CAPITULO 29
(Pov Jannike)
Una mujer vestida con un vestido largo y escotado, de color rojo sangre entró en la sala, esa mujer de pelo rizado y rubio, miró a mi marido con una sonrisa.
-Hola-.
-Hola- dijo él completamente serio-.
Arrugué la frente desde la entrada del salón y los miré a ambos.
¿Qué demonios estaba pasando aquí?.
-Necesito que me ayudes con un asunto, si pudieses hablar conmigo en... privado-.
-Claro-.
Mi marido se levantó y la condujo hacia una de las salas.
-¿Qué es esto?- seseé-.
-Está muy claro ¿no crees?- dijo Xinia-.
-Ha tenido más que palabras con ella- esa fue Atenea-.
-Las ha tenido...- concluyó Devora-.
-Yo...-.
-tú tienes que estar preparada para lo que venga- esa fue Bree en una actitud parecida a la de su marido, los hombres callaron y las miraron fijamente-.
-Escucha de que hablan- dijo Xinia acariciando a uno de los perros- y si no te gusta siempre puedes matarla... tienes vía libre-.
Asentí y me fui corriendo por el pasillo para escuchar de que quería hablar con mi marido.
(Pov Stefano)
-Entonces ¿qué te trae por aquí?-.
La condesa era una mujer muy concurrida, le gustaba eso de tener nuevas... distracciones, era viuda y a pesar de su gran belleza era una serpiente disfrazada con una bonita coraza. Sin duda, de las de mi tipo, antes de contraer matrimonio con Jannike a la cual respetaba... y sabía que estaba cerca, podía oler su perfume.
-He venido a conocer... a tu esposa y confío que no sea esa figura fantasmal...-.
-¿De qué coño estás hablando?-.
-Si algo me ha gustado de ti... ha sido tu lengua sucia, antes lo pasábamos bien con ella-.
-Vete a la mierda- la miré fijamente- si quieres un polvo ve por otro-.
-No soy de las que mendigan un polvo Stefano y si no quieres que nos volvamos a acostar, lo entenderé, pero... necesito un favor por nuestra amistad-.
-¿El qué?-.
-me van a echar de mi casa... las deudas ha podido conmigo y tengo que quedarme mientras todo se soluciona en algún lugar...-.
-Te pagaré un hotel-.
-Sabes que no me gustan-.
-No te meteré en el mismo techo que mi mujer ya que me parece un insulto para ella-.
La puerta se abrió de par en par y Jannike entró caminando despacio, la condesa, la miró fijamente.
-Hola querida-.
-Hola- dijo en voz baja- ¿Ocurre algo?-.
-Hablaba de asuntos privados con Stefano-.
-Sus asuntos privados con mis asuntos privados-.
-Veo que te has adaptado a... tu nueva condición-.
-Sal de mi casa-.
-¿Tu casa? perdona, pero yo la pisaba mucho antes de que tu nacieras-.
-las perras duermen en la calle, ahora vete fuera-.
"Wow así que Jannike está celosa"-.
-Ni se te ocurra...-.
-Condesa... tenga, por nuestra amistad pasada- le firme un cheque con más que suficiente para un hotel y para sus deudas- ahora márchate-.
Tomó el cheque y me miró fijamente.
-Gracias querido, sabes dónde encontrarme-.
