Titulo: AMORES ¿IMPOSIBLES? (todo en este mundo es posible jejejeje)
Autora: Sakura Snape ((-jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Miembro de la Orden Draconiana
Clasificación: Este capitulo es NC-13
Parejas: Harry / Severus
Remus / Lestat
Louis / Lestat
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y a Anne Rice, yo solo los tomo prestados (aunque no pienso devolverlos... muajajajaja.... n.n). No persigo fines de lucro, no gano un solo centavo escribiendo esto, ¡ASÍ QUE NO TIENEN PORQUE DEMANDARME!...
Advertencia: Este fic contiene SLASH y spoilers del libro 5 (por aquello de que algunos todavía no lo han leído), sino te gustan las relaciones chico-chico, no lo leas...
Nota: Todo lo que este entre comillas "... " son pensamientos o recuerdos
Todo lo que encuentres así ... es parsel
Y así: ....... es comunicación mental, lo hago para que no halla confusiones
Disfruten de la lectura!!! ((ojj
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CAPITULO 29: FIESTA DE DESPEDIDA
¿Cómo había llegado a la habitación? ¿Qué había pasado después de que se dejo llevar por la oscuridad?
No lo sabía.
Solo sabía que solo había dormido tan profundamente cuando estaba en brazos de Severus.
Despertó a las cinco de la mañana, sus dos compañeros estaban profundamente dormidos.
Lo primero que busco fueron las plumas, las encontró en sus manos, parecía que no las había soltado.
Tenía su pijama puesta, lo habían cambiado en el transcurso de la noche.
Se levantó de la cama y se encerró en el baño, ahí, saco el baúl que Voldemort le había regalado hacía ya más de seis meses, convocó una pequeña cajita de cristal y en ella guardo las plumas: una negra y una roja.
Aun no sabía para que le servirían, pero algo le decía que eran muy valiosas, ese mismo algo le dijo que no debería de hacer preguntas sobre lo que había pasado anoche.
Y no lo haría.
Guardó el baúl, sabiendo que no podría volver a dormir, se dio un baño en la tina, disfrutando del agua caliente que caía sobre su cuerpo, extrañando a Severus más que a nada, no sabía porque, pero de pronto sintió unas inmensas ganas de ver al hombre.
Salió del baño y se vistió. Se puso unos pantalones de mezclilla y una camiseta gris, encima un jersey del mismo color.
Dejó su cabello suelto. Y no se puso los anteojos. Esperaría hasta que Sigfrid y Hide despertaran.
Se acercó al balcón y lo abrió, disfrutando del viento fresco en su rostro.
Todavía estaba oscuro, pero ya algunos rayos de sol se anunciaban en el horizonte.
Pensó en todos los acontecimientos de la noche anterior, cada palabra que le habían dicho y supo, muy en el fondo de su alma, que tenían razón. El mismo lo había notado: se estaba dejando llevar por la oscuridad.
Lo había empezado a sentir al practicar hechizos prohibidos, se presentó con más fuerza cuando estuvo a punto de matar a Bellatrix y sus ojos lo empezaban a mostrar, pues él mismo había visto destellos rojos dentro del verde, destellos de sangre.
Tenía que controlarse o se convertiría en Voldemort y ese era un pensamiento que no le agradaba en lo más mínimo.
Estuvo en el balcón, ya empezaba a amanecer, cuando vio que algo se le acercaba. Algo volaba hacia él y lo reconoció en la distancia.
- Orus... – susurró cuando el fénix se posó en el barandal del balcón, donde él estaba recargado - ¿qué haces aquí?...
Por toda respuesta, el ave se puso a cantar suavemente, Harry lo acaricio, viendo las plumas de su espalda, efectivamente, ahí estaba el ojo de Orus.
- Gracias por las plumas... puedes decirle a tu amigo lo mismo... – dijo el chico y el ave volvió a cantar, luego a jalarlo de la ropa, como si quisiera que el chico le siguiera - ¿quieres que valla contigo?... tu sabes que es lo que soy, ¿no es así?... – y pareció que el ave asentía – esta bien, pero debo regresar antes de las siete o se darán cuenta... espera un momento...
Entró por la túnica del Colegio que había estado vistiendo los últimos días y se la puso, luego, salió de nuevo al balcón y lo cerró tras de él, se cercioró de que no le observaran y se transformó en el fénix. Así, emprendió el viaje siguiendo a Orus.
El ave lo llevo a recorrer las alturas, se sentía tan bien volar, se sentía libre. Recorrió el cielo acompañado de Orus, inclusive lo llevo a la isla de los fénix, donde voló con otros tantos. Se sintió tan bien recorrer el aire y los terrenos en esa forma, se dio cuenta que el calor del volcán no le afectaba, es más, le daba una sensación de calidez.
Cuando terminó de volar y calculó que ya iban a ser las siete, regresó a la isla principal, se escondió detrás de un árbol de los que adornaban los caminos que iban a los dormitorios y cambió su forma. Orus se le acercó de nuevo y Harry acarició su plumaje durante un rato más, sonriendo de haber hecho un amigo tan interesante.
- Gracias por el vuelo... – le dijo sonriendo – espero que se repita...
Orus frotó su pico contra la mejilla de Harry y emprendió el vuelo de vuelta a la isla, el chico lo observó hasta que se perdió en el firmamento. Solo entonces volvió a los dormitorios, usando su varita para quitarse el olor a azufre del volcán, tendría que volverse a bañar en la tarde, pero había valido la pena.
Con una última sonrisa, se dirigió al Colegio, iría a desayunar. Ya eran las siete y cuarto.
XXXXXXXXX
El comedor empezaba a llenarse, Draco se había levantado temprano y había bajado a desayunar en paz. Apenas eran las siete y todavía debía de haber muchos chicos en sus habitaciones levantándose.
Pidió unas crepas y un café, los cuales aparecieron delante de él y que comenzó a comer.
- Buenos días... – escuchó la voz de Harry detrás de él y volteó
- Buenos días...
Volteó a ver a su amigo, lo observó fijamente mientras este pedía su desayuno, había algo diferente en él, sus ojos brillaban como los había visto la primera vez que se había encontrado con el chico, hacía ya más de cinco años. Pero no solo era eso, se veía relajado y solo lo había visto así cuando:
- ¿Qué me ves?... - le preguntó el ojiverde con su desayuno delante de él, cereal, leche con chocolate y huevos con tocino
- No puedo creer que lo hayas hecho... ¿sabes que alguien pudo haberte visto?... este lugar esta lleno de aurores... – le susurró en reprimenda, Harry solo sonrió
- Nadie me vio, no te preocupes... además, me lo pidió un nuevo amigo y no me pude negar...
- ¿Nuevo amigo?... ¿Cuál nuevo amigo?...
- Buenos días... – saludó alegremente Ron al sentarse con ellos y la respuesta se perdió en el cereal de Potter, Draco casi mata a su cuñado con la mirada - ¿Qué hice?...
- Olvídalo comadreja, tu cerebro no podría procesar lo que te diga... – y se dedicó a sus crepas
Eran las siete y media cuando se les unió Gabrielle y, unos momentos después, llegaban Sigfrid y Hide.
- ¿Ves?... te dije que debió de levantarse temprano... eres un paranoico... – dijo el rubio a su amigo, que solo se quedo mirando a Potter
- ¿Dónde estabas?... – preguntó el japonés
- Fui a dar un paseo...
- ¿Sin tus lentes?...
- ¿Qué?... ¡Oh!... – exclamó recordando que no se había puesto los lentes en la mañana y había olvidado ir a buscarlos, invocó unos nuevo rápidamente y se los puso, mandando miradas asesinas a Draco y Ron por no haberle recordado
- Entonces no los necesitas... ¿por qué los usas?... – preguntó Sigfrid
- Creí que sería una buena idea tenerlos puestos, cuando me los quito no muchas personas me reconocen... por favor, no digan nada...
- No lo haremos, pero creo que ya muchos te han visto sin ellos... – dijo señalando el comedor que ya estaba lleno.
- Bueno, mientras no se enteren muchos en Hogwarts todo estará bien... - suspiró resignado
Continuaron con su desayuno, cuando dio la hora en la que tenían que irse, se encaminaron afuera siguiendo sus dos guías. Una chica detuvo a Sigfrid en la puerta y también llamo a Hide, se alejaron un poco y hablaron en murmullos, los tres sonreían pícaramente, al final, los dos muchachos asintieron, vieron sus relojes, cruzaron otras dos o tres palabras más y regresaron con los chicos, encaminándose al castillo. Gabrielle se separo de ellos para reunirse con su grupo.
- Hoy solo habrá dos clases... – les dijo Sigfrid cuando ya llegaban al castillo – Aritmomancia y Runas Antiguas, las dos de cuarto nivel...
- ¡¿Qué?! – gritaron Harry y Ron que nunca habían llevado las materias, Draco rió por lo bajo
- No se preocupen si no las han llevado... en esos casos se les da un curso rápido antes de que entren a clases, además los maestros de esas materias normalmente empiezan de cero... – dijo Sigfrid
Resumamos estas cuatro horas de clases con los profesores Filipo de Aritmomancia y Persis de Runas Antiguas, pues es claro que no les fue nada bien.
Por principio, los salones se encontraban en la misma área, en la parte más alta de la torre sur, desde ambos se podía observar el hermoso cielo azul. El de aritmomancia tenía tablas y tablas de números adornando las paredes y el de Runas tablas y tablas llenas de signos, jeroglíficos y otras tantas escrituras.
Ambos profesores, procedentes del Medio Oriente, se dedicaron a torturar tanto a Harry como a Ron con preguntas y más preguntas. Muchas veces Draco tuvo que salvarlos de quedar en el total ridículo y Hide les pasaba algunas respuestas salvando la poca dignidad que les quedaba.
Para el final de las cuatro horas, ambos chicas podías decir que: uno, los profesores aquí eran bastante exigentes; dos, sabían perfectamente bien cuando un alumno no sabía de que demonios se estaba hablando y tres, que habían sido unos completos idiotas al no tomar esas dos clases.
Porque, además, les habían parecido muy interesantes. Eso era algo bueno.
Salieron del Colegio encaminándose hacia los dormitorios. Ya no tendrían clases, así que decidieron ir a ver más lugares del castillo, pero primero desayunarían. Sigfrid y Hide tenían clases y se alejaron, no sin antes decirles que la práctica de quidditch se había adelantado a las cinco y que los verían en las casitas para transportarse a la isla correspondiente.
Para cuando pudieron llegar al comedor de los dormitorios, ambos chicos ya no soportaba las burlas de Draco.
- ¡Ya cállate Hurón! – le dijo Ron enojado
- Es que debieron de ver sus caras cuando el profesor les preguntó si por lo menos conocían los signos de la tablilla o si sabían escribir... ¡valieron millones!... – dijo carcajeándose
- Ya no le digas nada... – le dijo Harry a su amigo que estaba a punto de hechizar al rubio – Ginny se encargará luego de él... – eso calló a Malfoy y fue el turno de los otros dos para reírse.
- Muy gracioso Potter...
Llegaron al comedor y pidieron un almuerzo ligero, que comieron con rapidez y, después, volvieron al castillo, para seguir inspeccionando las instalaciones.
Harry, curioso sobre los jeroglíficos de las paredes, no puedo evitar verlos de cerca, eran dibujos egipcios y mostraban a humanos y animales conviviendo, pero había otros símbolos. También había runas y otras muchas cosas en las paredes exteriores, supuso que nunca terminaría de verlas así que se dirigió adentro con sus amigos.
Recorrieron algunos salones y otras cosas, en las mazmorras había una cantidad impresionante de artefactos de todo tipo, la mayoría para Defensa, que seguramente usaban los aurores.
Después de haber recorrido muchos lugares del enorme castillo, decidieron que era hora de ir afuera. No conocían el estadio de quidditch, ni nada cerca de este.
Se encaminaron y encontraron que, dicho estado, había estado abierto para los alumnos visitantes desde el día uno.
Entraron a los vestidores y a las duchas, todo elegantemente decorado al estilo francés de las habitaciones. De verdad que al que había construido esto le gustaba Francia. Había un sauna y encontraron que la enfermería del Colegio ocupaba una de las casitas alrededor del estadio.
Por fuera se veía pequeña, pero por dentro era enorme, con algunos cuartos individuales y otros con varias camas. Tenían su propio baño y había vista al océano. El doctor que atendía era un hombre pelirrojo muy amable que se había graduado del mismo Colegio, al igual que las tres enfermeras. Estaban ahí a toda hora del día, sus sustitutos llegan por la noche y siempre había atención para los alumnos, pues muchos se lastimaban constantemente en prácticas y clases, sobre todo los de auroría. Ahí también averiguaron que los estudiantes de medicina y de enfermería del Colegio hacían algunas de sus prácticas con los alumnos de las otras carreras.
Entraron al campo, donde los asientos eran lo suficientemente lujosos para competir con los de los mundiales, el chico que los guió por el, les dijo que en época de lluvias, se ponía un hechizo para que los asientos no se mojaran, era como una cúpula para proteger todo.
Observaron con cuidado el césped cortado con la figura del fénix y les permitieron volar en las escobas un rato. Estas, estaban guardadas en una bodega al lado del estadio y eran todas saetas de fuego, eran las escobas del Colegio. En las bodegas se hacía el mantenimiento de todo lo que se usaba, desde escobas, hasta uniformes y las pelotas de los juegos.
Cuando bajaron, ya otros chicos esperaban su turno, entre ellos, Cho Chang. La chica vio a Harry bajando de la escoba y se acercó a él, este solo entrego la escoba y se alejó. Desde el baile trataba de evitarla y a sus novios lo más posible, pero parecía que la chica no se rendía.
- ¡Harry!... ¿no quieres volar un rato conmigo?... – escuchó que le gritaba y tuvo que voltear – por cierto, te ves muy bien con esa túnica...
- Gracias y no gracias, tenemos poco tiempo, nos vemos... – dijo con toda la cortesía que pudo y se alejó, no pudo evitar escucharla diciéndole a una amiga:
- Claro, desde que Snape es su tutor se ha vuelto así, el cretino grasiento le debió hacer algo...
- No... – lo detuvo Draco cuando estuvo a punto de regresar y decirle lo que pensaba – no vale la pena y lo sabes, ahora vámonos... todavía nos quedan ver un edificio... – y le guiñó un ojo, lo siguió fuera del estadio.
Salieron y vieron el reloj. Todavía les quedaba una hora hasta las cinco así que decidieron ir a cureosear un rato por el edificio de los profesores.
No podían entrar, lo sabían, pero se dieron cuenta de que era más grande que las habitaciones de los alumnos, tal vez porque estos eran departamentos individuales con baño, una habitación, cocina y una pequeña sala, para los profesores que no regresaban a sus casas después de cada jornada, como les había dicho una chica de finanzas que pasaba junto a ellos.
Estaban en el patio trasero del edificio, donde había un hermoso jardín con una infinidad de flores, cuando una voz los sobresaltó:
- No deberían de estar aquí chicos... – voltearon, la voz era de Remus, que estaba detrás de ellos junto a Severus – no se asusten, solo somos nosotros...
- No nos asustamos y solo estábamos cureoseando... – contestó Draco, el rubio le tenía respeto a Remus, después de dejar de lado sus prejuicios, se había dado cuenta de que el profesor era una persona muy interesante
- ¿Sabían que la curiosidad mato al gato?... – dijo Severus y fijo sus ojos en los de Harry
Entonces vio algo diferente en ellos, esos ojos verdes que le encantaban, brillaban de una forma que no había visto en mucho tiempo, se podría decir que en más de dos años, como si hubiera descubierto algo o estuviera planeando otra cosa; Harry también le observaba fijamente, perdido en los ónix de Severus, en la mañana había sentido tantos deseos de verlo y ahora que lo hacía no podía arrojarse a sus brazos y besarlo. Sentir que todo estaba bien y que sus planes resultarían como estaban previstos. Pero no pudo hacerlo.
- Harry, ya casi son las cinco... – le dijo Ron, haciendo que desviara su mirada – no quiero perderme la práctica...
- Yo tampoco... – dijo Draco
- ¿Qué tal si los acompañamos?... realmente no tenemos mucho que hacer el día de hoy y entretenernos un rato sería bueno... – dijo Remus viendo la necesidad de Harry de estar junto a Severus
- Claro, no veo porque no... – concordó Draco, habiendo visto lo mismo y todos estuvieron de acuerdo
Harry sonrió al licántropo en agradecimiento y camino junto a Severus contándole de lo que habían hecho en estos dos días, claro omitiendo el episodio de anoche. Tenía tantos deseos de besarlo, pero no estaban solos.
Llegaron a las casitas y ahí estaban ya los integrantes del equipo en sus uniformes negros, Sigfrid estaba al lado de Hide, pero como este era el capitán él presidía la visita.
Notaron que había muchos chicos de Hogwarts, debido a que esta era la práctica del equipo del Colegio y no solo de alguna facultad. Entre ellos encontraron a Gabrielle y Blaise.
Harry volteó a ver a Severus, el hombre miraba con desconfianza al japonés, pero un pequeño roce de la mano de Harry hizo que viera los ojos verdes y la rápida sonrisa que su pareja le dedicó e hizo que dejara de querer derretir al chico con la mirada.
- Bienvenidos a la práctica del equipo de quidditch del Colegio... normalmente empezamos a practicar a las seis, pero hoy empezaremos a las cinco y solo será una hora debido a razones especiales... – se escuchó la misteriosa voz de Hide y todos pusieron atención – por esta razón, solo observaran como jugamos y el entrenamiento, después se retirarán a sus dormitorios, se cambiaran y bañaran si gustan, todos tienen que estar a las siete en punto en las escaleras de sus dormitorios correspondientes, ya sus supervisores les dirán porque... entonces, transportémonos a la isla...
En parejas iban entrando a la casita y se transportaban. Harry lo hizo con Ron, puesto que sabía que no soportaría estar a tan poca distancia del cuerpo de Severus, este se transporto con Remus.
Cuando todos estuvieron en la isla, la práctica comenzó, el ojiverde trataba de poner atención a cada detalle de las jugadas y cada instrucción de Hide, pues Draco estaba haciendo lo mismo y la final en Hogwarts sería pronto. Sería una final interesante.
Como todos los chicos portaban Saetas de Fuego, tuvo que estar atento a cada movimiento, el equipo de titulares jugó contra el de suplentes y luego Hide los mezclo y comenzaron de nuevo.
Dejaron que algunos chicos montaran durante quince minutos y jugaran contra el equipo, pero, después de haber visto como se movían en el aire, solo cinco personas quisieron pasar, entre ellas Harry, que había sido obligado a hacerlo al ver que Draco lo hacía y lo retaba.
Jugaron durante quince minutos pero a Potter le pareció una hora, estaba sudando cuando bajo de la escoba, habiendo perdido la snitch a manos de Sigfrid, cuando ambos casi se estrellan contra el suelo.
La práctica terminó y Hide los despidió a todos, felicitando a los chicos que habían entrado al campo, tocó el hombro de Harry y le dedicó una pequeña sonrisa, alentándolo a que practicara más pues estaba seguro de que si lo hacía superaría al rubio en poco tiempo.
Cuando regresaban, Harry vio la expresión de Severus y no pudo evitar susurrarle:
- ¿Celoso?...
- Por favor Potter, yo no me pongo celoso...
- No tiene porque hacerlo, solo hay espacio para uno en mi corazón y ese no es Hide, sino un hombre que le gusta vestir negro y que parece que vive en las mazmorras de Hogwarts...
- Salúdemelo cuando lo vea... – contestó sarcásticamente, pero Harry supo que estaba bromeando
Se trasladaron de nuevo a la isla. Cuando llegaron Harry tenía unas enormes ganas de ir a tomar un baño y cambiarse. Además debía de estar listo a las siete para ver a su supervisor.
Remus y Severus se despidieron diciéndoles que los verían al siguiente día temprano, era cierto, al siguiente día volverían a Hogwarts, pero nadie jamás se olvidaría de la experiencia.
Los chicos regresaron a los dormitorios y todos procedieron a tomar un baño y cambiarse ropa. El ojiverde por fin pudo quitarse totalmente ese pequeño aroma a azufre que le había dejado el volcán.
Se puso unos pantalones negros y una camisa roja con un dragón dibujado en la espalda, los dos un poco ajustados, peor no mucho; ambas prendas habían sido regalo de Sigfrid, el chico le dijo que se las pusiera esa noche y que se dejará suelo el cabello y así lo hizo, mirándose en el espejo.
En eso entraron Hide y Sigfrid al dormitorio y se bañaron y cambiaron a una velocidad impresionante.
Sigfrid se acercó a Harry, desfajo la camisa, desabotonó tres botones de abajo y dos de arriba y le dijo que se veía perfecto, incluso con el cabello todavía húmedo. Le pidió que se quitara los lentes para la ocasión y que dijera que era un hechizo provisional, fue tan insistente que Harry terminó por hacerlo.
Hide salió del vestidor en unos pantalones de cuero negros y una camisa gris semitransparente, que dejaba ver el enorme tatuaje de su cuerpo, así como la figura de este, porque, además, tenía los mismos botones sin abrochar que él y dejaba ver un poco de su pecho. Para este momento Harry ya sabía que los ojos plateados y rasgados del chico no eran pupilentes sino reales, pero ya no tenían en el efecto de antes en él. Sigfrid, por su lado, salió en un pantalón caqui con una camisa negra semitransparente, que solo tenía dos botones puestos, dejando ver su pecho. El japonés tenía su cabello suelto, pero Sigfrid lo traía amarrado en una coleta, dejando caer algunos para enmarcar su rostro.
- Muy bien... es hora de salir... – dijo el rubio al fin y Harry siguió a ambos
Cuando bajo se encontró que todos los invitados estaban ya en el área, junto con otros chicos que habían ido a especialización en pociones y los de finanzas, era un grupo considerable, también había chicos de las carreras y los supervisores vestidos de ropa casual.
- Bienvenidos a los dormitorios de la Carrera de Auroría, aunque muchos de ustedes ya los conocen... – dijo Sigfrid sobre la escalera, a su lado estaban los supervisores – se preguntaran porqué los hemos traído aquí esta noche, muy bien, esta es la razón: esta noche es la última que pasaran aquí, mañana irán de vuelta a Hogwarts y solo algunos volverán a cursar carreras aquí... pues bien, los alumnos de todas las carreras les quisimos hacer una despedida y, no hay mejor despedida, que una fiesta...
Se escucharon muchos murmullos animados, la voz de otro de los supervisores, que Harry reconoció como Durcet, el de Pociones, habló:
- Se llevaran a cabo tres fiestas una aquí, donde se reunirán los alumnos de Pociones, Finanzas y Auroría por supuesto; otra en Medicina, donde se reunirán Enfermería y Medicina y la última en Relaciones Mágicas, que será para los de esa carrera y para los de Lenguas... se los decimos porque, durante la noche, pueden trasladarse de una fiesta a otra a su gusto...
Los chicos se volvieron a animar, tres fiestas en vez de una, ¡genial! Incluso Harry empezó a pensar que iría a visitar las otras. La vos de la chica supervisora de Finanzas, que parecía africana y se llamaba Tiaret, se escuchó:
- Las fiestas en este Colegio duran hasta que el último alumno se retira del lugar, así que esperamos soporten toda la noche, también les esta permitido beber, no deben de divulgar esto cuando salgan de aquí, pero ustedes deben de saber hasta donde beben... no somos niñeras y esta noche no vamos a cuidarlos, también nosotros queremos divertirnos...
- Con eso dicho – habló Sigfrid - ¡A divertirse!...
Todos rieron y se encaminaron al comedor, siguiendo a los supervisores. Ron estaba junto a Harry emocionado porque tendría la oportunidad de probar el whisky de fuego. Draco solo ponía los ojos en blanco diciendo que no era gran cosa.
Las puertas se abrieron dejando a todos sorprendidos, estaba totalmente cambiado. Mesas y sillas habían desaparecido, dejando lugar a una enorme pista de baile. En el lugar donde se dejaban los platos sucios, había ahora una mesa gigante con bocadillos de todo tipo y parecía que el bar se había extendido, dejando bebidas preparadas en la barra, pero se veía que podías pedir lo que quisieras. Las luces eran como las de una disco muggle, con luces moradas que hacían brillar todo lo blanco, así como una esfera de espejos iluminada por las luces de varios colores, que, sin embargo, dejaban el lugar lo suficientemente oscuro. Las puertas que daban a la piscina estaban abiertas y habían varios chicos en ella disfrutando del agua.
Colgado del techo, un enorme cartel:
"¡QUE HALLAN DISFRUTADO DE LA VISITA, ESPERAMOS VERLOS DE NUEVO POR AQUÍ! ¡FELIZ VIAJE!"
Todos se introdujeron en el lugar, las puertas detrás de ellos se cerraron y la música comenzó a tocar, una canción tipo electrónico que hizo que muchos se dirigieran a la pista, incluyendo a algunos de Hogwarts.
Los demás chicos invitados se repartieron entre la piscina y la barra de bebidas. Harry fue arrastrado ahí por Ron y Draco; el pelirrojo pidió el whisky de fuego y Draco una bebida muggle que se llamaba martini. El ojiverde no quería tomar, pero Weasley se encargó de pedir otro whisky para él:
- ¡Anda Harry!... Celebremos... – le dijo – solo esta...
- Esta bien, esta bien... – tomó el vaso con un líquido rojizo y junto su vaso con el de Ron y la copa de Draco
- Por este viaje tan divertido y porque volvamos aquí dentro de dos años... – dijo el rubio y los tres brindaron por esto – hasta no ver el fondo...
Potter, siguiendo las últimas palabras de su amigo, tomó todo el contenido del vaso. Sintió como el líquido recorría su garganta y la calentaba de forma rápida, incluso raspaba, tosió varias veces y dejo el vasito junto a los otros vacíos. Vio que Ron tenía el mismo problema pero que ya había pedido su segundo trago y, pensándolo bien, no había sabido tan mal.
- ¿Demasiado fuerte?... – preguntó Draco con una sonrisa y sus amigos asintieron – Mejor prueba esto... – dijo tendiéndole un vaso de plástico con un líquido blanco a Harry, este lo tomo
- ¿Qué es?...
- Ponche... no te preocupes, no es tan fuerte y sabe bien...
- Esta bien, confiare en ti...
Tomo un sorbo del vaso, parecía que Malfoy tenía razón, no era fuerte y tenía un sabor muy agradable. Tomó todo el vaso de un jalón y pidió otro. Para entonces Ron ya llevaba cinco tragos de whisky.
- ¡Hey, calma con la bebida!... – les dijo Draco, pero él también ya iba por su tercer martini – mejor prueba esto... – le dijo dándole un vaso que burbujeaba, tenía un tono algo verde y sal en las orillas del vaso – es un ángel, tiene tequila (que es la bebida mexicana por excelencia), un poco de refresco de toronja, limón y sal... tu también varía un poco Weasley...
Harry asintió y tomó el vaso, Ron tomó una bebida igual a la del ojiverde y, para cuando acordaron, ya llevaban dos vasos de la bebida dulce.
Para las nueve de la noche, los tres amigos ya habían pasado por martinis, ángeles, vino tinto, caballitos de tequila con los que jugaron cinco fondos y otras tantas, si no se habían caído por todo lo que habían tomado, era porque Draco les había proporcionado una poción que les quitó un poco el efecto de las bebidas, pero de que estaban ebrios, estaban ebrios. Los tres ya estaban riendo estrepitosamente y diciendo verdades, hasta habían cantado con una de las melodías de una chica muggle sin siquiera saberse la letra.
Ahora se encontraban en la mesa de bocadillos arrasando con todo a su paso, con una cerveza, no de mantequilla, en la mano. Hide los había visto sin despegarse de la barra y los había sacado de ahí, pero Ron iba de vez en cuando por alguna bebida.
Varios compañeros suyos estaban igual o en peores condiciones. Un chico de Ravenclaw estaba nadando en la piscina, con la ropa puesta y besaba con devoción a una chica de Finanzas que tenía puesto un diminuto bikini.
La música cambió a un ritmo de reggae y Harry observó como muchos chicos y chicas salían a la pista bailar, había tanto parejas de diferentes sexos como de un mismo sexo bailando juntos muy pegados.
Observó que Hide se acercaba a él y le susurraba al oído.
- ¿Puedes mantenerte en pie lo suficiente como para bailar conmigo?... ¿O todas las copas que te has tomado ya te afectaron demasiado?...
- No, pero no sé bailar, menos esto... – contestó también al oído del chico
- No te preocupes, yo te guiaré...
Y, antes de que se diera cuenta, el chico le había quitado la bebida de la mano, lo había tomado de la cintura y ambos estaban bailando en el centro de la pista.
El baile era muy pegado, su cuerpo rozaba totalmente con el del japonés y se dejó llevar por completo, sin resistir a los brazos que atraparon su cintura y lo hicieron voltear quedando a espaldas del otro, con los cuerpos aún muy pegados, dejándose llevar por los movimientos.
No supo si fue por todo el alcohol que había tomado o por el ritmo de la música, pero se empezó a sentir excitado. Sintió perfectamente bien como el chico detrás de él empezaba a besar su cuello y como esas manos que estaban en su cintura subían a su pecho, pero se dejó hacer.
Volteó a ver a sus amigos, Ron había sido atrapado por una chica que se parecía a Hermione, los dos bailaban en la pista, bueno la chica lo hacía, el pelirrojo solo trataba de seguir el ritmo. Draco salió del lugar y ahora estaba en la piscina, moviéndose al ritmo de la música con una chica de cabello castaño que trataba de abrazarlo pero el rubio demostró sus habilidades de serpiente al esquivarla.
Sigfrid estaba en una de las esquinas del lugar, con la chica que Harry había visto en la foto del dormitorio, su novia, seguramente esta había decidido buscar al rubio; los dos estaban besándose ferozmente y sus manos parecían buscar toda la piel al alcance.
Harry hubiera deseado estar con Severus, pero el hombre no daba muestras de afecto en público, le parecían demasiado vulgares. No que pudieran hacerlo tampoco.
Fue en ese momento cuando sintió los labios de Hide cerca de los suyos y se dio cuenta de que esas manos no eran para nada inocentes.
- ¡No!... – dijo separándose de su acompañante, la música estaba demasiado alta para que los escucharan – sabes que no lo voy a hacer y sabes bien porque...
- Lo siento Harry, me deje llevar de más... prometo que no sucederá, yo también he bebido mucho esta noche... – dijo el otro arrepentido
- Esta bien, yo también tuve la culpa, solo, no lo hagamos...
- Muy bien, pero, ¿seguimos bailando?...
Y el chico no se pudo negar. Aunque sus cuerpos ya no estaban tan cerca y las manos ya no se movían tanto como antes.
XXXXXXXXX
En el edificio de profesores, estos también tenían una fiesta, que más bien era una cena para despedir a los profesores visitantes.
Sin embargo, Severus estaba fuera, al lado de la piscina, viendo los resplandores que provocaban las luces de los dormitorios y escuchando el eco de la música.
- Cálmate Severus, no hará nada incorrecto... – dijo Emily detrás de él – a lo más que seguramente va a llegar es a beber y mañana, cuando llegue la resaca, se arrepentirá y no lo volverá a hacer en muchos días... pero no va a pasar de eso...
- ¡Gracias por el consuelo!... – contestó el hombre, con sarcasmo
- Debes dejar de sobreprotegerlo, muy pronto cumplirá los diecisiete y, si ahora no puedes controlarlo, mucho menos podrás hacerlo entonces; además, debes dejarlo crecer, vivir, experimentar y el estar ebrio es algo por lo que todos pasamos...
- Lo sé... es solo que... ¡Ah!... ¿Por qué demonios les dejaste hacer estas estúpidas fiestas?... ¿No se supone que esto es un Colegio?... – dijo frustrado
- Lo es y todos los estudiantes aquí son mayores de edad y necesitan divertirse y, honestamente, prefiero que se embriaguen aquí, a que vallan a algún lugar fuera del Colegio y luego no puedan regresar...
- Supongo que tienes razón... – dijo rindiéndose por fin
- ¡Yo siempre tengo la razón!... ahora vamos adentro, quiero bailar y tú vas a ser mi pareja... y deja de preocuparte, mañana lo verás y estará bien... bueno, seguramente con una resaca que recordará para el resto de su vida... pero fuera de eso bien...
Spellman arrastró a su viejo amigo dentro, donde lo obligo a bailar con ella.
Remus estaba sentado en una mesa conversando con Louis, mientras Lestat seducía a una profesora latina. El licántropo ya estaba acostumbrado a ver al vampiro rubio coqueteando, además, él no quería nada serio con este y la conversación del ojiverde frente a él era muy interesante.
Debía aceptar que el vampiro era atractivo, sobre todo en su elegancia y la mirada melancólica que siempre tenía.
Sabía que Louis le consideraba atractivo, él mismo se lo había dicho y después lo había besado en los labios.
- ¿Quieres bailar?... – escuchó que le decía el vampiro y asintió, dejándose llevar a la pista de baile, donde un vals se tocaba.
Bailaron sin dejar de conversar y reír, desde otra mesa, Lestat los observó por un momento y sonrió. Ya era hora, Remus estaba listo.
XXXXXXXXX
Harry seguía bailando con Hide, después había ido a comer algo y el ojiverde pidió un vaso de ponche que bebió casi de un sorbo, Hide rió y le dio a probar un trago de sake, que el chico tomó despacio, la bebida era caliente, pero era muy fuerte y lo mareo, sin embargo bebió otros dos vasos y volvió a la pista con Hide.
Después cambió de pareja, por una hermosa chica de ojos tan verdes como los suyos y cabello rubio y bailo con ella, hasta que la chica trató de besarlo, estaba tan ebria como él y Harry la esquivó diciéndole que iba por unas bebidas. Ya no regresó.
Siguió bebiendo, probando mucha clase de tragos y alimentándose de papas fritas de la mesa de bocadillos.
Para la una de la madrugada, ya estaba total y completamente fuera de sus cabales. Había entrado en la piscina con todo y ropa y bailado, después volvió a la pista secando sus ropas con un hechizo, sorprendiéndose a sí mismo de haber recordado dicho hechizo.
En su camino a la pista, vio a Sigfrid saliendo del comedor hacia las habitaciones con su novia de la mano y supo que no era el momento de ir a dormir. También vio a Hide, besando a un chico que identificó como el supervisor de Pociones, los dos en la esquina más alejada y parecía que no podían detenerse.
No veía a Ron por ningún lado y Draco estaba en la barra así que se acercó a él.
- ¿Has visto a Ron?...
- Me parece que subió a dormir después de vomitar encima de su pareja de baile... – le contestó Draco como si no hubiera bebido ni una gota de alcohol
- ¿Bebiste toda tu poción?... siento que me voy a caer en cualquier momento...
- No, lo siento, acabo de terminarla, ¿por qué no subes a dormir?...
- Sigfrid subió con su novia, no creo que agradezcan que valla...
- Entonces sigue bebiendo pero en menores cantidades, te daría un café, pero creo que solo están sirviendo bebidas alcoholizadas y refrescos...
- Esta bien...
Draco tenía razón, Harry había pedido un café pero este nunca llegó. Volteó y notó que los que estaban más fuera de sus cabales eran los chicos de Hogwarts, los del Colegio parecían controlarse y muchos no habían bebido más que refresco.
Volteó a la puerta y vio como Hide salía por ella llevando consigo al supervisor francés. Supo entonces que tendría que esperar más para volver al dormitorio.
- ¿Sabes?... escenas como esas me hacen extrañar a Ginny... – le dijo Draco a su lado, señalando a una pareja que se besaba tiernamente en una esquina y que se sonreía, después el chico llevo a su pareja afuera y se perdieron en el camino que llevaba a las habitaciones de la carrera de Pociones
- Si, lo sé... no sabes cuanto me gustaría estar ahora mismo con tu padrino, pero sé que si fuera así, no haríamos nada de eso, no le gustan las muestra de amor en público...
- ¿Te imaginas su rostro si viera esto?... – dijo el rubio refiriéndose a la fiesta
- Nos sacaba a ambos de aquí y nos prohibía volver a tomar una gota de alcohol... – dijo Harry riéndose
Siguieron conversando por un largo rato, mientras seguían consumiendo alcohol. Hasta que ambos fueron invitados a la pista de baile y luego a las dos fiestas en los otros dormitorios.
Juntos fueron a medicina, donde gozaron de la música por un rato, Neville los vio, el chico había tomado pero no estaba tan ebrio como ellos. Les presentó a una chica de la carrera que lo arrastró a la pista de baile y le beso cuando llegaron allá.
- ¿Quién diría que Longbottom encontraría pareja aquí?... – dijo Draco sarcásticamente
- Solo espero que mañana ambos recuerden que se estaban besando y no se arrepientan...
- Si, vamos, todavía nos falta una fiesta...
Salieron de allí y se dirigieron a Relaciones, donde ya casi no había nadie en la fiesta. Hermione no estaba por ningún lado y la verdad el ambiente no se respiraba tan relajado, sino un poco más formal, aunque muchos chicos estaban demasiado ebrios. Solo estuvieron ahí media hora y regresaron a auroría.
Allí, el panorama seguía igual, la pista todavía estaba bastante llena, habían muchos en la piscina, pero casi todos los alumnos de Hogwarts se habían retirado ya.
Bebieron unos cuantos tragos más, empezando a sentirse realmente mareados.
Bailaron con dos chicas morenas durante una hora, pero a Harry el alcohol ya lo estaba sacando demasiado de sus cabales y, cuando se encontró a sí mismo a punto de besar a su pareja de baile, supo que era hora de regresar a la habitación.
Se despidió de la chica diciéndole lo bien que se la había pasado con ella y esta dijo que le escribiría; pero cuando la vio tambaleándose hasta llegar al bar, supo que tal vez mañana no recordara nada.
- Voy a regresar a la habitación Draco... – le dijo a su amigo
- Te acompaño, no quiero que caigas por las escaleras, estar peor que yo...
Se despidió de su compañera de baile que se fue con una sonrisa y encontró inmediatamente a otro chico.
Salieron de allí y emprendieron la tortuosa subida por las escaleras. Bueno, tortuosa para Harry que empezaba a sentir realmente los efectos de haber tomado tanto y se recargaba demasiado en el rubio.
- ¿Por qué demonios no pusieron elevadores?... – balbuceó cuando se tropezó en un escalón
- Tal vez porque nunca imaginaron que los alumnos beberían tanto como para no poder subir solos a su habitación... – le dijo con sarcasmo el rubio
- Cállate Malfoy...
Llegaron al cuarto piso en lo que, a Harry le pareció, una hora después, pero que solo habían sido diez minutos. Draco lo llevó hasta la puerta, donde el moreno dijo la contraseña 'Nyoka' y entró.
- Creo que Sigfrid y Hide se divirtieron mucho esta noche... – dijo el ojiverde, pues las camas de abajo de las literas, donde dormían los chicos, estaban cubiertas por cortinas y, en una pequeña abertura de la de Hide, pudieron apreciar al japonés, totalmente desnudo, abrazando al supervisor de Pociones, que también estaba desnudo.
- Shhh... – lo calló el rubio.
El rubio lo ayudó a quitarse la ropa y lo acostó solo en boxers en la cama de arriba. Lo arropo y salió de allí, para ir a dormir a su propia habitación.
Vio el reloj que estaba en su dormitorio: 4:00 AM.
- ¡Demonios!... – dijo no muy alto pues sus compañeros ya estaban ahí y se acostó rápidamente.
Abordarían los carruajes a las cocho en punto. Pero la fiesta había sido genial.
XXXXXXXXX
Estaba soñando, lo sabía, pues estaba en un cuarto oscuro y un duendecillo verde lo golpeaba en la cabeza con un martillo.
Le rogó al duendecillo por agua pero este le dijo que no y simplemente siguió golpeándole la cabeza. Luego lo empezó a sacudir y su voz era tan parecida a la de Sigfrid.
- Harry, Harry, despierta, ya son las siete... Harry...
Escuchaba a lo lejos esa voz, el duendecillo seguía golpeándolo y ahora lo zarandeaba, pero se difuminaba poco a poco; la voz seguía llamándolo, esa maldita voz que parecía amplificada por varios altavoces y que no ayudaba para nada al infernal dolor de cabeza que sentía.
Sintió que lo sacudían más fuerte y trató de que lo dejaran en paz. Pero parecían no rendirse. Empezaba a sentir nauseas debido a tanto movimiento.
- Harry, levántate, tienes que estar a las ocho enfrente del castillo... ¡Harry!...
- Cinco minutos...
- No, tienes que levantarte ahora... ¡¡¡HARRY!!!...
Y no hubo necesidad de que lo siguiera llamando.
Después de la segunda sacudida fuerte, el ojiverde se levantó como un rayo y se dirigió directamente al baño.
Cuando llegó ahí, se agachó sobre el escusado y vomito todo el contenido de su estomago dentro de este.
Siguió haciéndolo durante unos minutos, sintiendo manos cálidas tomar su cabello y, cuando hubo terminado y supo que no quedaba más en su estómago, se sentó en el frío suelo, sintiendo escalofríos por todo su cuerpo.
Se estaba regañando a sí mismo por haber bebido tanto.
- ¿Estas bien?... – sintió que esas palabras le taladraban la cabeza, como si estuvieran gritando y se tapo los oídos – lo siento... – susurraron ahora - ¿cómo te sientes?...
- Ahora sé que se siente estar en una lavadora... ¿cómo demonios pude beber tanto?... ¿en qué estaba pensando?... Mi cabeza me esta matando... – todo lo dijo susurrando, aún así cada sonido se escuchaba demasiado fuerte
Una mano tomo la suya y depósito un vaso de agua en esta, el ojiverde tomó el vaso de un jalón.
- ¿Tu primera resaca?... – preguntó la misma voz y la reconoció, era Hide
- Aja...
Abrió los ojos y vio al chico japonés. Se veía que acababa de bañarse, porque solo tenía una toalla alrededor de su cintura y su cabello estaba húmedo, al igual que su cuerpo.
- No te preocupes, solo necesitas dormir, tomar grandes cantidades de agua y, si es posible, una poción de pimienta o, mejor, una contra la resaca y te sentirás mejor... – le dijo con una sonrisa – te lo digo por experiencia – y le guiñó un ojo.
- Pero por ahora tendrás que vivir con ella, tienes una hora para arreglarte, bajar a desayunar e ir a tomar el carruaje... – le dijo Sigfrid
A la mención de la palabra desayuno, el estómago de Harry reaccionó de nuevo y tuvo que volver a su posición frente al escusado. Rezando al Dios de porcelana.
- Idiota... – le dijo Hide a su amigo
- Lo siento... no creí que reaccionara así... – dijo el rubio
Para cuando pudo despegarse del escusado, tomó el nuevo vaso de agua que Hide le ofrecía y procedió a tomar un baño.
Se sentía tan bien estar debajo del agua, pero el dolor de cabeza seguía ahí y el sonido era molesto, así que se apresuró, salió, se lavo los dientes y fue a vestirse.
Se pudo unos jeans que estaban un poco flojos y una camiseta negra floja, tenis y una chaqueta de mezclilla. Ropa cómoda, pues su cuerpo no quería nada apretado.
Notó que el sol le molestaba y Hide le dio unos lentes oscuros, Harry le sonrió y se propuso a empacar todas sus cosas.
Tomó su vestimenta de la noche anterior, Sigfrid había dicho que era un regalo y que no aceptaba un no por respuesta, así que la empacó también.
Buscó que no se le olvidara nada. Los chicos estaban esperando por él.
- ¿No tienen clases hoy?...
- Yo tengo que acompañarlos hasta los carruajes... – dijo Sigfrid con su túnica beige puesta
- Y yo te iré a despedir... – le dijo Hide – solo es una clase y es Runas, estoy adelantado, al profesor no le molestará...
Harry les sonrió, la verdad era que se había divertido mucho con ellos estos días. A pesar de todos los episodios con el japonés y lo que había paso en la isla de los fénix. Notó que las camas de todos estaban hechas, los acompañantes de sus nuevos amigos seguramente habían regresado a sus propios dormitorios.
Terminó de empacar y todavía le dolía la cabeza. Aunque ya soportaba un poco la luz del sol y le devolvió los lentes a Hide.
- Quédatelos... te van bien... y estoy seguro de que los necesitarás luego... – le dijo este
Harry le agradeció y procedió a bajar con su mochila llena. Le agradeció a Sigfrid por prestarle la túnica del Colegio que devolvió, el rubio solo sonrió.
Bajaron al comedor, el cual había vuelto a su apariencia normal, la piscina también estaba limpia, Harry se dio cuenta de que no era el único con una enorme resaca.
Ron estaba maldiciendo la hora en la que había bebido tanto y Draco tenía puestos unos lentes oscuros, parecía que había olvidado la poción para la resaca y estaba sufriendo con su propia conciencia en este momento.
Y que decir de otros chicos de Hogwarts que parecían estar sufriendo de escalofríos.
Gabrielle, en cambió, parecía no haber tomado una sola gota, aunque Harry la había visto bebiendo cantidades impresionantes de tequila, al final la chica se había retirado del brazo de un chico de Medicina. La chica sonreía a sus amigos en pena.
El ruido del comedor era molesto, pero ya no tanto y, sabiendo que no soportaría un desayuno completo, solo pidió un café, un jugo de naranja y fruta fresca, al igual que Gabrielle.
Draco solo pidió un café y Ron se conformó con un vaso de agua.
Sin embargo Sigfrid y Hide pidieron un desayuno completo, que comieron rápido al ver lo que los olores provocaban a los tres chicos.
Para cuando terminaron y se encaminaron fuera del edificio, los dolores de cabeza seguían igual, una chica pasó junto a ellos gritando y casi la hechizan entre los tres.
El sol estaba demasiado brillante para su gusto y la imagen de sus camas en Hogwarts se les antojó demasiado apetitosa.
Además, eran las ocho y diez y ya iban tarde.
XXXXXXXXX
- ¿Dónde demonios están?...
- Cálmate Severus, ya llegarán...
Decía una sonriente Emily a su muy malhumorado amigo. Estaban frente a la entrada al castillo, los carruajes estaban listos, los alumnos llegaban poco a poco y sus rostros demostraban todo lo que había pasado anoche: la gran mayoría estaban vestidos con las túnicas de Hogwarts, no porque quisieran, sino porque las capuchas les tapaban la cara del sol; otros cargaban botellas con agua y la tomaban como si estuvieran en medio del desierto; la mayoría no soportaban los ruidos fuertes así que muchos hechizos silenciadores volaron antes de que todos guardaran silencio y algunos estaban sentados en el suelo, esperando ansiosamente porque todos llegaran para poder entrar a los hermosos y oscuros carruajes que los levarían de vuelta a Hogwarts.
Muy pocos eran los alumnos que estaban bien, entre ellos Hermione. Hasta Neville tenía dolor de cabeza.
Por supuesto que este panorama había hecho refunfuñar a Severus, que hablaba en voz alta para torturar a sus alumnos.
Remus estaba con una chica de sexto de Ravenclaw que había sentido ganas de vomitar y ahora ambos estaban al borde del camino esperando que los espasmos pararan.
- Ahí están... – dijo Emily señalando a los alumnos que venían de auroría, que parecían había caminado por el vía crucis en vez de un camino liso. Muchos venían con lente oscuros o las túnicas del colegio, excepto por Harry que era protegido por los vidrios sin aumento de sus lentes, que Hide había hechizado hacía unos minutos.
Severus notó inmediatamente que Potter sufría de resaca, sobre todo cuando se mareo y Hide lo sostuvo, para después pedir perdón por haber hablado en voz alta. Todos estaban callados y pudo notar que Granger iba a regañar a su novio por su deplorable estado. El pelirrojo le pedía que bajara la voz pero la chica le gritó y se gano miradas asesinas de sus compañeros que la hicieron callar, con la promesa de ajustar cuentas cuando estuvieran en Hogwarts.
Cuando todos estuvieron delante de Emily, la profesora habló:
- ¡Buenos días a todos!... – saludo animadamente, cosechando gemidos de sufrimiento de sus alumnos por el tono alto de voz – perdón... – dijo bajando el volumen – espero que du estancia en el Colegio halla sido de su agrado, veo que anoche se divirtieron de más, pero espero que también hallan obtenido algo productivo de las clases y de sus guías y supervisores... recuerden que tienen los siguientes días libres para poder hacer sus tareas y descansar... yo volveré a Hogwarts hasta la noche, así que los veré a todos allá... espero que muchos de ustedes regresen aquí y tomen clases en las facultades... muy bien, sin más, es hora de partir, recuerden que el orden es como cuando llegaron aquí, así que suban a los carruajes, los veré mañana...
Todos empezaron a subir a los carruajes, alegres de poder ocultarse del sol, cuando el ojiverde lo iba a hacer, después de haber acariciado a Thestral, las manos de Hide lo detuvieron.
- Espera, no te vallas sin despedirte de nosotros... – le sonrió el japonés
Harry arrojó su mochila dentro del carruaje y se dejó abrazar por el chico, era un par de centímetros más alto que él, al igual que Severus, así que no se sintió tan pequeño. Respondió al abrazo con cariño, había ganado dos nuevo amigos y esperaba verlos pronto. Los tres ignoraban la mirada asesina de Snape, que estaba ayudando a Remus a subir a la enferma chica de Ravenclaw.
- Buen viaje Harry, cuídate mucho y, ya sabes, cuando estés solo siempre podrás buscarme... – le susurró al oído
- Gracias... tu también cuídate, espero verte algún día... – le contestó
- ¡Oh!, no te preocupes por eso... – dijo Sigfrid cuando Hide soltó al ojiverde – nos veremos pronto
El rubio se adelantó y se acercó a Harry, puso en su mano una pequeña figura que representaba el escudo del Colegio y le susurró al oído:
- Esto es un traslador autorizado, cada vez que quieras venir aquí, solo tienes que decir 'alpha phenium' y serás transportado directamente a mi habitación, siempre estaremos disponibles para ti... – lo alejó de él y le guiñó un ojo con complicidad
- Gracias... – dijo el chico guardando el presente en su bolsillo
- No hay de que mi auror jr. – le dijo Sigfrid, era la primera vez que le llamaba así y se sorprendió -Y perdón por lo del exceso de alcohol... también por todo lo que mi amigo Hide te hizo pasar, no lo hicimos para dañarte – le dijo guiñándole de nuevo un ojo, Harry se puso rojo y solo asintió
Separó un poco al chico de él y se quedó observando los verdes ojos del gryffindor, le sonrió y se inclinó sobre de él, depositando un casto beso en los labios del chico, lo mismo fue hecho por Hide. Le dieron un último abrazo y lo dejaron subir al carruaje, donde Severus ya se había introducido.
Harry cerró la puerta y volteó a ver a Severus, supo que tendría que enfrentarse al carácter de Snape más tarde, pero por ahora lo único que quería era regresar a Hogwarts y de descansar de la resaca.
Después de unos momentos, los carruajes emprendieron el vuelo.
A pesar de que el brillo del sol le molestaba, sacó la cabeza por la ventana y se despidió de sus dos amigos. Vio el colegio de nuevo, la piedra blanca reluciente debido al sol, los edificios, el estadio, las islas. Solo esperaba poder volver aquí.
Cuando se alejaban, un ave negra se acercó al carruaje y emitió un sonido junto a la ventana.
- Adiós Orus... – dijo el chico despidiéndose de su amigo – si vuelto aquí, iré a visitarte...
El ave cantó una vez más y después se alejó. Harry se quedó observando el panorama del Colegio. Volvería, lo haría, cuando matara a Voldemort y fuera digno de ocupar el lugar que su padre había ocupado cuando estuvo aquí.
- Volverás Harry... – escuchó la voz de Severus detrás de él y solo asintió
Cuando ya no se alcanzaba a ver el Colegio, procedió a sentarse bien y volteó a ver al otro ocupante del carruaje. Los ojos del profesor mostraban su enojo, pero también preocupación, la cual se mostró aún más cuando cerró la ventanilla para que el sol no entrara y habló en voz baja.
- ¿Cuánto bebiste?... – preguntó con seriedad
- No recuerdo bien...
- ¿Qué bebiste?... – Harry dudó en contestar, pero su pareja insistió – dime...
- Pues empecé con un vaso de whisky de fuego, después Draco me dio ponche, un ángel, un martini, tequila, sake, vino tinto, cerveza... ammm... no recuerdo bien... – dijo apenado
- Mezclaste las bebidas, seguramente vomitaste hoy en la mañana ¿no?... – recibió un asentimiento - ¿comiste antes de introducir tanto alcohol en tu sistema?...
- No, primero bebimos y después de la primer ronda, Hide nos arrastró para que comiéramos algo... – al ver la mirada del profesor a la mención del nombre del japonés siguió hablando – Severus no pasó nada, no te voy a mentir, baile con él y estaba tan ebrio que me deje llevar, pero no pasó de que bailáramos pegados en la pista, con todos viéndonos... después fui a bailar con una chica que no recuerdo ni como era y él llevo al supervisor de Pociones a la cama... fuera de eso, no hubo nada más, es un buen amigo y yo solo te amo a ti; ¿crees que después de todo lo que tuve que pasar para convencerte de que tuviéramos una relación seria te engañaría?...
Los ojos del hombre se fijaron firmemente en los verdes de su pareja. Después se inclinó y besó los rojos labios, delicadamente, tomando posesión de lo que era suyo al profundizar el beso.
- Solo no vuelvas a embriagarte de esta forma... – dijo cuando se separaron, luego se agachó a buscar algo en su maleta y sacó dos frasquitos uno con un líquido azul y otro con un líquido rosa – bebe la azul ahora y cuando lleguemos a Hogwarts ve directamente a tu dormitorio y has buen uso de el, duerme hasta mañana, cuando despiertes tómate la rosa, te quitará lo que quede de la resaca...
- ¿Para qué es la azul?... – preguntó al tomarla
- Para quitarte el monumental dolor de cabeza que debes tener en este momento... no voy a regañarte por esto, ya suficiente lección tuviste al despertar y tener esa jaqueca... pero debes de medir como bebes y lo que bebes...
- Lo sé, gracias Sev... – dijo bostezando
- Duerme, te despertaré al llegar a Hogwarts... – le dijo el hombre
El ojiverde se recargó en el pecho del profesor, extendiendo sus piernas en el asiento. Sintió como ponían una manta sobre su cuerpo y sonrió cuando los brazos de Severus se cerraron alrededor de su cintura.
- Te amo... – susurró a punto de dormirse y no pudo escuchar el susurró del otro
- Yo también te amo Harry... pronto tendré el valor de decírtelo a la cara... espero...
Y él también se quedó dormido acurrucado por el calor del cuerpo del más joven.
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Notas de la autora:
¿Qué tal?... ¿Les gustaron?... Espero que sí...
Nuevamente perdón por no poder responder a los reviews, pero no he tenido tiempo y este capítulo no me dejó hacer nada, no podía dejar de escribir, me volví loka con las descripciones y luego con los nombres me fue peor. Pero no saben lo que significan sus comentarios para mi, sin ellos no puedo vivir!!!.
Estos tres capítulos están dedicados con todo mi cariño a Ali, perdón por el retraso chica pero no pude terminar:
¡¡¡FELIZ CUMPLE!!!
Espero que te la hallas pasado bien.
Bueno me retiro, REVIEWS PLEASE!!!
Atte: su autora Sakura Snape ((-jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Miembro de la Orden Draconiana
PS: Si alguien quiere hablar conmigo, pueden agregarme al msn o mandarme un correo a: ó a ... contestaré con mucho gusto... (((ojj LA NUEVA DIRECCIÓN!!! :
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¸.o´¸.oo-"
AFTER FOREVER
