Cuando abrió sus ojos la visión que tenía era realmente borrosa mientras que sentía que todo a su alrededor daba vueltas, sintiendo que la intensidad de la luz de aquel lugar realmente comenzaba a lastimar su vista.

Poco a poco sus ojos se comenzaron a acostumbrar a la habitación, cayendo en cuenta de que en realidad no se debía a la fuente luminosa en el techo, si no que la luz producida por esta rebotaba de forma intensa en las paredes completamente blancas.

No pudo evitar sentirse realmente mareado cuando intentó levantarse de lo que parecia ser un futon, sentándose sobre el suelo para poder observar a su alrededor.

Era una habitación completamente cerrada en donde no podía encontrar puerta alguna, pero al fondo pudo identificar un ventanal que en realidad lucia más como un espejo gigante.

Y en cuanto sus ojos observaron su reflejo; no pudo evitar respingar ante lo que veía.

Pues era algo irreconocible. No era humano o algo similar.

Tenía grandes colmillos que sobresalían de su boca, así como era fácil distinguir que las pupilas de sus ojos no eran nada normales, pues se mostraban como una línea vertical como si de alguna especie de animal salvaje se tratara.

Ante lo que sus ojos veían se levantó de un brinco del suelo, acercándose hacia aquel gran espejo con una velocidad y agilidad de la cual él mismo desconoció.

Su piel parecía estar cubierta por una especie de pelaje por todo su cuerpo incluido su rostro que se encontraba realmente desfigurado. Fue cuando cayó en cuenta de que se encontraba totalmente desnudo, así como también notó las garras que habían sustituido a sus uñas.

― Debe ser un sueño ― soltó decidido, escuchando como su propia voz sonaba realmente distorsionada ― Seguramente estoy aun en el tren de camino a Inglaterra, sí, estoy soñando mientras estoy sentado en el tren ― sus palabras sonaban realmente seguras, pero algo dentro de sí le decía que en realidad solo era para tratar de tranquilizarse, porque de ser verdad lo que sus ojos veían aquello se podría tratar de un mal chiste de alguna divinidad.

No recordaba mucho después de que tomó asiento en el tren, además de que este se detuviera unos momentos por unas fallas técnicas; después de ahí, todo estaba en negro.

Su cuerpo comenzó a sentirse realmente pesado, logrando que callera de rodillas al suelo.

De cierta forma, no se sentía el mismo, pues pronto la irá comenzó a invadirlo.

Así como un intenso dolor que recorrió todo su cuerpo mientras sentía como su quijada se abría más de la cuenta, sintiendo sus propios huesos y músculos expandirse.

Y de un momento a otro preso de una conciencia que estaba seguro que no era la suya, comenzó a golpear el cristal con fuerza, enterrando sus largas garras sobre este mientras un sonido desgarrador salía de su garganta.

Justo al otro lado del cristal, una mujer respingó al ver la brutalidad con la cual aquel sujeto comenzaba a actuar de forma casi instintiva, abrazando la pequeña carpeta que llevaba entre manos.

― Está sufriendo ― murmuró por lo bajo, absorta ante los movimientos salvajes del individuo dentro de aquel cuarto confinado.

El hombre a su lado asintió, Marinette lo observó de reojo; siempre mantenía ese semblante serio y pensativo, como si intentara encontrar una solución al problema.

― Lamentablemente no hay nada que podamos hacer para ayudarlo por ahora, Marinette ― hizo una pausa, llevando una de sus manos hasta su barba, recordando fragmentos del pasado ― Pero puedo ver que es fuerte, después de todo fue capaz de derrotar a uno a pesar de que habia infectado por el virus generado a partir de un felino ― sus palabras sonaban serias, sin dejar de observar todo el desastre que se originaba al interior de la habitación ― Nosotros mismos como responsables no pudimos hacernos cargo de ese problema, y este chico lo hizo siendo apenas consiente de sus acciones. A pesar de que para él esto se puede considerar un infortunio, para nosotros y para el mundo fue un gran golpe de suerte, salvo muchas vidas así como evito que la plaga se esparciera.

Ella estaba consciente de eso; prácticamente para ellos aquel asunto sonaba como una bendición porque tenían en control al ahora único portador de aquel virus y que el otro ahora mismo no estuviera causando caos, pero para él realmente eso era una verdadera maldición, había pasado por ahí.

De forma inconsciente llevó una de sus manos hasta un par de extremidades que salían por detrás de su nuca, camuflándose entre su cabello y simulando ser un par de listones, sintiendo como al pasar sus dedos por ahí una sensación de escalofríos recorría su cuerpo.

― Pero podremos ayudarlo ¿No es así, Doctor Fu? ― preguntó ella.

― Sabes bien que haremos lo posible para que pueda controlar su condición así como lo hiciste tú y muchos otros, es nuestra responsabilidad, pero también debe poner de su parte ― respondió, comenzando a caminar hacia la salida del lugar.

Marinette simplemente asintió con su cabeza, sin moverse del lugar donde se encontraba, observando aun el desastre que se generaba dentro de la habitación.

Pudo escuchar incluso una pequeña parte del cristal quebrarse, cosa que le alarmó un segundo haciendo que aquellas extrañas extremidades se pusieran rígidas. Pero pronto se relajó al ver como aquel que se encontraba adentro dominado por una furia incontrolable caía rendido al suelo, completamente agotado.

Una de sus manos pasaron justo por donde el cristal habia comenzado a quebrarse levemente sintiendo una conexión con la persona dentro la habitación; ella misma habia vivido lo mismo, era imposible no sentir empatía.

Eran simples humanos que se encontraron en el momento equivocado, justo en el tiempo equivocado, llevando consigo mismos lo que se podía categorizar como virus puro, un mutageno que había sido creado para mejorar la resistencia humana ante las nuevas enfermedades, tomando parte del ADN de los animales para poder evolucionar gradualmente ante los nuevos peligros de la naturaleza.

Ellos habían comenzado a destruir el mundo, por lo tanto, el mundo comenzaba a hacer lo mismo creando enfermedades nuevas para arrasar con la humanidad. Pero ella había aprendido que los humanos simplemente son una raza que difícilmente se doblega ante sus propios errores, creando así la posible salvación.

Pero también generando amenazas incontrolables, creando monstruos como lo eran ella y la mayor parte dentro de ese sector de investigación privado fundado por aquel anciano ante la inminente aparición de diferentes bestias antropomórficas en zonas donde existían conflictos, dando a entender que ese tipo de virus habia sido visto como una potencial arma.

Varios días habían pasado desde aquel suceso, y conforme pasaron los días, el cuerpo de él comenzaba a presentar cada vez más los rasgos de un humano, librándose de ciertas partes del pelaje, dejando al descubierto un rubio intenso como su color de cabello natural.

Pero los colmillos, así como las garras y los ojos de un felino seguían presentes.

Él individuo no se molestaba en hacer preguntas, simplemente veía al techo como si esperara despertar de un sueño.

O quizás simplemente se encontraba resignado, después de todo, lo que sucedía con los virus no era un secreto para la humanidad.

Cuando la pared de la habitación se abrió, él se levantó del futon para quedarse sentado sobre este, genuinamente sorprendido de que en realidad existiese una salida.

O en ese caso, una entrada.

Aunque no debería sorprenderle tanto. Pues quien fuese quien lo tuviese ahí le otorgaba comida y agua mediante un compartimiento, así como cuando tenía necesidad de ir al baño se abría una zona para que lo pudiera hacer con comodidad. Seguramente estaba siendo monitoreado, pero para ese punto realmente le importaba poco.

― Bien, esto es nuevo; pensé por un momento que había sido abducido por extraterrestres o que era un sueño ― atinó a decir él, observando a la mujer que entraba a la habitación mientras que la compuerta se cerraba a su espalda ― Quizás es un sueño o estoy en presencia de un ángel, por lo que veo. A menos de que existan extraterrestres realmente lindas ― añadió sin importarle mucho lo que sus palabras implicaban.

Ella simplemente arqueó una ceja, girando su mirada hacia las marcas de garras que se encontraban al fondo de la habitación, para después volver su vista hacia él.

― A pesar de que todo esto es extraño, parece que tienes tu humor intacto ― avanzó unos pasos hacia adelante, quedando justamente aun lado del futon, observando como de repente la duda aparecía en los ojos felinos de él.

― Podria decir que es para no perder la cordura ante lo que parece que ahora soy ― respondió, llevando una de sus manos a la cabeza ― ¿Una especie de hombre gato, supongo? Gracias a los virus milagrosos ― soltó con una amarga risa, logrando que la presente hiciera una mueca de desconcierto.

La mujer se permitió sentarse a un lado de él sobre el futon, observando como ante su acción él tomaba algo de distancia hacía de ella.

― Para ser alguien que parece ser que trabaja en esto, no creo que entienda lo peligroso que soy, algo que ni yo soy capaz de entender por completo aún ― le dijo con un tono serio, señalando con su mano sus marcas de garras, pero ella ignoró aquello.

― Estas en una de las formas más primitivas que el virus te otorga, sé que no hay peligro ― respondió, tomando la mano con la que señalaba la pared entre las suyas, examinando sus garras ― Además, de ser un peligro para mí lo habría sentido al entrar a la habitación ― comentó, soltando el agarre para señalar una de las extremidades que se mezclaban con su cabello.

Él guardo silencio un momento, llevando una de sus manos hasta donde ella le indicaba, rosando con una de sus garras aquello tan extraño, provocando que ella cerrara los ojos ante aquel contacto.

― Eres similar a lo que soy, bueno, a lo que ahora soy ― titubeo levemente, apartando su mano con rapidez ― Aun así, luces como cualquier humano normal.

― Pero no lo soy, digamos que aprendí a controlar el virus.

Ante las palabras de ella, él se sorprendió.

― Hay personas infectadas que han sido curadas ¿Por qué no te han curado? ― cuestionó con genuina curiosidad en sus palabras.

― Mi cuerpo no es capaz de resistir el tratamiento, ya lo intentaron, pero no estamos aquí para hablar de mí, sino de ti ― la voz de ella en ese instante le sonó melancólica ante los oídos de él, así como pudo escuchar como los latinos de su corazón comenzaban a ser más lentos ― ¿Qué es lo último que recuerdas?

Una mueca de molestia apareció en sus labios, Marinette interpretó aquello como la frustración de tener recuerdos borrados de su cabeza. Algo que comprendía muy bien.

― Iba de camino a Inglaterra, el tren se detuvo por una falla técnica y de ahí no recuerdo nada, pero supongo que me encontré con un infectado y termine al igual que él ― atinó a decir, con un tono burlesco en sus palabras.

Marinette no dijo nada, le impresionaba en realidad como se estaba tomando la situación. ¿Era esa la razón por la cual no hablaba o pedía ayuda durante su confinamiento?

― Parece que estas realmente informado de la situación que vive el mundo, así como que tú raciocinio no se ha venido abajo debido a tu estado ― una sonrisa sincera se mostró en su rostro, estaba realmente sorprendida ante la actitud de él ― Se suponía que yo debía explicarte eso y evitar alguna posible transformación completa ¿Sabes?

Él sonrió de medio lado, pero ella notó algo de melancolía en su mirada felina.

― Digamos que es justicia poética ― ella no entendió aquellas palabras, pues habían salido de su boca casi como si de un susurro se tratase.

― ¿Sabes que no podrás salir hasta que se pueda aplicar en ti el tratamiento para revertir los efectos del virus, no? ― cuestionó ella, observándolo de reojo.

Él simplemente rio por lo bajo ¿Quién decía que él quería irse?

Bien, su viaje a Inglaterra era un escape ante todo de lo que su familia se encontraba involucrada. Donde su padre estaba increíblemente inmiscuido ante la investigación de aquellos virus tan peligrosos para la humanidad siendo un gran aportador de dinero y él simplemente no podía soportar la idea de vivir bajo el mismo techo de alguien que consideraba que estaba bien el usar a seres humanos como armas y convertirlos en monstruos.

De forma irónica, habia terminado de esa forma.

Un tipo de justicia poética para su padre que durante muchos años intentó protegerlo de un mal que estaba ayudando a crear.

― Lo sé, pero ― hizo una pausa, observando su mano ― Tú estás aquí debido a que tienes aun el virus, y allá afuera puedes esparcirlo por error. Sí no puedo ser tratado ¿Debería quedarme a hacer lo que sea que haces tú aquí?

Ante aquella pregunta, Marinette parpadeó en repetidas ocasiones, levemente sorprendida.

― En teoría ― comentó, observando con curiosidad a aquel hombre gato a su lado ― Estar aquí me proporciona seguridad para que algun gobierno no busque tomarme como una especie de arma, así como de cierta tengo un rol especifico ayudando a aquellos que logramos interceptar, justo como intento hacer contigo pero parece que estas bien informado ― añadió con algo de sorna.

Él se quedó en silencio durante unos segundos, contemplando a la mujer que tenía a su costado.

En definitiva su plan de escape no incluía en convertirse en un hombre gato gracias a un virus, así como tampoco encontrarse en aquel extraño lugar.

Así como tampoco estaba en su plan el sentirse de esa forma tan extraña a un lado de una completa desconocida; era la primera vez que estaba cerca de alguien infectado. Claro, si eliminaba el hecho de la persona que le habia atacado durante lo que hubiese ocurrido en el tren.

― Me gustaría hacer lo que tú ― se animó a decir por fin, observando la cara de estupefacción de la mujer ― Tener el control del virus, y ayudar ― aclaro, observando sus garras.

Notó que estas habían disminuido su tamaño levemente y se preguntó si se debía a la tranquilidad que ella le brindaba.

― ¿Esto es por que estabas escapando de algo en Francia? ― inquirió ella.

Miauch, alguien parece que sabe leer a través de las personas. Dime ¿Son esas curiosas antenas detrás de tu nuca las que leen los pensamientos? ― preguntó en tono burlón, sonriendo mientras mostraba todos sus dientes.

Marinette arqueó una ceja, antes de soltar una genuina carcajada.

― No, no es así. Es algo fácil de deducir al ver que no llevabas identificaciones en lo que se identificó como tu ropa en el incidente pero si una gran cantidad de dinero en efectivo realmente anormal para alguien que viaja en clase económica ― explicó con detenimiento ― Además, cuando llegaste aquí inconsciente pudieron revisar tus manos, todas tus huellas digitales habían sido removidas recientemente; algo que alguien que huye haría.

Y ante todas las palabras de ella, él simplemente se limitó a encogerse de hombros.

Sus conclusiones eran realmente buenas.

― Aclarado ese punto ¿Crees que es posible? ― inquirió, cruzando sus brazos sobre su pecho.

― No estoy segura, quizás si demuestras que puedes controlar lo que ahora eres podría ser una posibilidad ― atinó a decir, aun algo impactada ante la petición de él ― Es algo que tendría que consultar porque ¡Demonios que eres raro! Eres la primera persona que actúa así.

― Cada quien es libre de elegir su prisión.

Y ante esas palabras de él, Marinette se levantó del futon, dispuesta a dirigirse a la salida para comentar aquello con el Doctor Fu, aunque estaba segura de que el hombre de avanzada de edad se encontraba observando detrás del espejo de doble pantalla.

― Voy a exponer tu petición, aunque no puedo asegurar nada ― hizo una pausa al ver que él se ponía de pie justo a su costado, sacándole fácilmente una cabeza y media de altura.

Fue cuando cayó en cuenta de que él estaba completamente desnudo a pesar aún quedaba pelaje negro en su zona intima, logrando que desviara la vista.

― Y, en vista de que no tenemos idea de quién eres ― acotó ella, tosiendo levemente para desviar los extraños pensamientos en su cabeza ― ¿Algun nombre por el cual llamarte?

― La verdad es que no, decidí dejar mi antiguo yo, aunque no pensé que de una manera tan drástica ― una sonrisa de melancolía surco su rostro ― ¿Un nombre en mente?

― No, a decir verdad no. En tu expediente he puesto algo realmente obvio ante tu primera apariencia y debido a que eres francés decidí colocar Chat Noir ― soltó como si de una broma se tratase.

Pero después de unos segundos y ver que él se encontraba realmente pensativo, se limitó a observarlo extrañada.

― Me gusta ― soltó repentinamente, observándola fijamente ― Podrás llamarme Chat Noir, así evito la molestia de que cambies el expediente y ¿Hay algun nombre para ti?

― Marinette, puedes llamarme así ― respondió con una sonrisa en su rostro, comenzando a caminar hacia la pared donde anteriormente ella habia ingresado ― En cuanto tenga alguna respuesta, te la haré saber.

Y sin decir algo más, ella atravesó el umbral de la pared que se había abierto.

De una extraña forma había conseguido escapar de su familia, pero parecía ahora estar encerrado en otro lugar. Pero ¿Realmente importaba?

No, no importaba.

Era una extraña forma de comenzar de nuevo, aunque al principio aquello podía parecer una maldición ante sus ojos, ahora podía verse como todo lo contrario.

Una simple conversación, un entendimiento mutuo y el nombre de ella habían sido suficiente para ello.

Y sin saberlo, era observado a través del espejo de doble vista por el Doctor Fu, quien tenía una pequeña sonrisa en su rostro.

Aquella conversación había sido interesante, al igual que la decisión de aquel joven.

Era difícil que alguien aceptara vivir con el virus cuando eso traía dolor y sufrimiento, pero él parecía estar huyendo de algo así.

Pensó, muy en el fondo, que quizás él podría ser la clave para luchar por la justicia, y evitar que miles de personas en el mundo sufrieran el mismo destino que ese par.

Quizás era por eso que el destino se habia interpuesto entre la cura de Marinette, para que aquel momento llegara.

[…]

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Como comenté ayer, debido al tema de este día era REALMENTE DIFICIL encontrar algo que no fuese muy visto con el caso del "hombre gato", así que añadí algo de psyfi en lo que mi mente pudo encontrar algo de sentido.

Y sí, acá en "maestro fu" era doctor porque para mí tiene más sentido que un doctor este a cargo de un wey al que le dice maestro xD

Espero que esta cosa… rara, sea de su agrado. Es el tercer AU que hago en este reto y realmente estoy feliz de que hasta ahora solo vayan 2 y los otros siguieran la línea de la serie xD

Hasta mañana con "Presa y cazador", siendo el día 30 y quedando ese y el del día 31…wow

¿Cómo coño logré esto? xD