Aviso: Universo Alternativo. Historia inspirada en la serie para televisión "Life Unexpected". Todos los personajes y lo que reconozcan pertenece a JK Rowling. Hannah Tanner y Adam Pevertine pertenecen a la autora.
Randa1: Totalmente de acuerdo con todo tu review. Harry debió darle a Lily el beneficio de la duda así como ella hizo con él durante el asunto del torneo, era lo mínimo que le debía… Pero como dices, no podía simplemente haber borrón y cuenta nueva, en algún momento el chico tenía que estallar y dejar salir todo eso que se había guardado durante tantos años. Aun falta el de James… Ya veremos como va eso. Saludos!
Prongs: ¡Hola! De nuevo, me has dejado un review Increíble JAJA(L) Como dije arriba, en algún momento Harry iba a tener que explotar y eso definitivamente iba a ser doloroso para más de uno u.u Todos quieren que Sirius y James maten a Rita, lo se, pero aunque desearía que lo hicieran no los mandaré a Azkaban por culpa de ella jajaja control! Saludos, gracias por tu review(L)
Mariana: ¡Muchas gracias por tu review! Me alegra que te encante esta historia, al igual que tú, Jily es mi debilidad y cuando salen en la vida de Harry pues me muero. Espero que el capítulo sea tan interesante como esperabas. Saludos, cuídate!
Tanke98: ¡Hola, tú otra vez! Como siempre, me encantan tus reviews. Todos tus halagos me hacen sonrojar, me gusta pero temo que se me va a subir a la cabeza jajajaja en serio, estoy segura de que no soy tan buena como dices pero GRACIAS! Mi Ron haciendo la tarea a última hora, como dices: genio(L) Y sí, Rita: Más mala que la maldad. Si dices que eres muy duro y casi te hice llorar pues creo que mi trabajo está hecho jajaja no me gusta hacerlos sufrir pero obvio me gusta hacer que se me emocionen. Ese "pude haber muerto y nunca te habrías enterado" créeme que me dolió en el alma escribirlo pero al fin y al cabo es muy cierto): Como dices, Harry explotó y lamentablemente hizo desastre a su paso, las hormona de la adolescencia son las peores, mñe. Ains, un mini canuto con los ojos de Marlene, eso sería lindo para todos menos para ellos JAJAJ creo que se morirán de un susto primero. Tu ejemplo de la reacción de Sirius si Mar resulta sí estar embarazada pues creo que es muy achúrate. Pues Hannah simplemente es así): Muy buena y le gusta pensar lo mismo de los demás, más abajo podrás leer su reacción cuando se entere de la verdad así que no tendrás que esperar más. Todo el tema de si Lily en serio entregó a Harry por ella o por su bienestar planeo mostrárselos en una capítulo aparte que planeó escribir así que no quiero adelantar mucho ni hacer spoiler, pero tu hipótesis es excelentemente recibida y aceptada. Cuando me dijiste que te volverías a leer la historia no te creí pero después me dejaste un review en el capítulo 8 y vi que hablabas en serio JAJAJA ¡que adorable eres! ¡Gracias! No puedo creer que te gustara tanto como para volver tantos capítulos atrás. Siempre que no te molesten mis respuestas tan largas no temas dejarme reviews extensos JAJAJA yo más que feliz de leerlos y responderte todo! De nuevo: MUCHAS GRACIAS por dejarme tu opinión tan detallada, siempre es un placer leerte y como siempre, ya me muero por ver que opinas de este jiji. ¡Saludos, espero que estés bien! Te mandó un abrazo!
28. I've hurt myself by hurting you.
James no sabía exactamente por que pero desde que Harry había aparecido había desarrollado la costumbre de levantarse temprano, era extraño, lo seguía haciendo incluso con el chico lejos, Sirius decía que era su instinto maternal que se había despertado y Remus opinaba que solo estaba madurando... Ninguna de las dos opiniones le gustaba mucho.
Sin embargo no podía decir que no le gustara, había descubierto que lo que todos decían era cierto y que mientras más temprano se despertara más le rendía el día. Por ejemplo, en ese momento aun no llegaba el mediodía y ya él había recibido las entregas de ese día y además había limpiado el bar completamente, se sentía bastante orgulloso de si mismo.
Ahora estaba libre hasta que llegara la hora de abrir y podía ir a despertar a Sirius solo por el simple placer de interrumpir sus horas de sueño. Aquel prometía ser un buen día.
Por supuesto, se equivocaba.
Estaba a punto de subir las escaleras al apartamento cuando escuchó la puerta del bar abrirse. Gruñó fastidiado y se volteó para decir que estaba cerrado pero entonces reconoció a la persona que entraba.
-¡Pevertine! Hola. -Lo saludó confundido.- ¿A que debo el honor de tu visita?
Honestamente James no podía encontrar una razón lógica para que el estúpido prometido de Lily estuviera en su bar a esa hora, mucho menos solo. Sin embargo lo que más le extraño fue ver la expresión desencajada y furiosa que este cargaba.
Entonces se alarmó, si estaba ahí solo y con esa cara debía haber pasado algo malo.
-Oye hombre, ¿todo bien? -Preguntó preocupado, caminando hacia él.- ¿Qué ocurre? ¿Le pasó algo a Lily?
Eso al parecer, hizo que algo encajara en la mente de Adam porque posó su mirada en él y pareció querer asesinarlo con los ojos. James abrió la boca para volver a preguntarle que diablos le pasaba pero antes de que pudiera pronunciar palabra, tuvo el puño de Adam clavado violentamente contra su nariz.
Se cayó al suelo del impacto y en un acto instintivo se llevó las manos a la nariz y se quejó del dolor punzante que había empezado a sentir, no le hizo falta ver las manchas rojas en sus dedos para saber que la tenía rota.
-Maldita sea. -Se quejó, mirándolo atónito.- ¡¿Qué mierda es lo que te pasa, Pevertine?!
-¡Eres un hijo de puta, Potter! -Le gritó Adam, furioso.- ¡Y no te atrevas a preguntarme que me pasa, grandísimo...!
Se abalanzó sobre él de nuevo y estuvo a punto de darle otro puñetazo pero esta vez James fue más rápido y logró moverse al último instante.
-¡Okay, Pevertine, cálmate! -Le gritó James, levantándose y sacando su varita.- Vamos a calmarnos y hablar como hombres civilizados.
-¡No me amenaces con esa varita, maldito infeliz! -Le espetó Adam viéndolo con desprecio.- ¡Y no puedes hablar como un hombre si no eres uno!
-¡Pues no creo poder hablar en absoluto si no me explicas que demonios te pasa! -Respondió James, empezando a perder la paciencia.- ¡Y si me disculpas, imbécil, yo soy el doble de hombre de lo que tú llegaras a...!
-¿Sí, Potter eso crees? -Le preguntó con ironía y rabia.- ¡Porque de donde yo vengo los hombres no se acuestan con las prometidas de otro!
Una oleada de comprensión invadió a James en el momento que escuchó a Adam decir esas palabras, sin embargo una parte de él seguía confundido, ¿cómo se había enterado? Tal vez Lily se lo había dicho pero lo dudaba muchísimo.
-Oh. -Fue lo único que alcanzó a decir.
-Eres un bastardo. -Dijo casi escupiendo las palabras.- Todo estaba perfecto hasta que tú apareciste, no podías mantenerte apartado, ¿cierto? Tenías que como siempre ser el centro de atención.
-Bueno en mi defensa, si todo era tan perfecto mi sola presencia no lo habría arruinado.
Adam le dedicó una mirada asesina; James sabía que no se estaba ayudando a sí mismo pero no era más que la verdad.
-¡¿Estás hablando en serio?!
-¡Pevertine, no entiendo por que estás aquí gritándome y golpeándome! -Respondió James empezando a bajar su varita en son de paz.- ¡No es como si fueras a resolver algo!
-¡Puedo resolver partirte la cara!
Como si pudieras ganarme en una pelea justa, iluso.
-¿Y a quien crees que vas a ayudar con eso? -Le preguntó, tratando de hacerlo entrar en razón.- Suponiendo que me ganaras...
-¡Ayudaré a que la próxima vez lo pienses dos veces antes de acostarte con la novia de alguien!
-¡Pevertine, yo ni sabía que tú existías cuando me acosté con Lily! -Le gritó James.- ¡Tenía menos de veinticuatro horas hablando con ella y Harry ocupaba casi todos nuestros pensamientos! Además, ¿no habían terminado o algo así?
-¡No me vengas con esa excusa de mierda tú también!
-¡No lo hago! ¡Solo quiero que entiendas que esto no es mi culpa!... Okay sí lo es, obviamente. -Aceptó él.- Pero no lo hice conscientemente, no sabía que estaba comprometida, ¿por qué no le gritas a ella?
-¡Eso ya lo hice, genio, por eso te gritó a ti ahora!
-¿En serio? -Le preguntó sorprendido.
-¡Sí, yo...! -Adam cerró la boca, suspiró y desvío la mirada.- Ya terminamos.
En ese momento, James experimentó dos sentimientos bastante diferentes. Por un lado se sintió culpable, y es que aunque quisiera no podía negar que tenía la mitad de la culpa en aquello y sabía que, donde fuera que estuviese, Lily debía estar sintiéndose fatal en ese momento y no le gustaba saber que la pelirroja la estaba pasando mal, era una sensación desagradable. Y sin embargo, no logró ignorar ese sentimiento de alivio y plenitud que lo invadió al pensar que esos dos habían terminado, su corazón se infló como si eso significara algo bueno para él, cuando obviamente no era así.
Esto solo lo hizo sentir incluso más culpable, por ella claro pero también por Pevertine; no había que ser un empático de primera para entender que el sujeto estaba sufriendo, podía saberlo simplemente al ver su expresión miserable y como una persona que sabía lo que era tener el corazón roto por Lily Evans, se apeado de él.
-¿Quieres un trago? –Le preguntó como si cualquier cosa.
Adam volvió a poner su atención en él y lo miró significativamente y todavía con algo de odio, pero cuando James no cambió su mirada y se dio cuenta de que no le estaba jugando una broma, relajó sus facciones notablemente.
-Deben ser como las diez de la mañana.
-Ah, pero en China ya es de noche. -Insistió James tratando de ser gracioso.- Vamos, la casa invita.
Adam puso los ojos en blanco pero al final suspiró.
-Seguro. –Susurró con un encogimiento de hombros.
James le hizo una seña con la cabeza para que lo siguiera hacia la barra, donde Adam se sentó a la vez que él le daba la vuelta para ponerse del otro lado.
Tomó un pequeño espejo que Sirius siempre dejaba ahí y frunció el ceño al darse cuenta de que efectivamente tenía la nariz llena de sangre, el dolor ya le decía que la tenía rota pero ver la forma extraña que tenía se lo confirmó. Suspiró y la apuntó con su varita para limpiar las manchas rojas.
-¿Quieres que…? Em… -Trató de decir Adam.- ¿Quieres que te la arregle?
-No te ofendas pero no. –Respondió James, sacando una botella de firewhiskey.- No tengo garantía de que no me la dejaras peor.
-No seas imbécil… Bueno más imbécil. No debe ser recomendable que la tengas así por tanto tiempo.
-Estaré bien, no es la primera nariz rota que tengo. –Se encogió de hombros a la vez que servía dos tragos.- Sirius la arreglara en un segundo. -Le entregó un vaso y lo miró con una ceja levantada.- Y no finjas que te interesa.
Adam asintió a la vez que tomaba el vaso que le había ofrecido y le daba un sorbo. James hizo lo mismo dejando que el primer trago le quemara un poco la garganta, hacía mucho que no bebía… Como que sí estaba madurando.
-Entonces… -Empezó a decir como quien no quiere la cosa.- ¿Lily te lo dijo?
-Sí, claro. –Respondió Adam con amarga ironía, suspiró.- No, Harry lo hizo.
Eso lo sorprendió más que todo lo demás. Lo miró con incredulidad esperando que Pevertine se retractara o dijera que estaba bromeando pero eso no ocurrió, lo que hizo que James abriera mucho los ojos por el asombro.
-¿Qué? ¿Es en serio? –Preguntó aun sin poderlo creer, Adam asintió.- ¿Y por que hizo eso?
-Estaba enfadado con Lily. –Se limitó a responder Adam ojeando distraídamente su vaso.
James frunció el ceño, no preguntó por que Harry estaba enfadado con Lily ni pidió detalles pero conociendo a su hijo como ya lo hacía sabía que la molestia podía cegarlo y hacerlo decir estupideces, de no ser porque eran idénticos habría tenido la duda de si no era más bien hijo de Sirius y no suyo. Hizo una nota mental de escribirle para preguntarle que había ocurrido y sobretodo reprenderle por haber lastimado a su madre como seguramente había hecho.
-Es un poco desagradable que sepa eso, ¿no te parece? –Preguntó Adam con una mueca de aversión.
-Sí un poco. –Respondió James sin darle mucha importancia, ya se había hecho a la idea.- Pero se la encontró saliendo de aquí y…
-Ya, ya. –Lo calló de inmediato.- No quiero demasiadas imágenes.
James se encogió de hombros y ambos siguieron tomando su whiskey en un silencio absoluto pero incómodo que después de unos minutos no pudo seguir aguantando.
-¿En serio lo hiciste? –Sabía que quizás era una pregunta muy imprudente pero necesitaba saber.- ¿En serio terminaste con ella?
Adam suspiró con pesar y le dio un trago a su vaso hasta dejarlo vacío. De nuevo James se sintió mal por él y su desgracia y volvió a servirle.
-Lo hice. –Susurró Adam con amargura.- Supongo que fue lo mejor…
Ante la confirmación James volvió a sentir como se llenaba de júbilo, quería decirle que por supuesto que era lo mejor, la mejor decisión de su vida… Pero su recién renovada amistad con Lily se lo impedía.
-¿Estás seguro de eso? –Le preguntó luego de tomar de su vaso.- Ustedes se iban a casar y todo, Pevertine, ¿no crees que estás…?
-Por favor no me digas que exagero, Potter. –Lo cortó con rudeza.- Ella se acostó contigo, me engañó, eso no es exagerar.
-Sí, sí, tienes razón… Pero vamos, habían terminado, técnicamente…
-Ustedes dos de verdad que son el uno para el otro. –Dijo Adam con una sonrisa amarga.
-Por favor, Pevertine, intento ayudarte aquí. –James puso los ojos en blanco, fastidiado e ignorando el cosquilleo de su pecho ante ese comentario.- Se que cometió un error, no estoy tratando de justificarla pero entiéndela, había bebido demasiado y estaba deprimida, créeme que apenas se despertó casi se muere, no dejaba de repetir que había sido un error y una estupidez y de decirme lo genial que eras.
No pudo evitar que eso último saliera con un poco más de aspereza de lo que pretendió pero no podía ser para menos si los recuerdos de esa mañana aun eran capaz de ponerlo tan de malas.
-Eso no lo pongo en duda. –Suspiró Adam.- Pero… No es solo por eso por lo que terminé con ella.
-¿Entonces? –Preguntó James confundido.
Adam no dio señal de haberlo escuchado, se mantuvo con la mirada perdida dándole sorbos a su vaso de whiskey por unos momentos más que hicieron pensar a James que simplemente había decidido ignorar su pregunta.
-Te mentí. –Susurró de repente.- Hace un momento, cuando te dije que todo era perfecto… No era así, desde hace mucho que no era así.
James parpadeó varias veces y desvío la mirada empezando a sentirse un poco incómodo, de saber que la conversación se iba a poner tan intensa no habría preguntado.
-Bueno, no te mentí del todo. –Continuó Adam.- Hablaba en serio al decir que todo empezó a joderse cuanto tú apareciste.
-No es que quiera defenderme pero no estoy de acuerdo. –Trató de razonar James, sirviéndose más whiskey.- Digo sí, se que últimamente estuve muy metido en sus vidas y pasé mucho tiempo con ella pero fue solo por Harry…
-¿Ensayaron el mismo libreto o que? –Gruñó Adam.- No se a quien engañan pero definitivamente lo que pasaba aquí no tenía nada que ver con Harry, no todo al menos.
-Por supuesto que sí. Pevertine, solo quieres ver cosas donde no las hay…
-Potter, puedo hacer la vista gorda ante muchísimas cosas pero ante esto es imposible. –Le cortó con determinación, suspiró con pesar y sacudió la cabeza.- Ella no me mira como te mira a ti.
En ese momento James reconoció un maldito y familiar sentimiento, demasiado familiar, queriendo nacer en su estómago y expandirse por su cuerpo, por suerte logró controlarlo y deshacerlo con facilidad. No se iba a permitir sentir estupideces producto de las alucinaciones de Pevertine.
-Se que fui un imbécil al no aceptarlo antes pero es bastante obvio. –Siguió diciendo Adam con una mueca.- Yo ni siquiera puedo hacerla enojar como lo haces tú…
-Ya no te serviré más, Pevertine, empiezas a decir estupideces. –Lo interrumpió James bruscamente, apartando su vaso.- No se de donde sacas todo pero lo único que queda de cualquier cosa que pudo haber existido entre Lily y yo es Harry.
-No estoy diciendo estupideces. –Bufó Adam fastidiado.- Pero está bien, se que ambos en serio se creen eso que dices.
-No lo creemos, lo sabemos. –Dijo James con menos firmeza de la que hubiera deseado. Suspiró.- Sin embargo… Me disculpo si en serio sientes que estuve en el medio de su relación, se que no te gustó que fuera con ustedes al mundial ni que me apareciera en su casa de vez en cuando…
-Todas las mañanas. –Lo corrigió.
-Todas las mañanas. –Aceptó James antes de suspirar.- Pero no lo hice con dobles intenciones. –Al menos no lo percibía así.- Solo quería estar cerca de Harry, lo hacía por él.
-Eso no te lo voy a refutar, Potter. –Sonrió, esta vez con más sinceridad y menos amargura.- Sigo pensando que eres un imbécil… Pero se nota lo mucho que te importa ese niño.
Ante eso James no pudo evitar sonreír también, le gustaba pensar que si Adam podía notarlo entonces posiblemente Harry también lo notara.
-Por eso creo que debería disculparme yo también. –Dijo Adam con una leve mirada de arrepentimiento.- Se que muchas veces quise tomar acciones que no me correspondían en cuanto a Harry…
-Demasiadas veces diría yo. –Recordó James con un chasquido de lengua.
-Exacto, tal vez demasiadas… Lo siento, estuvo mal y estoy consciente de eso. –Se encogió de hombros.- Supongo que solo quería amargarte un poco la existencia como tú hacías conmigo.
-Sí bueno, siempre creí que era algo parecido. –Dijo James con una mueca fastidiada.- Eso y que querías robarme a mi hijo.
-No es como si de hecho hubiera existido esa posibilidad. –Respondió Adam divertido.- Nunca entendí como dejaste que te afectara tanto, como si no fuera bastante claro que Harry te prefiere a ti.
-Obviamente iba a preferirme a mí, soy su padre. –Bufó James con una seguridad y arrogancia que no sentía, no ante ese tema al menos.- Pero me molestó que quisieras meterte donde nadie te llamaba.
-Como dije: Lo siento, por eso y por… Ya sabes. –Lo apuntó con la cabeza.- Por golpearte la cara.
James no pudo evitar dejar salir una carcajada de la que se arrepintió al instante al sentir una punzada de dolor en la nariz.
-Eso no lo sientes. –Le respondió divertido y algo picado.- Tenías demasiado tiempo deseándolo, lo entiendo.
-Bien, no te lo voy a negar. –Dijo Adam con una pequeña sonrisa y un encogimiento de hombros.- Ahora entiendo por que tú y Black a veces preferían usar los puños que la magia en la escuela…
-Bueno si algo tienen los muggles es que su forma de pelear es mucho más liberadora físicamente que la nuestra.
-Sí, ahora lo se. –Rió por lo bajo y se levantó de la silla.- Ya me voy, Potter, debo ir a recoger algunas cosas.
Supuso que iría a recogerlas a casa de Lily para llevarlas a donde fuera que viviría ahora, quiso volver a insistirle en que lo pensara mejor pero ya había sido demasiado bueno con él por un año.
-Gracias por el trago.
-Es lo mínimo que podía hacer… En serio lo siento. –Dijo, a pesar de no estar muy seguro de cuanto lo sentía.- Y lamento que te hayas enterado por Harry, le escribiré al respecto.
-Sí, definitivamente deberías escribirle. –Concordó Adam con seriedad.- Nos estamos viendo, Potter.
James estaba a punto de preguntarle a que ese refería con ese definitivamente deberías escribirle en ese tono tan extraño pero antes de que pudiera abrir la boca, ya Adam había salido del bar.
-¡Maldita serpiente mentirosa!
Puso los ojos en blanco al escuchar los gritos de Sirius desde las escaleras, se preguntó que podía tenerlo maldiciendo a esa hora del día, las posibilidades eran infinitas.
-¿Y ahora que te pasa? –Le preguntó dando la vuelta para verlo.
-¡Malditos imbéciles amarillistas! –Siguió gritando Sirius blandiendo furiosamente lo que parecía ser una copia de El Profeta.- ¡¿Cómo pueden publicar algo así?! Te juro que voy a…
Pero entonces se calló de golpe cuando reparó en James y notó la evidente herida que tenía a mitad de la cara.
-¿Qué demonios te pasó? –Preguntó, poniendo el periódico en la barra y acercándose a su amigo, con expresión preocupada.- Eso está horrible.
-Bueno no es como si tú te despertaras luciendo como una estrella. –Bromeó James.
-De hecho lo hago, pero ese no es el punto. –Respondió su amigo con arrogancia.- Hablo de tu nariz, está rota y horrible, ¿Cómo te hiciste eso?
-No me lo hice yo, Pevertine acaba de irse.
-¿Y por que…?
-Se enteró. –Le explicó James con una mueca.- Se enteró de lo que pasó entre Lily y yo.
-Ah… -Soltó Sirius con entendimiento; se encogió de hombros.- Bueno, no podemos decir que no te lo merecías.
-Supongo que no. –Aceptó James, suspiró.- ¿Puedes arreglarla?
-No lo se, creo que así te ves mejor, más masculino y peligroso…
-Puedo dejártela igual si deseas. –Gruñó James.
-No puedo ser más masculino y peligroso de lo que ya soy, Prongs. –Respondió con su sonrisa pícara.
James puso los ojos en blanco pero no respondió nada al ver que Sirius sacaba su varita y la apuntaba a su nariz.
-¡Episkey!
Sintió el ya conocido calor seguido del frío y se quejó un poco del dolor al sentir como el hueso se volvía a colocar en su lugar pero después de tantos años y tantas fracturas ya prácticamente ni lo sentía.
-Un día de estos vamos a ser inmunes a ese hechizo, ya verás. –Dijo Sirius volviendo a guardar su varita.
-Es lo más probable. –Respondió James sobándose la nariz.- Y entonces tendrás que hacer un curso en medicina muggle. –Sirius le puso los ojos en blanco y él rió por lo bajo.- Ahora, ¿me explicas a quien maldecías tan temprano?
Sirius borró de su rostro cualquier rastro de diversión y lo miró con mortal seriedad, de manera casi amenazante.
-¿Qué…?
-Vamos a ir a Azkaban por asesinato. –Le explicó, pasándole el periódico.- Pero valdrá la pena.
James estaba a punto de preguntarle a su amigo si había consumido algún hongo ilegal pero entonces leyó el titular de ese día y quedó boquiabierto, pensó que sus ojos abandonarían su rostro al ver la foto de su hijo en la portada de El Profeta.
-¡¿Cómo demonios se enteraron de esto?! –Preguntó alterado.
-Léelo, se pone peor.
Se apresuró a hacerlo y para cuando terminó, la sorpresa había dado paso a la indignación y también a la rabia que empezaba a sentir fluyendo por sus venas.
-¿Qué es lo que pasa con esta mujer? ¡¿Cómo se atreve?! –Exclamó, enfadado cuando terminó de leer.- ¡Lily jamás le habría dicho ni una palabra!
-¡Por supuesto que no! ¡Por eso la llamé serpiente mentirosa! –Gritó Sirius, incluso más enfadado.- Vístete, vamos a ir a quemar el maldito edificio con ella adentro.
-¡Pues definitivamente deberíamos! –Y a pesar de que lo decía en serio, James se tomó un segundo para tomar aire y calmar sus impulsos.- Pero obviamente no haremos eso… No entiendo, ¿Cómo se pudo enterar de esto?
-¿A caso importa? –Bufó Sirius fastidiado.- Vamos a quemarla y ya, James, después te ocupas de los detalles.
-Espera, espera un minuto…
De repente las palabras de Adam volvieron a su memoria y empezaron a tener bastante sentido… Aunque James hubiese deseado que no fuera así.
-Oh no.
-¿Qué? ¿Qué ocurre?
-Creo que Harry les creyó. –Les explicó con un suspiro pesado.- Él en serio cree que Lily fue quien habló con Rita Skeeter.
-¡¿Qué?! ¡Pero eso es absurdo! Lily nunca haría eso.
-Lo se, pero Pevertine me dijo que fue Harry quien le contó que Lily y yo nos habíamos acostado y que lo hizo porque estaba enfadado con ella. –Se pasó una mano por el cabello.- Y dudo que haya sido coincidencia.
-Demonios, Bambi, eso fue estúpido. –Susurró Sirius.- ¿Ves? Con más razón hay que ir y asesinarla.
-No vamos a asesinar a nadie, Sirius. –Le dijo exasperado.- No seas ridículo. Voy a subir y les escribiré a Harry y a Lily.
-Y a tu novia.
-¿Quién? –Por un segundo en serio no supo de quien estaba hablando pero después la recordó.- Ah, ¿Merlina? ¿Y por que le escribiría a ella?
-Pues porque es la jodida dueña o directora o que se yo del periódico, idiota. –Le dijo Sirius como si fuera lo más elemental del mundo.- Y creo que nos debe, o al menos a ti, una explicación de por que permitió que publicaran algo así.
-¿Permitió? ¿Crees que ella haya sabido antes de…?
-Pero por supuesto que sí, imbécil. –Puso los ojos en blanco.- Es la jefa de toda la cuestión, no pueden publicar una noticia tan grande sin preguntarle a ella.
-¿Y tú como sabes eso? –Le preguntó James extrañado.
-Para tu información, Mar no solo duerme conmigo, también solemos hablar bastante y yo tiendo a escuchar.
-Pues eso sí es una novedad… -Susurró James, medio en serio medio en broma.
Suspiró con pesadez viendo la foto de Harry en el periódico, no tenía que haber hablado con él para saber lo enfadado que debía estar; solo le bastaba recordar como había insistido en que no le dijeran nada a nadie sobretodo el maldito secreto.
Y si lo que decía Sirius era en serio y Merlina había dejado que eso se publicara sin tener la decencia de haber hablado con él, entonces tenía un par de cosas que decirle.
Ya había pasado una hora desde que Harry se había acostado y sin embargo aun no lograba conciliar el sueño; no entendía que pasaba, estaba exhausto, había sido un día asqueroso y estresante y lo único que había deseado hacer era echarse a dormir y dejarlo atrás. Pero no importaba cuantas vueltas diera y cuantas ovejas contara, el sueño no terminaba de llegar.
Suspiró y se giró por enésima vez en la noche.
En serio quería dormirse, quería descansar y olvidarse de toda la mierda que había atravesado ese día; todo había salido mal, el único mini rayo de esperanza lo había aportado Hagrid que lo había encontrado deambulando por los terrenos del Castillo y le había permitido esconderse en su casa, no había tenido ánimos para ir a ninguna de sus clases.
Maldito día, quería tomarlo y ocultarlo en un lugar muy lejano para no tener que pensarlo nunca más, sin embargo sabía que eso era imposible, sabía que lo recordaría por el resto de su vida… Sabía que nunca podría deshacerse del recuerdo de esos ojos tan parecidos a los suyos que lo veían lastimados.
Se tensó a la vez que la respiración se le quedaba atorada en la garganta. Trató de apartar esos recuerdos pero no lo logró, no podía hacerlo y no importaba cuanto tratara de ignorarlo, sabía que era eso lo que no lo dejaba irse a dormir.
Volvió a darse la vuelta y se cubrió la cabeza con la almohada como si eso fuera a servir de algo, por supuesto que no fue así. Durante el día no había pensado en eso, la rabia y el dolor no lo habían dejado analizar la situación, mucho menos sentirse culpable… Pero en ese momento, de noche, con todo apagado y ya sin sentirse tan molesto, la culpa estaba empezando a devorarlo.
Solo le hacía falta pensar en el recuerdo de Lily llorando para sentirse horrible, no le gustaba verla así, menos por causa suya, había ido entendiendo porque todos decían que no hay nada peor que ver llorar a tu madre… Y él la había hecho ponerse así deliberadamente, había estado enojado y se había desquitado con ella. Sí, todo lo que había dicho era cierto y en verdad había pasado demasiado tiempo queriendo sacárselo del pecho… ¿Pero había sido necesario hacerlo de esa manera? Lo único que había ganado con todo eso era lastimar a Lily y se odiaba porque sabía que eso era justamente lo que había buscado.
Lo peor era saber que en el proceso de desquitarse con el primero que se le pasara enfrente no solo la había lastimado a ella… También había herido a Adam. A Adam que lo único que había hecho desde que lo conocía había sido apoyarlo y ser bueno con él, no porque tuviera que hacerlo sino porque le provocaba y así era como Harry le pagaba, definitivamente había algo malo en él.
Quería escribirle a Lily, a ambos en realidad, disculparse y retractarse de lo que había dicho… Pero le parecía algo muy estúpido, ya el daño estaba hecho y ahora lo único que quedaba era retorcerse en su cama y dejar que su conciencia se lo comiera vivo como estaba pasando.
Bufó fastidiado e irritado y volvió a voltearse, esta vez con más fuerza y brusquedad.
-¿En que estás pensando?
La voz de Ron en la oscuridad lo sobresaltó, a pesar de no traer sus anteojos no había pasado la cortina de su cama así que solo le bastó voltear hacia él para divisarlo.
-En nada. –Mintió Harry.
-¿Y entonces por que te duermes? –Percibió el toque de ironía en la voz de su amigo.
-Lo siento. –Susurró.- ¿No te estoy dejando dormir?
-No, en verdad no. –Admitió Ron, también en un susurro.- Digamos que no das las vueltas más silenciosas.
Harry rió por lo bajo y le dedicó una mirada de disculpa, sabía que estaba siendo ruidoso pero no esperaba que tanto.
-¿Sigues enojado? –Le preguntó su amigo con cautela.- ¿Por todo lo que pasó hoy?
-Sí… Bueno no… Algo, solo un poco. –Suspiró Harry.- Definitivamente no tan enojado como en la mañana.
-Eso es un alivio…
De repente Harry recordó su actitud más temprano con sus amigos y no tuvo que analizarlo mucho para saber que había sido un idiota. Si quería disculparse con alguien bien podía hacerlo con quien tenía justo enfrente.
-Lo lamento, Ron. –Murmuró, con honestidad pero a regañadientes, no era fan de las disculpas.- No debí haberles gritado.
-Está bien. –Se apresuró a responderle.- Se que la estabas pasando mal… Y no soy yo quien se llevó la peor parte además.
Harry entendió inmediatamente a que se refería y su pecho se contrajo con millones de sentimientos diferentes. Gruñó al ver el rostro dolido de Hannah que tanto había tratado de apartar.
-Lo se. –Admitió como quien no quiere la cosa.- Pero es que ella… ¿Por qué tiene que defenderlo?
-No creo que estuviera haciendo eso. –Respondió Ron algo nervioso.- Creo que solo trataba de calmarte.
-Me hubiera calmado más rápido si se hubiera quedado callada. –Espetó fastidiado.
-Es Hannah. –Harry sintió la sonrisa de Ron en su voz.- ¿En serio esperabas eso?
Él suspiró; no, por supuesto que no, sería un ingenuo de haberlo pensado.
-¿Cómo estaba? –Preguntó por lo bajo.- Ya sabes, después de que me fui…
-Bueno… -Ron se movió algo incómodo antes de responder.- Estaba triste, ella… Se puso a llorar.
Si Harry había pensado que era imposible sentirse más culpable a como él se estaba sintiendo en ese momento supo que se equivocaba.
-Había estado soportándolo mucho tiempo. –Susurró Harry más para si mismo que para Ron.- Ella y su afán por defender a ese imbécil… Era cuestión de tiempo para que explotara.
-Supongo. –Murmuró Ron.- Aunque no fue muy justo de tu parte, fue como si la pagaras con ella…
Harry gruñó, Ron tenía razón, lo sabía incluso sin que lo dijera, pero escucharlo lo hacía sentir mil veces peor.
-Creo que soy bueno en eso… -Dijo distraídamente.
-¿A que te refieres?
Suspiró y se mantuvo en silencio un segundo, posó la mirada en el techo de su cama, a pesar de que necesitaba y quería hablarlo con alguien no estaba loco por la idea de contarle a Ron todo lo que le había dicho a Lily, no quería tener que repetirlo.
-Ron… -Tragó saliva.- Tú alguna vez… ¿Has hecho enfadar a tu mamá?
-¿Me escuchas cuando hablo? –Bufó su amigo.- Todo molesta a mi mamá.
-No, no, no hablo de eso. –Se apresuró a corregirse.- Me refiero a… ¿Le has dicho algo malo? ¿Algo que en serio la lastimara?
El silencio volvió a hacerse presente, solo interrumpido por los movimientos de Ron en su cama, Harry no tenía que verlo para saber que lo había puesto incómodo.
-Bueno… Una vez, creo. –Respondió Ron después de unos segundos.- En navidad, hace como dos años, siempre nos teje un sweater de regalo y le pregunté si podía darme otra cosa.
-¿Ah? –Preguntó Harry confundido.- Eso no tiene nada de malo, solo le pediste otro regalo…
-No, no entiendes. –Ron suspiró con pesadez.- Nosotros no… Pues no tenemos mucho dinero y somos muchos, mamá nos daría más regalos si pudiera pero no puede así que teje cosas… Además le gusta mucho y que le pidiera otra cosa la lastimo, creo que lloro por una noche entera.
Harry parpadeó incrédulo un par de veces, la verdad era que a él no le parecía algo tan grave, no si lo comparaba con todo lo que le había dicho a Lily esa tarde, sin embargo el tono de tristeza y arrepentimiento con el que Ron había dicho eso le dejó saber que para él sí significaba mucho y eso era lo que importaba.
-Si te hace sentir mejor, yo hoy dije cosas peores…
-¿A Lily? –Harry no respondió pero no hizo falta.- ¿Qué le dijiste?
-La verdad. –Susurró Harry.- Pero… No como debí hacerlo.
Por suerte, Ron entendió que no era algo de lo que quisiera hablar así que no preguntó.
-Harry, no se si tiene algo que ver… Pero yo no creo que ella haya dicho nada.
Harry tragó saliva y cerró los ojos, suspiró con fuerza tratando de frenar la oleada de sentimientos que lo invadían al darse cuenta de que… Él lo sabía, siempre lo había sabido, en el fondo al menos, sin embargo había sido tan fácil enfadarse con ella en ese momento que no lo había podido evitar.
-¿Ron?
-¿Sí?
-Tu mamá… ¿Estuvo molesta mucho tiempo? Ya sabes, después de esa navidad.
-No, no en realidad. Al día siguiente ya estaba normal, como si nada hubiera pasado… Seguro con Lily pasa igual.
Harry quiso sonreír pero solo le salió una línea amarguísima.
-Lo dudo. –Dijo con aflicción.- Nosotros no… No somos como tu mamá y tú.
-Eso no tiene nada que ver. –Le cortó Ron.- Simplemente es tu mamá y eso es lo que hacen, ¿no? Perdonarnos incondicionalmente y toda la cosa.
Harry sintió como se le formaba un nudo en la garganta y tragó saliva tratando de aligerarlo pero fue inútil, quería creer que sí, que Ron tenía razón y que Lily iba a perdonarlo, por lastimarla y por arruinarlo todo con Adam… Pero la situación era tan diferente, ellos eran diferentes, no eran tan normales como Ron y su madre.
Aun así, hablar sí que lo había hecho sentir mejor, definitivamente saber que Ron no lo juzgaba por lo que fuera que hubiera hecho le daba más tranquilidad y le estaba agradecido.
-Lamento estar manteniéndote despierto. –Susurró con la voz algo débil.- Vamos a dormir, tenemos clase temprano.
-Está bien, ¿ya podrás dormir?
-Creo que sí, ya veré… Gracias, Ron.
-Cuando quieras, estoy justo aquí.
Harry sonrió, sabía que hablaba en serio.
Lily se miró en el espejo una última vez y suspiró con pesar, había tomado prestada una camisa de Marlene que siempre le había gustado esperando que verse bien ayudara a subir su ánimo… De más estaba decir que no había sido así.
Examinó su rostro por un nanosegundo antes de desviar la mirada, estaba roja e hinchada, no tenía que verse para saberlo, los hechizos habían ayudado a esconder un poco la cuestión pero era demasiado grave como para desaparecerlo por completo.
Se mordió el labio inferior y tomó su abrigo para salir de la habitación de Mar. Era un departamento pequeño, solo había una habitación y Lily dormía en el sofá siempre que se quedaba, sin embargo esa noche se había sentido demasiado mal como para dormir sola y Mar no había puesto objeción a que durmiera con ella.
-Ya me voy. –Anunció con la voz apagada, entrando al salón.- Iré rápido, seguro te veo en la oficina a las…
Se quedó callada cuando reconoció a su mejor amiga sentada sobre el sofá, con las rodillas pegada al pecho, pálida y con una expresión enfermiza.
-¿Mar? –Le preguntó, extrañada sentándose a su lado.- ¿Te sientes bien?
-¿Um? –La aludida se movió para verla.- Sí, Lily, tranquila, solo… -Suspiró.- No se, me desperté sintiéndome rara.
-¿Qué sientes? –Lily tocó su frente para chequear su temperatura.- No tienes fiebre.
-No creo que sea fiebre, solo… No lo se, seguro se me pasa en un rato.
Conociéndola como lo hacía, Lily de inmediato supo que Marlene le estaba ocultando algo, aun no la había visto a los ojos y siempre hacía eso cuando mentía. Una punzada de culpabilidad se clavó en su estómago.
-Lo siento. –Murmuró la pelirroja.- ¿Es por que nos acostamos tarde? Se que debí dejarte dormir pero…
-No es por eso. –Marlene puso los ojos en blanco.- Solo me siento mal y ya… Sabes que no iba a dormirme hasta que te calmaras.
Lily trató de dedicarle una sonrisa sincera aunque solo le salió una muy amarga. Había estado por irse a su casa la noche anterior pero Mar había insistido en que se quedara y la había dejado llorar y desahogarse como hasta las dos de la mañana. En serio se lo agradecía, lo menos que quería era tener que regresar a casa sabiendo que Adam no estaría ahí.
-Gracias, Mar.
-No seas ridícula. –Le cortó de inmediato, con una pequeña sonrisa.- Para eso estoy aquí.
Y no tenía idea de lo suertuda que Lily se sentía por eso.
-¿A dónde vas? Pensé que no iríamos a la oficina.
-Tomando en cuenta que es jueves y no hemos hecho nada en toda la semana, creo que deberíamos al menos dar la cara. –Respondió Lily antes de suspirar.- Pero primero iré a Hogwarts un rato.
-Oh… -Dijo la rubia con entendimiento.- Vas a… ¿Vas a hablar con él?
El corazón de Lily dio un saltó olímpico dentro de su pecho antes de contraerse con dolor. A pesar de lo mucho que quería y necesitaba hablar con Harry, la verdad era que no tenía ni idea si lo haría, no sabía si él seguía enfadado o si siquiera querría verla, menos hablar con ella.
-No lo se en realidad. –Respondió abatida.- Remus me invitó a tomar el té hace unos días y eso haré.
-¿Y no vas a buscarlo? Deberías hacerlo.
-No quiero interrumpir sus clases. –Susurró y suspiró.- Pero si me lo encuentro y él quiere hablar conmigo pues… Nada, le diré lo que te dije.
Hubo un momento de silencio en el que Lily se permitió repasar de nuevo todo lo que había acordado que le diría a Harry. Tragó saliva, no quería hacerlo, quería encontrar otra forma de solucionar todo… Pero se sentía en un callejón sin salida y a esas alturas no sabía que más podía hacer.
-Todo estará bien, Lily. –Le aseguró Mar con una sonrisa tranquilizadora.- Ya lo verás, podrán solucionarlo.
-Eso es lo que temo. –Le explicó ella con la voz quebrada.- ¿Y si tengo razón? Y si él prefiere…
Tuvo que callarse a si misma y tomar aire para no ponerse a llorar, esa posibilidad la había estado atormentando y lastimando desde la noche anterior, más aun sabiendo lo probable que era.
-Eso no importa. –Le recordó Marlene con suavidad.- Lo que importa es que él sea feliz, ya lo hablamos.
Lily suspiró y asintió, sí, eso era lo único que importaba, ella lo sabía y de hecho era lo único que no le había permitido desmoronarse. Seguía sorprendiéndose de esa falta total de egoísmo que experimentaba cuando se trataba de Harry, lo único que quería era que él estuviera bien, no interesaba si eso implicaba que ella sufriera.
-Escogerá lo correcto, lo se. –Dijo Lily tratando de tranquilizarse.- Es muy inteligente… Mucho más que yo obviamente.
-Ya deja de torturarte, Lily. –Le pidió Mar por enésima vez.- Cometiste un error, todos lo hacemos.
-He cometido muchísimos errores, Mar. –Murmuró ella con tristeza.- Y todos me explotaron en la cara al mismo tiempo.
No importaba cuantas veces su amiga le dijera que no tenía que torturarse y seguirse culpando, a Lily se le hacía imposible. Todos los eventos del día anterior le habían dado muchísimo para pensar, las palabras de Adam y de Harry no habían parado de reproducirse en su mente y así era inútil esperar que no se sintiera como la peor persona del mundo.
Los quería tanto a los dos y sabía que los había lastimado, había cometido tantos errores y ahora se sentía como una estúpida al darse cuenta de todo lo que podía haber hecho por ellos y no había hecho. Lo que había pensado al momento de conocer a Harry estaba más presente que nunca en su mente… No se los merecía, a ninguno de los dos.
-Mar, tú crees que…
Pero se vio bruscamente interrumpida cuando Marlene se levantó del sofá y salió corriendo del salón. Lily la siguió con la mirada, atónita y confundida, y vio como se dirigía al baño donde cerró la puerta de un golpe.
-¿Mar? –La llamó alarmada, poniéndose pie.- ¿Todo bien?
Cuando lo único que obtuvo como respuesta fue los sonidos de Mar vomitando, Lily se apresuró a seguirla.
-¿Mar, que está…? –Preguntó preocupada y abriendo la puerta del baño.
-Vete. –Le pidió con la voz débil, arrodillada junto a la taza del inodoro. Estoy b…
Pero su obvia mentira se vio interrumpida cuando tuvo que volver a meter la cara en el inodoro para seguir vomitando. Lily suspiró e ignorando el olor se acercó a ella para tomar su cabello y apartarlo de su rostro.
-Vamos, sácalo todo. –Le indicó, acariciando su espalda con suavidad.- Está bien, Mar, estoy aquí.
Habían ido a suficientes fiestas y bares a lo largo de su amistad para que ya estuvieran más que acostumbradas a esa situación, sin embargo Marlene no había estado bebiendo la noche anterior lo que hacía sentir a Lily muy preocupada ya que tampoco era de las que se enfermaban con facilidad.
Después de unos segundos más de vómito, Mar dejó salir un gemidito y le hizo una seña a Lily para que la soltara. Esta lo hizo y tomó una toalla para pasársela a su amiga y que se limpiara la cara.
-¿Mejor?
-Algo. –Respondió Mar con un hilito de voz.- Aun siento un poco de nauseas pero no tengo más nada que vomitar.
Suspiró y extendió una mano para bajar la palanca del inodoro, Lily hizo una mueca y se sentó en el piso frente a ella.
-¿Por qué no me dijiste que tenías nauseas? –Le preguntó subiendo una ceja.
-No quería preocuparte. –Murmuró su amiga con la mirada puesta en su regazo.- Tenías cosas más importantes en que…
-Tu salud también es importante, Mar. –Le cortó Lily poniendo los ojos en blanco.- Dime que está pasando.
Marlene se mordió el labio, mortificada, y se removió notablemente nerviosa.
-Yo… No lo se. O sea sí lo se… No, en verdad no se pero creo saberlo… Aunque espero equivocarme.
-Mar, me estás asustando. Por favor habla claro.
La rubia tragó saliva y tomó una bocanada de aire antes de finalmente ver a su amiga a los ojos.
-Estoy retrasada, Lily.
Lily frunció el ceño en confusión.
-¿Para ir a donde?
Mar bufó exasperada y le dedicó una mirada significativa que hizo entender a Lily de inmediato.
-Ah… -Dijo con entendimiento. Pero entonces, comprendió de verdad de lo que hablaba su amiga; se sobresaltó y la miró con los ojos muy abiertos.- ¡NO!
-¡SÍ! –Chilló Mar enterrando su rostro entre sus manos.
Lily se quedó boquiabierta tratando de procesar lo que Mar estaba diciendo, esperó por unos segundos que le dijera que estaba bromeando pero por la mortificación que mostraba supo que no había ningún chiste en todo eso. Lily estaba atónita.
-¿Cuánto tiempo? –Preguntó sin poder creérselo.
-Un mes. –Murmuró Marlene contra sus manos.
-Okay…. ¡Okay, okay! No nos alarmemos. –Dijo tratando de mantener la calma.- Es solo un retraso, ¿de acuerdo? Y esto solo puede ser algo que te comiste, quizás es una infección, quizás…
-Lily. –La calló Mar, volviendo a posar su mirada en ella.- ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un retraso de un mes?
-Em, hace poco… -Mintió.
-Lily.
-Bueno, hace como… -Se mordió el labio inferior y la miró con miedo.- ¿Catorce años?
Mar soltó una risa amarga, irónica y notablemente aterrada.
-Genial. –Gruñó.- Estoy jodida.
-No digas eso. En serio puede ser cualquier cosa…
-¡Tengo un maldito retraso de un mes y acabo de vomitar, Lily! –Exclamó Mar, notablemente mortificada.- ¡Discúlpame si no logro ver el resto de mis posibilidades!
-¡Bien, bien! Suponiendo que lo estés. –Marlene tuvo un escalofrío ante la idea, Lily suspiró.- ¿Al menos sabes de quien?
La pregunta pareció aterrar más a su amiga haciendo que las sospechas de Lily se confirmaran.
-Sí, lo se. –Murmuró Mar.- Y honestamente no se si eso es mejor o peor.
A Lily no le hizo falta más que eso para entender perfectamente. Su corazón perdió un latido y se tensó un poco.
-¿Sirius? –Preguntó por lo bajo.
Marlene cerró los ojos como si el nombre le doliera y asintió despacio. A Lily le había empezado a doler la cabeza, como si no tuviera ya suficientes preocupaciones…
-Maldición, Mar…
-Soy una idiota, Lily. –Dijo Marlene enojada consigo misma.- Soy la más grande idiota del siglo, ¡¿Cómo permití que algo así pasara?!
-Bueno, no soy exactamente la más adecuada para juzgar…
-Tú tenías diecisiete años y era tu primera vez, es normal que fueras idiota. –Bufó.- Yo soy una mujer adulta que ya perdió la cuenta de las veces, ¿soy o no soy una idiota?
-Para alguien que pasó toda la noche diciéndome que no me torturara, estás siendo muy dura contigo misma. –Le dijo Lily tratando de tranquilizarla.- Y en serio estás asumiendo cosas antes de tiempo, tienes que hacerte la prueba, hasta entonces seguirán siendo suposiciones.
-¿Y si no son suposiciones? –Tragó saliva, asustada.- ¿Y si la prueba es positiva?
Lily suspiró y se conmovió inmensamente; sabía por lo que estaba pasando su amiga, como se estaba sintiendo, había estado ahí y aun lo recordaba como si acabara de pasar.
Quería decirle que todo estaría bien, que sería maravilloso y que al final sería lo mejor que le había pasado en la vida, pero sabía que eso no era lo que Mar quería escuchar, mucho menos de ella.
Se acercó y la abrazó con un solo brazo, Mar suspiró y recostó la cabeza del hombro de Lily.
-No será el fin del mundo, Mar. –Le prometió.- Créeme.
-Puede que esté embarazada de Sirius Black, Lily. –Le recordó con amargura.- ¿Cómo eso no es el fin del mundo?
-¿Preferirías que fuera de alguien más? –Preguntó a pesar de saber la respuesta.
-De alguien más predecible sería grandioso…
-Ahora estás siendo muy dura con él. –Le dijo, tratando de darle ánimos.- Sirius adora a Harry, es genial con él.
-Es su ahijado, no su hijo.
-Pues entonces mira a James, él también está haciendo un gran trabajo. –Mejor que yo incluso.
-Sirius no es James, Lily.
Lily pensó, muy amargamente, que James tampoco había sido de mucha ayuda al principio de todo pero eso no iba a ayudar en nada a Mar así que se lo calló.
-¿Quién sabe? Tal vez te sorprenda.
-Oh, se que lo hará… Pero las sorpresas de Sirius no siempre son agradables.
Lily suspiró y la apretó más hacia ella de manera reconfortante. Sabía que en ese momento Mar estaba en la fase de negatividad absoluta y que sin importar lo que ella dijera todo iba a seguir pareciéndole demasiado malo, así que se decidió dejarlo así.
-¿Quieres que te acompañe a San Mungo? Podemos ir ahora…
-No, tienes que ir a ver a Remus. –Le cortó Mar con rapidez.- Iré sola.
Quiso insistir porque no quería que atravesara eso sola pero conocía demasiado a Mar para saber que cuando prefería hacer las cosas por su cuenta era mejor no llevarle la contraria, si la necesitaba se lo diría.
-Todo estará bien, Marly. –Le prometió recostando su cabeza en la suya.- Ya verás.
-Sí… Igual tú, Lily.
Lily sonrió con tristeza, sabía que ella tenía razón… Sobre si Mar la tenía, no estaba muy segura.
Harry gruñó cuando entró al Gran Comedor y sintió las miradas de prácticamente todo el lugar puestas sobre él; esa mañana al despertarse en serio había analizado la posibilidad de saltarse el desayuno pero ya se había saltado la cena de la noche anterior y pasar hambre no era algo que se le antojara demasiado, casi prefería soportar las miradas curiosas… Casi.
Por suerte no le costó divisar a Hermione así que empezó a caminar hacia la mesa de Gryffindor viendo a sus zapatos y tratando fervientemente de ignorar los cuchicheos que dejaba a su paso. Quiso enojarse con Ron por haberse quedado dormido y no acompañarlo pero tomando en cuenta que se había desvelado por su culpa, no podía enfadarse.
-Buenos días. –Murmuró con desgano sentándose frente a Hermione.
-Buenos días.
De inmediato notó el tono seco de la chica y subió la mirada para encontrársela leyendo el periódico con una expresión muy seria.
-¿Todo bien? –Preguntó extrañado.
-Bien. –Se limitó a responder encogiéndose de hombros.
Supo que mentía y sabía perfectamente por que no estaba bien, suspiró con pesadez.
-Lo siento. –Le susurró.- Se que no debí gritarte, entiendo que estés molesta.
-Yo no estoy molesta. –Le cortó Hermione, dejando el periódico a un lado para enfrentarse a su mirada.- Y definitivamente no es conmigo con quien debería disculparte.
Entendió a quien se refería y no pudo evitar que su pecho se contrajera con culpa, se encogió un poco en su asiento ante la mirada penetrante de su amiga.
-¿Dónde está? –Preguntó por lo bajo como quien no quiere la cosa.
Hermione le hizo una seña hacia la derecha y Harry la buscó con la mirada hasta encontrarla muy alejada de ellos sentada con unas chicas un año superior que no conocía, hablaban animadamente pero Hannah lucía decaída. Se le hizo un nudo en la garganta.
-¿Por qué no se sentó contigo?
-Porque pensó que tú lo harías y que no querrías estar con ella.
-Eso es ridículo. –Soltó Harry de inmediato.- ¿Por qué no querría…?
-No lo se, quizás porque ayer la trataste horrible. –Respondió la chica con una ceja levantada.- Y le gritaste y le echaste la culpa de algo que no hizo cuando solo intentaba ayudarte.
Por un momento quiso enojarse con Hermione por hacerlo sentir peor de lo que ya lo hacía pero después desechó la idea, era lo mínimo que merecía después de todo el desastre que había causado.
-Yo no le eche la culpa de nada. –Trató de defenderse Harry.- Solo que… ¿Por qué tuvo que defender a Malfoy? ¡Él lo hizo! ¡Tú lo escuchaste!
-Lo escuché y se lo dije, ella ya lo sabe y está… -Hermione suspiró.- Está muy triste, Harry, por todo.
-Pues que se enfade con él no conmigo. –Dijo a la defensiva.
-Ella no está enfadada contigo. –Hermione gruñó y puso los ojos en blanco.- Está dolida, la lastimaste sin razón, ¿entiendes eso?
-¿Y Malfoy que? ¿Lo que él haga no importa? –Preguntó Harry enfadado.- Claro, él puede avergonzarme y meterse conmigo sin lastimarla pero yo soy el malo simplemente por explotar.
-Porque tú significas más para ella, Harry. –Le cortó Hermione.- ¿Qué tanto te cuesta entenderlo? Obviamente vas a lastimarla más que él porque le importas más.
Eso le cayó como un balde de agua fría, esa agua que había estado necesitando desde el dí anterior. Las palabras de Hermione eran tan… Obvias, no había nada nuevo en ellas, nada que no supiera y sin embargo le parecieron tan extrañas, como si no las hubiese recordado hasta ese momento, como si hubiese olvidado por completo de cómo eran las cosas.
-Tú… ¿Tú crees?
-Estoy segura. –Dijo la chica también más calmada.- Tienes que dejar de compararte con Malfoy, Harry. No tienes que competir con él… No en cuanto a Hannah.
Harry suspiró y asintió a la vez que se sobaba la frente, sabía que ella tenía razón, no le gustaba, casi le desagradaba más que cuando Hannah la tenía… Quizás porque era más frecuente.
-Fui un idiota, ¿cierto? –Le preguntó con una sonrisa amarga.
-Sí, lo fuiste. –Le dijo Hermione con honestidad.- Pero no hay nada que no se arregle con una disculpa.
-¿Crees que quiera escucharme?
-Deberías ir y averiguarlo tú mismo. –Dijo mirando a donde estaba sentada Hannah.
Harry siguió su mirada y se dio cuenta de que en ese momento su amiga se había levantado y empezaba a caminar hacia la salida del comedor, se volvió hacia Hermione quien le sonrió de manera alentadora y después se puso de pie.
La siguió hacia el corredor principal donde los estudiantes ya empezaban a conglomerarse para ir a sus respectivas clases y estuvo a punto de llamarla cuando pudo divisar una conocida cabellera pelirroja entre la multitud.
Su corazón se aceleró, si Lily estaba ahí tal vez estaba buscándolo, tal vez no estaba tan molesta y quería hablar con él, tal vez Ron tenía razón y después de todo sí iba a disculparlo.
Con esos pensamientos en mente decidió dejar la conversación con su mejor amiga para otro momento y caminar rápidamente hacia su madre, necesitaba hablar con ella y eso no podía esperar.
-¡Lily! -La llamó cuando estuvo lo suficientemente cerca.
Ella se volteó hacia él y lo primero que Harry notó fue las grandes bolsas que tenía bajo los ojos; su corazón cayó a su estómago al darse cuenta de que seguramente había estado llorando. Lo segundo que notó fue la expresión de sorpresa con la que lo observaba, como si no esperara verlo ahí.
-Lily... -Le dijo cuando llegó junto a ella.- Em... Hola.
-Hola. -Respondió ella aun viéndolo algo atónita.
-No... No esperaba verte aquí. -Admitió el chico, sin saber muy bien que debía decir.- ¿Cómo estás?
Inmediatamente se sintió como un idiota, obviamente no iba a estar bien después de lo que había pasado el día anterior.
-Vine a ver a Remus. -Le explicó Lily.- Me invitó a tomar el té y a conversar un poco.
Harry se sintió decepcionado, en serio había guardado la esperanza de que estuviera ahí para hablar con él.
-En fin, no quiero que llegues tarde a tu clase. -Le dijo ella empezando a darse la vuelta.- Hablamos después...
-¡Espera! -Le pidió él sin poder evitar sonar algo desesperado.- ¿Estás enfadada conmigo?
Lily parpadeó varias veces y le dedicó una mirada que Harry no supo como interpretar; al final suspiró.
-Ven conmigo un minuto, Harry, ¿sí?
Él asintió rápidamente, sintiéndose aliviado de que quisiera conversar, había muchísimas cosas que quería decirle. Se apresuró a seguirla, ignorando las miradas curiosas que algunos chicos todavía le dedicaban. Lily chequeó en varias aulas hasta que encontró una que estaba vacía y a la que entraron.
Harry se quedó parado a mitad del lugar mientras que Lily le ponía un hechizo silenciador a la puerta, obviamente deseando que nadie escuchara su conversación.
-Bien. -Dijo ella una vez terminó y antes de volverse hacia él.- La verdad era que no esperaba encontrarte hoy... Aunque sí quería hablar contigo.
-Yo también. -Se apresuró a decir él.- En serio quería hacerlo.
Ella asintió y posó la mirada en sus zapatos a la vez que se mordía el labio inferior de manera pensativa. Harry esperó ansiosamente a que ella empezara, ya preparado para enfrentarse con su molestia, y por eso se sorprendió tanto cuando Lily lo miró y lucía triste y apenada, no enfadada.
-¿Lo estoy haciendo tan mal?
-¿Que? -Preguntó Harry, muy confundido.- ¿De que hablas?
-Esto, todo esto. -Lily movió las manos como tratando de explicarse, suspiró con pesadez.- Ser tu mamá... ¿En serio lo hago tan mal?
Harry sintió como el corazón se le apretaba dolorosamente y de inmediato se sintió culpable. No se había esperado que la conversación tomara ese giro.
-Lily...
-Porque sí es así, te juro que no es porque no lo esté intentando. -Se apresuró a aclararle Lily.- Porque lo hago. Digo, se que soy fastidiosa e histérica y te avergüenzo y definitivamente no soy tan divertida como James pero... Pero te juro que lo estoy intentando.
-Lo se, Lily...
-No, Harry, no creo que lo sepas. -Lo interrumpió con notable tristeza en su voz.- Porque si lo supieras entenderías que yo no le dije nada a Rita Skeeter.
La culpa que lo había estado consumiendo desde la noche anterior pareció terminar de llenar los espacios de su cuerpo que aun quedaban vacíos. Él lo sabía, por supuesto que lo sabía.
-Yo no hablé con ella, Harry. No tengo idea de como se enteró y que en serio hayas creído que lo hice es... -La voz se le quebró un poco y se detuvo un momento para calmarse.- Me duele, de verdad me duele.
A Harry no le costó reconocer la pena en sus ojos, sabía que hablaba en serio.
-Y lo que pasó con Adam...
-¿Estás molesta por eso? -Se apresuró a preguntar.
Ya estaba preparado para empezar a disculparse cuando Lily suspiró y negó con la cabeza.
-No, no estoy molesta por eso. -Respondió con honestidad, sorprendiéndolo.- No estoy molesta porque se que todo eso fue mi culpa, la que estuvo mal fui yo y me merezco como terminó todo. -Tragó saliva y volvió a suspirar.- Pero tú no le dijiste porque fuera lo correcto, ¿cierto? Lo hiciste porque querías lastimarme... Porque sabías que ibas a lastimarme.
En ese momento Harry deseó que se lo tragara la tierra. Quiso negarlo todo pero no podía... Porque Lily tenía razón y eso lo hizo sentir como la peor persona. Ella asintió, con los ojos llenos de dolor, cuando entendió su silencio.
-Y la cosa es que... Yo nunca haría nada para lastimarte, Harry. Y se que lo hice, se que te dejé solo y que por eso te pasaron muchas cosas horribles pero... -La voz se le quebró.- Pero lo hice porque pensé que era lo mejor para ti y se que quizás no me creas pero esa es la verdad... Harry, cuando quedé embarazada no tenía a nadie, ¿entiendes eso? James no estaba, mi padre acababa de morir, mi madre me dijo que no contara con ella para nada y mi hermana ni siquiera me dejó asistir a su boda. Estaba sola y no tenía nada que ofrecerte, pensé que estarías mejor sin mí y honestamente no se cuantas veces más debo repetirlo.
-Me tenías a mí. -Susurró Harry sin pensarlo.- Yo también estaba solo.
Se arrepintió de decir eso al ver como los ojos de Lily se llenaban de lágrimas, sabía que la estaba lastimando y en verdad ya no quería hacerlo... Pero era la verdad.
-Lo se, ahora lo se. -Respondió ella con aflicción.- Y no sabes cuanto lamento no haberme dado cuenta en ese momento. Se que estás enfadado, yo también estoy enfadada por lo que hice, créeme que no pasa un día en el que no me arrepienta pero... -Las lágrimas le ganaron, tomó aire a la vez que se encogía de hombros y posaba la mirada en otra parte.- Pero tarde o temprano vamos a tener que aprender a vivir con eso y avanzar porque si no lo hacemos entonces...
Hubo algo en ese entonces que a Harry no le gustó y que le provocó un escalofrío; abrió mucho los ojos y sintió como los músculos se le congelaban por el miedo.
-¿Qué? -Preguntó en un tono demandante y asustado.- ¿Entonces que, Lily?
Ella soltó un largo suspiró antes de volver a posar sus ojos verdes en los idénticos que tenía Harry.
-Entonces no creo poder seguir haciendo esto. -Le respondió con un hilo de voz.- Ya no se como hacerlo. Harry, todo lo que he hecho desde que llegaste es intentarlo, intentar acercarme a ti, intentar hacerlo bien pero tú no me dejas, solo me alejas y me alejas y no confías en mí y así esto no va a funcionar.
Harry sintió como se le hacía un nudo en la garganta al entender por donde iba la cosa. Sus ojos empezaron a picarle y tuvo que tomar una inmensa bocanada de aire para no ponerse a llorar como un bebé.
-Tú... -Tragó saliva.- ¿Ya no quieres ser mi mamá?
Esa pregunta provocó que los ojos de Lily botaran incluso más lágrimas y tuvo que morderse el labio para no sollozar.
-No hay nada en este mundo que yo quiera más que ser tu mamá. -Susurró con honestidad.- Pero no estoy segura de que tú quieras lo mismo.
Él quiso responder que sí, que por supuesto que lo quería... Pero pensar en lo que Lily había dicho anteriormente lo detuvo. Sabía que tenía razón, tarde o temprano iba a tener que dejar de un lado todo ese resentimiento y rabia que sentía y si no lo hacía entonces era imposible que su relación funcionara.
El problema era que no sabía si podía o si de hecho quería hacerlo.
-Y si ese es el caso entonces... Podemos arreglarlo, ¿de acuerdo? -Le dijo ella, aun llorando pero tratando de lucir más calmada.- Si no quieres estar conmigo podemos resolverlo, Harry. Podemos ir al Ministerio y hablar con la jueza, hacer que le den la custodia a James, puedes vivir con él si eso deseas... Yo solo quiero que seas feliz, no importa lo que eso conlleve.
En serio le creía cuando decía que quería que fuera feliz pero sabía que darle todas esas opciones le dolía, a él particularmente no le encantaban, vivir con James sonaba bien claro... Pero no estaba seguro de querer cambiar la vida que ya llevaba con Lily.
-Lamento no ser la mamá perfecta que deseaste y lamento que esto sea todo lo que puedo ofrecerte pero... -Se encogió de hombros.- No puedo hacer esto mejor a como lo he estado haciendo, no se como.
La mente de Harry empezó a trabajar rápidamente, no sabía que hacer o que decirle para mejorar toda la situación. No quería que Lily se sintiera mal por su culpa, no quería perderla, no después de lo mucho que la había esperado. Pero no sabía como decírselo, como expresarle lo mucho que la necesitaba, así que no lo hizo.
-Piénsalo, ¿sí? -Le pidió Lily por lo bajo.- Piénsalo y dime que quieres hacer.
Harry asintió de manera automática, ¿que tenía que pensar? ¿Si quería volver a alejarse de su madre? Eso definitivamente no era lo que quería y no le hacía falta pensarlo.
Lily se acercó a él y por un momento pensó que iba a abrazarlo, cosa que no lo habría molestado, pero solamente le acarició la mejilla con suavidad, él se movió para no perder el contacto y ella le dedicó una pequeña y triste sonrisa antes de alejarse de él y salir del aula.
Cuando estuvo solo Harry tuvo un escalofrío y sintió como se le formaba un nudo en la garganta. Tomó aire tratando de contener las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.
¿Por qué todo tenía que ser tan difícil? ¿Por qué no podía simplemente disculparla y ya? Quería hacerlo pero todavía existían tantas cosas que le recriminaba y por las que la culpaba que no podía.
Tal vez era eso lo que tenía que pensar, si era lo suficientemente bondadoso como para perdonarla por todo lo que había hecho, como para dejarlo todo atrás y poner de su parte para que las cosas funcionaran.
Sí, definitivamente tenía mucho que pensar.
Hannah pudo ver de reojo como Harry la seguía hacia fuera del comedor y apresuró su paso, no porque no quisiera hablar con él, claro que quería, se moría por hacerlo y arreglar las cosas, pero había algo que necesitaba hacer primero.
Se sintió aliviada cuando después de caminar unos metros se dio cuenta de que ya no la seguía, sin embargo el alivio no la hacía sentir menos triste por todo lo que había pasado el día anterior. También estaba enojada, claro, Harry no había tenido ningún derecho de gritarle y de pagar toda su molestia con ella… Pero más que todo se sentía herida por las cosas que le había dicho. Para Hannah seguía siendo incomprensible que Harry creyera que Draco significaba más para ella que él, eso era inconcebible, nadie podía ocupar su lugar en la vida de la chica, el Slytherin era muy importante para ella… Pero no era Harry.
Se apresuró a salir a los jardines, su clase empezaría en cualquier momento y tenía que encontrarlo rápido para hablar con él y poder entrar, cuarto año de Slytherin tenía libre esa hora así que no debía ser tan difícil.
Y de hecho no lo fue, pudo reconocerlo cerca de la entrada charlando con la insoportable de Pansy Parkinson. Hannah no entendía porque se juntaba con ella, ni siquiera le agradaba. Se acercó un poco con paso decidido y cuando estuvo a pocos metros logró escuchar su conversación.
-¿Viste la cara de Potter cuando entro hoy a desayunar? –Le estaba preguntando Pansy en un tono burlón.- Pensé que se iba a poner a llorar del miedo.
Hannah gruñó a la vez que sentía como el pecho se le llenaba de rabia, ella lo había visto y definitivamente no había estado asustado, solo increíblemente incómodo por toda la atención que no quería, pero claro que esa estúpida chica era incapaz de darse cuenta.
-¿Qué te sorprende? Es un cobarde. –Le respondió Draco también burlándose.- No se como va a sobrevivir el Torneo… Tal vez su cicatriz lo salve.
Hannah nunca se había puesto a pensar en las cosas que Draco debía decir de Harry cuando ella no estaba cerca y ahora que lo escuchaba se sintió como una tonta; si en su cara decía cosas suficientemente malas, obviamente a sus espaldas sería peor. ¿Cobarde? Harry no era cobarde, era la persona más valiente que había conocido y no entendía como podía decir algo así… No entendía como podía burlarse de algo tan grave como lo que había salido el día anterior en El Profeta.
Y lo que dijo después fue incluso peor.
-Honestamente no pensé que entrara hoy al Comedor. –Siguió diciendo Draco.- No después de la sorpresa que le dejamos ayer.
Hannah se quedó de piedra al escucharlo decir eso. Parpadeó varias veces de manera incrédula, no quería creerlo… No lo había querido creer cuando Hermione le había dicho que lo había escuchado diciéndolo, no porque no confiara en su amiga, sino porque quería creer que Draco era mejor que eso, quería creer que lo que todos le decían no era cierto… Quería creer que era tan bueno como ella lo veía.
-Entonces lo hiciste. –Dijo, haciéndose notar por fin.
Ambos Slytherin se sobresaltaron al verla, Pansy puso los ojos en blanco y le dedicó una mirada despectiva, Draco por su lado se puso incluso más pálido y la miró con los ojos muy abiertos.
-¿Se te ofrece algo, Tanner? –Le preguntó Parkinson con una mirada de superioridad.
-No puedo creer que lo hicieras. –Dijo Hannah, sin prestarle atención, viendo a Draco.- No puedo creerlo…
-Hannah…
Ella negó con la cabeza y negada a escuchar otra palabra se dio vuelta y emprendió su camino de nuevo hacia el Castillo, las lágrimas acumulándose en sus ojos sin importar cuanto quisiera apartarlas. Lo escuchó correr detrás de ella y deseó poder desaparecer.
-¡Hannah, detente! –Le pidió Draco tomando su brazo y obligándola a voltear a verlo.- ¿Qué te pasa?
-Déjame en paz. –Le espetó con la voz quebrada.- No quiero hablar contigo.
-¿Por qué lloras? No entiendo que te pasa.
Le dedicó una mirada incrédula, no podía ser que en serio no se diera cuenta.
-¿Cómo me preguntas eso? ¡Te escuché, Draco! ¡Fuiste tú quien pegó los periódicos ayer en el comedor!
-¿Y? –Preguntó con un bufido.- Fue solo una broma, Hannah, no exageres.
-¿Una…? ¡¿Una broma?! –Preguntó elevando la voz.- ¡Eso no fue una broma! ¡Las bromas son graciosas y eso no lo fue! ¡Me peleé con Harry por culpa de eso!
-¿Y por que te peleaste con él?
-¡Porque me dijo que habías sido tú y yo lo negué! –De repente se sentía como una imbécil por haberlo hecho.- ¡Te defendí y resultó que me gané una pelea por nada!
-¿Y por que lo hiciste? –Preguntó él a la defensiva.- Yo no te pedí que me defendieras.
-¡Lo hice porque no pensé que fuera capaz de algo así! ¿Qué no te das cuenta de lo que hiciste?
-Es solo un estúpido artículo, Hanna. –Le dijo enfadado.- No es como si fuera cierto. –De repente su mirada se volvió confundida.- No lo es, ¿o sí?
Ella bufó frustrada, ni sabía si era cierto y de todas formas se había encargado de que todos lo leyeran.
-¡No importa si es cierto o no! –Exclamó, negada a decirle la verdad.- ¡Lo hiciste para lastimar a Harry y…!
-¿Y eso que demonios importa? –Preguntó empezando a alzar la voz también.- ¡Lo fastidié a él no a ti! ¡No entiendo porque arma un escándalo!
-¡Es lo mismo! ¡Es como si me lastimaras a mí! ¿Qué tan difícil es entenderlo?
Los ojos de Draco se oscurecieron ante eso y su expresión se volvió más fría y dura. Como una máscara.
-Es muy difícil en verdad. –Le respondió con rudeza.- No es mi culpa que te afecte tanto como se sienten los demás.
Hannah abrió muchísimo los ojos, anonadada. Buscó en la expresión de Draco por algún indicio de culpa o arrepentimiento… Pero no había nada, casi creía que no podía importarle menos y ante esto sintió como su corazón se agrietaba un poco.
-No los demás. Él. –Le dijo a la vez que dos lágrimas rodaban por sus mejillas.- Me afecta como se sienta porque me importa… Pero eso a ti te da igual.
-Claro que me da igual Potter, Hannah, ya te lo he dejado claro.
-No, te da igual lastimarme. –Le espetó la chica, llorando.- Yo no te importo.
-¡Sí me importa! –Respondió Draco de inmediato.- ¡Pero no por eso tengo que llevarme bien con Potter!
-¡Yo nunca te he pedido eso! –Exclamó ella frustrada.- ¡Solo te pedí que no te metieras con él! ¡Por mí! ¿Por qué no podías hacer eso?
Le dedicó una mirada triste y suplicante que él le desvío, ni siquiera era capaz de verla. Hannah sentía que la imagen que había tenido de su amigo durante tantos años se estaba quebrando ante sus ojos… Era como si no lo conociera.
-No puedes tener todo lo que quieres, Hannah. En algún momento vas a tener que escoger…
-Tú no quieres eso. –Respondió ella en un susurró.- De verdad no lo quieres.
-¿Por qué no? –Preguntó con brusquedad, volviendo a posar sus ojos en los de Hannah.- ¿Por qué no lo querría?
-Porque si tengo que escoger… Voy a escoger a Harry. –Dijo Hannah, llorando pero con firmeza.- Sí en serio eres incapaz de compartirme con esa otra parte de mi vida y en serio me haces elegir… Lo elegiré a él.
No le dio tiempo de ver su reacción ni que le respondiera ya que se dio la vuelta rápidamente y empezó a alejarse. Esperó y deseó que la siguiera, que se acercara y se disculpara y le mostrara ese Draco que quería y que hacía que defenderlo valiera la pena… Pero no lo hizo, por supuesto que no lo hizo.
La chica suspiró con fuerza a la vez que más lágrimas dejaban sus ojos. Había sido tan tonta, tan ingenua, al pensar que podía unir esas dos partes tan diferentes de su vida y hacer que funcionaran. No importaba cuanto esfuerzo y energía pusiera en eso… Nunca había sido posible.
Y ahora tenía que lidiar con el dolor que causaban esas esperanzas rotas.
Hola… Sí, he vuelto con este capítulo que ha sido igual de triste que el anterior, además que no estoy segura de que fuera completamente interesante, creo que me ha quedado algo aburrido pero ustedes juzgaran.
Se que todos estaban esperando por el momento en que James consuele a Lily y lo hará, pero en el próximo capítulo. ¡Lo siento! Se que siempre parezco que lo retraso todo pero es que necesitaba estas escenas antes de ir a eso, prometo que cuando llegue el momento valdrá muuuucho la pena. Ya verán.
Y en lugar de Jily, hemos tenido más sobre el retraso de Marlene que sorprendentemente los tiene muy interesados, digo sorprendentemente porque no esperaba tantos comentarios sobre eso, aunque no se porque, pero me encanta jejeje, es un tema que me tenía nerviosa, (aun es así) y me gusta ver que está teniendo buen recibimiento.
Pensé que me tardaría más subiendo esto pero los estudios de hoy terminaron más rápido de lo esperado y pues termine volando la escena que me faltaba. ¡Buenas noticias! Salgo de vacaciones el miércoles hasta finales de abril así que tendrán toda mi atención(L)
No puedo irme sin darles UN MILLÓN DE GRACIAS! Esta historia ha pasado los 300 reviews y yo no me lo puedo creer, no saben lo que significa para mí. En este momento Life Unexpected y ustedes son de las cosas más bonitas que tengo en la vida y por eso les estoy inmensamente agradecida, no se imaginan cuanto los adoro a cada uno de ustedes que se toman la molestia de dejarme sus opiniones, son lo máximo, mis amores, se los juro! Les debo el regalito por los 300 y prometo que se los traeré en Semana Santa.
No me extiendo más, solo quiero decirles que el siguiente será mucho mejor e interesante, estoy emocionada y nerviosa, pasarán cosas importantes. ¡Nos leemos entonces! Les mandó un millón de besos, cuídense y se los repito: LOS ADORO(L)
PD: Creo que el golpe que le dieron a James me dolió más a mí que a él.
