.-School Days-.
By: Sumeragi-chan
"La esencia de este fic comenzó con una intención clara, cosa que se vio desviada al cumplir con el deseo de la mayoría de las lectoras. Quisiera relanzar el último capítulo desde el enfoque original, para no poder aquello con lo que comencé.
Este es un final alternativo, el que se verá continuado por la segunda temporada. Sé que a muchas no les gustará tanto como el anterior que hice, pero era necesario. Espero comprendan mis deseos y respeten mi decisión. Sepan que he sabido complacerlas, y que lo seguiré haciendo conforme al propio fic.
Agradezco su lectura y comentarios. Sin ellos me será imposible continuar con la segunda temporada. Este es su inicio".
Capítulo XXVIII: "School Days Dismiss!"
Los días iban pasando lentamente en el hospital. Cada día los jóvenes genios estaban juntos en alguno de sus cuartos, hablando de todo lo que les restaba por hablar, pese a no haber el tiempo suficiente. Jamás habría el tiempo suficiente. Mello había despertado hace un par de días, y la noticia de su padre lo había impactado de sobremanera. Aún así no quería estar con nadie salvo su nuevo amigo, por lo que nunca salían de su habitación. Quillish se había mejorado progresivamente, permanecía tranquilamente reposando en su cuarto, sabiendo que era lo mejor para su cuerpo y para su mente el descansar. Aunque triste por la muerte de Coil, estaba orgulloso de su nieto.
"Todo ya está listo" pensaba con nostalgia.
Finalmente llegó el último día que pasarían en el hospital. El futuro L y Light se encontraban en la habitación del castaño, observando por la ventana el lejano ocaso que daba bienvenida a la noche.
- ¿Cómo está tu abuelo? – conversaban sentados en un borde de la cama.
- Mejor. Nos darán el alta mañana temprano.
- Ya veo. ¿El señor Coil ya está…?
- Camino a Inglaterra. Lo recibirán allí.
- Bien.
- ¿Cómo estás tú? ¿Te sigue doliendo? – El japonés lo observa un momento y se toca el hombro derecho.
- Un poco, nada más. ¿Qué tal tú?
- Igual. Los doctores dicen que no fue nada serio de todas formas – explica el pelinegro tocándose la cabeza que seguía con el vendaje de la herida del bate.
- Y… ¿cómo está la otra herida? – pregunta algo nervioso Light.
- … - el inglés iba a responder, pero ni él mismo lo sabía con seguridad. – Ya no me duele mucho.
- ¿Puedo verla?
- … - Una vez más, el pelinegro se confunde ante la petición, pero accede con una leve afirmación.
Dado que los trajes del hospital eran como batas que se abrían por detrás, el futuro L baja tímidamente el suyo hasta la cintura, con el motivo de enseñarle a su compañero lo que quedaba de la gran L en su pecho.
- El doctor dice que la cicatriz se irá, pero que me quedará una marca roja o negra en la piel.
- Ya veo – El castaño estaba asombrado por cómo la herida había sanado del todo, pero que todavía se podía ver en dónde había estado, como si fuera una línea trazada dentro el detective mismo.
L.
Sin pensarlo dos veces el japonés posa los dedos sobre la línea, recorriéndola con una suave caricia desde el pecho del pelinegro hasta su vientre. De pronto su mente se desconecta, y eleva la vista hacia su mejor amigo. Él lo miraba también con un brillo diferente en los ojos. Entonces el detective se levanta bruscamente para dirigirse hacia la puerta.
- Esto no es correcto, Light – comienza sorprendiéndose de la velocidad de sus latidos. – Sabes bien que bajo circunstancias así…
- ¿Qué? ¿Que ocurren estas cosas sin sentido alguno? – Light también procuraba calmarse en su interior. – Ryuuzaki, creo que esto no es nada común que se aplique a la regla.
- Justamente razón para evitarlo todo.
Intercambian una mirada molesta para luego desviarla a otra parte. El pelinegro se acomoda el traje hospitalario de nuevo y se acerca de nuevo al castaño.
- Lo siento.
- Está bien. Además, no pasó nada realmente.
- No, nada.
- Así es.
Ambos actuaban nerviosos, pero no lo admitían.
- Como ya te dije hace rato, mañana nos dan el alta – señala el pelinegro hablando de nuevo luego de un repentino e incómodo silencio. – Así que, por si no logramos vernos… - Le extiende la mano a su compañero.- Fue un placer haberte conocido.
- Igualmente – el japonés estrecha su mano con firmeza, similar a su anterior despedida. Sin embargo en el momento en que se soltaban, el detective se acerca impulsado por una nueva fuerza y lo abraza con delicadeza.
- Esta vez sí voy a irme.
- Lo sé – Light corresponde a su abrazo. – Cuídate mucho en tu nueva vida, Ryuuzaki.
- Sí.
Diciendo esto se separan, y el pelinegro se marcha a su propia habitación dejando al castaño pensativo solo. Sabían que iban a extrañarse mucho.
Pasada la media noche, todo permanecía en silencio. Al menos lo más en silencio que puede estar un hospital. Por lo menos en esa sección no había emergencias, así que estaba relativamente tranquilo. Hasta incluso parecían faltar las enfermeras, que de seguro se encontraban en su puesto principal al otro lado del pasillo.
Light trataba de conciliar el sueño. Por más que lo intentaba no podía dormir. Se levanta entonces con cuidado y va al baño para mojarse el rostro.
"Pero ¿qué rayos me pasa?"
No sentía solamente como si hubiera perdido un amigo, sentía además haber perdido una motivación. Veía ante él toda una realidad a la que enfrentarse sin su compañero inglés, ¿cómo iba a hacerlo? ¿Debía conformarse a volver a la preparatoria, a hacerse profesional y comenzar a defender sus ideales por cuenta propia?
Sumergido en la deseperación, el castaño comienza a llorar desconsoladamente. No hace ruido, no quiere que lo escuchen. Se sujeta del lavamanos lo mejor que puede para no caer, incluso cuando ya medio cuerpo está en el suelo.
- Maldición…
El pelinegro permanecía afuera de la puerta del baño, escuchando apenas los lamentos de su mejor amigo. Sabía lo insoportable que le era la idea de volver a la normalidad luego de tanta extravagancia como detective a su lado. En parte era su culpa. Dejarlo unirse así a su empresa a sabiendas de que si al final resultaba no podría ir con él. Decide no dejarse intimidar por el remordimiento. A fin de cuentas, el japonés ya era un niño grande. Tenía otros asuntos en los que pensar ahora. Abandonando el cuarto del castaño, el pelinegro no regresa a su habitación. Tenía ya listo su equipaje justo afuera.
"Adiós, Yagami Light."
Al día siguiente no quedaba rastro de ningún miembro de la casa Wammy. Se habían desvanecido en algún momento de la noche. Light observa el horizonte, buscando algún avión al que pudiera aferrar sus esperanzas.
- Buena suerte, Ryuuzaki.
Mientras tanto, en el avión camino a Inglaterra, el pelinegro observaba las nubes distraídamente. Le hubiera gustado contarle al japonés todo lo discutido con su abuelo en el hospital, pero no debía, y no lo hizo. Quillish se hallaba a su lado, observando de reojo el humor de su nieto. Sonreía, sí, pero también estaba preocupado.
- Entonces… ¿tú eres Watari? – había dicho el futuro L en el hospital.
- Sí, así es. Lamento mucho el habértelo escondido, pero es que no podía decírtelo antes.
- Entonces sabías todo este tiempo, sabías que yo estaba haciéndome pasar por L.
- Al principio no estaba seguro, pero lo confirmé en seguida.
- Pusiste ese caso en mis manos, para recibirme formalmente.
- Pero resultó muy peligroso y quise protegerte a toda costa.
- Mudarnos por mi propio bien, ya lo entiendo. Sabías que el asesino estaba aquí, que me quería a mí.
- Lo sospechaba, sí.
- Entonces… el asesino sabía tu identidad.
- BB lo sabía. No estoy seguro del cómo lo descubrió, pero lo sabía.
- Por eso trató de matarte en la casa, por eso no se limitó a golpearte como a los demás. Él quería el puesto de L, pero además no quería estar limitado por Watari.
- Decidió acabar con el mismo Watari en persona. Beyond era así.
- El cuarto tras tu escritorio, la nota de mis padres…
- Esa nota, la malinterpretaste tú, Ryuuzaki.
- ¿Uh?
- En realidad, tu padre aún vivía cuando estabas conmigo. Él quiso alejarte porque él corría demasiado peligro.
- ¿Mi padre?
- Cuando recibí la nota, no era para atrapar al asesino de tus padres, Ryuuzaki. Era para identificar el cuerpo de tu padre.
- ¿Murió ese día?
- Sí. Tan pronto me enteré me marché de esa forma, porque él era como un hijo para mí.
- Pero… según los datos él murió mucho después de eso.
- Ya no se trataba del mismo hombre. Tuvo un descendiente, que desafortunadamente murió también. Entonces ya no había más sucesores. Fue después que encontramos a algunos niños potenciales a ello, pero entonces apareciste tú. Comenzaste a resolver crímenes con astucia a muy temprana edad, pero queríamos que pasaras la mayor parte de tu juventud como alguien normal.
- Por eso no me dijiste nada.
- Esperé a que estuvieras listo, en cuerpo y mente, y eso es ahora, Ryuuzaki.
- De modo que… Mi padre era Lance Lawliet después de todo.
- Y tú, Ryuuzaki, en realidad eres su sucesor.
- BB lo dijo, ¿sabes? Él me dijo que mi verdadero nombre no era Ryuuzaki.
- Así es. Tu verdadero nombre es L Lawliet.
Quillish sabía lo que le esperaba a su nieto. Tomaría esa vida de detective que su padre había escogido también, y se mantendría en secreto. Tendría que cortar lazos con el exterior, limitándose a ser un Lawliet puro como su padre, sin ser más Ryuuzaki.
Sería duro, lo sabía. Pero también sabía que lo lograría. El muchacho era fuerte.
L continuaba observando por la ventana del avión. Era el inicio de su nueva vida. Le faltaba algo por asegurar, pero supuso que terminaría haciéndolo de igual forma conforme resolvía los casos. Si aparecía la pista, él lo encontraría una vez más. Entonces sonríe levemente, recordando las palabras de su mejor amigo la noche anterior.
"Cumplirás tu promesa, ¿verdad? Me debes esa apuesta, Ryuuzaki. Tienes que volver."
Entretanto, de vuelta en las calles de Kanto, un hombre caminaba cojeando con impaciencia entre los oscuros callejones. Sonreía, a pesar de todo lo que le había pasado, mantenía encendido el júbilo que sentiría cuando sus nuevas intenciones se cumplieran. Sí, no sería muy difícil. Esperaría que las cosas se calmaran un poco más y entonces actuaría.
"Después de todo, ese maldito hijo de policía no tiene ni idea de lo que está en sus manos."
El asesino ríe con nuevas esperanzas.
Al mismo tiempo, en un sitio fuera de este mundo, el ser conocido como Shidoh volvía volando a su eterna guarida.
- ¿Shidoh? ¿Qué haces aquí a estas horas? – pregunta otro dios de la muerte que estaba cerca.
- Tenía un problema con mi Death Note, pero ya lo he solucionado. – Explica el aludido.
- Ah. ¿Se te cayó en el mundo de los humanos?
- Algo así.
- ¿Algo así? Jeje. No me dirás que Ryuk te la volvió a arrojar sin que lo sepas.
Shidoh gruñe con malestar.
- ¡Ryuk es un aprovechado! – se burla su compañero.
- Pues, ahora tiene su propio problema – señala Shidoh satisfecho. – Quería que dejara mi Death Note allá donde los humanos, pero no le he hecho caso, así que decidió dejar su propia Death note allí.
- ¿Qué? ¿El mismo Ryuk?
- Así es. Creía que mi Death Note estaba en un lugar muy interesante, pero a mí solo me interesaba el tenerla de vuelta.
- ¿Y dejó su Death Note donde estaba la tuya?
- Sí.
- Así no habrá diferencia. ¿Qué estará planeando ese Ryuk?
- No lo sé, pero me alegra haberme salido a tiempo. Hasta tuve que salvar a un humano allá abajo con mis propias manos.
- ¿Salvar a un humano?
- Bueno, no sé si realmente era humano. El tiempo que le quedaba de vida no era normal.
- Pero si no estaba destinado a morir todavía, ¿por qué lo salvaste?
- Él me lo rogó.
- Shidoh… Sí que eres inocente. De todas formas… ¿Ryuk no tenía otra Death Note más aparte de la suya?
- Sí, creo que sí. El muy tonto se ha hecho con dos.
- Qué aburrido. Ya verá luego cuando ese otro shinigami le persiga. No me imagino para qué rayos querría él atarse a un humano allá abajo.
- ¿Quién sabe? Yo ni quiero saberlo…
Ambos echan un último vistazo al portal que comunicaba con el mundo de los humanos.
Ya de vuelta en su casa, Yagami Light se preparaba para ir a la preparatoria como había hecho las últimas dos semanas. Gracias a sus increíbles notas no se había perjudicado mucho, y tenía confianza en que lograría ponerse al día antes de comenzar a prepararse para las admisiones de la universidad.
Sin su peculiar mejor amigo las clases le parecían de nuevo aburridas. Le bastaba mirar por su ventana para darse cuenta que de alguna forma todo volvía a ser como antes. Ya casi no podía soportar esa cruel monotonía del día a día que sentía ahora que su gran aventura había llegado a su fin. Le enfermaba ver cada vez nuevos casos en las noticias sin poder hacer nada. Una vez había hecho algo, y ahora quería más. No se conformaba con la vida de estudiante que veía por delante, pero sin la presencia del pelinegro le sería imposible hacerse con un caso tan emocionante como el anterior. Pero lo que más le molestaba, era que todos se iban olvidando de lo acontecido. Sus compañeros, hasta incluso sus padres, ya habían comenzado a olvidar la presencia del detective. Los policías, la prensa, todos frenéticos de buscar más crimen ahora que no había un justiciero a quién respetar.
Qué bajo había caído el mundo.
Todavía se hallaba arreglándose el cabello, cuando advierte que la caja que le había dado Ryuuzaki seguía junto a su escritorio. Ya sabía su contenido, por lo que no la había tocado en todo ese tiempo, pero ahora sentía curiosidad nuevamente al observarla. Después de todo, era lo único que le quedaba de su mejor amigo. Eso y varios buenos recuerdos.
Coge la caja con cuidado y la pone sobre su escritorio para ver mejor. Todo seguía allí, los trabajos, los cuadernos, los folletos, y…
- ¿Qué? – se extraña entonces el japonés. Había algo que asomaba desde adentro, algo celeste. - ¿La chalina de Jack?
Examina la prenda con detenimiento, ¿por qué estaría allí? Entonces recuerda que Ryuuzaki le había dicho que Jack creía que las cajas se irían con él a Inglaterra.
"Debió esconderla aquí para tenerla de vuelta una vez hubiera tomado el lugar de Ryuuzaki."
Interesante. Indirectamente BB le había obsequiado algo muy preciado. Tal vez debería enterrarla en honor a su difunto dueño.
Deja la chalina a un lado, y continúa examinando.
"¿Qué es esto?... ¿El cuaderno especial de Jack?"
Light recuerda haberlo visto una de las noches que Jack se quedó a dormir a su casa. Recuerda los misteriosos poemas con nombres de extraños y la descripción exacta de los crímenes que él y Ryuuzaki estaban siguiendo. Pero no, a pesar de que lucían iguales algo no concordaba. Las páginas estaban en blanco, a excepción de la primera y la última, pintadas curiosamente de negro.
"¿How to use?"
Aparte de que le faltaba el papel protector de las tapas, las cuales resultaron ser negras con un desconcertante título único: Death Note.
A unos metros de la casa Yagami se encontraba una criatura posada sobre un árbol. Observaba divertido las reacciones del humano que finalmente había dado con el cuaderno que había intercambiado por el de Shidoh. Ese ingenuo dios de la muerte no sabía que en esa Death Note estaban escritas todas las reglas, así como el asesino ignoraba que ese humano supiera el verdadero uso del cuaderno. Además, el detective ni se lo imaginaba.
- Sí… - afirma riendo el shinigami – Esto va a ser muy… interesante.
Notas de Sume-chan: Bueno, ya vieron el rumbo que decidí tomar, aunque si lo piensan bien no es tan diferente del otro XD
Este final alternativo es el preámbulo de lo que será la segunda temporada! Tengo el primer capi escrito, y ya estoy planeando un par de cosas para el desarrollo total. El nuevo fic será lanzado esta semana bajo el nombre de: School Days After. Sé que la gramática no está bien, pero me gustó como sonaba XD
Les gustó este final alternativo? Admitan que es un poco más realista que el otro final. En todo caso es el que vale para la segunda temporada, ojo!
Ha sido y será un placer entretenerlas de nuevo!
