DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
CAPITULO 29
BPOV
- Cree usted que el señor Black podría suponer una amenaza para usted o su familia?
- Nunca hubiese creído que Jacob pudiese actuar de una forma violenta – respondí entre sollozos – pero con todo lo sucedido últimamente, temo que pudiera hacernos daño.
No era capaz de levantar la vista, sentía la mirada llena de resentimiento de Jacob clavada en mí. Entre los espectadores estaba Edward que me miraba con angustia. Estaba segura que él desearía estar sentado a mi lado abrazándome, pero no era posible.
Mis padres habían sido desalojados de la sala, cuando Charlie explotó al escuchar mi relato sobre la violación. Se puso de pie de un salto y habría atacado a Jacob con violencia de no haber sido detenido por los guardias.
Alice estaba junto a Edward. También le acompañaba Esme que apretaba su brazo reconfortándole cada vez que se envaraba, por alguno de los sucesos que yo relataba.
- No hay más preguntas, señorita Swan, puede retirarse.
Me levanté y caminé sin dirigir la mirada a Jacob. Al pasar por su lado para marcharme me susurró con rabia.
- Esto no acaba aquí, zorra
Las lágrimas volvieron a asaltarme y Edward me acogió entre sus brazos cuando llegué a él.
- Quiero irme… – pedí en un susurro y en unos instantes nos encontrábamos fuera de la sala de audiencias.
- Tranquila, cariño – me decía mientras me acariciaba con ternura sin alejarme de su abrazo
Nos sentamos esperando a que salieran Esme y Alice cuando acabara la audiencia. Edward sostenía mi mano hablándome con cariño, cuando una persona se detuvo frente a nosotros. Al levantar la vista nos encontramos a Tanya que nos miraba con el rostro compungido.
- Tanya – la saludó apretando mi mano
- Hola, Edward – dijo en un susurro
- Qué haces tú aquí?
- Lo siento, chicos – dijo con clara pena – Me he enterado lo que sucedió y quería pediros disculpas. Yo le dije a Jacob que vosotros estabais juntos. Pero nunca me imaginé que pudiera comportarse de esta forma.
- Está bien, Tanya, no es culpa tuya.
Tanya se sentó en el asiento que había frente a nosotros y se llevó las manos al rostro con sincero arrepentimiento.
- De verdad que lo siento mucho – sollozó – Os aseguro que nunca pensé que todo acabara así. Es verdad que estaba muy dolida y me sentía muy humillada por haberos visto juntos, tan enamorados como a mí me hubiese gustado que hubiésemos estado nosotros. Pero no imaginaba que Jacob pudiese actuar así.
- Está bien, Tanya. Ninguno de nosotros nos esperábamos esta conducta de Jacob. – la reconforté
- Es terrible todo lo que ha hecho – alzó la vista hacia mí con compasión – Lo lamento tanto, Bella. De verdad que lamento tanto todo lo que Jacob te ha hecho. Es un cerdo y ninguno de nosotros lo sospechó nunca.
- Ya está bien, Tanya, de verdad. Ahora sólo queremos pasar página y dejar atrás todo lo ocurrido.
- Lo entiendo, y si bien tengo claro que no llegaremos a ser amigos, quisiera que pudierais perdonarme todo lo que os he dicho y lo que os he causado al haber hablado con Jacob.
- No te preocupes, Tanya. De verdad que está olvidado – aseguré – No puedo dejar de entenderte. No puedo dejar de reconocer que yo habría actuado igual que tú, y me habría sentido igual de traicionada que tú si la situación hubiese sido la inversa.
- Gracias, Bella, no negaré que me dolió mucho cómo se dieron las cosas. Pero no puedo dejar de reconocer que tú harás feliz a Edward. Mucho más de lo que yo hubiese sido capaz. De todo corazón os deseo que seáis felices.
- Gracias, Tanya – aceptó Edward – Eres una gran mujer y te mereces ser feliz de verdad. Estoy seguro que encontrarás la persona que te haga feliz.
- El día que un chico me mire a mí de la forma que tu ves a Bella, me daré por satisfecha. – sonrió aunque su sonrisa era triste. – Ahora debo irme – dijo poniéndose de pie
- Gracias, Tanya. De verdad, te deseo lo mejor. – Edward se puso de pie y se acercó a ella dándole un cálido abrazo.
Me levanté a su vez aún manteniéndome un poco más alejada. Tanya se acercó a mí y me abrazó dándome un beso en la mejilla.
- Hazlo feliz, Bella. Ambos os lo merecéis
- Gracias – susurré asintiendo nerviosa.
Nos quedamos allí hasta que la audiencia terminó y Alice y Esme salieron. Allí se reunieron mis padres con nosotros.
- Emitirán la resolución después de comer – nos dijo Esme y nos dispusimos a salir para ir a comer al restaurant más cercano, antes de volver por la tarde para escuchar el veredicto.
Cuando nos disponíamos a salir Rachel y Paul se acercaron a nosotros. Edward apretó aún más mi cintura contra él.
- Bella – saludó Rachel con seriedad
Esbocé una pequeña sonrisa asintiendo hacia ellos.
- Podemos hablar un minuto, por favor?
Edward me apretó contra él viéndome dudar.
- No sé… - susurré temerosa
- Por favor, será solo un minuto – pidió
Nos separamos un momento de los demás pero no dejé que Edward se alejase de mí. Rachel bajó la vista incapaz de mirarme. Paul por su parte me observaba entre nervioso y avergonzado.
- Bella… lamento mucho todo lo que Jake te ha hecho – susurró Rachel – A ambos – agregó levantando la vista para mirarnos a Edward y a mí
- Está bien, Rachel – dije con un hilo de voz
- No, no está bien. Sé que se ha portado con vosotros como un animal y realmente quiero pediros disculpas en nombre de toda la familia, por todo lo que habéis tenido que soportar.
- No es necesario, Rache, de verdad – dije calmándola – Sé que vosotros no tenéis nada que ver con las acciones de Jacob de estos últimos tiempos
- No, Bella, sé que no hay excusa para lo que ha hecho, pero es mi hermano – dijo bajando la mirada – Es mi hermano y tú sabes bien todo lo que hemos pasado últimamente en la familia
- Eso no es excusa, Rachel – discutió Edward enérgico
- Sé que no lo es – aceptó – pero Bella… si tan solo…
- Si tan solo qué? – la voz de Edward sonó molesta
- Si tan solo pudieses retirar los cargos contra él… - sollozó
- Lo siento, Rachel – respondí en un murmullo con los ojos llenos de lágrimas
- No creo que estés pidiéndole esto a Bella…
- Tú no lo entiendes, Edward. Es Jacob…
- La violó – espetó con rabia mi novio apretándome contra él – la violó y la golpeó hasta dejarla inconciente – dijo bajando la voz en un murmullo aterrador
- Lo sé, pero está arrepentido, nunca quiso hacerlo
- Arrepentido? – gritó Edward haciendo que me aferrara a su brazo para que se calmara – Arrepentido? La amenazó hoy mismo al salir de la audiencia.
- Edward, Jacob ha sido tu amigo toda la vida.
- Lo sé, y no entiendo cómo nunca sospeché el tipo de persona que podía llegar a ser.
- No es así. Fue un arrebato… - sollozó la hermana de Jacob
- Lo siento, Rachel. Pero un arrebato podría matar a mi mujer o a mi hijo y no lo permitiré.
Los ojos de Rachel y Paul se abrieron incrédulos mirando a Edward
- Tu hijo? – susurró ella al fin – Estás esperando un hijo de Edward?
Asentí en silencio
- No puedo creerlo. Estás esperando un hijo del mejor amigo de tu novio.
- Es su ex novio – refutó Edward furioso – y puedes estar segura que dejó de ser mi mejor amigo cuando se atrevió a violar a una chica.
- No puedo creerlo – repitió asombrada
- Ya está bien, Rache. Vámonos – dijo Paul empujándola.
Rachel trastabilló mientras su marido la sostenía tirando de ella para alejarla de nosotros. Edward me volvió hacia él apretándome en un abrazo, cuando nuestras familias se acercaron a nosotros.
Comimos en un restaurant cercano a los juzgados. Volvimos a tiempo para entrar a la sala de audiencias antes de escuchar el veredicto.
Edward sostenía mi mano en su regazo. La mirada de Jacob se clavaba en nosotros iracunda.
Yo no podía atender lo que decían, solamente fui consciente del veredicto
- … se declara al señor Jacob Black culpable de los cargos que se le imputan condenándolo 3 años de prisión sin fianza.
Las lágrimas rodaron por mis mejillas sintiendo una extraña mezcla de dolor y paz. Edward me apretó entre sus brazos acariciando mi espalda y susurrando en mi oído.
- Tranquila, princesa, ya se acabó. Ya terminó todo, mi amor…
EPOV
Finalmente se había acabado. Ya podíamos estar tranquilos, ya no debía temer por la seguridad de mi familia.
Mi familia. Bella y nuestro bebé. Sonaba tan raro y tan hermoso a la vez. Me hacía tan feliz. No sé cómo había sobrevivido hasta ahora sin estas dos personas que ahora conformaban todo mi mundo.
Cenamos en silencio antes de irnos a la cama. Bella se acurrucó en mis brazos.
- No puedo creer aún todo lo que ha pasado – susurró contra mi pecho
- Lo sé, cielo. Pero ahora se acabó y ya no debemos pensar en nada más que en estar juntos y ser felices.
- Te amo tanto, Edward – confesó recostándose sobre mí – Tanto que a veces me asusta.
- Lo sé, cariño, pero ya no hay nada que temer – le dije acercándome a sus labios y besándola.
Sus manos se deslizaron bajo mi camiseta acariciando mi pecho y encendiéndome. Sin dejar de besarla tiré de su pequeño pijama quitándoselo.
Bella se restregaba contra mí enredando su lengua con la mía en una danza voraz. Recorría su espalda con mis manos alcanzando sus glúteos y magreándolos.
Jadeaba y gemía en mi boca. Bajó sus delicadas manos por mi estómago hasta alcanzar mi palpitante erección.
Muy lentamente se enderezó quedando sentada a horcajadas sobre mí. Llevó mi miembro hasta su entrada y lentamente lo introdujo en su humedad haciéndome jadear.
- Te amo, Bells… - gruñí
Enredamos nuestras manos ayudándola a moverse sobre mí. Me cabalgó con fiereza gritando de placer. Su cabeza tirada hacia atrás, dos pequeñas gotas de sudor bajaban por su cuello recorriendo el valle de sus pechos.
Llevé mis manos a sus caderas ayudándola en sus impulsos. Bella seguía montándome extasiada cuando sentí sus húmedas paredes cerrarse en torno a mí. Me impulsé con fuerza embistiéndola hasta alcanzar mi propio orgasmo y descargué mi semilla dentro suyo mientras sentía todas sus secreciones mojando mi falo.
Bella dormitaba cuando volví a la cama con la pequeña bolsita de papel que había comprado días atrás cuando salió del hospital. Me tumbé boca abajo a su lado haciendo que despertara.
- Hola – susurró con una sonrisa – Qué haces? – preguntó al ver mi actitud sospechosa
- He comprado un regalo para ti – le dije entregándole la bolsita
- Para mí? – se apoyó sobre su brazo – Y eso por qué?
- Porque te amo
Su mirada se humedeció cuando sacó de la bolsa el diminuto conjunto amarillo que era la primera ropita que recibía nuestro bebé.
- Oh, Edward – se emocionó – Es hermoso… - Se acercó a mí y me besó
- Hay algo más – dije separándome de ella
Sus ojos se agrandaron cuando sacó la diminuta caja de terciopelo negro y la abrió
- Isabella Swan, me harías el increíble honor de casarte conmigo?
Hola mis niñas! Aquí les dejo el último capítulo de esta historia!
Espero que les guste tanto como a mí.
Sólo nos resta el epílogo así que espero lo disfrutéis.
Besitos y gracias por haberme acompañado en esta aventura!
