Capítulo 29: Una historia para recordar
España, hace 13 años, otoño
Un parque de Madrid. Un tumulto de niños juegan en los columpios: toboganes, balancines… Mucho ruido el que hacen. Una niña les observa, desde los árboles. Se quiere acercar, pero es tímida. De pronto, escucha un "Hola". Se gira. Un niño, que tendrá la edad de ella, se ha acercado. Parece un poco incómodo, pero intenta sonreír. Ella sonríe también. Sin decir una palabra más, corren hacia los demás niños del parque.
España, hace 12 años, verano
Dos coches llegan a un apartamento en Barcelona. De cada coche, sale un matrimonio y un hijo. Carlos y Alicia estiran sus piernas después del largo trayecto. Ayudan a sus padres subiendo sus propias mochilas con la ropa de verano. El apartamento es lo bastante grande. Cuatro habitaciones. Una para cada matrimonio y cada hijo. Apenas entran dentro, Carlos y Alicia se apropian cada uno de un dormitorio, y sin molestarse en colocar la ropa (que vuela y aterriza en el suelo de cualquier forma) rebuscan hasta encontrar sus respectivos bañadores, y se lo ponen. Salen del cuarto, sonriendo, y esperando que alguno de los mayores les lleve a la playa.
—Yo me encargo —se ofrece el padre de Alicia, que también está deseoso de ver cómo está la playa.
El adulto y los niños se encaminan a la playa. El padre de Alicia encuentra un buen sitio donde poner un par de toallas y la sombrilla, y se tumba a disfrutar del día tan bueno que hace mientras los niños corren al agua. Se salpican, nadan… Es el inicio de unas muy buenas vacaciones para esos dos mejores amigos.
España, hace 8 años, septiembre
Es el primer día del curso en el instituto. En España, los estudiantes empiezan aquí a los 12 años. Y Carlos está echando un vistazo a las listas, para ver su nueva clase. Ha reconocido muchos rostros de la ciudad, otros que también empiezan ese año, de otros colegios, pero la gran mayoría acude ahora a ese centro. Se mezclará con un puñado de gente que no conoce…
—¡Carlos! —llama una voz. Él la reconoce en el acto. La ha escuchado las suficientes veces para distinguirla entre la multitud.
—¡Alicia! —saluda él cuando la chica se acerca. Ninguno de los dos parece consciente de lo mucho que han crecido desde que se conocen.
—¡Ven! —apremia ella—. ¡Ya lo he mirado antes! ¡Estamos en la misma clase! —dice sonriente.
Carlos es embriagado por la felicidad. Tras tanto tiempo siendo amigo de Alicia, iban a ir, por fin, a la misma clase. Ambos corren a ponerse a la fila, pues ya están a punto de llamarles. Sonríen. Sus manos se rozan un momento, y luego caminan con los que serán sus compañeros de clase ese curso.
España, hace 7 años, enero, fiestas navideñas
—¡Feliz Año Nuevo!
Las familias de Carlos y Alicia se han juntado para una cena después de Año Nuevo. Carlos y sus padres habían estado con el resto de su familia en Galicia, mientras Alicia y los suyos habían hecho lo propio en Castilla-La Mancha. Cuando los dos jóvenes se van a felicitar el año, sin querer, sus labios se juntan por un momento. Ambos se apartan, se han puesto colorados, pero sus padres no se dan cuenta. Se dan los besos en la mejilla y luego se sientan a la mesa para hablar, como si no hubiera pasado.
España, hace 7 años, marzo, vacaciones de Semana Santa
Carlos y Alicia están solos en casa de ella, en el salón, viendo una película. Sus padres pueden estar tomando algo, o perdidos en el bosque, en ese momento les da igual. Apenas prestan atención a la pantalla. Ambos quieren hablar de algo, pero ninguno se atreve. Su relación ha cambiado algo en los últimos meses. Se miran de reojo, pero sus miradas nunca coinciden. Hasta que lo hacen.
—¿Pasa algo? —pregunta él.
—Sí… bueno… No. No se… —dice ella, sin saber por dónde empezar—. Lo que pasó en navidad, cuando casi nos… Ya sabes… —no puede terminar la frase—. Déjalo, cosas mías.
Ella va a moverse, pero él se lo impide con delicadeza. Se miran a los ojos. Él aproxima sus labios a los de ella, se rozan, y finalmente, se dan un tímido beso. Se detienen un momento, parece que el otro quiere seguir y se besan de nuevo, esta vez sin detenerse.
España, hace 7 años, verano
Carlos y Alicia ya son novios. Van a cumplir cuatro meses juntos. Desconocedores de que en ese momento, sus futuros amigos se enfrentan a una inteligencia artificial. Es la hora de la siesta, y sus padres, después de una comida copiosa, dormitan en sendos sofás. Ellos han dicho que también han subido a descansar, y aprovechan ese rato de intimidad para ponerse mimosos. Sus padres ya conocen que están saliendo, pero delante de ellos prefieren evitar manifestar su cariño. Tumbados en la cama, devoran sus labios. Él se aproxima un poco más a ella. Tiene ganas de proponerle algo. Su cuerpo empieza a reaccionar por las hormonas.
—Alicia… —dijo él.
—Dime…
—Hay algo que te quiero decir… Llevamos cuatro meses juntos… nos conocemos desde hace mucho… y bueno…
Sin saber cómo continuar, decide sacar algo de debajo de la almohada. Una serie de envoltorios brillantes. Unos profilácticos. Alicia se pone colorada al verlos. No sabe de dónde los ha podido sacar.
—Esto son…
—Sí —dice él—. Alicia… quiero que hagamos el amor.
—… Creía que nunca me lo pedirías —reconoció ella—. Yo también quiero hacerlo… Pero me pone nerviosa…
—No tiene que ser ahora… Esta noche nuestros padres van a una fiesta en la playa… —sugirió él.
España, hace 5 años, marzo. Aeropuerto de Barajas
Alicia llora. Carlos ha sido incapaz de contener las lágrimas más de diez minutos. Ella se va con sus padres a Estados Unidos. Se miran, y no saben qué decir.
—Te voy a echar de menos —dice ella.
—Y yo a ti —dice él—. Quería que te quedaras aquí… En casa hay sitio…
—Pero sabemos que no podemos. ¿Qué va a pasar con lo nuestro? —solloza.
—Deberíamos dejarlo aquí —responde él, y siente que cada palabra le quema la garganta—. Y si tenemos la suerte de volver a coincidir… retomarlo.
No pueden evitar besarse antes de decirse adiós por última vez. O eso creen.
Estados Unidos, hace 5 años. Una semana después
Alicia mira el techo. A su lado, dormita un compañero de clase. Se acaban de acostar. Y aunque le ha gustado, siente que algo no estaba bien. Aún echaba de menos a Carlos.
España, hace 5 años, dos meses después
Carlos ha salido con un grupo de amigos. Sólo hay una chica. Castaña. Que le hace ojitos. En ese momento no está muy interesado. Pero Alicia no está, y al fin y al cabo, en breves se mudará a Francia. De perdidos al río, empieza a hablar con ella.
Francia, hace 5 años
El avión de Carlos ha aterrizado, durante el trayecto ha tenido relaciones con una turista. Sus padres, ajenos a esto, caminan por la terminal. Ya tienen nueva casa, pero deben buscar un colegio para él. Tras mirar algunos folletos, encuentran un centro muy bueno: la academia Kadic. Le inscriben, dos meses antes de las vacaciones de navidad.
Francia, hace 4 años
Carlos conoce al grupo de Lyoko. Pronto hace buenas migas con ellos y entra en su acuerdo: tienen permitido tener relaciones con cualquiera de ellos. Poco tiempo después, Alicia aterriza en Estados Unidos. Por casualidades de la vida, se encuentran a los padres de Carlos, y al saber dónde está estudiando el chico suplica a sus padres que la inscriban allí. Tras un encuentro inesperado, Carlos le habla de la nueva situación, que Alicia acepta poco a poco. Empieza la etapa de experimentación libre.
Y AHORA…
El año, pasado antes de empezar el curso
—Eres imposible… —dijo Alicia.
Estaban en el piso de ella, donde acababa de mudarse para empezar la universidad. Carlos no había tenido muy claro si iba a matricularse en la Universidad, y ahora…
—¡Te quería dar una sorpresa! —dijo él—. Hay un plazo, y rellené los papeles antes de que expirase. Si me llego a imaginar que te ibas a buscar un compañero de piso…
—Te lo dije —le recordó ella—. Y no me hiciste caso. Llevas todo el verano ausente…
—Lo siento —se disculpó él. Alicia tenía razón, se había descuidado un poco esos últimos meses—. Perdóname. Te quiero…
—Lo se. Pero necesito que me lo demuestres de vez en cuando —dijo ella—. Pero… Hay algo que yo no te he contado.
—¿Me vas a decir quién es tu compañero de piso?
—Jean. El que iba a nuestro curso en Kadic.
Carlos resopló. Precisamente él.
El año pasado, antes de navidad
—Muchas gracias por todo, Alicia —dijo Emily—. Sin ti no habría aprobado los exámenes. Te debo una.
—No ha sido nada —respondió ella—. Se me va a hacer raro no tenerte en clase en enero.
—Creo que volveré, pero antes tengo que arreglar unas cosas —afirmó Emily—. Una pregunta… ¿hoy vas a ver a Carlos?
—No. Estará en casa —suspiró—. Tiene mañana él su último examen.
—En ese caso… deja que te compense por tu ayuda —dijo Emily, acariciando la mejilla de Alicia, y dándole un sutil beso— . Te lo debo…
Este año, a la vuelta de vacaciones
—Tendréis que hacer el trabajo por parejas —dijo la señorita Winter—. Y para evitar líos, os voy a situar yo —empezó a recitar nombres—. Elana May… Con Alicia Noboa.
Alicia y Elana se miraron. A Alicia, Elana nunca la había llamado la atención. Era una compañera más, como las otras. Pero se dio cuenta de que era guapa. Un cabello castaño rojizo, sedoso, unos ojos verdes preciosos… Sí, muy bella.
Ese día, unas horas antes
—¿Seguro que podemos estudiar hoy? —preguntó Elana, entrando en el piso de Alicia. Estaban solas—. Creo que ayer hablabas con Carlos de ir hoy a no sé qué ermita…
—Tranquila, hasta la noche no he quedado —respondió Alicia, con una sonrisa—. ¿Te apetece tomar algo?
Tomaron sendas cocacolas mientras repasaban un poco más el trabajo que debían exponer. Pero al cabo de un rato, se les hizo insoportable. Se lo sabían bien, y era difícil concentrarse.
—¡Al cuerno! —protestó Elana—. Llevamos así semanas y nos lo sabemos. Estamos haciendo el tonto.
—No te preocupes —dijo Alicia—. ¿Te apetece hacer otra cosa?
—¡Por favor!
—Muy bien… ¡Hablemos de chicos! —propuso Alicia—. Que en este tiempo que nos conocemos no he podido conocerte bien.
—¿Hablar de chicos?
—¿Pasa algo con eso?
—Bueno… te va a sorprender pero… yo soy lesbiana, Alicia.
La chica se quedó paralizada por unos momentos. Elana… ¿le gustaban las chicas? ¿En serio? Nunca se lo habría imaginado… Ni siquiera con el tiempo que llevaba en el acuerdo, teniendo sexo con otras chicas, lo habría adivinado.
—¿En serio? ¿Nunca has… estado con otro chico?
—Lo intenté. Una vez, pero… No me gustó. En absoluto, ni me había excitado. Así que no llegó a… "Eso". Se fue un poco enfadado, pero… No puedo evitarlo, claro. Es lo que soy.
—Vaya… —dijo Alicia, sorprendida—. ¿Y el sexo con mujeres… qué tal es? —preguntó, como si desconociera la respuesta.
—No suelo responder a esas preguntas… Pero como no te has espantado, ni puesto caras raras, cuando te lo he contado… te diré que no lo sé. Tampoco he estado con ninguna chica… No he congeniado con ninguna fácilmente…
En ese momento, algo reaccionó en el subconsciente de Alicia, que se echó hacia adelante rápidamente, y besó a Elana. Se separaron, pero fue sólo un momento para que Alicia pasara las piernas por encima de su amiga. Elana intentó detenerla, pues no entendía lo que hacía.
—Alicia… ¿qué te pasa?
—Yo soy bisexual, Elana —le susurró—. Y me encantaría ser tu primera vez… Si me consideras suficiente para ti.
Elana dudó si debía creerla. Pero su líbido protestó. Tenía que aprovechar la oportunidad. Alicia estaba buena, y si se ofrecía... No podía negarse. Volvió a recibir un beso de la chica, que empezó a acariciarle las caderas. Alicia no era consciente de lo que aquello podía suponerle. Era la primera vez que buscaba tener relaciones con una mujer. Se dejó llevar, y sin pensarlo, le quitó la camiseta a Elana.
Maldita, pensó, tiene más tetas que yo. Pero lejos de quedarse ahí, empezó a acariciarle los senos. Elana optó por quitarse el sujetador. Le gustó el tacto de las manos de Alicia sobre sus pechos. Si era una broma, esperaba que aún quedara rato para que se desvelara el final.
—¡Ay! —protestó cuando su amiga le mordisqueó un pezón.
Alicia se excitó tanto con ese gemido que tuvo que repetirlo varias veces. A continuación se quitó su propia camiseta. Luego hizo lo propio con su sostén, y empezó a frotar sus pechos con los de Elana. Sí, eso estaba muy bien. Elana admiró los senos de su amiga, y la maestría con que se desenvolvía. Ya no pensaba que eso era una broma. Era obvio que Alicia había tenido relaciones antes con otras mujeres. Y había aprendido muy bien.
Alicia procedió a bajarle el pantalón. Elana estaba nerviosa. ¿Le apetecía entregarle su virginidad? En cuanto sintió la mano de su amiga sobre su sexo, acariciándolo por encima de sus braguitas, supo que sí. Ella le quitó la prenda. Pensó que iba a introducirle un dedo... Pero en lugar de eso, Alicia empezó a practicarle sexo oral.
Una cálida sensación recorrió su cuerpo desde el sitio donde estaba la lengua de Alicia. La sentía con pasión. Alicia encontraba sumamente agradable hacer aquello. Elana era tan inocente todavía que llevaba todo el control de la situación, y eso le gustaba.
—Eres increíble —susurró Elana.
—Y aún no ha llegado lo mejor.
Alicia se quitó la falda, y a continuación, el tanga que llevaba puesto. Ambas desnudas, entrecruzó las piernas con las de Elana y empezó un suave movimiento de caderas. Su intimidad se sentó bien. Jadeó. Elana también. Aquello era mucho mejor que masturbarse. Alicia era tan... No sabía definirla. En cierto momento vió frente a ella los pechos de su amiga y no pudo evitar lamerlos. Alicia le acarició la melena mientras continuaba provocando ese placer que las estaba conduciendo al orgasmo.
—¡Dios, Alicia! —gimió Elana cuando alcanzó el clímax.
Por su parte, Alicia exhaló un gemido muy agudo cuando culminó. Se quedaron unos minutos, Alicia sobre Elana, sin moverse, reponiéndose de aquella maravillosa sesión de sexo que habían tenido.
—Muchas gracias —susurró Elana, y besó a Alicia.
Ella no opuso resistencia al beso, que se estiró por varios minutos, hasta que de pronto...
—¡¿Pero qué ha pasado aquí?!
Sin que se dieran cuenta, Jean había regresado al piso, y las había pillado allí, desnudas, y con todas las evidencias de que habían tenido sexo completo. Alicia se apresuró a taparse. Elana, ante otro hombre, era menos pudorosa, pero aún así alargó la mano para vestirse.
—Se ha descontrolado un poco la tarde... —murrmuó Alicia.
—¡Totalmente! ¿Y Carlos? —preguntó Jean.
Y entonces fue consciente de lo que había pasado. Le había engañado. A Carlos. A su chico de toda la vida, con una chica. ¿Por qué? Miró a Elana. Parecía preocupada por ella. Se vistió a toda prisa. De hecho, tendría que haber llegado ya a La Ermita.
Terminó de vestirse, cruzó unas palabras breves con Elana, y corrió hacia la Ermita. Allí estaban todos. Miró a Carlos, que estaba preocupado.
—Carlos, me he acostado con Elana.
El chico retrocedió un paso mientras lo asimilaba. ¿Que había qué? Miró a los ojos a Alicia, que se empañaron en lágrimas. Era cierto entonces. Le había engañado. En un momento, fue a por su abrigo y salió de allí corriendo.
—¡Carlos, espera! —gritó Alicia, intentando alcanzarle. Él se giró.
—No tenemos mucho que hablar, me parece —dijo con enfado. Volvió a girarse y se fue.
Pasó por delante del Brakers en su deambuleo. Entró a tomar una copa. Pidió una copa, que le sirvió Brynja, y empezó a reflexionar. ¿Qué había pasado? ¿Qué había hecho mal? Desde que había dejado un poco de lado su relación en verano, había intentado comportarse. ¿Por qué?
Le hubiera jodido menos que se hubiera acostado con Jean... O que hubiera decidido romper con él antes de acostarse con cualquier otra persona. Pero aquello, en frío y de pronto... Le sentaba como una patada en el estómago. Pagó la copa y volvió a su piso. Se sentó en el sofá, intentando tranquilizar su mente.
—Carlos, ¿ha ocurrido algo? —preguntó Eva—. Creía que no volverías hasta más tarde.
Carlos la miró. Eva en pijama. Siempre le había gustado. Ahora... Sí, podría acostarse con ella. Venganza. Luego otro grupo de neuronas recorrió su mente y descartó la idea. Como si ella fuera a aceptar ese despropósito. En ese momento, llamaron a la puerta. Eva fue a abrir.
Yumi, Ulrich, Aelita, Odd, William e Hiroki habían ido a ver cómo estaba. Y también estaba Sam. Le preguntaron como se encontraba y si necesitaba algo.
—La verdad es que sí... —dijo el chico.
Caminó a su dormitorio y, con la puerta abierta, los ocho que estaban en el salón contemplaron cómo de un tirón, el chico arrojó toda una pila de libros que no le cabían en las estanterías, y era tan largo como él. Aquella explosión física le relajó un poco. Luego cerró la peurta y se echó en la cama.
—Yo me quedo con él —se ofreció Sam—. Mañana os pongo al día.
En otras circunstancias, Yumi hubiera elegido quedarse a vigilar ella, pues conocía los sentimientos de la chica por Sam. Pero esa noche permitiría que ocurriera, después de que Alicia le hubiera engañado.
—¿Me vas a contar lo que ocurre? —pidió Eva, en tono amable, a Sam, aunque era obvio que tenía muchas ganas de saberlo.
Y Sam le explicó lo que había pasado. Eva tuvo que considerarlo antes de decir nada. Eva indicó que, en realidad, conocía lo que había pasado la noche que Sam se había quedado a dormir. Sin alterarse, la chica se explicó y Eva escuchó los detalles de la historia. No quiso explayarse mucho, pero dejó clara la distinción: el grupo podía acostarse entre ellos sin problemas, pero seguía habiendo problemas cuando se tenían relaciones fuera de esas personas. Muy sorprendida, Eva prometió que guardaría el secreto. Miró al dormitorio, sintiendo un poco de lástima por su compañero de piso.
Luego, Sam entró al dormitorio. Carlos aún estaba despierto, tumbado de costado. La chica se tumbó tras él.
—¿Necesitas algo? —le preguntó.
—Sólo la compañía de una amiga hoy.
Sam le abrazó. No iba a hacer ningún movimiento esa noche. No tenía ganas de ser un "polvo por despecho". Al cabo de un rato, se quedaron dormidos.
Hola a todos una semana más. ¿Qué tal? Yo agotado. Tengo ganas de terminar el curso... o de hacer uno por las mañanas en lugar de por las tardes, me daría más tiempo para escribir xD Una nota rápida, el título hace referencia al del episodio "A Landmark Story", de Elementary, aunque poco tienen que ver xD Pero me cuadraba.
Siempre pensé, desde el momento en que decidí que ocurriría esto, en dedicar casi la totalidad de un capítulo en la pareja de mis OCs, pues no habían tenido una trama "fuerte" desde que Alicia se unió al acuerdo en realidad, por lo que decidí contar un poco cómo me imaginaba su historia. No soy amigo de los capítulos en los que no se avanza, pero aquí lo veía necesario. ¿A que es una historia triste? :(
Alejito480: ¡Nunca me cansaré del cliffhanger! xD De travestis... He estado pensando en poner, excepcionalmente, un capítulo así... Pero no hay nada confirmado xD Y lo de Sissi... hay una diferencia, y es que lo de Yumi no fue embarazo. Lo de Sissi sí xD A ver que idea has tenido :P Y procuraré seguir así B)
betico18: Dicen que las buenas obras tienen de todo... e intento poner un poco de todo a mis capítulos xD Lo de Sam y Carlos ya has visto que tampoco va a ocurrir de golpe :P Tenía yo razón en no querer tocar las parejas oficiales xD Y era obvio que no iba a seguir la celebración con lo ocurrido. Y no me he enamorado de la del tren. Me gusta, que es distinto, y si la vieras, lo entenderías :P Me alegra que te guste la historia. ¡Ciao!
Moon-9215: Sí, pero hasta ahora no lo ha reconocido abiertamente, como puedes ver. Claro que ha tenido a Sam como compañera de cuarto por años... :P
Usuario865: Bueno... ya has visto lo que pasó. Sissi veremos lo que pasa. Ella también tendrá dudas (es lo bonito de poner a los personajes en situaciones distintas :)) Y ya has visto, lo hizo por impulso. Nunca me imaginé (por lo menos a los del acuerdo) guardando un secreto de estas magnitudes. Y los "benjamines"... ¿No has visto el capítulo 24? Ahí lo dejo claro ;) ¡Un saludo!
carlosjim04: Quiero que el embarazo avance. Aquí está confirmado que Sissi va a tener al hijo. O hija.
lalo101097: Mujeres xD Ni con ellas ni sin ellas, me temo. La bella complejidad del ser humano... Y lo dejo antes de ponerme filosófico xD Y sí, puse ese capítulo expresamente para que Javier quisiera un vínculo especial con Sissi que no fuera una boda. Por no repetirme. Y de paso... ¿no has visto que en ese mismo capítulo introduje a Elana? xD Repásalo ;) Y por eso prefiero jugar ocn parejas no oficiales ;) ¡Saludos!
zuole: ¡Eres el segundo que me dice eso, la primera fue una amiga mia! xD No quiero ser tan malo. Me alegra que te gustara. Y Anthea, bueno... ¿y si Aelita y las demás chicas le regalan una orgía con los demás hombres? xD Puedo pensar algo, el capítulo 100 se aproxima... Y la que se acostó, era eso, una compañera de clase. Que ya presenté en el capítulo 25 ;)
Pues eso ha sido todo por hoy. Espero que os haya gustado. Muy pronto continuarán las aventuras de CLR. El próximo domingo, para ser exactos. Y si tenéis ideas para el capítulo 100, podéis sugerir ;) Lemmon rules!
