Disclaimer: La saga Twilight no me pertenece, sus personajes y referencias, son propiedad de Stephenie Meyer.


Capítulo 29 — Los últimos minutos.

Tras las noticias de Alice, la casa se revolucionó. La tensión había crecido notablemente, ahora ya no solo luchábamos contra una vampiro, sino que lo hacíamos con lo que aparentaba ser un ejército de ellos. Miré a mi alrededor, allí estaban las personas más importantes de mi vida. Carlisle y Esme, los que consideraba unos padres. La pequeña Bree, con la que había descubierto lo mucho que se puede querer a algo tan pequeño. Alice, Jasper, Rosalie y Emmett, los que me habían tendido su mano sin esperar nada a cambio. Mis primas, que a pesar de nuestra poca relación me habían demostrado estar ahí cuando se las necesitaba. La tía Sasha y Alistair, en fin, ellos habían ayudado a su manera, y Bella, la persona que me había aceptado tal como era, sin perjuicios, sin maldad, y que me había hecho conocer lo que era el amor. Todos ellos estaban sentenciados a más que una probable muerte, y todo era por mi culpa. Si pudiera retroceder en el tiempo hubiera hecho las cosas muy diferentes…

La tía Sasha daba vueltas por la habitación mientras que se rascaba la cabeza. La seguridad que desprendía horas antes habia desaparecido y se la veía notablemente preocupada, eso no hizo más que darme a entender que realmente estábamos en una situación muy complicada.

—No sé qué hacer— Dijo finalmente. —Hay algún que otro conjuro que podría retrasar unos minutos su llegada, pero no sería más que una pequeña distracción.

—Pero eso podría darnos un tiempo de ventaja— Carlisle comentó. —Podríamos utilizarlo para hacer algo— Dijo mirando a Bree, la cual ahora dormía en sus brazos.

Alistair que era él en que más en silencio había estado de todos se levantó abruptamente, bueno lo más rápido que podía desde la pequeña "caída" que había sufrido. —Hijo tienes razón. —Le miré esperanzado. Él era el que más conocía a los vampiros, puede que tuviera alguna manera para que un humano los destruyese. Pero como bien me había enseñado el comportamiento de este hombre, estaba equivocado. —Ya tienes a la niña. Vayamonos de aquí. Dejemos que los vampiros y las brujas se destruyan los unos a los otros.

La tía Sasha ante el comentario dirigió su mano hacia el hombre y lo volvió a colgar del techo. —Tengo una maravillosa idea. Entreguémosle y mientras se entretienen con él tendremos más tiempo para escapar— No me parecía tan mala idea, pensé.

—Tía por favor— Le suplicó Esme.

Sasha a regañadientes bajo al hombre.

—Padre márchese. Yo me quedo con mi familia. —Sentenció Carlisle. Alistair le miró sorprendido, se acababa de dar cuenta que su hijo no iba a seguir el camino de un cazabrujas.

Volví a mirar a mí alrededor. No pude evitar en estar de acuerdo con Alistair, lo mejor era que se fueran, no solo ellos, sino todas las personas que estaban en aquella casa. Iban a morir inocentes, no podía permitir eso.

—Alistair tiene razón. —Todos me miraron sorprendidos. —No me miréis así. Todos sabéis que si estáis aquí es por mi culpa. Si yo me entrego todo acabará.

—No, no, no…—Esme negaba continuamente con la cabeza. —Te dije que no iba a permitir que nada te ocurriese. —Ella se acercó a mí.

—Esme la decisión está tomada. No me perdonaría que nada te ocurriese, que nada le ocurriese a Bree, a ninguno…

No pude continuar con mi frase ya que Alice me interrumpió.

—Eso ya da igual. Ya no solo te quiere a ti y a Bella, quiere acabar con todos. —La miré horrorizado. —En unos minutos estarán aquí. Si queremos hacer algo debe ser ahora. —Dijo dirigiéndose a todos.

La tía Sasha reunió a sus hijas y a Esme para preparar el conjuro del que había hablado antes. Carlisle le daba el bebe a Rosalie, esta tomaría el coche e intentaría alejarse lo máximo que pudiera de allí. Jasper y Emmett clavaban tablas de madera en la ventana, no serviría de mucho pero podría darnos algunos minutos. Alice estaba sentada en una de las sillas del salón vigilando constantemente las decisiones de Victoria. Bella ayudaba a traer las cosas que mi tía necesitaba, mientras que Alistair se quedaba arrinconado en la esquina de la habitación.

—Padre, si quieres irte hazlo ahora, sino tendrás que luchar con nosotros. —Carlisle encaró a su padre.

Alistair pareció dudar pero salió de la habitación. Pude ver la decepción en Carlisle, pero unos segundos más tarde Alistair volvía entrar cargando de su maletín.

—Aquí tengo todo con lo que podemos matar a un vampiro. —Yo me acerqué a ellos. Comenzó a sacar varias cosas y exponerlas sobre la mesa.

—¿No hay cruces, agua bendita, ajos? —Pregunté. Esas eran las típicas cosas que mataban a los vampiros. Aunque sabía que estos vampiros tenían que ser destruidos por fuego, pensaba que esas cosas podrían ayudarnos.

—Los ajos es pura leyenda urbana. El agua bendita y las cruces… eso solo sirve para las brujas. A las concubinas de Satán no le gustan esas cosas de nuestro Dios.

—Padre…—Rugió Carlisle.

—Está bien, está bien. Creo que la única solución que podemos utilizar en este caso es esto. —Dijo sacando varias hachas. —Sin cabeza será más fácil prenderles fuego.

Tomé el hacha entre mis manos. Y por primera vez en mi vida recé, recé porque a nadie le pasase nada y todos pudiéramos salir de esta.

—¡Ya están aquí! —Dijo Alice de pronto. —Nos están observando desde el bosque.

Había llegado el momento. Apreté el hacha entre mis manos. Estaba preparado.