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El sol le golpeó la cara justo a tiempo para despertarlo del sueño sólo se le había permitido. Izaya miró el reloj y dejó escapar un pequeño quejido.

Una hora.

Esto se estaba volviendo ridículo.

Mientras estuvo fuera, Saika le había permitido al menos cuatro horas por la noche, aunque no era un sueño muy reparador. Pero sólo tres horas en dos días de seguro que tendrían algunos efectos adversos.

Aún así, consiguió arrastrarse fuera de la cama antes de llamar a Namie para ayudarle a pasar el día.

No parecía tan terca como lo habitual cuando ella entró a la habitación. Tal vez fuera el resultado de pasar menos tiempo con él y más tiempo con su hermano.

No hace falta decir que se puso a trabajar sin gran parte de una lucha. Ni siquiera se quejó mucho del todo cuando él le dijo que limpiara todo el polvo.

Izaya se sentó en su ordenador, distraídamente reordenando las carpetas en su escritorio. No podía concentrarse lo suficiente como para leer cualquier cosa, y él podía sentirse en partes hacia fuera de vez en cuando.

Namie lo notó también. Habría episodios de unos veinte segundos más o menos, cuando Izaya parecía detenerse repentinamente de lo que estaba haciendo, haciendo que el silencio llenara la habitación por un breve momento antes de que el sonido del teclado y el puntero se reanudara.

Cuando ella lo miró, se dio cuenta de que sus párpados habían caído ligeramente. Se había dado cuenta de que parecía un poco cansado cuando ella había llegado.

–¿Izaya?

Namie levantó una ceja cuando él no respondió, lo intentó de nuevo.

–¿Izaya...?

Su cabeza se levantó la segunda vez. –¿Sí?

–¿Has estado durmiendo bien? –preguntó, ya bastante segura de que sabía la respuesta.

Izaya inclinó la cabeza. –¿De dónde vino eso? –dijo con una pequeña risa. –Pero no, para ser honesto, no lo he hecho.

–Deberías tomar una pastilla o algo así. Dormirías en un momento.

–¿Qué? –preguntó. –¿Qué quieres decir?

–Cuando alguien está gravemente con falta de sueño, el cerebro se apaga en una especie de sueño que sólo dura unos pocos segundos. Se llama micro sueño.

–No estaba dormido sin embargo. –Izaya señaló.

–Esa es la cosa. La persona no siempre es consciente de que estaba dormida. Confía en mí, estabas dormido cuando te llamé por tu nombre.

Izaya regresó su atención de nuevo a la pantalla de su ordenador. Se preguntó si tomar pastillas para dormir podría de hecho funcionar. Pero tendría que comprar más si quería saberlo. Se había acabado las últimas hace más de dos meses.

–Debes tratar de dormir un poco –dijo Namie en voz baja desde su escritorio. –Si estás tan privado como para entrar ahora en mircro sueños, entonces no estás demasiado lejos de los efectos fisiológicos más graves.

–Sí... –le dio la razón y se levantó de la silla. Se había dado cuenta de algunos otros efectos por su falta de sueño en los últimos días. Tenía un poco de fatiga, y por supuesto le afectaba en sus capacidades de trabajo como su informe para Shiki... Y ahora que lo pensaba, sus manos estaban un poco inestables también.

Todos esos signos le revelaban algo que ya sabía.

Se dejó caer en el sofá, inmediatamente cerrando los ojos.

–"La escuchaste, Saika...", pensó, –"sólo voy a tomar un tiempo decente de sueño..."

... ~ - ~...

Una vez más, Izaya se despertó con dolor, el cual disminuyó rápidamente una vez que se sentó.

Namie estaba todavía en su escritorio, por lo que no podría haber estado fuera demasiado tiempo. Revisó su teléfono celular y le complació verr que eran las tres, lo que significaba que Saika le había permitido dormir por cuatro horas.

¡Whoopee!

–Entonces, ¿qué te impide dormir? –preguntó Namie desde el otro lado de la habitación.

Izaya pensó rápidamente una mentira. –He estado muy ocupado –dijo rápidamente, –Me he estado quedando hasta ponerme al día con el trabajo y creo que no me había dado cuenta de cuánto tiempo había pasado desde que tuve un sueño decente.

–Si ese fuera el caso, entonces habría estado dormido mucho más tiempo de lo que estabas hace un momento –declaró: –Ser privado de dormir el tiempo suficiente para causar microsueños no es algo que deba pasarse por alto. Por supuesto, no puedo hacer más que decir la verdad, pero te aconsejo que sea lo que sea, hagas algo al respecto.

Izaya sonrió ante eso. –Te lo aseguro, Namie, estoy haciendo lo mejor que puedo.

Pero ella tenía razón. Tal vez debería probar con las pastillas para dormir. Incluso si no funcionan, no es como si pudiera estar mucho más cansado de lo que ya ha estado.

Levantándose del sofá, Izaya se dirigió a la puerta, poniendose la chaqueta y los zapatos.

–Namie, –llamó saliendo, –eres libre de irte ahora.

No tuvo que esperar por su respuesta antes de dirigirse al ascensor. Todo lo que necesitaba hacer era ir a la farmacia y tomar algunas pastillas para dormir (y tal vez algo de comer) y luego volver a casa. Bastante simple, ¿verdad?

Mal.

Era una situación completamente inusual. ¿Por qué tiene que ocurrir hoy de todos los días? ¿Por qué ahora?

Sólo había estado fuera de la puerta unos minutos cuando la rubia cabeza de Heiwajima Shizuo captó su atención. Al parecer, el trabajo lo trajeron a él y a Tom hasta Shinjuku en lo que era indiscutiblemente el peor momento posible.

Como era usual, la persecución se produjo, con Izaya sintiendo especialmente dudoso sobre sus posibilidades de escapar sin perder alguna extremidad.

A medida que se adentraba en los callejones, giró por esquinas agudas esquivado objetos voladores, y se ocultó detrás de los contenedores de basura, Izaya podía sentir la poca energía que tenía drenandose. La única cosa que lo mantenía en marcha era la adrenalina y el riesgo de morir si se detenía.

No estaba seguro de cómo sucedió, pero finalmente se deshizo del más fuerte de Ikebukuro, y siguió su camino.

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Supo en el instante en que Tom le había dicho que tenían que ir a Shinjuku que correría tras la Pulga. Estuvo en alerta todo el tiempo que habían estado caminando estando tan cerca de renunciar a la idea cuando se volvieron para regresar a Ikebukuro.

Y fue entonces cuando vio la chaqueta forrada de piel de Orihara Izaya.

Izaya parecía más lento cuando la persecución comenzó, lo que llevó a Shizuo ir más lento en curiosidad. Definitivamente había algo mal con él, y después de su último encuentro, Shizuo estaba empezando a notarlo un poco más sospechoso.

Así que se le ocurrió un plan. Era algo que no solía hacer, y tendría pedirle perdón a Tom por tomar tanto tiempo, pero decidió seguir a Izaya.

No, no seguirle como en una persecución, sino que fingiría perder a la Pulga, y luego ver a dónde iba desde allí.

No es su táctica usual, pero simplemente tenía que averiguar lo que estaba pasando.

«"Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca"» dicen.

Shizuo observó como Izaya se detuvo para apoyarse contra un muro fuera de un callejón cercano, mientras que él se ocultó a la vuelta de la esquina para evitar ser visto. No podía ver exactamente lo que Izaya estaba haciendo, pero sería capaz de ver dónde iba después.

Y cuando él se movió, Shizuo estaba justo detrás.

Fue una corta caminata antes de que Shizuo viera a Izaya entrar a una farmacia.

¿Izaya estaba enfermo? ¿Podría ser eso lo que le estaba haciendo más lento?

No, tenía que ser algo más que eso.

Esperó hasta que Izaya salió de la tienda con una pequeña bolsa en sus manos. Tuvo el repentino deseo de simplemente ir y arrebatarle la bolsa de sus delgados dedos, pero se resistió.

La siguiente parada de izaya fue un pequeño restaurante de sushi del que salió con otra bolsa pequeña, aunque eso era un poco más evidente en cuanto a lo que había dentro.

Izaya tomó asiento en un banco de un pequeño parque cercano, donde revolvió la bolsa que había recibido de la tienda de sushi. Sacó una botella de agua antes de la abrir la otra bolsa.

Parecía estudiar el frasco de pastillas en su mano. Eran analgésicos. Shizuo reconoció la etiqueta de la botella de cuando era más joven.

¿Tal vez realmente estaba enfermo? Parecía poco probable que algo como un dolor de cabeza pudiera frenar a Izaya.

Shizuo observó como Izaya tomó las pastillas, y luego sacó otra botella desconocida. Leyó la etiqueta y se encogió de hombros antes de colocar la botella en la bolsa.

Y entonces sucedió algo extraño.

La boca de izaya estaba moviendose. Como si estuviera hablando.

Él estaba hablando, pero Shizuo no podía oír lo que estaba diciendo desde tan lejos, y él no podía leer los labios.

Ahora, no era como si hablar con uno mismo fuera particularmente extraño, de hecho, Shizuo sería un mentiroso si dijera que no lo hacía de vez en cuando, pero Izaya parecía ir al extremo de llevar una conversación entera. El diría algo, entonces pausaba, y luego continuaría hablando de nuevo. Su cara cambiaba un poco como la "conversación" continuó así. Había estado sonriendo un poco al principio, pero después de unas pausas se veía como si se estuviera irritando.

Shizuo se acercó lo más que pudo, pero no vio ningún tipo de dispositivo manos libres de celular.

Tal vez Izaya estaba realmente loco, y Shizuo había estado en lo correcto todos estos años en que había algo realmente malo con la cabeza del chico.

Antes de que pudiera profundizar más en sus pensamientos, Izaya se levantó y salió del parque. A pocos pasos de allí estaba el edificio de apartamentos de Izaya, donde entró en la puerta de entrada, desapareciendo de la vista de Shizuo.

Shizuo suspiró mientras sacaba su paquete de cigarrillos y encendió uno.

Este no era el final de su curiosidad de ningún modo. De hecho, estaba más motivado que antes de averiguar lo que estaba pasando. No sabía qué era lo que inspiró esta repentina curiosidad en él... Tal vez fueron todas esas películas de misterio que había visto en ese maratón la semana pasada.

Pero lo que le había inspirado a hacerlo no importaba. Todo lo que quería era saber qué estaba pasando con la Pulga. E iba a averiguarlo de alguna manera.

... ~ - ~...

De alguna forma, Izaya logró arrastrarse a sí mismo hasta su departamento justo a tiempo para que los analgésicos hicieran efecto, luchando contra la fatiga de la persecución.

Eran sólo las cuatro y media, pero Izaya decidió que valdría su tiempo tomar la ayuda para dormir ahora.

Después de tomarlas, Izaya colocó los frascos sobre el mostrador antes de abrir la bolsa que tenía su cena. Comió un par de piezas de manera que las pastillas no guerrearan con su estómago, y luego se dirigió a su habitación, se cambió el pijama, y se echó sobre su cama con un suspiro.

Luego cerró los ojos y esperó a que las pastillas hicieran efecto.

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N/A: Por si se preguntan, la conversación que Izaya habría estado teniendo en el parque habría sido algo en la línea de Saika burlándose de él por tener que tomar pastillas para dormir, e Izaya se molestó porque era culpa de Saika, para empezar.

¡Pero de todos modos, gracias por leer/comentar! :D

N/T: Perdón por no publicar la semana pasada, éste fue un capítulo un poco complicado, y más desde que tuve que hacerlo en el móvil.