Descargo responsabilidad no poseo vampire academy
Capitulo28
(19 de octubre de 2015)
El mar era cálido a pesar de la temperatura, las olas chocaban contras las paredes de rocas que formaban la muralla las cuales protegían la ciudad de las aguas. Mis pies se enterraban en la arena y mi vestido se pegaba a la piel. Con el retroceder de las olas la arena que estaba bajo mis pies también retrocedía, era relajante.
- me había olvidado lo hermoso que podía ser Rusia – dije a mi esposo que tenía mi mano cogida y miraba al horizonte, mas allá de donde el mar desaparecía.
- es verdad, aunque es más hermosa en el invierno – dijo mi esposo besando mi mejilla.
- es verdad, pero en invierno no podríamos disfrutar de la playa – el asintió y continuo caminando conmigo, estaba muy callado, demasiado para mi gusto, todo el día había respondido lo necesario y siempre se le veía distraído y pensativo, no sabía si asustarme o simplemente dejarlo pasar.
Actualmente estábamos en Gelendzhik, era la parte más costera de este país, aunque no lo sé, para ser sincera era la primera vez que caminaba por una playa Rusa, la ciudad era hermosa aunque un poco lejos de Moscú, mirándola un poco podría parecerse a esas playas de Rio de janeiro. A pesar de estar en octubre aún se podía ver mucho turista aunque muy pocos se apreciaban en el agua al fin y acabo esto seguía siendo Rusia ''un páramo ártico''
Después de la gran noticia de los mellizos Dimitri no ha dejado mi lado en ningún momento, siempre está a mi cuidado y complaciendo mis peticiones, no es que me queje, pero una mujer necesita sus momentos de privacidad a si sea para mirarse al espejo. Muchas cosas han pasado para ser en tan poco tiempo, durante estos 18 días hemos viajado de un lado para otro, primero fue a suiza donde nuestra nueva residencia seria y luego de estar allá unos días viajamos a Rusia a esperar el nacimiento de nuestros herederos.
Nuestro nuevo hogar en suiza era la casa más hermosa que puede haber existido. St. Moritz es el paraíso congelado en el que siempre quiero vivir, está rodeado por grandes montañas y su vegetación no parece tener fin, aunque el lugar es conocido por el frio no siempre es así, sus estaciones no son tan variadas como en america pero al menos esta la primavera, y aunque el calor no es tanto como para derretir la nieve de los picos de las montañas es lo suficientemente bueno para ver crecer las flores.
En St. Moritz, estuvimos una semana y media en la cual conocimos la casa y la amueblamos eso fue lo mejor de todo, nuestra casa era de dos pisos, con techos a dos aguas y por fuera era en piedra dándole ese toque medieval que tanto amaba, sin embargo por dentro era toda en madera para mantenernos cálidos en el invierno, aunque la construcción en si por fuera parecía de otro siglo por dentro era todo lo contrario, para mí era la perfecta combinación del pasado con el futuro.
La casa contaba con 5 habitaciones, una sala gigantesca, escaleras en roble, cocina en acero inoxidable, 7 baños, una biblioteca, Piscina térmica, que estoy segura que los niños amaran, y un garaje para 3 autos, y dos motos para nieve que mi amado esposo me compro para la llegada del invierno.
En si era el hogar que tanto desee, la casa al ser por dentro de madera no necesito pintura, no quería dañar los hermosos tallados que habían en algunas partes, las habitaciones fueron configuradas con muebles neutros a excepción de la habitación de los bebes, aun su recuerdo me hace sonreír.
- qué piensas de la casa – Dimitri dijo tomándome por la parte de atrás y besando detrás de mí oreja.
- es perfecta ¿Cómo las has encontrado? – pregunte emocionada por mi nuevo hogar.
- Max, el me ayudo a buscar y por fin dimos con esta preciosidad.
- debió ser muy costosa – dije mirando a mi alrededor, Dimitri no lo negó, no podía, la casa era muy bien construida por no decir que con los mejores materiales, la ubicación tampoco ayudo.
- vale la pena cada centavo – él dijo restándole importancia.
- ¿podemos permitírnosla?- pregunte, hacia varios meces no revisaba mis cuentas y aunque sé que yo sola tenía el dinero de sobra para ello estoy segura de que Dimitri no había tomado un solo centavo de mis cuentas.
- puedo – él dijo y luego añadió – además se pagó prácticamente sola, con la venta de la casa de Montana dio para esta y sobro – eso podría ser verdad, la casa en Montana costo el triple que lo que debío costar esta.
- pero las ha pagado solo, de nuevo – dije con amargura, no podía creer que con mi edad no sabía que era comprar una casa por mí misma y tenía dos que era lo más frustrante.
- tú me das más que una casa Rose, pero si quieres ayudar puedes decorarla como quieras, con tu dinero. – dijo con voz risueña.
- sabes muy bien como yo que no será así.
- no – él dijo divertido – pero quería ser un caballero, además el dinero no es un problema para nosotros, lo mío es tuyo Rose y viceversa.
- ¡POR LO MISMO! – Exclame – yo puedo hacer la decoración, no costara tanto como la casa pero al menos es un granito que pongo – me voltee y le hice mi mejor carita de perro triste - ¿Por favor? – rogué. Los ojos de mi esposo brillaron con amor y yo sabía que lo tenía la palma de mi mano.
- bien – accedió y luego me dio un beso demasiado caliente. No quería separarme pero el tiempo lo teníamos medido por lo cual no podía disfrutar del sexi cuerpo de mi esposo.
- Dimitri… - dije soltando sus labios, el me dio un puchero que casi me derrite – me encantaría hacerlo contigo ahora pero tenemos dos habitaciones que decorar si queremos estar en Rusia para el 15 de este mes.
- pero… - él dijo, parecía como si fuera un niño pequeño.
- nada de peros señorito – dije ocultando una sonrisa, incline su cabeza hasta que mi boca quedo en su oído – hagamos un trato – dije – si terminamos las habitaciones rápido te prometo que me dejare follar como te plazca – el dejo salir un gruñido y sus manos fueron a mi cintura llevándome más contra él.
- Eres mala Roza – dijo – pero acepto y cuando esas habitaciones estén terminadas te arrepentirás de haber hecho ese trato, porque querida, te follare de una manera que no serás capaz de caminar por una semana – mi piel se erizo y mis bragas se humedecieron, fue una promesa, pero sabía que era una promesa que el cumpliría al pie de la letra.
El me soltó y tomando mi mano fuimos al piso superior donde eran las habitaciones, los bebes tendrías su propia habitación pero una puerta comunicaría amabas habitaciones, la puerta era provisional lo cual significaba que al ellos crecer la sellaríamos convirtiéndola en una pared. Mi ecografía había revelado que estaba esperando una niña y un niño, fue la mejor noticia del mundo para ambos.
La habitación estaba vacía a excepción de las cosas de bebes que yo había encargado desde antes de salir de Colorado, Dimitri me soltó y comenzó a armar las cunas, cajoneras y demás cosas, yo por mi parte saque los acrílicos y comencé a pintar figuras.
En la habitación del niño pinte un gran zoológico, en la mitad era un árbol el cual en sus ramas iban cuadros y a su al rededores era toda clase de animales, su cuna era de color azul cielo y el mobiliario color blanco con bordes azules, las cajoneras eran a juego y sobre el piso de mármol era una gran alfombra que simulaba ser césped, las cortinas eran de un color azul rey y en ellas había todo tipo de animales.
Para la habitación de la niña era todo lo contrario, en ella era también un gran árbol pero este de en vez de cuadros pinte flores de cerezo, mis favoritas, la cuna de ella era de color blanca y su mobiliario era blanco con morado, al igual que sus cortinas y la alfombra, en sus paredes habían mariposas y cada una brillaba en la noche, todo era sencillo pero diferenciaba a cada uno, sobre el cambiador iba el nombre de cada uno, pero aún no los habíamos elegidos.
Dimitri termino con los muebles del bebe y paso hacer los de la niña, yo fui al cuarto y vi que todo había quedado hermoso, los armarios estaban vacíos, pues aun no habíamos comprado nada pero eso estaba a punto de cambiar, la habitación era todo un sueño y en cada una había una mecedora en la cual me sentaría a alimentar, al igual que la habitación del niño, la de la niña quedo hermosa, ese sería un espacio donde ellos dos tendrían mucha diversión.
- quedo perfecta – dije como bese a mi hombre que estaba cubierto de sudor y pintura, el me devolvió el beso con fervor dejándome sin aliento.
- si lo es – el me llevo un poco más a donde él estaba y comenzó a bajar las tiras de mi vestido – ahora un trato es un trato y como hemos acabado aquí, ahora te follare como a mí me plazca - Anticipación subió por mi columna haciéndome estremecer de placer, esta sería una larga y placentera noche…
- Roza… – Dimitri me saco de mi ensoñación, lo mire y vi que tenía una cara divertida - ¿estás bien? Llevo más de 5 minutos tratando de tener tu atención.
- Ehhh – dije mirando que nos habíamos detenido a medio caminar – si lo siento, solo pensando.
- ¿ah sí? – Él dijo levantando una ceja - ¿se puede saber en qué?
- en ti, en mí y nuestros pequeños – la mención de mi embarazo hizo brillar sus ojos.
- ¿tienes un nombre aun? – él pregunto sobando mi muy enorme panza.
- de niño, estaba pensando en Markov, Nicolai o Alek – dije, todos los nombres eran rusos, Dimitri pensó por un momento y al final dijo.
- me gusta Alek y Nicolai.
- A mi igual, pero debemos decidirnos por unos, ¿tú que tienes?
- de niña – él dijo sonriendo – me gusta Ekaterina, Evelina y Khristeen.
- me gustan todos – dije exasperada, ya habíamos tenido esta conversación y no habíamos podido decidir cuál.
- me inclino por Alek – dijo mi esposo – no conozco muchas personas con ese nombre, y menos en america o en su defecto suiza.
- a mí me gusta Evelina, es muy original – yo dije, todos los nombres eran hermosos pero fue el que más resalto para mí.
- entonces que sea Alek y Evelina – él dijo con los ojos brillosos como si acabara de ganar la lotería.
- Alek y Evelina Belikov será – encontrar el nombre lo hizo más real y emocionante, nuestros hijos no habían nacido y ya eran amados hasta mas no poder.
Dimitri me tomo en sus brazos y llevo sus labios a los míos, a pesar de la brisa fría sus besos me envolvieron como una manta caliente de la cual no quería salir, sus manos fueron a mi abdomen y comenzó a sobarlo, los niños como si se dieran cuenta de que era su papá comenzaron a dar patas emocionados.
- estas hermosa el día de hoy – mis mejillas se convirtieron en sonrosado.
El día de hoy estaba en un hermoso vestido materno color blanco y con seda en el pecho, mi cabello caía en hondas y tenían una flor que lo sujetaba, en mi cuello era el collar que me habían regalado hace tiempo una paciente y lo puse a juego con pendientes de perlas muy diminutas, mi atuendo era hermoso y todo lo había elegido Dimitri.
- gracias – dije – tú también te vez muy bien - y era verdad, mi esposo llevaba pantalones color caqui y una camisa de seda blanca que arremango a sus codos, el cabello lo traía suelto dándole un aspecto de chico malo demasiado sexi para la vista.
Él me sonrió y beso mis labios, continuamos caminando por la playa perdidos en nuestros pensamientos, a lo lejos se podía ver una celebración, bueno no era una, más bien era como si alguien se fuera a casar, el lugar estaba decorado por un gran arco de flores de cerezo, y a su alrededor habían cientos de velas que encerraba todo en un círculo, en la mitad del arco estaba un cura pero él estaba solo, no había novios y no había invitados.
- mira – le dije a Dimitri señalando a donde estaba el cura.
- parece que alguien se va a casar – él dijo sonriendo.
- si eso veo – dije – pero no hay invitados, ni sillas ni nada, ni siquiera están los novios ¿Qué clase de boda es donde no están los novios? - pregunte sin comprender.
- no se – el respondió – ven, miremos más de cerca.
Yo asentí y caminamos hasta el altar improvisado, al irnos acercándonos el lugar parecía más hermoso que nunca, un empleado del hotel cercano estaba terminando de encender el ultimo velón y las flores brillaban con su resplandor, la noche estaba cerca y yo estaba segura de que al oscurecer todo se vería hermoso, el cura estaba leyendo algo en la biblia cuando levanto la mirada y nos vio, una sonrisa se dibujó en su cara.
- aquí están – él cura dijo sonriendo.
- perdón por la demora – mi esposo respondió pasando una mano por mi cintura – se nos fue el tiempo caminando por el lugar.
- no os preocupéis hijo, lo importante es que están aquí y podremos celebrar la ceremonia – mi cerebro no podía seguir el ritmo de la conversación, en cierto momento me perdí y no entendía que pasaba.
- Dimitri ¿Qué está pasando aquí? – pregunte, él se volteo y con sus ojos brillosos hablo.
- es nuestra boda Rose.
- ¿Qué dices? Tú y yo ya estamos casados.
- lo sé, pero es una renovación de votos – él no me soltaba y con el pasar del tiempo su emoción crecía más y más.
- pero yo no he escrito los míos, ni siquiera estoy lista para la ocasión – dije pasando mis manos por mi cabello desordenado por el viento.
- estas hermosa – Dimitri retiro mis manos de mi cabellos y beso ambas – y tú no dirás nada, tú no has roto tus botos pero yo si, por lo que hoy te hare nuevos votos aquí frente al mar como siempre lo soñasteis – mis ojos se hicieron agua, no podía entender como era tan afortunada de tener este hombre en mi vida.
- te amo – dije entre lágrimas de felicidad.
- y yo a ti preciosa – el picoteo mis labios y juntos nos volvimos al cura que nos sonreía con ternura.
- ahora, nos hemos reunido aquí para reunir nuevamente a este hombre y a esta mujer en sagrado matrimonio… - el padre dio todo el discurso de siempre, pero yo me había perdido en la palabra matrimonio, mi Shok inicial aún no había pasado, no podía creer que Dimitri había hecho todo esto sin yo darme cuenta, mire a mi alrededor y la luz del día se estaba ocultando entre las aguas del mar dándole paso a la noche, los velones iluminaron el lugar dándole un aspecto tan romántico y místico, las flores de cerezo bailaban al ritmo del viento y nos regalaban su deliciosa fragancia, todo era tan perfecto y no había lujos, ni personas, solo mi esposo y yo - … ahora Dimitri dirá su votos – mi esposo se volvió a mí y con lágrimas en los ojos comenzó.
- mi Roza, hoy aquí frente al mar y frente a nuestros hermosos hijos no nacidos, te prometo amarte y respetarte hasta que la vida tome mi último aliento, prometo compartir mis pensamientos más íntimos, prometo sostenerte, apreciarte y valorarte. Quiero vivir cada día a tu lado como si fuera el ultimo, te prometo nunca acostarme enfadado contigo, si el dolor entra en nuestra vida lo superaremos, mientras envejezcamos y lentamente cambiemos, así el día de mañana cuando nos miremos a los ojos sabremos que lo nuestro fue real y que ni la muerte lo podrá cambiar, hoy aquí te vuelvo a tomar como mi esposa, para honrarte y venerarte cada día y cada segundo de mi vida, hoy tomo tu mano para caminar contigo por el sendero de la vida y más allá de ella, pero sobre todo te tomo aquí como mia para amarte de la misma manera con la que tú me amas a mí – sus ojos estaba llenos de lágrimas al igual que los míos.
- Te amo – fue lo único que pude decir entre mis sollozos, pero fue suficiente para que el escuchara, el soltó mis manos un momento y de su cuello se descolgó una cadena con dos argollas, mis argollas.
- Te amo Roza hoy, mañana y siempre – él coloco mis dos argollas y luego beso mi mano.
- por el poder que me confiere la iglesia de Moscú y el santísimo los declaro marido y mujer, ¡Otra vez! – sonreí como Dimitri me tomo en sus brazos y me dio un beso lleno de pasión y promesas, promesas que sé muy bien que él iba a cumplir esta vez.
Cuando nos separamos el padre nos bañó con algo, supongo que era agua bendita y después de volver a firmar las actas él se marchó con una sonrisa y una felicitación, Dimitri volvió a tomarme en sus brazos y sello sus labios con los míos, estaba dichosa, mi corazón estaba a mil, todo en mi gritaba e irradiaba felicidad.
En medio de nuestro momento no vi que alguien había configurado el lugar para una cena, solo que en vez de sillas y una mesa, puso una manta y la lleno de cojines, en la mitad de esta había bandejas y una botella de algo frio, las velas ardían y las flores de cerezo fueron esparcidos por todo el lugar, Dimitri me ayudo a sentar y me paso un pequeño ramo de flores.
- las amo tanto – dije como aspire el olor de una.
- Lo sé – el me dio una de esas sonrisas que me hacía derretir.
-¿qué has pedido para la cena? – tenía hambre, y mucha.
- ábrelo y mira – él se acomodó en una almohada y cruzo los brazos esperando a que mirara. Abrí una bandeja y mi felicidad fue completa.
- ¡Pizza! – Grite emocionada – en serio sabes cómo comenzar un buen matrimonio – dije como mordí un gran trozo de Pizza.
- sabía que te gustaría – el tomo un pedazo y comimos entre risas y besos, el postre fue un gran brownie con helado de vainilla, todo fue perfecto y no necesite un gran vestido ni vajilla de porcelana, había sido mejor que perfecto.
Cuando terminamos de cenar nos acostamos sobre las almohadas y contamos las estrellas, entre risas y apuestas no pasábamos de 100 porque cada vez que llegaba a ese número él me besaba y me hacía olvidar de todo, la noche fue cayendo y Dimitri nos cubrió con una manta pero aún seguimos acostado entre las flores, las velas y bajo el cielo estrellado, hablamos de todo un poco pero sobre todo del futuro y de lo que teníamos preparado para él.
Dimitri me beso con ternura cada minuto, cada hora me repetía que me amaba y me juraba que siempre seria así, y entre risas, besos y promesas pasamos nuestra noche de recién casados, no hubo terceros, el mar fue nuestro único testigo y el cielo estrellado fue nuestro mejor cómplice.
La noche no pudo ser eterna por lo cual cuando llego la hora de dormir el sol se estaba posicionándose en lo más alto del cielo, regalándonos un poco de su calor, mi esposo me tomo en sus brazos como tanto lo había hecho en la noche y con voz ensoñadora murmuro en mis labios.
- Te amo mi Roza, para siempre.
- Te amo Dimitri, para toda la vida – y con eso nos besamos bajo el sol el cual nos regalaba un nuevo día para amarnos.
''mis amores las amo, espero les haya gustado''
