Su traductora es una vil perra, & lo sabe, pero bueno exámenes, tareas, ya salgo de la Uni así que eso me alejo, pero sepan que leí todos sus reviews & los ame, llenan mi corazoncito igual los favoritos, las alertas, ¡ustedes son las mejores en serio! Y bueno hoy una Kote muy decidida me iba a mandar una Rosalie para hacerme la vida de cuadritos por prometer actualizar & no hacerlo así que agradézcanle porque me puse las pilas y aquí esta, ((: bueno aquí las dejo con Bells.

» "And Then There's you" pertenece únicamente y exclusivamente a StewLuv.

Capítulo 29. Dilo

BPOV

Estaba absolutamente segura de tres cosas.

Primero, Edward había actuado como un imbécil.

Segundo, lo había perdonado.

Y finalmente tercero, estaba tan enamorada de él, que era ridículo.

Había temido haberme convertido en una de esas estúpidas chicas que se quedan en una relación abusiva.

Como mi madre, por ejemplo.

Sí, mi madre era una chica estúpida. Mi padre abuso de ella y de su hija, y aun así ella se quedó. Por miedo o por ignorancia, pero no había excusa.

Como esa estúpida chica que ama al imbécil que la trata como la mierda, pero se queda. Se queda, tal vez porque está asustada de estar sola o por que no sabe nada más.

Yo no quiero ser esa chica.

Edward me había lastimado más de una vez. No físicamente, pero de alguna manera los sentimientos que hirió parecían doler más que el puño de mi padre en mi cara.

Temía ser demasiado débil y terminar perdonándolo siempre, porque lo amaba demasiado.

Pero estaba equivocada.

A diferencia de mi madre y esa chica estúpida, Edward no me había matado dentro.

Dentro estaba vibrante de vida. Podía sentir mi amor por él, cálido en cada célula de mi cuerpo. Me mantenía viva. No estaba muerta.

A diferencia de esos hombres, Edward me recompenso no con rosas y patrañas de amor eterno, pero con acciones de honestidad y ser él mismo.

Los días que siguieron, Edward decidió "comenzar de cero" y me llevo a citas para las cuales insistió en pedirle en permiso a mi madre aunque a ella no le importara. Él decía que era lo normal. Solo rodé mis ojos y le seguí la corriente.

Me dijo todo lo que había de saber de él, excepto lo de su madre. Todavía se negaba a hablar de su muerte.

Alice me advirtió que lo dejara en paz ya que era el punto de quiebre de Edward.

Así que lo hice.

Además de eso, supe que el primer beso de Edward había sido cuando tenía 14 con una chica en una fiesta. No recordaba el nombre, un hecho del cual se rió. Edward consumió drogas por primera vez a los 15 años. Se detuvo unos meses después, con lo cual no tuvo problemas ya que dice él no era un adicto y realmente lo hacia una que otra noche.

Edward perdió su virginidad también a los 15. Ese era un hecho que realmente no quería saber, pero él insistió en decirlo todo para que 'llegara a conocerlo'. La verdad era que yo ya conocía a Edward antes de estas confesiones y estas no cambiaban la imagen que tenia de él, viendo lo idiota que fui, apenas me había dado cuenta de eso.

No importaba lo que Edward había hecho antes de mí, todavía era el chico que amaba.

— ¿En qué estás pensando? — me pregunto mientras yacíamos en mi cama. No se había quedado en noches y no me lo había pedido pero, debido a mis recientes pesadillas, como que le rogué que se quedara conmigo.

—Lo adorable que te ves en pijamas de Superman, — dije mientras jalaba su camiseta. Era de hecho solamente era una camiseta viejita, pero aun así lucia como un niño. Un lindo niño.

—Estos no son pijamas, — rió él. —Es mi playera favorita y un par de pants.

—Pijamas, — repetí y antes de saberlo, estaba siendo atacada con cosquillas hasta la muerte. Después de que le rogué por un receso para ir al baño, Edward me sostuvo mientras trataba de dormirme. Él me gano con sus ligeros ronquidos siendo el único sonido en la habitación. No podía obligarme a mí misma a dormir. Sentía que estaba dejando caer mis defensas, me hacía más vulnerable cuando dormía.

Lo vería a él. Él estaría ahí, con la maldad en sus ojos y el odio en su corazón. También yo estaría ahí y yo era a la que veía con tanto enojo. Yo era por la que él iba, antes de que despertara cubierta en sudor.

—Bella, bebé despierta. Es solo una pesadilla. — abrí mis ojos para encontrarme un muy preocupado Edward viéndome fijamente. No me había dado cuenta de que me había quedado dormida.

—Lo lamento, — jadee mientras me agarraba mi pecho a través de mi muy húmeda camiseta.

—Está bien bebé, — susurro él contra mi frente des 'pues de poner un dulce beso ahí. —Estoy aquí. Y no dejare que nada te pase. Estas a salvo. — me meció en sus brazos mientras trataba de calmarme. No fue muy difícil. Verdaderamente me sentía a salvo en sus brazos.

—Tenia 15, — susurre contra su pecho.

— ¿Cuándo que, amor?

—En mi sueño, tenía 15. Él estaba ahí y tú no estabas. Él quería golpearme… él… lo odio. Con un carajo lo odio, — llore agarrando la camiseta de Superman de Edward como si se me fuera la vida. No quería, pero llore. Me sentía tan estúpida.

—Estoy aquí ahora. Ese idiota no te lastimara nunca más. — no dijimos nada más por un rato. Sabía que era tarde y que mañana era el gran día que me mudaba a la casa Cullen.

Cuando le había dicho a Edward acerca de mudarme a Port Ángeles, no lo tomo muy bien. Y aunque había actuado de manera madura sobre ello, al día siguiente me encontré con Esme tocando mi puerta. Ella ofreció que me quedara con los Cullen por el resto del año escolar así no tendría que cambiar de escuelas tan tarde. Mi madre estaba en contra al principio, pero Esme Cullen tiene algo acerca de ella que puede convencer a cualquiera de hacer lo que sea.

Así, estaba decido que en lugar de mudarme con mi madre viviría con Edward y su familia. De hecho encontraba esta idea emocionante. Realmente me gustaban y solo el pensar en pasar mucho más tiempo con Edward me hacía chillar como una niña pequeña.

— ¿Bella?

— ¿Si?

—Te amo. —cada vez que lo decía, había tanto que yo quería decirle de vuelta pero al final no decía nada. Me sostenía de su camiseta un poco más estrechamente.

—Y yo te amo a ti. — no sentía que esas palabras fueran suficiente.

—Así que solicite en UCLA…— susurro él. Había estado planeando incesantemente por los últimos dos días solicitar en cada una de las Universidades en California.

—Eso es tan genial. Con suerte ambos iremos a Los Ángeles.

—Sí. — se quedó en silencio por un momento antes de tallar mi espalda con sus manos. —No crees que soy un raro por seguirte a California, ¿verdad? — reí.

—Sí creo que eres un raro, pero uno lindo, y no porque me estés siguiendo a California. Además, tú eres mi novio. ¿No algunos novios hacen eso? Seguir a su novia…

—Supongo, solo no quiero interponerme en tu camino. — me senté y puse mis manos en ambos lados de su rostro.

—Te necesito en mi camino siempre. Tú me ayudaste cuando caí y además, necesito compañía en el camino hacia donde sea que estoy yendo. — suavemente bese sus labios, antes de regresar a mi lugar favorito… su cálido pecho.

—Joder te amo—suspiro él.

—Aw… joder te amo también. — susurre sarcásticamente y pude sentir sus sonrisa aunque no podía verla.

~.

—El Power Ranger rojo es el mejor.

—Todos sabemos que el verde es más genial.

—El rojo es más lindo.

—Bella, esa es una razón estúpida para escogerlo, — suspiro Jacob mientras Leah y yo reíamos.

—Es la única razón. Además, de todos modos ese programa apesta, — murmuro Leah.

— ¿Disculpa? — pregunto Jacob insultado.

—Me escuchaste, — murmuro Leah de nuevo.

—Quiero que sepas que los Power Ranger son jodidoasombrosos.

—Solo el rojo.

— ¡Bella, cállate! — grito Jake mientras Leah y yo nos reíamos a carcajadas de nuevo. — Voy a conseguirnos algo de tomar y mientras no estoy, quiero que revises tu decisión Bella y veas que el Ranger rojo es un imbécil. — rodé mis ojos mientras se iba.

Pasar la mañana con Leah y Jacob no era mi plan original, pero mamá tenía que trabajar antes de que me mudara esta noche. Ella me ayudaría a mudarme a la case de los Cullen y entonces ella se iría a Port Ángeles con Phil. Edward tenía que ir a Port Ángeles con el Dr. Carlisle, así que yo termine pasando la mañana viendo los Power Rangers con Jacob y Leah comiendo cereal en el almuerzo en su sillón.

—Lamento que este día no sea más emocionante, — se disculpó Leah.

—Está bien. — reí —No es como si esperara una fiesta.

—Deberías. Es como una nueva vida que estas iniciando, — me aseguro.

—Solo estoy mudándome de casa.

—No, estas dejando una casa llena de recuerdos de mierda atrás.

—Supongo que tienes razón. — ella asintió y tomo mi mano en la de ella.

—Luces cansada. ¿Estás bien?

—Realmente no, pesadillas…—susurre, un poco avergonzada.

—Yo tenía pesadillas todo el tiempo.

— ¿Las tenías? ¿Por qué? — Leah sacudió su cabeza y suspiro.

—Deje que pasara. — no entendí y ella entendió así que siguió. —Sé que Jake no te ha dicho, pero yo tampoco tengo exactamente una vida de película de Disney.

—Ya somos dos. — ella se rio y asintió.

—Totalmente. ¿Todavía tienes moretones? — no respondí y ella inmediatamente se disculpó. —Está bien. Los tengo. Pero como todas las cosas malas, se están desvaneciendo. — ella sonrió tristemente.

—Son los golpes mentales los que no se van.

— ¿Qué te sucedió a ti, Leah? — ya no tenía miedo de preguntar. El momento en que ella me miro con esos ojos suaves y cafés de ella, supe que me diría.

—El año pasado, fui a una fiesta con Sam. Él se emborracho como nadie. Yo nos lleve a mi casa. Él no tenía en donde quedarse desde que su mamá lo echo. El jodido perdedor. Él quería que nos besuqueáramos y yo no. Pensé que él iba a detenerse, pero por supuesto que le valió un carajo, con todo el doble sentido*, —Leah se rio amargamente.

—No puedo creer…

—Sí, bueno como todos los demás. Me jodio el cerebro horrible. No le dije a nadie después de que mis propios amigos no me creyeron. Prácticamente me ahogue en el recuerdo todos los días por el resto del año. Tenía pesadillas como nadie.

— ¡Deberías de decirle a alguien! — no contuve la ira en mi voz. ¿Cómo se atrevió?

—Bella, no va a quitar lo que él hizo. Además, se va a unir al Ejército. Pinche jodido héroe que es. — ella suspiro. —Pero si puedes aprender una cosa sobre mi jodida historia es que no dejes que te lleve. No lo dejes ganar. Pelea de vuelta. Yo rompí su nariz el día siguiente. — ella se rio y sacudió su cabeza. — No suena como mucho, pero saber que por eso tiene problemas de respiración me hace sonreír cada jodida vez.

—Lo lamento.

—No lo hagas. Debí dejarlo en esa fiesta. Y aunque rompí su nariz, desearía haber peleado antes. Por favor, no dejes que te pase a ti, Bella. Siempre pelea de vuelta. No dejes que gane o siquiera que empiece. Deshazte de él. Libera tu mente y tu alma.

~.

—Debería estar en tu casa en menos de 20.

—Más te vale, —suspire en el teléfono. —Te extraño.

—Lo sé, amor. Este ha sido oficialmente el di más largo de mi patética vida.

—Reina del Drama.

—Rey, amor, Rey. — Reí — ¿Tu mamá?

—También está en camino. Probablemente le ganes en llegar aquí.

—Está bien, te dejo terminar de empacar.

—Está bien, adiós.

—Adiós.

Suspire en la habitación vacía. Cerré mis ojos tratando de pelear la memorias del infierno que viví en esta casa. No me atrevía a caminar a la habitación de mi madre y ni siquiera me importaba la habitación de él. Ni una sola habitación de esta casa era segura.

No lo dejes ganar.

Suspire de nuevo y fui hacia mi habitación para terminar de empacar mis cosas. Todos mis artículos de arte estaban en una caja y todos mis dibujos en otra. Dado que realmente no tenía mucha ropa o basura, mi habitación había sido la más fácil y había dejado empacar para el final.

Mientras ponía el último de mis dibujos en la caja, ignore los pesados pasos subiendo las escaleras. Ya había ignorado las luces de afuera.

Un ligero golpe en mi puerta abierta hizo que se detuviera mi corazón.

Lo podía sentir.

El miedo en mi pecho, volviendo como un viejo amigo.

Lo podía oler.

Quería vomitar.

—Dulzura, estoy en casa, — su suave tono de voz me hizo jadear y mis manos temblaron. —Papi está en casa. — me voltee para verlo. Había perdido un poco de peso. Los oscuros círculos bajo sus ojos lo hacían lucir viejo. Se había olvidado de afeitarse.

Creí que se había olvidado de nosotras.

De mi…

— ¿Así que tu mamá perdió la casa? Esa jodida perra, — suspiro.

Me congele.

El dio un paso hacia mí y yo di dos pasos hacia atrás. Mi espalda golpeo la pared. No sabía adonde fui. Mi corazón estaba encarrilado mientras él me miraba con esa sonrisa de victoria en su rostro. Sentí la necesidad de correr, importándome poco lo que él pudiera pensar.

No recuerdo cuanto tiempo estuve ahí, viéndolo a él mientras él me veía a mí, pero de repente mis pies se apresuraron fuera de mi habitación.

Mis piernas trataron de alejarme y salvarme, pero mi mente seguía oyendo los pesados pasos detrás de mí. Salte las escaleras de dos en dos. Creía haber olvidado como respirar. Estaba a punto de alcanzar la puerta que me llevaba a la libertad, pero de repente el me jalo del cabello y me aventó contra una pared.

— ¡Tú no te iras a ningún lado! — me escupió en la cara. Mi visión estaba borrosa por las lágrimas que no sabía que había soltado. Jadee por aire mientras el azotaba mi garganta con su antebrazo.

Y todo en lo que seguía pensando era en Edward.

Quería verlo uno última vez. Odia que este fuera mi fin. Ni siquiera le dije lo mucho que lo amaba la última vez que hable con él.

No me atrevía a mirarlo a los ojos. Me quede viendo su hombro mientras peleaba contra él. De repente sentí el ardor de su mano en mi rostro. Caí sobre mi brazo derecho, mientras él se inclinaba hacia mí.

— ¿Honestaba pensabas que te desharías de mí? — realmente no lo pensaba pero también tampoco entendía su odio por mí. Se suponía que yo era su hija. Se suponía que yo debía ser lo que protegería y amaría más. En lugar de eso, yo era lo que más disfrutaba destruir. Llore hasta que me golpeo de nuevo.

¿Cómo podía ser esto?

Hacia unos momentos estaba tan feliz. Iba a empezar mi vida con Edward y ahora estaba enfrentando la muerte. Llore, no por el dolor. Llore de lastima por mí misma. Podía sentir mi mente escapándose. No escuchaba ni veía lo que causo que él saltara.

Los momentos siguientes pasaron rápido. Vi a Edward encima de mi padre, tirándole puños.

— ¡Vamos imbécil! Pelea como un hombre. — mi cabeza dolía.

—Bella, ¿estás bien bebé? — ahora Edward estaba arrodillado enfrente de mí. No le respondí no podía. Me acerque a Edward como una mano temblorosa, pero de repente él fue jalado lejos de mí.

¡Él iba a matarlo!

No lo dejes ganar. Las palabras de Leah pasaron por mi cabeza. ¿Cómo podía pelear de vuelta? Los gruñidos de dolor de Edward me regresaron a la realidad. Mis ojos trataron de hallar una salida y mis pulmones trataron de encontrar algo de aire. Mis ojos finalmente cayeron en un objeto debajo del sofá.

Me di cuenta de que todavía estaba en el suelo. Me arrastre hacia él sofá. Me estire por el objeto y cuando finalmente lo sostuve en mis manos, de alguna manera me levante y comencé a caminar hacia el hombre responsable de mi vida y también de mi muerte.

¿Un bate de baseball? Nunca tuvimos un bate, pero aquí estaba yo sosteniéndolo como había visto a esos jugadores sostenerlo en la TV, excepto que mi objetivo era mi propio padre quien en ese momento se atrevía a poner sus asquerosas manos en el amor de mi vida.

El bate vibraba en mis manos al momento de hacer contacto con el lado de la cabeza de mi padre. El ruidoso aullido atravesó mis oídos, pero avivo mi ira.

— ¿Qué carajo? — grito él con dolor, sosteniendo su ahora sangrante oído. No me había dado cuenta hasta que la vibración corrió por mis brazos, que había golpeado a Padre en su hombro derecho.

—Tú sabes, — jadee mientras él rodaba en el piso, gritando de dolor. —Te odio. — me balancee de nuevo. No podía hacerme sentir a mí misma lastima por él mientras se sostenía de su brazo, llorando de dolor.

—Detente, ¡con un carajo duele! — me escuche a mí misma reír amargamente. No era yo. No tenía ningún control sobre esto.

— ¿Detenerme? ¿Estas bromeando? No lo hare. Me niego a detenerme. No me detendré ¡hasta que lo digas! ¡Dilo! — balancee el bate de nuevo. Sus roncos gritos me enojaban aún más. ¡Cómo se atrevía a llorar de dolor! ¡Como putas se atrevía! Recuerdos de mi niñez corrían por mi cabeza. ¡Era su culpa! ¡Todo esto! —Tú siempre me dijiste que era estúpida. Que era una retrasada. Esa fue una de las cosas más dulces que laguna vez dijiste acerca de mí. Pero quiero hacerte saber, que no dejare que jodas mi vida de nuevo. — balancee el bate de nuevo. — ¡Dilo! ¡Di que eres un retrasado! ¡Dilo! — balancee el bate de nuevo. Él me rogo que parara, pero no lo escuchaba. No escuchaba lo que quería que dijera, así que balancee el bate de nuevo. Estaba a punto de golpearlo una vez más cuando un par de manos agarro el bate de mis manos.

—Detente, amor, — susurro él en mi oído. — Tú no eres él. Él no te lastimara de nuevo. Fue en defensa propia, Bella, pero no lo necesitas muerto para que vea que tú has ganado. — deje que el bate se resbalara de mis manos y solloce en el pecho de Edward mientras el envolvía sus brazos alrededor de mí. Ignore que su camiseta estaba manchada de sangre. Ignore las sirenas en el fondo. Ignore a mi llorosa madre mientras se me quedaba viendo en pánico. Ignore que él ya no rogaba más por piedad.

Por primera vez, le di la bienvenida a la oscuridad.

Quería descansar y sabía que lo haría. Ya no era difícil.

Había terminado.

Primero aclaro * aquí decía "He didn't give a fuck, pun very intended…" eso quiere decir que lo de fuck no va con doble sentido, osea que si abuso de ella ): / & luego OMG el final, me fascino, es que , se lo tenía bien merecido y a la vez pobre Bella pasar por todo .& agota física y mentalmente u.u' es horrible .. por cierto este capitulo tiene canción "say it" de Blue October, awesome yo los amo y ¡deberían escucharla! & bueno ahora si ustedes que piensan, dígame díganme que adoro saber lo que piensan, & como verán no deje adelanto, pero ya casi acabamos así que mejor así, ahora solo quedan dos, espero sigan por acá aunque esta señorita actualice cuando quiere! ): y bueno si quieren síganme en twitter para reclamos, amenazas etc etc soy veemorgenstern :D (si no lo he cambiado TMI me pego fuerte como verán) & bueno ahora me voe! Las veo en el penúltimo…