.


CAPÍTULO 28:

"Enfrentando la Realidad"


Kurt estaba revisando unas fotografías que había tomado en la mañana cuando su celular sonó.

- ¡Hola Quinn!

- Hola precioso. ¿Cómo estás?

- Estoy bien. ¿Y tú?

- Muy preocupada.

- ¿Por qué? ¿Qué ocurre?

- Es Blaine.

- Ah… ¿Y ahora qué tiene?

- Algo pasó entre ustedes el último fin de semana que fue a verte, ¿cierto?

- No.

- ¡No me mientas! Blaine se fue feliz y emocionado porque iban a pasar juntos esos dos días, pero regresó mal. Es obvio que algo ocurrió. ¿Se pelearon?

- Quinn, con todo el amor que te tengo te digo que no es algo que te concierna. Es mejor que te mantengas al margen.

- ¿Mantenerme al margen? ¡Eso es imposible! Blaine regresó mal de ese viaje, ha estado muy deprimido, dejó de comer y de tomar sus medicinas. Ni siquiera fue al control que le tocó el jueves pasado.

Ha pasado con mucho dolor y diferentes malestares.

- Princesa, él es un adulto y está en pleno goce de sus facultades mentales. Si decidió tomar una decisión tan estúpida, no hay nada que puedas hacer al respecto.

- ¿No entiendes lo que dije? Está deprimido. Hace una semana y media regresó totalmente abatido y llorando, y es lo único que ha hecho desde entonces.

Ese día entró a su habitación y se acostó en la cama. No se ha levantado más que para ir al baño. Lo tuve que obligar a cambiarse de ropa porque ni siquiera se baña. Sólo está ahí, llorando, consumiéndose por el dolor tanto físico como emocional. Su cuerpo no soporta nada, lo obligué a tomarse un té y a los pocos segundos lo vomitó, y fue así cada vez que tomaba aunque sea un poco de agua.

Me duele tanto verlo así. Lo raro es que él estaba bien antes de ese viaje.

- Llama al médico para que lo vaya a ver. Aunque creo que lo que pretende es llamar la atención. Seguramente está esperando que yo viaje para allá y…

- ¿De qué hablas? Blaine me prohibió decirte algo. Es más, dijo que no quería saber nada de ti.

- ¿Qué?

- Exactamente lo que dije. Una razón más para creer que se pelearon o algo ocurrió.

Si te llamé fue por decisión propia y en contra de su voluntad porque estoy aterrada. Él no tiene idea que estoy hablando contigo.

- Disculpa Quinn, pero me tengo que ir. Leo llegó por mí.

- ¿Vas a salir con él?

- No veo qué tiene de malo eso. Es mi novio y tenemos una cita.

- Te llamé porque estoy mal.

- Hermosa, si pudiera, estaría a tu lado en un segundo. Lamentablemente no es así.

- Pero… Podemos seguir hablando.

- Sobre él. No, gracias.

- ¿Cómo puedes actuar de esa forma? ¿No te importa que Blaine esté tan mal?

- ¿Y qué se supone que voy a hacer? ¿Qué quieres de mí?

- No lo sé, tal vez que hables con él. Que vengas el fin de semana… Algo.

- Definitivamente no. No quiero verlo ni saber de él en lo absoluto.

- Kurt deja de comportarte como un niño malcriado. Alguien tiene que ceder.

- ¿Sabes? Es curioso como últimamente pareces más su mejor amiga que la mía.

- No es verdad.

- ¡Claro que sí! Me tengo que ir. Adiós. – Cortó la llamada.

- ¿Qué sucede amor?

- Discutí con Quinn. Pero no importa.

- ¿Estás listo?

- Sí, Leo. Vamos.

- ¿Y mi beso?

El ojiazul le dio un pequeño beso en la mejilla y se apresuró en avanzar hacia la puerta.

кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε кℓαΐиε

Kurt intentaba concentrarse en la película que se proyectaba en la gran pantalla, pero no podía dejar de pensar en lo que Quinn le había dicho.

¡Estúpida llamada! ¡Estúpido Blaine!

- ¿Qué ocurre? – Preguntó el modelo con el ceño fruncido. – ¿No te gusta la película?

- No me siento bien, quiero regresar al departamento.

- ¿Otra vez? Ya se te está volviendo costumbre esto.

- ¿A qué te refieres?

- A que cada vez que salimos, repentinamente te sientes mal y tenemos que cancelar los planes. – Vociferó, ganándose el abucheo y comentarios negativos de algunas personas por estar haciendo bulla.

- Leo...

- Estoy cansado de esta situación. Si te quieres ir, hazlo. No voy a detenerte, pero tampoco voy a salir del cine. Quiero ver esta película y he pagado por ella.

- Bien. No tienes que seguirme.

- No lo haré.

Kurt se levantó de su asiento y caminó hacia la salida, dándole una última mirada a su novio.

En el trayecto a su departamento, pensaba en lo que Leonardo había dicho. Sabía que tenía razón, desde lo sucedido con Blaine aquel fin de semana, la relación con su pareja estaba muy mal, en realidad desde antes, pero a partir de aquel día, el cargo de consciencia no lo dejaba en paz, sin embargo no se había atrevido a decirle nada de lo acontecido.

Al llegar, se cambió de ropa y se metió a la cama. La verdad es que sí le dolía la cabeza, aunque no estaba seguro en qué momento el malestar había surgido.

Cerró los ojos, y lo primero que llegó a su mente fue el recuerdo de aquel hombre de cabello rizado y la forma en la que lo miraba con dulzura o como le sonreía. Abrió los ojos y contempló con rabia el techo. Aquellas memorias no dejaban de perseguirlo y comenzaba a sentirse enfermo.

Lo mismo se repitió toda la noche por lo que en un momento dado se sentó al borde de la cama totalmente fastidiado.

- ¡Todo es tu culpa Anderson! ¡Siempre tú culpa! ¡Sólo me has arruinado la vida desde que te conocí!

Tú con tu estúpida arrogancia y tus pretensiones… Tus aires de grandeza… Tu dulce sonrisa y esos ojos tan hermosos…

¡Mierda! ¡Te odio Blaine! – Empezó a llorar y se abrazó a sus piernas. – ¡Te odio con todas mis fuerzas!

Tomó su celular dispuesto a decirle unas cuantas cosas. Entró a la lista de conversaciones y vio un mensaje sin leer. Recordó en ese momento que horas después de aquel altercado que tuvo con el pelinegro, se había dado cuenta que tenía una notificación de él, la cual decidió ignorar hasta el punto de olvidarse de ella.

Pensó seguir haciendo lo mismo al entrar al chat pero se sorprendió al ver lo extenso que era el texto y que incluía dos fotografías. Las miró desconcertado por unos segundos y fue cuando al recordar, se estremeció.

~ FLASHBACK ~

Kurt despertó en medio de la madrugada y vio a Blaine escribiendo en el celular.

- ¿Qué haces? Deja eso y duerme. – Arrastró las palabras por el sueño.

- No puedo. Mi corazón está expresando todo lo que siente y tengo que permitirle que se libere.

- Bien. – Colocó su cabeza en el hombro del ojimiel y cerró los ojos. El sonido de una cámara lo hizo abrirlos y mirar hacia un costado. – ¿Qué hiciste?

- Tomé una foto de nosotros.

- ¿Por qué?

- Porque un momento como este debe registrarse. Claro que lo voy a guardar en mi corazón y nunca podré olvidarlo, pero quiero una fotografía como recuerdo.

- Me encanta este lado tuyo tan romántico. No sé por qué te empeñabas tanto en esconderlo. – Se movió un poco y empezó a besarlo. Acto que fue correspondido al instante.

Al separarse, abrió los ojos y se encontró con los orbes dorados contemplándolo con adoración, y una gran sonrisa resplandeciente que sabía era sólo para él. No era una de las acostumbradas a usar por el ex modelo cuando posaba, esta era totalmente genuina y muy dulce además.

- Mira hacia arriba. Quiero otra foto.

Kurt apoyó su cabeza junto a la del pelinegro y lo abrazó. Sonrió ligeramente al teléfono y luego de escuchar el sonido característico de la cámara, volvió a besarlo.

Cuando se separaron, enterró el rostro en el cuello de éste y se dispuso a seguir durmiendo mientras el de rizos no paraba de hablar.

~ FIN DEL FLASHBACK ~

Observó la primera fotografía, aun cuando estaba con los ojos cerrados y evidente somnolencia, su rostro reflejaba paz y felicidad.

Por su parte, Blaine estaba radiante, y lo miraba de una forma tan especial. Era una mirada que gritaba TE AMO.

Pasó a la siguiente imagen, se veían tan bien juntos, los dos sonreían y se notaba que eran inmensamente felices.

Haciendo caso omiso a lo que estaba sintiendo, se dispuso a escribir y decirle a Blaine todo lo que pensaba y lo enojado que estaba con él, pero los recuerdos lo invadían y cada cosa que ponía, terminaba borrándola.

Con la respiración entrecortada y dedos temblorosos, buscó el inicio del mensaje para empezar a leerlo.

Kurt

Por lo general hacer algo como esto no sería fácil para mí, sin embargo contigo todo es tan natural y es por eso que quiero y necesito expresarte todo lo que siento.

Sé que no soy perfecto, ni siquiera soy probablemente el hombre ideal para ti porque mereces a alguien tan extraordinario como tú, sin embargo, estoy aquí abriendo mi corazón con la esperanza de algún día ser lo suficientemente bueno como para merecerte.

Aunque después de lo que vivimos juntos esta noche, creo que he empezado a ganarme tu amor, y te aseguro que no me detendré hasta saber que me amas tanto como yo a ti.

Sí, te amo. Te amo como no he amado a nadie en mi vida. De hecho, siempre ha sido una palabra tan difícil y complicada para mí, pero cuando se trata de ti, fluye de mis labios con facilidad como cuando te la dije por primera vez.

Gracias por ayudarme a transformarme en la persona que alguna vez fui y dejar de lado al monstruo en el que me había convertido.

He atravesado muchas cosas para poder llegar a este punto, incluso por esta enfermedad que tengo y que a veces vuelve mi vida demasiado caótica, sin embargo, si todo esto me llevó a ti y a estar a tu lado en este momento el que te contemplo dormir tan plácidamente, volvería a pasar por ello las veces que fuesen necesarias.

Haber tenido relaciones contigo ha sido sin duda la experiencia más especial y maravillosa del mundo. Porque aun cuando no intimamos en su totalidad, me entregué a ti como jamás lo he hecho en mi vida. Sí, por cursi que suene, esta noche me entregué en cuerpo y alma y fui totalmente tuyo.

Cada poro de mi cuerpo ahora te reconoce y también te pertenece. Y aunque me esté adelantando a los acontecimientos, me atrevo a decir que te sentí mío en cada movimiento y en cada segundo que nuestros cuerpos se volvieron uno mientras nuestras almas se conectaban.

Gracias por una noche inolvidable, gracias por entregarte a mí, gracias por permitirme demostrarte lo mucho que te amo.

Tengo que añadir algo que considero importante que sepas. Durante cuatro meses no he estado con nadie porque quería sentirme digno de ti. Sé que eso no borra mi pasado, pero realmente necesitaba y deseaba sentirme limpio en todos los sentidos porque es lo mínimo que mereces.

Al comienzo lo consideré como estar en abstinencia y confieso que fue difícil, pero luego de meditarlo me di cuenta que en realidad se trataba de serle fiel a la persona que tanto significaba para mí, y fue cuando dejó de ser un sacrificio. Al contrario, me sentía bien conmigo y supe que estaba haciendo lo correcto.

Tal vez pienses que es una tontería o algo parecido porque sólo hemos sido amigos durante este tiempo, sin embargo, albergaba la esperanza de que algún día el destino te trajera a mí, y le agradezco infinitamente que fuese antes de lo que hubiese imaginado.

Despertaste hace unos pocos minutos y fue hermoso verte somnoliento, así que tuve que aprovechar para tomar estas fotos que estoy adjuntando.

¿Sabes? Jamás me quedé con nadie luego del sexo, pero contigo no fue sólo algo sexual, contigo significó mucho y fue totalmente especial. Es por eso tal vez que se siente tan bien seguir en tu cama y tenerte abrazado a mí de esa forma tan cálida y perfecta.

Podría seguir escribiendo, porque no me voy a cansar de repetir lo hermoso que eres, lo extraordinario que fue lo que compartimos esta noche y lo inmensamente feliz y enamorado que me siento, pero ahora lo que más quiero es abrazarte y poder soñar contigo y el futuro que empezaremos a construir juntos.

Me siento flotando en una nube, y es que todavía no puedo creer que todo esto esté sucediendo. La vida por una vez me sonríe y me siento tan dichoso.

Sólo voy a agregar que no puedo esperar a que llegue el amanecer para despertar a tu lado, llenarte de besos y repetirte una y mil veces cuanto te amo.

Al terminar de leer, Kurt temblaba y su rostro estaba surcado por un mar de lágrimas. Dejó el teléfono a un costado y el recuerdo de lo que sucedió aquella mañana lo golpeó con fuerza.

~ FLASHBACK ~

El ojiazul se sentía tan dichoso y completo luego de la maravillosa noche que compartió con Blaine. Tenerlo entre sus brazos durmiendo era como un sueño. Lo vio despertarse poco a poco y no pudo evitar sonreír.

Sin embargo su felicidad se vio empañada al recordar que tenía un novio y entró en pánico, apartándose velozmente y empezando a respirar con dificultad.

- ¿Qué ocurre, Kurt?

- ¡Vete! ¡Vete de aquí! ¡Ahora!

- No entiendo. ¿Qué pasa?

- ¿Cómo pudiste? ¡Sal de mi cama! – Lo empujó.

- ¿Puedes calmarte y explicarme qué rayos sucede? – Inquirió al levantarse.

- Lo que hicimos anoche estuvo mal, muy mal.

- No veo cómo pudo estar mal.

- Claro, porque a ti no te importa.

- Sigo sin entender una palabra de lo que dices.

- Lo que hicimos nunca debió pasar.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué? ¿Estás bromeando acaso? Tengo un novio, por eso, maldita sea.

- Anoche no parecías recordarlo.

- ¡Cállate! ¡Todo esto es tú culpa!

- ¿Mi culpa? Te recuerdo que fuiste tú quien me besó, tú comenzaste a tocarme, tú me trajiste hasta tu habitación.

- ¡Y no sé por qué lo hice!

Me dejé llevar y estuvo mal. Todo fue un error, un terrible error. Pero para ti esto no significa nada.

- ¿Qué? ¿Qué quieres decir con eso?

- Que cuando te entregas a una persona es porque la amas, para mí es de esa forma y siempre será así, pero lo de anoche fue sólo una estúpida calentura. A mí me afecta mucho lo que hicimos, pero a ti no, estás ahí tan tranquilo, pero qué más se puede esperar si estás acostumbrado a acostarte con cualquier cosa que se mueva.

Sin pronunciar palabra alguna, Blaine tomó su pantalón del suelo, se dio la vuelta y salió de la habitación.

¡No me dejes hablando solo! – Corrió para perseguirlo, encontrándolo en la sala poniéndose sus prendas.

- ¿Qué crees que estás haciendo?

- Querías que me fuese, es lo que hago.

- ¡Así de fácil es todo para ti siempre!

- Piensa lo que quieras, Hummel.

- Es tan típico de ti… Te acuestas con alguien sin que importe nada y luego sólo desapareces de su vida.

El pelinegro se volteó y lo miró con enojo. – ¡Esto significó para mí más de lo que puedas imaginarte! Desde el día que me di cuenta que te amaba soñé con este momento.

- ¡Por favor! ¡No puedes estar dos días sin tener a alguien en tu cama!

- ¡Cuatro meses! – Gruñó indignado.

- ¿Qué?

- Hace cuatro meses te dije que te amaba. Hace cuatro meses que estoy en abstinencia, por ti. Porque estúpidamente llegué a pensar que tal vez, sólo tal vez la suerte me sonreiría por una vez en mi miserable vida, y me darías una oportunidad.

Y si en algún momento llegábamos a estar en una situación íntima, quería sentirme digno de ti, quería sentirme limpio y que te merecía.

Cuatro meses que al comienzo fueron una tortura, pero cuando logré centrar mis pensamientos en la razón por la cual lo estaba haciendo, todo cobró sentido y dejaron de pesarme. Ya ni siquiera pensaba en ello.

- ¿Me estás tratando de decir que hace cuatro meses no te acuestas con nadie porque me estabas esperando? ¡Ja!

- ¿Sabes qué? Me da igual. Di lo que quieras, piensa lo que quieras. Ya no importa. Sólo me desconcierta la forma en la que anoche estabas lleno de halagos y palabras dulces y ahora… Ahora sales con esto… Es como si hubiese estado con una persona y despertado con otra.

Pero no te preocupes, me queda todo claro, y no volverás a saber de mí nunca más. Quédate con tu novio y tu vida perfecta. Espero seas muy feliz.

~ FIN DEL FLASHBACK ~

- ¡ESTÚPIDO BLAINE! ¡UNA Y MIL VECES IMBÉCIL! ¡TE ODIO! – Gritó en medio del llanto.

Odio tus besos, tus caricias, tu manera de mirarme, la forma en la que me haces sentir… Tu… Tu… ¡Te extraño! Ya no puedo negarlo. Te quiero tanto. – Se abrazó a sus piernas mientras su cuerpo temblaba.

De pronto la conversación que tuvo con su mejor amiga retumbó en su cabeza.

- ¿Qué ocurre?

- Es Blaine.

- Ah… ¿Y ahora qué tiene?

- Algo pasó entre ustedes el último fin de semana que fue a verte, ¿cierto?

Blaine se fue feliz y emocionado porque iban a pasar juntos esos dos días, pero regresó mal. Es obvio que algo ocurrió. ¿Se pelearon?

Blaine regresó mal de ese viaje, ha estado muy deprimido, dejó de comer y de tomar sus medicinas. Ni siquiera fue al control que le tocó el jueves pasado.

Ha pasado con mucho dolor y diferentes malestares.

Hace una semana y media regresó totalmente abatido y llorando, y es lo único que ha hecho desde entonces.

Ese día entró a su habitación y se acostó en la cama. No se ha levantado más que para ir al baño. Lo tuve que obligar a cambiarse de ropa porque ni siquiera se baña. Sólo está ahí, llorando, consumiéndose por el dolor tanto físico como emocional. Su cuerpo no soporta nada, lo obligué a tomarse un té y a los pocos segundos lo vomitó, y fue así cada vez que tomaba aunque sea un poco de agua.

Me duele tanto verlo así. Lo raro es que él estaba bien antes de ese viaje.

- Princesa, él es un adulto y está en pleno goce de sus facultades mentales. Si decidió tomar una decisión tan estúpida, no hay nada que puedas hacer al respecto.

-¿No te importa que Blaine esté tan mal?

- ¿Y qué se supone que voy a hacer? ¿Qué quieres de mí?

- No lo sé, tal vez que hables con él. Que vengas el fin de semana… Algo.

Entonces comprendió lo que debía hacer, trató de regular su respiración y calmarse lo suficiente como para cambiarse de ropa e ir a buscar a Leo. Tenía que contarle lo que había sucedido, además de comunicarle la decisión que había tomado.