Historias

Estuvieron un rato hablando sobre temas variados. Hasta que a Jasper se le ocurrió preguntarle algo. Apoyó su cabeza en su mano y le preguntó.

-Tú… ¿ya habías tenido novio antes?-sentía mucha curiosidad por saberlo.

-No, una vez me gustó un chico, pero no fue nada. Él no sabía ni que existía, creo.

-¿Dónde lo conociste?

-En la academia. Él era dos años mayor que yo, se llamaba Nick, pero se tuvo que ir de la ciudad, así que nunca he sabido nada más de él.

-¿Y cuanto hace de eso?

-Unos…tres años, era pequeña…y cuando lo vi me quedé fascinada.

-Vale, no necesitaba saber tanto-le dijo Jasper fingiendo estar enfadado.

Alice rió.

-¿Y tú?-era el turno de Jasper.

-¿Yo qué?

-¿Habías tenido novia antes?

Jasper no había pensado en que tal vez Alice le hacía la misma pregunta a él.

No contestó. Al ver que no recibía respuesta, Alice volvió a preguntar.

-¿Es de eso sobre lo que no quieres hablar?

Jasper asintió.

-De acuerdo Jasper, no te obligaré a contármelo.

-No, quiero contártelo-contestó Jasper al fin.

-Escucha, no te sientas obligado, si necesitas más tiempo…no hace falta que me lo cuentes ahora si no tienes ganas de hablar del tema.

-No, de verdad quiero contártelo, necesito contártelo. Hablar de ello me irá bien.

-De acuerdo, te escucho-le dijo Alice mientras adoptaba la misma posición que Jasper.

-Bueno…no era mi novia, solo era mi amiga. Se llamaba María y la conocía desde que tenía seis años. En el verano que yo cumplí trece, ella se fue de vacaciones y cuando volvió, ya no la veía solo como una amiga, había algo más. Ese algo, me hacía querer estar con ella todo el tiempo y cuando la veía hablando con otros niños me enfadaba. No entendía que me pasaba, nunca me había sentido así. Me peleé muchas veces con Edward porqué llegué a dejarle de lado por culpa de María.

El caso es que un día estábamos en su casa solos, sus padres habían ido a comer a casa de unos amigos y María me invitó un rato. No sé como sucedió pero de repente nos estábamos besando. Ya ves, yo era pequeño y era la primera vez que besaba a una chica. Y bueno…sin darnos cuenta, una cosa llevó a la otra y…lo hicimos. No sabíamos lo que hacíamos, pero así pasó.

Yo no sabía como debía sentirme, pero estaba feliz. Pasaron los días, no se lo dijimos a nadie, si se lo hubiéramos contado a alguien, no quiero saber lo que hubieran pensado de nosotros. Hasta que un día la vi en el parque, besándose con un chico. Me entró mucha rabia y empecé a golpear a aquel muchacho. María empezó a gritar que parara pero estaba cegado por la furia. Ella me dijo que era un idiota y que quién me creía para pegar a los demás sin motivo. El pobre muchacho se fue corriendo, le había roto la nariz.

María me dijo que lo que pasó no había significado nada para ella, que fue un error y que lo olvidara, que ella solo me veía como un amigo y que la culpa era mía por confundir los sentimientos. Después de decirme eso y algunas cosas más, se fue, dejándome solo allí parado en medio del parque. Empecé a llorar de la rabia, estuve allí por lo menos una hora llorando.

Cuando llegué a casa no quería hablar con nadie, me encerré en mi cuarto durante varios días, hasta que accedí a hablar con mi madre. A ella solo le conté una parte de la historia, que nos habíamos estado besando y lo que había pasado en el parque.

Estuvo a mi lado todo el tiempo, apoyándome, aunque no le pareció bien que golpeara a aquel chico, y aún cuando lo pienso, sé que él no tenía la culpa. Estuve varios meses sin tener casi contacto con la gente, solo con mis padres y con Edward, que él si que sabe toda la verdad. En ese momento me demostró el gran amigo que es.

Bueno, meses después de lo ocurrido, María se fue de la ciudad y no he sabido nada más de ella desde aquella tarde en el parque. Ni se molestó en saber como estaba.

Alice estaba tan metida dentro de la historia que no se enteró de que ya había terminado de hablar.

-Dios…Jasper…tuvo que ser horrible…

-No te imaginas cuanto…lo pasé realmente mal esos meses. Yo a ella la quería mucho, habíamos sido amigos desde pequeños, y no sé…tal vez no era amor lo que sentía realmente, pero lo que pasó en su casa significó mucho para mí. Y saber que para ella no fue nada…

-Lo siento mucho Jasper-le dijo Alice mientras se acercaba él y lo abrazaba.

-Pero si no es culpa tuya.

-Me da igual-le contestó mientras enterraba su rostro en el pecho de Jasper-gracias por confiar en mí-le dijo levantando la cabeza para poder mirarlo a los ojos.

-Necesitaba contárselo a alguien, y realmente me he quitado un peso de encima. Gracias a ti por escucharme.

-Si algún día me encuentro con esa…-se calló la grosería-que vigile, que esta vez la que se irá a casa con la nariz rota será ella-dijo Alice poniendo cara de enfado.

Jasper empezó a reír ante el comentario de Alice.

Estuvieron un rato más hablando, ya estaba empezando a oscurecer.

-¿Te llevo a casa?-le preguntó Jasper.

-No tengo ganas de ir a casa, después de pasar casi un día entero contigo, no quiero tener que volver a la misma rutina de siempre.

-¿Y qué quieres hacer?-le preguntó Jasper

Alice se lo pensó durante unos segundos.

-Quiero besarte-le contestó finalmente.

Alice acercó su rostro lentamente al de Jasper hasta rozar sus labios. Jasper fue el que unió completamente sus labios a los de Alice en un beso cargado de pasión.