CAPÍTULO 29
─ Pero, ¿Cómo pasó?. Quiero decir, seguramente es un bebé probeta, creado en algún laboratorio de Estocolmo, cierto?, preguntó Leonard.
─ Sí claro, eso es, ustedes querían crear un ser humano que comparta sus mejores características genéticas, no es así?. ─ Y si mal no recuerdo, pensaban contratar una madre sustituta; intervino Penny, tratando de aclarar sus pensamientos. ─ No pensé que seguían con esa idea alocada.
─ Aunque esa es una idea que se nos cruzó por la cabeza hace mucho tiempo, debo admitir que nuestro primogénito fue concebido de la manera tradicional, añadió Sheldon.
─ ¿A qué te refieres con "manera tradicional"?, preguntó Penny.
─ Coito, por supuesto, respondió Sheldon de manera casual.
─ Sí Penny, de la manera tradicional. Posición del misionero, Sheldon arriba. En definitiva, fue un afortunado accidente, como si fuésemos un par de colegiales. Pensé que dominabas estos temas bestie, respondió Amy.
─ Ewww!, Amy, no quiero conocer tantos detalles, dijo Penny, ruborizándose al imaginarse aquella escena que Amy describía. ─ Gracias por las pesadillas!.
─ Entonces, no es broma?, en verdad estás embarazada?, mencionó Leonard entre nervioso y contento por la noticia.
─ Es lo que hemos tratado de decirles hace un rato. Por qué es tan difícil de creer?, preguntó Sheldon con hastío.
─ En primer lugar nosotros ni siquiera estábamos seguros de que su especie tuviera un tipo de reproducción sexual, dijo Leonard.
─ Mi… especie?, por favor no seas ridículo Leonard, pensé encontrar más apoyo de tu parte, mencionó Sheldon indignado. ─ Me entero apenas hoy de que voy a ser padre, y así es como reaccionan.
─ Sheldon, Sheldon, cariño, no te enfades. Leonard está sorprendido con la noticia, al igual que yo, en realidad estamos muy contentos. Verdad Leonard?, sniff, sniff. Penny estaba a punto de llorar pero de felicidad.
─ No llores bestie, vas a hacer que yo comience a llorar también y no quiero, dijo Amy sollozando.
─ Sí, Sheldon, comprende, esto es… insólito!. Van a tener un bebé. Penny, es el primer sobrino, de los dos, dijo Leonard poniéndose de pie y caminando de un lado a otro de la sala, nerviosamente. ─ Y es un bebé de Sheldon y Amy!
─ Ohh, por Dios, un bebé Shamy!. Amy, cuánto tiempo de embarazo tienes?, preguntó Penny, tomando a Leonard del brazo y haciendo que éste vuelva a sentarse frente al computador.
─ Tengo casi dos meses Penny, y sabes que no nos gusta que uses esa juvenil amalgamación de nuestros nombres: Shamy!, respondió Amy ─ Si me disculpan, tengo que ir a hacer pipí, mi vejiga va a explotar, agregó Amy poniéndose rápidamente de pie y corriendo hacia el baño.
Cuando Amy abandonó la sala, Leonard aprovechó la oportunidad para tener una conversación más seria con Sheldon. Tenía que saber que sentía su amigo al respecto, esta situación era totalmente impensada.
─ Sheldon, amigo. ¿Cómo te sientes con esta noticia?, preguntó Leonard.
─ Estoy… feliz, Leonard, es indescriptible, míralo, es tan pequeñito pero significa tanto para mí. Amy y mi bebé son… todo lo que siempre necesité, aún sin saber que lo necesitaba, respondió Sheldon, con completa sinceridad.
─ Ohh, amigo eso es hermoso, dijo Leonard. ─ Estoy tan contento por ustedes. Tu bebé va a tener el mejor de los tíos, el tío Leonard va a consentirlo tanto. Los ojos de Leonard tenían un brillo acuoso, como si una lágrima escurridiza quisiera escaparse de ellos.
─ Y la tía Penny va a enseñarle a jugar football, baseball, vamos a montar a caballo y todo lo bueno, mencionó Penny riendo.
─ Y si es una niña?, preguntó Leonard.
─ Entonces con más razón, respondió Penny sonriendo de oreja a oreja.
Amy regresó a la sala y se sentó al lado de Sheldon, quien inmediatamente tomó su mano. Amy bostezó, y apoyó la cabeza en el hombro de su novio. Se sentía muy cansada, todo el tiempo. Esa era otra de las "virtudes" de estar embarazada.
─ Míralos Leonard, se ven tan lindos juntos, dijo Penny.
─ Sí, pero parece que Amy tiene que ir a dormir. Los llamaremos mañana, dijo Leonard a manera de despedida.
─ Hasta mañana bestie, hasta mañana Leonard, les enviaré las fotos del bebé para que puedan mostrárselas a los chicos, dijo Amy.
─ Buenas noches, tío Leonard y tía Penny, mencionó Sheldon sonriendo.
Al terminar la video llamada. Leonard abrazó a Penny, se sentía realmente contento. Había recibido una de las mejores noticias de su vida. Aunque Leonard tenía un hermano y una hermana, ellos no eran ni remotamente tan cercanos como era Sheldon.
Sheldon, a pesar de sus excentricidades y manías era el hermano que la vida le regaló a Leonard. El físico experimental, reflexionaba muy concentrado.
─ Leonard, cariño, estás muy pensativo, mencionó Penny.
─ Pues, no es para menos. Quién diría que Sheldon y Amy serían los primeros del grupo en tener un bebé, dijo Leonard.
─ Y juntos. Es… asombroso!, añadió Penny. ─ Amy se veía radiante y Sheldon está feliz.
─ Penny… alguna vez has pensado en que tú y yo, algún día vivamos algo como ésto?, preguntó Leonard.
─ ¿A qué te refieres?, preguntó Penny fingiendo que no entendía las palabras de su novio.
─ Tú sabes a qué me refiero. A mí también me gustaría ser padre, algún día, no muy lejano. Sobra decirte que yo te amo y no me molestaría pasar junto a ti el resto de mi vida. Formar una familia, agregó Leonard con total honestidad.
─ Leonard, ya habíamos hablado de esto, no estoy lista para un compromiso así. Pero… eso no quiere decir que yo no te ame, sabes que es así, siguió Penny, dándole un apasionado beso a Leonard. ─ Quieres que te lo demuestre?
Apenas dicho esto Leonard tomó a la hermosa rubia del brazo y la condujo rápidamente hasta su habitación, cerrando la puerta estrepitosamente.
Amy se levantó del sofá y estiró sus brazos bostezando. Le dolía un poco la espalda y el vientre pero con sólo ver a Sheldon a su lado, cualquier molestia se le pasaba de inmediato.
─ Sheldon, creo que es hora de que vayamos a dormir, es bastante tarde. Por cierto, dónde está tu equipaje? No me digas que solamente trajiste esa maleta tan pequeña, preguntó Amy, preocupada de que Sheldon hubiese planeado regresar inmediatamente a Pasadena y no quedarse con ella.
─ Mi equipaje?, ah, lo había olvidado completamente, lo dejé encargado en el aeropuerto porque… no sabía si era socialmente correcto que yo me quedara contigo en tu departamento. Los dos solos, dijo Sheldon sonrojándose, tímidamente.
─ Sheldon, por supuesto que es correcto que mi novio, el papá de mi bebé se quede conmigo en mi departamento, mencionó Amy mientras le daba un tierno beso en el cuello su novio. Le fascinaba su aroma a loción para después de afeitar y a talco para bebé.
─ Pero no tengo pijamas, y ya es muy tarde para ir a buscar mi equipaje en el aeropuerto, dijo Sheldon preocupado.
─ Puedes dormir en tus bóxers y la camiseta blanca que llevas debajo, creo que te verías muy sexy, dijo Amy pícaramente.
A Sheldon se le subieron todos los colores al rostro al escuchar las palabras de su novia. ─ Amy… por más tentador que eso suene, debo recordarte que la doctora Martina Lundqvist, claramente especificó que debías guardar reposo absoluto. Y, me parece que el coito, no es una actividad permitida en estas circunstancias, dijo Sheldon sintiéndose muy incómodo de repente.
─ Sí, tienes razón, es sólo que me hace tan feliz volver a tenerte junto a mí. Hemos pasado mucho tiempo separados, dijo Amy.
─ Si, pero no podemos arriesgarnos a que te pase algo malo, no me lo perdonaría, yo puedo esperar, el tiempo que se necesite. Por lo pronto, voy a dormir en el sofá, agregó Sheldon mirando con resignación hacia el sofá que se veía bastante pequeño y poco confortable.
─ Oh, Sheldon eres tan lindo y dulce, podría comerte a besos, dijo Amy acercándose para abrazar a Sheldon nuevamente.
Sheldon sonrió al escuchar a Amy. ─ Si?, pues ya sabemos cómo terminaría todo si comenzáramos a comernos a besos. Ve a la cama, yo me quedaré en el sofá.
─ No, de ninguna manera, hay bastante espacio en la cama, para los dos, agregó Amy con tono definitivo.
─ Está bien Amy, pero solamente vamos a dormir, los dos juntos, abrazados. Bueno, uno que otro beso, no nos hará mal, verdad?, preguntó Sheldon levantando su ceja derecha, pícaramente.
─ No nos haría nada mal, además se me ocurren otras cosas que podríamos hacer, sin necesidad de llegar al… coito, mencionó Amy. ─ Whoo!, estos cambios hormonales son impredecibles. ─ Me refiero a caricias y besos, únicamente; se precipitó a decir la neurobióloga muy sonrojada.
Sheldon miró estupefacto a Amy, abriendo ampliamente sus grandes ojos azules. Sin saber por qué la imagen de una gallina picoteando maíz, vino a la memoria de Sheldon. ─ Ohh, Dios, voy a necesitar más que nunca de la meditación Kohlinar, pensó mientras caminaba de la mano de Amy hasta su habitación.
Amy se recostó en la cama y se cubrió completamente con las cobijas, apagó la lámpara que se encontraba en la mesa de noche. Sheldon se sentó al pie de la cama y aunque mantenía sus serias dudas, decidió quitarse sus pantalones y camiseta, quedando solamente en sus bóxers y su camiseta blanca. Se metió a la cama junto con Amy que tembló al sentir la cercanía de su amado novio.
Sheldon se recostó boca arriba, cruzando sus brazos sobre el pecho. Amy permanecía acostada sobre su lado izquierdo, suavemente rozó con los dedos de sus pies, las piernas de Sheldon, que se estremeció al sentir este contacto.
─ Amy, tienes los pies muy fríos, dijo Sheldon.
─ Lo siento Sheldon, la noche está un poco fría, y no me gusta dormir con calcetines, admitió Amy.
Con un poco de dificultad, por tener la mano derecha enyesada, Sheldon colocó su brazo izquierdo alrededor de la cintura de Amy, y enredó sus pies con los de ella para mantenerlos calientes.
─ Te sientes cómoda así?, le preguntó Sheldon a Amy, cuyo rostro se iluminaba apenas por la luz azulada que se filtraba por las cortinas de la habitación.
─ Sí, es mucho mejor, le respondió Amy. ─ Y tú?
─ Estoy cómodo, pero…creo que así es aún mejor, dijo Sheldon mientras colocaba suavemente su mano izquierda sobre el vientre de Amy, en forma protectora.
Amy cerró sus ojos y casi inmediatamente se quedó dormida rodeada por los brazos de Sheldon. Aunque el físico teórico también cerró sus ojos, e intentó conciliar el sueño recitando en su cabeza todos los dígitos componentes de Pi (π), el sueño le era esquivo.
A Sheldon le dolía un poco su mano derecha que se encontraba inmovilizada con un yeso, pero… no era solamente eso lo que le incomodaba. Sentía un vacío en el estómago, que parecía ser hambre. Se imaginaba aquel helado de vainilla con chispas de chocolate que Amy había comido hace unas horas, con todo y las aceitunas negras. No quería despertar a Amy, ella necesitaba descansar, pero quien podría convencer a su estómago que había decidido mantenerlo despierto con su ruido incesante.
Con sumo cuidado, Sheldon retiró el brazo que tenía alrededor de Amy y salió de la cama sin hacer ruido. Se dirigió a la cocina y con un gran alivio al revisar la nevera, encontró que todavía había un poco de aquel helado de vainilla. Y unas cuantas aceitunas para acompañarlo, eso era fundamental.
Al sentir una corriente de frío en su espalda, Amy se despertó dándose cuenta de que Sheldon no estaba en la cama. Se levantó y salió de la habitación a buscarlo. ─ Sheldon, qué haces?, preguntó extrañada.
Sheldon se sintió un poco avergonzado al ser descubierto por Amy. ─ Tenía un poco de hambre, quieres helado?, respondió, ofreciéndole un cucharada de helado a su novia.
─ No gracias, aunque sí me gustarían unas aceitunas dijo Amy tomando el frasco sólo para ella.
─ Al menos, no es un antojo tan poco saludable. El helado tiene calcio y las aceitunas tienen ácidos grasos omega 3, mencionó Sheldon dándole a Amy un beso en la frente. ─ Amy, sé que ahora no puedes viajar por el bebé y necesitas reposo, pero, yo solamente tengo quince días libres, dijo Sheldon, con un tono muy serio.
─ Sí, creo que por ahora no es conveniente que yo viaje, dijo Amy que había estado tratando de evadir ese tema.
─ Entonces, cuándo vamos a volver a Pasadena?. Yo no me puedo quedar acá en Estocolmo tanto tiempo, así que, la opción lógica es que tú regreses a Pasadena conmigo. Cuándo?, preguntó Sheldon mirando a Amy fijamente.
