Música
No hacía falta ser un gran detective para sospechar qué podría estar haciendo Hattori un sábado por la tarde cuando sus pequeñas gemelas estaban con él. Era en aquellos días cuando se olvidaba de incordiar a Shinichi (exceptuando cuando efectuaba sus incordiosas llamadas para repetirle lo monísimas e inteligentísimas que eran "sus niñas"), los cadáveres dejaban de ser tan llamativos y ya no frecuentaba los bares con el triste objetivo de buscar takoyakis (su plato preferido y el que, en su tiempo, Kazuha le solía preparar como sorpresa).
No, en días como aquel el salón de su apartamento solía convertirse en una improvisada escena del crimen (con víctima incluida y salsa de tomate a modo de sangre), su casa se plagaba de pistas y las deducciones bombardeaban las mentes de las gemelas. Las protagonistas eran aquellas dos detectives, que se veían obligadas a llamarse por su nombre para evitar confusiones con su propio apellido.
- La víctima se trataba de Papá Conejito. Lo encontró su hijo, Conejito Junior, muerto dentro del fregadero cuando llegó a su casa, ¿no es así detective Irene?
- Afirmativo, es posible que le clavaran los palillos de su propia cena en los ojos. Por eso no veía y cayó en el fregadero lleno, donde se ahogó sin acabar sus fideos. ¿Qué tal si intercambiamos a los supersosos, detective Saori?
Heiji aprovechó para corregir a la niña, que había cogido prestada una de sus corbatas y llevaba puestos sus zapatos del trabajo (muchos números más grandes):
- Irene, se dice "interrogamos a los sospechosos".
- Usted sólo hablará cuando yo lo mande ¿entendido? –replicó señalándolo con el dedo de una manera amenazadora.
"Cuando se pone así es clavada a su madre" pensó el hombre, tragando saliva. Miró a cada uno de sus lados, donde se encontraban el resto de los sospechosos: el famoso Conejito Junior, con un brazo vendado con papel higiénico y con la barriga agujereada, y una Barbie con el pelo chamuscado y una pierna pegada con cinta adhesiva. Sí, todos habían tenido que hacer de víctima en un momento u otro (eran las consecuencias de ser el juguete de las hijas de Hattori Heiji. Él era, para colmo, el creador de aquellos salvajes casos).
En ese momento Saori se puso de puntillas para alcanzar la minicadena y pulsar el play. Entonces comenzó a escucharse la música que siempre utilizaban para ambientar el juego, una misteriosa mezcla de jazz con rock que parecía activar sus mentes hacia la solución del caso, como una chispa encendía la mecha de una bomba.
- Pero como vemos que tiene ganas de hablar, usted será el primero en ser intercambiado. En primer lugar dígame… –comentó Irene, que comenzó a pasearse de un lado para otro de la habitación, pasando siempre ante las narices de su expectante padre. De pronto dudó y se quedó pensativa- Em… Jo, ¿qué era lo primero?...
- Si conocía la víctima –la ayudó él.
- ¡Ah, sí! Dígame, ¿de qué conocía usted a la víctima?
- De nada, yo sólo era el repartidor –contestó Heiji, metiéndose en el papel y colocándose una gorra promocional de una cadena de comida rápida-. El señor Papá Conejo llamó a mi empresa y pidió una de fideos –señaló el pedido, que estaba desparramado sobre la pequeña mesa del salón.
- Vaya, vaya, así que de nada… -Saori, que vestía una camisa también de su padre, se acercó hacia él con desconfianza. Lamentablemente la prenda le quedaba tan grande que se la pisó y tropezó.
- ¡Saori! –Heiji se agachó para socorrerla- ¿Te encuentras bien?
- S-sí –masculló incorporándose y masajeándose la barbilla. Pese al daño no dejó a un lado el interrogatorio, que continuó con lágrimas en los ojos y aguantándose el dolor (el trabajo era lo primero)-. ¿En-entonces sólo vino a traerle la cena?
- Así es… ¿Seguro que no es nada?
- Aquí las preguntas las hacemos nosotras –interrumpió Irene.
"Mira que llegas a ser antipática…" pensó Hattori mirándola de reojo.
- ¿Y usted, Conejito Junior? ¿Dónde se encontraba en el momento del crimen?
Heiji agarró al peluche por la espalda y movió sus pequeños brazos, mientras hablaba con voz aguda y con disimulo, cual ventrílocuo:
- Yo fui a por zanahorias al 24 horas, pero cuando volví mi papá… ¡OH DIOS, MI POBRE PAPAITO! ¡BUAAAAH! ¡BUAAAH!
Saori posó una mano sobre su hombro y habló con decisión:
- Tranquilo, encontraremos al asesino de su papá cueste lo que cueste, no se preocupe.
- Sin embargo, hay algo que no entiendo –intervino su hermana mientras meditaba-: usted fue a por zanahorias, pero el señor Papá Conejito había pedido unos fideos a este señor… ¿No es muy extraño?
- M-mi papá estaba pasando una mala temporada… Hacía muchas cosas raras… -hipó el peluche. Saori sacó un pañuelo del bolsillo de su camisa y se lo pasó- Gr-gracias… Buaaah…
- No hay más preguntas.
El peluche se soñó e Irene se acercó a la última sospechosa, lo que en su pasado había sido una Barbie linda y de cabello brillante y cuidado.
- Muy bien señorita Britney Hilton, es su turno. Díganos, ¿cuándo fue la última vez que vio a la víctima?
Como había pasado con Conejito Junior, la muñeca cobró vida y comenzó a hablar, esta vez con una voz afeminada demasiado parecida a la de su padre:
- Justo después de que él hiciera aquel pedido yo me marché de su casa, tenía cita en la peluquería. Ya saben que conseguir hora por estos días es muy complicado, ¡no podía faltar!
- Pero a juzgar por su pelo usted no llegó a tiempo, ¿verdad? –intervino Saori, totalmente convencida de que su lógica era aplastante.
Hattori se dio una palmada en la frente. ¿Qué clase de argumento era aquel? Es más, ¿qué sospechosa iba a llamarse así? Qué le iba a hacer, tampoco podía pedir tanto, al fin y al cabo eran sólo niñas y no iba a pretender que sus racionamientos fueran como los suyos.
- Díganos, usted conocía a Papá Conejito del cole, ¿verdad?
- ¿Del… del cole?
- Sí, ya sabemos que eran novios… Papá y mamá también se conocieron en el cole, pero como él es tonto y no se enteraba de nada no fueron novios hasta que fueron mayores.
Fue como si el gélido abrazo de una ventisca se apropiara del cuerpo de Heiji. ¡¿Cómo demonios sabían aquellas dos tanto?! La idea de que sus hijas conocieran más de la cuenta respecto a su oscuro y funesto pasado amoroso le puso los pelos como escarpias, y tal fue el nerviosismo que lo abordó que incluso se olvidó del papel que en aquellos momentos debía interpretar:
- ¡U-un momento! ¡¿Cómo se supone que saben eso?!
Las niñas lo miraron sorprendidas. Les extrañaba que su padre se exaltara tanto por aquello.
- No sólo sabemos eso, mamá también nos contó cómo le pediste que se hicieran novios.
- ¡¿NANI?!
- Bueno, mami nos cuenta mucho de cuando ustedes iban al cole –desveló Saori encogiéndose de hombros-, los líos en los que la metías, aquella vez en la que casi lloras porque te caíste de tu bici, el día en el que el profesor te castigó porque soltaste "sin querer" todas las ranas del laboratorio…
-… Lo que te hacía rabiar que Kudo te ganase en las deducciones, lo mal que lo pasaste cuando le pediste su mano a los abuelos, cómo perdiste su amuleto después de una borrachera y cómo ella lo volvió a encontrar, la noche en la que quemaste la cena de vuestro aniversario…
- ¡Espera un momento! ¡¿Qué acabas de decir?! –preguntó chillando Heiji, poniéndose de pie.
Irene parpadeó confundida.
- La noche en la que quemaste…
- ¡No! ¡Lo anterior!
- ¿Lo del amuleto?
- ¡SÍ! ¡Acabas de decir que lo encontró!
La niña se acarició el mentón, pensativa.
- Sí, mamá lo tiene siempre colgado, sólo se lo quita cuando nos vienes a visi… ¡AH! - de pronto se tapó la boca, como si así pudiese evitar que saliesen más palabras de ella.
- Repite eso, Irene –masculló el hombre, acercando mucho su cara a la de su hija.
Ella negó con la cabeza rápidamente, mirándolo temerosa.
- I-RE-NE…
- ¡No podemos, mamá nos hizo prometer que no te lo contásemos! –exclamó desesperada.
- Que no me lo contaran, ¿eh? -sus ojos brillaron y en su rostro se dibujó una siniestra sonrisa. Además su voz adoptó un tono suave y meloso- Dime Irene, ¿tiene mamá más cosas mías guardadas? No sé, el anillo que le regalé en su cumpleaños o alguna foto de cuando éramos novios en su cartera…
- P-papá… M-me das miedo cuando pones esa cara… -balbuceó la pequeña, con las lágrimas en los ojos y haciéndose para atrás.
-… ¿Quizás el video en el que salimos cantando en el karaoke o…?
- ¡YA BASTA REPARTIDOR DE FIDEOS! –gritó alguien tras él, cortando tajantemente con el improvisado interrogatorio.
Ambos miraron hacia la espalda de Hattori y descubrieron a Saori apuntándolo con una pistola de agua. La fiereza y la seguridad hablaban desde su mirada.
- O-oye…
- ¡No creas que podrás confundirnos con tus preguntas! ¡Sabemos que eres el asesino de Papá Conejito!
- Espera Saori… ¿A qué viene esto? –él se giró para acercársele- ¡Ahora no estaba interpretando mi pa…!
- ¡Qué no des ni un paso más! ¡Sabemos que estás disfrazado y que en realidad eres el asesino en serie de conejos que llevamos persiguiendo meses!
Su padre se quedó de piedra. ¿Era cosa suya o se estaba sacando todo el argumento del juego de la manga?
- ¿Asesino en serie de conejos? ¡Venga ya! ¿Y desde cuando tienes esa pisto…?
- ¡Irene, ahora!
La otra obedeció y se lanzó al suelo para agarrarse a los pies de Heiji e inmovilizarlo. Eso hizo que él perdiera el equilibrio y se derrumbara sobre la mesita del salón, dando su cara justo encima de los fideos.
- ¡Oigan, paren!
- ¡No te escaparás!
Entonces Saori se sentó sobre su espalda, mientras su hermana le atrapaba las manos en las esposas de su propio trabajo.
- ¡Oye, OYE! ¡¿DE DÓNDE LAS SACASTE?! ¡ESO SÍ QUE NO TE LO CONSIEN…! ¡AAAAAAGH! –pero el agua de la pistola de la otra chiquilla le dio de lleno en la boca, acabando así con sus quejas.
Saori dejó de disparar y lo intentó tranquilizar mientras el arrestado tosía ahogado por una mezcla de agua y fideos.
- ¡Tranquilo papi, yo misma tengo aquí guardada la llave! -se palpó en el bolsillo de su chaqueta y puso cara de preocupación- Vaya… la tenía por aquí ahora mismo, t-te lo prometo…
- ¡¡¡SAORIIIII!!!
Veinte minutos después alguien tocó al timbre del apartamento, reclamando así la atención de Irene, quien corrió angustiada hasta la puerta y abrió.
- ¡Sh-Shinichi! –exclamó esperanzada al verlo.
- Hola Irene, ¿por qué me llamaron al móvil? Me dijiste que había pasado algo –murmuró el detective bastante preocupado e intentando mirar hacia el interior. De pronto se quedó parado al recaer en los ojos de la niña-. Un momento, ¿has estado llorando?
Ella lo agarró de la mano y tiró de él, llevándolo hasta el salón como toda respuesta. Allí encontró la razón de la llamada: tendido sobre la mesa y con las muñecas en la espalda, atrapadas por unas esposas, estaba su amigo Hattori. Se encontraba vestido de repartidor, con la cabeza empapada y con unos cuantos fideos. A su lado Saori se secaba las lágrimas y le quitaba los restos de comida del pelo.
Francamente, era un panorama la mar de desolador… Y desternillante.
- ¿Pero qué…? –fue lo único que pudo murmurar el recién llegado, sin ser capaz de moverse del umbral debido al impacto visual que le había causado la escena.
- ¡Kudo! –gritó Heiji, como quien acaba de ser salvado por su ángel de la guarda de ser pisoteado por una manada de ñus salvajes.
Un silencio extraño circuló entre ellos, cargado, muy cargado, pesado como el plomo. Saori gimoteó entonces un doloroso "Perdí las llaves de las esposas de papá" y las carcajadas de Shinichi resonaron en la habitación, explotando violentamente como una inesperada bomba.
Obviamente eso, para nada agradó a su compañero:
- ¡Ya deja de reírte y trae la maldita copia de las llaves de la comisaría, AHOU!
Nota de la autora: Lo primero y lo más importante... Feliiiiiiz Navidad a tods!!! n.n Ais, sí, ya sé que hacía tiempo que no subía nada, pero yo acabo los 30 Vicios, sí! ò.ó xD A decir verdad no me he quedado satisfecha con este shot, no sé... No me gusta el resultado, así que si a alguien más le pasa como a mí le pido que me disculpe, y que no se preocupe, que me pasa igual ú.ùU Pero bueno, ya iré mejorando...Aquí tenía pensado incluir una cosa que iba a suceder luego, pero de la que escribiré en otro shot porque creo que es más adecuado... Nada más y nada menos que un encuentro entre Kazuha y Heiji n.n! A ver si sale mejor que esto xD Tengo ganas de escribirlo, sep n.n
Sé que este ya es el vicio número 29, lo que significa que ya el próximo será el último... Pero me alegra anunciarles que no será así, y que al menos escribiré uno o dos más después del 30 xD No sé si será una buena noticia, pero lo que es a mí me daría pena no escribir un último shot más trabajado. Agradecería MUCHISIMO propuestas para el último shot, así sentiría que es algo más compartido aún con ustedes n.n (Pueden proponerme temas, palabras, situaciones, la edad que pudiesen tener, personajes que pudieran aparecer... Lo que se les ocurra).
En fin, ya queda menos... Sería también muy agradable saber qué shots les han gustado más y porqué, aunque también muy constructivo saber cuales no tanto y la razón :) Finalmente quiero dar agradecer no sólo a quienes leen, sino a los que comentan y me dan tantos ánimos... Creo que ya lo he dicho, pero eso es el mejor regalo que pueden darme n.n
Bueno, ya me despido, deseándoles como no unas lindas fiestas! Xauuus!!!
P.D.: Britney Hilton es la funsión entre "Britney Spears" y "Paris Hilton"… hay mejor nombre para una Barbie? xDDDD
