IMÁGENES
Imagen 29: Prometida
Por Okashira Janet
Este capitulo esta dedicado especialmente para la dama azul de Konoha quien donó la imagen para el fic. Espero le agrade el resultado.
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—Oye Sasuke. —Itachi alzó la mirada para ver como su hermano menor se balanceaba de adelante hacía atrás en una mecedora, hacía calor.
—¿Sí? —El niño se incorporó al instante, ante tal acto Itachi sonrió de medio lado, siempre era así con Sasuke.
—¿No vas a ir a jugar hoy con Naruto y los demás?
—No. —El niño negó categórico y volvió a dejarse caer con pesadez en la mecedora, lucía incluso más molesto que antes.
—¿Y eso? —Itachi arqueó ambas cejas, Naruto y Sasuke se habían hecho amigos apenas entrar a la academia y no había sido precisamente porque se llevaran muy bien sino porque el tercero se lo había dejado de encargo.
"Itachi-kun, échale un ojo a Naruto-kun cuando tengas tiempo" y definitivamente no es que un miembro del equipo ANBU tuviera tiempo para estarlo regando, así que se le había hecho más fácil invitar al rubio a su casa y hacerlo amigo de su hermano menor casi a la vil fuerza.
Por supuesto que a su padre no le había agradado que el contenedor del Kyuubi estuviera tan cerca de su hijo menor, pero con el paso del tiempo había acabado por aceptarlo como una molestia necesaria.
Mikoto tampoco parecía demasiado feliz con eso, aunque se esforzaba por sonreírle a Naruto siempre parecía estarlo siguiendo con la vista, como si de un momento a otro su poder fuera a terminar por escapársele de las manos dañando a su preciado hijo.
Siempre que Itachi veía tales conductas terminaba suspirando, a veces le parecía que él tenía algo de parecido con Naruto, tan solitario, tan rechazado, aunque el rechazo en él era diferente, era un rechazo que se imponía a si mismo trabajando como espía secreto para Konoha y para su clan. Un doble agente por así decirlo.
—¿Te has peleado con Naruto? —Itachi negó un poco con la cabeza para alejar sus pensamientos y volvió a ver a su hermano menor. La verdad no le convenía que esos dos discutieran (aunque lo hacían la mayoría del tiempo) tenía que tener vigilado al Kyuubi.
—No, es un idiota. —Sasuke volvió a mecerse violentamente. Itachi soltó un nuevo suspiro, los niños si que eran susceptibles a los once años.
—Pensé que ya aceptabas a Naruto-kun con todos sus errores.
—Hum. —Sasuke medio gruñó y desvió la mirada. Itachi frunció un poco el ceño, aquel gesto ya lo había visto antes, cuando su padre se ponía a elogiarlo frente a su hermano menor, era el gesto mitad dolido mitad orgulloso cuando perdía frente a otra persona.
—¿Naruto-kun ha logrado superarte en algo?
—¡¿Cómo podría ese…? —Sasuke dejo las palabras en el aire y enrojeció furiosamente. Itachi tuvo que forzar su mente a marchas forzadas para poder encontrar la respuesta que se le escapaba.
—¡Oh! —No pudo evitar una sonrisa divertida en su cara, que por fortuna su hermano no alcanzo a ver—. ¿No venía a dormir Hinata-chan a casa hoy?
—No sé, —Sasuke habló con un hilo de voz—, no me acuerdo. —¡Eureka!, Itachi hubiera podido reír con soltura, pero en honor a la ley entre hermanos que impedía burlarse de los amoríos perdidos trató de componerse.
Todo había empezado hacía casi cinco años, cuando las cosas en el clan empezaban a ponerse realmente serias. Incluso se hablaba de organizar una matanza que acabara con toda la sangre Uchiha e Itachi había estado a punto de ser ese alguien que llevara sobre sus hombros la carga.
Sin embargo en el último momento se había llegado a un acuerdo que (por lo menos para Itachi) databa del siglo pasado. Un matrimonio. Los dos clanes más antiguos y respetados uniéndose en uno solo, el Hyuuga y el Uchiha.
Lo común hubiese sido que el matrimonio se hubiera pactado con los dos herederos de sus respectivos clanes, pero para fortuna de Itachi la niña que había de prometerse con él era en realidad más acorde a la edad de Sasuke que a la suya.
Así pues, desde entonces, ambas familias habían intentado que los niños pasaran más tiempo juntos. Si cerraba los ojos Itachi podía recordar con ternura a los dos niños tomados de la mano corriendo senda arriba para encontrar las mariposas más vistosas. En aquel tiempo Hinata era toda sonrojos y timidez y Sasuke era realmente un niño alegre y amable. Hacían la pareja perfecta.
Por supuesto, la academia los había cambiado, Hinata se había hecho aún más retraída, pero su hermanito se había crecido con las docenas de cartas diarias, las confesiones de amor, ser el mejor siempre.
Pese a todo seguían viéndose y cada cuanto se quedaban a dormir en la casa del otro. Sasuke había aceptado la condición del matrimonio como todo un hombre a los siete años.
—Oye Sasuke, te casaras con Hinata-chan de grande, ¿de acuerdo?
—De acuerdo. —Y así había sellado sin más su destino. Cada que se acordaba Itachi no podía evitar sonreír.
Sin embargo no parecía que Hinata estuviera por la labor de rendirse sin más ni más a la evidencia, de hecho se le notaba muy enamorada de Naruto (tomando en cuenta lo que uno considera amor a los diez años).
Por fortuna (o desgracia) Naruto era demasiado despistado cuando de asuntos románticos se trataba así que no se había enterado de nada aún, no así Sasuke que trinaba de rabia cada que veía que la niña se escondía para mirar en su dirección, pero no para verlo precisamente a él.
Era de esperarse después de todo, Sasuke era un Uchiha y como tal esperaba que todo el mundo girara en torno a él, así los habían educado. Pero Itachi ya había salido de ese círculo y quizás no le faltara mucho a su hermano para abrir los ojos, por lo pronto no podía pedir mucho en realidad.
—¿Te has molestado con Hinata-chan?
—No. —Sasuke dejo de mecerse, por un momento pareció que iba a decir algo, pero luego simplemente soltó un suspiro.
—Hace mucho que Hinata-chan no viene a la casa. —Itachi sonrió tranquilamente—. Será agradable verla. —Sasuke apenas le mandó una mirada oblicua, el ANBU tuvo que contenerse para no reír, ciertamente era un celoso declarado.
—La veo todos los días en la academia. —Sasuke mugió—. No es necesario que venga a casa todos los días también.
—Oh, pero es que yo casi no la veo.
—Es mi prometida, no la tuya. —Su hermanito siguió en su misión de mecerse y él tuvo que apretar los labios para no delatarse, si que era celoso.
—Sabes, me estaba acordando de ese conejito que te encontraste el otro día. —Itachi miró soñador el cielo.
—Aún no sé si es un conejo, un gato o un oso. —Sasuke arqueó una ceja, se había encontrado aquel peluche extraño cuando venía de regreso de una misión con su hermano.
—Podría ser un conejoso.
—Muy gracioso. —Pero realmente tuvo que contenerse para no reír, a veces Itachi hacía comentarios así, como al descuido.
—¿Oka-san lo lavo, cierto?
—Creo que sí. —Sasuke arqueó ambas cejas.
—¿Por qué no se lo das a Hinata-chan?
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Sasuke entró a la habitación donde se ponía lo que no tenía otro lugar (pergaminos de Itachi, ropa vieja, baúles de su padre) y no tardó mucho en encontrar el peluche que Itachi había mencionado antes.
Con lentitud lo giró en su mano, no era exactamente bonito, pero tenía un color blanco muy lindo y una cara simpática (con chapitas incluidas y toda la cosa). La verdad sea dicha, no era el clásico regalo impresionante, pero si Itachi decía que haría bien en dárselo seguramente era buena idea, Itachi rara vez se equivocaba.
Aún así no pudo evitar fruncir un poco el ceño mientras lo contemplaba, aquello de que no se definiera como conejo, oso o aberración parecida lo tenía un poco mosqueado.
Aunque, igual y sí era un oso, si lo ponías de ladito no se le veían tan grandes las orejas…
—¡Sasuke!, —escuchó a su madre gritarle a lo lejos—, ¿me ayudas con la mesa?
—Voy. —Contestó con calma pasándose el oso bajo el brazo. No es que tuviera que comprar a Hinata con regalitos o cosa parecida, pero le molestaba en demasía que siempre tuviera que estar viendo al rubio, ¿quién en su sano juicio veía a Naruto Uzumaki teniendo a Sasuke Uchiha a un lado?
—Oh Sasuke. —Su madre le sonrió ampliamente, se le veía animada—. Hoy viene Hinata-chan a dormir. —Lo cierto es que tener a la hija que nunca había tenido en casa ponía a su madre de lo más emocionada, había ocasiones en que Sasuke tenía que competir literalmente por la atención de su prometida.
—¿Lo encontraste? —Justo Itachi iba entrando y tomó al oso por la panza dándole vuelta en la mano.
—Sí. —Con cuidado el chico comenzó a colocar los platos, su padre no llegaría hasta muy tarde así que no tenía que preparar su lugar.
—¿Le vas a poner un nombre Sasuke? —Su madre lo miro con ternura.
—Se lo voy a dar a Hinata. —Era humillante que su madre creyera que seguía jugando con peluches a su edad, si se lo daba a su prometida era porque las niñas eran libres de seguir siendo melosas e infantiles a cualquier edad.
—¿A Hinata-chan? —Como siempre que hacía algo para agradarle a la niña el rostro de Mikoto se iluminó—. ¡Oh, estoy tan orgullosa de ti! —En algún punto sabía que tener una buena relación con su prometida era algo que tenía que hacer por el bien del clan Uchiha, pero en realidad nunca lo había visto de esa forma.
—¿Dónde esta Itachi? —De pronto Sasuke giró la mirada al no ver a su hermano.
—Estaba aquí hace un momento. —Mikoto parpadeó.
—Hinata-chan ha llegado. —Pero antes de que pudieran agregar nada Itachi ya volvía al comedor, una mano apoyada en el hombro de la niña y una sonrisa suave en el rostro, no hubiera sido algo grave (Itachi solía ser tierno con todos los niños) de no ser porque Hinata ya traía al oso bien abrazado, un rubor suave en sus mejillas.
—¿De donde sacaste eso? —Sasuke reclamó con seriedad, su madre rodó los ojos, intentara lo que intentara su hijo no dejaba de ser un Uchiha.
—Hu-hum… —Hinata apretó más al oso contra su pecho, llevaba su usual chamarra que le cubría el cuerpo dando la impresión de ser un pequeño fantasmita sin muchas formas—. E-esto… Itachi-san… é-él me lo dio… —En cuanto termino de hablar Itachi cerró los ojos y sonrió de aquella manera suave que sólo él tenía, Sasuke hubiera querido gritarle: "¡Sucio traidor!", pero los Uchiha no podían despedazarse entre ellos, reglas de familia.
—Itachi. —Su madre lo reprendió con suavidad dirigiendo hacía él su dedo índice y negando en el aire.
—Me pareció adecuado. —El joven pasó al lado de su hermano y le revolvió ligeramente los cabellos, Sasuke se hizo el indignado cruzándose de brazos, no podía ir ahora y decir que el regalo era de su parte, maldito fuera aquel oso.
—¿Cenamos? —Mikoto decidió imponer la paz, su hijo mayor era dado a echarle a perder los planes a Sasuke cuando se trataba de cosas como esa, de hecho solía meterse en su relación con Hinata constantemente.
—Sí. —Itachi abrió una silla para que Hinata se sentara, Sasuke apenas lo miró de reojo, por lo menos había tenido la decencia de dejar que su prometida se sentara a su lado.
—Tiene cara de Copito. —Itachi susurró con suavidad a la niña que se ocupaba en sentarse a la mesa sin dejar de abrazar al peluche.
—¿Co-Copito?
—¿No lo crees?
—Hum… qui-quizás… —La niña giró el peluche en sus manos y luego pasó a abrazarlo aún más fuerte, en su asiento Sasuke sintió que un tic latía de manera errática en su frente. Bien, ese peluche empezaba a ganarse toda su animadversión.
Mientras cenaban Mikoto hizo platica alegremente con la niña que se sonrojaba cada dos por tres (sin soltar en ningún momento al muñeco), Itachi se debatía entre admirar a la niña poniendo cara de ternura, girar hacía su hermano para darle la misma expresión (ante el horror del susodicho) y comer fideos con lentitud. Sasuke por su parte no había hablado ni media palabra, aún estaba molesto con su hermano (mucho) pero también empezaba a molestarle que su prometida se viera tan prendada del peluche que, dicho sea de paso, ni siquiera era bonito.
En cuanto terminaron de cenar Mikoto se paró alegremente.
—¡Les preparare el futon!
—Oka-san… —Itachi se paró tras ella y la siguió a la habitación de Sasuke—. ¿No crees que Sasuke y Hinata-chan empiezan a ser muy grandes para dormir juntos?
—Pues no. —Los ojos oscuros de Mikoto chispearon, Itachi tuvo que ahogar un suspiro, su madre dejaría que aquellos dos siguieran compartiendo el futón hasta que un día sin más tuvieran a un nuevo Uchiha correteando por ahí. A Kami gracias que por lo menos Hinata-chan era muy inocente, porque estaba seguro de que Sasuke dejaría de serlo dentro de poco.
—¡Listo! —Mikoto colocó dos almohadas en el futón.
—Seguro. —Itachi se cruzó de brazos y ladeó ligeramente la cabeza en la sonrisa suave que era tan habitual en él.
—Itachi que… —Sasuke que iba entrando a su habitación se vio receptado por su hermano.
—Hora de dormir, a ponerse la piyama. —Sí que Itachi era desesperante cuando llevaba algunos días sin misión y empezaba a comportarse como persona normal.
—Puedo hacerlo sólo. —De un solo movimiento Sasuke se sacó la playera azul que solía llevar a la academia y con un movimiento fluido se puso la playera negra de la piyama.
—¿Y Hinata-chan?
—Cambiándose en el baño. —Por el tono seco podía notar muy bien que su hermano seguía molesto con él.
—Lo hice por ti, —con lentitud Itachi golpeó la frente de su hermano—, seamos sinceros, nunca ibas a dárselo. —Pensándolo bien puede que fuera cierto, porqué él no era la clase de chico que regalaba cursilerías, las niñas eran las que lo acosaban con eso, ¡pero de cualquier manera…!
—Bu-buenas noches Itachi-san… —En ese momento Hinata apareció en el marco de la puerta, una playera morada y un pantalón corto como piyama, el oso bien sujeto contra su pecho.
—Buenas noches Hinata-chan. —Itachi giró hacía ella y antes de salir de la habitación le revolvió con mucha lentitud el cabello, le gustaba esa niña porque no tenía nada que ver con su familia, de hecho tampoco era un prototipo de lo que debía ser un Hyuuga, ella era completamente diferente y rompía las normas preescritas acerca de lo que debía ser un ninja, pero uno se sentía bien a su lado. Era muy feliz de que aquella fuera la chica para Sasuke, su hermanito se merecía ser feliz.
—Ya vete Itachi. —Con fastidio Sasuke le lanzó a su hermano una almohada que el mayor esquivo sin dificultad, era lo malo de que tu hermano mayor fuera un ANBU.
—Buenas noches chicos. —Finalmente el joven les sonrió y salió cerrando el shoji.
—Pff. —Sasuke soltó una especie de gruñido y se dejo caer en el futón con ambas manos a modo de almohada, Hinata apenas sonrió suavemente.
—Ho-hoy Itachi-san, pa-parecía más alegre que otras veces…
—Lleva una semana sin misión, —Sasuke gruñó con los ojos cerrados—, se pone idiota cuando algo así pasa.
—O-oh. —Hinata se acostó al lado del niño, siempre había sido así desde que lo recordaba, desde que en algún momento los mayores habían dicho que terminarían juntos algún día.
Dormir con Sasuke nunca le había producido ninguna emoción diferente que no fuera la de dormir con un hermano, por lo mismo no sufría de accesos agudos de timidez o cosa parecida.
Sin embargo para Sasuke las cosas estaban cambiando un poco, no estaba muy seguro de que era exactamente, sólo sabía que cuando ella miraba a Naruto quería patearle el trasero a su amigo, que cuando todas chillaban por él y ella no lo hacía un tic saltaba de mala manera en su ceja y que justo ahora odiaba a ese peluche más que a nada en el mundo.
¿Por qué Hinata lo había puesto en medio de los dos?, en el pasado dormir juntos siempre acababa con uno de los dos sin manta, fuera del futon o en el peor de los casos con la pierna del otro subida sobre la barriga (por lo general él era quien trepaba extremidades en cuerpos ajenos). Nunca había existido una barrera en medio y vale que fuera un oso, pero de cualquier manera era irritante.
Hinata parecía cansada ese día así que ni bien habían intercambiado las buenas noches de rigor cuando ya se encontraba durmiendo. A Sasuke siempre le había llamado la atención que sus mejillas siguieran sonrojadas incluso cuando dormía, aquello era común en los niños muy pequeños, pero Hinata ya no era tan pequeña y seguía teniendo esa reacción.
Su cabellito lucía casi azul en medio de la noche, hubiera querido verla más atentamente (un gusto que había adquirido hacía poco tiempo y del que aún no entendía del todo la razón) pero aquel oso del infierno se interponía entre ellos.
Maldito fuera Copito e Itachi por añadidura.
Lentamente Hinata dejo escapar un suspiro, Sasuke se sintió aún más frustrado, el espantoso oso (ahora podía decirlo sin reservas) le ocultaba la cara.
Fastidiado se removió bajo las sabanas, tenía el deseo de estar más cerca de ella, pero no entendía muy bien el motivo, últimamente esos pensamientos asaltaban su mente con más frecuencia.
No se lo había dicho a nadie porque suponía que no era algo que alguien más le pudiera explicar, Hinata siempre había sido Hinata y él siempre había sido él, pero ahora, aunque ella siguiera siendo ella había algo que había pasado con él, algo que cambiaba lentamente.
Y si lo pudiera describir de tal manera que Naruto lo entendiera diría que si fuera posible no quería soltarla, como si ella fuera el globo de helio que si descuidaba un poco se iría volando por el cielo.
—Hinata… —Susurró despacio, pero aquello perdió fuerza porque fue como si se lo dijera al espantoso peluche. ¡Joder!, no pudo aguantar mucho tiempo, arrancó el muñeco de sus manos inertes por el sueño y lo lanzó a sus espaldas, ya se encargaría de devolvérselo de mala manera a Itachi después.
Hinata pareció resentir la ausencia del osito, porque al instante sus manos tantearon hacía delante, por supuesto, él no era exactamente un peluche, pero se apresuró a intercambiarse con el oso.
Al instante las pequeñas manos de Hinata se aferraron a su playera y él la rodeó con ambos brazos pegando su carita contra su pecho, la barbilla reposando en su cabeza. Ella era chiquita y no es que él hubiera crecido mucho aún, pero podía rodearla con los brazos sin mayor problema.
Algo calido empezó a cocinarse en su estomago, seguía sin entender del todo aquellos sentimientos, pero le gustaba como se sentía el pequeño cuerpo de ella entre sus brazos y su aroma a violetas subiendo por su nariz.
—Hinata… —Y supo que los días en que dormían como hermanos enredados uno en brazos del otro habían terminado, porque de alguna manera el corazón latía demasiado fuerte para que aquello fuera fraternal.
Y bien, después de todo ella era su prometida.
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Itachi abrió el shoji del cuarto de su hermano cuando aún no había amanecido, con lentitud asomó su oscura cabeza dentro, como siempre Sasuke se había hecho dueño de las sabanas y Hinata permanecía echa bolita a un lado dándose calor a si misma.
—Ottouto. —Con un suspiro el joven avanzó hasta su hermano y lo hizo rodar sobre si mismo al desenredarlo, pero Sasuke no despertó, la historia de siempre. Con delicadeza tapó a Hinata cuyas mejillas volvieron a colorearse aún en sueños.
Porque por mucho que los sentimientos de Sasuke estuvieran en proceso de evolución lo cierto es que seguía siendo un niño y como niño la técnica "taco no jutsu" seguía aplicando para las cobijas.
—No crezcan tan rápido, ¿vale? —Y entre sueños los dos niños sonrieron.
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Notas de Okashira Janet: Bien, Itachi se me ha colado por completo en esta historia, supongo que por la influencia del manga y de leer Love is de verdad se los recomiendo, es un ItaHina de lo más hermoso. Además el capi pasado quedo melancólico, este Itachi me agrada más.
Me falta un examen, pero tengo todas mis historias empezadas en cierto porcentaje, el caso es terminarlas (risas).
Agradezco a:
Sucky
Damon Yamato
Lily Natsumi
Jess Lilith
Stefany BM
Namikaze rock
Marcia Andrea
Zaol1996
Marigexis8080
Karu-suna
Adlgutie
Yami06 Ni Hikari19
Uchiha-Dani-Uzumaki
Betsy
Gaby L
Sheisxxx
A todos gracias por leer. Y a los que esperan por Seduciendo a Neji-niisan ya va en 25% del capi, pero tengo que terminar exámenes. Un beso.
Miércoles 30 de mayo del 2012
