La oficina del director Erwin Smith se encontraba en un silencio absoluto, donde los presentes no hacían más que verse unos a otros; dos de ellos queriendo asesinarse entre sí, y el resto pensantes y con las miradas perdidas, absortos en lo que les decían sus propias mentes.

Mikasa Ackerman no podía dejar de lamentarse por lo que estaba ocurriendo, y al mismo tiempo se sentía decepcionada de Eren; no podía creer que cuando le dijo que sería capaz de ''recuperarla cueste lo que cueste'' se atrevería a arrebatarle la felicidad por la que tanto había esperado y luchado. El castaño, por otro lado, no se atrevía ni siquiera a verla. Se sentía una basura, un ser insignificante que en esos momentos debía simplemente tropezarse, golpearse la cabeza y morir, su plan no salió como él lo esperó, pero... ¿realmente esperaba que al deshacerse de Levi recuperaría el amor que alguna vez Mikasa le brindó? Claro que no, las cosas serían peores para Eren debido a eso.

El tenso silencio que los envolvía se convirtió en algo tan incómodo que Erwin decidió ponerle fin, dirigiéndose primero a Kenny.

- Señor Ackerman, lamento mucho las molestias que le hemos hecho pasar, y le aseguro que Mikasa será quien saldrá beneficiada de todo esto.

Kenny Ackerman se limitó a dar un movimiento de cabeza, poniendo fin a su charla con Erwin, por lo que el director se dirigió ahora hacia el profesor Levi.

- Es increíble que el muchacho talentoso y responsable que conocí en sus años de preparatoria sea ahora un pedófilo.

- Disculpe, director Smith... pero tengo 18 años...

La interrupción que dio Mikasa al parecer molestó en gran magnitud a Kenny, porque ni siquiera había terminado de decir su frase cuando el mayor elevó la voz, provocando un saltito en los demás presentes.

- ¡Tú hablas cuando te lo pidan! ¿Qué no te enseñé que no debes interrumpir a tus mayores?

El jalón de brazo que le hizo Kenny a su hija fue el detonante para que Levi se soltara del agarre de Hanji y saliera disparado hacia aquel hombre, enfurecido por el trato que le estaba dando a Mikasa. Tanto Erwin como Hanji se apresuraron para separarlos una vez más.

- ¡A quien deberían separar de Mikasa es a usted! ¡Maldito viejo aprovechado!

Por más que Hanji le sujetaba, Levi no dejaba de apretar el cuello de Kenny, provocando una risa un poco escalofriante en el hombre de cabello castaño.

- ¡Yo sólo quiero lo mejor para ella! Pero si ahora quieres convertirte en un asesino, no te detengo.

- ¡Levi!

Mikasa se había unido a ayudar, al principio sin saber de qué lado ponerse, pero al notar cómo la mirada fría del azabache se intensificaba y el agarre al cuello de su padre incrementaba en fuerza, el miedo la hizo apartar a Levi del castaño con lágrimas en los ojos.

- ¡Basta! Por favor...

Levi reaccionó a los pocos segundos de sentir las suaves manos de Mikasa sobre su brazo, ablandando su agarre sobre Kenny. Grave error.

El hombre castaño aprovechó y le propinó un golpe en la cara al azabache, dejando a Levi aturdido por unos segundos y a Mikasa cubriéndose con ambas manos para evitar que un gritito de angustia saliera por sus labios. Erwin, cansado del comportamiento que estaban teniendo ambos hombres, se paró entre ellos y elevó la voz lo más que pudo.

- ¡Así no llegaremos a ningún lado! ¡Levi, está más que claro que estás despedido! Y señor Ackerman, le pido que por favor controle su enojo.

Tanto Hanji como Mikasa clavaron la mirada en Levi, llenas de preocupación. La azabache, importándole muy poco lo que su padre o el director dijeran o hicieran, corrió hacia su amado envolviéndolo en un fuerte abrazo y descargando las lágrimas que hasta ese momento había retenido. Kenny estaba furioso, pero al parecer Erwin les había permitido al menos tener ese último momento entre ellos, bloqueándole el paso al castaño que en esos momentos parecía querer degollar a todo ser viviente ahí. Hanji sonrió con tristeza y se alejó de ellos para darles un momento de ''privacidad'', posicionándose a un lado de Erwin, cabizbaja y sin atreverse a mirarlo; por otro lado, Erwin soltó un suspiro y la miró de reojo, sintiéndose mal por cómo la había tratado minutos antes, pero desgraciadamente era parte de su trabajo.

Mikasa no se atrevía a soltarlo, y mucho menos al saber que probablemente sería la última vez que estaría en sus brazos; y al parecer, Levi se sentía de la misma forma, porque con cada segundo que pasaba, el cálido abrazo se volvía más y más fuerte. El mayor susurraba cosas que la menor no alcanzaba a escuchar con claridad, debido a que la voz de Levi sonaba bastante quebrada; quizás luchaba con todas sus fuerzas para no descontrolarse, incluso para no llorar. Sólo atinó a escuchar dos palabras que para cualquier otra persona no habrían significado gran cosa, pero para Mikasa significaría la respuesta a muchas de sus dudas.

- Las cartas.

¿Qué demonios le importaban las cartas ahora? Los iban a separar.

- Mikasa, lo siento pero debes soltar al profesor...

- ¡No!

Las palabras de Erwin sólo hicieron que la azabache se aferrara con mayor fuerza a Levi, pero él ya la había soltado, y al no sentir más sus brazos alrededor de ella, su corazón comenzó a dolerle aún más de lo que ya hacía. Con tristeza, se soltó del hombre que amaba y fijó su vista en él, aún con lágrimas saliendo por sus ojos. Levi sólo podía sentir un nudo en la garganta debido al estado en el que se encontraba su amada mocosa, pero sabía que todo tenía un límite y que había llegado el momento de desistir, al menos por ahora.

Kenny se acercó a su hija y poniendo sus manos sobre sus hombros la alejó del azabache con brusquedad, lo que volvió a despertar la ira de Levi, pero Erwin fue esta vez más rápido y continuó su discurso.

- Levi, tienes hasta mañana para recoger tus cosas y sacarlas de aquí. El examen final de los alumnos podrás enviármelo por correo, de todos modos esta semana que queda de clases es solamente para repasar. Mikasa, el castigo que debería darte a ti lo pensé mejor, ya que si bien es merecedor que te corra de la escuela, has sido una alumna ejemplar todos estos años e incluso eres la presidenta estudiantil, además de que estás a una semana de graduarte. Sería una pena que todo tu esfuerzo se fuera a la basura por este inconveniente, por lo que espero que cumplas esta semana con el castigo: ningún tipo de comunicación con Levi. Esto implica el siquiera estar a unos metros de distancia. No pueden volver a verse, ¿queda claro?

Levi mantenía su expresión lo más neutral posible, asintiendo con la cabeza sin siquiera pronunciar palabra. Mikasa estaba estática, sin poder atreverse a hacer algo más. Kenny se sentía más que satisfecho con las condiciones que le había impuesto Erwin a Mikasa, y Hanji, por alguna razón, observaba a Erwin con mucha curiosidad, como si hubiera escuchado algo que los demás no alcanzaron a captar.

En fin, el azabache salió de aquella oficina sin decir nada más, echándole un último vistazo a Mikasa con tristeza. Kenny agradeció a Erwin por la comprensión y el apoyo y unos minutos después salió con su hija de la oficina, en dirección a su hogar.

Mikasa se mantuvo callada durante todo el trayecto, y Kenny por algún milagro no le hizo ninguna pregunta o comentario al respecto, sino que se concentró en llegar a casa lo antes posible, ya que había un asunto pendiente que quería tratar con su hija. En cuanto llegaron, Mikasa se apresuró a encerrarse en su habitación y tumbarse en la cama, desobedeciendo desde ya a la condición que le había puesto Erwin y mandándole un mensaje a Levi.

Encontraremos la forma de vernos, no puedo dejar que me separen de ti después de todo el tiempo que te estuve esperando.. te amo, Levi.

- Mikasa, ¿puedo pasar?

La repentina voz de Kenny del otro lado de la puerta hizo que Mikasa diera un respingo, ocultando su móvil debajo de su almohada y dándole la espalda a la puerta, sin responder. Kenny, del otro lado de la puerta, suspiró y abrió la puerta con precaución.

- Tengo que hablar contigo sobre algo.

- ¿No puedes dejarme sola un momento?

Al parecer, Mikasa había comenzado a llorar. Después de todo, no podía seguir soportando el peso que sentía en sus ojos después de la dura despedida que tuvo con el azabache.

- Es sobre tu madre... Querías hablar de ella, ¿recuerdas?

- Ahora no...

El móvil de Mikasa comenzó a vibrar debajo de la almohada, lo que hizo que el corazón de la azabache se acelerara y que la adrenalina aumentara; Levi le había respondido. Por fortuna, tener siempre el teléfono en vibrador había servido de algo y Kenny no notó nada.

- Es importante, en realidad debí hablarte de esto hace mucho tiempo...

Kenny Ackerman entró en la habitación con lentitud esperando que Mikasa no lo corriera a golpes, pero la azabache estaba tan indefensa en esos instantes que el castaño logró llegar hasta el borde de la cama y sentarse, donde comenzó con su relato.

- Cuando tu madre enfermó, tú estabas muy pequeña aún, tenías 3 años de edad. Eras una niña muy dulce, y te gustaba mucho jugar con mi sombrero, tsk, era lo primero que hacías cuando te sostenía en mis brazos cada que iba a visitarles.

El solo recuerdo le trajo una sonrisa llena de nostalgia a Kenny. Mikasa trató de analizar sus palabras pero aún tenía en mente todo un remolino de ideas. ¿Cómo que visitar?

- Un día, tu madre empeoró... Estaba tan enferma que no podía ni siquiera levantarse de la cama. Tu padre después de mucho tiempo encontró por fin dónde había medicina que podría curar a tu madre, así que viajó hasta un bosque lejano donde unos médicos preparaban esa medicina. Como tu madre no podía cuidarte, te llevó con él. Yo me ofrecí, pero supongo que tu padre sabía que yo siempre fui malo para cuidar mocosos...

La confusión en Mikasa no hizo más que ir en aumento, por lo que giró su cuerpo para encarar a Kenny y de pronto, como si de un flashback se tratara, comenzó a imaginarse las escenas que el hombre le explicaba.

- En fin, el caso es que tu padre me avisó que si no regresaba después de determinado tiempo, fuera a buscarlos. Pues eso hice, ya que pasaban las horas y no regresaban. Cuando llegué al bosque, creo que fue tu llanto el que me guió. Estabas muy asustada, y cómo no.. después de haber visto a tu padre en ese estado deplorable..

La azabache recordó entonces el sueño que tuvo unos días antes, y un nudo en su garganta comenzó a formarse nuevamente, provocándole más ganas de llorar. Kenny había ensombrecido su mirada y al parecer estaba concentrado tratando de encontrar las palabras correctas qué decirle.

- Sus últimas palabras fueron que te cuidara. Y eso hice, eso he hecho desde entonces. Sé que no he sido mejor padre que él, pero hago lo que puedo.

- Papá...

- Tu padre fue atacado por unos maleantes que desgraciadamente habían ido a asaltar el mismo lugar al que él iba, y fue una fortuna que tú no estabas con él en esos momentos, no sé qué hubiera sido de ti...

De pronto, Mikasa pareció recordar un poco de aquel día, ya que la imagen de su padre apareció en su mente.

Aquel hombre había dado unos golpes a la puerta de una cabaña donde se suponía que se encontraban los doctores, y al abrir la puerta, se quedó estático donde estaba. Fue entonces cuando pronunció las siguientes palabras:

- Mikasa, ve a jugar un rato, pero no te alejes mucho, ¿si?

La pequeña Mikasa obedeció y se alejó de su padre, sin darse cuenta que pocos segundos después era apuñalado por dos hombres a la vez que le quitaban su cartera y demás objetos de valor. Pasaron unos minutos, cuando Mikasa se aburrió de jugar con las ramas que se iba encontrando al caminar y regresó con alegría.

Pero esa alegría desaparecería muy pronto.

- Después de eso, regresamos con tu madre... ella fue quien más sufrió con todo esto, porque además de no haber podido conseguir su medicina, había perdido a su esposo. Yo no sabía qué más decirle, sólo que mi hermano me había encargado cuidar de ustedes.

- ... ¿Qué?

Mikasa ya no podía más, eran demasiadas emociones juntas en un sólo día. ¿Kenny en realidad era su tío?