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Capítulo 29: Conocimiento y primera parada
- ¿Qué hechizo fue aquel que utilizaste? –le preguntó Hermione a Harry durante la cena completamente curiosa ante ese hechizo que desconocía completamente-. ¿Qué fue lo que hizo?
Había llegado la hora de la cena y el ambiente el castillo había regresado a la normalidad, o al menos en parte. Gracias a las pociones de Berengar los alumnos habían 'casi olvidado' el asunto del director; y por sugerencia (orden) de Minerva, Dumbledore estaba cenando en la soledad de su despacho para 'darles tiempo a los alumnos para olvidar completamente lo ocurrido'. Para alivio de los profesores la coloración de los cabellos se quitó al cabo de unas horas, pues no estaban de humor para arreglar también eso.
- Es un hechizo de transformaciones avanzado –explicó él-. Lo que hice fue transformar el aire en nada, y como la mayoría de los hechizos necesitan un conductor en el que circular, en este caso el aire; no pudo seguir adelante y desapareció.
- ¿Cuándo lo aprendiste? –preguntó algo envidiosa de que ella no lo conociera y enfadada de que no se lo hubiera mostrado. Después de todo hasta ahora a ella siempre se le habían dado las Transformaciones mejor que a él.
- Esta semana, mientras pasabas más tiempo con Ron a solas.
Eso la hizo callarse. Era cierto que últimamente estaba ignorando cada vez más a Harry y pasando menos tiempo con él; pero es que Ron le había dicho de pasar ellos dos más tiempo juntos en vez de tanto como pasaban siempre con Harry. Eso a ella le había parecido en parte buena idea porque esos malditos celos que sentía hacia Harry no habían desaparecido, por lo que creía que al pasar menos tiempo con él solucionaría ese problema. Después de que se solucionara ya intentaría volver a la normalidad.
Mientras tanto en el resto del Gran Comedor los murmullos no cesaban. Algunos se preguntaban quién habría sido el autor o los autores de esta travesura. Otros aún se reían de lo dicho por Malfoy. Pero el tema principal era el espectáculo que antes había dado el profesor Wermint, ya que la mayoría quería una repetición; incluyendo a los sangre limpia, aunque estos no pensaban admitirlo. ¿Dumbledore y Snape? Las pociones habían sido bastante efectivas y ni pensaban en ello, a pesar de no haberlo olvidado.
En la mesa Alta los profesores hablaban de lo mismo. Los dos que lo habían presenciado (la profesora Sinistra y el profesor Flitwick) se lo comentaban al resto y le preguntaban a Berengar cómo había logrado que los efectos parecieran tan reales.
- Sencillo. La unión de la mente y la magia –fue todo lo que respondió.
Al acabar de cenar los alumnos aún no se marcharon. Estaban esperando por si el profesor Wermint les hacía otra función. Sólo algunos sangre limpia que no presenciaron el concierto antes se iban sin darse cuenta de nada.
La profesora McGonagall finalmente se dio cuenta de ello y lo comentó con los demás. Después se levantó y fue al pedestal.
- Por lo visto hoy el profesor Wermint os ha agraciado con un pequeño espectáculo de música y si no me equivoco alguno de vosotros queréis una repetición.
Todos los alumnos asintieron.
- Bueno, pues es al profesor Wermint al que se lo tendréis que pedir –respondió girándose hacia su compañero.
El aludido miró las caras ilusionadas de todos fijas en él.
- Cómo decir que no a esas caras… –murmuró mientras se levantaba-. Está bien, una canción más. Después os iréis a dormir.
Les pidió que se levantaran y se colocaran a un lado y con un par de movimientos de varita volvió a quitar todo y ponerlo como estaba por la tarde. Esperó a que todos se sentaran (incluyendo los profesores) antes de ir al pedestal.
- La canción que vais a escuchar es la versión traducida de otra canción más antigua que escuché y canté yo mismo hace mucho tiempo.
Hizo aparecer el reproductor y una extraña música empezó a sonar, distinta a la que habían escuchado hasta ahora incluso los hijos de muggles; pero tenía un ritmo que gustaba a todos.
Para sorpresa de todos empezaron a aparecer elfos, enanos y hombres portando instrumentos musicales que parecían muy antiguos y con ropas igual de antiguas; cómo si pertenecieran a otra época.
La ropa del propio profesor se puso acorde con la de los demás, y su aspecto volvió a cambiar, aunque no tanto como antes.
Detrás de él apareció una mesa llena de comida y bebidas, y en ella estaban sentados varios elfos, enanos y hombres. De entre ellos destacaban tres personajes del centro, una de cada raza que llevaban coronas.
(The villaje of dwarves – Rhapsody – Cambios subrayados)
"The dwarves of Lark are showing all their honour
when you walk on the Gandor secret hill.
The dance for fire and wind
and the stories about old kings
are pleasing our brave lords
down in the village of dwarves.
The elves are playing under timeless willows
while blue and red paint all my beloved land.
The dance for fire and wind
and the stories about old kings
are pleasing our brave lords
down in the village of dwarves."
Cada vez que decía la palabra 'lords' se inclinaba ante las tres figuras con corona antes de darse la vuelta y seguir cantando (¿o cantaba el reproductor de música? Para los demás no importaba la diferencia).
"The eagle's eye is hiding something tragic
but in this night the red wine rules in me.
The dance for fire and wind
and the stories about old kings
are pleasing our brave lords
down in the village of dwarves.
And all night long me Lylian and Idhrenion
we speak, we laugh, we honor our king.
The dance for fire and wind
and the stories about old kings
are pleasing our brave lords
down in the village of dwarves."
Al mencionar esos dos nombres Berengar no se fijó como a alguien abrió los ojos como platos de la sorpresa que se llevó. Era una pena, ya que habría descubierto quién era el descendiente.
"The eagle's eye is hiding something tragic
but in this night the red wine rules in me.
The dance for fire and wind
and the stories about old kings
are pleasing our brave lords
down in the village of dwarves.
And time has come now to ride
before the end of the night
the march of the swordmaster
to the unholy fight.
And time has come now to ride
before the end of the night
the march of the swordmaster
to the unholy fight.
Unholy fight,
unholy fight."
Al acabar la música todos empezaron a aplaudir a rabiar, excepto alguien que se marchó de allí sin que nadie se diera cuenta. Necesitaba pensar.
…
A la mañana siguiente Remus ya tenía todo preparado para sus 'vacaciones'. La verdad es que a casi nadie le había importado mucho que dijera que iba a desaparecer un par de semanas. Dumbledore pensó que tenía que ver con Gabriel, así que le 'dio permiso'.
Sólo Tonks se había disgustado por el hecho de que se fuera, pero a ella le aclaró en privado que tenía esperanzas de que esto le sirviera para combatir su 'problema peludo' y que al volver quizás podría empezar una relación seria con ella.
Ella respondió dándole una bofetada que le marcó la mejilla y diciendo que con o sin problema iban a empezar una relación o pobre de él si no se acostumbraba a la idea de que a ella le daba igual su problema.
A eso le siguió un beso que básicamente dejó a Remus congelado después de que ella se fuera durante un par de horas.
Remus esperó hasta media hora antes de la que salía el Expreso, cuando en teoría habría una mayor concentración de alumnos, antes de aparecerse en Hogsmeade y dirigirse a la casa de los gritos. Allí utilizó el espejo para avisar a Harry, y segundos más tarde Gabriel se apareció allí, lo agarró y utilizando esos polvos los apareció a ambos dentro de la Cámara Secreta.
- Quédate por aquí –le explicó Gabriel-. Allí tienes libros para leer, pero no vayas a ninguna parte hasta que lleguen Harry o Berengar. Yo debo coger el tren.
- ¿A dónde vas? –pregunto extrañado.
- Con suerte al paradero de uno de los cristales. Harry luego te explicará.
Remus asintió y le deseó suerte antes de verlo desaparecer. Miró a su alrededor y se sorprendió del buen aspecto que tenía aquel lugar. Al parecer Harry había remodelado el lugar. Él ahora mismo estaba en lo que parecía una pequeña sala de estar, con un par de sillones, una mesa y una pequeña estantería llena de libros.
Sin nada mejor que hacer se acercó a ella y empezó a mirar los títulos. Se sorprendió al leer algunos, pues eran tomos muy raros que él sólo había llegado a ver en el despacho de Dumbledore. Embelesado cogió uno y se sentó a leer y a esperar.
Mientras tanto Gabriel fue al Expreso antes que nadie y se cogió un vagón. Iba a encontrarse con el tal Dereck en la zona muggle de la estación de King Cross, y lo mejor era aprovechar la avalancha de gente que habría proveniente de Hogwarts. Así podría 'dejarse ver' por algún miembro del ED, que le contarían a Dumbledore sobre él, y al mismo tiempo sería muy fácil perderlos con la avalancha de gente.
Se puso la capucha y se dispuso a meditar, ya que desde que había aprendido a desdoblarse necesitaba hacerlo más a menudo para recuperar energías. Claro que quizás eso se debiera al hecho de que ahora se cansaba antes. El entrenamiento le resultaba completamente agotador debido a que se quedaba sin energía muy pronto. Berengar le explicó que esto se debía a la costumbre, y para que lo entendiera mejor se lo había comparado con la vida cotidiana.
Flash Back
- Imagínate por un momento que tu energía es dinero, más concretamente el que recibirías cada mes o cada semana si trabajaras en algún oficio, sea de cocinero o de profesor. Cada vez que meditas y descansas es como si te dieran otra vez la paga. A lo largo de ese mes administras tu dinero para comprar comida, ropa, pagar deudas, impuestos, bienes de primera o segunda necesidad, etc. El tiempo te ayuda a adaptarte a lo que tienes y a aprender a gastarlo de manera que nunca te falte. ¿Entiendes hasta aquí?
- Sí –respondió Harry-. Supongo que si me esforzara en mi empleo podría conseguir un aumento de sueldo.
- ¡Exacto! Esa es la situación en la que se encuentran la mayoría de la gente. Si dejan de trabajar, su salario también empieza a disminuir; pero no se dan cuenta porque se acostumbran a usar muy poco y malgastar el resto. Ahora bien, ¿cuál es el problema que tienes tú? Que un día te encuentras a la puerta de tu casa a un niño recién nacido y al que decides acoger.
Berengar ignoró la mueca incómoda que puso Harry, pero que no tardó en quitar o al menos en ocultar.
- Ahora tienes que gastar parte de tu sueldo en el bebé: ropa, pañales, comida, juguetes, etc. Y al ir a hacer tus propias compras ves que dispones de menos dinero del necesario. Por lo tanto antes de lo esperado necesitas 'cobrar' de nuevo para poder seguir al ritmo que estás acostumbrado.
- Pido un préstamo a un banco. ¿Qué sería lo equivalente?
- Pociones de aumento de energía. Sólo se usan en los hospitales por motivos de salud. Son como una droga. Una dosis te puede ayudar a pasar el mal rato, pero usarlas a menudo provoca adicción, tu cuerpo se inmunizaría parcialmente a su efecto y necesitarías más y más a menudo. Los efectos a largo plazo para tu salud podrían ser nefastos. Casi cualquier tipo de poción se puede convertir en una especie de droga si se usa demasiado a menudo. ¿Por qué crees que las suelen hacer con mal sabor?
- ¿Porque son más sencillas de hacer así?
- Algunas, pero no todas. Otras veces las han hecho con mal sabor a propósito por esa razón, sobre todo las de más uso. Dejaron la receta y ahora es lo que se usa sin cuestionarla. ¡Pero no te me desvíes del tema! ¿Qué harías para solucionar tu problema de dinero?
- Eh… -Harry se pudo a pensarlo usando la parte muggle de él, que era a la que denominaba a su parte más lógica y racional-. En el mundo muggle pediría una ayuda al estado… ¿o podría intentar otro aumento de sueldo?
- ¿Afirmas o preguntas?
- Eh… afirmo.
Berengar ignoró el tono de duda.
- Con respecto a tu energía, no puedes pedir una ayuda. Nadie te va a dar lo que te falta. Tienes que arreglártelas solo. El aumento sí que sería una mejor solución, y de hecho ya te vas a sentir inclinado a ello. Estás acostumbrado a un cierto nivel de energía, así que al tener al tener menos tu cuerpo y magia se van a ejercitar subconscientemente para alcanzar el nivel al que estaban acostumbrados. Pero mientras no lo consigues lo mejor es que te recargues en cada momento libre que tengas, aunque sea durante muy poco tiempo.
- ¿Y al volverme a juntar tengo esa mayor cantidad de energía más la de mi otro yo?
- No exactamente. Aumentaría tu poder original, sí; pero en una cantidad menor a lo que realmente ganaste. Míralo con números: Digamos, como ejemplo, que tu poder es de 10u (unidades). Al desdoblarte cada uno tiene 5u. Ahora bien, uno entrena y de 5u sube a 9u. Al volver a juntarse no es la suma de ambos (5 + 9 = 14). El resultado estaría comprendido entre el 10u original y esas 14u que uno asumiría. Quizás ronde el punto medio, 12u.
- Es decir –intentó resumir Harry algo perdido por las cuentas. Pobre, desde pequeño no da matemáticas-, al entrenar desdoblado aumento en menor cantidad mi energía total comparándolo con entrenar de forma normal.
- Sí.
- ¿Entonces para qué entrenar desdoblado?
- ¿Acaso no me escuchaste antes? –replicó Berengar dándole golpecitos en la cabeza-. ¡Knock, knock! ¿Hay alguien ahí? Ese factor es compensado por la velocidad a la que aumenta, que es mucho más rápida que de la forma normal. ¡No es difícil sobrepasarlo con un poco de esfuerzo! ¡Y lo mejor de todo es que el aumento se produce de forma exponencial al ser completamente proporcional a la energía original, en lugar del crecimiento monótono que acarrea la otra!
- ¿Qué? –respondió Harry completamente perdido ya.
Berengar se golpeó la cara por la frustración.
- Creo que tengo que darte clases de matemáticas también…
Fin Flash Back
"En la vida real tendría dinero ahorrado que podría utilizar temporalmente" –pensó Gabriel mientras recordaba la conversación-. "¿No podría hacer lo mismo con mi magia? Las posibilidades son enormes si pudiera… ¿Por qué no se me ocurrió esta pregunta entonces?
Mientras seguía metido en sus cavilaciones el tren empezó a moverse. Estuvo tranquilo durante un rato y su mente se desvió hacia otras lecciones que había tenido. Concretamente empezó a recordar lo sucedido al tomar la poción 'Vista de Espanto'. La verdad es que no había practicado a menudo lo que había aprendido durante ese viaje mental. Decidió ponerle remedio durante ese rato libre que tenía. Se levantó, se puso en el centro del compartimento y se sentó en el suelo. Se relajó y empezó a meditar nuevamente, pero esta vez empezó a concentrarse para hacerlo de una forma ligeramente distinta a la que había aprendido con John y Berengar. Relajó su respiración y se concentró en como el aire entraba y abandonaba sus pulmones. Prestó atención a sus latidos, los cuales parecían sonar cada vez más alto en su mente.
Según avanzaba su concentración empezó a notar los detalles de su cuerpo con más claridad. Siguió así hasta que pudo captar algo que no había visto en algún tiempo: su energía vital (chi). Observó cómo se ésta se movía constantemente a lo largo de su cuerpo, saliendo de unos órganos y entrando en otros…
Poco a poco su cuerpo empezó a ser rodeado por una ligera capa de color verde. Muy fina, ya que se apreciaba perfectamente su traje, pero ahora empezaba a estar rodeado por ese aura verdosa.
Una vez que estuvo rodeado completamente comenzó a elevarse suavemente en el aire hasta llegar a cierta altura donde paró quedándose así, concentrado para mantener la levitación.
Hacia la mitad del trayecto la paz del compartimento fue rota cuando alguien abrió la puerta.
- ¡Ron, aquí hay sitio! –escuchó Gabriel la voz inconfundible de Hermione-. ¡Sólo hay una…!
A pesar de haber escuchado, Gabriel no se enteró de nada más que de que había un sonido que había roto su paz, pues le estaba costando bastante mantenerse concentrado mientras entrenaba su chi.
- ¿Quién…? –preguntó Ron acercándose ignorando el estado atónito de su novia. Claro que al ver el interior él se quedó igual. Pero por desgracia fue incapaz de quedarse callado mucho tiempo -. ¿Quién eres? ¿Cómo estás haciendo eso?
Silencio.
- ¡Respóndeme! –exclamó el pelirrojo enfadándose.
Más silencio.
- ¡Jodi…!
- ¡Ron! –le interrumpió Hermione-. Seguramente está concentrado y ni siquiera te escucha. He leído que esto les ocurre a veces a los que meditan en los templos budistas de no sé qué región… Al parecer requiere tanta concentración que tienen que desentenderse completamente de lo que ocurre a su alrededor. Lo mejor es que busquemos otro vagón.
Ron fue arrastrado fuera de allí fácilmente ya que estaba K.O. por la lectura que Hermione le acababa de dar. Cómo odiaba que hiciera eso. ¿No entendía que no le interesaban sus largas explicaciones? Él quería o una respuesta simple o que se hiciera lo que él pedía, no excusas. Claramente no había aprendido la lección (recordar su insistencia con Harry y el quidditch).
La paz volvió, mas no por mucho; ya que no había más compartimentos vacíos. Al parecer todos estaban llenos de parejas que querían intimidad, y esa era la razón por la que Ron y Hermione habían abandonado el compartimento en el que se encontraban: para dar a sus compañeros algo de intimidad. Ron la verdad es que era algo tonto en ese sentido, pues creía que si Harry no estaba para poder darle celos no merecía la pena aprovechar el rato con Hermione. Claro está que realmente no la veía como una chica. Sólo la había visto de ese modo durante el baile de cuarto curso, y la verdad es que ya se había olvidado de aquello.
Pues eso, que no tardaron en volver después de haber recorrido lo que les quedaba del tren.
- No queda más sitio. Tendremos que sentarnos aquí. Simplemente no debemos hacer ruido para no desconcentrarlo –mencionó Hermione en voz baja.
Ambos entraron y se sentaron. Hermione sacó un libro para leer pero sin dejar de echarle miradas fascinadas al encapuchado. ¿Por qué le resultaba tan familiar?
Mientras tanto Ron ya se había aburrido de mirar.
- ¿Echamos una partida de snap explosivo?
- Ron, ¿qué parte de estar en silencio para no desconcentrarlo no has entendido? –le regañó ella débilmente, pues no le estaba prestando demasiada atención-. Si te aburres te puedo dejar un libro.
El pelirrojo puso cara de horror ante la proposición, pero fue ignorado.
Pasaron unos minutos más donde predominó la paz, hasta que Ron no aguantó más y empezó a hablar de nuevo. Hermione lo mandó callar de nuevo, pero no le hizo caso y siguió.
Poco después Gabriel se cansó de escuchar ese ruido de fondo tan molesto y decidió comprobar de qué se trataba. Ante la sorpresa de Hermione (Ron no se daba cuenta en su insistencia por hablar y lanzarle al encapuchado flotante algunos insultos por no hacerle caso) empezó a bajar suavemente hasta que estuvo de nuevo en el suelo. Entonces se levantó.
- ¿Tan difícil te resulta estar en silencio, WEASLEY? –le preguntó con tono amenazante logrando intimidarlo levemente.
- ¡¿Por qué diablos no me respondes cuando te hablo, idiota? –le gritó en respuesta sin pensar.
Gabriel se quedó pasmado ante el egocentrismo que veía.
- ¿Soy yo o acaba de hablar igual que Malfoy, Granger? –preguntó girándose hacia la aludida.
Esa frase enfureció completamente a Ron, quien se puso rojo por la furia. Pero antes de poder decir algo más Gabriel cogió su varita y le lanzó un 'somnus', hechizo que durmió al pelirrojo.
- ¿Por qué has hecho eso? –preguntó Hermione enfadada a pesar de saber que Ron no había sufrido ningún daño y de que se lo merecía.
- ¿Qué otra cosa iba a hacer? ¿Silenciarlo? Me habría atacado. ¿Dejarlo seguir chillando e insultándome? Acabaría lanzándome algún hechizo si antes no me hacía perder la paciencia. De esta manera luego pensará que esto fue un sueño.
- ¿Quién eres? No llevas ropas del colegio. De hecho ese traje me recuerda al de…
Gabriel se quitó la capucha, provocando que ella lo reconociera y se olvidara temporalmente de lo que acababa de hacer.
- ¡Gabriel! ¿Qué haces aquí?
- Pues hasta hace un momento entrenaba. ¿No había más vagones libres?
- No… ¡Eso no era lo que preguntaba! Mi pregunta es que qué haces aquí en el tren.
- Estaba en Hogwarts, he quedado con alguien en King Cross y no tenía nada mejor que hacer esta mañana…
- ¿Qué hacías en Hogwarts?
- Varías cosas. Además de que es un buen lugar para ocultarse. Nadie se espera que esté allí ni notan a alguien de más. Es como esconder un árbol en un bosque.
- ¿Qué…?
- Haces muchas preguntas. No te ofendas, pero eso no es asunto tuyo.
Hermione se quedó en silencio durante un momento. Deseaba saber; pero Gabriel tenía razón: no era asunto suyo. No tenían la suficiente confianza como para que le respondiera a sus preguntas.
Claro está que a Gabriel le estaba resultando extraño que Hermione no siguiera preguntando e insistiendo para saberlo. ¿Desde cuándo lo de que no era asunto suyo la había detenido? Para bien o para mal ella era demasiado curiosa, o al menos siempre lo había sido.
- ¿Puedo… puedo preguntar sobre lo que hacías antes? –preguntó tímidamente después de un rato de silencio.
- Puedes.
- ¿Era alguna meditación tibetana?
- No tengo ni idea.
- ¿Qué?
- Un par de amigos me enseñaron durante un tiempo a relajar mi cuerpo y a contactar con mi fuerza vital. Ese tipo de meditación me ayuda a entenderla mejor y a ejercitarla como un músculo, para hacerla más fuerte.
- ¿Me enseñarías a hacerlo?
- No se aprende en unos minutos. Lleva mucho tiempo –giró la cabeza y miró por la ventana-, y tiempo es lo que no tengo.
Hermione notó la expresión preocupada que ahora portaba el pelirrojo (Gabriel).
- ¿Por qué?
Gabriel la miró.
- ¿Recuerdas la salida a Hogsmeade? ¿Recuerdas el ataque? ¿Acaso no te has preguntado qué diablos era aquello? ¿Por qué parecía no tener ninguna relación con ese señor Oscuro vuestro? ¿Por qué me estoy ocultando tanto de la Orden como de los mortífagos?
Claro que Hermione se había hecho esas preguntas, pero por algún motivo nunca le había preocupado demasiado. O al menos hasta ahora que Gabriel lo traía a la luz.
- ¿Acaso crees que Voldemort es el único que desea torturar, matar y conquistar a los demás? Al igual que en los cómics existen más villanos en otros lugares. Puede que no todos sean magos, o que tengan súper poderes; pero eso no los convierte en amenazas menores. Y por supuesto también existen otros héroes que los combaten. Tú luchas contra Voldemort. Yo lucho contra otro.
- ¿Otro?
Gabriel asintió.
- Alguien que ni siquiera es humano.
- Existen muchas criaturas inteligentes que no son humanas…
Gabriel negó.
- Nunca existió ni existirá otra criatura igual a ella. Fue creado de forma no natural con un poder inigualable. Dumbledore y Voldemort no le llegan ni a la suela de los zapatos.
- Si existiera algo con un poder como el que describes ya lo sabríamos –replicó Hermione incrédula.
- Da las gracias que aún no. Esta criatura es de hace milenios, y en aquella época hubo uno que la combatió, le despojó de su poder y la encerró en algún lugar.
- ¿Entonces cuál es el problema?
- ¡Que vuestro maldito señor Oscuro lo liberó el verano pasado! Probablemente por error, pero eso no importa. Fue su mano la que puso fin a su encierro. ¿Por qué crees que aparecí por aquella época?
- Pero… pero… ¡Tendría que haber habido alguna señal!
- Y las hubo, pero tu ministerio y tu Orden del pollo frito decidió que no necesitabais saber de esas cosas. ¡Pueblos enteros fueron destruidos y sus habitantes asesinados! ¡Hombres, mujeres, ni los niños se salvaron! ¡Y no sólo en Inglaterra! También ha ocurrido en Francia y desde allí parece estar dirigiéndose actualmente hacia el este. Además, ¿acaso no recuerdas al ser que casi te mata? ¡Pues yo sí! –exclamó arremolinándose la manga izquierda lo suficiente como para que se le viera la línea roja de la muñeca.
Hermione empalideció al verlo y recordar lo que había ocurrido.
- Comparado con esta criatura Voldemort es un juego de niños. Fácilmente podríamos matarlo si quisiéramos.
- ¡Imposible! ¡Si hubiera alguna forma ya lo habría hecho alguien!
- ¡JA! Dime, ¿acaso no sería muy fácil pedirle a un elfo doméstico, ser capaz de atravesar la mayoría de las barreras mágicas humanas, que te llevara invisible hasta donde guardan la comida y envenenarla?
Hermione se quedó atónita ante eso. Era una solución ingeniosa y que parecía efectiva.
- Si es tan fácil, ¿por qué nadie lo hizo? ¿O por qué tú no lo hiciste?
- Porque la gente subestima a los elfos domésticos y piensan que tiene que ser otro el que luche en lugar de ellos. ¿Por qué crees que ponen tantas esperanzas en Harry, un chiquillo de 16 años que no ha acabado ni siquiera su educación básica? ¿Y yo? Tengo mayores problemas de los que ocuparme que de buscar una solución al único fallo que tendría ese plan.
- ¿Qué fallo?
- Piénsatelo –respondió levantándose al mismo tiempo que una voz les informaban que estaban a punto de llegar-. Todos estos años os habéis estado haciendo la pregunta equivocada.
- ¿Qué pregunta?
- Cómo sobrevivió Potter.
El Expreso empezó a detenerse, por lo que Gabriel se puso la capucha y se dirigió a la puerta.
- ¡Gabriel!
El aludido se detuvo.
- Gracias… por salvarme la vida. Y… buena suerte.
El pelirrojo simplemente asintió antes de irse.
…
- ¡¿Qué has hecho qué? –exclamó Remus.
Harry acababa de llegar y le estaba explicando de dónde habían salido esos libros tan raros, y por consiguiente lo que había ocurrido el día anterior.
- He creado una distracción para que Gabriel pudiera hacer un par de visitas a los despachos de Dumbledore y Snape.
- ¿Para qué?
- Para que sus caramelos de limón tuvieran una especie de hechizo de compulsión que lo obligue a dejarme en paz. De paso hice una copia de su librería privada y… de sus diarios.
- ¿Dumbledore tiene diarios? –preguntó sorprendido el licántropo-. ¿Y tú has hecho una copia? Eso es una terrible violación a su intimidad.
- Lo sé. Pero ya me ha ocultado muchas cosas y sigue haciéndolo. El conocimiento es poder, y necesito poder si quiero tener posibilidades de sobrevivir.
Sin darse cuenta esa frase acababa de provocar una reacción en su magia. En su antebrazo derecho empezaron a dibujarse unas líneas verdes iguales pero opuestas a las de su brazo izquierdo; con la diferencia de que estas eran mucho más finas.
- ¿Tienes tiempo para leerlo todo? Después de todo ya estás bastante ocupado entre tu entrenamiento y estudios.
- Es cierto. Pero pensé que quizás tú los pudieras leer por mí.
- ¡¿YO? ¿Por qué yo?
- Tú mismo me has dicho que Dumbledore no te deja hacer mucho últimamente. Además, sé que tú respetarías todo lo posible su privacidad y que sólo buscarías lo importante.
Remus se quedó un momento en silencio antes de asentir.
- ¡Bien! Ahora vamos, te voy a enseñar el lugar.
Remus se levantó y empezó a seguirle.
- Por cierto, Harry. La palabra es 'Gerónimo'.
Harry lo miró confuso y con un signo de interrogación sobre la cabeza.
Remus sonrió y como toda explicación dijo:
- Acero del diablo.
…
- Vamos a ver –empezó Gabriel a murmurar para sí mismo-. No es normal que después de que se haya ido toda la gente aún haya tanta yendo de un lado para otro.
Se acercó a un horario de trenes, dónde observó que no había ninguno que llegara o saliera pronto.
"¿De dónde sale tanta gente entonces?" –se preguntó el chico.
Empezó a prestarles más atención, y pronto encontró un patrón. Eran las mismas personas las que iban una y otra vez sin que nadie se fijara en ellas.
Rápidamente alcanzó el estado de percepción (ya tenía la suficiente práctica con él como para ser capaz de hacerlo con los ojos abiertos. Después de todo era simplemente concentración) y observó más detalladamente la escena. Ahora sus ojos le estaban diciendo una cosa, pero percibía que no había tanta gente allí. De hecho contaba tres o cuatro. El resto era algún tipo de magia.
Cogió unos polvos y lanzándolos contra su propio traje creó una ilusión para que el que lo viera pensara que era un chándal normal y corriente (no quería llamar la atención después de todo). Se mezcló con la "gente" y caminó lentamente atendiendo a lo que percibía. Finalmente notó como una especie de corriente de energía salía de la escena y se adentraba en una de las personas reales. Gabriel la comparó a un cordel que mantenía el hechizo hasta que el autor lo cortara.
Lo observó detenidamente. Era un hombre joven, tendría 24 o 25 años. Su piel estaba algo morena, pero muy poco; y sus facciones eran las de alguien que hacía ejercicio a menudo. Su pelo era castaño; sus ojos eran de un curioso naranja. Después de la inspección se acercó a él y le dijo suavemente:
- ¿Así que te gusta jugar al escondite, Dereck?
El chico al que habló lo miró y le dedicó una sonrisa de orgullo.
- ¿Así que tú eres el aprendiz de Berengar? No me extraña que tardaras tan poco en encontrarme. Aunque te hacía más mayor…
- ¿Te sorprendería saber que soy más joven de lo que aparento ahora mismo?
- La verdad es que no. Después de todo si alguien sabe que las apariencias engañan soy yo. ¿Cuál es tu nombre?
Harry asintió. Berengar había mencionado que era un aprendiz de ilusionista o algo así.
- Gabriel. ¿Nos vamos?
Dereck lo observó por un momento con ojo crítico antes de asentir y darse la vuelta. Pero ante la sorpresa del pelirrojo dijo:
- Atrápame si puedes.
Entonces el joven echó a correr. Gabriel se quedó allí un momento sin saber qué hacer antes de sonreír y salir tras él.
¿Quería jugar? Muy bien. La persecución había comenzado.
…
- ¡¿Qué necesitas QUÉ? –exclamó Remus.
- Necesito un pelo de licántropo para completar la poción –explicó otra vez con calma Berengar.
- ¡Es peligrosísimo acercarse a un hombre lobo en luna llena!
- ¿Quién dijo que tenga que hacer eso?
- Pero…
- Puedo ser muchas cosas, pero no soy un insensato que va buscando el peligro, jovencito –le recriminó.
El tono en el que lo dijo hizo sentirse a Remus avergonzado de haber sugerido tamaña tontería, por mucho que no lo considerada como tal él lo hacía sonar así.
- ¿Entonces como esperas conseguir un pelo de licántropo, sabiondo?
- Así –le arrancó un pelo de la cabeza de forma poco delicada y algo dolorosa.
- ¡AAY! ¡¿No podías ser más delicado?
- 'El dolor es el mejor maestro; sobre todo para aquellos jóvenes que no saben mostrar el debido respeto a sus mayores –respondió Harry mientras entraba al cuarto donde estaban, cogía un libro y se volvía a marchar.
- Sip –respondió Berengar con una sonrisa-. Harry ha aprendido muy bien esa lección. Casi no he tenido que enseñársela.
Una gota de sudor pasó por la frente de Remus.
- ¿Y cómo te va a servir un pelo mío cuando no estoy convertido?
- Sencillo. Durante la luna llena el pelo también se transformará.
Remus lo miró incrédulamente.
- Un pelo no se puede transformar.
- ¿Por qué no? La enfermedad está en tu ADN. Y un pelo tuyo contiene tu ADN.
El licántropo lo miró sin entender.
- ¿Qué es el ADN?
- Mira, déjalo. Ya me es suficiente con enseñarle a Harry suficiente cultura general para arreglar la ignorancia y aislamiento al que le someten los magos como para también intentar paliar la aún más grave ignorancia que sufren éstos.
- Ok, ok. Siento haber preguntado. Creo que me volveré a mis libros.
- Mejor aún. ¿Por qué no aprovechas el tiempo y vas a junto de Harry? Después de todo ya es algo mayor y empieza a ser una vergüenza que sea casi un completo ignorante en el tema, incluso para un mago.
- ¿De qué hablas?
- De darle la charla, por supuesto –replicó Berengar como si no fuera nada.
- ¿Charla? –preguntó aún confuso.
Berengar sintió ganas de golpearse la frente contra algo y de incinerar a la persona que tenía delante. Pero recordó que no era un crimen ser estúpido, por mucho que le hubiera gustado forzar de nuevo esa ley.
- No me digas que tú tampoco sabes de dónde vienen los bebés –dijo con una mirada fulminante.
- P-p-pe-pero… –farfulló Remus dándose cuenta de a qué se refería-. ¡Se la tendría que haber dado Sirius! ¡Era su deber como padrino!
Berengar lo miró a los ojos.
- ¿De veras esperas que Sirius lo hiciera? ¿Sirius Black, cuyo mayor sueño era conseguir su propio harem de veelas y durante sus años en Hogwarts practicaba para ello?
Remus al menos tuvo la decencia de mostrarse avergonzado por haber sugerido tal idea. Pero después pensó en algo.
- ¡¿Cómo diablos sabes todo eso? ¡Nunca conociste a Sirius Black!
- … no quiero hablar del tema –respondió después de unos instantes sonrojándose y girando la cabeza mientras miraba al suelo como si estuviera avergonzado por alguna razón.
- Creo que empiezo a entender por qué debo ser yo quien le hable de ello –murmuró para sí mismo mientras comparaba el repentino parecido entre Sirius y este tío.
Remus salió del lugar en busca de Harry sin observar la enorme sonrisa en la cara de Berengar.
- Nunca falla.
…
- Vuelve a explicarme qué estamos haciendo aquí.
La persecución había sido un buen ejercicio para Gabriel, quien por primera vez no se había quedado quieto al mismo tiempo que estaba en modo percepción (a partir de ahora se denominará así al estado de meditación de percepción, en el cuál Harry es capaz de sentir y percibir todo lo que le rodea en unos cuantos metros. Con mayor práctica, mayor es el alcance). Era una experiencia nueva para él, pues aunque estaba concentrado para no perder el rastro mágico de Dereck y olvidarse de las ilusiones que éste iba creando en un intento de distraerlo; el rango de su percepción había disminuido con la carrera. Seguramente por el hecho de que era difícil concentrarse en ambas cosas a la vez.
Media hora después habían acabado en el tejado de un edificio que parecía estar medio abandonado, y allí la persecución se había convertido en lucha. Dereck había sacado un bastón de alguna parte, hizo aparecer de la nada unas gradas llenas de gente que lo empezaron a animar y lo atacó.
Gabriel le esquivó y sacó de su espalda su propio bastón (después de la pelea con Akron, Berengar le había enseñado como guardar mágicamente en la espalda cualquier arma que se deseara). Era el bastón de aprendiz que Berengar le había regalado.
La lucha duró bastante tiempo, siendo ésta una mezcla de pelea física y mágica. Sus bastones provocaban que sus hechizos fueran mucho más potentes, pero al mismo tiempo necesitaban concentrarse más para realizarlos. Pero al final Gabriel fue el ganador ya que Dereck había utilizado demasiado sus ilusiones y el pelirrojo aprendió a ignorarlas.
Dereck le mostró sus respetos y le dio las gracias por mostrarle sus fallos, ya que nunca había podido combatir (después de la muerte de su maestro) con alguien capaz de ver a través de sus ilusiones.
Después fueron a un pequeño apartamento abandonado donde con algo de magia restablecieron el uso del agua caliente y se dieron una ducha para quitarse el sudor. Finalmente Dereck cogió un pequeño objeto, lo convirtió en un traslador y ambos se transportaron a un lugar nevado y muy frío. Gabriel, como ya era costumbre, cayó al suelo después de usar el traslador. Esto provocó risas por parte de su compañero, quién le explicó lo que había que hacer para no caerse era quedarse quieto y no poner las piernas como si fuera a aterrizar, que es lo que él estaba haciendo.
Un par de hechizos para mantenerse calientes fueron suficientes para combatir el inmenso frío que hacía allí; pues sus respectivos entrenamientos les habían otorgado resistencia a las bajas temperaturas. Dereck le explicó que estaban en Noruega.
- En el diario de mi antiguo maestro explicaba que había encontrado pistas del paso de Idhrenion en dos lugares distintos: Noruega y Egipto. En esos lugares al parecer hay indicaciones de otros lugares o algo así. Aquí en Noruega existe un lugar donde hay pozo llamado el pozo de Urd. Se dice que fue construido como monumento a Odín y al pozo de Mimir. Según mi antiguo maestro ese es el lugar por el que pasó Idhrenion.
- De acuerdo. Y por cierto. ¿Cómo has conseguido hacer un traslador que nos lleve desde Inglaterra hasta Noruega sin que nadie se diera cuenta? No sé si es tan fácil hacer trasladores que te lleven tan lejos, pero…
- Para la mayoría de la gente no es fácil por la sencilla razón del cómo enseñan a hacerlos. El método que utilizan para crearlos obliga a usar una tremenda cantidad de poder no en la distancia del viaje, si no en crear una huella que cualquier ministerio pueda detectar y fichar. Por culpa de ello la distancia que se puede usar para viajar es mucho menor. En cambio mi antiguo maestro descubrió como corregir eso. Significa que puedo usar todo el poder que quiera en la distancia del viaje y que va a ser casi indetectable. Ahora si no tienes más preguntas vayamos a comer.
…
- ¡Te digo que fue Potter! –exclamó Snape-. ¡Necesita ser castigado y que se le enseñe una lección!
- Severus, ya hemos hablado de esto –explicó Dumbledore ya un poco harto-. Es completamente imposible que Harry fuera el responsable. Así que deja de insistir. Ya te he dicho que lo dejes en paz.
- Pero…
- Explícame como pudo hacerlo sin que ningún miembro del ED se enterase. Casi nunca lo dejan solo o fuera de vista, y cuando esto ocurre es por tiempo limitado y por asuntos normales y corrientes.
- Seguro que…
- ¡Basta! –interrumpió el director cansado de intentar razonar con él. Empezaba a cansarse de esa insana obsesión que tenía por el chico-. Hay asuntos más importantes. He recibido un mensaje de uno de los miembros del ED diciendo que vieron a Gabriel salir del Expreso y adentrarse hacia la zona muggle.
- ¿Quién?
- El joven Finnigan. Quiero que vayas allí y averigües hacia dónde fue. Si usó el tren de Hogwarts para llegar allí es por algo. Puede que signifique que estuvo aquí en el castillo todo este tiempo.
Snape no dijo nada, sólo se dio media vuelta y se marchó.
- Espero que esto sea capaz de distraerle un poco de Harry –musitó el director cogiendo un caramelo de limón.
…
- Este es el lugar –dijo Dereck. Habían estado caminando y siguiendo las señales dejadas en uno de los cuadernos que el chico llevaba consigo. Gabriel supuso que era uno de los diarios de su antiguo maestro.
Ahora se encontraban dentro de un claro rodeado de árboles llenos de nieve. En el centro había un pozo al lado de lo que parecía una antigua estructura que estaba ahora cubierta por la maleza y los estragos que sólo la edad puede causar.
Se acercaron y con un par de hechizos limpiaron lo mejor que pudieron el lugar, o más bien Gabriel lo limpió mientras Dereck buscaba algo que describía el diario que portaba. Finalmente encontró unas inscripciones en la base del pozo.
- Aquí pone algo.
- ¿Lo qué?
- No conozco el idioma. Pero mi maestro al parecer sí y lo escribió en el diario. Dice: 'Aquí buscó refugio Idhrenion en una ocasión, a quien también se le conocía por otro nombre. La décima parte de un barril de agua del pozo es la que debes poner en el altar. Después y en el idioma de Idhrenion mencionarás su otro nombre para poder entrar.'
- ¿Cuál es la décima parte de un barril?
- Conjura uno y míralo.
- No soy tan hábil como para sacarme cosas complejas de la manga.
- Coge una piedra y transfórmala –replicó Dereck como si fuera obvio.
- No he aprendido a hacer eso.
- ¿Cómo que no? Esta mañana no tenías problema en hacer transformaciones durante nuestra pelea.
- Sé los hechizos para esas cosas.
Dereck lo miró un par de minutos antes de volver a hablar.
- No has estado mucho tiempo como aprendiz de Berengar, ¿cierto?
- Eh… no.
- ¿Educación inglesa estándar?
- Supongo…
- Ya. Os limitan demasiado. El truco para las transformaciones es muy parecido al truco de las ilusiones, por eso no se me dan mal. Sólo necesitan visualización. Con la suficiente imaginación puedo hacer casi cualquier cosa.
- Pero los hechizos…
- No los necesitas. Te ayudan en cierta forma al principio, pero después sólo te limitan. Es cierto que con ellos es mucho más fácil hacer las cosas, porque ya están estudiados para utilizar energía de otras fuentes, como la que estás desprendiendo naturalmente o la de tu varita. Simplemente cierra los ojos. Sostén tu varita, piensa en lo que quieres hacer y pídeselo a tu magia. Empuja tu magia para que lo haga. Palabras y movimientos no son necesarios. Determinación, concentración, visualización y decisión. Esas son las cuatro fases de las transformaciones.
Gabriel estaba intrigado por lo que estaba escuchando, así que le hizo caso y cerró los ojos. Se concentró en la imagen del barril y en todos sus detalles. Contactó con su magia y empezó a enviarla hacia su varita. Momentos después sintió como se le drenó parte de su magia al mismo tiempo que se escuchó un ruido de algo que había caído al suelo. Abrió los ojos y allí estaba el barril.
- Impresionante –dijo Dereck-. Y en el primer intento. Al menos Berengar te ha enseñado lo básico. Otro elemento que influye en las transformaciones y en casi cualquier hechizo es el conocimiento. La información de qué es lo que quieres hacer exactamente. Por ejemplo, a ti te sería más difícil transformar o conjurar un reloj de lo que le resultaría a un relojero. Un relojero sabe exactamente qué es lo que quiere, las piezas que forman el reloj y cómo funcionan. Tú, al no poseer esa información necesitas más poder en tu hechizo ya que tienes que usar la magia para paliar esa ignorancia. Por eso siempre han sido los eruditos aquellos a los que mejor se les da esta rama de la magia.
Gabriel pensó en ello y comprobó que tenía razón. Uno de los puntos fuertes de Dumbledore eran las transformaciones. De hecho era famoso por ellas, sobre todo en sus duelos. Seguramente eso tenía que ver con el hecho de tener tantos libros y tanta experiencia y conocimiento. Después de todo, la magia no es lo único que otorga poder a una persona; y de entre todas las cosas el conocimiento era una de las que mayor poder otorgaban.
Justo después de pensar eso en su antebrazo derecho empezaron a aparecer las mismas líneas verdes y finas que habían aparecido en su contraparte ese mismo día. Eran muy finas comparadas con las de su brazo izquierdo, y no iban más allá del propio antebrazo.
- ¿Por qué no conjuraste tú el barril? –preguntó Gabriel mientras llenaba lo estipulado.
- Fui yo el que nos trajo hasta aquí. No quería que te sintieras un inútil por no ser de ayuda.
- ¿Qué es lo que había que decir para activar esto? –respondió el pelirrojo ignorando el último comentario.
- En el idioma de Idhrenion, su otro nombre.
- Idhrenion es un nombre élfico. Por lo tanto el idioma tiene que ser élfico. ¿Su otro nombre? Hm…
- ¿Acaso sabes élfico? –preguntó sorprendido Dereck-. ¿Entonces por qué no leíste la inscripción?
- Claro que no sé élfico. Pero me sonaba a…
Gabriel se quedó callado y se puso a pensar. Le sonaba a Idhrenohtar, que según Ithilwen significa 'el guerrero sabio'. Si a Idhrenion lo denominaban el sabio lo lógico era que su nombre significase algo por el estilo. Y viendo la similitud de ambos nombres…
- Idhren –mencionó al final.
Fue decirlo para que el agua que acababa de poner en el altar empezara a brillar. La luz se volvió tan intensa que ambos chicos tuvieron que cubrirse los ojos. Cuando la luz desapareció Dereck observó que estaba solo.
Gabriel había desaparecido.
Hola, he vuelto en este 31 de octubre.
Me resulta curioso cómo algunas secciones de la historia se me alargan más de lo que pretendía inicialmente. XD
Y sí, lo sé. Resulta asquerosa la leve implicación (solo fue mencionado en una frase) de Dum/Sev. Hasta a mí me costó escrbir la escena sabiendo lo que ocurría. Porque vosotros, al leerla por primera vez, disfrutais de la escena hasta el párrafo final que es donde se dice. Si la volveis a leer la escena ya sabiendo lo que ocurre y cuales son los ruidos... Bueno, os lo imaginais. Además, yo he leido una historia en la que hay una escena que me hadado una imagen mental MUCHO PEOR de un Dum/Sev. (Por el bien de vuestras mentes inocentes no os voy a decir el titulo de la historia)
Cada vez tardo más en actualizar, es cierto; pero es que cada vez tengo menos tiempo para escribir. De hecho estoy pensando en no volver a actualizar hasta que primero haya conseguido escribir unos cuantos capítulos, para después ir subiéndolos algo más rapidamente pero al mismo tiempo dándome tiempo a mí para seguir. ¿Qué opinais?
Si os ha gustado el capi, me alegro. Y como sabeis me alegrará recibir vuestros comentarios.
