Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
Aquel momento fue mágico, él la observaba atento mientras ellas aun trataba de recuperar la respiración, su rostro estaba cubierto por un rubor que la hacía ver más hermosa que nunca ya era su mujer, era lo más maravillosa que le había pasado en la vida, nuevamente aquel destello brillante llamaba su atención, en un desnivel entre las rocas había algo escondido.
-Albert mira de allí sale el destello, ella llamaba su atención, él parecía estar absorto con la mirada fija en ella.
-El único destello que me interesa es el que vi en tus ojos amor, ella se ruborizaba al escucharlo.
-¡Albert! prestame atención, el se daba por vencido y ladeaba la cabeza, allí estaba aquella cosa brillante que los había llevado a consumar su amor de aquella manera tan maravillosa e inesperada, desde ese momento se convertiría en un tesoro para ambos.
Después de ver cual seria la mejor manera para llegar hasta él, se pusieron en acción no se les hizo difícil tomarlo, era un alajero fino de jade con incrustaciones de oro, aquello era una pieza exquisita, ambos estaban maravillados.
-¿Quien dejaría esto acá? es muy valioso Candy, esta pieza es única.
-¿Sería de los antiguos dueños de la propiedad? ambos sonreían, sería toda una aventura haberior de quién era aquel objeto y porque lo había dejado en aquel lugar, por más que trataron de abrirlo no pudieron.
-No lo sé, estaba deshabitada cuando la compre tendríamos que preguntar a George, Albert echaba un vistazo buscando la poca ropa que cubría el cuerpo de su mujer, en medio de aquella entrega se había olvidado de todo ahora no sabía cómo tapar su desnudez, aquel detalle sería todo un problema, ella estaba sentada sobre una piedra examinado aquel cobre buscado la manera de abrirlo.
-Amor tenemos un problema, un poco serio, ella desvía su atención y la amplia sonrisa que tenia se borro al escuchar aquello.
-¿Qué sucede?
-Tu ropa, desapareció creo que la corriente se la llevo, o no sé qué le pasó no la encuentro, ella colocaba el cofre en un lugar seguro para ayudarlo a inspeccionar el lugar, era bastante largo, por más que recorrieron todo no encontraron ni rastro de el pequeño fondo que la cubría.
-¿Cómo podré llegar ahora a la casa? me van a ver desnuda, la cara de terror que puso hizo que su esposo la abrazaba con fuerza para tranquilizarla.
-Déjame pensar un minuto, yo lo voy a resolver, podría ir por al...
-No, no me vas a dejar sola, ella lo interrumpió casi histérica, él la abrazaba con fuerza porque ya empezaba a temblar por el frío.
-Ya se, podrías cubrirte con mi camisa amor, tratamos de entrar con cuidado por la entrada de servicio, ella asiente débilmente.
-Entonces en marcha, él trataba de guiarla pero ella se soltaba y se apresuraba a regresar por su tesoro.
-Yo lo llevo no se que se te resbale el agua está cayendo con más fuerza que antes, así lo hicieron al salir del otro lado ella tenía la esperanza de encontrar su vestido aunque fuese mojado, desesperada buscaba con la mirada pero no veía nada, desde la orilla su esposo la vía tratando de no mostrar su desnudez al mantenerse solo con la cabeza fuera del agua.
-Albert acércate con tu camisa, el negaba con la cabeza.
-Tienes que salir del agua si se moja se transparentara y no te cubre nada, no quiero que otros están viendo lo que es mio, ella no terminaba de salir temía que alguien los estuviera observando.
-Pero Albert, después de pensarlo un poco no le quedaba de otra tenía que salir del agua tenía mucho frío, sentía como tiritaba, finalmente se armó de valor y salió manteniendo el mayor tiempo posible su cuerpo debajo del agua, cuando estuvo en la orilla corrió lo más rápido que pudo él la abrazó y puso en alto la prenda.
-Espera que tu cabello escurra un poco o todo habrá sido en vano, al ver como el agua escurría desde su cabello solo asintió, él la cubría con su cuerpo.
-Pareces una ninfa de agua con el cabello todo mojado y desnuda, te ves preciosa, él le hablaba al oído y ella se estremecía, con las manos temblorosas, ella trataba de sacar el agua de su cabellos exprimiendolo.
-Es muy halagador y lindo lo que dices, pero tengo miedo de que no seas tu el unico que piense eso al verme así sin ropa, aquello hacía que la expresión del rubio se endurecieron y ya la cosa no le pareció tan graciosa, enseguida la cubrió era mejor poco que nada , pensó en el momento.
-Iremos rodeando la casa, no quiero que los empleados te vean así, la próxima vez traeremos una muda de ropa, ella sonreía ampliamente, claro que quería regresar, aquel lugar se había convertido en un lugar muy especial y mágico para ella.
-¿En la casa hay muchos empleados? el trataba de hacer memoria mientra caminaba con cuidado por el bosque, aunque estaba calzados, las piernas de su esposa estaban descubiertas y no quería que se lastimara con alguna piedra o rama.
-No muchos, está la cocinera, ella tiene un hijo pequeño, o eso creo, el mayordomo, dos mucama, le pedí a George que contratara a alguien que cuidara de los caballos y un guarda bosque, pero no sé si finalmente los contrató, no los vi cuando llegamos ¿tienes hambre? ella negaba sonriente.
-Me gustaría ir a descansar estoy muy cansada, si no te importa, él levantaba una ceja y se detenía a verla.
-No tengo problema en recluirme en nuestra habitación por unos días sin que nadie nos moleste, ella se ruboriza ante aquello que escuchaba.
-Habría sido lindo estar solo nosotros dos, pero la premura del viaje no nos permite tomar previsiones, el próximo viaje solo seremos tu y ya, te lo prometo, estoy seguro que te gustara ir a donde quiero llevarte, ella caminaba en una nube, su esposo era el hombre más apuesto y maravilloso del mundo, no había nadie mejor que él.
Caminaron tomados de las manos, ella soñadora y él desesperado por llegar y encerrarse con ella en su habitación por unos días, al llegar la casa estaba desolada, haciendo un poco de fuerza pudo abrir la puerta. mentalmente tomó nota de revisar las ventanas y las puertas, aquellas cerraduras no parecen ser seguras, no iba a tomar riesgo con la recesión había mucha gente pasando con necesidades y entraban a robar, con mucho cuidado pasaban cruzando hasta llegar a la escalera de servicio, para subir corriendo, parecían dos niños corriendo después de hacer algunas travesuras, las escaleras conducían a un amplio pasillo y unos metros más allá había una puerta enorme. aquella era la habitación principal, era hermosa la cama era grandísima com unos postes tallados, todo era de ensueño.
-Ven vamos a ducharnos amor, tengo mucho frío, ella muy coqueta lo tomaba de la mano y sonreía, él solo se dejaba llevar por su esposa como embrujado por aquellos ojos que brillaban como nunca antes, tenía un brillo especial en su mirada. entre besos y caricias pusieron a llenar la enorme tina, ella le puso sales aromáticas, en entrar en ella se abrazaron y se acariciaron, realmente ella estaba agotada casi se quedó dormida dentro del agua en los brazos del príncipe de sus sueños, la ilusión de su infancia, amor de su vida.
CONTINUARÁ...
CHICAS ESTARÉ ACTUALIZANDO ESTA HISTORIA LOS FINES DE SEMANA.
