*sale de su cueva*
Hola a todas! Bienvenida de nuevo a Alma de muggle.
Perdón por la tardanza, pero este capítulo 29 me ha sacado canas verdes, pues, como dije en el capítulo anterior, es el final de la primer parte.
Hay sorpresas! Espero que les guste ;_; de verdad me he cabeceado mucho con este fic.
Doy las gracias a todas y todos los que esperaron esta continuación. de verdad, me siento muy querida.
Paso el aviso para que vayan corriendo a buscar papas fritas y/o galletas porque son 16 páginas de Word... sip... me he excedido esta vez XD
Aviso de utilidad pública... Pásense por mi perfil y lean "Pesadillas" y "Querido hurón desteñido" que están en los últimos capítulos (Como cuando no actualizas ADM pero se te ocurren ideas XD) y no olviden que pronto se vienen dos novelas. "Yo soy Hermy, la fea" (parodia de Betty pa fea) y "Rata de Biblioteca" que es una historia Original (AU)que pienso hacer novela.
sin más avisos de utilidad publica, a leer!
Declaración: Todos los personajes reconocibles de la Saga Harry Potter son propiedad de JKR. Sin embargo, la trama es Total y absolutamente mía y no hay permiso para publicarlo en otro lugar (Texto con Copyright) Esta historia está disponible tanto en Fanfiction. Net, Potterfics y Wattpad con la autoría de AliceMlfy (Firma Alice~). Di "No al plagio".
Capítulo 29: Nueva misión; Cambiando el curso del agua.
El salón principal de los Malfoy estaba a oscuras. Solo las anaranjadas llamas de la chimenea adornaban la estancia. Bellatrix y Narcissa se encontraban bebiendo el té. La hermana mayor hablaba sobre su estadía en Azkaban, de lo horrible que había sido y lo feliz que fue cuando la sacaron.
Bella ya estaba muchísimo mejor de su herida. Tanto así que el Lord le había permitido salir a redadas junto a los otros Mortífagos y también le había permitido ir a la redada de Hogwarts, cuando el armario estuviera al 100%. Aun así, Narcissa se empeñaba en que se revisara la herida que, por más que ya no doliera, no terminaba de sanar por completo.
Un crack resonó en la estancia. Narcissa dejó el té tranquilamente a tiempo que su hermana hacía lo mismo y se daban vuelta para ver al visitante. Al voltear, Bellatrix y Narcissa cayeron al piso en una reverencia inmediata; Voldemort estaba frente a ellas, con una sonrisa cruel en los labios.
Narcissa, como buena Malfoy, dejó ver su máscara de frialdad a tiempo que temblaba por dentro, y cerraba su mente ante la presencia del Lord. Bellatrix, en cambio, dejó ver su preocupación al verlo y se inclinó asustada; el lord jamás se presentaba en la casa Malfoy si no era por algo urgente.
— Señora Malfoy, necesito que nos deje a solas con Bellatrix.
Narcissa, sin decir nada se puso de pie, hizo una pronunciada reverencia, lo que Voldemort "agradeció" con la cabeza y dándose media vuelta salió de la estancia escaleras arriba.
Voldemort se acercó a Bellatrix sonriendo.
— Bellatrix, dime… ¿Qué tal es Draco Malfoy?
— ¿Draco?—preguntó Bellatrix—. Pues, es un excelente elemento, mi señor— dijo mirándolo con cuidado—. Ha aprendido muchísimo. Tiene temple y nervios de acero. Será un excelente mortífago.
— He pensado, que a pesar de mis formas de estar en esta tierra, eventualmente tendré que desaparecer— Bellatrix levantó la cabeza de lleno, preocupada—… y un poder como el mío no puede quedar en la nada. Entonces he pensado en dos cosas… la primera, en que tu sobrino sea mi sucesor.
— ¡Mi señor!—dijo Bellatrix, orgullosa de que su sangre pudiese tener oportunidad de ser tan grande como su Lord— Sería un gran honor.
— La segunda opción, te involucra a ti, Bellatrix. Levántate— ordenó en un siseo rápido. Bellatrix obedeció—. ¿Te acuerdas cuando nos conocimos, Bella? ¿Hace ya 20 años?
— Cómo olvidar ese día, mi Lord— dijo Bellatrix recordando al hombre de 50 años de cabello castaño, ojos azules y mirada penetrante.
— Mi segunda opción es tener un heredero sanguíneo… y creo que la mejor manera es tenerlo por medio natural… y quiero pedirte… sí, pedirte, no ordenarte— aclaró—, que seas quien me lo dé.
Bellatrix abrió la boca, sorprendida… El lord le estaba pidiendo tener un hijo… un hijo de ambos. La mujer estaba a punto de soltar lágrimas de agradecimiento por aquel honor, y de felicidad; con su esposo Rodolphus jamás pudo tener hijos pues él no había podido fecundar por una maldición en la primera guerra. Y el Lord lo sabía.
— Si es varón, tendrá todo el poder que podría yo alguna vez tener, y tendrá el apellido Black— dijo haciendo que los ojos de Bellatrix brillaran con mayor intensidad—… pero si es mujer, tendrá que morir. No sirve así— explicó al ver que Bellatrix por un segundo perdía el brillo en sus ojos—… ¿estás dispuesta al riesgo?
— ¡Sí, mi Lord!— dijo emocionada.
— Tienes claro que si dices que sí, tendrás que ausentarte de varias batallas, porque no permitiré que mi heredero corra riesgos.
— Sí, mi lord, estoy dispuesta. Todo para preservar su grandeza— dijo Bellatrix.
— Bien… Vamos… pasaremos un tiempo juntos en la mansión Riddle.
Y tomando la cintura de Bellatrix, como siempre lo hacía, desapareció de la estancia.
Narcissa simplemente se tapó la boca y corrió escaleras arriba. Lucius tenía que saber esto; tendrían que detener esta locura.
Hermione abrió los ojos aquel día viernes 5 de junio. Ese día entraban más tarde, exactamente a las 10:30 de la mañana. Eran las 6 cuando abrió los ojos por culpa de una mano que agarraba fuertemente su seno izquierdo y una erección en su trasero. Hermione rio. Hacía mucho que no dormían así luego de hacer el amor… hacía mucho que no hacían el amor.
— Tan temprano que despiertas, amor— susurró Draco en el cuello de Hermione, apretando su agarre de la cintura de la chica.
— Reloj interno, supongo— dijo riendo.
Hermione se dio vuelta y lo abrazó, dándole un beso.
— Feliz cumpleaños— dijo entre besos
— Al fin es legal— bromeó Draco riendo ronco mientras la besaba, aludiendo a que ambos ahora tenían 17 años.
— Te debo el regalo que un Malfoy merece— bromeó Hermione, besándolo.
— Tú eres mi regalo— bromeó.
— Esperemos que este año sea mejor que el que ha pasado.
— No lo creo— dijo alzándose de hombros.
Se quedaron abrazados un rato a tiempo que veían las horas pasar. Draco trataba de conciliar el sueño cuando la radio de Hermione dio las 6:30 y comenzó a sonar la introducción de "Caídos del catre" en "Factor X Radio".
— Muy buenos días, dormilones, vamos, arriba, ¡es hora de despertar! Bienvenidos a Caídos del catre, soy Alice con las noticias matutinas…
— Alice es ahora la conductora de "Caídos del catre" y de "Código 2059"— dijo Hermione escuchando la voz de la pelirroja no Weasley.
— ¿Y por qué?
— Según la carta de Fred a Ron, Tony, quien era el que hacía el primer programa, desapareció de manera misteriosa.
— ¿Era hijo de muggle?
— No… Sangre pura.
— Tal vez lo reclutaron— murmuró Draco colocándose de espaldas.
Tras todos los meses pasados, habían escuchado de desapariciones masivas de magos y brujas, tanto hijos de muggle o sangre pura. Se presumía que los primeros habían sido eliminados o habrían huido, mientras que los segundos habrían sido reclutados en pos al señor tenebroso.
— Pero, no creo que Tony haya sido pro quien-ya-sabes…
— Yo tampoco lo soy, pero aquí estoy, marcado de por vida— bufó Draco.
— Pero es distinto, a ti te obligaron.
— Y quién te dice a ti si es que a Tony no lo han obligado, por las mismas razones que mi familia…
— … Y partimos con una canción muy querida para mí… "A primera vista" de Pedro Aznar, oriundo de la casa del Pincoy, mi casa por cierto. ¡Disfrútenla!
— ¿Alice es de Caleuche?—preguntó Draco.
— Sí, es oriunda de un país al sur del mundo; latino, por lo tanto, tenía que ser de la escuela de latino américa.
— ¿Y Salem?
— Es de norte américa...
— ¿No es lo mismo? ¿Latino américa o américa? ¿No es un solo continente?
— La diferencia es que latino américa hablan español… ya sabes. Y norte américa inglés… te falta geografía en esa cabeza tan bonita, ¿he?—dijo Hermione socarrona, haciéndolo reír.
Era hora de levantarse. Se ducharon y vistieron. Draco ya estaba listo cuando Hermione lo abrazó fuerte, amarrándole algo al cuello.
Al despegarse, Draco pudo ver que en su cuello había una cadena de plata. Él lo conocía, era un "Anj" ( ); el símbolo de la vida… una cruz con un óvalo en la parte superior. Pequeño pero preciso para su cuello.
— Te cuidará— dijo Hermione sonriendo.
— Gracias— susurró Draco besándola. Sabía lo que significaba. El final de todo estaba cerca.
— ¿Estás segura?
— Completamente— dijo Narcissa seria, mirando los grises de su esposo.
— Tenemos que avisarle a Draco.
— ¿Y qué hará él?
— Estar preparado, amor… es lo único que podemos darle— Narcissa tragó grueso pero asintió—. Esta noche le diré.
La noche del 5 de junio fue igual de fría que el día. Draco venía de la linda fiesta que los chicos les habían organizado en la casa del árbol. Muchísima cerveza de mantequilla, comida y delicias por parte de Dobby. Era el primer cumpleaños en el que Mirack no estuvo y, a pesar de lo hermoso, fue muy triste también. Draco venía con su máscara de frialdad caminando hacia el sauce boxeador. Cuando llegaron, al fin, a la maldita casa de los gritos, Goyle abrió la boca.
— Parece que tendremos que hacer el mismo trabajo con Zabini de nuevo— dijo el muchacho a sus compañeros.
— ¿Sigue con esa traidora?—preguntó Crabbe.
— No es solo eso, está en la guarida de los leones— dijo Flint—, perece que la paliza que le dimos no fue necesario.
— Podríamos dársela a ella; es sangre pura y eso sería mucho más placentero— dijo Goyle de manera lasciva
Draco, con un gruñido, estampó a Goyle en la pared, con un ruido sordo, mientras lo apretaba de la garganta.
— ¡¿Tú, y este dúo de imbéciles hirieron a Zabini?! Maldito bastardo, ¡pudiste haberlo matado!
— Tranquilo, Draco, es solo un traidor…
— ¡Y un nexo con el otro bando!—interrumpió Draco apretándolo aún más, golpeando de paso la mejilla de Goyle.
— ¡Detente Draco, estás actuando como un jodido muggle!—gritó Rogers apartando a Draco de Goyle
El muchacho se separó de Draco e intentó sacar su varita. Draco, más rápido, se la quitó y comenzó a darle golpes secos en el rostro, mientras que Flint, Crabbe, Gray, Rogers y Marithes, logrando separar al rubio de un mal trecho Goyle.
Un crack resonó en la habitación, dejando ver el desastre hecho. Voldemort veía como Draco Malfoy estaba con las manos algo ensangrentadas con la sangre de su compañero.
— ¿Qué ha pasado aquí?— dijo Lucius, algo preocupado.
Los muchachos se separaron e hicieron una pronunciada reverencia,
— Mis disculpas, mi Lord— dijo Draco.
— Contesta lo que preguntó tu padre, Draco— siseó Voldemort.
— El imbécil de mi compañero atacó, casi mató y desmemorió a un compañero nuestro, mi Lord— dijo Draco sin levantar la cabeza.
— Es un traidor de la sangre, mi Lord— se excusó Goyle colocándose como sus compañeros, aún muy delicado.
— Es un nexo que tengo con el otro bando, mi Lord… la sangre sucia ayuda, pero es mejor tener a alguien dentro.
— ¿Él te está dando información a sabiendas?
— No, mi Lord; él me cuenta como confidente, no sabe que lo utilizo— dijo Draco, mirando a Voldemort, y luego bajando la vista.
— Y qué has averiguado.
— Potter saldrá del castillo el día 30 de este mes, mi Lord— dijo Draco, sereno—. La traidora de la sangre y Zabini lo escucharon cuando este hablaba con la comadreja y la sangre sucia… ella me lo confirmó anoche en la ronda de prefectos.
— ¿No han visto tu marca, Draco?
— Tengo que confesar, mi Lord que— Draco descubrió su brazo izquierdo, dejándolo ver pálido. Lucius sintió que su corazón latía más rápido de lo normal—, me he tenido que valer de prácticas… femeninas para ocultarlo… es maquillaje. Se lo he pedido prestado a mi prometida, Astoria Greengrass. Ella es la única que sabe, por asuntos lógicos— el lord asintió solemne—. Aunque me hagan un finite no se revelará nada, mi Lord… lamento tener que ocultar la marca.
— Está bien, muchacho… está bien— dijo Voldemort sonriendo—. Eres muy inteligente, muchacho.
Bien… Hoy nos acompaña nuestro buen amigo Grayback para enseñarles algunas técnicas de combate… recuerden que estoy aquí para asegurarme que entrenen como es debido, puesto que en ustedes dejo la rebelión en Hogwarts
— Usted ordena, nosotros obedecemos, mi Lord— dijeron los chicos cual mantra.
— Así me gusta.
Eran cerca de la 1 de la madrugada cuando todo terminó. Habían terminado con aquel hijo de muggle a manos de Nicholas Marithes y al fin eran libres por esa noche. Lucius se acercó a su hijo.
— Ten— dijo entregándole un paquete— es de tu madre y mío… lamento lo poco.
— Por qué es esto— preguntó Draco, sudoroso y algo rasmillado por culpa del entrenamiento.
— Por tu cumpleaños— dijo Lucius alzándose de hombros—. Necesito decirte algo.
— Lucius, debes irte y yo también— dijo Draco, indiferente, con el paquete ya en su bolsillo.
— Por favor.
— Dime rápido.
— … habrá otro Black en la familia—susurró Lucius, asustado, para luego mirar de reojos al Lord y mirar a Draco con apremio.
— Es hora, Lucius, llévame a casa.
— Sí mi Lord— dijo Lucius acercándose al Lord y desapareciendo con él.
Eran las dos de la mañana cuando Hermione sintió que la regadera de su ducha se activaba. Prendió la luz de su mesa de noche y vio que al lado de la ventana estaba la escoba de Draco. Había vuelto. Se quedó sentada hasta que Draco se acercó a su lado. Estaba con su pantalón de pijama, pero su torso estaba descubierto, el cual estaba adornado por sus cicatrices y su delgada cadena de plata.
— No pude curarlas— susurró mostrando un par de cortes en sus hombros— el maldito de Flint— justificó.
— Hijo de puta— murmuró Hermione convocando una poción de su bolsita de cuentas. Untó un poco en los cortes, sanando rápidamente.
— Gracias hermosa— dijo Draco besando los labios de Hermione quien tocó los cabellos de su novio con la varita y los secó.
— ¿Cómo estuvo el entrenamiento?
— Asquerosamente horrible, como siempre— dijo acostándose.
— Me lo imaginé.
— Descubrí quién daño a Zabini.
— No me digas que fueron ellos.
— Le borraron la memoria… a Merlín gracias que lo hicieron bien.
— Hijos de puta— repitió Hermione—, hay que denunciarlos…
— No podemos… ya sabes…
— Sí— interrumpió Hermione a tiempo que veía como Draco se colocaba una camiseta manga larga y la abrazaba.
— Mi padre me dijo algo… así que necesito que vengas con los chicos mañana al árbol… ¿podrías? Necesito a toda la jauría.
— ¿Mimbledonia y Lunita también?
— A toda, cariño… necesito el cerebro de todos.
— ¿Qué paso?
— Me dijo… que otro Black venía en camino… no entiendo a qué se refiere.
— Pues… no puedo imaginármelo—murmuró Hermione… Draco sabía que su novia le daría vueltas toda la noche.
— ¿Dormimos? Tengo mucho sueño
— Solo si me abrazas.
Draco sonrió y abrazó a la muchacha. Unos minutos más tarde, se quedaron profundamente dormidos.
La mañana del 6 de junio fue fría. Extrañamente fría, pues en ese mes llegaría, por fin, el tan esperado verano. Harry revisaba las noticias matutinas en la edición de "El profeta", proporcionado por Hermione mientras ella había ido a hablar con Luna. No podía creer cuánta información estaban escondiendo, entregando información irrelevante y sin decir absolutamente nada de las desapariciones. Por alguna razón que Harry desconocía, muchísima gente estaba desapareciendo. Familiares de sus compañeros e incluso, personas no mágicas estaban siendo borrados del mapa. Pensó Harry entonces que estaban huyendo. Hermione llegó a su lado y apuntó a la puerta. Vio como entraba Draco al desayuno. Estaba muchísimo más repuesto. Se saludaron como es costumbre, mas Draco mordió la manzana verde y lo quedó mirando. Harry sabía que algo ocurría. Le habló al oído a Neville para que fuese a buscar a Luna mientras él, Hermione y Ron junto a Ginny salían del gran comedor. El elegido pudo ver cómo Pansy recogía, como siempre, comida para un ejército; esta vez Ángel le ayudaba.
Al llegar al árbol, pudo notar que estaba cambiado. Estaba seguro que Ginny y Blaise habían puesto algo de su toque personal, pues los sillones estaban, aparte de limpios, más grandes y se veían más esponjosos. A demás, las paredes estaban adornadas con cuadros y dibujos. No sabía por qué, pero le agradaban aquellos murales que habían hecho… y estaba segura que Luna había ayudado.
Cuando las serpientes llegaron, se colocaron cómodos y Draco comenzó con su discurso mientras Pansy con la varita repartía croissants de jamón y queso calientes a cada uno.
— Los llamé hoy para decirles lo que he hecho ayer, más una nueva información que creo que Dumbledore debe saber.
— ¿Qué pasa?—preguntó Theo.
— Mi padre me dijo ayer algo… me dejó muy intranquilo.
— Deja de dar suspenso y habla, Lobo— dijo Ginny al lado de Blaise quien reía suavemente.
— Mi padre dijo— Draco parecía confundido—… que viene un nuevo Black en camino.
Todos quedaron muy consternados con esta noticia… consternados y extrañados pues, todos sabían, que el último Black fue Sirius y, pues, estaba muerto.
— Eso me suena a un bebé— dijo Luna exteriorizando lo que todos intuían.
— Pero Sirius está muerto y es el único Black varón, sin contar a Draco— dijo Harry.
— Los otros Black— meditó Neville—, son tus tías y tu madre.
— No, no… mis tías son Tonks y Lestrange… mi madre es Malfoy… por eso me es tan extraño… no es común que mi padre me diga esas cosas con… con...
— Con qué, Lobo— preguntó Hermione
— Con miedo, Minou— dijo Draco, confundido.
— Mimbledonia— llamó Ron a Neville—, cuántos Black, que no representen directamente a la noble y ancestral casa de los Black quedan en Inglaterra.
— Cerca de 10… pero todos ellos son mestizos o hijos de muggle.
— ¿Cómo sabes eso?—preguntó Pansy, sorprendida.
— Mi abuela es parte de los sagrados 28— dijo Neville alzándose de hombros.
— No entiendo— preguntó Hermione.
— Son las familias de magos que dominan el consejo de brujas, conocido formalmente como Wizengamot… por eso mi padre tiene tanta influencia en el ministerio… o tenía— explicó Draco estirándose como gato en el sillón
— ¿Son 28 familias?
— Sí… los Potter también eran parte, pero su lugar quedó vacío cuando todos desaparecieron por ya saben quién. Ahora que estás por ser mayoría de edad, esa silla te corresponde—intervino Ron con algo de culpa—. Mi familia también tiene una silla, pero no es ocupada hace varias décadas.
— ¿por qué no?—preguntó Harry.
— Traidores de la sangre— dijeron los Weasley y se alzaron de hombros.
Hermione y Harry se miraron. Daban gracias al cielo no estar tan ligados con esas costumbres mágicas.
— Tengo un tío que es Black— dijo Astoria, pensando—, es hermano de la madre de una prima mía… prima segunda. No sé si sirva— dijo algo complicada—, digo, por el contrato.
— ¿Qué contrato?— preguntó Harry.
— Sobre dorado— dijeron Draco y Astoria a la vez—, no creo que sea eso, Ángel— murmuró Draco. Luego miró a Harry—. Di tu mensaje… ¿estás seguro de eso?
— ¿Qué mensaje?, ¿a quién?—preguntó Theodore.
— Al Lord… que Rayo saldría fin de mes.
— ¿Estás enfermo o qué?—preguntó Theo—, ¿cómo le das esa información?
— Dumbledore me dijo que le dijera…
— ¿Creen que ese día abrirán el armario?
— Es probable— dijo Draco con pesar—, creo que tenemos fecha para que la guerra comience, hermanos.
Todos se quedaron pensativos, cómodos y juntos, pero muy pensativos.
Por un lado, el trio de oro se miró entre sí. Ellos sabían que tenían cosas que hacer. Los horrocrux estaban ya siendo revelados y Dumbledore le había dicho a Harry sobre ellos. Le había pedido expresamente que no le dijera a nadie más que a Hermione y a Ron, y así lo hizo. Primera vez que se sentía tan miserable pues era la primera vez que no le había compartido nada de sus trabajos con la jauría. Draco se sentía con miedo. Sabía que sus amigos estarían buscando algo. Dumbledore se lo hizo saber, sin que ellos se enteraran, solo para poder ayudarlos desde las sombras de las filas de Mortífagos. Sabía que pronto todo acabaría.
Las serpientes estaban preocupadas también. El trio de plata se miraba y miraba a su contraparte; Neville, Luna y Ginny. Ellos estarían a cargo del ED y lo sabían bien.
— Ángel, te necesitaremos en el ED. Comenzaremos las clases el lunes, cuando Draco y yo tengamos ronda— dijo Pansy.
— Tú dime qué hacer y ahí estaré— dijo la rubia, sonriendo.
— Esa es mi chica— dijo Harry sonriendo, orgulloso.
— Tengo otras noticias— dijo Draco, retomando.
— Parece que anoche fue la noche de las revelaciones— se burló Theo, Luna simplemente asintió.
— Fue el grupo de Goyle el que atacó a Bitter… usaron un Obliviate en ti… bien ejecutado, menos mal— dijo Draco mirando a Zabini, quien frunció el ceño y torció el gesto en una mueca de desagradable preocupación. Ginny tomó su mano, preocupada también—. Juraron hacerlo de nuevo, y lo peor… dijeron que se ensañarían con mini Weasley esta vez.
— Hijos de puta— dijo Hermione—, ¿qué hiciste? No me digas que te peleaste.
— Como un muggle— dijo Draco riendo—. El problema ahora es… ¿qué haremos con Zabini?
— Podrías quedarte con nosotros— dijo Ron, de pronto.
— Es cierto— Harry sonrió—. Comadreja, por ser prefecto, tiene una habitación para él solo y quedó una cama vacía.
— Saben que si alguien nos descubre, estaré fuera de Hogwarts en menos de lo que digas Quidditch, y ahí sí que estaré en peligro.
— Es cierto— dijo Luna—, pero nada del reglamento interno dice que no puedas quedarte en los sillones de una de las salas comunes— todos miraron a Lunita—… ¿qué? ¿Nunca han leído Hogwarts, una historia?—preguntó.
— Ahora entiendo por qué el sombrero casi te envía a Ravenclaw, Minou— dijo Ron a su lado. Ella simplemente sonrió.
— Está bien, me quedaré en la sala común de los leones… como si no me hubiese quedado antes— dijo Blaise asintiendo.
— Tengo que hablar con Dumbledore de lo ocurrido. Rayo, ¿me acompañas?—preguntó Draco.
— Por supuesto, Lobo
Draco besó la cabeza de Hermione y caminó hacia la puerta, donde sentándose en el borde, saltó. Harry esperó unos minutos e hizo lo mismo, dejando a todos dentro del árbol.
— ¿Qué hacemos ahora?—preguntó Luna mirando a Theo.
— Rogar a Merlín porque todo pase lo más rápido posible.
Aquella noche Blaise estaba en la sala común de Gryffindor. Ya era un amigo habitual, y muy defendido por la jauría. Ginny, Harry, Hermione y Ron ayudaban a que el muchacho estuviese más cómodo debido a su situación.
— De verdad, esto es suficiente no es para tanto— dijo Blaise riendo al ver que Ginny colocaba una segunda almohada.
— Quiero que estés cómodo.
— Lo sé. Ya es tarde, ve a dormir, hermosa, de verdad. Comadreja, dile algo a tu hermana, por favor.
— Ve a dormir Ginny, el hombre estará bien— se le adelantó Harry sonriendo
— Veo que está muy cómodo en mi casa, señor Zabini— dijo una voz que los congeló.
Los cinco voltearon a la puerta. Minerva McGonagall estaba vestida con su albornoz de cuadros escoceses rojos y sus labios finos, con sus brazos cruzados en el pecho.
— ¿Alguien podría explicarme? La dama gorda no paraba de gritar
— Profesora, yo…
— No— cortó Blaise a Ginny—, soy el responsable. Quise quedarme aquí por… porque…
— Porque su vida corre peligro, señor Zabini— dijo Minerva relajándose— no podía creerlo cuando Dumbledore me dijo que usted y el señor Zabini tenían una relación. Me alegra que sea cierta y que estén como amigos, protegiéndose.
— Entonces profesora, Bitt… perdón, ¿Blaise se puede quedar?—preguntó Ginny, tomando al mano de Blaise.
— Debido a las circunstancias y a los antecedentes, debo decir que… sí, puede quedarse hasta el final del curso señor Zabini. Creo que hay una cama desocupada en el cuarto de Potter, no es así.
— Sí, profesora.
— Entonces, por favor, lleven a su compañero a su habitación, muchachos— dijo Minerva sonriendo. Se dio media vuelta y caminó a la puerta. Se detuvo en ella y habló con la señora gorda—. Y no me despiertes a menos que el señor tenebroso esté en esta puerta.
— Pero él es una serpiente y…
— está permitido— interrumpió Minerva—… y ni una palabra o juro que te borraré de la puerta de mi casa con diluyente.
— Sí… sí señora— dijo la dama gorda, asustada.
Los acontecimientos ocurridos hasta llegar a fin de mes, fueron de extrema presión para los chicos. Por un lado, los exámenes eran definitivamente los más complicados que habían tenido, incluso más que los TIMOS del año pasado. Sin embargo, lograron terminarlos sin problemas. Ya en unas semanas, cuando al fin se acabara el curso, sabrían si habían pasado.
Snape había reconocido el libro del príncipe como un libro de arte oscuro, y Harry tuvo que cambiarlo. No sabía por qué, pero el príncipe mestizo era lo único que lo sacaba de su preocupación. Ese tipo era un genio. Había creado hechizos poderosos, y formulaba pociones de una manera espectacular. No iba a perder ese libro.
El día en que Dumbledore y Harry viajarían, fue muy nublado para ser verano. Dumbledore llamó a Draco y a Harry por separado a las 10 de la mañana de aquel día 30. Se juntaron en el despacho del anciano director y se sentó frente a ellos.
— Quiero que me prometan algo, muchachos— dijo el director. Draco y Harry se miraron y luego miraron al profesor—, nunca dudarán de ustedes.
— No comprendo, profesor— dijo Harry. Dumbledore sonrió. Su mano, oscura hasta ya la mitad de la misma, denotaba en el hombre un cansancio extremo.
— Quiero decir que a pesar de que nuestro amigo Lobo haga cosas malas en las filas mortífagas, Harry, tú tienes que confiar en él. Se vienen épocas oscuras, queridos míos… Draco. Tú también— dijo el anciano, mirando al platino—. Confía en que Harry está haciendo su mayor trabajo, y no dudes en ayudarlo cuando lo necesite.
— Así lo haré, profesor.
— Ahora, necesito que hagas algo por mí, Draco… mi pregunta es, ¿el armario está listo?
— Reparado, al 100% funcionando, solo tengo que enviar el mensaje.
— Perfecto.
— ¿Lo abrirá hoy?
— Dime si no lo habías pensado, querido Harry.
— S…sí, pero… ¿no será muy pronto?
— El curso tiene que seguir, como el agua que fluye… si se estanca, se pudre y luego no sirve. Necesito, Draco, que avises al resto de la jauría, no sé cómo, pero hazlo. Ellos tienen que estar preparado, y el ED también.
— Sí señor.
— Avísale a tu prima lo que pasará para poder proteger el colegio de mejor manera… Y avísale a Snape. Dile que… él sabe qué hacer— dijo sonriendo, triste.
— Como ordene, señor.
— Puedes retirarte, Lobo. Espero volver a verte.
— Lo hará, señor— y sonriendo de medio lado.
Harry se sacó la corbata y la túnica y se la pasó a Draco junto con un pequeño frasco… Felix Felice. El platino apretó el hombro de Harry y este hizo lo mismo con el de Draco, para luego este último dar media vuelta y salir del despacho del director.
— Tú y yo, tenemos un viaje pendiente…
Draco salió de la oficina y cambió su cabello de inmediato, sacándose la corbata y la túnica de Slytherin y colocándose la de Gryffindor. Le sentaba bien. Guardó su túnica en su mocha y caminó presuroso hasta la torre de Gryffindor. Se paró frente a la puerta de Gryffindor y botó el aire contenido, nervioso.
— ¿Contraseña?
— Mimbledonia
— Adelante— dijo la dama gorda, sonriendo amable.
Entró a la estancia roja. Ahí todos los esperaban.
— ¿Y?—preguntó Hermione
— ¿Quién es?—preguntó Neville mientras bajaba la escalera.
— Lobo— dijo Hermione mirando a Neville y luego al aludido— ¿y?—repitió
— Se van… hoy se abre el armario. Necesito al ED listo. Me vestí de Gryffindor para despistar mientras lo abro. Estoy seguro que me enviarán a refugiarme a la mazmorra. Ahí saldré como Lobo y comenzaré a disparar— dijo sacando de su mochila el arma y colocándola en el cinto del pantalón, con el seguro puesto.
— No entiendo— dijo Neville mirando a Draco como si nunca antes lo hubiese visto—… ¿Draco?
— ¿Cómo no lo reconoces? Es solo Draco con el cabello castaño— dijo Hermione.
— Es que cambia muchísimo, Minou— dijo Ginny llegando—, ¿no lo ves?
— Para mi es Draco con el cabello castaño— dijo Dean Thomas, entrando a la estancia.
— Hijos de muggle— murmuró Draco—. Llamen a Finigan… él es mestizo, ¿cierto?
— ¿Qué tiene de malo?—dijo Thomas, a la defensiva.
— No lo tomes a mal, solo una teoría… llámalo, por favor— dijo Draco a tiempo que se despeinaba un poco. Cuando Finigan llegó, miró a Lobo como siempre lo miraba.
— Malfoy, ¿disfrazado de nuevo?
— ¿Cómo pudieron reconocerlo?—dijo Neville.
— En efecto. Tengo una teoría… ¿se acuerdan, chicos, que Alice me reconoció de inmediato mas Percy no pudo?—Hermione y Ginny asintieron—... es porque Alice es hija de muggle mientras que Percy es sangre pura— Ginny abrió la boca y la cerró. Luego habló
— ¡Es por eso que la madre de Goyle no te reconoció aquella vez!—dijo dando un brinco— esto es maravilloso.
— Por eso no me reconocen— dijo Draco sonriendo… solo los mestizos podrían reconocerlo y sabía que el único mestizo que había en las filas del señor tenebroso era Snape—. Estamos a salvo.
— Excepto por un dato— dijo Hermione— quien ya sabes es mestizo.
— Mierda— dijo Draco—. Ok, no me preocuparé por eso, lo importante ahora es el armario.
— ¿Y qué hacemos ahora?
— Esperar… abriré el armario tarde. Los niños de Slytherin estarán en las mazmorras. Necesito que Blaise vaya a avisar… ¿Dónde está?
— En las cocinas... debe estar por llegar— la puerta se abrió y un Blaise junto con Ron entraban.
— ¿Quién es?—dijo Blaise al ver a Draco de espaldas
— Soy yo- dijo Draco girando los ojos
— ¿Y que vienes a buscar?—preguntó cantarín Ron mientras dejaba las cosas—… no me digas que…
— Sí… Blaise, ve a la sala de Slytherin y avísale a Pansy, Astoria o a Theo y te devuelvas… necesito que mantengan seguros a los niños y que los del ED peleen.
— De acuerdo. Si veo a Lunita le avisaré— dijo el moreno dejando las cosas que había traído y corriendo fuera del lugar
— Necesito que vengan conmigo, Ron, Hermione— dijo mientras caminaba fuera de la sala de Gryffindor
Los prefectos se miraron, pero siguieron al castaño. Hermione y Ron caminaron a su lado. Fueron con cuidado y gracias al cielo no había nadie en los pasillos. Hermione miró su reloj de pulsera; eran las 11 de la mañana. Harry se había quedado en el despacho con Dumbledore y no sabían a qué hora volverían. Llegaron al séptimo piso y con mucho cuidado, y siendo Draco el primero en pararse frete la puerta de la sala de los menesteres, abrió la puerta. Hermione iban a entrar cuando Draco los tomó de los hombros.
— Antes de que entren, Harry me dejó esto— dijo entregándoles el frasco de Felix felice— repártanlo lo mejor que puedan, los quiero vivos— los muchachos asintieron—. Segundo… Por favor… lo que verán quizás dañe algunas susceptibilidades… manténganse tras de mí.
— Qué pasa, Lobo.
— Por favor, comadreja, obedéceme por una vez en tu jodida vida— dijo Draco frunciendo el ceño.
— ¡Está bien!, qué carácter.
Entraron a la estancia. Era una especie de "Selva" pues el piso estaba completamente cubierto de tierra y las paredes con plantas. Hermione asomó la cabeza y no pudo más que contener un grito.
El cuerpo de Draco Malfoy estaba tirado en el piso. Una de sus piernas, sacadas de su cuerpo de manera brutal. La otra, sin embargo, cortada como si hubiese sido una operación. La cabeza separada del cuerpo y con rasgos de pelea en su cuerpo. Estaba en evidente descomposición, sin embargo no había ningún hedor.
— Es un experimento— explicó Lobo—, eso que ven ahí, es una planta— dijo al fin dándose vuelta—. Tranquilos, no es ninguna persona… pero necesitaba hacer esto, necesitaba un plan de emergencia si es que me mandaban a matar a alguien— dijo con el cabello revuelto y los ojos triste—. No creo que pueda matar a nadie, pero puedo realizar este hechizo… este "Draco" lleva tres meses aquí.
— Por Dios, hermano— dijo Ron acercándose Hermione se mantuvo al lado de Draco, abrazándolo por la cintura, con la uña del dedo gordo entre sus dientes. Draco le sacó la mano de la boca—, ¡hasta gusanos tiene!, ¿cómo lo hiciste?
— ¿Cómo es eso que es una planta?—preguntó Hermione volviendo su pulgar a la boca. Draco lo detuvo de nuevo.
— Saqué uno de mis cabellos, lo coloqué junto a una planta y… "Voila", un yo muerto. El primer indicio es que la planta al ser convertida muere de inmediato, por lo que no es necesario lanzarle el hechizo… he practicado un hechizo que deja un resplandor verde y, la verdad, es que es uno muy similar, pero no hace daño… lo practique con una araña… "Avra Kadabra"
— … patas de cabra— dijo Hermione sonriendo—. ¿Qué provoca?
— Nada… solo un lindo rayo color verde esmeralda… mira— y apuntando al cuerpo de planta gritó— ¡AVRA KADABRA!— Ron gritó y se lanzó a un lado a tiempo que el rayo impactaba el cuerpo—, ¿lo ves? Inofensivo.
— Pero muy engañador… ¡eres un genio, Lobo!—dijo Ron saltando sobre el para desordenarle el cabello—, ese es mi Lobo… ¿Cuánto dura el efecto de eso?—dijo apuntando la planta modificada.
— No sé… lleva tres meses… descubrí que si lo hacía con insectos tenía que matarlos antes… pero el efecto solo dura semanas… y como todas las personas tienen al menos una planta en casa…— y se alzó de hombros
— ¿Y solo sirve con una planta completa?
— Lamentablemente sí. Con maceta y todo… si es con una hoja o con plantas sin raíz, el hechizo dur semanas respectivamente.
— Eres un genio, amor.
— Miren su cuello— dijo Draco mostrándole la cabeza cercenada—, cuando ocurra eso, dejaré esta marca… cualquier cuerpo que vean que tiene esta marca, es porque es creación mía… ¿estamos de acuerdo?
— ¿Qué es ese símbolo?—preguntó Hermione viendo los triángulos rectángulos juntos que formaban uno equilátero, con un círculo en centro de ellos.
— Las reliquias de la muerte— dijo Draco mirándola. Cuando iba a preguntar, Ron se adelantó con un grito.
— ¡Hey!, ¡Mira!—dijo Ron mirando el cuerpo.
— Se está desintegrando el hechizo— dijo Draco mirando su reflejo. Hermione miraba una de las piernas mutiladas
Los gusanos que estaban en el cuerpo, comenzaron a desaparecer y convertirse en tierra a tiempo que el cuerpo empezaba a temblar y dejaba ver en un segundo una planta completamente negra y unos cabellos platinados a su lado.
— Es fantástico.
— Si me mandan a misiones, y tengo que matar solo, este es mi plan
— ¿Y si te hacen matar frente a otros?
— … estaré condenado, comadreja.
— ¿este es el hechizo que me mencionaste?, el de "magia medianamente gris"—preguntó Hermione.
— Sí, Minou… es útil.
— Merlín quiera que todo salga bien.
— Sí… ahora, necesito que vayamos a la torre de Gryffindor. Necesito cambiarme e irme a la casa de Slytherin. Necesito que el ED se reúna en otro lugar que no sea la sala de menesteres, o tendremos problemas, ¿está claro?
— Sí, capitán— dijo Ron colocando su mano al estilo militar.
— ¿y quién te enseñó eso?—dijo Hermione mientras reía, ya más tranquila por no ver a la copia de su novio muerto.
— Theodore Nott— dijeron Draco y Ron. Hermione simplemente rio.
Las horas pasaron y luego de abrazos de buena suerte de parte de los leones pertenecientes al ED, de la jauría que también estaba congregada en la casa roja y un beso profundo de Hermione hacia su Lobo amado, Draco se cambió de ropa a la de Slytherin. Pansy ayudó a que su cabello quedara amoldado hacia atrás a tiempo que Ginny y él mismo quitaban el maquillaje de la marca tenebrosa sin que el resto de Gryffindor se diera cuenta. Solo la jauría lo sabía.
Draco palpó su mochila, para saber si todo estaba en orden cuando encontró un paquete. Lo abrió en ese momento y pudo ver una cadena de oro blanco. Un dragón real, de cuatro patas, más una nota de su madre.
"El dragón es la constelación más grande del norte, y te coloqué ese nombre porque eras el más grande. Eras el varón que la casa Black esperaba. Tu abuelo quería ponerte Lupis, pues es la constelación del sur que está cerca de Scorpius, el signo de tu abuelo, pero tu padre quiso llamarte Dragón, pues el Lobo, si bien es fiel, no es tan fiero, además, el dragón, dijo, es más grande. Siempre sentí, sin embargo, que a pesar de que era una constelación pequeña, era valiente y humilde… algo de eso tenías tú. Estoy contigo en la decisión que tomes, amor mío. Si quieres ser Lupis o Draco, estoy contigo. Feliz cumpleaños. Te ama, mamá"
— Qué demonios— preguntó Draco asustado. ¿Su madre sabía de su nombre clave?
Decidió averiguarlo más tarde y se concentró en su misión. Colocó la cadena en su muñeca derecha y terminó de arreglarse.
Con lágrimas en los ojos vieron salir al platino de la sala común de los leones y con un grito de impotencia de Pansy castaña, Draco cerró la puerta.
Caminó tranquilo por los pasillos hasta llegar a 7mo piso. Goyle y Crabbe lo esperaban para ir juntos al armario. Theodore le había dado el mensaje y pidió que a las 8 de la noche se juntaran donde siempre.
Al abrir la puerta de la sala de menesteres, vieron en una esquina el armario evanescente. Crabbe y Goyle jamás lo habían visto, así que fue una sorpresa cuando Draco abrió la puerta, y rogándole a Merlín, dejó un papel en el armario. Cerró la puerta y sacó su varita.
— Armonia Nectere pasus— dijo al cerrarlo—. Ábrelo— Ordenó Draco a Goyle quien obedeció. El papel no estaba. Draco sonrió—. Funciona a la perfección.
— ¿Qué decía el papel?—preguntó Crabbe.
— Es seguro venir— dijo Draco con una sonrisa malévola.
Claro que era seguro. Harry y Dumbledore estaban en su misión. El ED completo estaba en la sala común de Gryffindor. Los primeros años de Slytherin estaban escondidos así como todos los primeros años de las casas. Nadie saldría pues Luna como prefecta de Ravenclaw, Hermione y Ron de Gryffindor, Pansy de Slytherin y Abbott de Hufflepuff (Convencida por Mimbletonia) habían ordenado que no se podría salir o se descontarían 200 puntos de las casas.
Media hora más tarde, la puerta del armario se abrió. Una cabellera negra salió del armario y los dientes oscuros aparecieron tras una sonrisa. Bellatrix había llegado.
— Tía—saludó Draco asintiendo con la cabeza.
— Draco— dijo sonriendo y tocando el mentón del alto muchacho—, haz crecido este año… ¿cómo estás?—dijo saliendo del armario y cerrando la puerta—. Los otros ya vienen.
— Excelente— dijo Draco sonriendo, contestando a ambas preguntas.
Los Carrow aparecieron en la estancia, más tarde Thorfinn Rowle, Luego Gibbon y finalmente, Grayback…
— Draco… me alegro que tengas a tus compañeros aquí— dijo Bellatrix mirando a Crabbe y Goyle quien miraban sonriendo—. Tú, estúpido sin cerebro— dijo apuntando a Goyle—. Te ordenamos que mataras a Dumbledore… pues bien, ¿Dónde está?
— Él… no lo sé.
— Salió con Potter, como se lo había dicho al Lord— dijo Draco sosteniendo la mirada.
— Solo un hechizo, y nada… no lo has matado. Te dedicaste a matar a ese Sangre sucia en primer semestre y no hiciste nada más— dijo Bellatrix cruel. Draco se impresionó… Red…— Crucio— dijo con poca fuerza. Goyle se retorció en el suelo. Cuando lo soltó miró a Draco—. Tienes una nueva misión, Draco.
— ¿A qué te refieres?—preguntó el muchacho, saliendo ya del shock.
— Matar a Dumbledore— dijo sonriendo. Draco quedó de una pieza.
— Eso no me corresponde.
— Es eso o ver morir a tu madre a manos del lord— dijo Bellatrix alzándose de hombros y comenzando a caminar.
Draco maldijo mentalmente a su tía y la siguió.
Era la hora de la cena, y muchos niños estaban fuera, desobedeciendo las instrucciones de los prefectos, a excepción de Slytherin y Gryffindor que estaban atentos a la primera explosión que escucharan. Hermione se había conectado con la orden del fénix y fue Tonks la que recibió el llamado. Una explosión se escuchó en el comedor y la marca tenebrosa comenzó a flotar encima del colegio. Todo el ED salió de la casa de Gryffindor. Los profesores estaban alertados y la jauría tomó en ese momento un poco de Filix felice. Duraría el efecto con suerte dos horas, así que estarían bien.
Draco subió a la torre de astronomía haciendo mucho ruido. Sabía que estarían ahí. Sentía que el cuerito azul estaba palpitando. Ahí estaba, sabía dónde estaban sus hermanos… su unión de sangre y alma estaba presente en él y sabía lo que debía hacer.
Cuando entró, solo vio a Dumbledore. Le apuntó con la varita y se la quitó, tirándola al piso, cerca de los pies de Dumbledore.
— Perdón, pero me vigilan— murmuró.
— Lo sé.
— ¿Dónde está Harry?
— Escondido, petrificado.
— Bien.
— ¿Cuál es tu misión ahora?
— … debo matarlo, señor.
— Me lo temía… sabes que puedes hacerlo.
— No quiero— susurró Draco impaciente… desesperado
— Eso esperaba… no lo harás.
— Prefiero matar a los otros.
— No ocuparás la maldición asesina, Draco… no lo harás.
— Pero señor.
— He dicho que no— dijo Dumbledore, severo.
Estaba débil, y se inclinó en la ventana para sentarse. Draco bajó la varita e iba a avanzar para ayudar al anciano director. Si era necesario matar a todos lo haría, pero no rompería el trato con aquel anciano.
— ¿Y si Lobo lo hace, señor?—preguntó Draco guardando rápidamente su varita— ¿y si Lobo entra en escena y usa su arma?—dijo ya a su lado, ayudándolo, sacándolo de aquella peligrosa ventana.
— Cambiaría el curso del agua, muchacho— dijo complicado.
— Pues que cambie, señor… Rayo, mantente alerta y ayuda al profesor cuando te despetrifique— dijo al aire a tiempo que con su mano izquierda cambiaba su cabello y sacaba con la derecha la Omni III
Alecto y Amicus Carrow aparecieron en escena, pero solo vieron a un muchacho de cabello castaño con un arma de fuego levantada.
Un disparo a cada uno, certero en la cabeza y rápido, tan rápido que ni siquiera supieron que el muchacho que les disparaba tenía el cabello amoldado hacia atrás y estaba con el uniforme de Slytherin.
Unos pasos lo alertaron y preparó la pistola. Snape estaba en la entrada.
— Demonios Draco qué hiciste— dijo Snape. Draco se sorprendió por un segundo por haberlo reconocido, mas luego que tarde recordó que su padrino era mestizo—, tengo que sacarte de aquí.
— Espera— dijo desencantando su cabello y cerrándolo los ojos—, no me iré con las manos vacías.
Un disparo certero a su hombro izquierdo lo hizo gritar de dolor y luego escondió la Omni III tras el director.
— Qué hiciste, muchacho— se preguntó Dumbledore impresionado, maravillado y orgulloso.
— Cambiando el puto paradigma, profesor… Harry, haz lo que tengas que hacer— dijo Draco con los dientes apretados, sangrando y siendo ayudados por Snape.
— Ya saben dónde nos reuniremos— dijo Dumbledore y Snape asintió.
Dumbledore tomó su varita y despetrificando a Potter, desapareció de escena.
Y tomando a su ahijado por los brazos, corrió escaleras abajo, para unirse a una muy desconcertada Bellatrix que al ver el hombro de su sobrino supo inmediatamente lo que ocurría.
El maldito de Black había aparecido de nuevo.
Hicieron Accio a unas escobas, y montándose, Draco con Snape, Desaparecieron de Hogwarts.
Antes de que comiencen a lanzarme piedras (Hace un protego con la varita al divisar un proyectil), quise cambiar un pooco el curso de las cosas... saben bien que este es un Universo paralelo, por lo que todo lo que está en el libro no tiene por qué pasar aquí.
Espero que no les moleste mucho estos cambios. Juro que cuando terminé de escribirlo me temblaba la panza! solo de los nervios! eso nunca me había pasado, solo con este fic... prometo que todo será bien y que todo caerá bajo su propio peso.
el próximo capítulo será cortito, pues será de intermedio y veremos solo a Draco.
Muchas gracias y recuerden dejar review, que es mi motivación para seguir.
Besos
Alice~
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Click si quieres el capítulo 30 (Muajajajajaj)
