Título: Amor errante
Claim: Seya Riku/Nitori Shuuichi.
Notas: Historia alterna a partir del capítulo 95 del manga. Shounen-ai.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: 30 besos
Tema: 11. Gardenia
Todos parecían muy asombrados, él, en cambio, no lo estaba. Había escuchado el relato pormenorizado de Mako sobre lo que había visto, a Seya y a su hermana, abrazándose en el parque, sin mostrar ningún signo de incomodidad ni mucho menos de un corazón roto. Estaba tranquilo, para sorpresa de todos. Él no había esperado ni imaginado un desenlace diferente. Seya había escogido bien y él seguiría viviendo, tal como le había dicho su hermana, él olvidaría.
—¿De verdad te sientes bien, Nitorin? —fue la pregunta que Mako le hizo, tras haberse quedado todos en silencio. Él les había dicho que no le sorprendía, que estaba tranquilo, que se alegraba por ella, pero nadie podía creérselo. ¿Cómo alguien puede permanecer compuesto cuando le han roto el corazón?
—Sí, Mako-chan —respondió Shuu, con toda la paciencia del mundo, pese a que se estaba hartando de la pregunta. No era débil, ni llorón. Había soportado muchas cosas peores durante largos años de su vida, ¿y aún así ellos creeían que se derrumbaría por eso?
—¿Y ahora qué vas a hacer? —Takatsuki parecía intuir su estado de ánimo y decidió cambiar el tema de conversación hacia cualquier otra cosa.
—¿Qué tal si salimos a encontrarte a alguien digno? —sugirió Chiba, encantada de tener al modelo perfecto para lucir la colección de vestidos que había conseguido en vacaciones—. ¡Vamos! El tema será: Cuatro amigas en el centro comercial —y se echó a reír cuando señaló a Makoto como la cuarta de las amigas, pese a que sus rasgos masculinos eran mucho más marcados que los de Shuu—. ¿Qué dices? ¡Te prestaré mi vestido favorito!
No tuvo nisiquiera tiempo de responder cuando lo arrastraron hacia la casa de la autoritaria mujer, una de sus mejores amigas, todos riéndose y quejándose sin parar.
Una vez se vieron dentro de la habitación, lo transformaron como siempre, mientras Shuu lo único que hacía era mirarse al espejo y reflexionar. Un vestido de color rojo, zapatillas a juego, la peluca de siempre —con una gardenia prendada del cabello, para mayor detalle— y un poco de rubor en las mejillas. Voilà.
—¿De verdad vamos a hacer esto? —preguntó, con el amago de una sonrisa formándose en sus labios, al ver a todas las amigas (incluída la siempre reacia Takatsuki), en fila para salir, todas arregladas con lindos vestidos y accesorios.
—¡Claro que sí! —contestó Chiba, como si la hubiera ofendido gravemente—. Ahora ve a la cabeza, eres tú el que necesita un partido urgente.
Conteniéndose de responderle que no estaba desesperado ni necesitaba a un novio desconocido, conseguido en el medio de la calle, Shuuichi siguió órdenes, pues era más fácil.
Pero cuando hubo llegado a la puerta, tras abrirla para dejar entrar el aire vespertino, se congeló al instante. Seya iba en su encuentro y no estaba seguro de querer oír lo que ya sabía.
Que había elegido a su hermana por sobre de él.
