Capítulo 29.
¿Dos Citas?.
Todavía no estoy segura de cómo sucedió, pero de alguna manera debido a lo de sentarme cada dos días con Gokú y los otros en el almuerzo y el obvio enamoramiento de Gokú con Milk, en los días siguientes pronto nos encontramos sentados todos en la misma mesa.
Esto es increíblemente difícil.
Vegeta se sienta en un extremo de la mesa, y yo me siento en el otro. Mi estómago se revuelve todo el tiempo, y mientras lo ignoro concienzudamente, constantemente estoy mirándolo. Está siendo demasiado atento con el "Ratón", y estoy increíblemente celosa. Se pasa la mayor parte del almuerzo lanzándome dagas.
¿Quién sabía que me la tenía jurada?
Gokú parece ser el intermediario. Yarirobe y Piccolo tienden a permanecer en el extremo de Vegeta, aunque Yarirobe se ha estado acercando un poco más al centro. Le temo a los días de almuerzo cuando tengo que enfrentar a Vegeta, pegar una sonrisa en mi rostro y fingir que su presencia no me afecta. También los espero más que cualquier otra cosa.
Descríbeme como una masoquista.
—Entonces, ¿qué quieres hacer este fin de semana?
Milk y yo estamos paradas junto a su casillero, el que ahora compartimos. Usar el mío, el que compartí con Vegeta, es demasiado difícil, así que permanece vacío ya que él tampoco lo usa. Probablemente comparte con el "Ratón", pienso con una punzada de dolor.
—Me conoces, me sumo a lo que sea —digo, aunque ambas sabemos que es una mentira.
—¿Qué tal si me quedo en tu casa el viernes luego de que llegues a casa de tu cosa familiar, entonces el sábado… —Se detiene abruptamente, sus ojos moviéndose más allá de mí para quedar fijos en alguien detrás de mí.
Mi estómago se cierra. No hay muchas personas que tendrían ese efecto sobre ella, y sólo uno aparece en mi mente. Lentamente me doy la vuelta, las mejillas ruborizadas.
No es Vegeta.
—Hola, Bul —dice Yamcha, tímidamente. Se desplaza hacia adelante y hacia atrás con inseguridad—. ¿Podemos hablar un minuto?
Vuelvo a mirar a Milk, quien está tratando de no mirar con fijeza las puntas de multicolor en el cabello de Yamcha, los labios negros, y sus muchos piercings.
—Seguro —digo, viendo la expresión sorprendida en el rostro de Milk—. Volveré pronto, Milk.
Me lanza una mirada interrogante, y casi río. Es más como la mirada que mamá me da cuando estoy haciendo algo que no aprueba. Sigo a Yamcha, que camina unos pocos pasos más allá. Milk permanece plantada en el lugar; esto no le pasa desapercibido a Yamcha.
—¿Qué pasa? —digo con casualidad, sin embargo estoy ardiendo de curiosidad… y sospecha. ¿Por qué Yamcha se acercaría a mí ahora, después de todo este tiempo?
—Sé que no hemos sido realmente, ya sabes, amigables por un tiempo. —Me río ligeramente de eso—. Pero me estaba preguntando si considerarías, salir conmigo en algún momento.
Mi sospecha crece.
—¿Seripa y Mai están detrás de esto?
Parece sorprendido.
—Por supuesto que no.
—¿Nappa?
Sacude la cabeza.
—Nadie está tras esto salvo yo. Sabes que me gustas desde hace tiempo. O al menos, pensé que lo sabías.
Lo estudio, tratando de determinar si está siendo sincero. No puedo ver nada en su rostro que me diga que está siendo desconfiado, pero todavía no puedo descubrir su motivación.
—Lo sabía, hace tiempo. Pero eso fue antes… —Mis palabras se van apagando. Definitivamente no deseo discutir de Vegeta con Yamcha—. De todos modos, las cosas son diferentes ahora. Soy diferente.
—Lo he notado —dice, sonando cauteloso al aceptarlo, pero al menos no cínico.
—Ya no salgo de fiesta.
—Lo he notado.
—Entonces, ¿por qué?
Si está desconcertado por mi franqueza no lo demuestra.
—Porque siempre me has gustado, y pensé que sería divertido salir.
Lo miro con fijeza, insegura de sus intenciones. Hubo un tiempo cuando Yamcha era exactamente mi tipo. Es el polo opuesto de Vegeta, quien definitivamente es ahora más de mi tipo.
Se encoge de hombros ante mi silencio.
—Sólo una película, quizás algo de comer. Incluso puedes encontrarme allá si lo deseas. Sólo una cita, nada más.
Difícil discutir contra esa lógica, ¿verdad? Entonces ¿por qué se sentía tan mal?
—Bueno —digo, tomando una decisión rápida, que espero no vivir para lamentar.
Su rostro se ilumina, y juro que casi sonríe, lo que trae a mi mente el pensamiento de que nunca antes he visto a Yamcha sonreír… a menos que estuviera drogado.
—¿Viernes en la noche? —pregunta.
Miro de vuelta a Milk, quien ahora se encuentra parada con sus brazos cruzados apretadamente, la boca sombría y el pie golpeando impacientemente, mientras nos mira con descontento. Sonrío ante su continua presencia maternal.
—Tengo planes para el viernes. —Me sorprende que no recuerde que los viernes son sagrados debido a mi familia. Después de todo, solíamos reírnos sobre ello. No voy a recordárselo debido a que ahora sí espero los Viernes Familiares—. ¿Qué tal el sábado? Puedes recogerme en mi casa.
—Bien. —Parece un poco aturdido de que haya decido ir.
Se inclina hacia abajo torpemente y me da un incómodo abrazo con un sólo brazo, bañándome con el olor del humo —tanto de cigarrillos, como de otra cosa—, y no puedo evitar comparar esto con el aroma limpio de Vegeta. Aparto el pensamiento y regreso rápidamente con la madre Milk.
—¿Qué fue eso?—exige.
—Me pidió una cita.
—¿Con él? —Milk mira hacia donde ahora desaparece Yamcha, a través de las puertas de la escuela—. ¿Crees que es seguro?
—Sí, mamá. —Río—. Es un viejo amigo. Fue uno de mis primero amigos cuando empecé a venir a esta escuela.
Milk conoce mi historia, la de mis padres biológicos hasta el día que me conoció. No le mencioné realmente a Yamcha como mi "casi novio" porque pensé que era un callejón sin salida sin importancia en mi vida.
—No vas a… —Parece genuinamente horrorizada. Sacude las manos como empujando esos pensamientos lejos de ella—. No, no importa. No es de mi incumbencia.
—Siempre es de tu incumbencia, Milk. Eres mi mejor amiga. No voy a hacer nada que no debería hacer. —Sonrío y enlazo mi brazo con el de ella—. Te llamaré en el instante en que llegue a casa y te contaré todo lo que pasó.
Alza una ceja hacia mí curiosa.
—¿Por qué esta repentina decisión de salir en una cita?
Me encojo de hombros.
—Porque alguien me lo pidió. Y porque él está saliendo, así que ¿por qué yo no?
—Ah, así que es algo de venganza.
—¡No! —Niego inmediatamente—. Bueno, sí, quizás un poco. Pero, ¿qué más puedo hacer? ¿Pasar el resto de mi vida miserablemente porque lo arruiné y perdí al chico que amo?
—Podrías conseguirte unos gatos, ya sabes. Convertirte en una anciana que ama a los gatos más que a las personas.
—Tendría que aprender a tejer. Hacer algunos tapetes para colocar sobre todos mis muebles.
—Y comprar mucha comida para gatos.
—Y arena higiénica para gatos.
—No, si estás lo bastante loca, puedes dejar que hagan sus necesidades por toda la casa. Entonces vas a Oprah para que pueda decirte que estás loca, y pueda conseguir a alguien para limpiar la casa en tu lugar.
—O quizás simplemente permaneceré loca para no tener más recuerdos de él.
Milk me mira, con el rostro severo.
—Ve a la cita. Olvida a los gatos —dice.
—Me gustan los gatos, sin embargo. Me gusta la idea de estar lo bastante loca para olvidar.
—Bueno, soy mortalmente alérgica a los gatos, así que tienes que permanecer cuerda.
Suspiro.
—Muy bien, lo haré. Por ti.
—Me alegro de haber hablado contigo —dice.
El baile de bienvenida era en dos semanas. Parece ser de lo que todos hablan. Estoy tratando de fingir que no está pasando nada. Vegeta y yo habíamos hablado sobre ir, al principio del año escolar, antes que aprendiera a odiarme. Sé que todavía está planeando ir… es bastante requerido y necesario como presidente del consejo Estudiantil.
También sé que no va a llevarme.
Tengo una idea de a quién podría llevar. Milk va a ir con un chico llamado Broly. Se lo pidió hace bastante tiempo, suponiendo —correctamente, ya que resulto cierto—, que tendría varias invitaciones y que él tendría que evitar la avalancha. Sé que fue una aplastante decepción para Gokú, lo cual explicaría la razón por la que ahora me mira expectante, esperando una respuesta.
—¿Qué? —pregunto, segura de que no pude haberlo escuchado bien.
—Dije que, ¿si quieres ir al Baile de Bienvenida conmigo? —repite.
Soy increíblemente consciente del hecho de que todos en la mesa están mirándonos abiertamente a la espera de mi respuesta o fingiendo no estar escuchando, a pesar de que obviamente lo están. No podría haber escogido un día peor para preguntármelo, pienso, mientras mis ojos van al rostro de la única persona en la mesa cuya opinión es importante para mí.
Vegeta está justo enfrente de mí, su expresión cuidadosamente en blanco. Algo parpadea en sus ojos, algo que casi se deja entrever como celos. Rápidamente aparta la mirada, volviendo su atención hacia la "Ratón", quien ha estado observando a Vegeta mirarme.
—Sí —digo, mi boca funcionando antes de que mi cerebro tenga una oportunidad de ponerse al corriente. Mientras digo la palabra, juro que Vegeta hace una pequeña mueca de dolor. Arrastro mis ojos lejos de Vegeta, enfrentando a Gokú, la mente firmemente decidida. —Seguro, Gokú, ¿por qué no?
—Estupendo. —Es su única respuesta, y me pregunto si no soy la única con un motivo ulterior para querer ir a este baile… incluso si no es con quien ninguno de nosotros había querido ir como primera opción.
Ya comienza lo bueno :) Los celos del pobre de Vegeta aww jaja aunque uno tiene su orgullo y la otra es cobarde para enfrentarlo xD ¿qué le cuesta llevarle serenata a Vegeta y todos felices? Jajaja
