El Drama De Hinata
Se conocían desde niños. ¿Porque ahora que eran adultos Hinata despreciaba a Sasuke?
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Disclaimer: Los Personajes Que Aparecerán A Continuación Pertenecen Totalmente A M.K.
Capítulo 29:
Las cosas aveces no salían como uno siempre las imagina, las personas en sí sabían como complicarse la vida, de esa manera ocasionaban los problemas. Y por eso se volvían supersticiosos con ciertos mitos que viéndolo desde el punto realista no tiene tan buena base que digamos. Eso era lo que le pasaba a Karin Uzumaki, ella se encargó de que todos vieran la parte superficial y segura de ella. Lo cual era una pura mascara. Por que en el fondo ella se hallaba insegura, no era alguien que pese a que no se dejaba guiar necesitaba de una guía para seguir adelante. Su sentido de independencia era muy nulo.
Días después de el altercado en su apartamento, donde había sido la ultima vez que había visto a Suigetsu. Había optado por salir a distraerse un poco, lo hizo sola, y vistiendo un vestido negro, sencillo pero elegante. Se le apeteció ir a un restaurante a tomarse un trago. Su objetivo era despejar la mente. Las únicas cosas que realmente podían cumplir con su cometido era el alcohol.
Cruzando las puertas de ese lujosos restaurante, pequeño con una atmósfera cálida. Donde las personas realmente le daban verdadero sentido al encontrase todos acompañados. No fue difícil para ella notar que estaba completamente sola, la única que no seguía a la corriente, pues estaba acompañada de soledad. Reacia a aceptar que era alguien que se le hacía mas sencillo todo, de tan solo depender de alguien. Ella no quería ser esa persona, mas sin embargo, parecía que no tenía otra opción.
Tomando asiento en uno de los lugares en específicos donde ella podía verlos a todos a lo cual ella no quería estar interesada. Solo quería ver su vida atreves de las burbujas del exquisito 'champagne'. Dando a conocer su deseo, se puso a esperar de manera poco paciente. Cosa que solo su personalidad le permitía sentir. Aburrida mirando a los demás como si fuera más grande que todos ellos. Ser orgullosa solo volvía a uno mas amargado de lo que realmente era. Pero, ¿que mas amargado se podría estar?
Sin observar al mesero, que tan amablemente había cumplido con su trabajo. Ella solo tomo de entre sus dedos la frágil copa, con la que se dispuso a tomar el tan esperado elixir de la bebida embriagante. Como en consecuencia, pensó seriamente que estaba en una especie de borrachera prematura. Solo por que vió a cierta conocida; cabe destacar que la notó muy bien acompañada.
¿Que hacía Sakura Haruno en una cita? Pero mas interesante aun, ¿donde había conocido a semejante hombre? Que apesar de misterioso se veía sumamente atractivo.
Era bastante el tiempo que ella no sabía nada de la que era su ex-rival en el amor. Cuando hacía bastante el tiempo, en donde ella se dedico a pasar un gran sufrimiento, por su culpa. ¿Que irónico era que la persona que realmente había trinfado no haya sido ella?
Una ironía bastante asquerosa, Sakura había perdido, pero fue la que realmente ganó. Y ella, se había quedado absolutamente sola. No había nada despues de Sasuke; por que estaba segura que despues de lo que había pasado con Suigetsu. Ella no lo volvería a ver hasta buen tiempo. Cuando quería ganar afecto, solo lo que obtenía era que las personas se alejaran de ella.
Aun sin pretenderlo...
Vio como ella reía, con contagiosa alegría. Parecía que se había metido en una especie de burbuja en la cual nada ni nadie pudiera interrumpir. ¿Cómo no sentir celos? Ella lo sentía mas ardiente que nunca, siempre creyó que ella era una trinfadora, que su destino era de los pocos afortunados. Cuando la realidad era que mientras mas obtenía más quería y ella había abusado.
Había pasado el límite mayor, por que para ella después de Sasuke no había nada. Ese había sido uno de los mayores errores. Creer que tenía todo bien cuidadosamente planeado, y tenía más a la segura que su éxito sería indefinido. Que doloroso le era saber que se había equivocado como nunca lo había hecho.
Los observa... notando lo feliz que se ve su antigua rival. Siente un poco de envidia, pero claro eso que nunca lo iba a admitir. Sería mucho por parte de su auto control hacer eso. ¿Por que se le hacía tan difícil no poder conseguir ese tipo de amor? Las ironías parecían rodear su vida. Mientras los observaba de esa manera. Que feliz estaba Sakura, y pensar que ella podría ser la persona sentada tomada de la mano con Sasuke.
Se hizo un cuento en la cabeza que sabría que nunca podría suceder. Hace unos meses su antigua rival quería lo mismo; ella misma fue participe para que el corazón de ella se rompiera, y las ilusiones quedaran completamente destrozadas. La historia de amor que ella tanto deseaba la veía en vivo y a todo color frente a ella. Lo que ella misma quería con Sasuke, alguien mas lo tenía y eso le dolía en gran manera.
La vida siempre se empeñaba en jugar con ella, con sus emociones; liberando sus demonios del pasado. Ella solo quería ser feliz... mas sin embargo, poca habían sido las decisiones que ella había tomado como las ideales hacia su máxima meta. Todo cayó cuando quiso desear algo que nunca estaría en venta para ella.
Queriendo estar en el lugar de la persona que se encontraba a mesas de ella; solo veía como ella parecía estar en esa burbuja donde solo los enamorados podían entrar. ¿Como en unos cuantos minutos, unas personas podía dejarse sumir de esa manera? Pareciera que no era humana, pues no entendía la mayoría de los sentimientos que se pudieran sentir; y de los cuales tenía ansias de sentir.
¿Por que simplemente el amor no la buscaba? ¿Acaso su destino era quedarse sola?
Pues le había tocado la peor de las desdichas, ella nunca rogaría afecto. Era orgullosa, y hacer eso no era de sus campos. Así que si tenía que esperar, aunque no le gustara hacerlo. Lo Haría.
Mirando unos par de minutos eternos, vio como esa pareja interactuaban entre sí. Como sus risas parecía contagiosas, y lograban la felicidad de una pareja. Era un hecho, sentía una envidia que en realidad le hacía mucho daño. La mejor venganza, que alguien había hecho contra ella era que ella se mostrara frente a ella la felicidad de le privaban.
Cosas que al parecer le solían pasar a ella...
Estaba ya por la tercera copa de su licor, degustando de manera ausente en su paladar el sabor de la embriaguez. Cuando de pronto, vio como la pareja que había analizado minuciosamente por la pasada media hora, salía de allí. Buscando al parecer mas privacidad para que ellos disfrutasen de esa contagiosa felicidad que solo ellos parecían querer compartir a completa totalidad. Mirando como ellos solo se tomaban de la mano para irse de allí, haciendo a las demás personas allí, incluyéndola, testigos de la felicidad que solo ellos podían entender de la misma manera en que la disfrutaban.
Fue en ese mismo instante cuando ella se sintió más sola que de costumbre, cuando descubrió que la soledad aunque tu compañera, podía ser una bastante dolorosa...
Tocando con los nudillos la tan imponente puerta de la oficina, donde sabría que la persona que buscaba estaría. Espero la señal verbal, antes de abrir y dar pie de lleno a la oficina.
-¿Me esperabas, Otto-san?- preguntó ella al ver a su padre de esa manera concentrado, pero con el ceño fruncido dando cabida a su impaciencia, la cual desapareció al ver a su hija mayor acercarse con lo que tanto esperaba.
-Llegaste.-dijo el, notándose con disimulo su gran alivio.-¿Por que tardaste tanto?-
-Lo siento. Demo, no controlo el trafico.-dijo ella depositando encima de su escritorio los documentos tan necesitados por el patriarca.
-Tenía que ser.-dijo el.-Arigato..-continuo cuando notó que todo estuviera en perfecto orden.
-De nada.- dijo ella con un sonrisa, pues le asaltó el pensamiento de que su padre últimamente estaba mas despistado que de costumbre, cosa que en raras ocasiones pasaba. -Si no me necesitas para nada más, entonces saldré.-
-Espera...- comento el padre.-Necesitamos hablar.-dijo el, adquiriendo esa voz seria que tanto lo diferenciaba.
Sintiéndose un poco tensa de momento; cosas así le preocupaban. Pues conociendo a su padre sabía que el no se dejaba llevar por rodeos. Y cuando decía "Necesitamos hablar..." mas bien quería decir "Dame una explicación..." Lo cual le daba una idea de que más o menos sabía lo que vendría en cuanto a la 'explicación' que Hiashi buscaba en ella.
Tomó asiento; pues presentía que esto tomaría sus minutos. ¿Y como no? Algo así era de esperarse, las noticia volaban por do quier, pero cuando se trataba de sus hijas. El patriarca Hyüga tenía que saber de todo.
-¿Que ha pasado con lo del compromiso, Hinata?- preguntó, justo en el blanco de todo el asunto.
-Hace unos días hablé con Kiba.-comento ella, empezando con lo que había tomado hace unas tres semana, donde todo finalmente se aclaró, con referencia a su. ya no tan futuro, matrimonio.-Se resolvieron algunos malos entendidos. La situación se resolvió de la mejor manera.- clarificó ella a lo último.
-¿A que conclusión llegaron?- preguntó el, pendiente a lo que su hija tenía que decir a continuación.
-El compromiso esta anulado, padre.- reveló. Al decir eso, no le causó nerviosismo. Lo que sí la hizo sentir bastante nerviosa, fue el hecho de escuchar el ensordecedor silencio por parte de su padre. Sintiéndose bastante insegura, no pudo soportar mucho aquello. La mirada vacía de su padre dejaba mucho que notar, y la verdad le preocupaba...bastante.
Nunca le desagradó que no se fuera a casar, claro que no; la verdad era que la famosa boda con Kiba estaba en lo ultimo de sus preocupaciones por que la verdad era que no sentía emoción alguna ya que no la veía para nada real. Algo tan serio, tan sagrado; no podía tomarse como un simple juego, ¿verdad?
Frotando sus manos entre sí, se cargaba una gran inquietud. Pero, ¿por que?
Simple. No quería pensar en la posible decepción que causaría si no tomaba el paso del matrimonio. Sabía que su padre, le gustaba la idea de que que ella se casara. Más aun si era con su mejor amigo, lo cual no era lo que mas le agradara del asunto. Era su amigo...no había posible manera de que ella cosechara otros sentimientos por el, y eso no incluía sentimientos románticos.
Aun así le preocupaba de gran manera la opinión de su padre; y el hecho de que se quedara callado no ayudaba para nada. Solamente aumentaba su tensión. Que tan difícil eran esos mnutos de pura tortura. Si algo que realmente le preocura era el hecho de no contar con la aprobación.
-Entiendo.- comentó el patriarca, después de estar ruidosamente callado. La chica volvió a respirar con normalidad,ante el veredicto de su padre.
-Muchas gracias, Otto-san.-fue lo que dijo ella, respirando cada palabra con sumo agradecimiento, sonriendo con autentica alegría. Ver la comprensión de su padre, en tales circunstancias. No se lo había imaginado de esa manera. No era el mismo que desde un principio había querido que ella fuera parte de un matrimonio del cual ella no sentía preocupaba mucho el hecho de no contar con la aprobación de su padre, si ella decidía hacer lo que realmente quería. No casarse.
Saber que Hiashi Hyüga, gran presidente de una de las mejores empresas, le daba su apoyo incondicional. ¿Que importancia tenía lo que los demás pensaran? La opinión de su padre era lo que más le importaba a ella.
Saliendo de la oficina de su padre, con renovadas fuerzas, para poder seguir adelante como nunca. Sabía muy bien, que los rencores, las extrañas manías que tenía. Tenían que quedarse atrás, para ahora ella poder comenzar de la mejor manera. Caminando un poco más adelante mientras personas con conocidos rostros la saludaban, se dedico a sonreír, ya que ellos la saludaban, era lo mejor que podía hacer.
-Hinata...-
Paro en seco cuando escuchó la conocida voz de Sasuke.
-Hola...-saludó ella tratando de sonar normal. Hace unos segundos estaba serena, ahora estaba a punto de un desmayo de lo nerviosa que se hallaba.
-¿Algo que deba saber?-pregunto, pues había visto a la chica salir de la oficina de su socio.
-Todo en orden.- comentó ella.-No te preocupes...-
-No estoy preocupado.-negó el, alzando una ceja.
-Esta bien...- dijo.-Sayonara.-quería partir, pues había pensando que no había nada más que decir, y ademas no quería parecer una tonta frente a él. Ya bastante nerviosa estaba con solo quedarse parada enfrente de él si decir mucho. Si la única manera de poder retroceder el tiempo era, meramente cuando veías a esa persona especial. Ya que en esos instantes se sentía como aquella chica que enamorada a sus diesisiete años por primera vez.
-Espera...-comentó él. Impidiendo que se fuera, lo cual le dio a entender que, al parecer, quería comentarle algo más. Así que mirándolo atentamente, solo esperaba por el.
En los pasillos se escuchó como todos se callaban, miraron a su alrededor de reojo. Soportando en no ponerse a mirar de manera quisquillosa. Ambos comprendieron que todos los observaban a ellos. Lo cual volvía todo mas incomodo. Lo menos que quería era perjudicar el uno del otro.
Por eso tomando una decisión rápida, el Uchiha, hablando con un tono mas bajo. La miró directo a los ojos.
-Tenemos que hablar.-emitió.- No puedo hacerlo ahora, por obvias razones.- continuo el.-Mañana te invito a comer.-
Hinata que cada vez más se quedaba sorprendida por todo lo rápido que sucedía a su alrededor, no pudo hacer otra cosa más que asentir de manera discreta.
-Bien.- y con eso en dicho y aclarado, el hombre pelinegro de mirada fija. Siguió su camino como si nada, confundiendo no solo a ella. Si no también a los otros espectadores, para poder despistarlos de aquel sencillo pero significativo encuentro entre esos protagonistas.
¿Alguna vez has sentido ese pequeño revoloteo que da cuando sabes que dentro de unos minutos veras a esa única persona que te hace sonreír sin motivo alguno? De esa misma manera se sentía Hanabi. Esas emociones parecían no acabar en ella. Pues mientras esperaba de manera casi ansiosa, a que el tan conocido auto de Kiba Inuzuka.
¿De que el querría hablar con ella? Por que parecía importante en el texto que el le había enviado, aunque mas bien todo lo que tenía que ver con el le importaba, y mucho. Y la verdad es que con todas su fuerzas deseaba que no pasara algo malo. Por que desde que había recibido ese aviso de Kiba había tenido el presentimiento de que lo que vendría a continuación no le gustaría para nada.
Aunque no tenía una razón clave para creer en eso, ¿verdad?
-¡Hey! Hanabi-chan.-una compañera la despertó de su monologo interno.-Parece que tienes un novio que te esta buscando.- con un sonrisa, y extraño brillo en los ojos de la chica, cual tenía por nombre Miromi, observó hacia donde ella señalaba.
Vio la silueta de Kiba, un poco alejada de donde ella estaba. Murmurando un agradecimiento a la chica, trato de controlar ese hormigueo que estaba muy adentro de su sistema. Ademas de claro, disimular ese temblor en sus dos rodillas, que la amenazaban que, en cualquier momento, pudieran fallarle.
Ya estando frente a frente, la chica de longitud castaña observó como otras veces, el aspecto de ese chico que lograra que sonriera por cualquier razón. Y como siempre su rápido examen terminaba igual. Pues estaba 'extremadamente guapo.'
-Hola..-saludó ella, rompiendo el hielo.
-Hola.-saludó el con felicidad en su voz, la misma que no llegaba a reflejarse en sus expresivos ojos negros.
-Entonces...-tanteó un poco el terreno.-¿De que querías hablarme?- pregunto ella, pues ella no es persona de andarse con rodeos, y mas si tenía que ver con Kiba. Observándolo largamente, vio como el hacía un gesto al mirar al suelo, como debatiéndose en que hacer, o como mas bien, empezar 'aquello de lo que él' quería hablar.
-Creo que aquí no es el mejor lugar...-dijo el.-Sube.- invitó mientras abría la puerta del auto.
Mirándolo de manera extraña, no se dejó amedrentar, se subió al auto. Al tiempo que se daba cuenta de que estaba siendo observaba, pero no por Kiba, sino por alguna de sus compañeras. Las ignoro por completo a pesar de que en el fondo ella estaba un poco nerviosa por eso. Aunque no debería, lo que realmente tendría que hacer es prepararse mentalmente para mañana. Aunque ahora lo mas que le importaba era lo que pasaba con la persona a su lado. Por que aun le rondaba en la cabeza lo que, quizás, el tendría que decirle. Lo cual era lo que realmente le interesaba en todo caso.
Tan pronto Kiba estuvo al mando de su auto, los motores no tardaron en arrancar. Alejándose de su escuela; en pocos minutos la dejaron atrás. El camino, estaba en completo mutismo nadie diría algo y ella no sabía si decir algo o no. Parecía que Kiba estaba organizando sus ideas, ¿para que? Quizás para comunicarle algo que realmente importante. O que sabía ella... Para eso era que se estaban reuniendo,¿no?
Llegando a aparcar en un lugar donde no era muy concurrido, había pasado por ahí. Así que tenía un idea de donde podrían estar. La ansiedad se hacía notar por cada uno de sus poros, y logrando mantener la calma aunque sea por unos segundos se volvió hacia el chico para mirarlo, y por fin, pronunciar aquello que le daba vueltas a su lengua.
Pero justo cuando iba a hacer aquello, vio que Kiba estaba con las palmas de sus manos tapando su rostro; al ver eso se asustó en gran manera. ¿Tan grave parecía la situación que los acaecía a el?
-Kiba, ¿Que pasó?- dijo ella, olvidando todo el plan de como actuar frente a el, pues ahora solo sentía una extensa preocupación.
Aquello era mas serio, y si lo que el necesitaba era a ella, pues eso era lo que haría. Lo que mas deseaba era estar allí para el, para ayudarle en a vencer aquello que parecía atormentarlo de esa manera tan vulnerable. Y en ese instante se dio cuenta de que lo el necesitaba de ella era el apoyo de alguien de confianza, y el la había elegido a ella. No lo defraudaría... por supuesto que no.
-Onegai, dime que esta mal.- dijo ella, acercándose un poco más a el.-Si necesitas mi ayuda, necesito saber el problema.- siguió ella tratando de tranquilizarla en todos los sentido posibles que ella pudiera. De verdad esperaba que no fuera lo que ella pensaba que era, no quería experimentar el dolor de escuchar nuevamente lo que ya sabía del meollo amoroso que tenía la persona a su lado.
Esperaba muy en el fondo que no fuera eso que se trataba de otra cosa...
-Es muy difícil.- fue el murmullo que ella logró escuchar de el. Lo único que escuchó de el.
-¿Que es lo difícil?-pregunto ella, internamente instándolo a continuar.-Puedes confiar en mi.- dijo ella asegurando le seguridad, esa de la que quizás necesitaba para poder desahogarse.
-Olvidar...- echó la cabeza hacia atrás, con los parpados caídos. Ella ya lo observaba, los segundo del tiempo pesándole por escuchar tantas frases, y no oraciones completas hablándole de lo que ella esperaba escuchar. Aquel problema que parecía atosigarlo.
-Demo. ¡Dime!- Exigió ella.-Necesito saber que eso que es muy difícil de olvidar.- dijo ella. Vio como los ojos castaños, que alguna vez presenció llenos de vida, estaban mas que tristes, nublados para la persecución mental de la que ella necesitaba saber para poder hacer algo y ayudarle. El sentimiento de impotencia en Hanabi la desesperaba, no le gustaba.
-Hinata...- comento finalmente, pronunciando lo que ella mas temía pero que quería olvidar. Su subconsciente siempre lo supo, la razón de todo aquello era su hermana mayor, el verdadero amor platónico, de su propio amor platónico.
Toda esa ilusión que se creo en su cabeza, sobre como tenía la confianza de alguien verdaderamente importante para ella. Quien solo pensaba en otra persona, la cual era la misma que ella misma adoraba y quería con adoración. Se sentó derecha, mirando al frente, su demonio interno del enojo, la frustración... las lágrimas de tales sentimientos picaban amenazantes por salir de las invisibles orbes de ella. Ahora mismo no quería observarlo... la preocupación, la solidaridad de querer ayudarlo habían desaparecido, dando paso a la gran desdicha que tenía por el indiscreto rechazo que sentía, y del cual era lamentable, no poder escapar.
-Me hes difícil no amar a tu hermana.- terminó de confesar Kiba. Ajeno estaba de todo el dolor causado que le hacía a la chica a su lado. Ignorante, rompiendo un corazón pedazo por pedazo... La ilusión de un amor de adolescente rota de manera cruel.
Con el enojo recorriendo por sus venas, lo observa de manera crítica, y sin poder refrenar su lengua. -¿Sabes? La persona que hace esto; llamar a una amiga para contarle su tragedia sería una mujer.-empezó a decir ella.-Pareciera que no te quedara un poco de dignidad.- siguió diciendo.- Deberías estar agradecido de que mi hermana no se haya casado contigo sin decirte como se sentía. Sino sería una persona superficial.-continuo.- Demo, al parecer eso no te importa. Por que andas aquí sin hacer si quiera un movimiento para seguir adelante y superarlo.- el hecho de pensar, no estaba en ninguno de sus actos llevada por las emociones del momento.
-Yo se como ella es...-comentó Kiba, sintiéndose un poco exasperado.- Se que debería superarlo, como dices. Demo, un amor de años es complicado de olvidar así por que sí.-
Hanabi se limitó a mirarlo largamente, de manera intensa por unos segundos. En su interior tenía las ganas de gritarle lo que su mente dice pero sus labios impiden.
-Kiba...-llamó, captando su atención una vez más.-Yo haré que lo superes.- y tomándolo del rostro lo besó de manera fuerte, pero con esa intensidad que sentía en lo más profundo de su sentir.
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Mensaje Sensual De La Autora:
Is Anybody Out There? xD Pues El Capítulo Comienza Con DRAMA Reflexivo Y Termina Con Drama Intenso. Dedicado A Todas Esas Parejas Que Aman El KibaHina El Próximo Capítulo Es Un Especial SasuHina
TODO El Capítulo Sera De Esa Pareja
Para Ustedes Los Lectores Que Han Esperado Tanto Como Yo ;D
By The Way... LAMENTO tanto el retraso. u.u"
¡Los Amo Mis Sexy's Lectores!
-LaCrazyWriter
