¡Hoooolaaaaa!

Acabo de llegar de la playa y ya son las doce de la noche así que no me voy a alargar mucho porque estoy reventada y tengo ganas de comerme una hamburguesa... xD

El capítulo de hoy es cortito, pero intenso ;)

Abajo tenéis una nota de la autora explicando un poco el por qué del comportamiento de Hermione.

Disfrutad del capítulo mis hermosuras y estoy segura de que nos veremos prontoooo!

¡Mil besoootes!

PD: no he revisado el cap, si encontráis errores o dedazos, lo siento de antemano.

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a waterflower20 (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de waterflower20 -.


Capítulo 27

Hermione se recuperó lentamente; parpadeó somnolienta, intentando adaptar los ojos a la oscuridad de su habitación hasta poder distinguir formas y sombras.

Se despertó completamente cuando su cerebro registró la pálida cara que se cernía sobre ella, un par de familiares ojos brillantes recorrían sus facciones, como si intentara memorizarlas. Una suave mano acariciaba su mejilla y la castaña sintió su respiración envolviéndose en la tierna expresión de su rostro.

Sin ser todavía completamente consciente, ella levantó una de sus pequeñas manos para acunar su mejilla – la incipiente barba le rascaba la piel – saboreando su calidez; tuvo que morderse el labio para contener los sollozos que amenazaban con superarla, pero sus lágrimas ya se escapaban de sus ojos en un flujo continuo como una batalla perdida.

Lo sentía tan real… Sin embargo, sabía que tan sólo era producto de su imaginación; una alucinación engendrada por la culpa y la angustia.

- Estoy soñando, ¿verdad? – preguntó con tristeza y la cara contraída de dolor.

Los plateados ojos de Draco se suavizaron, inclinándose para proporcionarle un suave beso en los labios; Hermione gimió al sentir su boca sobre la de ella y su mano en la mejilla de él se trasladó a la parte posterior de su cuello, acercándolo más. Con desesperación, trazó las líneas de sus labios con la lengua, buscando la entrada; con un gemido, Draco se abrió a ella, lo que le permitió profundizar más el beso y cederle el control a Hermione.

La mano de Hermione se retorcía en sus cabellos sedosos, manteniendo su cabeza cerca de la de ella y metió la lengua en la boca de Draco, en busca de la suya, obligándolo a responder a su pasión; él tomó una profunda bocanada de aire, presionando la mano más más fuerte contra su mejilla y la otra apretando su cadera.

Con su desenfrenado gemido, Hermione apartó su boca de la de él, mirándolo con una mezcla de expectación resignada y miedo; el calor de su piel era casi suficiente para convencerla de su presencia, pero ella sabía la verdad.

Él estaba en el Ministerio, probablemente a la espera del traslado a Azkaban hasta el juicio.

Él no está aquí.

- ¿Qué pasa? – preguntó Draco, frunciendo el ceño, estropeando su cara.

- Estoy esperando que desaparezcas. – admitió ella con tristeza, sintiendo que su corazón se estrujaba de dolor.

- ¿Desaparecer? – preguntó el rubio, confundido.

- Sí. – insistió Hermione, dejando caer sus aturdidas manos sobre la cama – Eso es lo que hacen los sueños; te dan lo que quieres… por un rato. Y luego desaparecen. No estás aquí. – le anunció, como si él lo ignorara – Anthony y su equipo te han atrapado esta noche. Y es culpa mía; ayudé a que te capturara, por lo que mi culpabilidad me está jugando una mala pasada. Me castiga por apartarte. Por no admitir lo que sentía por ti cuando tuve oportunidad.

- Puedes decírmelo ahora. – susurró él con voz suave, con afecto; acarició su cuello y Hermione se estremeció. Inconscientemente, una de sus pequeñas manos se puso a jugar con su cabello, entrelazando los dedos en los mechones rubios.

- ¿Qué sentido tendría? – murmuró, miserablemente – Pronto desaparecerás.

- Granger, - dijo Draco riendo entre dientes, trazando un camino desde su pómulo, la mandíbula y hasta su nariz - ¿Sientes esto como un sueño?

Un suspiro de satisfacción se escapó de sus labios.

- Se siente delicioso. – murmuró Hermione, inclinando la cabeza a un lado, dejando al descubierto más piel para sus atenciones. Draco aprovechó su rendición, succionando en el punto donde latía su pulso con avidez. La respiración de la castaña se aceleró e intentó explicarle la situación a él – Pero no estás aquí. No puede ser. Harry me dijo que tenían a "La Serpiente".

- Y la tienen. – asintió el rubio, lamiendo un camino hasta sus labios. Ella soltó un gritito, evitando que encontrara su boca.

- ¡Ves! ¡Incluso en mis sueños me atormentas! – Hermione pensó en empujarlo, pero se abstuvo; no estaba dispuesta a perderlo, por lo que luchó contra el instinto de quitárselo de encima de una patada y se relajó sobre la cama, lo que le permitió seguir besándole el cuello, consciente de que el tiempo entre ellos casi estaba agotado.

- Granger, Granger, Granger. – dijo chasqueando la lengua, sonando tan parecido a su yo real, que Hermione se quedó sin aliento - ¿De verdad pensabas que no tendría un plan de escape desde el momento en que me puse esta máscara? ¿Especialmente después de descubrir que te habían asignado el caso? Sabíamos que era cuestión de tiempo que juntaras las piezas del rompecabezas, así que lo planeamos en consecuencia.

Ella se congeló.

Durante años se había maravillado de lo brillante que era Draco; graduado en segundo lugar por debajo de ella, Draco había comenzado su carrera en el Ministerio en mitad de los rumores sobre sus motivos y las directas sospechas por parte de la gente y demás colegas. A pesar de demostrarlo en el terreno de juego y ser ampliamente reconocido como el mejor fiscal del Ministerio en dos años de trabajo, Kingsley se había visto obligado a reasignar el caso de los Lestrange cuando los hermanos fueron finalmente capturados, citando la posibilidad de un conflicto de intereses por parte del joven Malfoy; ya que, después de todo, eran familia, o así lo habían reclamado los oponentes de Draco en el Departamento.

Hermione recordó lo indignadamente ultrajada que se sintió en su nombre, a pesar de no estar en buena relación con el ex Slytherin.

Un sueño, es un sueño.

Pero parece tan real…

El cuerpo de Hermione se movió sin un pensamiento consciente por su parte; su cabeza casi golpeó contra la nariz de Draco en su precipitación al apartarlo. Se arrastró hacia atrás, hasta que su espalda chocó contra el cabecero de la cama y su mano se alargó instintivamente hacia la mesita de noche, donde tenía su varita.

Sintiendo el familiar chispazo de magia que desprendía su amada varita, Hermione tragó saliva.

Esto no era un sueño.

- Lumos.

Draco estaba vestido con todo el atuendo negro de "La Serpiente", pero la máscara había desaparecido; estaba sentado en el lado derecho de la cama, con un pie en el suelo. Parpadeaba rápidamente, intentando acostumbrarse a la repentina luz después de estar tanto tiempo en la oscuridad.

Se le veía… demacrado. No había una palabra que se ajustara mejor para describir su apariencia.

Sus ropas estaban rotas, despedazadas, un corte superficial de la longitud de una varita le había desgarrado la tela del pecho y tenía sangre seca en el lado izquierdo de la cabeza. Su cabello estaba despeinado y sucio – barro se mezclaba con la sangre seca en sus mechones rubios normalmente impecables – y su ojo izquierdo iba adquiriendo un tono oscuro.

- ¿Qué demonios? – susurró Hermione, sacudiendo la cabeza con incredulidad – No podrías haber escapado. – dijo, más para sí misma que para Draco – Anthony no habría tomado ningún riesgo, no con tu historial; en el momento que te hubiera capturado, te habría despojado de la varita y cacheado. Entonces, te habría asegurado tanto con métodos muggles como con mágicos y habría ordenado que alguien te colocara un hechizo de seguimiento, por si acaso.

"Harry le pidió a Bill Weasley que modificara una de las celdas, específicamente para ti; sólo Harry y Anthony podían entrar y salir de esa celda. Incluso tendrías que tocar a uno de los dos para poder salir y entrar. E incluso, si por algún milagro, lograras escapar, tendrías que luchar, sin varita, con cuatro Aurores que custodiarían la celda sin contar los dos Aurores del exterior de la sala, porque en ese caso, esos dos Aurores activarían unas barreras especialmente modificadas, bloqueando a todo el que esté en el interior.

"Sólo Harry podría haber entrado en la sala y sólo él sería capaz de usar magia siempre y cuando las barreras estuvieran en activo, por lo que incluso si fueras capaz de hacer magia sin varita, estarías indefenso. Y desactivar las barreras es imposible; Bill se aseguró de ello. Al momento que las barreras intentaran ser manipuladas, un gas somnífero se liberaría en toda la cámara, lo que haría que te quedaras inconsciente en cuestión de segundos.

- Impresionante. – murmuró Draco, con ojos divertidos – Todas esas medidas de seguridad por mí… me halaga, la verdad. Aunque tengo que decir; ¿no es un poco exagerado por un simple ladrón?

Hermione resopló.

- ¿Has estado humillando al Ministerio durante cuánto tiempo? – preguntó retóricamente, asegurándose de mantener los ojos alejados de él - ¡Has tenido suerte de que Kingsley no ordenara el traslado inmediato a Azkaban!

La castaña sintió como él se movía, acercándose a ella y sus ojos se cerraron involuntariamente. Suavemente, trazó el costado de su cara con el dorso de la mano y Hermione se estremeció al tacto.

- Mírame, Hermione.

- No. – ella se negó, girando la cara y apartándola de su mano – Dime cómo te las arreglaste para escapar.

Él suspiró.

- No lo hice.

Los ojos de Hermione se ensancharon y lo fulminó con la mirada.

- No mientas. – dijo entre dientes, arrodillándose en la cama; desde esa posición podía mirarlo desde lo alto - ¡Harry dijo que te habían atrapado! Te conozco lo suficiente como para estar segura de que no estarías aquí conmigo si hubieran capturado a tu socio así que. Contesta. La. Pregunta.

- Ya he respondido a tu pregunta. – espetó de nuevo, levantándose. Se alzó sobre ella, mirándola con los ojos entrecerrados mientras ella seguía fulminándolo. Alargó la mano para tocarla nuevamente y Hermione se estremeció. El rostro de Draco se endureció y la poca emoción que había vislumbrado en sus ojos mercurio desapareció – Tu amigo, Potter, - escupió el nombre como si fuera un insulto – piensa que tiene a "La Serpiente", bajo custodia. Bueno, en cierto modo, la tiene.

Hermione se sentó sobre sus talones, con el ceño fruncido ante sus crípticas palabras.

- ¿Qué demonios significa eso?

Draco arqueó una ceja de manera burlona.

- ¡No me digas que la gran Hermione Granger no puede entender mi pequeña estrategia por cuenta propia! – se burló y la castaña sintió que su mano se movía antes de que pudiera pensar en las en las consecuencias de sus acciones.

A medio camino de su mejilla, Draco alargó la mano bruscamente y la agarró de la muñeca con la suficiente fuerza para asustarla, pero no para hacerle daño; la atrajo hacia él con rudeza y colapsó contra su pecho con un jadeo.

Draco no intentó abrazarla como ella había esperado, sino que simplemente la miraba con unos furiosos ojos plateados.

- No vuelvas a intentar golpearme, princesa. – gruñó, antes de soltarla y dar un paso atrás. Hermione tuvo que morderse el interior de la mejilla para evitar soltar alguna grosería.

- ¿Por qué estás aquí entonces? – exigió saber la castaña, apretando las manos en puños, intentando evitar que sus manos se escaparan por si solas hacia él. La calidez de donde la había tocado viajó por todo su cuerpo, logrando que lo anhelara con más fuerza - ¿Por qué has venido si no es para presumir una vez más de ser mejor estratega que el Ministerio?

Hermione supo antes de terminar de hablar que había cometido un error; pero ya era demasiado tarde, las palabras habían salido de su boca, flotando en el aire entre ellos. Captó un destello de genuino dolor en sus ojos antes de que la máscara inexpresiva se adueñara de nuevo de sus facciones y el corazón le dio un vuelco en el pecho.

- Por supuesto que estoy aquí por eso. – dijo Draco con desprecio – Después de todo, no hay otra razón para estarlo, ¿verdad?

Sintiendo sus mejillas enrojecer, Hermione bajó la mirada. Esa pequeña acción lo había enfurecido.

- Tú… - se detuvo, respiró profundamente y después bufó – Soy un idiota. – dijo, con el rostro pétreo - ¿Qué esperaba? ¡Eres una jodida cobarde, Granger!

Indignada, Hermione levantó la mirada y sus ojos se enfrentaron, un desdeñoso plateado contra un furioso ámbar.

- ¿Cómo te atreves

- ¿Cómo me atrevo? ¿Cómo te atreves tú? – la interrumpió con una exclamación. Avanzó hacia ella, obligándola a levantarse sobre sus rodillas una vez más para poder estar cara a cara. Sus pechos se presionaban, ambos respiraban con dificultad, una miríada de emociones luchaban en sus interiores - ¡Ya te he dicho lo que siento por ti! ¡He arriesgado mi libertad por ti! ¡Y todo lo que has hecho es quedarte parada y fingir que te importa mucho tu moral! ¿Crees que fue fácil para mí admitir mis sentimientos, para venir hasta aquí? ¿Para venir a ti cuando dejaste explícitamente claro que querías apartarme?

"¿Crees que es fácil para mí escuchar tus rechazos, cuando los dos sabemos que me deseas con cada fibra de tu ser? ¿Crees que fue fácil para mí venir hasta aquí y revelarte mi identidad después de que te escaparas de la Mansión y pasar nuestra primera noche juntos? Soy un hombre de acciones, Granger, así que ya sabes qué difícil es para mí hablar de mis sentimientos; pero lo he intentado, por ti.

"¿Y qué haces? Me lo echas todo en cara porque tienes demasiado miedo para aceptar quien eres y darte una oportunidad, una verdadera oportunidad, conmigo. Te escondes detrás de tu moralidad y convicciones, cuando en realidad no eres más que una cobarde.

"Bueno, a la mierda eso, a la mierda tú. He terminado.

Draco se levantó y se alejó.

Impactada por sus palabras, la verdad de las mismas resonando en su cabeza, tuvo que intentarlo un par de veces antes de poder formar una frase coherente.

- ¿A dónde vas? – preguntó, saliendo de la cama y siguiéndolo hasta la sala de estar.

- A casa. – escupió él sin ni siquiera mirarla.

- Pero…

- Sin peros, Granger. – la interrumpió con un gruñido - ¿Quieres hablar? Ya sabes dónde encontrarme. Pero hasta que no estés preparada para ser sincera contigo misma, no vengas a mí. Puedo quererte, pero no estoy dispuesto a conformare con la mitad de una relación. Es todo o nada, Granger.

Con ese ultimátum, abrió la puerta del apartamento y salió sin mirar atrás, dejándola en la oscuridad.

¿Qué he hecho?


Nota de la autora (waterflower20): Soy consciente de que Hermione está actuando irracionalmente y de manera un poco hipócrita últimamente, pero por favor tened en cuenta que todavía está luchando contra su conciencia sexual y algunos problemas de autoestima residuales; podéis estar seguros, de que será adecuadamente reprendida por Draco muy pronto.

Sí, también sé que en los últimos capítulos Hermione ha estado actuando de manera muy diferente a ella misma con desmayos y lloriqueos; hay una razón para eso. Algunos (es decir: la mayoría) ya habéis adivinado la razón detrás de su comportamiento, pero no confirmaré nada.