Hola a todos! acá les dejo el EPÍLOGO.

Espero que les guste. La verdad lo hice con mucho amor en agradecimiento a todos los que me acompañaron en mi primer fic. Les comento que Querido Diario está en proceso de corrección de los primeros capítulos por lo que si les llega a alerta nueva se debe a eso. Lo siento mucho, es que quieroquitarle algunas errores pequeños de trama para facilitar la lectura de los proxímos que quieran leer este fic...

Quiero que sepan que nada me hizo tan feliz como este fic. Es de mis mayores logros, ya que me costó muchísimo más por ser la primera vez que me animaba a escribir... todo se debe gracias a sus palabras de apoyo y a su aliento que me han inspirado muchísmo... tal vez nunca lleguen a saber lo que sus comentarios me hicierion sentir... ¡ es mucho! por eso GRACIAS A TODOS LOS USUARIOS REGISTRADOS, LOS NO SOCIOS DE LA PÁGINA, LOS QUE ME HAN FELICITADO EN EL MSN, LOS QUE ME HAN AGREGADO A FAVORITOS, LOS QUE HAN RECOMENDADO EL FIC... Y TAMBIÉN AGRADEZCO A LAS PERSONAS QUE LO LEYERON PERO QUE NO ME LO HAN HECHO SABER... DE VERDAD GRACIAS POR LEERME... Ojalá pronto se animen todos a poner la opinión...

Sin más que decir, los dejo con el epi.

¡Que lo disfruten!


Querido Diario

Epílogo

La última página

Ginny Potter se encontraba amamantando a un pequeño bebé de cuatro meses, vestido un enterizo azul. Sonreía a más no poder, mirando la carita de Alan Sirius Potter con una devoción inusitada. La casa estaba casi en penumbras, irradiada por el amanecer una mañana prometedora de aquel abril de 2005. El sofá era de colores vivos como los sueños, y brillaba con la misma intensidad que el rostro de Ginny al mirar a su pequeño.

La casa de los Potter había sido agrandada y remodelada de manera que sus hijos y ellos estén cómodos. El comedor era ampliamente enorme y estaba plagado de fotos de Harry y Ginny, de Harry y los gemelos, de Ginny y los gemelos, de Bonnie, de Ron, de Hermione y de la pequeña Rose. Había un retrato muy singular, de Nadia y Draco, donde el rubio estaba tachado con una cruz y cuernos en su cabeza. Ginny no pudo evitar que Harry se apoderara de sus plumas indelebles para hacer esa travesura de niño pequeño. Sonrió. Le daba risa ver a Nadia con su melena rubia, abrazada a un Draco tatuado con "burlas Potter" en su rostro.

En la mesita ratona, yacía un cuaderno rosa chicle, que parecía estar terminado. Un llamativo vuela pluma de la marca Sortilegios Weasley, lo acompañaba al lado del chupete de Alan. Ginny tomó su varita y el cuaderno se abrió. El vuela pluma comenzó a anotar los miles de sentimientos que embargaban su corazón en ese momento de su vida…

Querido Diario:

El amanecer de mis sueños está invadiendo mi único y singular presente. Todo es real y aún así, cuando lo pienso, parece irreal el retrato de mi vida. Nunca imaginé todo tan perfecto. Es que pensaba que la realidad no se parecía jamás a las películas muggles.

Hace no menos de un mes, Harry y yo consumamos el matrimonio. Ahora somos oficiales. No fue una fiesta pomposa, simplemente porque Harry las detesta. No hubo invitados de mal gusto, ni nada que se le parezca. En definitiva, fue la gala de amor que siempre soñamos.

Parece mentira como llego a este presente tan profundo y feliz. ¿Cuántas cosas tuvimos que pasar Harry y yo para ser lo que somos hoy?

El vuela pluma se detuvo un momento y Ginny recordó su primer encuentro con Harry cuando regresó de Australia…

-No digas eso mi vida, por favor…- murmuró Harry, destrozado.

Ginny abrió los ojos al notar esa extraña voz. Lo miró con tristeza.

-Esto… n-o… esto… no-o es r-real… -tartamudeó

-No hables, te puede hacer mal. Ginny yo…

-No… e-estoy soñando¿no?- dijo llorando Ginny

-No estas soñando, preciosa…-le dijo suavemente Harry

Recuerdo cuando Harry volvió y lo vi por primera vez, pensé que un sueño absoluto. Hasta que él me confesó meses después que lo que viví bajo un estado de fiebre total, había sido real. Gracias a eso, concluí que Harry Potter es mi fiebre. –Ginny esbozó una tierna sonrisa mientras un dedo suyo era sostenido por la diminuta mano de Alan.- Nadia siempre larga carcajadas cuando digo esa frase, pero creo que es cierta. ¿Cómo no amar a Harry Potter?

-Harry… es hermoso.-murmuró emocionada.

-No más que tú.-replicó él.-Felices quince, princesa.

-Gracias por existir.-soltó ella abrazándolo.

Harry está en la habitación con sus dos mujeres favoritas después de mí. Si, Amy y Bonnie, suelen dormir con él. ¡Se ven tan tiernos los tres juntitos! Harry es un excelente padre. Nunca dudé que sería el padre de mis hijos. ¡Y ahora tenemos tres! Amy es un poco inquieta, pero Alan duerme todo el día. Bonnie y Rose le dicen "el bebé dormilón".

-Mami, ese bebé duerme demasiado.- decía Bonnie, mirando a su hermanito.- Debemos despertarlo.

-No, cielo, es que a él le gusta dormir. Su hermana que llora todo el día suele molestarlo un poco.- repuso Ginny.

-¿Quién molesta a quién?- Harry apareció en la cocina de la casa.

-¡Amor!- se estremeció Ginny al verlo – Llegaste antes del Ministerio.

-Me escapé.-musitó Harry, propinándole un besazo en los labios.

-¡Papi!- llamó la atención Bonnie- ¿Me compras una saeta?

-No- dijo Ginny

-Si- dijo Harry. Se miraron contrariados.- Te amo, preciosa.

El domingo que viene haremos una cena especial para nuestro primer mes de casados. Invité a toda la familia, y para el completo horror de mi hermoso, seductor, y tierno marido, a Nadia y a Draco. ¡Por cierto! Él fue absuelto de todos los cargos. Harry, a pesar de todo, intervino para que eso sucediera con una sola condición: que el beneficiado no supiera que lo había ayudado. Si, ese cabeza rajada es demasiado orgulloso para gritar a los cuatro vientos que ayudó a un Malfoy.

-Gracias, gracias gracias gracias…- Reiteraba una emocionada Nadia, abrazando a su hermano.- ¡De verdad, estoy contenta, Harry, no sabes lo que significa para mí esto!- lo abrazó.

-¡Está bien, pero acuérdate que no quiero que ese desgraciado sepa lo que hice por el!

-No lo sabrá-Nadia guiñó un ojo a Ginny a espaldas de Harry.- Por supuesto que no lo sabrá…- Harry estaba algo ceñudo. Algo le decía que Nadia le contaría a Draco en la primera oportunidad.

¡Y por supuesto que le contó! – escribía el vuela pluma de Ginny- En efecto, apenas estuvo con Draco le contó que Harry había intervenido para que lo absuelvan, dando su plena palabra de la ayuda en contra su propio padre y los Mortífagos. (¿No es una dulzura Harry Potter?) Por otra parte, el domingo creo que va a hacer una fiesta algo rara. Es que la hermana postiza de Harry, dará a conocer que está esperando un hijo con Draco. Creo que Harry lo tomará del cuello apenas sepa la noticia. ¡Es que ni siquiera el padre del bebé lo sabe!

-¿Qué?- preguntaba Hermione en el comedor, sosteniendo a su ahijada Amy Luna Potter.- ¿Estás embarazada, Nad?

-Si.-sonrió Nadia. Hermione abrió los ojos muy grandes- ¡No me digas que es una macana porque tengo veinte años!- se atajó la rubia.

-Harry va a matarte- terció Ginny, que estaba vigilando desde la puerta de la cocina cómo jugaban Bonnie y Rose.

-Harry tendrá que aceptar que ya soy una mujer- dijo Nadia con tal madurez, que sorprendió muchísimo a sus amigas.

-Me imagino que te casarás con Draco¿verdad?-preguntó Hermione con terror. Ginny largó una carcajada.

-¿Ésta?- señaló a Nadia- ¡Qué va a casarse si con Draco viven peleando!

-¡Ey!- se quejó la aludida sonriente- Bueno, es cierto que discutimos bastante seguido. Es un hombre realmente posesivo.

-Sin embargo no duda en caer rendida cuando te seduce- apuntó Hermione. Ginny volvió a reírse y asintió. Nadia no sintió vergüenza.

-Es que es realmente salvaje en la cama.- confesó y en ese momento llegó Harry quién estaba del color de las manzanas…

Mejor no cuento la reacción de Harry al escuchar a su "pequeña Nadia", describiendo el carácter único y depredador de Draco Malfoy practicando sexo. Discutieron un par de horas, hasta que Hermione le pidió a Harry que madurara, y que acepte de una buena vez que Nadia y Draco se amaban. A su manera, pero en definitiva¿quién tiene la verdad sobre al amor? Nadie. Ni siquiera aquella premonición que me separó de Harry hace nueve años.

Ron y Hermione se encuentran en su mejor estado. Aunque mi adorado hermanito sigue un poco celoso del tal Felton. ¡Qué estúpido¿Será que no se da cuenta cómo lo quiere la mujer que tiene al lado? De todas maneras, hace unos días pelearon porque Hermione aseguraba que ella lo amaba más él y Ron, viceversa. ¿Hay alguna razón más estúpida para discutir? Ni contemos el lío que provocaron el sábado pasado durante el almuerzo que con tanto esmero preparé…

-Hermione, no me contradigas.- decía Ron enojado, engullendo unas salchichas alrededor de una mesa, rodeada muchas personas.- Serás una sabelotodo en cuánto a la teoría, pero de mis sentimientos no tienes ni idea.

-Eres un estúpido, Ronald- espetó Hermione- Si de sentimientos hablamos, creo que hace diez años te dejé en claro que los tuyos eran del tamaño de una cucharita de té.

-Eso es porque pensabas en Viky Krum- repuso Ron, sirviéndose ensalada. Al parecer se descargaba comiendo la mayor cantidad posible. Justo cuando su esposa iba a replicar, Draco Malfoy interrumpió.

-¿Es cierto que te besaste con Victor, Granger?- Nadia lo pateó debajo de la mesa.

-Cállate- le susurró.

-No me digas lo que tengo que hacer.

-¡Se hace lo que yo digo Malfoy, - terció Harry enojado- ya que estamos en mí casa!

-¡HARRY!-gritó Ginny- No empieces a discutir con Draco tan temprano, me has aburrido con esas escenas!

-Gin, te amo demasiado, pero te pido por favor que no te metas en esto.- Harry se lo dijo en un tono duro.

-¡No le hables así a mi hermana, Potter!- saltó Ron.

-¡No te entrometas en las discusiones de mi marido y yo!- lo retó Ginny.

-Ginny!- interrumpió Hermione- No permito que le contestes así a Ronald. No vale la pena pelear por un Malfoy- le dedicó a Draco una mirada cargada de furia. Nadia se enojó.

-Hermione, te quiero mucho y quizá sea la madrina de tu próximo hijo, pero no voy dejar que llames por el apellido a mi novio!-la apuntó con el dedo.

-Gracias por defenderme, Nad- Draco la besó en el cachete.

-No beses a Nadia delante de mí, cabrón.- Harry saltó y se levantó. Draco le tiró el plato de ensalada en la cara. Al mismo tiempo, Hermione le vació la harina a Nadia en la cabeza.

En fin, todo terminó en una muy divertida guerra de comida. Pero valió la pena, porque me he reído muchísimo cuando Harry intentó romperle una taza de porcelana a Draco, quién se agachó y le dio a Ron. Fue la guerra abismal del todo contra todos. Más allá de esa diversión, nos trajo el perjudicial hecho del ejemplo hacia los niños: ahora Rosy y Ony se dedican a arrojarse comida durante el almuerzo. No quiero imaginar lo que me espera cuando los gemelos crezcan.

El vuela pluma se frenó de repente al escuchar unos pasos provenientes de la escalera. Ginny miró a Alan y se dio cuenta que estaba dormido. Se acomodó el sostén con premura y luego se levantó. Cuando vio a su esposo bajar los peldaños de las escaleras, su lado pervertido salió a flote. Harry estaba en boxers, dando a conocer el tentador estado de sus dotes; su pelo alborotado, sin los lentes, y sus ojos verdes resaltándoles a más no poder. Los abdominales, sus brazos tonificados… Harry Potter era un poema. "¡y qué poema…!"

-Preciosa…- dijo con voz ronca cuando terminó de bajar. Ginny se mordió el labio inferior. Harry la miró y sonrió.- ¿Me parece a mí, o me estás mirando un poco mucho?

-¿Eh?- repuso Ginny, y acomodó a su bebé en los brazos.- No, no estaba pensando un poco…

-¿Quieres ir a descansar?- inquirió Harry, notando sus ojeras.- Yo cuidaré de Alan.- lo tomó en los brazos.- ¡Hola campeón!

-¡No lo despiertes, Harry!-suplicó Ginny- Recién lo he amamantado.

-No, quédate tranquila.- dijo Harry- Lo dejaré durmiendo en el sofá, seguramente si su gemela despierta, hará un alboroto de aquellos…- lo recostó cuidadosamente. Luego se acercó Ginny y la tomó de la cintura.- ¿Te he comentado lo sexy que te ves en la mañana con ese precioso camisón?

Ginny puso las manos en su pecho, sonriendo.

-No más que tú.- acarició el cuello y comenzó a besarlo…- eres tan, pero tan irresistible…

-No hagas que mi libido se desborde, señora Potter.- repuso Harry subiendo sus manos por la espalda. Ginny lo miró.

-¿Te hiciste aficionado a la teoría del Psicoanalista Muggle Sigmund Freud?-inquirió un tan sorprendida.

-No, simplemente escuché un comentario de Hermione nombrando la tal libido.- rió Harry, divertido. Ginny sonrió y lo besó con pasión. Harry le correspondió el contacto, posando su mano por la cabellera pelirroja, y guiando hasta las puntas logrando embriagar a Ginny por completo…

-Harry…- dijo Ginny con una voz relajada- ¿Te dije que te amo?

-Sí, muchas veces.- respondió él, apoyando su frente con la de ella.

-Pero es mucho, mucho, mucho lo que te amo…- insistió Ginny.

-Yo también a ti. ¿Qué haría sin ti? Me haces tan feliz, Gin…- susurró Harry, rozando los labios con los de ella.- Eres la mujer de mi vida…

Ginny sonrió y lo abrazó con fuerza. Miró su vuela pluma a espaldas de Harry. En su diario quedaban apenas pocos renglones para sucumbir al final de la última página…

Increíblemente soy feliz. Se puede decir que el amor existe y que no es una fantasía como en algún momento creí. Se trata de comprender sin palabras, de estar juntos en las buenas y en las malas, de acompañarse, de discutir diferencias… Después del doloroso intervalo de ocho años sin Harry, he llegado a la conclusión que el verdadero amor es mucha más que la necesidad del uno por el otro. Por suerte, nuestro amor superó la distancia, las tormentas y la peor de las sentencias.

Ginny Weasley.

FIN


Nota: GRACIAS POR HABERME LEIDO DURANTE TODO ESTE TIEMPO!

Recuerden que el fic sigue siendo corregido! Si les llegan más alertas, ignórenlas, salvo que quieran ver las correcciones jajaj!

LOS QUIERO MUCHO! GRACIAS GRACIAS...

Espero que nos encontremos en otras historias pronto. En este momento estoy a full con Antes de Morir, otro HG que por supuesto están todos invitados a leer...

Besos enormes. Joanne (Pottershop)