Capitulo 29.- La Reacciones que esperaba.
- ¿De que estas hablando? – la voz de Rukawa no podía ser más fría, su rostro se había endurecido y miraba fijamente a Denisse.
- Si tuvieras que elegir entre ellas o él¿con quien te quedarías? – Sin embargo Denisse estaba tranquila.
- ¿Por qué preguntas?
- … - solo se encogió de hombros – curiosidad – respondió con toda la naturalidad del mundo, naturalidad que estaba haciendo que Kaede estuviera a punto del infarto – en el caso extremo que tuvieras que elegir…
- A ellas – lo dijo sin dudar – siempre a ellas – reafirmo.
Espero pacientemente que ella dijera algo más, pero nada. El silencio era tan asfixiante, la tensión casi se podía tocar, mientras Kaede juraba a todos los Dioses que no importaba cuanto cariño le tuviera a esa mujer, si intentaba alejar a sus hijas de su lado ocuparía todo el dinero que tenía para destruirla. Nada era más importante que sus gemelas, NADA.
Pero para su enorme sorpresa, ella sonrió, una sonrisa sincera y complacida, al parecer conforme con lo que acababa de escuchar.
- Lo bueno que este no es un caso extremo – dijo con esa gran sonrisa pintada en el rostro.
- … - Kaede abrió la boca, pero de inmediato la volvió a cerrar ¿Qué acababa de pasar?
- Y bueno¿Cómo reaccionó? – preguntó, pero vio que el moreno nomás no reaccionaba todavía – cuando le hablaste de tus sentimientos¿Qué dijo?
- Él… - entonces pareció despertar – no lo tomo muy bien – se le hizo raro, ya había aceptado que ella había tomado una noticia, que estaba seguro, esperaba, de manera muy serena, pero de eso a que ahora se mostrará interesada en saber lo que había pasado se le hacía demasiado… extraño.
- Supongo que fue la sorpresa – dijo mientras sacaba ropa del closet – ya veraz que se soluciona.
- …- otra vez esa sensación de extrañeza¿estaba tratando de… animarlo? - Dijo que no quiere volver a verme.
- Todos decimos lo mismo, pero nunca es verdad. Solo espera que se le pase el susto.
- No es eso.
- ¿Entonces? – pregunto mientras caminaba para el baño, se paro en la puerta y se dio la vuelta – no me digas, es por las niñas.
- Si
- No esperaba menos de él – inclino un poco la cabeza a un lado – es un buen tipo.
- Denisse… - miro su cara expectante¿como decirle que se le hacía muy irreal todo esto, era como si estuviera hablando con Ayako, pero es que esto no debería ser así ¿Qué acaso no le dolía? – si tú necesitas algo…
- Te necesito a ti… pero sé que eso no es ni será posible nunca.
- Quieres que me vaya de la ca…
- No – dijo con firmeza – ni lo pienses siquiera, no haz visto como se pusieron al saber que Sakuragi se había ido, imagínate que ahora les salgas con que te iras tú. Lo mejor será que en lo que te arreglas con él las vayamos preparando, ellas son muy listas, veraz que lo van a entender…
- Yo… lo siento – que más decir
- Yo también – se miraron por unos segundos, luego ella volvió a sonreír – no te preocupes por mi, estarás muy guapo, pero no me voy a morir solo porque me dejas…
Se le escapo una pequeña sonrisa al de ojos azules. Cuanto había sentido no amarla, era una mujer que de verdad se lo valía.
- Kaede, te pido un favor, quiero ir a ver a Karen, podrías hacerte cargo de las niñas hasta que yo llegue – él asintió – Gracias.
Denisse se metió al baño, escucho la puerta del cuarto cerrarse y cerró entonces con seguro su puerta también, se desvistió y lentamente se adentro a la bañera que había preparado antes de que Kaede llegara. Una vez que su cuerpo estaba completamente sumergido cerró los ojos y tras un suspiro se soltó a llorar.
- ¡Denisse! Que sorpresa… – Karen calló impactada ante lo que tenía frente a sus ojos – pero que te hiciste mujer.
- No creo que sea tan terrible como para que no me dejes pasar.
- Ahh, este, no claro que no, pásale… y las niñas – con la miraba busca a las chiquillas en el pasillo – ¿viniste sola?
- Si.
- Te hacía durmiendo¿a que horas llegaron?
- A eso del medio día.
Karen ya no dijo nada, la vio pasar y dejar su bolso sobre el sillón para después sentarse, volteo a ver el reloj, eran las 4 de la tarde, ella a esta hora debería estar descansando de un viaje que suponía pesado, no haciéndole una visita y además sin las cosas que le había encargado.
- y bien¿Qué tal me veo? – pregunto ella sonriendo
- ¿Como que como te ves¡¡mujer, te vez como siempre debiste verte - Se le hizo raro que no se quitara los lentes oscuros, pero tampoco lo comento – a que se debe el cambio.
- Mm – solo se encogió de hombros.
- Noo, a mi no me engañas – le dijo mientras la señalaba moviendo su dedo índice de arriba para abajo - ¿Qué ha pasado?
- Nada que no supiera – dijo con una sonrisita melancólica.
- ¡Pero como, estas segura, mira que de un tiempo para acá andas medio paranoica… no me digas que los viste o…
- No, cuando llegué a casa Sakuragi se había ido.
- Eso no significa…
- Kaede y yo ya hablamos.
Karen se acerco a ella y con cuidado le quito los lentes, no se sorprendió al ver los melados ojos de su amiga hinchados, se sentó junto a ella.
- ¿Cómo te sientes? – pregunta tan tonta como obligatoria.
- Mal – dijo al tiempo que se encogía de hombros – pero… - sintió que la voz le estaba fallando, tomo una gran bocanada de aire y lo dejo escapar casi de inmediato, no quería llorar, ya lo había hecho bastante, saliendo de la bañera con la cara hinchada y el cuerpo arrugado – ya te dije que lo esperaba.
- ¿Qué vas a hacer ahora?
- Nada¿Qué puedo hacer, más que resignarme.
- No vas a luchar por…
- ¿por qué, no hay nada por lo que deba pelear.
Se quedaron en silencio por largo rato, Karen observaba a su amiga hundida en sus pensamientos y recuerdos, mientras que regularmente tomaba un poco del café que le había preparado. Le dolía tanto lo que su amiga estaba sufría, pero sabía que al final de cuentas era para bien, no podía seguir viviendo una mentira que ella misma nunca se había terminado de creer.
Ahora al verla nuevamente con su brillante cabello rojo corto hasta los hombros, con apenas una leve sombra de maquillaje, sin esos vestidos delicados que la habían caracterizado por mas de tres años, sino con pantalones de mezclilla y una blusa tres cuartos en color blanco, se daba cuenta que su amiga se deshacía de su disfraz para volver a ser ella misma.
- Sabes que es lo peor de todo – dijo la pelirroja después de un rato, no espero que Karen hiciera el intento de responder – que al parecer esta será una historia con un triste final para los tres.
Lo despertó el incesante golpeteo de la puerta. Vio el reloj sobre el buró, las 11:30 de la noche, maldijo al estúpido encargado del hotel mientras que con enojo se ponía los pantalones y la playera para poder abrir la puerta y matar a quien estuviera del otro lado.
Otra tanda de golpes secos sobre su puerta.
- ¡YA VOY! – grito molesto. Tomo la perilla y la giro, jalando la puerta de un tirón – espero que se trate de un caso de vida o muerte o si no… - se calló de golpe al ver a quien tenía enfrente.
- Buenas noches Sakuragi.
- Denisse – sintió que el alma se le iba al suelo, jamás pensó verla de nuevo, no quería tener que verla de nuevo.
- ¿Puedo pasar? – pregunto con una seriedad que le recordaba mucho a la de cierto zorro de ojos azules.
Se hizo a un lado, dando la libertad que ella entrara, y así lo hizo.
- ¿Qué haces aquí?
- No te lo imaginas – dijo con dura voz, muy diferente a como hablaba siempre, en realidad todo en ella se veía diferente. Se veía altiva y sus ojos destellaban un profundo rencor.
- SI – reconoció bajando la mirada, al fin que ella tenía todo el derecho de odiarlo.
- No puedo creer como pudiste traicionarnos de esa manera, como pudiste aprovechar nuestra ausencia para hacer algo tan bajo como quitarme a mi marido – reclamo, no alzo la voz en ningún momento, pero el odio en su voz era casi palpable.
- Lo siento – se disculpo sinceramente
- Él que lo sientas no va a solucionar nada – escupió ella
- Lo sé – bajo la mirada sintiéndose más culpable aún.
- Espero que te sientas contento con lo que haz logrado, dejaras a las niñas que tanto decías querer sin un padre.
- El que lo tuyo con Kaede se termine no quiere decir que lo perderán, él no las abandonaría, las ama – dijo tratando de hacerla entender algo que él mismo no quería entender ni aceptar.
- Pues al parecer te ama más a ti – soltó ella
- Eso no es verdad – su voz sonaba más alterada.
- Claro que lo es, por que si no se va.
- Porque a pesar de todo él tiene derecho a ser feliz junto a alguien a quien ame – soltó sin pensar, pero se arrepintió de inmediato, no podía ser tan desconsiderado ante el dolor de la mujer que tenía enfrente. Busco sus ojos y sorprendentemente no vio rastro de tristeza en ellos, sino odio y una sonrisa cínica que adornaba su rostro.
- ¿Y supongo que tú eres esa persona?
- Yo no dije eso
- Ahora vas a regodearte del amor que dice que te tiene – lo dijo en un tono burlón y mal intencionado pareciendo no escucharle – si tanto era tu dolor por no poder tener hijos te hubieras buscado a alguien que no tuviera compromisos. No eres más que un maldito rompehogares.
- NO, no lo soy, yo le dije a Kaede que no lo aceptaría, le dije que su lugar era estar con las niñas… y contigo – lo último lo dijo apenas en un susurro.
- Eso es lo que dices, pero por dentro sabes que deseas todo lo contrario, deseas quedarte con él – le reclamo enojada – y con ellas también, deseas quedarte con mi Familia.
- No es verdad.
- Lo es, reconócelo, lo es. Tú deseas tanto como él que estén juntos, que todo esto se solucione de alguna manera, porque tú también lo amas.
Quiso negarlo, gritarle que todo lo que decía era mentira, que el no deseaba quedarse con su familia, él no quería tomar su lugar, él no quería una solución para poder estar con Kaede sin sentir el remordimiento de haber deshecho una familia. Él no le amaba… él no…
Pero nada salio de sus labios. Nada.
- Pero sabes que, esto no tiene solución, en cuanto ellas se enteren de todo esto van odiarte…
- No
- Y tú bien merecido te lo tendrás
- Denisse Por favor
- Por favor que, eh, tú haz llegado a mi casa y me haz quitado lo que más quería, te odio, no sabes cuanto te odio.
- Yo no quería…
- Si lo querías, claro que lo querías. Todo lo que está pasando es solo tu culpa, TÚ CULPA.
- ¡NOOOO! – se levanto gritando, su corazón latía a un ritmo desbocado, y sendas lagrimotas escurrían por sus mejillas.
Con dolor se llevo las manos a su rostro para secar con toscos movimientos sus lágrimas. Ese había sido la peor pesadilla que había tenido jamás. Recordar el rostro de Denisse lleno de odio le rompía el alma.
Habían pasado ya tres días desde que había salido de esa casa y ni por un solo instante había dejado de pensar en ellos, en él. No había tenido ninguna noticia, sólo las llamadas a su celular de Kaede, pero no había contestado ninguna, la ultima había sido esa misma tarde y al igual que con las demás, sólo colgó.
Aunque claro, Rukawa había sido lo bastante listo para llamarle de varios números y las dos primeras veces había caído, pero nada más escuchaba su voz y colgaba. Así que ahora solo respondía las llamadas de los números que conocía.
Vio el reloj, era tarde, debería estar en la obra ya, así que sin perder más tiempo se metió a la ducha rogando por que el tiempo pasara rápido y poder volver a casa, en donde estaba seguro le sería más fácil olvidar.
Denisse leía cuidadosamente la tarea de Sakura, mientras movía la cuchara dentro de su taza de café para disolver el azúcar que acababa de ponerle…
- Oye mamá.
- Dime – le contesto sin dejar de leer su cuaderno.
- Porque papá ya no duerme contigo.
El movimiento en su mano se detuvo y lentamente bajo el cuaderno hacía la mesa, su mirada se encontró con la de su pequeña quien esperaba una respuesta. Giró la vista y aun lado de su hermana Shizuko también la veía expectante.
Hasta ahora, las cosas se habían mantenido como siempre, al menos en apariencia. Seguían tratándose como siempre, pero Kaede se había mudado a la habitación de visitas. No pensó que las chiquillas lo hubieran notado, porque siempre se acostaban antes, pero por lo visto se había equivocado.
No supo que responder, no quería mentir, pero esperaba que cuando el momento de hablar llegara, Kaede estaría con ella, pero aun faltaba bastante para que eso pasara. Más aun sabiendo lo que haría después del entrenamiento. Podía decirles que esperaran a que su padre llegara, pero igual y no llegaba esa noche.
- ¿Van a divorciarse? – pregunto Sakura
- ¿Qué! – preguntó confundida - ¿Quién te ha dicho tal cosa?
- Melanie – contesto Shizuko – ella dijo que antes de que sus papás se divorciaran dormían en cuartos diferentes.
- ¿Papá va a irse de la casa?
- Sakura, Shizuko, vengan para acá – abrió los brazos y las niñas se acercaron, las apretó en un fuerte abrazo – lo que les tengo que decir…
Sin embargo su recién iniciada plática se vio interrumpida por el sonido del timbre y por lo visto la persona que lo tocaba se había quedado pegada en el interruptor… Bueno, solo había una persona que tocaba de esa manera tan desconsiderada el timbre.
- Tía Kareeeennnn – las niñas se olvidaron de su madre para correr hacía la entrada principal. Abrieron la puerta y se lanzaron a la cintura de su querida tía.
- Hola preciosas¿están listas? – preguntó la mujer
- Siii – contestaron ellas.
- Vayan por sus mochilas
No terminaba la frase y el par ya estaba en la planta de arriba.
- Por Dios Karen, no las vayas a dejar dormir tan tarde.
- Ya te dije que no, se dormirán temprano, solo veremos un par de películas y ya.
- Eso espero – dijo desconfiada.
Las gemelas iban a dormir con Karen. Lo hacían por lo menos una vez al mes, a ellas les encantaba demasiado, así que tenía la terrible sospecha que Karen las consentía aun más de lo que ya de por si lo hacía.
Kaede le había avisado que llegaría tarde, y ella por la fuerza de la costumbre le pregunto la razón. Kaede no contesto, solo se quedo serio y desvió la vista, lo cual significaba que le iría a buscar. Ella sabía que él todavía no estaba muy convencido de su reacción, ella misma aun no se sentía bien, pero tenía la suficiente cabeza como para saber que hacerlo en forma violenta o dejarse vencer por la depresión no le serviría de nada. Por dentro un montón de emociones se agalopaban y le pedían, le exigían salir, creyó que al desahogarse llorando en la bañera le serviría, y si lo hizo, pero aun sentía que tenía algo atorado, sobre todo cuando observaba a Kaede con el rostro ausente y la mirada triste, otro que escondía su dolor para que ellas no lo notaran.
Las niñas bajaron y se despidieron de ella con un beso, después salieron son su tía y se fueron, dejándola sola.
Pasaron dos horas en las que, al no encontrar nada que hacer para distraerse y no pensar se puso a vaciar el closet y hacer una limpieza exhaustiva, tal y como lo había venido haciendo con toda la casa desde hacía 5 días.
Estaba sorprendida del montón de basura que tenía guardada en ese lugar y ahora tenía frente a ella un gran cerro de cosas que había guardado porque "podrían servir más adelante". Bufó molesta pero agradecida de tener en que ocupar su tiempo.
Comenzó a revisar una por una, las que servían las limpiaba y las guardaba, las que no, las apartaba en una bolsa y las que quizá las amontonaba a un lado suyo. Pronto se dio cuenta que eso de limpiar el lugar no había sido una muy buena idea, pues cada objeto que veía tenía una historia, que estaba directa o indirectamente ligada con su vida con él.
Se le dificulto la vista al inundarse sus ojos con lagrimas, lagrimas que con un gran suspiro trato de controlar.
Escucho el sonido del auto de Kaede llegar y segundos después la puerta de la entrada cerrarse. Los pasos subiendo y la puerta del cuarto de visitas cerrarse tan fuerte que casi parecía que la quería sellar. Por lo visto no le había ido nada bien. Sin poder evitarlo sintió pena por él, por ella y por Sakuragi, que seguramente no debía estarla pasando muy bien.
- "Tonta" – se regaño mentalmente – "que tienes que estarte preocupando tú por ellos, preocúpate por ti"
Un nuevo suspiro.
- Denisse.
Esa voz que siempre había adorado la saco de sus cavilaciones. Kaede estaba en la puerta de la habitación observándola con curiosidad. Él la miraba aun con algo de asombro, a pesar de haber pasado ya varios días de que se cortara y tiñera el cabello de rojo. Ingenuamente esperaba que no fuera porque se estaba acordando de él.
Decidí hacer un poco de limpieza ahora que Karen se llevo a las niñas – se excuso ella de que la encontrara sentada frente a una gran pila de cosas, aunque realmente eso parecía todo menos una sesión de limpieza.
- Lo he notado – dijo mientras caminaba hacía ella y se agachaba hasta quedar a su altura, levanto la mano y limpio una lagrima que mojaba su mejilla derecha.
- Tanta basura – giró el rostro
- Denisse…
- Estoy bien – corto ella
- No, no lo estas – le reclamó
- Y tú que sabes – le respondió ella molesta, porque no simplemente la dejaba en paz.
- Lo sé, porque aunque no lo creas a mi también me duele lo que esta pasando y no creo que el tragarte lo que sientes te ayude.
- Y mira quien lo dice
- Es diferente, esa es mi manera de ser, pero no la tuya, tu no eres así y sé que quedarte callada te esta haciendo más daño.
- Y QUE QUIERES QUE HAGA EHHH – explotó por fin – QUE TE GRITE, QUE TE INSULTE, QUE TE RECLAME POR NO AMARME, POR HABERME ILUSIONADO POR TRES AÑOS HACIENDOME CREER QUE UN DÍA ME AMARÍAS, QUE TE DIGA QUE ERES UN MALDITO MENTIROSO, DESGRACIADO, PERRO, EGOÍSTA, INSENSIBLE… - paro para tomar un poco de aire…
- Si eso te hace sentir bien – pero él creyó que ya se había desahogado.
- NOOOOO – grito más molesta aun de verlo tan calmado – ESTO ME HARÍA SENTIR MEJOR – tomo lo primero que encontró, que fue una zapatilla verde esmeralda que nunca le había gustado y se lo aventó, Kaede logro moverse y solo le paso rozando la cabeza – TE ODIO MALDITO BASTARDO – se agacho de nuevo y agarró un pequeño jarroncito, recuerdo de alguna fiesta a la que habían asistido – TE ODIO PORQUE POR TU CULPA ME VESTI CON ESOS ESTUPIDOS VESTIDOS Y TENÍA QUE TEÑIRME EL CABELLO CADA MES – Kaede apenas podía esquivar cada una de las cosas que le aventaba y ahora mismo trataba de salir de la habitación, pero una pelota de béisbol se lo impidió rozando su nariz en su fallido intento de huida – TE ODIO POR NO DEJARME IR CUANDO DEBISTE HACERLO – Zapatos, portarretratos, unos lindos angelitos de porcelana y demás volaban por la habitación – TE ODIO PORQUE A PESAR DE SABER QUE NUNCA LO OLVIDARIAS, ACCEDI A VIVIR ESTA MENTIRA…- podía haber seguido con los insultos un rato más, pero uno de los angelitos por fin dio en el blanco, se estrello aparatosamente en la frente del blanco jugador, haciéndolo caer – KAEDE – grito, mientras corría hacía él – lo siento, de verdad lo siento – decía entre sollozos mientras le abrazaba.
Kaede se sentó con dificultad, ayudado de la pelirroja.
- ¿Ahora ya te sientes mejor? – preguntó con una leve sonrisa mientras se tapaba la pequeña herida con su mano.
Denisse le miro un segundo, aun con las mejillas mojadas por sus lágrimas, soltó un poco de aire y le respondió la sonrisa.
- Si, me siento mucho mejor – y era verdad, parecía que su cuerpo se había librado de un gran peso, talvez la pena de perderlo seguiría ahí, pero al menos al haber sacado parte de su frustración y dolor ya no era tan sofocante.
Las doce y media ya y Denisse se revolvía de un lado para otro en la cama, aun no se acostumbraba a dormir sola.
Hacía menos dos horas se había ido el médico de cabecera después de haber suturado a Kaede. Habían sido sólo dos puntos, y a pesar de sentirse algo culpable no podía dejar de reconocer que se sentía también mucho más ligera, como liberada, así que la desahogada había valido la pena.
Pero no era la culpabilidad la causante de su falta de sueño, sino su plática con Karen el día que regreso.
Recuerdo…
- Pues que injusta es la vida – dijo después de un breve silencio su amiga al escuchar a la pelirroja del triste destino de los tres – aunque la verdad no creo que ese Sakuragi lo este pasando tan mal como tú. Quizá le tenía cariño a las niñas, pero no hay comparación.
- No te creas.
- Piensas que él también… lo quiere – dijo ella
- No sé – contesto pensativa
- Bueno, pues mientras no te de por averiguarlo – dijo, pero se dio cuenta que su amiga no le había prestado atención – ¡Denisse!
- Ehhh, claro que no – dijo fingiendo una sonrisa que no convenció para nada a Karen.
- Denisse, lo que pase con ese par ya no es de tu incumbencia, espero de verdad que no estés pensando en intervenir – le dijo molesta.
- Intervenir, por supuesto que no, que cosas te pasan por la cabeza Karen.
- Eso espero. Esta bien que lo quieras y desees su felicidad, pero que de eso no pase, desearle buena suerte. No más.
- No más. Además ¿Qué podría hacer yo?
…Fin de Recuerdo
Ella no pensaba intervenir, solo pensaba averiguar si Hanamichi tenía algún sentimiento romántico hacía Kaede, para saber si este tenía alguna esperanza, solo quería saberlo, nada más. No pensaba mover un dedo para que ellos pudieran arreglarse, no señor.
Hola. ¡Sorpresa! De regalo del 15 y 16 de Septiembre les mando un nuevo capitulo, espero que les guste Muchisimo...
No contesto Reviews esta vez porque ya me tengo que ir (me voy al centro a festejar jejeje, hace 8 años que no voy y estoy muy feliz nn) y como mañana no abro el negocio, pues tampoco se prenden las computadoras y quería subirlo de una vez o tendría que esperarme hasta el sabado...
Besotes a todas: Shadir, Paulyta, Khira, Sumomo, Astrea, Ran-k, Oruha, Usagi, Vanne, Mari, PauChan, Nian, Enide, Icarian, Sakare y Kasou.
Las quiero a todas... y me voy a dar el ¡Grito!
¡VIVA MEXICO CABRONES!
