DISCLAIMER: NIeR: Automata, Drakengard 3 y The Legend of Zelda: Majora's Mask no me pertenecen, sino a sus respectivos dueños que vienen siendo Square Enix y Nintendo, nada más tomo prestados a los personajes para realizar esta adaptación.
CAPITULO 28 – LA HISTORIA DE ZERO: LA ENTONADORA (Parte 5)
~BOSQUE DE LAS MUÑECAS~
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Zero's P.O.V
Luego de asesinar a Four, volé hacia el siguiente lugar donde se ocultaba Three: La tierra de los Bosques. Era un lugar lleno de locura, la guarida de mi siguiente blanco.
— ¿Asi que a dónde vamos? —preguntó Dito por el lugar hacia donde nos dirigíamos.
— A la Tierra de los bosques. —respondí a secas.
— ¿A la Tierra de los bosques? —Mikhail hizo un puchero.
— El hogar de Three, al que voy a matar. —le expliqué el rollo de ese lugar.
— No parece que dejemos de cometer delito tras delito muy pronto… —reconoció Decadus empezando a acostumbrarse a ese nuevo estilo de vida.
— ¿Por qué estás tan empeñada en ir a este lugar? —me interrogó el pelicafé curioso.
— No te preocupes, tenemos este barco, podemos zarpar sin problemas desde aquí. —les dije haciendo ver que no tendríamos broncas.
Era como si yo me hubiera convertido en un capitan pirata al haberle arrebatado el lugar a mi ridícula hermana, no hubiera estado mal en formar mi propia tripulación para conquistar el mundo.
— Bien, es un nuevo día, tenemos un nuevo barco… ¡Es hora de zarpar y conquistar al mundo! —declaré nuestras intenciones como todos unos piratas que íbamos a ser.
De pronto, sentimos una fuerte explosión que destruyó nuestro barco y se vino abajo.
— ¡Lo logramos! ¡Lo hicimos! —exclamó uno de los soldados en euforia.
— ¡Destruimos a la Entonadora! —expresó el otro soldado.
Los soldados nos dispararon con un cañón destrozando nuestro barco, esos idiotas arruinaron nuestro sueño, cabrones atrevidos… Lo pagarían muy caro…
— ¡La señorita Three nos felicitará! —expresaba un soldado en el mismo estado, sin percatarse de una cosa…
Los soldados veían como el barco se venía abajo en llamas y fue así como al ver como hacia explosión al llegar a tocar el suelo los hizo volverse locos de alegría.
— ¡Lo hicimos, soldados! ¡Lo hicimos! —uno de ellos gritaba contento cuando de pronto, sintió una gran patada en la cabeza.
La que le dio esa patada, fui yo, causando que los demás tropezaran como fueran unas botellas de boliche.
— Les agradezco que me destruyeran ese maldito barco volador… —les expresé en tono sumamente peligroso poniéndome de pie. — ¡Porque ahora si los voy a matar a todos!
Me puse a despedazar a los soldados en venganza por haber destrozado mi barco, se lo debieron pensar dos veces antes de disparar ese puto cañón e intentar abatirnos, bueno pues hubo consecuencias.
Decidimos atravesar todo ese bosque abriéndonos paso adentrándonos por ese lugar, solo que habia un problema, y muy grande.
— ¡Hey! Hmm… ¿Dónde se metió? —intenté llamar a Mikhail pero no me respondía.
— ¿A quién está llamando? —se preguntó Decadus a quien me referia.
— A Mikhail. Zero no suele llamarlo por su nombre. —le aclaró Dito.
— ¿Por qué? —preguntó el hombre maduro.
— Porque, soy una idiota, ¿saben? —les dije menospreciándome a mí misma.
— Oh… es un comentario despectivo… me gusta. —Decadus parecía disfrutar de oír esas palabras, asi como lo oyen, le encantaba escuchar esa clase de insultos.
Durante el transcurso del tiempo, me puse a reir como loca mientras asesinaba a los soldados a diestra y siniestra, para el shock de ellos.
— ¿Por qué la señorita Zero se demuestra empeñada en asesinar sin motivo? —se cuestionaba Decadus intrigado.
— Solo esta enfadada por el dirigible, es muy lindo. —argumentó Dito en tono de burla.
— Eso es malo… —Decadus se miraba impactado por la afirmación.
— Mira como mata y despedaza a esos cabrones, a pedazos. —bramó el pelicafé riéndose vulgarmente.
— Eso se oye muy doloroso… —palidecía el rubio por el comentario.
Fue en ese preciso momento cuando descubrimos lo que era un árbol gigante a lo lejos, me daba la impresión y sospecha de que Three se escondiera en ese lugar.
Estaba decidida a enseñarle a esa tipa lo que pasa cuando me destruye mi barco de cualquier modo.
Decadus y Dito estaban preocupados por la integridad de Mikhail, pero les hice ver, a mi manera, que los dragones como el morían así de jóvenes.
Mientras avanzamos la mayor parte del bosque, nos encontramos con varias criaturas, los muertos vivientes, no obstante, logramos hacerlos pedazos a todos.
Llegamos hacia un lago donde unas hadas nos decían de puras tonterias que ni al caso, sin embargo, ellas soltaron la sopa diciéndonos una información importante.
— ¡El dragón los espera en el Valle de las Hadas justo adelante! —las hadas nos revelaron la localización donde estaba Mikhail, justo antes de callarles la boca matándolas.
— Bueno pues ya sabemos hacia dónde dirigirnos, vámonos. —sentencié pidiéndoles que fuéramos hacia el dicho lugar.
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BOSQUE DE LAS HADAS
Nos adentramos en ese bosque y habian varias hadas diciendo puras babosadas que nos sacaban de quicio a Dito y a mí.
— Calmese, señorita Zero. No servirá de nada si se deja llevar por la rabia. —Decadus nos pedia que nos tranquilizamos.
— Es que esa hada imbécil nos está diciendo cosas. —sisé conteniendo mi enojo lo más que podía.
— ¡Zeroo! ¡Zero, ayudameee! —se escuchó la voz de Mikhail, poco a poco nos íbamos acercando.
— Creo que estamos cerca. —dije mientras seguía abatiendo a los muertos vivientes y cortando las hiedras.
Y fue en ese momento cuando vimos a Mikhail, colgado en el techo cubierto de hiedras.
Entonces procedí a cortar esas cosas para poder liberarlo y continuar nuestra travesía.
— ¡Llegas tarde! ¡Llegas tarde, Zero! ¡Tenía mucho miedo! —me reclamó Mikhail retorciéndose tras caer al suelo de forma cómica.
— Callate, ya tengo suficientes problemas. — le hablé a secas pidiendo que se calmara. —Ahora ve y destroza esa pared.
Mikhail destrozó la dicha pared para salir de la cueva y continuar avanzando mientras me hablaba la forma por la que la hiedra lo habia agarrado y halagándose diciendo que no habia llorado nada, a lo que no le tome demasiada importancia.
Nos estábamos abriendo paso por toda la zona abatiendo a mas enemigos que nos bloqueaban el camino hasta que dimos con un hada que usaba tono masculino.
— Oh, pero si debe ser la señorita Zero. —dijo la dicha hada usando ese tono. — Los rumores decían que usted era fea y una mujer sin cultura, pero por dios, eso me recuerda a la señorita Three. Ella tambien era sucia e inferior. Pero usted encaja en la inutilidad y asco.
— ¿Dónde está Three? —le interrogué para que me diera la información.
— Está en el Santuario del Bosque. —me respondió el hombre hada dándome la información que necesitaba.
—¿Por dónde queda el santuario? —le inquirí por el paradero de ese lugar.
Pero el muy idiota no se atrevía a decirme la dirección, le intenté convencer de que no lo mataria al decírmelo, pero el hada tampoco era tonto, sabia de mis intenciones y comenzó a decir estupideces que de plano me colmaron la paciencia y de todos modos lo asesiné.
— ¡Aaaah! ¡Lo mataste! ¡¿Te encuentras bien?! ¡Podríamos más información, después correr a algún lugar, después podemos encontrar más información, luego-! —farfullaba el dragón cosas incoherentes.
— Callate, encontraremos el lugar si seguimos caminando. —le pedí que guardara silencio ya que por poco perdía la paciencia. —Vámonos.
Mi impaciencia me impidió aprender algo de las hadas y conseguir la información necesaria para dar con Three, por lo que nos vimos obligados a vagar por la tierra de los bosques en busca de ese santuario, no nos percatábamos de que un apóstol poderoso estaba en espera de nuestra presencia.
Así emprendimos nuestro viaje a pie hacia el santuario abriéndonos paso derrotando a los soldados que intervenían en nuestro camino, Dito estaba muy disgustado por el hecho y le pedí que se callara la boca y se aguantara.
Después de abatir a un gigas duro, nos disponíamos a continuar cuando de la nada apareció un anciano con una flor morada a un lado de sus canas y una capa verde oscura que le cubria prácticamente todo el cuerpo a excepción de la cabeza.
— Me llamo Octa. —se presentó el viejo. —Soy el apóstol de la señorita Three, la amante del bosque.
— ¿En verdad? Eso es horriblemente amable de tu parte que vengas hacia mí. —le expresé de forma sarcástica, y a la vez despectiva aproximándole y mirándolo retadora. —Esas malditas hadas comenzaban a hartarme… ¿Estás listo para divertirte, abuelo?
— Te demostraré mis poderes que un apóstol posee. —me sentenciaba Octa mostrándome los Chakrams, parecía ser que empezaríamos a pelear pero… — Me rindo.
El anciano soltó las armas demostrando que en verdad se rendía, todos nos quedamos extrañados ante esas palabras, ¿Qué estaba tramando Octa? ¿Por qué se rendía?
— Vine aquí porque quería unirme a su causa. —nos explicó el mencionado el motivo de su rendición.
El silencio reinaba en este lugar y ninguno de nosotros decía nada, hasta que mi dragón decidió romper el hielo.
— ¡P-Pues que bueno! —expresó Mikhail tratando de romper la tensión. — ¡Si él quiere ser nuestro compañero, no tenemos que pelear entre nosotros!
— Bien pensado, amigo. —comentó Octa elogiándolo por sus palabras.
— De… Acuerdo… —accedí después de pensármelo por un momento.
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Luego de que Octa se nos uniera, nos dijo la ubicación del santuario donde se escondía Three, estaba más allá en el Bosque Nebuloso, asi que tuvimos que pasar por distintos retos para llegar hasta donde estaba ese árbol grande, ya estábamos cada vez más cerca de llegar.
Y para lograr llegar, debíamos atravesar el Bosque Perdido.
Ese lugar estaba muy lleno de niebla y nos estábamos perdiendo a no ser que vimos unas estatuas apuntando hacia alguna dirección con linternas.
Nos disponíamos a cruzar el puente cuando Mikhail se quedó parado en medio.
— ¡Mira, mira! ¡Hay un dragón en el rio! —exclamó alegre.
— Es tu reflejo. —le aclaré usando el tono a secas.
Fue en ese preciso segundo que el puente, debido a su peso, se rompió y Mikhail se cayó al rio para luego ser arrastrado por la corriente.
— Señorita Zero. ¿Qué hay de Mikhail? —Decadus me hizo la pregunta por su bienestar.
—Estará bien, ya lo hallaremos. —les afirmé siendo optimisma.
Seguimos avanzando por la niebla que nos rodeaba derrotando a un centenar de enemigos que venían saliendo de la nada, duramos casi media hora para poder llegar hacia ese árbol gigante.
— Hay algo raro en ese árbol. —les hice un comentario contemplando el lugar.
— Bueno, como les dije antes, ese es el santuario de la señorita Three. —recalcó Octa afirmando conocer esa supuesta guarida. — Vayamos hacia a dentro, ¿de acuerdo?
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EL SANTUARIO DE THREE
Ya habiendo encontrado el árbol gigante, nos adentramos para disponernos a buscar a esa Entonadora cuando de pronto…
— ¡Zerooo! ¡Ayudameeee! —se escuchó la voz de Mikhail pidiéndome ayuda desde arriba, estaba colgado.
— Demonios… ¿Qué está haciendo ahí arriba colgado? —mascullé fastidiada al verlo en esa posición.
Fue asi como decidimos subirnos por las escaleras hasta llegar donde se escondía Three.
— Tengan cuidado por donde pisan. —les indiqué mientras despedazábamos a los soldados.
— Si, no queremos caer entre los escombros. —Decadus mal entendía mis palabras a lo que les dije lo siguiente.
— No, Decadus, lo que pasa es que me molesta ver a ese dragón idiota. —les expliqué el motivo de manera despectiva.
— Ese niño tuyo no se cansa de ser atado, ¿eh? —rio Dito comportándose vulgar como siempre.
—Si la señorita Three lo atrapa, puede ser posible que experimente con el cuerpo del dragón. —nos advertía Octa las consecuencias de no ir a sacarlo de ahí.
— ¿E-Experimentos corporales? Eso… Eso… seria deleita… no, no, no… Quiero decir… Detestable. —expresaba Decadus mostrando sus tendencias masoquistas otra vez.
Fuimos abatiendo a más soldados mientras nos subíamos por las escaleras.
— Lo siento, Zero. Me equivoqué. —dijo Mikhail avergonzado por sus acciones.
— Eres un reservado. —hablé a secas, mostrando indiferencia ante sus palabras.
— ¿Qué? —Mikhail se mostraba sorprendido por oírme ser directa.
— Siempre te escucho decir "¡Ouch!" "Lo intenté", lo que sea. —le argumenté los motivos.
— ¡¿Puedo decir algo?! ¡Adivina que! ¡Adivina que! —expresaba Mikhail animado a decirme una babosada.
— Guarda silencio. —le pedí que no hablara por un rato. —Esa hiedra te puede cavar profundo, quédate quieto y no abras la boca hasta que suelte esa cosa.
Recorrimos casi todas las escaleras hasta que finalmente alcancé a ver esa hoja que traía colgado a Mikhail, decidí cortarla en dos liberando a mi dragón y a su vez haciendo que se cayera al suelo y se retorciera de dolor chistosamente.
— ¡Eso es horrible! ¡Eso es horrible, Zero! —farfulló Mikhail haciendo puchero.
— Ese no es el momento para estarme chillando. —le pedí que se calmara mi travieso dragón.
De pronto, apareció mi próxima víctima, allá arriba en una de esas repisas.
— Three… —dije reconociéndola.
— Hmm… ¿Zero? —respondió la mencionada volteando a vernos con la cabeza gacha, de forma muy rara.
— Señorita Three. —Octa dio un paso al frente.
— Octa. — respondió la mencionada en tono frio.
— Ya deténgase por favor, se lo ruego. —el anciano intentaba razonar con ella, pero esta tenía otros planes.
— No lo entiendo. —Three afirmaba no comprender las palabras de su ex apóstol. — ¿Por qué volviste, junto con los demás?
— La he traicionado. —declaró Octa la razon de su regreso.
— Ya veo… —dijo Three a secas, en tono un tanto aburrido. —En este caso… Tal vez quieran prestar atención a sus alrededores, ¿no es asi?
Eso fue el detonante para voltear hacia atrás y entonces toparnos con varios soldados pero no unos soldados cualesquiera, eran unos muertos vivientes.
Me subí al lomo de Mikhail para empezar a combatirlos por todo el lugar.
— Octa… —dijo Three mirándolo sin expresión alguna.
— ¿Si? —respondió el mencionado mirándola a los ojos.
— ¿Por qué me traicionaste? —le inquirió la pelimorada en el mismo tono.
— Porque no me la forma que se comportaba. —le argumentó Octa sus razones. —La forma que experimentaba con los humanos… La forma que jugaba con sus vidas… Simplemente no pude soportarlo más. Sus actividades bizarras me obligaron a alejarme del usted.
— Hmmm…. Creo que no me estás diciendo la verdad. —Three lo señalaba pensando que le estaba mentía.
— Yo… —Octa intentaba defenderse cuando esta lo interrumpió.
— Te fuiste porque tu lujuria pedía complacer a una compañera sexual más ansiosa. —argumentó Three siendo brutalmente honesta. — Tu perversión y promiscuidad ilimitada ya no me causaba excitación como antes. Y te volviste un hombre sin descanso.
— Yo… Tal vez tenga razon en algo pero… —Octa intentó explicarle el problema.
— Dime, Three. —decidí meterme en la conversación. — ¿Qué es lo que haces para que te excites y te escurran los jugos vaginales?
— ¿A mí? —Three se hizo la desentendida.
— Oh, no te hagas la tonta, sé que tienes deseos sexuales. —le comenté jugando con ella.
— Yo… Ya no le tengo ningun amor hacia mi apóstol. Mi amor ahora es reservado para mis soldados. — declaró Three mientras veía como abatía a muchísimos de ellos.
Después de guardar silencio por unos minutos, Three decidió seguir conversando con su ex apóstol.
— ¿Asi que esa fue tu decisión final, Octa? — le preguntó en su usual tono sin emociones.
— Asi es. Ahora sirvo a la señorita Zero. —aseveró el anciano afirmando estar bajo mi mando.
— ¿En serio…? —dijo Three indiferente.
Despues de abatir a todos los soldados, Three empezó a mostrar su lado bizarro para el shock de Octa.
— Señorita Three, debe parar sus atrocidades, Por fa-. —Octa intentaba hacerla entrar en razon cuando esta le lanzó un poder de hipnosis, doblegándolo.
— Parece que no entiendes el concepto, Octa. —habló la mencionada comportándose muy rara. — Un apóstol no elige a su Entonadora, una Entonadora elige a su apóstol.
Fue asi como a Three se le brillaron sus ojos y comenzó a reírse de manera maniaca creando una gran onda morada alrededor de la habitación, y fue entonces cuando Octa, bajo el hipnosis, invocó a una bestia llamada Armisael, esas criaturas venían siendo unas muñecas, las mismas que nos venían señalando por cual camino tomar en la plena niebla.
Pero estas, solo estaban ahí para causar alboroto e intentar asustarnos, por nuestra parte, Mikhail y yo nos pusimos a abatirlas…
— ¡Deben irse rapido! ¡No podremos detener a la señorita Three! —nos aconsejaba Octa asustado por las acciones que esta realizaba, pero yo no estaba dispuesta a huir y quedar como cobarde.
— ¡No pienso huir, idiota! —me negaba a cumplir esa orden. — No le tengo miedo a una buena para nada que se la pasa encerrada en su cuarto haciendo muñecas en todo el santo dia.
— No son muñecas exactamente. ¡Son los soldados que ella está controlando! —declaró Octa llamando la atención de todos.
— ¿Qué acabas de decir? —cuestionó Decadus pasmado por las palabras del anciano.
— Eso es malo…. ¡Me encanta! —dijo Dito riéndose como siempre, valiéndole un carajo.
Mikhail y yo estuvimos abatiendo a la gran mayoría de las muñecas hasta que eventualmente cayó una de ellas pero de mayor tamaño.
Mi dragón le lanzó una bola de fuego pero la muñeca supo repelerla con suma facilidad, y después nos lanzó un rayo que casi nos golpea pero logramos esquivarla, fue entonces cuando noté su punto débil.
— Parece que ese ataque usa mucho poder, espera a que se debilite y atácalo. —le aconsejé para que siguiera mis instrucciones.
— ¡Entendido! —afirmó Mikhail en lo que tacleaba a la muñeca para infligir daño.
— ¡Woah! ¡Sus cabezas se salieron! ¡Se salieron! —farfullaba mi dragón mientras le pegaba a la cabeza grande.
— ¡Bien! ¡Ahora destrózalas! — le ordené para que las combatiera.
Mikhail sentía una rara sensación en su cuerpo cada vez que miraba a Three, no lo entendía, no comprendía lo que le pasaba, pero no lo tomé con suma importancia.
Luego de mucho tiempo, logramos destruir su muñeca, realmente nos habia costado muchísimo trabajo pero finalmente cayó.
— Eso fue grandioso, Zero… — Me caes bi-. —Three se reía como loca halagándome cuando de pronto pateé la cabezota de su muñeca impactándola contra su cara, solo para ponerse de pie como si nada. — ¿Acaso pensaban… que algo así… mataría a una Entonadora…?
Three estaba a casi a punto de realizar una locura cuando de repente, Mikhail apareció detrás de ella y entonces se la comió, matándola instantáneamente y después rugir como un verdadero dragón para la sorpresa de muchos y sobre todo para mí.
— No es posible… —me quedé pasmada ante lo que miraba. — ¿Por qué Mikhail hizo eso…?
— Este es el verdadero ser de un dragón… — Octa opinaba contemplando a un Mikhail prendido. — ¿No sera que…?
De repente, un rayo nos impactó a todos mandándonos al suelo.
— Hola, ¿Cómo están? —se escuchó la voz de un hombre bajando con la ayuda de uno de los monstruos azules. —Me llamo Cent, y fui enviado bajo las órdenes de la señorita Two. Vine a quitarte a ese horrible dragón.
— E-Espera… —intenté exigirle que no se fuera, pero él ya traía otros planes.
— Lo siento, no puedo esperar. —negó Cent, parecía un hombre ocupado. — De hecho, solo dormí ocho horas anoche. Si no fuera porque soy muy poderoso, ya me habrían matado ahora mismo. Y la verdad me siento agradecido. Pero hay algo que tengo que decirles, voy a llegar tarde, y despues la señorita Two puede enfadarse. No es que tenga miedo de ella ni nada, no me gustaría que lo malinterpretaras. Bueno, es mejor que me retire, buenas tardes…
Asi fue como Cent y su bola de cabrones secuestraron a Mikhail, esa idiota fue una imbécil por haberse atrevido a arrebatarme a mi preciado dragón, mi única herramienta que terminaría con mi vida.
Eso no se podia quedar asi, necesitaba rescatar a Mikhail, a cualquier costo, y si fuera necesario, abatir a Cent que se ofrecía a su "Señorita".
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DE VUELTA AL PRESENTE – CAMPO DE TERMINA – 2:25 AM
Normal P.O.V
— No pensé que ese tal Octa… Fuera un promiscuo. —articuló Link pasmado tras escuchar el relato y la forma de ser del anciano.
— Aunque haya sido un anciano, siempre le ha encantado follarse a varias mujeres. —recalcó Zero ante la opinión del elfo.
— Que enfermo… —secundó Kafei sintiendo asco. — ¿Qué clase de un señor de la tercera edad haría una cosa asi?
— Hay abuelos que lo hacen, o lo habían. — comentó Zero sin pelos en la lengua.
— Dios… —expresó Kafei disgustado cabizbaja con una gran gota estilo anime.
— Pero lo mas importante, ese tal Cent, el apóstol de Two, fue el que secuestró a Mikhail, ¿no? — le indagó Andrea intrigada.
— Si, fue él. Lo hizo bajo sus órdenes. —afirmó la ex Entonadora. —No estaba dispuesta a quedarme con los brazos cruzados así que decidí ir a buscar y rescatarlo.
— ¿A dónde fuiste? —le preguntó 2B por el lugar.
— Fuimos al desierto, me dijeron los apóstoles que ese era el lugar donde se tenían a Mikhail. —argumentó Zero mencionando el dicho lugar al que fueron, dispuesta a relatarles los sucesos.
