Pequeña estrellita.

.

Bella POV

Moscú, 13 de Junio de 2013. American Medical Center.

-Señora Swan – escuché que murmuraban y con bastante cansancio abrí los ojos para encontrarme con la luz del día entrando por la ventana. A mi lado estaba Anne, la enfermera que había estado acompañándome las últimas semanas – Es hora de levantarse, el bebé pronto lo hará y debe estar preparada – asentí en su dirección y me senté mejor en el sillón.

Me encontraba en un sillón de piel de color blanco, justo al lado de la incubadora donde se encontraba Anthony. Podía notar que había bastante movimiento a mí alrededor así que decidí que me levantaría ya además de lo que había dicho la enfermera.

Me puse de pie con bastante cuidado, reajustando la faja que me había puesto para la prevención de un enorme estomago después de la cesaría, y caminé hacia el baño que estaba en el mismo piso. Mis pantuflas estaban bastante suavecitas que me hacían querer frotar mis pies en ellas una y otra vez, pero si lo hacía probablemente me quedaría dormida y eso no era nada bueno. Una vez que estuve en el baño lavé mi cara y cepillé mi cabello, también reajusté mi ropa y volví hacia la habitación.

No estaba permitido el que me quedara las noches en los hospitales y menos en la sala de las incubadoras… pero me había negado por completo al dejar a mi hijo allí solo.

Ya había pasado un mes desde que él y Elizabeth habían nacido y había sido un completo reto porque tenía que llevar a Elizabeth a casa para que se acostumbrara y tenía que venir a ver a Anthony aquí y alimentarle y estar cuidando de él.

Mi pequeño angelito ya llevaba un mes en esa enorme incubadora. Al menos ya no tenía el tubo en la garganta para que fuera alimentado. Ahora tenía permitido sacarle de allí para darle de comer.

Él tenía unos preciosos ojos verdes enmarcados por unas largas pestañas y su cabello también era rubio como si hermana; su pequeña naricita era respingona igual a la mía pero todo lo demás… era como su padre. La viva imagen de Edward cuando era pequeñito. Lo sabía porque muchas veces había ido a la casa de Esme y me había mostrado las fotos, eran iguales y eso no me facilitaba mucho las cosas.

La primera vez que Mark había visto a Elizabeth quedó fascinado, y nunca dejaba de mencionar que sus ojos eran iguales a los míos, todo el tiempo quería darle de comer y cargarla y arrullarla hasta que se durmiera. Y por suerte el hecho de que tuviera dos hermanos no le afectó, sino al contrario, eso le emocionó diciendo que tendría un hermanito también para cuidar de "Lizzy" cuando ella estuviera grande.

Mark había visto a Anthony por primera vez hacía apenas dos semanas. No estaba permitido sacar a Anthony de su habitación y por supuesto que tampoco dejaban entrar a Mark hasta que finalmente Anne lo solicitó y le dejaron verle pero solo lo había visto esa vez y ya no más.

Si Anthony seguía con sus avances probablemente saldríamos de allí en una semana. Él había subido su peso a los tres kilos en un mes, lo cual decía que había subido dos kilos y eso estaba bien según el doctor, debía subir otro más al menos para que le dejaran ir a casa.

Elizabeth estaba pasando la noche en casa con Aidan. Uff… estaba bastante preocupada por mi bebé y no era que dudaba de los cuidados de Aidan… bueno… solo un poco, pero es que ¿Quién no dudaría de los cuidados de un hombre que no tenían experiencia? Y yo era una madre primeriza así que mis nervios estaban en punta. Gracias al cielo a las diez de la mañana me la traerían que era la hora de visita.

Justo cuando entré a la habitación Anthony comenzó a moverse, inquieto. Tomé eso como una señal y le hablé a la enfermera que llegó de manera rápida hasta a mí y después de mover algunos cables lo sacó de la incubadora y me lo colocó en los brazos.

Me había acostumbrado a tenerlo en mis brazos pero seguía sintiendo aquellas cosquillas en mi estómago cuando sentía su piel suavecita, llevaba puesta la ropa que le había comprado el primer día que fui a la casa y teve que ir por comida para Mark.

-Hola, bebé – le dije con voz suave y él abrió los ojos en grande al escucharme, sus enormes ojos verdes se movieron al escuchar la voz tratando de orientarse pero eso era imposible debido a su edad – Buenos días, cada vez falta poco para que vayamos a casa con tus hermanos – besé suavemente su frente y después me dediqué a darle de comer.

Mientras amamantaba a mi hijo pude ver que nunca había cerrados los ojos, su respiración estaba un poco más calmada que hacía unas semanas pero seguía teniendo unos cables conectados a una máquina. Tenía un gorrito de color azul y en su mano estaba una extraña pulsera de plástico con su nombre, numero de incubadora y fecha de nacimiento.

Pasaron al menos diez minutos hasta que estuvo satisfecho. Movía su brazo derecho arriba y abajo y yo capturé su mano entre mi dedo pulgar en índice, como acto de reflejo y al igual que su hermana, envolvió mi dedo con su pequeña manita. Ese pequeño gesto siempre hacia que me volviera loca de la facilidad. Mi bebé me reconocía.

Treinta minutos más tarde le devolví a la incubadora ya que tanto aire le iba a hacer daño y lo que menos quería era que se enfermara de gripa o fiebre.

Faltaba una hora para que Mark y Aidan llegaran con Elizabeth. Oh mi bebé… le había dejado en la noche con esos dos hombres y era tan pequeñita, tal vez debía pedir que le dejaran un espacio en el cunero mientras me mantenía en este lugar, no podía soportar dejarla con Aidan.

Aidan había llegado a la mañana siguiente al hospital justo en la hora de visita con Mark. Él supo de inmediato que habían sido dos niños gracias a las enfermeras. Estaba tan impresionado como yo cuando se enteró de que habían sido dos niños y cuando le conté la situación en la que Anthony se encontraba se ofreció a cuidar a Mark todos los días.

Mark era… otro cuento. El niño había armado bastantes berrinches cuando llegaba la hora de que se fueran a casa. Me sostenía de una pierna y se rehusaba a dejarme mientras su rostro era bañado en sus propias lágrimas. Me partía el alma verle ir así de destrozado pero no podía seguir de esa manera y tampoco es que le dejaran estar allí conmigo todo el tiempo.

Cuando me aseguré de que Anthony se había quedado dormido decidí bajar a recibir a los otros chicos.

-¡Mami! –gritó Mark mientras corría por el pasillo del hospital. Le frené antes de que chocara con mi cuerpo y después lo abracé – Hola mami, ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Dónde está Tony? ¿Podré verlo pronto? ¿Ya está más grande? ¿Sabes que Elizabeth hizo popo tres veces en la noche? Por suerte no lloro mucho…

-Hey, Hey, Hey, para un momento, chico – le dije y coloqué mi mano en su boca – no soy capaz de procesar tantas preguntas – le sonreí y después miré a Aidan que venía con Elizabeth en el porta-bebé – Estoy bien – le dije a Mark – me siento mucho mejor, tu hermanito ha crecido, sí y en unos días podremos llevarle a casa.

Me acerqué hacia Aidan aun con Mark abrazado a mi pierna.

-Gracias por cuidarla – le dije con sinceridad le abracé en modo de saludo y cargué a mi bebé que estaba despierta y bastante abrigada. Aidan se había sacado un diez al momento de abrigarla y colocarle bien el pañal – ¿Cómo se portó en la noche?

Aidan me miró por unos momentos fingiendo terror.

-Esa niña come bastante – me dijo pero después sonrió en grande – no es tan llorona como dice Mark. Durmió casi toda la noche… ¿Qué tal está Anthony?

Abracé a mi bebé y acaricié su mejilla con mi dedo sin apartar la vista de ella.

-Él está perfectamente bien, ha mejorado bastante y en una semana podremos llevarle a casa – besé al frente de mi hija – Pronto estarán los dos juntos en casa, mi amor.

-¡Mamá! – me llamó Mark y le miré.

-¿Si, mi vida? – Él sonrió al ver que había conseguido mi atención.

-¡Tengo que contarte muchas cosas que me han pasado en la escuela!

Aidan comenzó a reír y Mark le envió una mirada de furia.

-Al pequeño renacuajo lo están tomando como besador, en esta semana ya han sido tres niñas y dos de ellas de un año mayor que él – dijo mi amigo con diversión. No pude evitarlo y también sonreí, después me senté en la banca que estaba allí. Habíamos caminado a una especie de sala privada.

-¿Eso es cierto, Mark? – él se sonrojó y asintió – pues tienes que contarme cómo está eso de que eres besador, creí que hayas dicho que las niñas te daban asco.

-Mamá… -comenzó a renegar – eso fue cuando estaba pequeño – rodé los ojos principalmente porque había mencionado eso hacía dos meses cuando Emma le beso por primera vez. Me acomodé mejor para alimentar a Elizabeth y volvi mi vista a Mark que miraba con interés a su hermana.

-Así que… cuéntame sobre eso y sobre lo que has aprendido – le dije realmente interesada en lo que él me diría.

.

4 meses después… Octubre, 2, 2013.

.

-¡Yo quiero darle el biberón! – escuché el grito de Mark en la sala, donde se encontraban los gemelos y Aidan. Supe que Aidan comenzaría a darle pelea - ¡No! Tú ya se lo diste a Lizzy ¡Yo quiero dárselo a Tony!

Rodé los ojos mientras terminaba de preparar la comida. Definitivamente esta era una casa de locos a estas horas del día y más aún cuando Mark tenía hambre.

-¡Mamá! - Volvió a gritar mi hijo de nueve años. Respondí con un "¿Qué?" lo suficientemente alto para que me escuchara – Aidan no quiere que le dé el biberón a Tony.

Suspiré.

-Aidan, deja que Mark le dé el biberón a Tony – le dije con voz cansada, después se escuchó la risa de mi amigo y un grito de satisfacción por parte de Mark.

Era rara la vez que le daban a Anthony el biberón, pero eso era en caso de emergencia cuando yo me encontraba cocinando o mirando algunas cosas del trabajo o estábamos en un lugar público. Por lo general él seguía tomando leche materna y según su pediatra eso estaba bastante bien ya que en si los dejan de necesitar la leche de la madre a los dos años. Por el contrario, Elizabeth había decidido que ya no quería más la "teta" como la llamaba Mark; ella prefería el biberón.

Y por supuesto que mis mellizos eran polos opuestos, Elizabeth era una niña quieta, tranquila y se levantaba en la noche una vez para que cambiara sus pañales o le diera el biberón. Ella estaba acostumbrada a quedarse dormida con mucho ruido a su alrededor y le llamaba mucho la atención las cosas que brillaban como mis pendientes o collares que utilizaba de vez en cuando, también le encantaban los espejos falsos que venían en sus juguetes. De inmediato supe que ella sería una niña realmente vanidosa. Ella amaba que le hablara hasta quedarse dormida.

Por otro lado, Anthony era bastante inquieto, por fin había logrado estar en su peso normal, no sin antes pasar noches en las que no podía pegar ojo por estarle viendo todo el tiempo. Ellos habían soltado sus carcajadas cuando cumplieron los tres meses y él nunca paraba de reír y más cuando veía a su hermano ponerse muy cerca de él. En las noches era un martirio, él era el culpable de las feas ojeras que cargaba, se levantaba al menos cuatro veces cada noche para que pudiera comer, así que simplemente lo acercaba a mí y mientras se alimentaba me quedaba dormida. Había días en los que Mark me encontraba sin camiseta o sostén en la cama porque… bueno… era bastante incomodo estar todo el tiempo quitando y poniendo ropa. Yo había perdido por completo la vergüenza frente a mi hijo mayor y a él parecía no importarle.

A Anthony le gustaban más los muñecos o juegues que contenían sonidos, él podía pasar todo el tiempo escuchando música con una sonrisa en su pequeño rostro de bebé. Aún estaban demasiado pequeños pero se estaban desarrollando de manera rápida. Él solo se quedaba dormido mientras comía o le cantaba, él se quedaba en silencio cuando le cantaba bajito al oído.

Uno de los malos hábitos que toda la familia había requerido (Woody también estaba involucrado en eso), además de estar casi semidesnudos por la casa, era que todos dormían en la cama de mamá.

Tuve que colocar un barandal en el lado izquierdo de la cama para que alguno de los bebes no se cayera, normalmente era Elizabeth quien dormía allí, rodeada de tres almohadas para que no se moviera, estaba seguida de Anthony que prácticamente dormía pegado a mi pecho y a mi lado derecho estaba Mark, abrazado todo el tiempo de mi brazo.

Todas las noches dormía a Mark en su cuarto, esperaba a que se quedara dormido mientras él me contaba todo lo que le había sucedido en la escuela pero a media noche iba a abordarme en la cama diciendo "es la última noche".

Era un mal hábito, bastante malo, cuando estén grandes me lo lamentaría, lo sabía pero… yo era débil. Los mellizos casi no dormían en sus cunas y tenían un cuarto bellísimo. Era prácticamente dinero tirado a la basura.

-¡Chicos, la comida está lista! – grité para que me escucharan al otro lado de la habitación.

De inmediato se escucharon pasos apresurados, como si estuvieran corriendo y en pocos segundos me encontré con una cabeza con cabello naranja sentado en el taburete frente a la barra de la cocina.

-¿Dónde están tus pantalones, Mark? – Estaba a punto de responder – no, está bien, no me digas – él me dedicó una bella sonrisa donde le hacían falta dos dientes. Le entregué su plato y comenzó a devorar todo.

Al ver que Aidan no aparecía caminé hacia la sala de estar. Allí me encontré con mi amigo tirado en el piso, apoyado en los codos y mirando a los niños que se encontraban casi en la misma posición que él.

-Ya te he dicho que es muy pronto para que gateen, los bebés comienzan a gatear alrededor de los siete meses pero depende de cada uno – me acerqué a ellos y le di una suave patada en su costado – La comida está servida.

Me agaché y cargué a Elizabeth, fui a la cocina y la senté en un suave sillón para ellos que estaba en el piso. Volví por Anthony e hice lo mismo. Besé cada una de sus frentes y le coloqué el chupón a cada uno.

-Sigo pensando que ya deberían de gatear – dijo Aidan mientras se sentaba en una silla, frente a su plato de comida.

Mark y yo rodamos los ojos al mismo tiempo.

-Aun no pueden gatear – le dijo mi hijo – Ni siquiera pueden sostener su cuerpo por si solos durante mucho tiempo –tomé su pato y lo puse junto al de Aidan, él de inmediato se bajó del taburete y se sentó en una silla junto a mi amigo y a mí.

-Además, algunos bebés no gatean simplemente se ponen a caminar y ya. Tal vez sea el caso de ellos – le dije. Regresé a ver a los mellizos y ellos estaban demasiados entretenidos con los juguetes que colgaban sobre ellos intentando alcanzarlos.

Mark agitó mi brazo para que le prestara atención de nuevo a lo que estaba diciendo.

-Mamá, hazme caso – parpadee un par de veces y volví la vista a Mark que me miraba ceñudo.

-Lo siento, mi vida ¿Qué me decías?

-El colegio está organizando un campamento y me preguntaba si me dejarías ir, no creo que te importe, podrías pasar más tiempo con Tony y Lizzy.

Mark se había puesto celoso con la llegada de sus hermanos y eso no era algo que pudiera evitar. Pero él se había puesto completamente celoso cuando llegaron a casa y vio que la mayoría de mi atención estaba en ellos, pero era inevitable que yo no pusiera la atención en los mellizos. La edad en la que estaban era una de las que debía ponerles más atención, en especial porque podía rodarse en la cama y llevarse cosas a la boca.

Por cualquier cosa Mark me llamaba "mami" o "mamá". Después de cada oración dicha hacia mi decía mamá, y todo el tiempo estaba peleando con Aidan diciendo que yo era suya. Él había comenzado a dibujar bastante, muchos dibujos en diferentes escenarios donde estábamos él y yo, había al menos tres o cuatro donde estábamos todos, hasta Woody.

Así que para que no siguiera sintiéndose así, yo seguía enmarcando sus dibujos y los ponía alrededor de mi oficina o en la casa. Además de que todo el tiempo estaba tomando fotografías y las colocaba en la casa.

Había una pared enorme donde estaba la mitad de la cara de Mark haciendo una expresión de asombro, esa estaba en blanco y negro y se podían ver sus preciosos ojos claros.

Él debía saber que era una persona importante para mí y todos los días se lo decía. Todos los días me controlaba diciéndome algo o haciendo algo; cada vez que le regañaba al final del día seguía siendo mi persona favorita.

-¿Y entonces, que dices? – Mark me volvió a mi realidad mientras llevaba otro bocado a mi boca.

-Pues… tengo que hablarlo con tu profesora – le miré fijamente haciéndole saber que en cuanto antes eso iba a pasar – Y debes saber que te voy a extrañar durante toda esa semana, me voy a aburrir bastante.

De pronto su sonrisa se borró y sus hombros cayeron.

-Prometo llamarte todas las noches y cada vez que me despierte – yo le sonreí.

-Estoy segura de que será así. Yo hablaré con tu profesora pero desde ahora tienes mi permiso solo que – le detuve antes de que comenzara a gritar – debes seguir todas las reglas de la casa.

-¡Pero no me gusta lavar los platos! – renegó con un falso lloriqueo.

-Es por eso que Aidan te va a ayudar todos los días a lavarlos – le eché un vistazo a mi amigo que tenía una mueca divertida en el rostro. Después se encogió de hombros, aceptando el reto – Mark, debes hacer tu tarea para que la revise – me puse de pie y llevé los platos sucios al fregadero.

La tarde había pasado sin alguna otra complicación. Aidan, después de lavar los platos sucios, dijo que tenía que irse a su casa a terminar algunos trabajos que tenía pendientes y no se pudo ir sin antes molestar a Mark diciéndole que pronto vendría y él tenía que contarle acerca de su nueva novia. No pregunté sobre eso aunque me moría de ganas por saberlo.

-Mark, ¿puedes recoger todos los juguetes de la sala, por favor? – Escuché un gruñido de su parte – voy a bañar a tus hermanos y después vendré a ver tu tarea.

-¡Sí, mamá!

Coloqué a Elizabeth y a Anthony en casa una de sus sillas de plástico en la bañera para poder bañarlos. Por algún extraño motivo a los dos les encantaba bañarse y cuando estaban más pequeños nunca me dieron ese problema de llorar durante todo el baño.

Después de bañarlos les vestí y los coloqué en la cama cada uno. Había aprendido a eso de darle estimulación a su cuerpo así que después de cada baño y cuando se despertaban me dedicaba a pasar una pequeña toalla por toda su espalda, acariciaba sus piernas y sus brazos con el mismo objeto y después comenzaba a jugar con ellos para que fortalecieran sus espaldas.

Una vez que se quedaron dormidos disponía al menos de dos horas para pasarla con Mark.

-Hijo, ¿ya has terminado de hacer lo que te dije? – hablé lo suficientemente alto para que me escuchara mientras bajaba de las escaleras.

Mark apareció frente a mí, solo en calzoncillos y mirándose muy atentamente al espejo.

-Mira, mamá, me está creciendo este diente – señalo su boca y me acerqué a él.

-Pues ya era hora de que eso pasara, creí que te quedarías sin dientes el resto de tu vida – él alzó los brazos hacia a mí y yo le miré con pánico, aun así me agaché y lo cargué - ¿Recogiste los juguetes? – Asintió- ¿Y la tarea?

-Sobre eso… me están enseñando las multiplicaciones y divisiones y lo logro entenderlas muy bien –arrugó la nariz - ¿me ayudas con eso? Ya terminé mi resumen.

-Claro que te ayudaré – lo senté en la silla al frente donde estaban sus cosas de la escuela y me senté a su lado, colocando el pequeño radio para estar atenta a lo que pasaba en la habitación de los mellizos.

-Debo multiplicar esta cantidad, por esta de aquí –señaló en su cuaderno- Pero la cifra de abajo no es la precisa para la comprobación – infló sus mejillas y me miró pidiendo ayuda.

Después de pasar media hora terminando la tarea, él decidió que veríamos su programa favorito en la tele. Así que ahora nos encontrábamos en el enorme sillón, Mark estaba encima de mí vistiendo tan solo sus boxers de Batman.

Cuando los mellizos despertaron decidimos salir al jardín a jugar un poco con Woody. Ese día por suerte Mark no había tenía actividad extracurricular por lo cual se la paso en casa después de la escuela.

-Y entonces la mamá estrella le dijo a su hijo: "No importa donde estés tu siempre serás mi pequeña estrellita" – terminé de contar el cuento y seguí acariciando la espalda de Mark mientras este miraba el libro que tenía en mi regazo.

Nos encontrábamos en su habitación, él ya estaba más que listo para dormirse y los mellizos estaban a punto de caer rendidos también.

-¿Mamá? – murmuró Mark muy bajito.

-Dime, mi amor.

-¿Yo puedo ser tu pequeña estrellita? – le miré a los ojos y esa mirada me llenó de un extraño sentimiento. Besé suavemente su cabeza.

-Tu siempre has sido mi pequeña estrellita – le dije con un nudo en la garganta. No me podía poner a llorar de la emoción ahora mismo.

-¿Aunque no haya estado contigo en tu panza como Tony y Lizzy?

Ahora entendía. El pequeño niño de nueve años siempre había sido demasiado demostrativo con sus sentimientos, bastante demostrativo podría decirse pero desde que habían llegado sus hermanos había cambiado. Sabía que esto me lo diría alguna vez.

-Siempre lo serás aunque no hayas estado en mi panza. Siempre vas a ser mi hijo, para toda la vida, ¿está bien? – Él asintió y me dio una leve sonrisa – nunca nos vamos a separar… a menos hasta que empieces a querer salir con tu novia – un sonrojo apareció en sus mejillas.

-Ni cuando esté con mi novia te voy a dejar – me abrazó con fuerza.

-Eso espero – le devolví el abrazo – ahora debes dormir porque mañana temprano hablaré con tu maestra para que vayas al campamento.

De inmediato se acomodó entre las sabanas. Me estiré y le di un beso.

-Buenas noches mamá.

-Buenas noches pequeña estrellita – me sonrió y no pude evitar corresponderle. Apagué la luz y salí de allí dejando la puerta entreabierta.


No ha pasado tanto tiempo desde que publiqué el capítulo anterior pero como este ya lo tenía escrito aquí está. Muchas en FB sabían que subiría hoy (:

¿Qué les ha parecido el capítulo? Los bebés ya estan grandes y preciosos, ¿qué puedo decir? Amo a los bebés y mas si son creación de Edward y Bella :3 En fin... El otro capítulo aún no lo termino, ya quedé a la mitad y no tengo tanta imaginación :s Espero tenerlo este fin de semana.

Muchas gracias a: yolabertay, FlorVillu, Lucero Mendozaa, didywf, anaprinces25, catitacullen, Malingrez, La enana del mal (y sus posdatas originales), Melania, gery02, lOrEn cUllEn, marah2221, csuhayl, Fle-ARG, alimago, katty, Samantha, Sofi, Lullaby Stew Pattz, Lulu, Suiza19, AideNuno, DANIELADRIAN, musegirl17, sifueratuya Y a Shei Heredia! Que me dice que no me olvide de ella ;)

Y a todos los alertas y favoritos. También gracias a mis nuevas lectoras.

Gracias a los que me publican en sus paginas de Facebook :)

Para las que quieran unirse al grupo de FB aquí está: groups/ 489007794454955/

Cuando decía que falta mucho para que Edward se enterara de sus hijos no me refería a muchos capítulos, sino que a mucho tiempo -.- Jajaa, en fin.. es todo.

Gracias por leerme (:

¿Reviews?