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La nueva casa de Shinji Ikari

Romance/Comedia

Autor: Aleksast, 2013

Después de que Mari saliera sin más de la casa, se recargó en la puerta y cruzando los brazos miró a ambas con aguardo, esperando que alguien dijera algo, una reacción, una prueba de que no se había arruinado del todo su relación con ellas dos. O más bien, que era real todo el drama de aquella llamada.

La alemana dio dos pasos al frente, temerosa, él estaba a un tris de quedarse o de irse de ese lugar, finalmente ella siguió caminando hasta a estar frente a frente, con una mirada que mostraba arrepentimiento – No puedo creer que volvieras – dijo Asuka mientras se le iluminaba la cara al ver a Shinji Ikari ahí, después de que Mari Illustrious Makinami lo dejara sano y salvo, le abrazó, para saber que no estaba inmersa en un delirio o un sueño. Estaba ahí su aroma, su calor, era de verdad. Ahí, sobre su hombro derramaba lágrimas de júbilo que gota a gota humedecían su cara. Shinji rompió su postura y correspondió al abrazo con ternura – lo siento, lo siento de verdad – susurraba a su oído, mientras él suspiraba, él también sentía todo aquello desde lo profundo de su corazón.

– Supongo que yo también me disculpo por arruinar la reservación de hoy al restaurante que querías ir – respondió, mientras le acariciaba la espalda, dejando que el llanto de Asuka fuera amainando gradualmente, no se podía imaginar la vida sin la pelirroja cariñosa y a veces rebelde, que en su interior, podía ser la persona más dulce del mundo, como tampoco sin esos ojos de rubí mágicos, esa niña de piel nacarada que tanto lo quería.

– Eso no importa, estás aquí – el abrazó continuó uniendo a ambos por un rato, hasta que ella apenada se separó – iré a cambiarme, estoy hecha un desastre – se despedía para ponerse otras prendas, lavarse la cara y cenar en casa.

Después de que Asuka se fuera a su cuarto, Rei tenía el corazón agitado, Shinji se acercó a ella y le ofreció sus brazos en los que sin dudar se refugió, sintiendo el calor que tanto le hacía falta. Ahí, segura una vez más, es donde quería estar siempre, mirándole de frente – No puedo vivir si tú no estás conmigo, no vuelvas a decirme que te olvide, amor – ella le imploraba mientras su voz intentaba no quebrarse entre los sollozos que salían despacito, él consolaba su llanto con mimos, y por alguna razón recordó cuando él le sacó de la cápsula del Entry Plug, desde ese instante él se había tornado en una persona importante para ella, y ella en alguien querido para él – ¿recuerdas cuando prometí protegerte? Cuando peleamos contra el quinto ángel… en ese momento que tu abriste la compuerta… sentí que mi vida cobraba significado, Shinji, tú eres el significado, sin ti vuelvo a estar vacía, sin propósito, por eso… te pido que no me dejes sola otra vez, que nunca te vayas sin decir te quiero.

– Ahora soy yo quien no sabe qué decir en este momento – contestó con franqueza, conmovido por lo que le acababa de decir la chica, quien en resumidas palabras le había dicho que él era su razón de ser.

– Dime lo que sientes por mí, recuérdamelo, como si fuera la primera vez – se separó de él para poder mirarlo a los ojos, esa mirada suplicante, que esperaba una respuesta y sólo una respuesta, que saldría de los labios de Shinji.

Él, recordando la primera vez que la vio sonreír, sin mediar palabra se acercó a su boca y la besó tiernamente, acariciándole una vez más, sentía los labios suaves y tersos de Rei temblar y al mismo tiempo moverse acompasados en un mismo ritmo con los de él, recordó que era mejor demostrar las cosas a sólo decir palabras. Como si fuera su primer beso, Rei sentía una emoción tan intensa, tan única, de estar atada a él en cuerpo, mente y alma.

– Te amo, Rei, si no te amara ni a ti ni a Asuka no estaría aquí – le acarició la mejilla y ella sonrió como aquella vez.

– Yo también lo hago, Shinji – contestó ella – prometo confiar en ti de ahora en adelante, sé que no debí tratarte así.

– Creo que ya no tiene caso buscar culpables, he regresado para ser feliz y que ustedes también lo sean, supongo que tienen hambre, iré a prepararles algo para cenar – él se adelantó dirigiéndose hacia la cocina, mas Rei lo acompañó insistiendo en ayudar en algo. Un par de minutos después Asuka también se hallaba en el mismo lugar, preparando una infusión a base de lavanda, limón y miel, para luego servirla en un recipiente con hielos. Rei picaba con cuidado los vegetales de la sopa, Shinji cocía la carne con el curry y además preparaba el arroz blanco de la manera tradicional. Así, parecían chefs de un restaurante, todos haciendo una tarea determinada totalmente concentrados, siendo Ikari quien dirigía todo aquello dando instrucciones cortas pero claras, y en menos de una hora ya en la mesa se servía un plato de sopa de verduras humeante listo para comer, carne de res en salsa de curry con arroz, la bebida preparada por la alemana y tres copas de yogurt con cubitos de gelatina. Una vez sentados se dispusieron a probar el fruto de su trabajo coordinado.

– Todos los días en esta casa pasa algo para celebrar, pero creo que hoy realmente es una ocasión especial – comenzó Asuka – Shinji, fuiste descortés al no invitar a Mari a cenar.

El aludido arqueó una ceja, estupefacto por lo que acababa de escuchar. ¿Invitar a Mari? La última vez acabó un tanto mal por su culpa, y hubiera sido una buena oportunidad para enmendarse – Eh… supongo que sí, pero creo que ella estaba algo cansada, después de todo pronto se va a Inglaterra de viaje, pasado mañana – dijo apenado, era cierto, debía hacer algo para agradecerle todo a la chica de ojos aguamarina, y entonces se le ocurrió una idea – ¡hagámosle una fiesta de bienvenida cuando regrese!

– Mmm, podemos hacérsela aquí, tu irías con Misato a recogerla en el aeropuerto y nosotras nos quedamos a darle los últimos toques a los preparativos – propuso Rei, mientras observaba contenta su sopa.

– Sí, y Shinji tiene que hacer el menú, debe ser una buena celebración – afirmó la pelirroja mientras volteaba a verle.

– Pero falta mucho para ello, el siguiente fin de semana lo usaremos para comprar todo lo necesario, mañana tenemos que ir a ver a Ryoma, creo que sería lindo comprarle un regalo y llevarle algo a la doctora Akagi – contestó él después de acabar con su primer plato.

– Miren quien sí tenía hambre – señaló Asuka con una breve risilla, al ver que Shinji comía más rápido de lo habitual.

– Estaba rica, y sí, sólo tengo un par de bocadillos, ginebra y cherry brandy en el estómago, es bastante simpática una vez que la conocen bien –

– Es un poco rara, pero imagino que también tengo que agradecerle que te haya convencido de no irte de Japón y de regresar con nosotras – comentó la alemana mientras acababa ella también con la sopa y se servía carne con curry y arroz.

– Adivina qué, Asuka, Mari tiene estudios de maestría en la Universidad de Mánchester, Inglaterra – dijo Shinji.

– Pero yo terminé mi grado en Matemáticas Aplicadas en la Universidad Técnica de Múnich antes de venir aquí, kínder, lástima que nunca me dejaron ir por mi título ni pudieron tener mis datos reales en la universidad, siempre con un alias que siempre odié – explicó ella, recordando los días en donde era la estudiante más joven de la universidad, ignorada siempre por sus compañeros de clase, quienes la veían como una broma de mal gusto que una niña estuviera estudiando con ellos – a mi madre adoptiva le encantaba molestarme llamándome Clara, puaj, odio ese nombre.

– ¿Clara? ¿Entonces en la escuela eras Clara…? –

– Clara Schumann, es el nombre que hubiera aparecido en mi diploma, y no el mío, Asuka Langley Soryu, además, cuando sea famosa no quiero que me confundan con la esposa de un compositor del siglo diecinueve. Acordarme de ese nombre me enferma – y seguía comiendo violentamente su plato, como desquitándose con él a cada bocado.

– Creo que en lo que los tres coincidimos es en que no nos gusta hablar de nuestro pasado – apuntó Ikari – ¿has hablado con tu familia en Alemania?

– Existen los correos electrónicos, Shinji, claro que mantengo contacto con ellos, no me gusta hablar por teléfono porque mi madrastra acapara el tiempo de la llamada, y padre está ocupado como para atender la mayoría de las veces, en cuanto al resto, digamos que mantengo una relación cordial. En cuanto a las amigas de la universidad, todas eran unas tontas que no saben ni cómo sacar una parábola, sólo hablaba con ellas para no aburrirme, y sólo el último año del grado… en fin, siempre fui diferente –

– Apuesto a que eras la más linda de tu clase – y el halago inesperado se hizo presente.

– Gracias, claro que lo era, nadie se resiste a una linda niña pelirroja de ojos azules cuando resuelve una ecuación en dos segundos – comentó con orgullo, sonriente.

– Te imagino de pequeña resolviendo ecuaciones en el pizarrón con dibujitos de adorno, es imposible no reírme pensando en la expresión atónita del profesor, y de media clase con la boca abierta – dijo Rei, haciéndose una imagen mental de medio mundo derrotado por alguien que tiene la mitad de su edad o mucho menos.

– Así fue la primera clase, no te burles, pero yo todavía me atreví a preguntarles a los demás si había quedado claro el procedimiento –

Mientras tanto, Misato contestaba el teléfono mientras regresaba de hacer las compras en el supermercado, a pesar de no pasar mucho tiempo en casa entre semana, el domingo era el día propicio para comprar una que otra cosa y comer sin tener que salir a otro lugar.

– Mari, ¿sabes algo de Shinji? No contestó las dos veces que le he llamado y me preocupa con el mal clima que está haciendo –

– Estuvo en mi casa, bebimos, jugamos, nos bañamos, leímos, y resolvimos un pequeño incidente con las otras dos chicas – contestó al instante, después de haber llegado a casa.

– ¿Te bañaste con él? ¿Cómo es eso posible? – preguntó exaltada, creyendo que se trataba de una broma.

– Fue algo muy divertido, de hecho, el cachorrito y yo tuvimos una batalla de lodo y tuvimos que bañarnos, aún se cohíbe cuando está desnudo frente a otra persona, pobrecito –

– ¿Qué, qué? –

– Sí, nos revolcamos en el lodo, nos bañamos, bebimos una buena ginebra y la pasamos bien, aunque le hace falta un poco de ejercicio para tonificar esos músculos, además, ya no es virgen, Misato –

– No me digas que tú… –

– Calma, calma, yo no le puse un dedo encima, bueno sí, pero no en ese sentido, el chico acababa de tener una pelea con Asuka y Rei, estaba devastado anímicamente, me llamó y vino a mi casa, charlamos, le di unos cuantos consejos, caminamos bajo la lluvia, corrimos, nos caímos en un charco de lodo y nos ensuciamos por completo, nos regresamos como estatuas vivientes a bañarnos, menos mal que venía preparado para cambiarse, y luego… –

– ¿Tú lo bañaste? ¡No me dejes en suspenso! –

– Estaba deprimido, no comatoso, Misato, claro que no lo bañé, ya te dije que no me atrae lo suficiente y sólo lo veo como el héroe que es y como un amigo, luego bebimos, leímos algo muy gracioso, debiste ver la cara color rojo semáforo que tenía, de hecho ¿vas a estar en casa esta noche? Me da curiosidad saber tu opinión acerca de esta lectura –

– Sí, estaré en casa, pediré pizza si gustas –

– Yo llevo la botella de Ginebra para que sepas lo que es buen licor, pero creo que con tus hábitos de bebida mejor llevo dos –

– Entonces ¿Qué pasó después? –

– El cachorrito se mejoró y volvió a su casita después de hablar seriamente con esas dos, yo personalmente lo llevé en mi automóvil hasta la puerta de su hogar, y ahí acaba la historia de nuestra tarde dominical de terapia psicológica –

– Pero me dijiste que ya no es virgen –

– Ah, eso… bueno, el cachorrito resultó más pervertido de lo que creí, anoche lo hizo con las dos al mismo tiempo, o eso fue lo que le entendí, y lo que pude deducir, quizá fue lo único que me sorprendió de él, supongo que después de todo tiene condición física suficiente para tal cosa, como te dije, tarde que temprano las hormonas iban a hacer su trabajo y a prender las cosas en esa casa… es divertido, también me puso un mote, gatita, ¿tú crees? –

A Misato se le acababa de caer la mandíbula al piso, no se hubiera imaginado que él se estrenara con las dos chicas al mismo tiempo, y el hecho de imaginárselo con Rei y Asuka intercalándose la hizo marearse y sentarse en el sofá, se abanicó con la mano, no concebía que su pequeño amorcito acabara resultando involucrado en un menage à trois tan de repente, justo después de pasar la tarde con él.

– Te juro que no te miento, de una u otra forma me lo dijo, así que creo que después de todo sobreviviría a una noche contigo – y se rio al imaginar la expresión de Misato sorprendida por la noticia.

– Ya veremos, bueno, tienes que seguirme contando acerca de eso y acerca de qué vas a hacer en Londres, yo tendré demasiado trabajo a partir del martes, una semana sin Shinji, qué tristeza – suspiró exageradamente, pero realmente comenzaba a creer que para haber tenido la cita perfecta ayer hizo falta un poco de pasión, así que tenía esperanzas aún en el tercer elegido.

– Bueno, estaré allá en menos tiempo de lo que te puedes imaginar – Mari colgó, se guardó el teléfono y con dos botellas de ginebra en mano volvió a su flamante automóvil. Prendió el sistema de audio y sonó Paranoid de Black Sabbath a todo volumen, y aquél Aston Martin volaba entre las calles quietas de la ciudad. Shinji boy, espero sobrevivas una semana sin mí, algo me dice que se va a poner más interesante esto.