fijamente el uno a la otra y después voltearon a ver a su padre, asintiendo con la cabeza. Daisuke se despidió de Genzo tocándose la gorra y echó a correr, pero Jazmín se quedó unos momentos parada, sin atrever a moverse.
- ¿Puedo pedirte un favor?.- pidió Genzo a la niña, en voz bajita, agachándose para quedar nuevamente a su altura, más o menos.
- ¿Cuál es?.- preguntó Jazmín, curiosa.
- Dale esto a tu mamá, cuando puedas.- respondió Genzo, sacando un paquetito de su chamarra.- Pero no lo abras, por favor. Es para ella.
- Está bien.- Jazmín volvió a asentir con la cabeza.- Me la pasé bien hoy. Gracias. No eres malo, como yo creí.
Y haciendo algo totalmente inesperado, Jazmín se acercó a Genzo y le dio un beso en la mejilla, para después salir corriendo tras de su hermano. Wakabayashi se quedó totalmente paralizado ante gesto tan dulce...
Misaki y Kaltz vieron a Wakabayashi escondido tras de los arbustos y quisieron preguntar qué había pasado, pero el portero les hizo una seña con la mano para que se callaran. Desde ahí, los tres hombres vieron a Lily cargar a sus hijos y sonreírles y besarlos a ambos, mientras Jazmín y Daisuke se veían muy felices por estar con su madre. Genzo contemplaba la escena con una mirada de anhelo y quizás de esperanza...
- Tengo dos hijos.- murmuró Genzo, sin voltear a ver a sus amigos.- Lily tiene dos hijos... Y solo pueden ser míos... Tengo dos hijos...
Misaki y Kaltz, a pesar de todo, sonrieron. Ellos tampoco se lo esperaban...
Tiempo después, ya de regreso a la residencia de los Shanks, Jazmín y Daisuke hablaban en voz muy bajita en el asiento trasero del coche. Claro, los gemelos solo podían tener un tema de conversación: el señor de la gorra roja.
- Te dije que era bueno.- comentó Daisuke.- Es muy chido.
- Lo sé.- asintió Jazmín.- Sé que ese señor no es malo...
- Ojalá lo volvamos a ver otra vez.- suspiró Daisuke.- Y ojalá quiera conocer a mamá... Estaría chido que ellos dos estuvieran juntos...
- ¿Te digo una cosa, Dai?.- murmuró Jazmín.- Ese señor se parece mucho a ti, pero ya de grande. ¿No crees que él pueda ser nuestro papá?
- ¿Por qué dices eso?.- preguntó Daisuke.- ¿Nomás porque se parece a mí?
- Y también por esto.- Jazmín sacó el paquetito que le dio Genzo y lo abrió para mostrarle su contenido a Daisuke: el Corazón del Bosque.- Es el collar de mi mami. Y según el cuento que nos contó el amigo de la tía Eli, solo nuestro papi puede tener este collar.
Daisuke, sorprendido, se preguntó qué tanta razón podría tener su hermana... Él también recordaba la historia que les había contado Louis Lacouture, días atrás, cuando todos fueron a su enorme mansión.
FLASH BACK.
Ese día, Daisuke se había encontrado el collar, como ya había dicho antes, en el jardín mientras jugaba con Erick y Mijael. En algún momento del día, Louis Lacouture vio la joya y le sonrió a Daisuke, el cual estaba a punto de dejarla en donde la encontró pero el francés lo impidió.
- Ese dije es de tu madre.- señaló él.- No puedes dejarlo ahí.
- Pero se va a enojar porque creerá que se lo tomé sin permiso.- suspiró Daisuke.
- No. Ella misma lo arrojó, yo la vi hacerlo.- replicó Louis.
- No es cierto. ¿Por qué haría algo como eso?.- preguntó Daisuke.- Mi mamá es celosa con este collar.
- Pues porque tu mamá no cree en la Leyenda del Amor Verdadero.- suspiró Lacouture.
- ¿Un cuento de amor?.- preguntó Jazmín, en esos momentos.- ¿Cuál?
Louis Lacouture no tuvo ningún reparo en contar la leyenda del Corazón del Bosque a los dos niños, quienes lo escucharon muy interesados. Al final, el francés le dijo a los niños que únicamente su verdadero padre, aparte de su madre, podría tener esa valiosa joya en sus manos…
FIN DEL FLASH BACK.
Así pues, Jazmín y Daisuke se miraron. Si Genzo les había dado esa joya era porque entonces él era su verdadero papá…
