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El sonido del crista y los cubiertos era lo único que se escuchaba esa noche en el pequeño lugar donde se encontraban. Brennan miraba como sus lágrimas se perdían en la blancura del pañuelo de Booth en su mano.
Había pasado mucho tiempo desde que había contado todo aquello. Y jamás pensó que seria a él, a Booth quien le contara.
Seeley estaba completamente mudo. Todo ese tiempo había pensado lo peor de ella. Se la había imaginado muchas veces en un lugar alejado, disfrutando de su vida y hasta riéndose de él. Pero, en cambio, frente a él se encontraba aquella chica que alguna vez le había hecho contener la respiración con el más mínimo de sus roses, convertida en una mujer, una hermosa y dolida mujer.
-Bren….- aquella palabra había salido casi involuntaria de sus labios, y por un momento ambos se trasportaron a aquellas tardes bajo los árboles en el campus del instituto- de verdad lo siento…. si esto es difícil para ti, podemos hablar en otro momento…
Pero se quedo en silencio cuando, ella aun con su cabeza gacha negó con la cabeza.
-Es… esto es algo que tengo que hacer Booth, esto es lo que siempre he querido.
Sin entender del todo su respuesta, le fue inútil no preguntar:
-¿Por qué?
Ella sonrió de medio lado, irónica.
-¿En serio me estas preguntando eso?- y de nuevo, sus ojos llorosos se encontraban nuevamente con los suyos,- Booth… no sé tú, pero…. para mi fuiste lo único bueno, después de Carly, que me paso en esos años…. fuiste mi único y verdadero amigo y…- Brennan contuvo sus palabras, pensando que era mejor dejarlas hay- todos estos años he soñado con decirte que no fui una ingrata, que no me desvanecí por que haya querido… pedirte perdón si llegaste a lamentar mi partida, a… extrañarme, no lo sé.
Ahora, era él el que reía irónico. Booth sacudió su cabeza y se alejo de ella, dejando que su espalda chocara contra el respaldo de su silla, ante la mirada sorprendida de Brennan.
-De eso…- y extendiendo su mano, la coloco sobre los billetes de autobús- no te quepa la menor duda Temperance, aun sabiendo lo que te dije la última vez que nos vimos… no te atrevas a dudarlo.
-Booth, yo…
-No estamos hablando de mi,- la corto él con un ademan- ya te contare yo después, pero ahora, quedamos en que encontraste a tu abuelo y tía, que por cierto, podría pasar por tu hermana mayor.
Una leve risa lleno el espacio entre los dos. Y él, sintió como algo dentro de él saltaba de emoción, sin poder evitar sonreír.
-Anda, sigue,- la animo él.
Brennan asintió, y su semblante se torno serio de nuevo.
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Todavía recuerdo ese incomodo viaje en el auto de mi abuelo. Rose iba manejando y mi abuelo Abraham estaba a su lado y yo sola en los asientos traseros. Rose no hacía nada más que mirarme por el espejo retrovisor.
Me llevaron a comer en un restaurante acogedor al lado del hotel donde se hospedaban. Lo primero que hicieron fue explicarme porque no sabía yo que tenía un abuelo y como me encontraron. Al parecer, mi padre se fue de casa muy joven, siguiendo a mi mamá… mi abuelo me explico que antes era un hombre rígido y clasista, y le había ofendido muchísimo que su primogénito se fuera detrás de las faldas de una mujer muy corriente. Cuando dijo eso, estuve muy tentada a tirarle en la cara el jugo que tenía en la mano, pero él noto como se había tensionado mi mano y no demoro en disculparse.
MI padre y mi abuelo pasaron mucho tiempo en el que no se vieron. Él estuvo enfermo y ni así se había aparecido mi padre. Afortunadamente se recupero un poco de su cáncer y al haber estado tan cerca de la muerte, le hizo pensar en su hijo y en que no quería llegar a morir sin haberlo visto una vez más, sin saber que había sido de él. Después de mucho buscarlo, se encontró con la verdad, una que a mí me costó mucho aceptar: mis padres, a los que yo idolatraba como cualquier otra niña, tenían negocios fuera de lo común, dejaban a Russ con amigos y salían a asaltar bancos.
Esa verdad fue horrible. Les grite como nunca le había gritado a nadie en mi vida. Paso media hora en la que le pedí que se callara y mejor me dejara comer en paz y ya después decidiría si quería seguir escuchándolo. Pero ya había plantado la semilla, y deje que siguiera hablando. Lo más triste fue ver la evidencia que tenia. Era cierto Booth…. mis padres no eran nada de lo que yo creía. Ni mi mamá era bibliotecaria ni mi papá era profesor de ciencias. Todo era una fachada.
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Booth se quedo sorprendido. No podía creer lo que escuchaba. Todo aquello parecía un mal cuento de acción.
-Lo siento.
Fue lo único que atino a decir. Ella asintió, seco sus lagrimas y tras un suspiro continuo.
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Fue horrible pero era todo cierto. Llore solo un poco en esa mesa de restaurante, pero nada más, tan solo unas lágrimas. Ya me habían defraudado y mentido cuando me abandonaron… supongo que una mentira más de ellos no era suficiente para derribarme. Así que eso fue lo que paso, me entere de la verdad de mis padres y de la historia que había rodeado a los parientes que nunca conocí.
Mi abuelo se dio cuenta de la verdad y de que ya era abuelo porque en ese momento solo estaba Russ; y con más esfuerzo, busco a mi padre hasta que lo encontró. Llego como si nada y toco a su puerta. Le tomo tres años dar con ellos, y no le sorprendió que fuera mi madre la que abriera la puerta con Russ detrás de sus faldas y una pequeña barriga en cinta.
La reunión no fue nada placentera. Mi abuelo estaba indignado por saber lo que hacían. Culpaba a mi madre de haberlo arrastrado al mal camino y no recuerdo cuantas cosas más. Mi padre lo hecho de la casa y antes de que mi abuelo subiera a su auto dijo las palabras que hicieron que me encontrara años después:
-¡Jamásquise esto para ti Max! ¿En qué te has convertido?
-Papá, mejor vete. Esta Es mi vida y… lamento que no haya sido el hijo que esperaste que fuera.
-Siempre fuste el hijo que quise Maxi. Pero por el amor de Dios, piensa en tu vida… piensa en la vida de ese chiquito y del que supongo viene en camino. ¡Lo que hacéis no está bien!
-Papá, vete…. esto no le hace bien a Crityne.
-Me largo hijo… pero si alguna vez entras en razón, puedes venir conmigo… todos pueden. Les tenderé la mano.
-Jamás has querido a mi esposa papá.
-Lo haré por los niños, después de todo son tus hijos… son mi sangre también.
Mi mamá escucho todo desde la puerta. Mi abuelo no sabe que paso con ellos. Solo que unos cuantos años después recibió a Russ aquí, en los Angeles. Mi mamá le dio una carta con su nombre para que lo buscara. Mi abuelo me conto que Russ lo busco seis meses después de que me dejara sola. El único contacto que tuvo con su nieto fue darle una bofetada por haberme dejado. Pero a Russ no le importo y se marcho, pidiéndolo que si podía hacer algo por mi lo hiciera, que él no era capaz de hacerse cargo de su hermanita…
Pero bueno, eso ya paso, y mi abuelo y mi tía pusieron lo mejor de sí para encontrarme, hasta que finalmente, el sistema considero las pruebas y pudieron dar conmigo.
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-Cada vez que pienso en eso Booth….- recapacito Brennan, volviendo a mira a través de la ventana- odie a mi hermano por haberme dejado, pero al mismo tiempo, hoy, al ver lo que tengo, me duele el orgullo tener que darle las gracia por haber buscado amia burlo. Tal vez, si no lo hubiera hecho, me hubiera sumido en la tristeza por haber perdido a Carly y nunca hubiera tenido los medios para buscar; o tal vez hubiera terminado como cualquiera de esas chicas en la casa de paso. Supongo que unas por otras.
-Las familias no son perfectas Brennan.
-Ya…- sin que se diera cuenta, sus lagrimas habían vuelto a brotar- pues a mí me toco una en la que me abandonaron sin decir una palabra. Me dejaron sola Booth… después de todo, mi vida con ellos era una mentira.
Booth tomo su mano en un gesto tierno e inesperado. Ella volvió a mirarle y por un instante todo volvió a ser como era hacia ocho años.
-Lo que dices es verdad Bren, unas por otras. Pero eso fue algo que siempre admire de ti; eras fuerte a pesar de todo lo que habías vivido, y veo que con los años, sigues siéndolo, sigues siendo esa mujer fuerte y dulce de la que me…. siento feliz de conocer.
Booth rogo a todos los cielos que ella no hubiera notado el rotundo cambio que habían dado sus palabras.
Ella le sonrió y sin que él se lo esperara, levanto sus manos aun unidas y deposito un suave beso en su mano.
-Sigues siendo tal cual como te conocí Booth…. gracias.
-Bueno…- tragando con dificultad, con mucho pesar soltó sus manos- si estás bien, puedes seguir contándome.
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Estuvimos en D.C un tiempo, pues yo me oponía a irme y dejar a Carly, aunque ellos no sabían eso. Lo bueno fue que no hice nada estúpido que levantara sospechas de los trabajadores sociales, así que nunca me pudieron conectar con su desaparición. La buscaba en los comedores comunitarios, pero fue cunad me di cuenta que tal vez no estábamos en la misma ciudad, tal vez, ni en el mismo estado.
Pero sin que yo se lo pidiera, mi abuelo me ayudo. Al parecer, siempre me habían seguido sin que yo me diera cuenta, y tanto él como mi tía Rose estaban cansados de perseguirme por toda la ciudad. Un día llego de la nada y me dijo:
"-Jovencita, ya no estoy tan joven como para perseguirte por todos lados…. si me dices que buscas, tal vez pueda ayudarte."
No sé porque lo hice, pero le conté.
Mi abuelo cavilo todo y me dijo que teníamos a nuestro favor que nadie me había visto tratando de dar con ella, pero que teníamos en contra que no puedes simplemente entrar por las puertas del sistema preguntando por una menor de edad con la cual no tienes parentesco.
Mi abuelo me prometió que pondría a su mejor gente a trabajar para dar con ella, pero solo si y accedía a irme con ellos y permitirle darme un futuro. Para mí fue grandioso. Me estaba dando la oportunidad de hacer algo que amaba: estudiar. Para él fue una sorpresa y una alegría darse cuenta que no era ninguna holgazana y que amaba aprender. Así que me cogió cariño, vinimos a vivir aquí y mantuvo su palabra de buscar a Carly e idear un plan para que pudiéramos estar juntas.
Y lo logro, la encontró. Carly estaba en una casa de acogida en Nueva York. No sabes la alegría que me dio. Después de tres meses de búsqueda, vi unas fotografías de ella sentada en un parque mientras la mujer que la cuidaba, vigilaba a un niño de su misma edad y a otra chiquilla. Me rompió el corazón verla de esa forma, y ahí fue cuando mi abuelo tomo más en serio el asunto. Rose y él vieron todos los medios para que Carly estuviera con nosotros de forma legal, pero aparentemente, Carly tenía mucho familiares aun a los que se les podía ofrecer la custodia. Los investigamos uno por uno, y el último resultaba ser peor que el anterior. Todo aquello lo hicimos sin correr riesgos, con identidades falsas para que en caso tal de que tuviéramos que tomar otro camino, no fuéramos sospechosos.
Pero al final estábamos entre dos caminos, uno era dejar ir a Carly con cualquiera de esos "familiares" en tercer y cuarto grado que dejaban mucho que desear, que no serian capaces de darle un buen futuro; o tomarla y hacer unas cuantas trampas legales. Lastimosamente no nos quedo de otra que el segundo camino.
Viaje a Nueva York con Rose bajo unas identidades falsas para que no pudieran conectarnos a la desaparición de Carly. Fue espantosamente torturante vigilarla, conocer cuál era su nueva rutina y tenerla muchas veces tan cerca y no poder abrazarla. No te imaginas Booth… mi chiquita se veía muy triste. Pero al fin todo dio resultado y lo planeamos. Un día de invierno, cuando todo estaba nublado y la gente está metida en su casa, la mujer que la tenía solía mandar a la tienda, al otro lado de la manzana por víveres todos los jueves. Carly solía salir de la casa a paso lento hasta pasar por la entrada de un callejón, en una calle en la que no había cámaras, era perfecto.
La esperamos pegadas a la pared con el motor de un pequeño auto encendido. Empecé a escuchar sus pequeños pasos en la nieve, y cuando paso por la entrada del callejón, me quede paralizada al verle tan solo la espalda enfundada en una gruesa chaqueta. Ella casi sigue de largo de no ser por Rose, que reacciono y ella sola la tomo, le tapo la boca y la metió a la penumbra de ese callejón. Quede orgullosa de ver como se defendía. Rose hizo mucho esfuerzo en mantenerla callada a pesar de los golpes que Carly le daba, hasta que me pego un grito para que le diera una mano.
Me agache, tome su rostro y ella reconoció mi vos. En un instante dejo de forcejear. Me arrodille en la nieve sin importarme lo mojada que estaba y la abrace… y ella me abrazo. Le explique que si quería venir conmigo, era en ese momento y me disculpe por la forma en que la habíamos abordado. Ella no dejaba de llorar y decir que sí, que nos fuéramos de una buenas vez. Le importo un bledo mi disculpa. Y ahí empezó todo. Le pintamos su cabello rubio de negro, le pusimos lentes, le tomamos una foto y salió de Nueva York ese mismo día de mano de mi tía Rose que, según los papeles, era su mamá; yo viaje en el mismo vuelo a unos asientos detrás de ellas sin dejar de mirarla.
Llegamos aquí y fue cuando realmente empezaba la parte difícil. ¿Como haríamos para que ella y yo estuviéramos en el mismo lugar, sin levantar sospechas a las autoridades de que ella no era Carly?
Lo primero que hicimos fue mantener las identidades falsas de Rose y de Carly. No te diré mucho, tan solo que mi abuelo tiene muy buenos amigos donde hay que tenerlos para que esas identidades tuvieran todo lo que debían para ser legales. Te hablo de un pasado, una familia, una identidad…. todo.
Así que legalmente, Rose mando a su "hija" a un internado en Londres. Fue difícil decirle a Carly que nos habíamos reunido para que terminara mandándola lejos, pero ella entendió que era mientras las cosas se calmaban. Y efectivamente, la policía vino a mí para saber si tenía algo que ver con su desaparición. Fueron crueles las palabras que dije, pues pretendí no mostrar interés, tan solo una leve preocupación por la niña que había compartido la casa de acogida conmigo. Me atacaron diciendo que éramos unidas, no era mentira, pero interprete un buen papel, y les dije que había hecho eso porque le tenía lastima, que era solo una mocosa y le hacía creer que la quería porque me jartaba que no dejara de llorar en las noches, que no había forma de que quisiera pasar un día a su lado "¿Para qué me voy yo a llevar un mocosa a mi nieva vida? No sea ridículo".
Me creyeron, y el caso se enfrió. Carly duro siete meses en Londres. Nos comunicábamos en salas de internet, hacíamos de todo para no dejar huellas; fue claro ver de dónde mi padre había sacado el don. Y en esos meses… en el segundo mes de esos siete meses, mi abuelo y yo empezamos a planear la parte de esta historia de la que menos estoy orgullosa.
Ray.
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Continuara…
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Bueno, espero que les haya gustado.
¡COMENTEN!
:D
EBBY
