Hola, aquí estamos de regreso.

Hay un dolor punzante en su cabeza, un latir constante, moviéndose con la misma rapidez y sincronización que su agitado corazón. Esto no esta bien, nada de esto tenia que suceder.

Anna cometió un error, un grave error.

Subestimar a los humanos.

Se atrevieron a cometer traición contra su rey. Anna tiene que darles crédito, actuaron bien, pareciendo tan débiles, manteniéndose tranquilos el tiempo suficiente para actuar con calma y ejecutar un plan perfecto.

Tal vez tenían planeado esparcirse alrededor de Arendelle, ganando mas personas par unirse a ellos, que hubiera pasado si Anna nunca hubiera decidido venir a este pueblo, si hubiera quedado en los confines de su castillo durante mas tiempo?

Talvez todo Arendelle estaría en su contra si espera mas tiempo? cuantos había ahora... cientos? Miles? Cuando comenzó todo esto?

La odiaban tanto? Fue un mal rey después de todo?

Ella se mantuvo al margen, dando lo necesario para todos, tal vez mas de lo necesario. Trajo el alimento a los hogares, incluso el mas pobre de Arendelle tenia dos comidas al día. Evito las enfermedades, trajo trabajo a ellos. Que otra cosa necesitaban?

El monarca sonrió con amargura, apretando sus manos enguatadas en la cabeza, tratando de calmar el dolor latiente en ella.

Son humanos después de todo.

Seres insaciables y egoístas. Siempre hambrientos de mas.

Tal vez les dio demasiado, es así como se siente un padre cuando sus hijos levantan la voz a el? Cuando lo desobedecen y van en su contra?

Que hace un padre?

Anna nunca fue en contra de sus padres, se mantuvo al margen para convertirse en lo que ellos querían, porque eso era lo correcto, es un Arendelle, un ser digno de perfección. Nunca fue castigada por desobediencia.

Que hace un padre entonces?

Los castiga, de que forma?, azotarlos hasta que ruegan entre sollozos y piden perdón?

El frio se extiende en cada fibra de su ser, con cada segundo que pasa siente sus extremosidades congelarse. Puede sentir sus dedos rígidos bajo la tela de sus guantes, corriendo a lo largo de su cuerpo por debajo de la ropa.

Es tan frio.

Ella nunca se quejó del frio.

Pero ahora... el aliento que escapa de sus labios se congela en pequeños fragmentos de hielo y cristal, flotando frente a ella en escarcha. Esto no esta bien. Esto no tiene por que estar pasando.

Esto es un efecto secundario por utilizar su magia?

Han pasado años desde la ultima vez que utilizo una gran cantidad, la ultima vez que la utilizó, fue contra el guardaespaldas del Duque, ella no lo utilizo demasiado, solo una pequeña cantidad y el precio a pagar fue quedar inconsciente. Durante tres días.

Pero nunca sentir este frio aterrador que escapa de su cuerpo, congelando la madera bajo sus pies, los zarcillos se arrastraban por el suelo, frio y crepitante.

"A-anna..." La pelirroja gimió, estrechando sus ojos para enfocar la figura temblorosa de Elsa. Ella estaba fuera del alcance de Anna, con ojos asustados y aterrados. Anna no la culpa, ella está aterrada. El miedo solo empeora la situación, el hielo bajo sus pies se extiende con mayor rapidez, llegando a los pies de Elsa cada vez mas cerca.

"A-Aléjate del hielo!" Gruñó Anna, la rubia salto del susto, retrocediendo rápidamente, manteniéndose fuera del alcance del hielo. Anna no esta segura de lo que pasará si el hielo toca a Elsa, pero no tomara el riesgo de averiguarlo.

No esta dispuesta a dejar que muera cuando se a tomado la molestia de exponerse para salvarla segundos atrás.

Respira... inhala... exhala..

Trata de concentrarte! Recuerda respirar.

EL monarca respiro profundo, exhalando la escharcha cada vez que sus labios se entreabrieron. Cerrando los ojos con fuerza para espantar la oscuridad que amenazaba con arrastrarla a la inconciencia.

Los gritos de la batalla era lo que la mantenía a tierra. Tenia que salir de aquí.

Terminar con todo esto sin que nadie se enterara de ello.

Si los rumores se extendieron fuera de estos muros... seria la perdición para Anna. Las personas se llenarían de valor al saber que Anna estuvo a punto de morir, seria un recordatoria para todos, el rey es un mortal. Anna no puede permitirlo. no dejara que su reinado termine por la mano de un simple plebeyo.

"Q-que... has hecho!" Susurró Elsa con incredulidad, mirando al suelo congelado y al monarca desesperado.

"Salvé tu vida!" Escupió Anna " eso fue lo que hice!" No tiene tiempo para dar explicaciones a Elsa, no ahora y tal vez nunca, tiene que ocupar su tiempo y mente en construir un plan para que todo esto termine aquí, dentro de estos muros y nada mas.

"Tu puedes hacer... hielo! P-por todos los Dioses, Anna! Q-que eres, tu...!" La pelirroja gruñó, lanzando una mirada amenazante a Elsa, porque no puede mantener la boca cerrada, porque no puede escuchar por un momento y quedarse tranquila,

"Tu mujer..." Gruñó Anna. Cerró sus ojos, tratando de encontrar la sensación de sus dos caballeros en el fondo de su mente, a través del dolor palpitante. Si los encontró, podía ordenar para sacarla de aquí, ellos mantenían a los traidores al margen fuera del almacén, pero Anna los necesitaba junto a ella para estar a salvo.

Ella no era un luchador, no era buena con una espada, no era Hans, Anna era un rey no un guerrero. No podía mantener a raya a un soldado experimentado, odiaba admitirlo pero era cierto. Nunca tomo su formación con Hans enserio, confió demasiado en los números de sus soldados. números humanos.

Su madre estaría tan decepcionada de ella.

Ella era una guerrera, una mujer sedienta de sangre, odiando con todo su corazón a los humanos, repudiándolos en todos los sentidos.

"Si tan sólo estuviéramos al cien por ciento en nuestras capacidades... Arendelle estaría sumergido en hielo y nieve de principio a fin, congelaría los mares y todo lo que se oculta detrás de ellos. El mismo viento seria congelado, cortando las gargantas y pulmones de aquellos humanos con cada respiración que tomaran... desangrándose por dentro, tiñendo la blanca y pura nieve en un carmesí..." Anna recuerda a su madre, apoyándose en la barandilla del balcón mientras miraba la ciudad debajo de ellas, había tanto odio en sus palabras, su delgado margo temblaba, Anna era capas de ver el hielo emanar de sus manos, arrastrándose a través de la barandilla rocosa.

Ella era un guerrero, latía en su sangre.

Pero su padre... el mantenía la rabia de su reina bajo control, el era un hombre tranquilo, pero Anna sabía que debajo de aquel rostro tranquilo, se ocultaba un guerrero, un hombre con un temperamento fuerte.

Ellos nunca escaparían de una batalla, nunca su madre. Ella habría utilizado cada onza de su magia para matar a cada humano que se atrevió a desafiarla. Sin importar cuan débil fuera su magia.

Aún sí caía inconsciente en el campo de batalla, lo haría en un baño de sangre y viseras.

"C-como es posible..." El monarca abrió los ojos, tratando de mantener la calma y salir lejos de aquellos pensamientos

"Cállate, Elsa!, solo... solo escúchame en esta ocasión" Escupió Anna "...Por favor" Suplicó en un susurro.

Los labios de Elsa se sellaron por un momento, como era posible que Anna hiciera tal cosa? no era posible! Era una bruja? Elsa escucho cientos de historias sobre bujas y magos, hombres y mujeres que se especializaban en ciertos tipos de magia, algunos sobre los elementos, escucho historias de hombres que controlaban el fuego a su antojo, mujeres que hacían temblar la tierra bajo sus pies, rompiendo los campos por la mitad, haciendo que pueblos enteros desaparecieran bajo tierra. Y otros que simplemente hacían cualquier cosa. Tal vez Anna era una bruja de hielo...

"Uno de mis caballeros entrara en cualquier momento, saldrás con el, el te llevara hasta el carruaje y te sacara de aquí, escuchaste?" El monarca lamio sus labios, sus voz temblorosa a través de sus dientes castañeando, su cuerpo tembloroso con cada segundo que pasaba. Era tan extraño... Anna no podía controlarlo?

Los ojos de Elsa se estrecharon, centrando su mirada en el rostro de la pelirroja, su piel parecía mas blanca de lo normal, desde su cuello se arrastraban pequeños y delgados zarcillos de cristal, formando figuras intrincadas en su piel.

"A-Anna! Tu rostro-

"Escucha Elsa!" Interrumpió el monarca, apartando la mirada lejos de Elsa, la rubia trago el miedo cuando vio el frio vapor emanar del cuerpo de Anna. Era difícil de ver, pero seguía ahí.

"No tengo tiempo para explicarte esto ahora." Continuó el monarca, sus manos temblaban descontroladamente en su cabeza, la pelirroja aparto sus manos, cruzando los brazos para ocultar su temblor y mantener el calor de su cuerpo frio.

Las puertas se abrieron con brusquedad, cortando las preguntas que Elsa tenia en la punta de su lengua, tal y como Anna dijo, el caballero apareció en la puerta, con escudo y espada en mano, cubiertos por la sangre del enemigo.

"Lleva a Elsa hasta el carruaje, sal del pueblo y espera en las puertas, no dejes que nadie salga de estos muros" El caballero asintió con firmeza. Envainó su espada, utilizando su mano libre para agarrar el brazo de Elsa con fuerza.

"Anna- Espera!" La pelirroja gruñó en molestia, apartando la mirada de Elsa cuando salía por las puertas. El caballero utilizo su cuerpo y escudo para proteger a Elsa. empujando con brusquedad los oponentes frente a el, sin importar que fueran soldados de Anna o enemigos.

Las flechas volaban en todas direcciones, hombres y mujeres caían al suelo, como hojas en otoño, ahogados en su propia sangre.

El caballero golpeo su escudo en el pecho de un hombre que levantaba su pico sobre la cabeza, el hombre callo al suelo con el oxigeno expulsado de sus pulmones. Sin darle tiempo, caballero se acercó sobre el, levantado su escudo sobre la cabeza y dejarlo caer con una fuerza sobre humano.

Elsa apartó la mirada, siendo demasiado tarde para no ver la cabeza del hombre cortarse de sus hombros.

Los caballos del carruaje estaban asustados. Relinchando y moviéndose de un lado a otro, empujándose entre si, con la necesidad de escapar fuera del peligro.

Estaban tan cerca y a la vez tan lejos, Elsa tropezó un par de veces en la nieve, pisando su vestido y estuvo apunto de ser arrastrada por el caballero. El no tenia pensado en detenerse para levantarla sobre sus pies, la mirada del caballero nunca se apartó del carruaje, teniendo solo eso como un objetivo. Como si estuviera ciego todo a su alrededor y solo pudiera ver el carruaje a la distancia.

Las flechas cortaban a través del viento con una aterradora precisión, los hombres sobre las torres disparaban las flechas una tras otra, incrustándose en los cuerpos de los hombres de Anna.

Era admirable verlos seguir luchando sin importar que su cuerpo portaba una flecha en su pierna o su espalda, hombres orgullosos dispuestos a luchar por su rey sin importar que.

El caballero empujo a Elsa sobre la nieve, desenvaino su espada deteniendo un ataque con su escudo mientras enterraba su espada profundamente en le estomago de un aldeano, sin bastarle con atravesarlo, El caballero deslizó su espada, blandiéndola sobre el aire y cortar la cabeza del hombre con un tajo limpio.

El cuerpo calló arrodillado sobre la nieve, arrodillado ante el imponente caballero del rey.

El caballero giró su cabeza en Elsa, caminando a ella con rapidez para reanudar su partida. La garganta de Elsa se rasgo en un grito de dolor, la quemadura y el dolor punzante en su pierna la hizo caer al suelo por segunda vez cuando una flecha cortó la carne de su pierna.

"Dioses!" Gritó Elsa con un sollozo de dolor. Las lagrimas escaparon rápidamente de sus ojos, sintiendo sus mejillas mas frías con cada lagrima que brotaba de sus ojos. Elsa extendió su mano temblorosa, tratando de llegar a la flecha que sobresalía con las plumas azul y blanco en honor al reino de Arendelle.

Elsa cubrió su boca con una mano temblorosa, tratando de calmar los gritos y gemidos de dolor.

El caballero se tensó frente a Elsa, sus manos cayeron a los costados limitándose a ver la pierna herida y sangrante de Elsa.

"Y-yo no puedo..." Explico Elsa. El caballero se arrodillo junto a Elsa, dejando caer su espada y escudo sobre la nieve. Con una mano apretó en muslo de Elsa y con la otra tomo la flecha, y sin alguna advertencia, rompió la flecha por la mitad.

Elsa gritó y se retorció en el dolor al sentir como su carne se retorcía por el repentino movimiento, el caballero agarró la punta de su capa, rasgando una tira de tela, la ató sobre la herida con agiles manos y un fuerte apretón.

"Dioses! Detente por favor! Me haces daño" Sollozó Elsa. El dolor era aterrador, nunca en toda su vida había sentido un dolor tan agudo como este, sentía que poco a poco la vida escapaba de su cuerpo, con cada gota derramada sobre la nieve.

El caballero tomó su espada colgándola en su cintura y su escudo sobre su espalda, recogió a Elsa en los brazos, acunando el rostro de la mujer sobre el pecho de metal rio y ensangrentado. Elsa sollozó en el dolor, sentía su pierna palpitar y con cada movimiento que el caballero hacia, la flecha se movía en su interior.

El caballero era rápido, corriendo con tanta facilidad como si Elsa no pesara en lo absoluto, deteniéndose únicamente para patear el pecho de los oponentes y abrirse paso entre ellos.

A pelirroja tomo un par de respiraciones profundas, tratando de calmar su agitado corazón.

Anna tropezó fuera del almacén, recorrió el campo de batalla a su alrededor, no tardo en encontrar el cuerpo de Mr Maximus tumbado sobre la nieve con un corte sobre su pecho.

La satisfacción barrio su malestar por un momento, estaba tentada a caminar al cadáver y arrancar la cabeza para colgarla en la entrada de Arendelle como una advertencia para aquellos que se levantaban contra ella. Pero sabía que no podía dejar evidencia, sí había otros junto a Mr Maximus entenderían el mensaje enviado por Anna, que era ajeno a los inocentes ingenuos al levantamiento contra su rey.

Si eran inteligentes, se mantendrían escodados por el resto de su miserables vidas, pero si eran tan estúpidos como para empezar una revuelta... Anna tendría que tomar medidas drásticas.

Pero primero...

"Majestad!" La advertencia vino seguida por un fuerte empujón que envió al monarca sobre la nieve, cayendo sobre un par de cadáveres malolientes. Uno de sus soldados bloqueo la espada del enemigo que estaba destinada a cortar el cuerpo de Anna.

Un gruñido emano dentro del yelmo por el esfuerzo que hacia para detener la espada.

El soldado empujo con todas sus fuerzas, tambaleando a su oponente hacia atrás, el soldado se inclino justo a tiempo para evitar que su cabeza fuera cortada, el soldado se levanto, impactando su piño debajo de la mandíbula del hombre, dando una fuerte patada en el pecho del hombre que callo al suelo. El soldado se paró sobre el, levantando su espada y clavarla profundamente en el pecho del enemigo con un grito de guerra.

Se quedó ahí, respirando con dificultad, apoyando su peso sobre la espada y como un acto final, retorció la hoja afilada antes de sacarla.

"Majestad!" El soldado levanto el visor de su yelmo mientras corría al lado de Anna, extendiendo su mano para tomar al monarca con cuidado. "Me disculpo por mi rudeza, Majestad! Pero tiene que salir de aquí!" Era un hombre joven, tal vez a finales de sus veinte, con una barba ligeramente recortada con la determinación brillaba en sus ojos castaños.

"Apártate!" Escupió Anna, demasiado miedo para aceptar la mano ofrecida del soldado, que pasa si el hielo que congelaba sus manos se extendía a través del hombre? Solo vasta un toque para congelar las entrañas de los hombres.

El soldado parpadeo con incredulidad, antes de asentir y dejar caer su mano. "La sacare de-" sus palabras fueron cortadas cuando una flecha atravesó su rostro, El monarca parpadeo en estado de Shock, sin poder comprender lo que acababa de pasar.

La sangre salpico el rostro de Anna, probando el sabor a hierro tibio que entraba entre sus labios abiertos. El soldado callo hacia atrás en un peso muerto, Con una flecha al rostro y las palabras atrapadas en sus labios, palabras que nunca tendrían la oportunidad de ser escuchadas.

Anna parpadeo un par de veces, tratando de salir de su aturdimiento momentáneo. Tenia que actuar con rapidez.

Al estar en el centro de la batalla solo la convertía en un blanco fácil. su corona sobre la cabeza y el largo abrigo rojo la hacia sobresalir sobre todos a su alrededor.

Cuando era niña, su madre formulaba batallas a pequeña escala en el gran salón de trono, formando pequeñas figuras de hielo para divertir a su hija, susurrando al odio de Anna en voz de seda mientras movía sus dedos con languidez. Anna memorizo cada una de las formas que su madre utilizaba la magia con gran facilidad, Años de constante practica para mantener su ira bajo control.

Había tantas formas de utilizarla, su madre creaba crateras de hielo, que corrían a través del campo a cuatro y dos patas. Pero había una que Anna apreciaba, un simple movimiento que parecía fácil de ejecutar.

Su plan era simple. Reducir el pueblo a escombros. Destruir todo lo que hay a su alrededor de un solo ataque, tiene que ser precisa.

La pelirroja respiró profundo, cayendo en la nieve fría y sangrienta. Había pasado un tempo desde que envió a Elsa y su caballero, tal vez ellos ya estaba fuera de los muros.

Y sí no lo eran...

Anna no puede correr el riesgo de sobrevivientes.

La pelirroja retiró los guantes de sus manos temblorosas lo mas rápido que podía, no hay tiempo que perder, no cuando los enemigos ganan en números y todos tienen como objetivo la cabeza de Anna.

Un segundo hombre de plata se acercó a ella, extendiendo su mano para tomarla del brazo y levantarla de la nieve, para sacarla de aquí y ponerla a salvo.

"Majestad-

"No! Retrocede!" Amenazó Anna, el soldado no retrocedió, quedándose detrás de Anna sin comprender a su rey, la pelirroja hundió las manos en la nieve, sintiendo el frio que emanaba de ella y se mesclaba con el suelo que tocaba.

Anna gruñó en el esfuerzo, tratando de dar forma y levantar la nieve bajo sus manos.

"Majestad..." La pelirroja gritó y con su grito cortando a través del viento, la nieve se levanto, tomando la forma de afilados y puntiagudos pilares de hielo cristalizado, sobresaliendo por lo ancho y largo de la tierra, elevándose por los cielos.

La madera de las casas crujió en protesta, rindiéndose ante los pilares de hielo, rompiendo sus estructuras con violentos crujidos, los cuerpos fueron atravesados, la nieve debajo de sus pies retumbaba mientras continuaba levantándose. La pelirroja centró su atención en las altas torres de arqueros, desviando los pilares en su dirección para destruirlos por completo.

Una triste y aterradora melodía sonaba en el viento, con un perfume de hierro y sal y un rojo escarlata teñía los pilares.

Un momento todo era gritos y un segundo mas tarde era un aterrador silencio.

Solo la respiración agitada de Anna era escuchada.

El monarca dejo caer su cabeza, apoyando su peso en las manos y rodillas, tratando de aclarar su mirada borrosa.

El sonido de nieve crujiendo alerto a Anna de alguien acercándose, brillantes botas aparecieron frente a Anna, la pelirroja suspiró aliviada cuando reconoció las botas de su caballero.

Al levantar la mirada, vio al caballero destrozado. Uno de sus brazos faltaba, arrancado por uno de los pilares, el lado izquierdo de su estomago fue desgarrado así como el lado derecho de su rostro. No hay sangre para ser derramada de las heridas. Solo fragmentos de hielo que caen como cristales.

El caballero calló en sus rodillas y un segundo mas tarde se inclino al frente sin vida.

Anna Gimió en malestar, enderezando su postura, levantando su mirada al cielo nublado. Los altos pilares comenzaban a derretirse, su magia demasiado débil para durar mas de un par de minutos.

Pero su agotamiento era tan real, un gran precio a pagar por algo tan simple. Su cuerpo se inclino hacia atrás lentamente, quizás su segundo caballero vendría a buscarla, Anna sonrió con amargura. Quien aseguraba que alcanzaron a salir del pueblo? Quizás el cuerpo de Elsa estaba colgando sobre lo alto de algún pilar de hielo.

"M-Majestad..." El miedo se apodero de Anna al escuchar la voz detrás de ella, al mirar sobre su hombro, vio al soldado que tan solo segundos atrás ordeno retroceder, al parecer fueron los únicos sobrevivientes. El soldado estaba demasiado cercas de Anna para que fuera acecinado por los pilares de hielo.

"Es así como voy a morir?" Pregunto Anna con voz tensa, el soldado apretó la empuñadura de su espada, lo que sus ojos vieron eran actos de una bruja! Un demonio sin corazón! Los cuerpos desgarrados comenzaban a caer del cielo cuando los pilares se derretían por completo.

La pelirroja extendió su mano temblorosa, tratando de construir algo para matar al soldado antes de que el la matara a ella.

El soldado suspiró tembloroso, levantando su espada por un segundo.

La nieve crujió en el peso de la espada cuando calló al suelo, El soldado retiró su abrigo con lentitud, cubriendo el cuerpo tembloroso de Anna.

La pelirroja se tensó al sentir el abrigo, la incredulidad brillando en sus características cuando sintió al soldado arrodillarse junto a ella pasando su brazo por debajo de las rodillas de Anna y el otro en su espalda.

El soldado gruñó en protesta cuando se levanto con el peso de Anna, su pierna herida protesto en cada paso que dio y estuvo a punto de perder el equilibrio en mas de una ocasión cuando tropezó con los cuerpos o se deslizo por la nieve.

El soldado miro hacia abajo en el rostro de su rey, la pelirroja había perdido el conocimiento en algún momento.

El corazón del soldado latía con brusquedad en su pecho, tan aterrado y sorprendido al mismo tiempo, que era su rey? Hera un dios después de todo? O era un demonio de las profundidades del mas frio infierno?

Un demonio con un rostro angelical o un dios con habilidades aterradoras.

Era esta mujer la que gobernó Arendelle durante todos estos años?

Tal vez fue esta la razón por la cual ella nunca salía del castillo.

El soldado recordó al caballero dorado.

No era un hombre, cuando miraba hacia atrás en sus recuerdos podía dar una explicación a las acciones de los caballeros. Siempre en silencio y mortales.

Eran creaturas de hielo revestidas en oro y gloria. Simples marionetas para su rey.

El soldado miró a su alrededor, viendo los cuerpos tumbados sobre la nieve, los niños con sus cuerpos destrozados, las mujeres y los hombres por igual. Era una carnicería repugnante, y el aroma a muerte hacia revolver las entrañas de su estomago.

Cuanta destrucción en un simple movimiento, el vio cada movimiento de su rey, vio la fácil que parecía para ella, hundiendo sus manos en la nieve y en cuestión de segundos el suelo temblaba bajo sus pies y los pilares explotaban de la nieve.

El aire era mas frio ahora.

Era esta mujer capas de destruir todo Arendelle en un simple movimiento?

El soldado dejo de caminar con aquel pensamiento jugando en su mente. Que pasa si su rey intenta destruirlos a todos? El hizo un boto sagrado. Proteger su reino y su rey.

Pero que boto esta rompiendo cuando deja vivir a esta mujer en sus brazos? que boto esta rompiendo cuando piensa en acecinarla?

El soldado se arrodilló lentamente, mirando el cuerpo junto a el, fue una mujer, la sangre brotando de sus labios, con su parte inferir faltante, perdida en alguna parte de este caos e infierno.

"Prometí proteger a mire!" Dijo con firmeza, apretando el cuerpo de Anna contra su pecho "Prometí proteger mi reino!" El soldado soltó las piernas de Anna, dejando al monarca descansar sobre su regazo. "Hice un juramento sagrado" Continuo, deslizando su mano libre a su cintura, desenvainando una daga "Hice un juramento a mi familia para protegerlos!" El soldado apartó la mirada de la mujer, centrado su atención ahora en uno de sus compañeros, uno de los pilares se derretía lentamente sosteniéndolo en el aire.

"Mi rey juró protegernos de todo mal!" La rabia brotó en su interior, levantó su daga sobre su hombro, "Por mi reino!" Gritó el soldado a los cuatro vientos, clavando la daga profundamente en el pecho de Anna, los ojos del monarca se abrieron con brusquedad escapando de sus labios entre abiertos un grito ahogado, su espalda se arqueo en los brazos del soldado. El hombre apartó la mano de la daga dejando caer el cuerpo al suelo, mirando como el pecho del monarca se empapaba en una rosa carmesí de sangre.

"Que los dioses me perdonen..." Susurró al cielo. Las rápidas pisadas en la nieve lo alertaron, sus labios se abrieron para dar una explicación a sus acciones pero sus ojos se abrieron cuando vio al segundo caballero correr en su dirección, con la espada en mano.

El caballero gruñó, un sonido extraño que emanaba desde sus labios fríos. La espada silbó en el viento, atravesando el pecho blindado del humano, .

La sangre brotó de sus labios, tosiendo un par de veces, levantó su mano, agarrando la espada en su pecho, el metal era tan frio.

El caballero empujó el cuerpo del soldado hacia atrás, sacando su espada y envainarla antes de caer frente a su rey.

Tomó la empuñadura de la daga, sacándola con un movimiento rápido, El caballero la dejó caer en la nieve, tomando el cuerpo de su rey y correr al carruaje.

….

Elsa parpadeó lentamente. Hace frio, y a pesar que la gran chimenea en la habitación esta ardiendo, el calor no es suficiente para apagar por completo el frio. Ella no ha salido de la cama durante una semana, es una semana desde el ataque en el pueblo de mineros. Una semana desde que fue herida en la pierna y una semana desde que Anna no a despertado.

Ella pensó que moriría en aquel pueblo. Estaba agradecida a los Dioses por mantenerla a salvo, sí, está herida, pero no perdió su vida en aquel terrible encuentro.

Cuando cierra los ojos, es capas de revivir los recuerdos por completo. El miedo desde un principio cuando todo comenzó, El dolor en su pierna cuando la flecha desgarró su carne como papel mojado.

Pero mas importante... ella recuerda como Anna fue capas de levantar un muro de hielo, como la pelirroja parecía aterrada y desconcertada al mismo tiempo, sin poder creer sus propias acciones. Pero entonces la había arrastrado al interior del almacén y resguardado en el interior.

Recuerda el frio que emanaba de Anna, como el hielo se formaba bajo sus pies y poco a poco congelaba su tierna pie. Anna estaba aterrada. Demasiado miedo para dejar que ella la tocara, Elsa estaba aterrada, no solo por la batalla que se desataba afuera, pero por estar adentro de un almacén con Ana, una mujer que parecía tener el control de habilidades sobrenaturales.

Recuerda el sonido de hielo crepitar mientras se arrastraba por el suelo de madera, la forma hambrienta con la cual se arrastraba.

Pero entonces, un caballero apareció y fue llevada lejos del peligro, y cuando pensó que nada podía empeorar mas, lo vio. El suelo crujió y tembló, el sonido crepitante de hielo cuando altos pilares subieron a los cielos, destrozando todo a su paso, era como un bosque de hielo.

Los gritos desgarradores y desesperados de las personas llenaron los oídos de Elsa, vio los cuerpos ser elevados por los aires, empalados en los pilares que se teñían con la sangre de sus victimas.

Una vista aterradora y desconcertante. Elsa aun se preguntaba si fue real, todo aquello fue realmente cierto? realmente sucedió? era demasiado increíble para ser verdad, Pero entonces Elsa siente la punzada de dolor en su pierna ahora limpia y vendada, mira a su alrededor y ve las paredes de una habitación que no es la de ella, siente bajo su cuerpo una cama que no es la suya. y cuando levanta la mirada al fondo de la gran habitación, es capas de ver una segunda cama con un cuerpo inmóvil sobre ella, con le frio emanando desde aquella dirección, elevándose con un visible vapor, flotando con languidez fuera de aquel cuerpo inerte y frio.

Entonces Elsa recuerda que ella está atrapada en la habitación de Anna, siendo atendida únicamente por Kai y u par de siervas silenciosas y tranquilas. Es Kai quien trae la comida para ella, es el y aquellas mujeres las que ayudan a Elsa para limpiar su cuerpo, son ellas las que cambian las sabanas sucias por un par de limpias. Solo ellas.

Elsa a exigido tener respuestas, a gritado en voz alta por una explicación. Pero la única respuesta que obtiene durante siete días, es el terrible silencio y una mirada fría por parte de Kai. El caballero custodiaba la entrada a la habitación, ha visto la sombra bailar debajo de la puerta, a escuchado el tintineante metal de su armadura y en ocasiones, lo ha visto entrar a la habitación.

Elsa se siente atrapada.

Ella esta atrapada. Atrapada en un castillo, en una habitación con la única compañía de un cuerpo moribundo.

Cuando intento ponerse en pie para ir a los pies de la cama de Anna, Kai se movió con una rapidez sorprendente, interponiéndose en el camino de Elsa y con una voz grave y fría que nunca escuchó antes, dijo "Por favor regrese a su cama"

Desde aquel intento fallido, Kai la miro con recelo, manteniendo siempre un ojo en ella cuando la vio moverse en su cama, sin permitir que se acercara a la cama de Anna.

Fue el y las siervas quien limpiaron el cuerpo de Anna, cambiaron los vendajes y la ropa ensangrentado, una de las siervas lo tomo en sus brazos, desapareciendo en un pasadizo secreto junto a la chimenea.

"Dese que traiga un segundo libro, Alteza?" Elsa parpadeo, mirando al mayordomo junto a su cama.

"...Que pasó con el pueblo" Susurró Elsa. Su voz ronca, El mayordomo sirvió un vaso de agua, entregándola a Elsa, Ella aceptó, el agua era fría en su garganta, haciendo estremecer sus dientes cuando se ponían en contacto con ella.

"Usted no tiene nada que temer, Alteza" Dijo Kai, el hombre recogió los libros amontonados sobre la mesita de Elsa poniéndolos bajo el brazo mientras se alejaba. "Regresare en un momento"

El mayordomo no esperó una respuesta, el simplemente caminó a la puerta y salió un segundo mas tarde cerrando la puerta detrás de el. Elsa respiro tembloroso, acurrucando las mantas mas cerca de su cuerpo para mantener el calor tan necesario. Solo el sonido crepitante de la madera era escuchado, las siervas se mantenían alertas a los pies de la cama de Anna, con la espalda recta mientras se sentaban y sus manos descansando sobre el regazo, el cabello recogido a la perfección en un moño sin dejar un solo cabello libre, con un rostro delicado y facciones delicadas, una belleza inhumana.

Elsa estrechó los ojos, tratando de estudiar hasta el ultimo detalle en ellas.

No son humanos.

Después de días de verlas constantemente, Elsa llegó a la conclusión de no ser humanos.

No beben o comen, solo se encargan de traer la comida a Elsa, pero nunca las ha visto separarse de Anna en un solo momento. Respondiendo a las ordenes de Kai con un tranquilo asentimiento de su cabeza sin decir una sola palabra, a pesar de tener labios, parecen estar sellados por la eternidad.

Elsa se pregunta sí Anna es capas de crear la vida, desde la batalla en el pueblo, Elsa no a sido capas de ver al segundo caballero. El parece haber perecido en la lucha.

Es Anna capas de destruir todo a su alrededor si se lo propone? La gran facilidad y velocidad con la cual el pueblo se redujo a solo escombros.

Es Anna capas de morir...

Elsa vio la herida en el pecho de Anna, la vio sangrar todo el camino hasta Arendelle, cuando entraron por las puertas traseras del castillo que nunca vio antes. Pero a pesar de que Kai parecía aterrado por la herida en su rey, el nunca llamó al sanador. simplemente la llevó todo el camino a través de un pasadizo hasta la habitación de Anna.

La depositó en la cama con suavidad mientras ordenaba en voz tensa al caballero para que dejara a Elsa descansar sobre el gran sillón, un par de segundos mas tarde las siervas entraron corriendo por la puerta de la habitación, cerrando bajo llave la entrada.

Una de ella se movió al lado de Elsa, rasgando el vestido de Elsa con una tranquila mirada de disculpa, examinó su herida en silencio, lanzando una mirada sobre su hombro a otra sierva de cabellos castaños, la joven se acercó a ellas, intercambiando un par de miradas antes correr a la puerta.

Un par de minutos mas tarde había aparecido con una taza humeante, la empujo en los labios temblorosos de Elsa quemando su lengua y garganta mientras tragaba el amargo liquido, Elsa perdió el conocimiento segundos mas tarde y al despertar, su herida estaba limpia y vendada, descansando sobre una cama que no estaba ahí antes.

Elsa levantó las sabanas hasta su nariz, respirando el aroma a invierno y lavanda con cada respiración, su estomago se revolvía en el pensamiento, se sentía tan culpable por pensarlo, estaba aliviada al ver como el pecho de Anna subía lentamente.

Elsa suspiró tembloroso. Vio en dirección a la puerta, Kai tardaría un par de minutos en volver, la biblioteca estaba al otro lado del castillo, tendría que recorrer un largo camino para llegar y regresar.

Elsa se levantó lentamente de la cama atrayendo la atención de las siervas, las mujeres se tensaron en sus asientos, levantando la mirada al mismo tiempo. Elsa las ignoró, bajando sus pies lentamente, ella no tenia un bastón o cualquier cosa para apoyarse, desde que Kai había negado cualquier oportunidad para que se levantara, El mayordomo se negó a darle un bastón pensando que al no tener uno Elsa permanecería en cama.

Elsa se quejó en voz baja, tratando con todas sus fuerzas para no gritar en voz alta en el dolor punzante de su pierna. Una de las siervas se levanto de su sitio, atravesando la distancia en rápidas pisadas.

"No" Dijo Elsa con firmeza cuando la sierva extendió sus brazos para acostarla, la sierva se tensó por un momento. "he dicho que te detengas!" Gruñó, apretando sus puños en las sabanas, no estaba dispuesta a retroceder, no ahora, tenia que levantarse y caminar al lado de Anna, para asegurarse que estaba bien.

La sierva apretó la mandíbula pero retrocedió un paso, dejando espacio para que Elsa se levantara por su cuenta, la crueldad se ocultaba en los orbes azul hielo de la mujer, mirando como una fiera a su presa, esperando el momento en el que Elsa perdiera las fuerzas y callera en la cama otra vez.

Pero Elsa no se detendría, Anna siempre estaba quejándose de su terquedad, ahora era el momento para demostrar cuan cabeza dura podía ser para conseguir lo que quería.

Apretando sus dientes, empujó con todas sus fuerzas en los brazos y su pierna sana, levantándose con cuidado y evitar poner el menor peso posible en su pierna herida. Las lagrimas picaron en sus ojos pero se negó a dejarlas caer. Las lagrimas son una muestra de debilidad, Elsa. Escuchó la voz indiferente de Anna, ella siempre estaba repitiéndolo cada vez que Elsa derramaba sus lagrimas.

Elsa se apoyó en la mesita de noche, recuperando el equilibro en su pierna, no era una larga distancia hasta la cama de Anna, pero al estar herida, el camino parecía extenderse el doble frente a ella. Elsa casi se río en voz alta.

La princesa cojeo todo el camino, jadeante y con el frio sudor brillando en su frente, el frio parecía ser mas fuerte con cada paso que se acercaba, pero nada impediría llegar a la cama.

Las siervas se pusieron de pie, impidiendo a Elsa para continuar su camino, las mujeres enderezaron su postura cuando Elsa las ignoró y dio un paso mas.

"Apártate" Jadeó Elsa, tratando de mantener el equilibrio en un solo pie. "He Dicho... Apártate!" Gritó con rabia cuando su primera orden fue ignorada, la rabia brillaba en sus ojos cansados y heridos, las siervas simplemente se quedaron ahí, mirando a Elsa sin un parpadeo en sus ojos.

"Soy tu princesa! Ahora muévete!" Gritó Elsa, apoyando su pierna en el suelo, tragando el grito de dolor que jugaba en su garganta cuando sintió la piel rasgarse de sus puntos de sutura.

El sonido de una risa ronca hiso eco en la habitación, un sonido extraño, como los intentos de un hombre para pedir ayuda cuando su garganta a sido herida y se ahoga con su propia sangre.

"...Te escucharían... s-si fueras su reina..."

"A-Anna!" Elsa corrió a la cama o lo intento, perdiendo el equilibrio y caer al suelo sobre su pierna herida. El sollozo amargo escapo de su garganta apretando los puños en su camisón, podía ver la sangre teñir la seda blanca.

La puerta de la habitación se abrió con brusquedad sorprendiendo a Elsa.

Kai entró cerrando la puerta con llave detrás de el, los nuevos libros lo acompañaban, su cabello era ligeramente desordenado como si hubiera corrido todo el camino de ida y vuelta para llegar cuanto antes al lado de su rey, y por el tiempo que había echo, Elsa estaba segura que lo hizo.

Al parecer no confiaba en Elsa.

"Alteza" dijo en voz tensa, El mayordomo se acercó a Elsa, arrodillándose junto a ella, dejando los libros en el suelo para levantarla con cuidado.

"A-Anna a despertado" susurró en el dolor, El mayordomo frunció el ceño, mirando a la cama de Anna por un segundo. "E-ella a dicho... algunas cosas" Kai levanto a Elsa del suelo moviéndose en direcciona a la cama de Elsa.

"No! Quiero verla!" Gritó, golpeando su puño en el pecho de Kai, el mayordomo ignoró las protestas de Elsa. Sintiendo ningún dolor en los pobres intentos de Elsa por golpearlo.

"...Por favor" Suplicó cuando sus intentos fueron en vano."Q-quiero verla..." Sollozó, deteniendo sus golpes con cansancio.

El mayordomo guardó silencio, suspirando con cansancio.

"Mi rey esta bien-

"No! Quiero verla con mis propios ojos, por favor Kai..."

"Usted no puede tocarla" Advirtió en voz grave después de una larga pausa "No se lo que pasaría si un humano la toca en su estado actual... ella es inestable y por la seguridad de mi rey y su seguridad..." Advirtió, dejando el resto en el aire.

Elsa asintió de a cuerdo, guardando el termino de humano que Kai utilizo sin agregarse a el. El mayordomo dio media vuelta, caminando en dirección a la cama de Anna.

Una de las siervas puso una silla junto a la cama de Anna, Elsa fue colocada con cuidado en la silla, estremeciéndose por la frialdad en su cuerpo.

"Ha roto sus puntos..." Dijo el mayordomo, cerrando los ojos con cansancio por un momento. Una sierva se acercó a Elsa, envolviendo un manto en sus hombros desnudos y temblorosos.

"A-Anna..." Susurró, apretando los puños en el manto para evitar extender su mano y acariciar el rostro pálido de Anna.

La piel en su rostro mantenía los zarcillos de cristal, a remolineándose a su alrededor con vida propia, arrastrándose hasta sus ojos cerrados y desaparecer detrás de los parpados. Era una vista preciosa y aterradora al mismo tiempo. El frio emanaba de su piel, como estar cerca de un bloque de nieve.

La pelirroja giró la cabeza en dirección a Elsa, crepitando el hielo de su cuello, cayendo en las mantas como cristales derritiéndose en la primavera. "...Kai" Susurró la pelirroja, El hombre apareció al lado de Elsa, enderezando su postura.

"C-cuanto... tiempo." Murmuró en voz ronca y gorgotéate, casi como si su pecho acumulara un lago de sangre. Elsa estiró su cuello, tratando de ver con mayor claridad debajo de las mantas en la herida de Anna.

"Una semana, Majestad." El Mayordomo lanzo una mirada a Elsa, deseoso de contar todo a su rey pero sin confiar lo suficiente en Elsa. El monarca asintió con lentitud, adivinando los pensamientos de Kai. "Los restos del pueblo fueron reducidos a cenizas por los de nuestra clase... los rumores rondan por las cales, todos creen que fue un grupo de bandidos, al ser un pueblo de mina..." El mayordomo se removió en su lugar, retorciendo las manos detrás de la espalda con impaciencia y malestar.

"Majestad..." Las sabana se movió al lado de Anna, en un intento para levantar su mano y detener a Kai, el mayordomo cerro sus labios en un chasquido de dientes, inclinando su cabeza con respeto.

El monarca centró su atención en Elsa, la mujer que sollozaba en silencio, con ojos rojos e hinchados.

"...Estas herida" Dijo, no es una pregunta, solo la confirmación que cotea en cada letra. Elsa asintió, fue lento y rígido, sin poder apartar la mirada del cabello de Anna, ahora era mas blanco que antes y aquellos pocos mechones rojos, parecen resaltar mas de lo habitual en la blanca nieve, casi como la sangre. Ya noes mas un tigre... es ahora el pelaje blanco de un lobo herido.

La vista solo causa mas lagrimas.

Elsa ocultó su rostro en la manta, demasiado avergonzada para dejar que Anna al viera de tal manera tan rota.

"...Deja de llorar, mujer..." Dijo Anna, tomando una respiración temblorosa que solo hacia gorgotear su pecho. Elsa limpio sus ojos con la manta, tomando profundas respiraciones temblorosas para calmar su llanto.

"T-Tu estabas muriendo..." Sollozó. "Vi como el caballero te trajo en sus brazos, había tanta sangre... yo- yo pensé que morirías..." Elsa ocultó su rostro por segunda vez, cuando una segunda ronda de lagrimas venia con toda su fuerza.

El monarca simplemente la miró en silencio, contemplando la figura temblorosa junto a ella, herida y sollozante.

Por que sigue aquí?

Esa es una pregunta fácil de responderse, Kai no dejaría que Elsa se marchara, no cuando fue testigo de lo sucedió de principio a fin, el hombre la guardó bajo llave junto a Anna para mantera un ojo en ella, para acecinar si resultaba ser una amenaza para ella.

Pero en realidad... por que Elsa estaba aquí! Junto a su cama, soportando el frio que emanaba de su cuerpo como las aguas congeladas, sollozando lagrimas de alivio al verla con vida. Ver el alivio en sus ojos llorosos y no el miedo que esperaba ver.

Ella estaba preparada para argumentar contra Elsa, para hacerla callar cuando la voz de Elsa se volviera demasiado alto para llamar la atención fuera de las paredes de su habitación. En cambio, Elsa solo parecía tan aliviada por verla con vida.

Extraña y preciosa mujer...

Valió la pena protegerla?

Totalmente.

Valía la pena el dolor causado por la herida en el pecho.

Lo haría mil veces...

Una vez mas... los dioses se burlaban de ella. Hacerla actuar de una forma tan irracional...

Anna gruñó en voz baja, apartando la mirada lejos de Elsa y a los ojos de su fiel mayordomo. El hombre inclino la cabeza con pesar, apretando los puños detrás de la espalda.

Su rey estaba tan profundamente enamorada.

Kai recuerda una historia similar. Con un principio distinto pero con forme el tiempo pasa el desenlace es el mismo y su cuerpo se llena de terror , rabia e impotencia al pensar que el final será el mismo con su rey.

Que al final un ser humano será la muerte de ella.

Ruega a su antiguo rey para que proteja a su hija, para que ella no corra el mismo destino que el.

Bueno, Hola otra vez. Como siempre, espero no decepcionarlos con este capitulo. Me tomó un tiempo para escribirlo, cada vez que lo terminaba no me gustaba a donde iba y al final me decidí por este...

Estoy aterrado!

Hola PenguinVuelve! Gracias por su recomendación, yo realmente espero haberlo echo bien en este capitulo, me disculpo si he cometido los mismos errores.

Leelan22: Gracias por comentar xD Parece que los ciudadanos de Arendelle olvidaron por completo que tenían un rey, Lol. Al ir todo color de rosa pensaron que las cosas marchaban bien sin la necesidad de Anna por intervenir. Para que quieres un rey si el reino marcha bien? Demasiado locos!

Bueno nos leemos en el siguiente capitulo.

PD: Sus comentarios alegraron mi día :D buena suerte a todos!