Capítulo #28
Stella y Kevin se dirigieron al supermercado; por suerte, Kevin traía consigo su tarjeta de crédito.
- ¿Así que van a llegar tu mamá y tu hermanito no? – preguntó Stella mientras pasaban el pasillo de electrodomésticos para llegar a las frutas y verduras.
Compró de todo para llenar la cocina y la alacena con cosas que estaba segura le gustarían a Frankie, nutritivas y sanas pero ricas, y uno que otro dulce. Para Nick compro cosas bajas en azúcar por su diabetes; aún no eran fan de los Jonas, Carolina lo habría mencionado unas mil veces, y como su padre era médico, sabía que era lo que llevaba Nick en el cuello. Compró más comida, jugos, frutas, leche, etc.
Se dirigieron entonces a la caja a pagar.
- ¿Por qué llevamos tantas cosas?
- ¿Qué jamás has ido al supermercado?
- La verdad, o lo hacen mamá y papá o alguien lo hace por nosotros; nosotros solemos hacer cosas en la casa como lavar los platos o sacar la basura, tender las camas…
- Bueno pues, con esto que estamos llevando tendrán suministros para por lo menos un mes, así no le darán molestias a su madre. Ahora ve pagando mientras yo voy por algo. – Rápidamente Stella fue por unas cosas, entre ellas incienso, flores y aromatizadores, las pagó con su tarjeta de crédito y volvió a la caja donde estaba Kevin con las bolsas. - ¿Sigues aquí?
- Pues compraste demasiado, demora pasar todo. – Entregó su tarjeta para pagar.
- ¡No puede ser! ¡No lo creo! ¡Eres Kevin Jonas! – la cajera empezó a hiperventilar.
- Por favor no grites –rogaba Kevin tratando de hacerla callar.
Llegaron a la casa, por suerte, pudieron salir del altercado en el supermercado después de que Kevin firmara unos 500 autógrafos. Para sorpresa de Stella, Joe y Nick habían hecho exactamente lo que les había dicho que hicieran. La cocina estaba impecable, la sala igual; y la ropa al parecer estaba en la secadora.
- Bien chicos –dijo mirando su reloj – Nos quedan dos horas más, tranquilos. Los tres van a arreglar sus cuartos, sacan la basura que no allá sacado todavía al igual que la ropa que van a poner a lavar.
- ¿Y la cena? – preguntaron los tres.
- Yo me encargaré de eso. Primero ayúdenme a colocar todo esto en la alacena y en la nevera.
Eso hicieron todos, y luego se fueron a sus cuartos a acabar de limpiar.
- Y ahora a cocinar. – dijo para si misma mientras sacaba las pasas y la carne que había comprado.
Hizo unos ravioles y en una olla preparó salsa. Puso todo a cocinar para que las pastas quedaran al dente y la salsa espesara. Quedaba ya tan solo una hora y media antes de que llegaran Denise y Frankie cuando los Jonas bajaron.
- Cuartos arreglados – afirmó Kevin.
- ¿Qué cocinas? – dijo Nick tomándola de la cintura y espiando la olla sobre su hombro.
- Será sorpresa –dijo empujando a Nick pero sonriendo.
- Ropa en la lavadora, otra en la secadora, el resto planchada y guardada. – dijo Joe mientras veía celoso a Nick.
- Ok. Muy bien. Van a seguir mis instrucciones y van a preparar el postre con lo que les puse aquí, ya están las medidas exactas para que preparen la salsa dulce. El queque de vainilla ya lo tengo preparado, bueno la masa, ahora lo pondré en el horno; lo sacaran en 20 minutos. Nick, tú te encargas de dirigir aquí ¿bueno? Preparan la salsa y se la echan de poquito a poquito hasta que el queque la absorba toda.
- ¿Tú que vas a hacer? – preguntaron en coro los chicos.
- Ya verán. –dijo guiñándoles un ojo, cogió los paquetes que había comprado ella mientras Kevin seguía en la caja. – ¿Chicos cuál es el cuarto de su mamá? ¿Y cuál es el de Frankie?
Ya eran las 7 de la noche; los Jonas le mostraron a Stella los cuartos y ella subió primero al de sus padres. Cambió las sabanas de la cama, ordenó todo un poco. Puso unas cuantas flores, dejó como regalo varios shampoos, cremas, talcos y algunas esencias aromáticas, en fin todo lo que las madres aman. Puso un poco de incienso en el cuarto y un par de velas. El cuarto tenía un ambiente perfecto muy relajante.
Fue al cuarto de Frankie y allí también tendió la cama y le dejó un par de juegos para Nintendo DS y para Wii en su cama, acompañados de unos chocolates.
Al terminar, bajó las escaleras y vio a los Jonas acabando de poner la salsa del queque.
- Joe, ¡más despacio! – gritaba Nick.
- ¡Es mucha! ¡Dijo que tenía que ser de a pocos! – le gritaba Kevin.
- ¡Ya basta! ¿Quieren hacerlo ustedes? – preguntó Joe a gritos.
- ¡No! ¡Solo ten cuidado! – gritaron al mismo tiempo Nick y Kevin.
- Ja, ja, ja. –rió entrando a la cocina viéndolos llenos de harina en la cara.- Ya chicos, un poco de calma; sino, el tres leches no va a quedar. Apúrense un poco, tiene que estar en la nevera un buen rato…-miró su reloj - ¡Solo nos queda una hora! Voy a hacer un pasa bocas para cuando su mamá llegue.
Stella puso de nuevo manos a la obra y se puso a hacer empanaditas de coctel. Revisó que todo estuviera correctamente guardado, limpió la cocina, lavó lo que había usado y preparó la mesa. Puso flores en la sala, aromatizó todo y por último, revisó que toda la ropa estuviera ya en su lugar.
- Nos quedan 20 minutos. Vayan a cambiarse para que su mamá los encuentre bien arreglados. Nick, yo me paso por el balcón ¿Sip? –se dio vuelta para subir las escaleras pero Joe la detuvo.
- Quédate Stella. –dijo. – Te lo mereces más que nadie. Tú preparaste todo. Aunque sea quédate a cenar.
- Gra… gracias Joey – dijo algo nerviosa y haciendo que Joe soltara su mano. – Me voy por el balcón de Nick – dijo subiendo las escaleras. – Pido permiso, me cambio y vuelvo, ¿les parece?
- Ok. –sonrieron los tres.
Stella pasó por el balcón a su cuarto y llegó a escuchar a Joe gritar: "¡Qué no me gusta que me digan Joey niña rara!" Stella se rió y fue a pedirle permiso a su papá que ocasionalmente dijo que sí. Se cambió a un jean nuevo que tenía guardado de color negro y un polo azul marino. Quedó muy bonita, se soltó el cabello que se había amarrado para cocinar y se puso un par de aretes y una cadena. Volvió a pasar por el balcón y empezó a bajar las escaleras mientras los veía acabar de arreglarse el cabello y el cuello de las camisas en el espejo de la entrada.
- Listo chicos, me dieron permiso – llegó donde ellos. – Ya estoy lista.
- Que linda estás. –dejaron salir suspirando Nick y Joe.
- Si loquita, te ves muy bella. – comentó Kevin viendo a sus hermanos extrañado.
- Te ves… te ves… hermosa. – se quedó mirándola Nick y le dio un beso.
Tan tan, tan… tan… Sonó el timbre.
- ¿Listos? – preguntó ella separándose de Nick.
Los tres asintieron con la cabeza.
