Las horas de sueño habían sentado bien a Daniel, al menos ahora era capaz de diferenciar lo que real de lo que no, lo había formado parte de su pesadilla y lo que estaba ocurriendo de verdad. Jack había estado junto a él la mayor parte del rato, aunque Daniel supuso que en algún momento el coronel se habría ido a ver como estaban los chicos.
El profesor no le había preguntado por ellos, pues temía lo que Jack pudiera decirle; por su parte Jack le había dicho que estaban bien, nada más. Daniel sabía que había más, que Alex estaba enfermo, que el virus que tenía en su cuerpo se había extendido por no haber encontrado la solución todavía en su cabeza. Pero Jack lo había hecho por su bien y no le había dicho nada al respecto.
Janet salió de la habitación, mientras Jack le esperaba en pasillo para que hablara sin cortarse por tener a Daniel delante.
"¿Cómo está?"
"Mejor de lo que esperaba, aunque no soy psiquiatra; diría que su cuerpo esta bien y que su mente se está recuperando rápidamente. Supongo que le dará las gracias a usted cuando todo esto termine."
"No he hecho nada." Dijo Jack lamentándose, por no haber podido ser de más ayuda para Daniel. Era su marido, el hombre de su vida y no era capaz de ayudarle como esperaba hacerlo. "Porque estar sentado al lado de su cama y verlo dormir no es que se pueda llamar hacer nada."
"Al contrario coronel. Daniel necesita una realidad en la que apoyarse, algo que estaba allí antes de ser secuestrado y torturado, algo que me le demuestre que las cosas pueden acabar bien."
Jack pensó durante un momento, tal vez era cierto, tal vez simplemente estando allí con él, mirándole, sonriéndole cuando despertaba y esperando a que fuera Daniel el que dijera o preguntara algo para hablar.
"¿Cómo van los chicos?" la expresión de Jack cambió radicalmente.
Hacerse el fuerte no era fácil, hacer creer a la gente que todo iba bien, cuidar de Daniel y ocultarle que su hijo estaba muy enfermo y estar con los chicos para decirles que papá estaba descansando, estaba siendo agotador para Jack y no sabía cuanto tiempo más podría aguantar así.
"Coronel."
"No tan bien como Daniel por lo que veo. Alex no responde a tu tratamiento y creo si Daniel no se da prisa en encontrar lo que puede curarle." Jack no terminó la frase, ya era difícil pensar en esa posibilidad como para decirla en voz alta. "Pero Daniel es fuerte y lo conseguirá." Janet se preguntó si eso era más una plegaria que una idea firme, pero no preguntó al respecto.
"Lo se, ha pasado mucho en estos años, como para no conseguirlo ahora."
Jack se despidió de su amiga y entro en la habitación de su compañero. Para su sorpresa, Daniel se había levantado y sentado frente a un escritorio estaba escribiendo sin parar en una hoja de papel.
"¿Se puede saber que es lo que haces? Janet dijo que reposo absoluto durante una semana más." Daniel ni se inmutó, como si no le hubiera escuchado, siguió con la cabeza baja delante del papel, haciendo lo que para Jack no eran más que simples garabatos sin sentido. Se arrodilló frente a él e intentó que levantara el bolígrafo del papel. "Daniel."
"¡No Jack!" El coronel se sobresaltó al escuchar gritar a Daniel y se quedó petrificado al ver el gesto de terror en el rostro de su compañero. "Casi lo tengo, se que está ahí, en mi mente y si me esfuerzo un poco más conseguiré encontrar el antídoto. Su madre me lo dijo antes de morir."
"Daniel, por favor, si sigue así vas a terminar haciéndote daño." Jack tocó su frente, aunque con sólo mirar el sudor que corría por su rostro, podía decir que tenía una fiebre bastante alta. "Tiene que haber otra forma, ¿Qué tal con la hipnosis? Creo que Carter ha estado practicando con eso."
Daniel forcejeó un poco con O'Neill para soltar su mano y continuó escribiendo. Le dolía la cabeza y había perdido la noción de cuanto tiempo llevaba escribiendo. Podían ser minutos o varios días, no estaba seguro, pero no iba a parar hasta encontrar en su mente lo que tan desesperadamente buscaba.
"No, esto es más rápido, si recapacito sobre todo lo ocurrido en la nave, si aparto lo que no ocurrió de verdad y me centro en las horas de tortura y en las conversaciones con la madre de los chicos, entonces creo que podré sacar algo en claro.
Jack lo miró horrorizado, pues no podía creer que estuviera hablando en serio. Sabía que Daniel siempre se tomaba las cosas muy en serio, pero aquello estaba a punto de traspasar el límite de lo que Jack podía aguantar.
Daniel se estaba torturando, se sentía culpable, eso estaba muy claro, por no haber podido ayudar antes a sus hijos, por saber que Alex estaba enfermo y que ahora no podía hacer nada por él mientras no encontrar en sus pensamientos la información que necesitaba, pero definitivamente, aquello era demasiado hasta para el coronel.
Volvió a coger su mano y con un movimiento rápido que Daniel no pudo ver venir, el quito el bolígrafo.
"Jack, por favor, devuélvemelo, estaba muy cerca, lo se, pero sino continuo…"
"Si no continuas, con un poco de suerte volverás a ser tu mismo y con la mente totalmente despejada podrás encontrar en seguida la solución para nuestros hijos."
Los ojos de Daniel se abrieron de par en par, quería decir tantas cosas, pero no pudo, era cierto estaba agotado y por mucho que quisiera pensar lo contrario, no tenía cerca la solución a su problema.
"Además, si quieres torturarte, por mi bien, vale hazlo todo lo que quieras. Pero no se te ocurra hacerlo por nuestros hijos, porque eso lo llevo haciendo hace más de ocho años, cuando murió Charlie. No es fácil perder un hijo…"
"Jack no digas eso, no me digas que Alex va a morir, porque se muy bien que si ocurre será por mi culpa. "Jack le besó lentamente. Podía ver sin problemas, que Daniel estaba destrozado, agotado, roto y por más que lo intentaba no había forma de repararlo hasta que todo aquello terminara. Le rodeó tiernamente con sus brazos, apretándolo con fuerza.
"No va a morir eso te lo prometo, pero necesito que entiendas que si eso llega a pasar, será mucho peor que todo lo que puedes sentir ahora, porque entonces ya no habrá marcha atrás. Ahora podemos salvarle, ahora hay tiempo para dar con la solución, ahora podemos cambiar su destino." Le besó en la frente, mientras lo escuchó sollozar entre sus brazos. "Pero para eso, te necesito al cien por cien, física y mentalmente, necesito que olvides todo el daño que te han hecho y por el voy a matar a ese maldito señor del sistema y quiero que te centres en recuperarte, Alex todavía tiene tiempo, podrá esperarte."
Daniel volvió a mirarle, las lágrimas acumuladas bajo sus ojos hacían que el color azul de sus ojos brillara más intensamente que nunca y la mueca de sus labios, intentando no derrumbarse, era devastadora para Jack, pero aún así se mantuvo firme.
"¿Cuánto tiempo tiene Alex?"
"¿Cuánto necesitas tu?"
"Tengo recordar cada palabra de la conversación con la madre de los chicos, se que hay está la clave, porque ella sabía lo que ese goauld les había hecho, porque no son unos niños normales y que es lo que les ocurre."
"¿Cómo se llamaba?" Jack tiró de Daniel para que se levantara y lo llevó hasta la cama, donde hizo que se sentara justo a su lado. "¿Cómo se llamaba su madre?"
"Cata… Catarina, si Catarina. Era un mujer muy hermosa, rubia y de ojos azules, los chicos se parecen mucho a ella."
Mientras lo miraba, Jack se dio cuenta que Daniel estaba mucho más relajado. No se encontraba bien, pero al menos parecía que su mente estaba mucho más centrada en lo que tenía que encontrar dentro de sus recuerdos.
"Estaba muy débil, no tardó en morir, al menos así no tuvo que sufrir mucha más tortura. En cierto modo fue afortunada." Sin poder evitarlo sus manos comenzaron a temblar con fuerza, los recuerdos eran demasiado fuertes como para no volver a sufrir con ellos.
"Está bien, está bien, vamos tranquilízate." Volvió a besarle la frente, como si de un niño se tratara. Acarició su espalda, recorriéndola con su mano de arriba abajo sin parar. Lo escuchó suspirar, cerrar los ojos y tragar saliva.
Daniel apretó con fuerza su mano, escuchó el latido de su corazón, que gracia a la voz cálida de Jack y de sus palabras tranquilizadores, se había suavizado. De repente abrió los ojos de par en par y lo miró como si hubiera descubierto algo.
"Sam, tengo que hablar con Sam y con Janet ahora mismo." Se levantó de un salto de la cama y echó a correr, salió de la habitación, a punto estuvo de golpearse con dos soldados que pasaban por allí, pero los esquivó.
Jack lo siguió de cerca, sin saber lo que le ocurría o que era lo que había averiguado, pero si al menos le había ayudado a sacar algo de su mente, entonces sentía bien.
Al llegar a la enfermería, Daniel tuvo que detenerse para tomar aire y no caer al suelo rendido. Su cuerpo no estaba recuperado del todo y ahora se daba cuenta de ello. Apenas había estado corriendo cinco minutos y las piernas ya no le sostenían.
"¡Janet! Los chicos, ya se lo que tienes que hacer, lo he visto, su madre me lo dijo antes de morir. Se trata de una encima que el goauld colocó en su cuerpo, les inyectó algo, no recuerdo el nombre… ¡Mierda!" Jack rodeó el cuerpo de su compañero al llegar donde estaba él.
"Daniel, no pasa nada…"
"Espera lo tengo, lo inyecto bajo la piel del cuello, para que la red neuronal de su cuerpo lo asimilara y fuera mas difícil dar con ella. Pero hay un remedio." Jack se dio cuenta que Daniel se estaba dejando caer sobre él, aunque su mente estaba trabajando a gran rapidez, pero su cuerpo, que estaba usando ya sus últimos cartuchos, estaba empezando a apagarse. "Tienes que suprimirla, no quitarla, eso los mataría y creo que tenemos el aparato necesario aquí en la base, Sam…" Se tambaleó las piernas le estaban fallando. Jack sujetó con fuerza, después de todo lo que había luchado consigo mismo para conseguir la información, no le iba a detener ahora, por mucho que le costara. "Sam sabe de lo que hablo, está en su laboratorio, junto al núcleo de Naquadah que cogimos hace dos años, eso es."
Daniel gimió levemente, protestó por un fuerte dolor en la cabeza y se dejó caer definitivamente sobre los brazos de Jack, consciente que había apurado hasta el final todas sus energías.
"Haz lo que Daniel te ha dicho por favor, yo lo llevaré de vuelta al dormitorio." Lo dejó con cuidado en el suelo, mientras dos enfermeros se acercaban a ellos, acarició el rostro de Daniel y sonrió, diciéndole a pesar de que su compañero estaba inconsciente. "Bien hecho, nunca he dudado que eras todo un luchador."
