Hola chicas! Como prometí estoy intentando actualizar más rápido, gracias por sus review en el cap anterior,me han dejado claro que son realmente incondicionales con esta historia, así que seguiré escribiendo un poco más, aunque claramente esto tiene que terminar alguna vez, no es Greys Anatomy chicas jajaja

Eso si les advierto que como quieren que esto siga, ya tengo pensando el drama, espero que disfruten de este capitulo...


Capitulo veintinueve: Dar las gracias

Toda la atención estaba puesta en Sophie, más bien en la niña que tenía en sus brazos, esa pequeña morena de pelo oscuro ondulado que escondía su rostro en el cuello de la doctora.

-Alison…no quieres hablarnos sobre la "sorpresa"-la instó Kayle tan "sorprendida" como todas ahí-.

-Claro-dijo alegre como siempre y se sentó en el sofá tomando una copa de uno de los mozos del delivery que Rachel había contratado-Ella es Alaia Clayton-Foster-agregó como si con decir su nombre explicara toda la situación-.

Sophie ya se había sentado en el gran sofá junto a su esposa, las demás se habían ido acercando a saludar.

-¿No sabíamos que alguna estuviese embarazada?-inquirió Santana sonriendo divertida, acercándose para acariciar a esa pequeña, otra chica más para la familia-.

-La adoptamos-respondió Sophie- Llegó a la fundación gravemente enferma, he tenido que operarla varias veces, ella…ella es huérfana… la guerra ha dejado muchos huérfanos… la vimos y nos enamoramos…-dijo haciéndole cariño, el mismo gesto que repitió Alison- Ha sido un proceso muy engorroso, largo, agotador, pero ya es nuestra, queríamos viajar antes pero no podíamos dejar el país sin antes tener los documentos que acreditaran la adopción-explicó con más detalle Sophie acercándola a su pecho- Ha sufrido más a sus dos años y medio que mucha gente-.

Aquella historia había conmovido a todas las personas presentes en ese salón, Kayle miraba orgullosa a sus mejores amigas y entendía claramente la emoción en la voz de Sophie, era casi relatar su propia historia, así que no le sorprendía que hubiesen tomado una decisión como esa.

Una decisión de amor.

-Pues entonces tenemos una razón más para agradecer en este día-rompió el silencio la doctora Carpentier-.

-También tendrás que agradecer que estamos de vuelta, nos vamos a radicar aquí definitivamente-agregó Alison haciéndole un guiño-.

En eso entró la última persona que faltaba, Charlotte se había retrasado y les dijo a sus madres que se fueran antes sin ella. El día anterior había recibido una noticia por la que estaba a la espera y se quedó en casa arreglando algunos pendientes, cuando entró al salón se fijó en dos personas en particular que no esperaba ver, primero la nena que tenía en sus brazos su tía Sophie, a quien de inmediato le sonrió, luego fijo sus ojos verdes en el acompañante de Beth, a quien claramente no le sonrió.

-Hola a todos-saludó- ¿Y está hermosa princesa, quién es?-agregó acercándose-.

-Aquí está mi preferida viéndose más guapa de lo que alguna vez lo fue su madre-expresó Alison abrazándola fuertemente-.

-Tú no estás nada mal eh-respondió Charly y luego se puso en cuclillas para ver más de cerca a la niña-Hola preciosa, soy Charly-le dijo tomando su mano-.

Lo que había dicho Sophie era muy cierto, esa pequeña había sufrido demasiado y eso se veía graficado en el retraso que tenía en comparación a otros niños de su edad en el desarrollo de su personalidad y el lenguaje. Por lo que a sus madres les sorprendió que Alaia sacara su rostro del cuello de Sophie y le diera una pequeña sonrisa a Charlotte, como respondiendo a su saludo.

-Bienvenida a la Familia, princesa-le susurró besándole la manito con todo el cariño-.

-Otra mujer que cae bajo los encantos de Charly Carpentier-bromeo Alison haciendo reír a más de alguna-.

Celeste, quien estaba en una esquina bebiendo una soda, no se había perdido detalle de esa interacción y no pudo más que estar de acuerdo con lo que había dicho Alison, al parecer no importaba la edad ni nada, ninguna mujer lograba resistirse a Charly.

Charlotte se levantó buscándola con la mirada, parecía que ya había pasado la sorpresa por lo que las conversaciones relajadas volvieron a oírse en el salón de la casa Fabray-Berry.

-¿Podemos hablar?-le pidió Charly llegando hasta ella, poniéndose al frente-.

Celeste afirmó con la cabeza y salieron al jardín para poder estar a solas, el frio de la última semana de noviembre se estaba sintiendo en Nueva York y Charly notó de inmediato que su rubia no estaba preparada para enfrentar aquella brisa fresca así que caballerosamente se quitó la chaqueta y la puso sobre sus hombros.

-Gracias-dijo la rubia-.

-Cielo…-comenzó a hablar- Yo no quise herirte, lo que menos quiero es herirte…-agregó-.

-Lo sé- reconoció-Exageré en mi reacción, puedo reconocerlo- agregó Celeste- me deje llevar por las palabras de Brooke y…-.

-¿Qué te dijo Brooke?-inquirió Charlotte interrumpiéndola-.

Celeste suspiró.

-En resumen, que disfrutara mientras podía de tenerte, que te terminarías aburriendo de mí, que la monogamia no era lo tuyo…cosas como esa-respondió-.

Charly empuñó su mano con rabia, si volvía a ver a esa mujer alguna vez no escatimaría en palabras ofensivas para ella.

-Cielo…-.

-Y una parte de mi cree que no está tan equivocada, porque aunque odio pensarlo creo ambas sabemos que puede pasar, que te termines aburriendo de mi-aseguró Celeste viéndola a los ojos- O que escapes a Berlín y tus visitas sean cada vez más cortas…

-No digas eso, lo estoy intentando-le pidió con su voz herida-De hecho hay algo…-.

-Lo estás intentando-repitió interrumpiéndola y tomó entre sus manos una de Charly-Lo sé, sé que lo estás intentando, pero no debería ser así ¿sabes?, siento que estás intentando ir contra tu naturaleza y no se siente bien…te amo Charly, te amo por lo que eres, no por lo que intentas ser…-explicó intentando decirle lo que sentía-.

Charlotte puso sus ojos verdes en dirección al cielo, a ese cielo celeste que las cubría a ambas. Entendía las dudas de Celeste, las entendía muy bien, porque durante mucho tiempo no había hecho más que escapar cuando se le presentaba el más mínimo obstáculo.

-No es eso lo quise decir, jamás cambiaré lo que soy, no creo que se pueda cambiar completamente lo que uno es, sólo…estoy intentando mejorar, darte la mejor versión de mi misma…-le dijo mirándola fijamente, queriendo decirle las nuevas noticias-.

-Creo que si alguien se merece tu mejor versión eres tú misma-Expresó haciéndole cariño en la cara-Si lo nuestro funciona o no, quiero lo mejor para ti, cariño, quiero que muestres todo ese potencial que sé que tienes, que ya no te sigas escondiendo, que asumas lo que eres y no escapes….-le dijo sincera-.

Charlotte sin poder aguantarse la besó en los labios, Celeste la separó con suavidad.

-Cuando estoy contigo no puedo dejar de pensar en la próxima vez que vas a decirme que te vas y me hace daño, es cierto que actúe mal queriendo acelerar todo entre nosotras, pero en el fondo, más allá de palabras de Brooke o tu pasado, es el miedo a que te vayas otra vez lo que me hizo actuar así…-reconoció la rubia-.

Charlotte iba a hablar, a decirle lo que había estado haciendo todas esas tardes que no pudo verla, pero en eso salió Santana a llamarlas a la mesa, el pavo estaba servido y se quedó con las palabras en la boca.

Cuando entraron todas ya estaban sentadas, a la espera que la anfitriona diera algunas palabras para comenzar oficialmente ese Acción de Gracias.

Rachel ya estaba de pie con una copa en su mano lista para dar su preparado discurso.

-Antes que todo quiero agradecerles su presencia en nuestra casa, aunque algunas hayan tardado en confirmar-Comenzó hablando y con ese comentario miró directamente a Santana quien le dio una sonrisa divertida, claramente lo había hecho solamente para molestarla- Creo que cada año que pasa tenemos más que agradecer en este día, somos personas exitosas no solo en nuestros trabajos sino en lo más importante que es la familia, todas logramos no sólo formar la propia sino también ser parte de ésta grande, de ésta que me hace sentir profundamente agradecida y orgullosa -siguió- Gracias a cada una por ser parte de nuestras vidas y espero que con el pasar de los años nuevos integrantes lleguen para seguir agrandándola-.

Todas alzaron sus copas compartiendo las palabras de la actriz.

-Ahora mi esposa va a ayudarme a cortar el pavo-agregó sonriendo, feliz, le encantaba cuando les toca a ellas ser las anfitrionas-.

-¿Puedo decir algo antes?-Dijo Charlotte capturando la atención de todos en esa mesa-

-Claro, adelante-la instó Quinn y volvió a sentarse-.

-Vale-dijo tomando aire, a ella no se la daba muy bien esos de los discursos ni hablar en público, pero sentía la necesidad de hacerlo en ese momento- Siento que también tengo que dar las gracias, así como muchas gracias-comenzó ante las miradas sorprendida y expectante de todas, sobretodo de sus mamás y Celeste- A veces hay que perder o estar lejos para valorar lo que se tiene, para entender todas las bendiciones de las que uno se rodea a diario…-suspiró- Gran parte de mi vida he sentido la presión por la familia en la que nací, por las responsabilidades, por todas las expectativas que tuve sobre mí, y ante eso hice lo que mejor se me da, escapar, irme lejos… sin embargo, creo que ya llegó el momento de darle dirección a mi vida… sí, estoy madurando, Santana-bromeo con ésta última frase mirando a la latina que le dio una media sonrisa divertida por el comentario - Sé que como todo, esto también es un camino que hay transitar sin saltarse pasos, tenía que comenzar por algo, así que envié una solicitud a la SVA (Escuela de artes visuales de Nueva York)- agregó sacando una carta doblada y arrugada de su bolsillo- Me llegó la respuesta ayer, y bueno… me aceptaron, comenzaré la próxima primavera así que no volveré a Berlín…no volveré a escapar…-dijo mirando fijamente a Celeste, quien tenía sus ojos cristalinos sintiendo en su pecho tanta tranquilidad y orgullo-.

Kayle y Francis se levantaron de inmediato y la abrazaron, la rubia estaba tan feliz de que su hija no volviera a irse, también la doctora que aunque la había apoyado en su decisión siempre anheló tener a Charly cerca, siempre quiso que su hija se diera cuenta por sí misma que su lugar estaba ahí y al parecer lo estaba entendiendo, estaba tomando las riendas de su vida, sin saltarse pasos.

-Woow, esto sí que es sorpresivo, una Carpentier madurando antes de los veinticinco, salud por eso y felicidades Charly-expresó Santana que a su estilo también se sentía orgullosa-.

-Serás una de las mías porque cuando salgas de la SVA te reclutaré de inmediato en el departamento de arte y publicidad, es una de escuelas más prestigiosas del mundo, si te aceptaron es porque tienes mucho talento-dijo Quinn-.

-Lo tiene-dijo Francis con su mano en el pecho de su hija destilando orgullo-.

Charly le dio una sonrisa y en su expresión se alojó la ilusión, aunque nunca lo había aceptado completamente, había una parte de ella que si quería estar en la Compañía, a su manera, obviamente, porque sabía que ser presidenta no era su lugar, pero quería aportar de alguna manera al legado de su familia.

Sintió esos brazos tan reconocibles alrededor de su cintura, Celeste se había levantado para cobijarse en su pecho.

-Estoy orgullosa-le susurró y le dejó un casto beso en sus labios-.

O no tan casto para una latina que comenzó a toser de inmediato, dándole una mirada matadora a Charly, que sonrió divertida.

-Mejor te sientas que tú mamá tiene cerca el cuchillo del pavo-le susurró en el oído a Celeste- tenemos todo el tiempo para besarnos luego-agregó bajito-.

La rubia se distanció y le dio la más brillante de sus sonrisas, porque sentía que por fin tenían una oportunidad real de avanzar en su relación, de dejar atrás el miedo que tenía de que se fuera.

Charly se sentó y todas esperaron su trozo de pavo. A su lado estaba James que aunque le había dado una sonrisa a su hermana por la noticia y le había dicho palabras de orgullo no podía fingir que estaba bien, no con Beth y su acompañante justo al frente de él.

Más conversación agradable para la mayoría, Alison intentando recuperar el tiempo perdido contando todas las aventuras que vivían con su mujer en sus viajes, después del pavo vino el postre, algunas copas para seguir la sobre mesa.

-Creo que es mejor que me vaya…-dijo James muy bajo, tanto que sólo Charly lo escuchó-.

-No-le exigió-No te vas a ninguna parte-agregó poniendo su mano sobre su muslo-.

Se miraron a los ojos sintiendo esa conexión que compartían desde siempre. Charlotte entendía porque James quería irse de ahí, pero no lo sentía justo.

James estaba cansado, dolido y ya no aguantaba más que el tipo intentara brillar a la fuerza hablando sobre todas sus "grandes hazañas" en el trabajo, dándose impronta de persona importante, no lo toleraba más ni a él ni a su gran ego.

No entendía que podía ver Beth en alguien tan insoportablemente pretencioso, menos verlo en dos ocasiones, porque que ella lo haya llevado a pasar Acción de Gracias con la familia se veía totalmente como un posible regreso.

Y no quería estar ahí para cuando lo dijeran oficialmente, no lo soportaría.

-James…te hicieron una pregunta-le dijo Francis-.

-¿Qué?-inquirió totalmente perdido de la conversación-.

Rick lanzó una risa burlesca.

-Un ejemplo de los chicos ahora, dispersos y con poca capacidad para mantener una conversación que no sea por redes sociales-afirmó el tipo con tono de superioridad moviendo su vaso de whisky en las rocas-.

James bajó la cabeza avergonzado, tanto que no se le pasó por alto a su hermana, quien tenía la leve idea de que el tipo no había soltado ese comentario de manera tan espontanea ni inocente como había hecho parecer, sino que lo había dicho de esa manera tan despectiva a modo de represalia. Porque había que ser ciego para no darse cuenta como su hermano miraba a Beth.

Y la rubia no se quedaba atrás devolviéndole algunas de esas miradas.

Charlotte rio fuerte, fingiendo diversión y aceptación del comentario que había hecho Rick.

-¿Dijiste que te dedicabas a sacarle dinero a la gente, no?-inquirió la menor de los Carpentier en dirección al moreno, quien se arregló la corbata que combinaba con su excesivamente formal atuendo, se la arregló en un moviendo para canalizar su molestia por las palabras que había elegido para formular esa pregunta-.

-Soy recaudador, lo que hago es…-.

-Es igual-lo interrumpió Charly- ¿Y se supone que eres bueno en tu trabajo?-.

Richard Johnson no se iba a dejar amedrentar por una chica que claramente estaba intentando hacerlo ver mal delante de la familia de Beth, de esa a la que se estaba esforzando por volver a "pertenecer".

-El mejor de mi partido-respondió siendo todo lo pretencioso que podía ser-.

Beth rodó los ojos, esa mala idea que había sabido que era llevarlo, se estaba haciendo cada vez más "mala". Quería decir algo para detener esa conversación con tintes de batalla que se estaba desarrollando, pero como todas las demás sólo se mantuvo en silencio, intentando saber a donde quería llegar Charlotte.

-Y si eres tan bueno sacándole dinero a la gente ¿no deberías saber de esas familias que son "candidatas" a ser receptoras de tus visibles encantos y sacarles dinero?-inquirió fingiendo real interés, como si con sus preguntas estuviese intentando realmente entender lo que hacía-.

Rick la miró profundamente entendiendo a donde iba. O por lo menos creyéndolo.

-No sé qué tiene que ver el comentario que hice sobre los chicos de ahora con el dinero que tiene tu familia- dijo el hombre apoyando sus codos en la mesa, quitándole centímetros a esa distancia que había entre los dos que ahora llevaban la conversación-.

-Nada en realidad-expresó alzando los hombros- o sí… lo siento es que como la chica que soy me dispersé-agregó con una sonrisa divertida y puso sus ojos verdes en él, si Rick la hubiese conocido sólo un poco sabría que justo en ese segundo es donde recibiría la estocada- Quería llegar al punto de que a quien has llamado "chico con poca concentración" es el próximo presidente de Carpentier Company, o sea, alguien a tener en cuenta si a lo que te dedicas es a sacarle dinero a gente que realmente es importante, pero como eres "el mejor" seguramente lo sabes - finalizó usando comillas en la calificación en el Rick se había autodenominado-.

- Charly-intentó detener James, porque todos estaban visiblemente incomodos ante ese intercambio-.

Rick sonrió fingiendo que esa chica no había dicho más que tonterías.

-Sabías que James Carpentier, creo que era tu bisabuelo, ¿daba dinero al partido republicano?-preguntó intentando bajar todos sus argumentos-.

Los ojos de Charly brillaron.

-Estás equivocado-aseveró con seguridad, bebiendo un trago de cerveza-.

-No lo estoy, por eso no nos desgastamos en intentar…-.

-Lo estás, el abuelo apoyaba a un republicano, uno, el Senador McHale, su amigo, a quién conocía desde sus años en Yale, nunca dio un dólar a otro republicano, en cambio, apoyó activamente las campañas de los congresistas demócratas por Nueva York y la de los presidentes…-.

Ok, Charly estaba dando sorpresa tras otra ese día, porque nadie sabía que estaba tan actualizada en la política del estado ni manejara al dedillo a quien había apoyado el fallecido patriarca de la familia.

Kayle sonrió divertida y se tuvo que reprimir la carcajada, a ella no le había sorprendido que su hija manejara esa información, porque cuando eran pequeños y se habían mudado a la Mansión Carpentier, había sido Charly quien pasó más tiempo "el abuelo", era quien escuchaba sus historias y por supuesto todo lo que "ser un Carpentier" significaba. James había querido dejarles la Mansión sólo para ellas y su familia, pero con Francis decidieron que no, que lo querían con ellas, y esos pequeños resultados se veían ahora, que sus mellizos estaban grandes y seguían recordando con cariño y admiración al abuelo.

-Parece que no eres el mejor- decidió Charly frunciendo el ceño, fingiendo un gesto de decepción y sacó una media sonrisa pensativa para agregarle a la actuación-.

-Charly, suficiente…-le pidió Francis amablemente-.

-Sí, también creo que ha sido suficiente, ¿Quién viene conmigo al jardín a tener conversaciones de chicos?-preguntó levantándose-.

Y como líder en una batalla fue seguida por todo el batallón generacional que se había sentido representado en su triunfo ante aquél tipo insoportable. Celeste, Niza, Dylan, James y…

-Soy de espíritu joven-Dijo Alison levantándose también, seguida de su pequeño Holden, su hija se había quedado dormida y Quinn les mostró una habitación donde recostarla-.

-También yo o algo me queda-bromeo Kayle-.

Brittany por su parte le dio una mirada de disculpa a su mujer que sabía no dejaría a Beth, y también se levantó para ir a la parte techada del jardín, donde había mesas y sillas, por lo que los del catering les pusieron tragos y comida para que siguiera la celebración.

-Qué carácter que tiene tu hija eh-bromeo Alison-Toda una Carpentier-.

-Sólo ella puede molestar a su hermano, no se lo permite a nadie más- siguió la broma Kayle-.

Celeste iba a ir donde Charly pero notó que estaba con James y sintió que necesitaban una conversación de hermanos por lo que se acercó a su mamá Britt que estaba con Kayle y Alison.

-Aquí está mi nuera-expresó Kayle abrazándola-.

-¿Cuánto tiempo has esperado que una López entre a la familia Carpentier, eh Kay?-inquirió divertida Brittany quien recibió un gesto de Kayle como que le había dado justo en el corazón-.

Alison también rio divertida.

-¿Así que ya es oficial?-preguntó la pelirroja a Celeste que estaba con sus mejillas sonrojadas por toda esa atención-.

-No, no somos novias oficialmente-respondió desviando la vista-.

-Lo serán pronto, estoy segura-dijo Kay-.

-Le diré a Charly que me lo diga antes para tener el plan de cómo contener a mi esposa -dijo Brittany medio bromeando-.

-Te lo agradecería porque hace unos días fue a mi oficina con el único fin de amenazar a mi hija-le contó Kayle a Brittany-.

La rubia bailarina abrió los ojos y giró la cabeza en negación, realmente no le sorprendía que Santana haya hecho algo así, pensó en la que se le venía con su amada pero sobreprotectora esposa, iba a tener que darle mucho sexo por las noches para mantenerla tranquila o cansada, por lo menos.

-No tenías que hacer eso-dijo James bebiendo cerveza-.

-¿Qué?-preguntó Charly divertida haciéndose la desentendida-.

-Defenderme-respondió-.

-No lo hice por ti, tenías ganas de divertirme y el idiota justo estaba ahí-expresó-.

James sabía que su hermana siempre lo había defendido, siempre, aunque él fuera "el mayor".

-Me acordé de cuando íbamos en primaria y ese chico, Brian, no se cansaba de meterse conmigo ¿te acuerdas?-.

Charlotte afirmó con la cabeza, bebiendo de su botella de cerveza.

-Me empujaba e insultaba, también me quitaba las golosinas que nos enviaba mamá Francis… Era mi pesadilla personal y nunca les dije a nuestras madres porque me avergonzaba no ser capaz de defenderme solo-recordó-Entonces un día, tú sólo fuiste hasta él, lo bajaste de un puñetazo y dijiste "la próxima vez será en las bolas", supongo que entendió mensaje de inmediato porque no volvió a molestarme…tú nunca dijiste porque le pegaste, sólo aceptaste el castigo…-agregó James-.

Charly rio, tenían como once años y después de golpear al chico tuvo que aceptar el castigo en la escuela y también el de sus madres, ante quienes se negó a decir la razón por la que le había pegado para no dejar en evidencia a su hermano.

-Eres mi hermano, sólo yo puedo dejarte un ojo morado-le dijo recordando la pelea que habían tenido-.

-Gracias, supongo tengo que aceptar que siempre has tenido más bolas que yo-bromeo relajándose ante el abrazo de su hermana-.

Charlotte le dio un pequeño empujón divertida por esa frase, luego cambió su expresión, dándole una mirada profunda.

-Jay Jay…-.

-Lo sé… ha llegado el momento de dejarla ir-expresó con decisión-.

Dentro en el salón todo había quedado con un aire de incomodidad, Quinn se levantó excusándose de que debía ir a la cocina, Santana fue tras ella, dejando a Sophie, Rachel, Francis, Beth y Rick.

-¿Sabías que traería al idiota número cinco?-preguntó Santana a Quinn-.

La rubia sirvió dos copas y se apoyó en la mesa.

-No, sólo dijo que vendría con alguien, pensé que traería alguna amiga-respondió la rubia-.

-Espero que no haya regresado con él, nunca me ha caído bien-comentó la morena-Es insoportablemente egocéntrico-.

-Tampoco a mí, pero es decisión de Beth con quien estar, no hay nada que podamos hacer -.

-Lo sé-aceptó bufando sonoramente- Me tuve que aguantar la risa al ver su cara con lo que le dijo Charly-agregó la morena-.

-También yo-le confidenció Quinn, ambas rieron por la que se tuvieron que aguantar hace algunos minutos-.

-¿Crees que algún día traerá a alguien que valga la pena?-preguntó la latina con un toque de seriedad-.

-Eso espero, Beth se merece encontrar a alguien que la haga feliz, no ha tenido mucha suerte en el amor-.

-No sé si encontrar el amor se trate de suerte, creo que ambas sabemos que se necesita más que eso…-reflexionó- Una cosa es encontrarlo y otra es ser capaz de mantenerlo, no es fácil...-.

-Es cierto, a nosotras también nos costó eh…- reconoció dándole un pequeño empujón

-Aunque si hablamos de suerte, yo tuve más que tú, me case con una preciosa y curvilínea bailarina con mucha resistencia física, tú te tuviste que conformar con Berry-la picó la latina-.

Quinn revoloteó los ojos.

-¿Nunca se te va a quitar lo idiota, cierto?-inquirió girando su cabeza en negación-.

-Jamás Fabray-aseguró Santana divertida-.

Afuera parece que se la estaban pasando mucho mejor que adentro, los hermanos Carpentier se habían unido al grupo, también Niza y Dylan que habían estado hablando por su cuenta unos minutos antes.

-¿Quién te habla tanto?-preguntó Celeste con fuerza al ver a su chica tomar el teléfono que sonaba por entrarle un mensaje tras otro-.

-Uuuuhhh toda la territorialidad López ha salido en esta pequeña-exclamó Alison divertida-.

-Y a veces dice que no tiene mucho de López-la molestó Brittany haciendo un gesto divertido-.

Celeste le dio una mirada a su mamá acusándola en silencio de traición, antes de sonreír.

-Es Ashley, ¿les importa que la invite?-expresó leyendo todos esos mensajes que su amiga le había mandado-.

Ashley Hart había sido la amiga más cercana que tuvo en la secundaria, tan avasalladora como ella, habían sido una dupla de temer en la escuela.

-Creo que eso deberías preguntárselo a las dueñas de casa-expresó Kayle-.

-¿A ti no te molesta?-inquirió en el oído de su rubia quien negó con su cabeza-.

Cuando fue a preguntarle a Quinn, la rubia claramente no mostró ninguna objeción, así que le escribió a su amiga, que estaba aburrida con su familia y andaba buscando algo más entretenido de hacer.

Celeste había entrado para ir al baño, al salir se encontró de frente con Beth, casi chocando con ella, lo que le produjo un divertido deja vú.

-Hey-dijo la rubia López-.

-Hey-respondió la rubia Fabray-.

-No sabíamos que habías vuelto con el idio….-Celeste se detuvo antes de terminar esa frase, pasaba que su mamá Santana se había pasado tanto tiempo diciéndole "idiota número cinco" que no sabía llamarlo de otra manera-Con él…-rectificó-.

Beth decidió pasar por alto esa casi ofensa, la entendía.

-No he regresado con él-aseguró-.

-Pues deberías decírselo porque creo que él tiene otra idea-aconsejó como si fueran grandes amigas y luego siguió su camino-.

Beth pudo reconocer que Celeste había acertado con su observación, parecía que Rick tenía la idea que estaban en proceso de regresar ya que se daba todos los derechos que había tenido alguna vez de novio. La rubia maldijo, no había sido una "mala idea", había sido una terrible idea, porque ahora en vez de estar teniendo una conversación cargada de trabajo podría estar afuera distrayéndose, riendo y pasando un buen rato.

Cuando bajó y volvió al salón, se dio cuenta que una a una habían abandonado la mesa, dejando sólo a Rachel aguantándose la conversación con su ex novio, y claramente la actriz no mostraba una expresión de estar ahí por gusto sino porque así lo demandaba su deber como anfitriona.

-¿Vamos fuera antes que comience a hacer frío?-preguntó Beth-.

-Claro-.

Y vio como Rachel se relajaba mostrándose totalmente aliviada. Afuera parecía todo más relajado y divertido, habían improvisado algo de música incluso.

-Hola a todos-saludó Ashley entrando junto a Charlotte que la había ido a buscar afuera-.

-Hola-respondieron varias al unísono-.

-Sino es el príncipe de mis sueños…húmedos-agregó un poco más bajo abrazando a James quien rio divertido-.

Aunque había controlado su tono la mayoría la había escuchado, la mayoría incluía a Beth, que se bebió de dos sorbos la copa de vino y tomó otra de inmediato…. ¿cuantas rubias más iba a tener que soportar?

-¿Tú no juegas para el equipo de mi hermana?-preguntó con el ceño fruncido James-.

-Sólo a medio tiempo, guapo-bromeo haciéndole un guiño-Las mujeres son demasiado complicadas para estar todo el tiempo con ellas-agregó con un gesto de agotamiento que hizo reír a Charlotte y Celeste que estaban a su lado-.

-¿Qué tal Providence? ¿Tan hermoso como lo recuerdo?-preguntó Francis a Ashley-.

-Sí, me encanta-respondió la chica que estaba yendo a Brown, como lo había hecho Francis hace muchos años atrás-.

Varios grupos se fueron haciendo, el frio no era tan intenso por lo que aún se podía estar afuera por quizás un par de horas más.

-Me gustaría hablar contigo sobre algo doctora Carpentier-dijo Sophie acercándose para hablar por primera vez a solas con su amiga-.

-¿Otra sorpresa?-inquirió bromeando-.

Sophie sonrió de medio lado.

-No como la primera-respondió-Se trata de la fundación, como nos vamos a quedar a vivir aquí vamos a comenzar las gestiones para instalar un hospital-habló-.

-Suena grande, muy grande de hecho... ¿me quieres pedir dinero? Porque desde ya te digo que mi chequera la maneja mi mujer-expresó medio bromeando sólo medio-.

-Eso lo sabemos todas, sometida-dijo bromeando y procedió a explicarle- Aunque claramente el dinero va hacer algo importante, también voy a necesitar esas capacitadas manos que tienes-agregó haciéndole un gesto de doble sentido-.

Kayle rio.

-Esas manos y esa inteligencia-habló más en serio Sophie- Sería comenzar algo desde cero...-.

-Sabes que puedes contar conmigo y sobre el dinero, también, a Francis y Santana les encanta organizar eventos para reunir fondos-.

Y hablando de la latina, estaba con su mejor amiga, su esposa y Beth, cierto, también estaba el tipo, es que la mayoría simplemente optaba por ignorarlo.

Quinn miraba a su hija con el gesto fruncido, Beth se estaba acabando todo el vino y beber de esa manera no era propio de su hija.

-Beth ¿me acompañas a buscar algo dentro?-.

-Claro-aceptó sin mayores objeciones-.

Porque le venía bien distraer la vista de esa imagen, de ese rincón que habían elegido "los chicos" para conversar animadamente, donde James no detenía los avances de esa irritable y ligera de casco chica-rubia-equivocada-otra-vez.

-Beth… ¿estás bien?-preguntó Quinn apoyándose en la mesa de la cocina-.

-Claro, de hecho no estoy bien… ¡estoy súper bien!-exclamó demasiado histriónica para demostrar sobriedad-.

Quinn hubiese reído divertida si no fuera porque aquella respuesta no le daba más que la razón sobre su idea de que algo le pasaba a Beth, a su perfecta Beth, que nunca había bebido demás ni había dejado de comportarse correctamente.

-Ya, estoy segura que con ese histrionismo con el que has respondido cualquiera te cree, cualquiera menos yo que soy tu madre-aseguró alzando su ceja Fabray-.

-No me alces esa ceja-le pidió- Es escalofriando cuando lo haces porque yo también lo hago y es como mirarme en un espejo-agregó-.

Quinn le tomó el mentón.

-No me cambies de tema, abogada-le exigió-Algo te pasa, desde la pelea que tuviste con Celeste que lo sé… sólo que no he lograba averiguar que es-.

Beth con esfuerzo le desvió la mirada, porque aún estaba en proceso de aceptación por lo que no estaba lista para exteriorizas sus sentimientos, ni siquiera a su madre.

-Permiso, yo sólo vine por esto-dijo James llevándose una botella consigo, salió rápido de ahí porque se dio cuenta que había interrumpido una conversación importante-.

Quinn se dio cuenta.

En esos escasos segundos que duró la interrupción vio en los ojos de su hija el indicio que necesitaba su mente para comenzar a unir los hechos y llegar a una conclusión.

-Beth…-susurró-Te gusta James-aseguró distanciándose unos centímetros-.

El color rojizo de sus mejillas contrastó con lo que salió de su boca.

-Claro que no, es un chico-respondió evitándole para mirada-.

-Beth, no hay nada de malo que te guste James…-.

-Mamá, es un chico-repitió para detener el discurso que sabía que le diría su madre-.

Quinn sabía la hija que tenía, sabía lo terca que podía llegar a ser y lo difícil que suponía para ella sentir algo que escapara de su control, algo que podría no verse como lo "correcto" en la vida de la "perfecta Beth".

-No, no lo es, es un hombre que muy pronto tendrá muchas responsabilidades-corrigió- Además mira a tu alrededor, en esta familia nada es "tradicional", ¿Qué importa que le saques un años? Si...-.

-Diez años, no "unos años", diez, mamá, podría ser…-.

-No Beth, definitivamente no podrías ser su madre-la interrumpió divertida-.

-No es gracioso-Afirmó con decisión- No lo es, yo estaba bien con mi vida, entonces él sólo apareció el día de su cumpleaños diciendo "cumplí veinte" "dijiste que saldrías conmigo cuando cumpliera veinte", ¿Dime quien recuerda una promesa de hace diez años? ¡¿Quién?! ¡Sólo él joder! Entones yo no puedo sacarlo de mi cabeza, no puedo, porque pienso en lo guapo que es, lo inteligente y divertido, lo atento que es con Dylan…Estoy intentando tan fuerte sacarlo de mi cabeza, tan fuerte, mamá…-.

Beth se había guardado todo lo que sentía por demasiado tiempo, por lo que aquella explosión de verdad, se iba a dar en algún momento, quizás el vino la había acelerado o quizás no, pero lo cierto es que el primer paso era aceptar.

-Beth…-dijo Quinn haciéndole cariño en la cara- Sé cómo eres, te conozco y has sido siempre tan madura, tan controlada en tus acciones… quizás ahora deberías probar sólo dejarte llevar, aceptar lo que sientes, nadie se va a horrorizar si comienzas a salir con James, no hay nada de malo…-.

No fue capaz de decir nada, tampoco afirmar o negar con su cabeza, necesitaba pensar, así era ella, necesitaba analizar antes de actuar. Volvieron al jardín para reunirse con las demás, en lo que parecía una fogata en la playa, porque ahí estaba Alison, con una guitarra clásica en sus manos cantando lo que le pedían.

Beth tomó otra copa de vino, sabía que podría no ser una buena decisión seguir bebiendo pero no quería pensar, ya lo haría mañana, repasaría los pro y los contras, haría una lista si era necesario, pero mañana, hoy se entregaría a lo que fuera que pasara.

-Aquí estás-dijo Rick pasando su mano por la cintura de la rubia-.

Beth no dijo nada sólo se deshizo de su agarre sin una pizca de consideración y pensó que era momento de ir aclarándole las cosas.

-Me quedaré en casa esta noche, así que es mejor hagas reservación en algún hotel-le dijo al oído-.

-¿No hay lugar aquí para mí?-preguntó intentando sonar divertido y no dolido-.

-No, no lo hay-respondió seca-.

La tarde se fue volviendo anochecer y con ella la fiesta fue terminando.

Celeste, Charlotte, Ashley y James se iban a ir juntos a la mansión Carpentier para seguir la conversación y tomar algunos tragos más, no demasiado para Celeste, eso sí, o así les había exigido Santana antes de dar su permiso.

James subió para ir al baño antes de irse, no se le había pasado el extraño comportamiento de su perfecta Beth, de hecho se habría acercado a preguntarle que le pasaba pero su acompañante lo que había hecho desistir de la idea.

Pero cuando algún encuentro está determinado por el destino, no hay mucho hacer contra ello.

Porque se encontraron casi de frente en el segundo piso, Beth estaba saliendo de su habitación.

-Hey-dijo James con la intención de que aquello no fuera más que un saludo de cortesía-.

-¿Ya te vas?-preguntó interesada-.

-Sí, las chicas están esperándome abajo-respondió-.

-¿Las chicas?- preguntó otra vez con el fin de saber exactamente por quienes estaba hablando, o más específicamente si sus sospechas eran correctas y dentro de "las chicas" estaba "esa chica"-.

-Sí, mi hermana, Celeste y Ashley-detalló-.

-Ya veo…-.

-Seguiremos en casa, ya sabes, algo entre chicos-agregó haciendo una mueca-.

Beth se puso frente a él evitando que llegara a las escaleras.

-La rubia equivocada otra vez, chico-le dijo evidentemente dañada por el alcohol-.

James sinceramente no sabía que decir ante eso, Beth lo estaba volviendo loco con sus señales contradictorias, por lo que tomó aire y ordenó sus ideas.

-No sé qué pasa hoy contigo, realmente no lo sé, llegas con tu ex que supongo que va camino a ser novio otra vez, dejas que diga lo que quiera… que me diga lo que quiera-enfatizó en esa frase- bebes muchísimo, me das miradas matadoras y ahora…¿ahora me dices esto?-resumió James-.

-James…-Iba a decir para defenderse-.

-No Beth, lo intenté, joder que lo intente, pero ya está, me rindo, no te culpo de nada porque nunca me diste ilusiones-reconoció- pero ahora voy a seguir mi camino y seguro tú seguirás el tuyo coleccionando idiotas, sólo espero que te des cuenta que pudiste haber tenido a alguien que no lo es, porque puedo ser un chico pero no un idiota-finalizó y se hizo camino hasta donde lo esperaban-.

Beth se quedó con la palabra en la boca intentado tragar el sabor amargo que le dejó aquella conversación.

Sintiéndose por primera vez siendo la chica en toda esa situación.

James bajó y le dio una sonrisa a Ashley, abrió la puerta del copiloto caballerosamente para que se subiera a su recuperado auto deportivo, en el asiento de atrás iban Celeste y Charly regalándose todos los mimos que no se pudieron dar adentro, por una obvia razón llamada; Santana López-Pierce.

Una vez llegados a la mansión, se fueron directo a la sala de juegos, comenzando un divertido juego de billar.

-Me rindo con este juego-dijo Celeste tomando su vaso de vodka con jugo de frambuesa y sentándose en uno de los pequeños sofás del costado-.

-También yo-apoyó Ashley-.

-Tú y yo, hermanita, que dices ¿doble apuesta?-inquirió James seguro-.

-Claro-respondió Charly-.

Mientras los hermanos disputaban un apasionado juego de billar, Celeste comenzó una conversación con la mejor amiga de su chica.

-Hasta que por fin tuvo los ovarios para ir al siguiente nivel contigo-Dijo Ashley dándole un golpecito en el hombro-.

-Lo estamos intentando-respondió- Ahora que se queda en realidad podemos intentarlo…-.

Ash sonrió ante aquel reconocimiento, no había nadie mejor para su amiga, nadie que pudiera lograr todo lo que Celeste lograba con la siempre inestable Charlotte Carpentier.

-La de veces que tuve que aguantar sus lloriqueos después de alguna fiesta "es que no es cómo Celeste" "Ninguna es Celeste"-parafraseo imitándola, lo que sacó una risa en Celeste- A veces me daban ganas de averiguar por mí misma que es eso que tienes que hizo a caer a la gran Charly Carpentier-agregó insinuante-.

-¡Hart te estoy vigilando!-le gritó Charlotte al ver que se le acercaba mucho a su chica-.

-Uuff mira que hasta sacas ese lado celoso que tenía escondido-dijo alzando sus manos hacia su amiga en señal de inocencia-.

-Ni tan escondido o sino pregúntale a Jay Jay-recordó riendo-.

-Carpentier ¿qué le hiciste al guapo de tu hermano?-preguntó-.

-Me dejó un ojo morado, de hecho viajó desde Berlín sólo para eso-respondió James dejándola en evidencia-.

-Joder, entonces me alejo lo más posible de ti, no quiero que ese monstruo dañe mi hermosa cara-bromeo Ashley alejándose de Celeste, llegando hasta James-¿Y quién gana?-.

Charlotte estaba lista para su último tiro.

-Yo-señaló la morena y estiró su mano-.

James de mala sacó los billetes para dárselos a su hermana.

-Gracias-aceptó sonriendo y doblándolos para guárdalos-.

Siguieron hablando y bebiendo un poco más, hasta la madrugada donde decidieron ir a dormir.

-¿Crees que sería buena idea buscarnos tapones para los oídos ésta noche?-preguntó Celeste divertida-.

Charly frunció el ceño dando señal de no entender porque lo decía.

-Ya sabes, la habitación de James está justo al lado y con Ash aquí…podrían…-.

-¡Oh no joder!-exclamó intentando sacar esa imagen de su mejor amiga y su hermano de su cabeza-.

Celeste rio y se acercó a ella cuando vio que se quitó su remera, amaba acariciarle ese tatuaje en su pecho, era sin duda su preferido de los que tenía.

-¿O quizás ellos deban usarlos?-susurró pasando sus manos por su cuello-.

-Cielo…-susurró evidenciando la excitación en sus chispeantes ojos verdes-Ahora tenemos todo el tiempo para ir despacio…-.

-Lo sé, menuda sorpresa que has dado, ni siquiera me habías dicho que querías entrar a la SVA-reconoció acostándose y esperando para que Charly hiciera lo mismo-.

-No estaba segura de poder entrar, ya sabes, es muy competitivo, prefería manejar la frustración sola si no me aceptaban-expresó llegando hasta la cama, abrazándola inmediatamente-.

-Nunca he entendido tu falta de confianza en ti misma, eres increíblemente talentosa, Charly…-.

-Tú dices eso porque me amas-.

Celeste dejó ese lugar cálido en su pecho para verla a los ojos.

-Lo digo porque es cierto-.

Charlotte le dio un pequeño beso en agradecimiento, si Celeste confiaba tanto en ella y la consideraba talentosa, quizás también debería comenzar a creérselo.

-¿Y qué tal tú? Ya va quedando poco para que te gradúes… ¿ya elegiste?-.

La rubia suspiro realmente profundo, terminar la escuela significaba un alivio, pero la presión de entrar a una buena universidad donde pudiera seguir lo que quería era un tema que la estaba agobiando.

-Voy a enviar solicitud a NYADA Y Julliard-respondió- Aunque NYADA es más fuerte en teatro musical y no es el tipo de actriz que me veo siendo-agregó-.

-Lo sé, quieres ser la reina del cine independiente-.

Celeste sonrió y volvió a su pecho.

-Es extraño que alguien como tú, que siempre ha evitado tener la atención sobre ella, quiera ser actriz...-comentó la morena acariciando su cabello rubio-.

-Es distinto, cuando actúo no soy yo la que recibe toda esa atención, me gusta poder interpretar los sentimientos de alguien más…no sé…quizás tampoco lo entienda completamente, pero realmente disfruto estar sobre el escenario…-.

-Y lo lograras, estoy segura, nos mudaremos a Los Ángeles y serás la musa de algún director excéntrico, podría ser Hitchcock por ejemplo…-.

-Charly, Hitchcock murió en los ochenta-le dijo divertida-.

-Bueno seguro tiene un hijo que es tan bueno como él-agregó-.

Celeste rio, la amaba, con sus tonterías y todo, la amaba profundamente.


En la habitación contigua, James se estaba cambiando el pijama para dormir cuando dos toques en su puerta lo detuvieron, sólo llevaba la parte de abajo dejando su torso descubierto.

-Hola guapo-dijo Ashley con una sonrisa juguetona mirándolo intensamente-.

-Hey ¿necesitas algo?-preguntó-.

La rubia no respondió, sólo entró, cerró la puerta tras ella y atacó sus labios.

-Creo que si necesito algo…-susurró jugando con el cordón de su pijama-.

James intentó dejarse llevar, besarla con la misma intensidad, tocarla, lo intentó por varios minutos, pero ciertamente no era esa rubia la deseaba tener en su cama aquella noche.

"La rubia equivocada otra vez, chico", recordó y su voz pareció apropiarse de toda su cabeza produciendo que separara a Ashley de inmediato.

-Ash…estoy alagado, pero…es mejor que te vayas a tu habitación…-le pidió sujetando con suavidad sus brazos cuando la rubia intentó ponerlo sobre la cama-.

La rubia lo miró con un alto grado de incredulidad en su expresión.

-Vaya, así que esto se siente cuando te rechazan-dijo más para sí misma que para él-Nunca he obligado a nadie así que, sólo ... ¿Podemos dejar esto entre nosotros? No quiero que Charly se burle de mi-agregó sonriendo-.

-Claro-aceptó James-.

-Vale, entonces lamento el allanamiento a tu habitación, nos vemos en la mañana-.

-Que duermas bien-.

-Igual tú, aburrido-dijo bromeando, saliendo con la misma sonrisa-.

James se tiró en su cama y miró hacia el techo…

Quizás en otro momento no habría dudado en dormir con Ashley, era condenadamente guapa, divertida y estaba seguro que no era de esas que se hacían expectativas después de una noche de sexo, sin embargo, algo se había sentido diferente, algo no andaba bien dentro de él.

Tal vez, Beth lo había arruinado para otras chicas, lo que era jodidamente injusto porque el mayor contacto entre ellos había sido un insípido beso en la mejilla.

Pero era Beth, esa mujer que le había quitado el sueño por años. Era Beth y todo lo que pasaba con ella se sentía más intenso que con otra chica aunque fuera lo mínimo.

Era Beth, así de simple.

Tal vez, tendría que intentarlo una última vez, antes de rendirse.

Sólo una más.


Eran los últimos días de clases antes de las vacaciones por las fiestas de fin de año, Niza caminaba por el pasillo hacia su clase final repartiendo saludos y sonrisas como siempre, sin embargo, algo la hizo dejar de sonreír, frunció el ceño y con decisión caminó los pasos faltantes hasta ellos.

En su casillero estaba Dylan, hablando animadamente con una porrista.

Conocía a esa porrista, su reputación la predecía, no sólo eso, también era su más cercana competidora para ser la capitana el próximo año.

No analizó demasiado que la llevó a tener esa reacción, pero lo que sabía era que no les gustaba y cuando a una López no le gustaba algo era mejor preparase.

-Hola Niz-saludó la porrista-.

-Hola-respondió cortante-¿Me acompañas a clase?-le preguntó Niza a Dylan-.

-Claro-aceptó con una sonrisa-.

-Te veo luego-dijo la otra chica dejando un coqueto beso en la mejilla del menor de los Fabray-.

Niza rodó los ojos y siguió caminando junto a él.

-¿Qué quería?-preguntó fuertemente-.

-Ayuda con química-respondió alzando los hombros, ciertamente no le había dado importancia al acercamiento de esa chica-.

Niza claramente no se iba a tragar esa excusa barata.

-Claro que no, ella no necesita ayuda en química, Dylan-aseguró-.

Él la miró contrariado, no estaba entendiendo nada.

-Eso me dijo-.

-Claro que eso te dijo ¿y tú te lo creíste en serio? ¿O sólo te hiciste el chico inocente y aceptaste porque sabes lo que realmente quiere?-.

Si antes estaba contrariado ahora estaba absolutamente perdido en todo eso, ¿Qué se supone que podría querer esa chica? ¿Y por qué Niza estaba tan molesta?

-¡Joder, no entiendes nada!-dictaminó Niza alzando sus brazos y entró a su clase sin esperar por él-.

Tampoco lo hizo cuando terminó, salió a paso rápido de ahí hasta el estacionamiento y para su suerte su mamá Britt ya estaba esperando por ella, aquel día su hermana había salido antes así que la rubia bailarina había dicho que la iría a buscar.

-Hola cariño ¿Qué tal tu día?-preguntó amorosa-.

-Bien-respondió de un ladrido, se puso el cinturón y se cruzó de brazos-.

-Ya veo que fue muy bien-expresó mirándola de reojo- Quizás si no hubiese ido bien, yo podría decirte que pasáramos por ese lugar que te gusta, ese donde le ponen mucha crema a los capuchino-agregó con una media sonrisa divertida la rubia-Pero como tuviste un buen día…-agregó dejándola en el aire-.

Niza sonrió también.

-No fue tan bueno mi día-reconoció-me vendría bien una dosis de azúcar ¿podemos pedir también de esas galletas de chocolate?-.

-Claro que sí, cariño-.

La rubia condujo hasta la cafetería preferida de su hija menor, pidieron en abundancia y una vez llegada la orden, Brittany comenzó a hablar.

-Entonces… ¿Cómo estuvo realmente tu día?-preguntó-.

-Iba bien…como siempre, pero entonces pasó algo y lo arruinó todo…-contestó-.

-¿Y quieres decirme más sobre eso para que entienda?-.

Brittany sabía que Niza no era tímida como su hermana, que hablaba de todo sin cortarse ni un poco, por lo que le llamaba profundamente la atención su comportamiento.

Niza se removió incomoda e hizo una mueca.

- Es que aún no lo sé…no lo entiendo…-respondió sincera-.

-¿No lo sabes? ¿Ni una pista?-inquirió suavemente Brittany-.

-Creo que me está gustando alguien-reconoció asimilando sus sentimientos-.

La rubia bailarina por fin le estaba sacando algo que servía para descifrar todo ese al parecer muy complicado día que había tenido su hija menor.

-Eso ya lo sabía, me habías dicho de ese chico Nick-le recordó Britt-.

-No, no Nick, él ya no me gusta-le dijo haciendo un gesto que le decía que ya lo había descartado-.

Brittany tuvo que usar todos sus recuerdos de adolescente para aceptar aquello, porque vale que a esa edad sí que se era muy volátil en cuanto a los sentimientos.

Quizás demasiado.

-¿Y no te corresponde?-preguntó bebiendo un sorbo de su café-.

-Es más complicado que eso-dijo crípticamente- Es como si hubiese estado frente a mi toda mi vida y yo recién me diera cuenta…toda mi vida…justo al frente…-analizó más para sí misma que para su mamá-.

La rubia bailarina frunció el ceño ante esa confesión, intentando leer entre líneas para darle sentido a las palabras de su hija.

De pronto una lucecita se alumbró sobre su cabeza.

Lo había entendido.

-Alguien que ha estado contigo toda tu vida…alguien… ¿Cómo Dylan, por ejemplo?-dijo haciendo un gesto con su mano, uniendo las palabras de su hija-Sólo es un ejemplo-agregó pero sabía por la mirada de Niza que no se había equivocado-.

Niza levantó la cabeza y puso sus ojos claros en esos tan parecidos que tenía su mamá.

-¿Cómo lo supiste?-preguntó contrariada, como si todos tuviesen información que ella no-.

Brittany le dio una sonrisa de madre.

-Cariño, no ha sido muy difícil llegar a esa conclusión con lo que has dicho-.

Niza pensó unos segundos dándose cuenta que era cierto, que sólo podía ser una persona, una que como había dicho llevaba toda su vida justo al frente.

-Vale, lo sé…es sólo que antes lo veía diferente, no sé…nunca me detuve a pensar en él como un chico, o sea, sé que es un chico, pero no lo veía como uno que pudiera…gustarme…-reconoció diciendo la última palabra más bajo-Es complicado…-.

Brittany puso su mano sobre la de su hija.

-Dylan es un chico encantador, bastante guapo también… creo que no es tan extraño que te guste, además… ¿por qué va hacer complicado?, se conocen desde siempre, eso puede ser de ayuda en una relación-.

Niza la miró analizando las palabras en su cabeza, dejando que sus pensamientos ya no le quemaran como hace unos minutos, relajándose.

-Joder mamá, ésta gran familia ha resultado ser más incestuosa que los Lannister-exclamó-.

Y sonrió al ver la expresión contrariada de su mamá.

Contrariada, así podía definir Quinn la expresión que llevaba su hijo en el auto camino a la casa.

-¿Todo bien?-inquirió la rubia-.

-Si-respondió-.

-Ok, creo que ya me acostumbre a que no hayas salido muy hablador, lo que es bastante extraño tomando en cuenta que eres hijo de Rachel Berry, pero está bien, lo respeto, aunque debo decir que hoy estás más callado de lo normal…¿quieres hablar de lo que te tiene así?

Dylan la miró y no supo bien cómo exponer sus dudas.

-Niza se molestó conmigo y no entiendo porque-respondió-Ella sólo me gritó y luego no esperó por mí al salir de clases…-.

Su otro hijo al parecer también tenía problemas de amor, pensó Quinn.

-¿No tienes ni alguna mínima idea de la razón de su molestia?-preguntó desviando un segundo su vista de la calle-.

-No-Respondió y procedió a narrarle lo sucedido- Yo estaba conversando con una chica que quería mi ayuda en química, entonces llegó Niza y me pidió que la acompañara a clases, yo lo hice y ahí dijo que ésta chica no quería ayuda, sino algo más y que yo estaba jugando al inocente… ¿inocente? No entiendo nada…-explico frustrado-.

Quinn quiso sonreír ante la poca experiencia de su hijo en cuestiones amorosas. Ante lo incapaz que era de descifrar una señal tan clara como esa.

-Por cómo me lo cuentas, no pensaste que quizás... Niza pudo haberse puesto, no sé…celosa-dijo cargando sus palabras de pregunta, aunque ella estaba segura que si, la pequeña López, se había puesto celosa y su hijo ni lo había notado.

-¿Celosa? ¿Por qué?-preguntó aún más perdido-.

-Porque quizás…tú… le gustas y no le pareció verte con otra chica...-afirmó y aprovechó el semáforo en rojo para ver la reacción de su hijo ante esas palabras-.

Dylan abrió sus ojos al máximo ante las palabras de su mamá.

-Claro que no-dijo finalmente-No soy su tipo, Niza seguro comenzara a salir con algún deportista, yo sólo…sólo soy yo-agregó intentando no darse ilusiones-.

La rubia buscó su hombro para poner su mano ahí en señal de apoyo.

-Sí, eres tú, un encantador e inteligente chico, que estoy segura llegará más lejos que cualquier deportista de secundaria-.

Dylan sonrió, quizás si fuera un poco más Fabray y tuviese toda es confianza que destilaban su hermana y su mamá se atrevería a pensar que realmente podía ser cierto que le gustaba a Niza.

-Lo dices porque eres mi mamá-.

-Lo digo porque es lo que veo, no te menosprecies porque tu fuerte no son los deportes y saca partido de tus habilidades…-.

Al chico le gustó mucho escuchar esas palabras.

-Entonces, si crees que podría tener alguna oportunidad…con…Niza-expresó dubitativo-.

-Claro que si-respondió con total seguridad- Eso sí, anda con cuidado, Santana es mi mejor amiga y todo eso, pero no sé si podre protegerte de ella, sabemos cómo se pone cuando le miran a sus hijas-agregó bromeando-.

Dylan también rio, venían las fiestas, dos semanas en California donde tendría todo el tiempo para averiguar si tenía realmente una oportunidad con Niza.


Celeste después de clases se había ido directamente a la mansión Carpentier para pasar su tarde con Charlotte, cuando llegó la había encontrado en su estudio pintando y ahora paseaban de la mano por los jardines, esos hermosos jardines que ya daban muestra de lo cerca que estaba el invierno.

-Me encanta esta casa-dijo la rubia mirando a su alrededor-.

Charly sonrió, también a ella le gustaba, ese lugar estaba asociado a muchos recuerdos hermosos de infancia.

-No te hagas ilusiones, ésta casa siempre la heredera el presidente de la Compañía, así que será de James no mía-expresó bromeando- La Carpentier incorrecta…-agregó alzando los hombros-.

-¿Y si me embarazo primero? Tener a los futuros Carpentier debe ganar algunos puntos ¿no?-inquirió fingiendo que hablaba en serio-.

Charlotte casi se ahoga con su propia saliva ante esas palabras.

-¡Hey que estoy bromeando!-exclamó riendo divertida por lo pálida que se había puesto Charly de repente- Vamos de a poco tratando tus problemas con el compromiso, por ahora me basta con que hayas decidido quedarte aquí-agregó-.

Llegaron hasta ese sofá balancín en el que había estado Charly con Kayle aquella noche después del baile.

-Sobre eso te quería hablar…-comenzó Charly-.

-¿Qué? ¿Ya te arrepentiste?-dijo con miedo Celeste-.

-No cielo, no me he arrepentido-expresó para tranquilizarla dándole besos en la mano que aún tenía entrelazada con la suya-.

Celeste botó todo el aire que había guardado en sus pulmones.

-Pasa que tengo que ir a Berlín por algunas de mis cosas, no tiene que ser pronto… así que pensé que podrías acompañarme-Le dijo- Estar allá un par de semanas, recorrer Europa, podría ser después que te gradúes, un viaje para estar sólo tú y yo… me gustaría mucho poder mostrarte los lugares que me gustan, eso lugares que disfrutaba que contigo estoy segura que los disfrutaré aún más…-.

La rubia brillo ante esa idea.

-Me encantaría-dijo de inmediato, pero luego pensó en un pequeño detalle-Pero dudo que mamá acepte darme permiso, sabes cómo es…-agregó desganada-.

-Pensé en eso, pero puedo hablar con ella, pedir ayuda a mis madres y estoy segura que Britt también ayudará para convencerla-expresó con convicción-Costará, pero lo haremos…-.

-Podría pedirlo como regalo de cumpleaños y graduación…como regalo de todos los cumpleaños hasta que cumpla treinta-agregó la rubia bromeando-.

Ambas sonrieron pensando que encontrarían la manera de que Santana aceptara aquella idea, podrían ir haciéndole terapia desde ese día hasta que Celeste se graduara.

-Cierto…. ya en algunos meses cumplirás dieciocho y serás completamente legal para mí-expresó Charly como si no recordara la fecha exacta de su cumpleaños, abrazándola para que se cobijara en su pecho-.

-No tenemos que esperar hasta que cumpla los dieciocho-le dijo risueña comenzando a besar su cuello por si sus palabras no hubiesen sido lo suficientemente explicitas-.

Charlotte aprovechó el momento para hablarle con seriedad, así que tomó su cara entre sus manos.

-Tú te mereces algo especial…-le dijo Charlotte sin quitar sus ojos verdes de los café de Celeste-.

-Tú eres especial, Charly, no necesito nada más…-respondió la rubia-.

¿Cómo era que siempre lograba dejarla sin palabras? ¿Cómo era que su amor siempre parecía más grande que el suyo? Quizás nunca lo iba a saber, sólo daba las gracias por tenerla, por amarla y que la amará.

Daba las gracias por haber pedido hace diecisiete años ver a la bebé, esa bebé que había visto crecer y de la que se había enamorado perdidamente sin darse cuenta.

Ahora no sólo se había dado cuenta, sino que lo había aceptado y haría cualquier cosa para cuidar su amor.

Le daría lo mejor de sí misma, porque esa era su forma de agradecerle su amor.

Su incondicional y paciente amor.


Gracias una vez más por haber llegado hasta aquí, siempre tomo en consideración sus opiniones e intento equilibrar los tiempos de los personajes, aún si es difícil porque ahora si que son muchos, y la historia cambio su foco de protagonismo de las chicas a la siguiente generación...

Me preguntaron también como yo me imaginaba los personajes, la "primera generación" ya lo he dicho varias veces y esta también en el video de la primera parte, ahora con los chicos, no lo sé bien, alguna idea? Jaja, vamos a elegir entre todas mejor, les parece?

Saludos chicas y nos leemos pronto que se viene entretenido esto...