Cap. 24 Una parte de mí me lo decía

Prov Bella

Desperté jadeante, aun estaba en el hospital. Al parecer había tenido la peor de mis pesadillas.

Estaba recostada en un pequeño sillón, la cual estaba junto a una cama. Me levante poco a poco y pude ver de quien era la cama. Ahí, acostada e inconsciente se encontraba Alice. Me dolía ver tan mal a mi amiga. Todo esto pasaba por que las tres habíamos querido un fin de semana, juntas. Ahora me parecía tonto querer tener un "fin de semana de chicas". Era el peor fin de semana de mi vida. Quise que todo fuera nuevamente un sueño, que todo lo que estaba pasando fuera simplemente una mentira, pensar que solo hace unos días me encontraba del brazo de Edward, bailando después que me había pedido matrimonio.

Los doctores no me decían nada de lo que les pasaba a mis amigas, solo me habían dicho que si me hubiera tardado más en traerlas, hubieran muerto.

No había hablado con Edward, Emmett o Jasper desde que les colgué el teléfono, odiaba que prefirieran creer que ellas los habían engañado en vez de pensar que posiblemente las habían violado.

– ¿Tú eres la familiar de ella? – me volteé rápidamente, el doctor encargado del caso de mis amigas estaba parado en la puerta.

–Soy su mejor amiga, igual de la señorita Hale. ¿Cómo están mis amigas?

–Ellas estarán bien – al fin alguien me da buenas noticias, casi salté de alegría en cuanto me lo dijo. No pude evitar acercarme a él y abrazarlo, estaba tan contenta que mis amigas se fueran a recuperar muy pronto.

–Gracias, Gracias, Gracias. No sabe cuanto he esperado por que me dijeran eso.

–Me imagino, ellas despertarán en poco tiempo, por el momento están dormidas. Debería de llamar a sus padres y avisarles que están aquí.

–Lo haré – salí del cuarto con una sonrisa de oreja a oreja, mis amigas saldrían pronto de aquí y ellas estarían bien. Solo faltaba denunciar a los idiotas que les hicieron esto, se merecen pasar años en prisión y más, incluso se merecen la muerte.

Les marqué a los padres de Alice y luego a los de Rosalie, ambos dijeron que llegaría lo más pronto posible.

El doctor se quedó revisando a Alice, yo estaba mirando desde la ventana del pasillo que daba al cuarto. Ella estaba tomando un poco de color, ya no se veía tan pálida como la noche anterior.

– ¿Bella? – esa voz, era la voz aterciopelada que me derrito con solo escucharlo, aunque fuera hablando por teléfono, él siempre lograba derretirme.

– ¿Edward? – me volteé y realmente él estaba parado en frente de mí, mirándome con preocupación.

– ¿Te encuentras bien?

–Perfectamente, ¿Qué crees? Alice y Rosalie despertarán pronto – le dí la gran noticia y él me abrazo fuertemente contra su pecho.

–No sabes cuanto me alegra saberlo, por cierto, no vuelvas a asustarme así. Mucho menos apagues tu celular cuando no se donde estás – y ahí estaba ese tono sobre protector que tanto me gustaba de Edward.

Iba a decirle que estaba bien, pero sentí que algo en mis pantalones sonaba, me retiré de él lentamente y contesté.

– ¿Hola? – respondí, no reconocía el número.

–Bella, soy el padre de Alice, acabo de llegar, pero no se donde esta ella, ¿puedes venir?

–Voy, en un minuto estoy ahí.

Posteriormente, colgué.

–Eran los padres de Alice, me dijeron que si podía ir con ellos y enseñarles donde estaba su habitación. En un momento vuelvo, ¿puedes cuidar de Alice mientras voy? – el asintió y yo salí corriendo con los padres de Alice.

Los encontré en la recepción, ambos abrazados uno al otro, esa era la imagen que tenía de Edward y yo cuando nos casaremos y tuvieramos hijos, igual de lindos, a pesar de las circunstancias. A penas aparecí, ellos voltearon y corrieron a mi lado.

Caminamos tan rápido como podíamos y llegamos al cuarto de Alice, pero no encontré a Alice como la había visto la última vez.

La última vez que la vi, ella estaba dormida e inconsciente, sola.

Ahora, estaba despierta, con su brazo alrededor del cuello de mi prometido y besándolo. Mi corazón se detuvo en cuanto vio aquella escena y de mi voz solo salió un simple:

– ¿Edward? – entonces ambos voltearon, él me iba a decir algo, mas yo salí corriendo y me escondí en el baño de mujeres. Ahí lloré por mucho tiempo, la verdad no supe cuanto tiempo estuve ahí encerrada.

Una parte de mi me decía que ella no lo había olvidado, pero yo había creído que él si la había olvidado.

Ahora veo que no.

Perdón por la tardanza, la escuela no me deja trabajar xD

Espero sus comentarios