-Abre los ojos.

-¡No! –Hermione se cogió con más fuerza al palo de madera.

-Las vistas son preciosas…

-¡Te he dicho que no! –Si seguía así la madera se acabaría astillando en su mano. Pero se negaba a soltarse.

-Hermione, no te vas a caer. –La voz de Ron sonó desesperada. A la vez que dejaba caer la cabeza sobre su espalda.

-Quiero bajar.

-No.

-¡Ronald!

-No vamos a bajar hasta que no abras los ojos y veas que no es para tanto. ¡Hermione, es una escoba!

-Ron, odio las alturas. ¿Y si me mareo y caigo?

-Hermione, ¿de verdad crees que te voy a dejar caer? ¿Qué clase de novio crees que soy?

-El tipo de novio que sube a su novia a una escoba aun sabiendo que les tiene pánico. ¿Qué harías tu si yo metiese una araña en tu cama? ¡He! –Por un momento Hermione no puede evitar sonreír al notar los escalofríos de Ron en su espalda.

-Las arañas son peligrosas, disfrutar de un paisaje magnifico no lo es. -Hermione nota la frustración en la voz de Ron, deben llevar por lo menos media hora allí arriba discutiendo. Ella sabe que solo bajaran si abre los ojos. Por un segundo se le ocurre intentar hacer bajar la escoba ella misma, lo había visto hacer un millón de veces. No podía ser tan difícil, pero claro con los ojos cerrados lo más probable es que acabasen estrellándose, eso sí Ron, que es mucho más fuerte que ella no tomase el control. Idea desechada.

Hermione coge aire y empieza a abrir los ojos lentamente y la vista le deja sin respiración. El sol se esconde detrás de las montañas bañando las praderas de oro. El cielo es multicolor y desde allí arriba todo parece en calma.

-Es precioso. –Susurra.

-Como tú. –Hermione le lanza una media sonrisa.

-Gracias por enseñarme esto –Ron le da un pequeño beso en el cuello.

-Te quiero.

-Yo a ti también. –Pasan un rato observando el atardecer hasta que el sol se oculta por completo.

Y aunque la vista haya sido magnifica, Hermione casi no puede reprimir las ganas de besar el suelo, una vez abajo.

-Ronald, una cosa.

-¿Si? -Pregunta el pelirrojo echándose la escoba a los hombros.

-Cuando menos te lo esperes, pienso meter una araña en tu cama.