en este capi hay algo que puede que los sorprenda o tal vez no? n.ñ

La decisión.

Cuando al día siguiente Amai abrió sus ojos pesados, pudo comprobar que el sueño en que vivía seguía ahí. Si, su cuarto lleno de fotos, sus ropas, sus libros, sus juguetes, todo seguía ahí. Sonrió sin poder evitarlo como casi todas las mañanas. Giró su mirada y vio la foto más cercana: ahí estaba el sobre los hombros de su padre sonriéndole a la cámara, su madre al lado lucía radiante de alegría y sasuke con una expresión serena, tenía la mirada un poco desviada.

Pensándolo bien eso de tener padres había resultado mucho mejor de lo que él esperaba, realmente se portaban muy bien y casi no tenía ni que cuidar de ellos, aunque la verdad no es que tuviera muchas expectativas pero tan poco era tan difícil como taki le había hecho creer. Su sensei le había dicho que la idea de una familia estaba sobreestimada pero a él no le parecía así, de hecho ahora podía entender perfectamente por que las personas podían hacer cualquier cosa por conservar a su familia, no era lógico permitir la destrucción de aquello que le daba sentido a la vida. Un hermoso sentido.

Por la luz solar que llenaba su habitación sabía que no faltaba mucho para que su madre viniera a despertarlo y el esperaría paciente a que ella, como era su costumbre, lo inundara con juguetones besos en todas partes con la intención de que abriera los ojos y él, como era su costumbre, dejaría que los besos continuaran un poco más antes de protestar como un niño normal sobre lo vergonzoso de esas cosas y tratar de hacerla entender que el ya estaba grande para eso, ¿pero quién podía culparlo por permitir que se alagara un poco esa " embarazosa" situación ? después de todo, hasta hace muy poco, él ni siquiera conocía la experiencia del significado de un beso.

Cuando se dio cuenta ya era de noche de nuevo, ¿Por qué tenía que pasar el tiempo tan rápido en los sueños? Seguía preguntándose. Hasta ese momento no lo había notado pero era curioso que sus padres no parecieran percatarse de esta extraña anomalía en el tiempo, no, la verdad es que se veían muy a gusto ahí sentados a su frente en la mesa, uno al lado del otro tomando la cena, se veían muy pero muy contentos como para notar lo rápido que pasaba el tiempo, probablemente estaban así porque se querían mucho, si, el ya se había dado cuenta: ellos se adoraban.

Afortunadamente para él casi nunca lo sometían a esas desagradables demostraciones públicas de afecto como caricias y besos…pero él igual se había dado cuenta. Por ejemplo, ahí estaba otra vez…su padre mirando a su madre de una forma que no podía ser normal, él no sabía mucho de nada pero estaba casi seguro de que una mirada así incomodaría a cualquiera. Se preguntaba: ¿estaría su padre consciente de que a veces miraba a su madre como si estuviera hecha de un pedacito de cielo?, probablemente no. También tenía serias dudas sobre si lo que sentía su mamá por su papá era algo saludable, daba la impresión de que haría cualquier cosa por él. A pesar de todo, era aliviadoramente bueno el hallazgo de que sus padres realmente se amaban.

-¿quieres más cielo? –le preguntó sakura mostrándole una cacerola y él asintió. Jamás se cansaría de la buena comida, uno de los mejores beneficios de tener padres, no obstante antes de que pudiera probar de la nueva ración que su madre le había servido un ruido a sus espalda lo hizo girar, se quedó viendo fijo a la puerta del comedor, de afuera provenía una voz familiar pero tan fuera de lugar, cuando estuvo seguro de quien se trataba una gran sonrisa se expandió en su cara.

-¡Tío Naruto!- exclamó antes de echar a correr por el pasillo, dejando a sus padres realmente sorprendidos.

En la vía hacia el comedor el rubio pudo ver como el pequeño Amai se acercaba corriendo hacia él con una gran sonrisa, y no pudo evitar recibirlo con los brazos abiertos aunque le costó un poco mostrar su esplendida sonrisa pero lo consiguió.

-¡Amai -chan ! –habló el rubio efusivamente mientras cargaba al chico en brazos para verlo detenidamente al rostro al tiempo que reflexionaba sobre como se había considerado el padre de ese niño durante los primeros años de su vida -¿Qué te están dando de comer en este lugar?, ¡mira cómo has crecido!. – el niño se limitó a sonreír con una expresión algo presumida.

-Así es, la verdad es que casi ni te reconozco Amaizen - aseguró kakashi detrás del rubio al tiempo que saludaba al pequeño con un movimiento de mano.

- kakashi –san – el niño lo saludó sonriente con una reverencia antes de mirar curioso por encima del hombro del rubio, aunque sabía de antemano que era inútil.

-¿Y donde están los demás?, ¿No ha venido Taki?. –preguntó el pequeño algo decepcionado.

-Etto… ella se ha quedado entrenando – respondió rápidamente el rubio – estamos en un asunto oficial y ella no puede acompañarnos.

-Ahh, ya veo… ¿pero lo menos me mando una carta?.- preguntó ilusionado.

-Lo siento Amai –chan, partimos con mucha prisa y no le dio tiempo pero ella quería hacerlo, te manda muchos saludos –el niño se cruzó de brazos y los vio molesto.

-Tenían mucha prisa ¿no?, ¿Qué es tan importante que no podía esperar un poquito?.

-Amai no seas grosero –reprendió sasuke a la espalda del niño, haciendo que el pequeño instintivamente se encogiera en los brazos del rubio – esa no es manera de dirigirte a tu tío – sin embargo sasuke dirigió una mirada cómplice a sakura a su lado, ya que ambos se preguntaban lo mismo. Naruto jamás los había visitado, ni siquiera tenía tiempo, entonces ¿Qué podía ser tan importante para hacerlo venir?, fuera lo que fuera no podía ser algo bueno y la compañía de kakashi en vez de la escolta de un escuadrón ambu no ayudaba a disminuir su creciente preocupación.

- Lo siento… - se disculpó el niño con tristeza – pero es que taki ya no responde mis cartas.

-Está bien, es nuestra culpa por haber salido tan rápido – aseguró el rubio mientras depositaba al chico en el suelo y veía la expresión escéptica de sakura, entonces prefirió dejar que su mirada vagara por todo el lugar. -Entonces, aquí es donde el teme te ha tenido secuestrada todo este tiempo ¿ehh, sakura - chan? – bromeó el rubio con una esplendida sonrisa que no logró engañar a la pelirosa.

-Hola naruto, kakashi sensei –saludó la pelirosa – deben estar agotados, ¿ya comieron?, ¿quieren algo?.

-Estamos bien sakura, arigato – respondió kakashi – lamentamos haber venido sin avisar pero estábamos de paso y pensamos quedarnos aquí un par de noches.

-Por supuesto, nos alegra que hayan venido – dijo al tiempo que daba un codazo en la costilla de sasuke.

-Hmp…- asintió el pelinegro.

-Etto…¿interrumpimos algo?. – preguntó el rubio.

-solo estábamos cenando, por cierto Amai será mejor que termines antes de que se enfríe – enfatizó sasuke dirigiendo la mirada al niño – es que los "escuchó" desde el comedor y salió corriendo sin terminar su plato- tanto kakashi como naruto entendieron el doble mensaje de sasuke sobre la potencia del oído de Amai y sus miradas también se dirigieron al niño, si había algo que compartían ellos tres era el sentimiento de responsabilidad por lo sucedido con el pequeño.

-Ehh, pensándolo bien creo que necesito algo de comida, naruto se ha comido él solo casi todas las provisiones –aseguró el peligris - ¿Qué dices Amai?, ¿crees que haya suficiente para mí?.

-¿Mami?.- interrogó el niño dirigiendo la mirada a la pelirosa.

-Adelántense ustedes cielo, yo voy ayudar a tu tío a instalarse y después los alcanzó- prometió con una sonrisa. El peligris torció el brazo en el hombro del niño y comenzó a dirigirlo rumbo al comedor.

-Ehh vamos mocoso –dijó kakashi en tono bromista –estoy muriendo de hambre y hay muchas cosas de que hablar.

Tan pronto como kakashi se alejó lo suficiente con el niño, sakura y sasuke volvieron sus miradas hacia naruto.

-Y ahora ¿Qué sucede? – preguntó el pelinegro en tono cortante, como si no deseara que nada viniera a arruinar la paz en la que vivía.

-Aquí no – intervino sakura al tiempo halaba al rubio de la mano pero su mirada seguía dirigida hacia el pasillo por donde se había marchado su hijo – será más seguro en el despacho

Una vez dentro del despacho, el uchiha no quiso perder más tiempo.

-¿y bien? – continuó sasuke.

Él rubio no respondió, no le pareció correcto decir algo como: "Ahh si…, no es nada, solo que los akatsukis están pidiendo a tu hijo a cambió de la vida de mi hija", así que se limitó a entregarle la carta de rescate a la pelinegro.

El moreno resopló y comenzó a leer con franco fastidio, el impactó en su expresión no le permitió pronunciar palabra, pero la blanca y fría nieve en que se había transformado su rostro hizo que sakura reaccionara y quitándole el papel de las manos rápidamente comenzó a leerlo. Inmediatamente deseó no haberlo hecho. Lo siguiente que supo es que estaba llorando en el suelo. No supo cuando la traicionaron las rodillas, el rubio se apresuró a ayudarla en levantarse ya que sasuke parecía demasiado impresionado como para reaccionar. En su ascenso ella se quedo viendo al azul de los ojos del rubio.

-Naruto perdona…-le estaba costando hablar entre sollozos- te juró que haremos lo que sea, pero yo no… no puedo…

-Primero muerto… antes de permitir que Madara le toque un cabello a Amai de nuevo– se apresuró a decir sasuke con el seño fruncido y aunque no había ninguna akatsuki cerca su tono seco sonó a advertencia, casi amenazante.

Naruto estaba muy perdido en las pupilas esmeraldas como para darle importancia al tono de sasuke.

- Sakura –chan …–su voz sonó a cristales rotos - ¿Cómo crees que te pediría algo así?, ¿de verdad pensaste que vine a pedirte que renunciaras a tu hijo?, deberías saber que yo no podría hacer eso – el tono indignado de esa pregunta/respuesta fue suficiente para ambos padres del niño.

-¡Oh, lo siento tanto! –ella enterró de lleno su rostro en el pecho del rubio. Sasuke sopesó en ese momento que… ¿estaba siendo egoísta?, no estaba acostumbrado a pensar así pero era algo que no podía evitar de la misma manera que no había podido evitar que su hijo le arrebatara el corazón, tratándose de Amai simplemente no había nada que pudiera hacer al respecto.

-No es tu culpa, tranquila…-dijo el rubio quien seguía preguntándose si era su hija la que estaba en riesgo ¿Por qué era él quien seguía acariciando los cabellos rosas?. Pero es que ahora que su hija estaba lejos podía empezar a entender solo un poco del dolor que sakura había tenido que soportar por años – vamos a encontrar una forma de arreglar esto da'ttebayo.

-Naruto …-sasuke llamó la atención del rubio en un susurro casi inaudible- no me mal interpretes pero… ¿para qué exactamente han venido aquí? – el pelinegro había logrado recomponerse al punto de volver su rostro tan frio como indescifrable.

-Bueno, por un lado queremos que los akatsukis crean que vamos a darles lo que quieren así que kakashi pensó que lo más lógico sería venir aquí en caso de que me estuvieran siguiendo para asegurarse de que yo tengo a Amai –un fugaz destello de sospecha atravesó los ojos de sasuke.

-¿Y por otro lado?.

-Etooo…bueno yo pensé que tal vez… como tú les has seguido la pista por mucho tiempo, probablemente tienes información sobre ellos, ya sabes, información que nos puedes ser útil: ¿Qué clase de trampas usan?, ¿Cuáles son sus debilidades?. Pensé… que podrías ayudarnos -una débil sonrisa se asomó por los labios del rubio y una pequeña chispa de esperanza centelleó en sus ojos -veras, no estamos seguros de que van a funcionar pero tenemos un par de ideas para lidiar con akatsuki.

-Ya veo…- vislumbró el pelinegro con los brazos cruzados sobre el pecho y la mirada clavada en el piso, su seño fruncido por la preocupación demostraba que ahora taki ocupaba sus pensamientos - …han hecho muy bien al venir aquí, tenemos mucho que hacer.

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Al día siguiente los adultos fueron muy cuidadosos de no demostrar la tensión que los embargaba, y evitaron totalmente el mortal tema delante del niño, la noche anterior Sakura había prohibido terminantemente que Amai supiera del rapto de taki, sabía que el niño se sentiría fatal y no había manera de que ella angustiara a su hijo con más crueldad de la que ya había tenido que soportar, tampoco era como si alguno de ellos quisiera romper esa prohibición, realmente a ninguno se le antojaba que Amai se enterara sin embargo tenían demasiadas cosas que discutir ya que la noche no les había alcanzado para formular nada concreto pero muy pronto se dieron cuenta de que era imposible separar al niño de sasuke, lo que representaba un impedimento para formular planes con el pelinegro sin embargo poco después de almorzar kakashi tuvo una idea mientras se encontraban en el despacho, disimulando.

-Oye Amai-habló el ninja copia llamando la atención del niño- me preguntaba:¿tu padre te ha entrenado correctamente?. –sasuke elevó las cejas con expectativa.

-¿Ahh?, Etoo…papá y yo hemos entrenado un par de veces pero…

-Realmente no nos hemos concentrado en eso kakashi –continuó sasuke algo malhumorado, le molestaba que el peligris tocara el tema porque él quería que su hijo fuera solo un niño, al menos por un tiempo, no olvidada que el chico se había pasado la vida entrenando – no olvides que solo tiene siete años, hay mucho tiempo para que Amai se convierta en un ninja, además él ya es realmente sorprendente.

-Bueno ya sé que Amai tiene muchas habilidades, pero admitámoslo sasuke no eres exactamente un sensei –el pequeño arrugó la frente y vio al peligris con evidente disgusto ante semejante blasfemia en contra de su padre, kakashi solo suspiró antes de excusarse- solo tenía curiosidad por saber en qué nivel esta, ¿Podrías decírmelo?

-En realidad…-el pelinegro titubeó- no sabría decirlo con exactitud.

-lo sospechaba…-aseguró kakashi asintiendo con la cabeza – mmm… taki ya podría ser gennin si no fuera tan pequeña, entonces me preguntaba si Amai ya ha alcanzado ese nivel, eso es todo –los ojos del niño relucieron de puro desafío y kakashi supo que lo tenía donde quería.

-¿Gennin?, ¿Qué eso?. – preguntó impaciente el niño.

-ahh, es solo una de las clasificaciones que usamos para nuestras ninjas –respondió en tono indiferente- cuando se gradúan todos los ninjas adquieren el grado de gennin, es el nivel más básico, luego están los chunin y los jounin que son los que tienen el grado más alto, de esta manera todos conocen a sus superiores y se les asignan misiones de acuerdo a su rango, mientras más elevado es el rango más complicadas son la misiones y mejor la paga –agregó con tono alegre- ahhh, también están los ambus por supuesto, ellos son lo mejor de lo mejor, supongo que podrías llamarlos la elite del mundo ninja.

- ¿y taki ya es gennin? –preguntó pensativo.

-No realmente, ella aún no puede graduarse de la academia, es muy pequeña para hacer la prueba de grado pero estoy seguro de que le iría muy bien si se lo permitieran… - a sasuke le gustaba cada vez menos la dirección que estaba tomando esa conversación.

-Ya veo…-el niño se quedó reflexionado por un momento –entonces ¿hay que superar ciertas pruebas para subir de rango?. – la intriga crecía a cada segundo en la mente del chico.

-Así es, lo has entendido muy rápido Amai–sonrió el peligris - para hacerse chunnin o junnin también hay que pasar pruebas muy difíciles.

-Entonces ¿cómo sabe que en que nivel esta taki?

-Olvidas que soy su sensei, además yo tengo mis propios métodos para saber en que nivel están mis alumnos y claro que ya he probado las habilidades de taki.

-Kakashi – san, etoo… –el niño vaciló por un momento, por mucho que quisiera desenredar el misterio que le estaban intentando esconder ya que el evidentemente se había dado cuenta de que algo no iba bien, la tentación de medir fuerzas con taki era demasiado fuerte - … me preguntaba si yo pasara las pruebas, aunque no sea su estudiante ¿podría decirme cual es mi nivel?.

-mmm… supongo que podemos encontrar una forma de saber en que nivel estas, claro, si de verdad crees que estas listo para una de mis pruebas…

-¡Por supuesto que si!-saltó el niño con una efusividad envuelta en arrogancia- si taki lo hizo yo también puedo hacerlo- el peliplata sonrió y buscó dentro de sus bolsillos, sacó un pequeño, reluciente y sonoro artefacto metálico para mostrárselo al niño con una pose altanera.

-En ese caso, solo tienes que quitarme este cascabel- aseguró con autentica intriga, de verdad tenía muchos deseos de conocer las habilidades de ese niño.

Al poco tiempo kakashi, amai y sakura quien no se separaría de su hijo, partieron hacia el bosque que rodeaba la refugio, un buen escenario para dicha prueba según el peligris, tanto sasuke como naruto habían puesto de pretexto que tenían que trabajar para poder quedarse, así que mientras Amai se divertía a más no poder con las evasivas de kakashi, naruto y sasuke se quebraban las cabezas, compartían ideas e información para crear de la nada un plan salvador.

Al final de la tarde, el niño y su escolta regresaron al refugio. Cuando sasuke vio desde la entrada que Amai regresaba con aire ligero y una gran sonrisa en el rostro no pudo evitar quedarse con la boca abierta, naruto a su lado tenía los ojos como platos.

-Estoy realmente impresionado – dijó kakashi casi perplejo.

- Amai…¿logró quitarte el cascabel? - sasuke preguntó incrédulo a su sensei.

-No –el peligris negó con una expresión meditativa – pero estuvo bastante cerca, muy cerca.

-Kakashi –sensei dice que llegué incluso más lejos que taki –agregó efusivamente el niño – eso quiere decir que estoy a un nivel superior que ella, oye kakashi sensei…-el peligris parpadeo un par de veces antes de dirigir su mirada al niño – ¿cuando llegues a konoha puedes decirle a taki que yo estuve más cerca que ella de quitarte el cascabel?, De todas maneras a mi no me va a creer , ¿prometes que se lo vas a decir?–el peligris meditó un momento su respuesta mientras veía al niño tratando de no reflejar el abatimiento en su rostro.

-Estoy seguro de que podré hacerlo - contestó con convicción en la voz.

-Bien – sonrió el pequeño –ojala le dé una rabieta, tal vez así me escriba, aunque probablemente sea para insultarme – se subió de hombros indiferentemente antes de adentrarse en el refugio con su madre para ayudarle muy gustosamente a preparar la cena.

Kakashi se quedó pensativo viendo al pequeño mientras marchaba, era inevitable que sintiera cierta atracción por él, atracción que se hacía más obvia ahora que estaba grande que cuando era bebe, y no solo porque era el hijo de sus estudiantes, no, esta atracción era diferente a lo que lo unía a taki. El pequeño había logrado despertar algún tipo de admiración en él y estaba seguro de que él también se había ganado la admiración del chico. Ellos eran compatibles por que ese niño era su tipo de persona, era lo más parecido a un nieto que él podría desear.

-Realmente se parece mucho a ti –habló el peligris en dirección a sasuke – y no me refiero a lo obvio, el parecido no es solo físico…-el sensei se perdió en un recuerdo por un momento -creo que me agrada – concluyó sonriente.

-También hay algo de sakura en él – agregó el moreno pensado con la mirada baja y los labios fruncidos, parecía que el comentario de su sensei le había molestado.

-Absolutamente… – concedió el peligris sonriente al tiempo que rascaba la parte de atrás de su cabeza - no se puede negar que sakura también está dentro del chico – esto hizo que la expresión del pelinegro se suavizara y kakashi comenzó a hacerles señas con las manos para que se adentraran- ¡eehh vamos chicos!, ya va siendo hora de que me actualicen, díganme que se les ha ocurrido algo.

Para cuando el cielo estuvo teñido de negro completamente, las cosas ya se veían mucho más claras para ellos, ciertamente ninguno podía asegurar que iba a funcionar pero al menos ya tenían una estrategia definida.

-Bueno ahora solo tenemos que esperar a que indiquen el lugar del encuentro –señaló kakashi- aún tenemos dos días así que todavía podemos perfeccionar un poco más lo que vamos a hacer.

-Dos días…-susurró naruto – me voy a volver loco.

-Hmp, pues aguanta usorantonkachi…-exigió sasuke al tiempo que se dirigía hacia la ventana, se cruzó de brazos y dejo que su vista se perdiera en el horizonte -… después de todo, todo esto es tu culpa, si no fueras tan idiota…- naruto abrió los ojos al máximo, él sabía que todo era su culpa, sabía que había sido descuidado y que no había protegido a taki como era su deber pero aún así no se imaginó que sasuke se lo restregaría en la cara de esa manera, aunque quería patear al pelinegro el ardor en su pecho ni siquiera le dejo responder – si no fuera por tu idiotez Sakura se hubiera quedado contigo, todo sería tan diferente… - el rubio clavó la mirada en la espalda del pelinegro y no pudo evitar sonreír al comprender sus palabras.

-Lo dudo – respondió el rubio -el mal gusto de sakura -chan no tiene remedio –ahora era el pelinegro quien sonreía discretamente de medio lado.

-Me alegra que se la lleven mucho mejor –comentó kakashi con una irónica gotita en la cabeza – porque honestamente muchachos, ahora más que nunca necesitan trabajar como un equipo. Aún así no me no me parece justo que yo deba perderme toda la diversión – seguía refunfuñando el peligris – además fue mi idea.

-Hmp… no te preocupes si esto sale mal te divertirás un montón –habló sasuke con sarcasmo – tú serás el único capaz de proteger a Amai y a sakura.

-¿Qué quieres decir? – Preguntó la pelirosa adentrándose en la habitación haciendo que todos dirigieran su atención hacia ella mientras esperaban que apareciera su hijo a sus espaldas – Puedes hablar, Amai está en el baño – continuó en dirección al pelinegro -¿Qué quisiste decir con eso de que kakashi va a protegernos?, ¿Qué han planeado?.

-Bueno en realidad fue algo que pensó kakashi antes de llegar aquí –respondió sasuke serenamente- él pretendía transformarse en Amai y acompañar a Naruto cuando llegara el momento, pensó que era factible dado que posee el sharingan y todo eso –ella esperó a que él continuara algo confundida – pero seré yo quien acompañara a naruto y como se supone que no puede llevar a nadie más kakashi se quedará con ustedes al pendiente.

- ¿Tú? –preguntó tratando de ocultar el desagrado en su voz, el asintió antes de responder.

-Mi sharingan es mucho más potente y solo yo puedo combatir el mangekyu de madara, nadie está más preparado que yo, así que me transformaré en Amai y haremos el intercambio, una vez que nos entreguen a taki y yo logré acercarme lo suficiente…– sonrió con suficiencia -de todas maneras esta es la oportunidad que he estado esperando.

-¿Y qué pasará con taki?, quiero decir una vez que la hayan liberado.

-Pues aún tenemos que esperar a que los akatsukis den nuevas instrucciones para saber lo que pretenden hacer, pero naruto se encargará de ponerla a salvo.

-Ya veo…-susurró sakura bajando la mirada- entonces todo se resume a ti…

-¡No creerás que me voy a quedar con los brazos cruzados sakura- chan!-protestó naruto – tan pronto como teletransporte a taki a un lugar seguro, regresaré a ayudarle dattebayo.

-¡Idiota!- regañó la pelirosa dando un porrazo en la cabeza del rubio – ya es bastante que logres que no te maten, no olvides que madara no será el único que va a estar ahí y tu prioridad tiene que ser la seguridad de la niña.

-Ya lo sé dattebayo – afirmó naruto con cataratas saliéndole de los ojos. – solo digo que no estoy pintado en una pared.

A pesar de que sakura tenía los puños comprimidos sasuke sabía que era la angustia lo que la estaba consumiendo.

-No te preocupes –pidió sasuke al tiempo que se posaba al frente de la pelirosa, acariciándola con la mirada– kakashi estará con ustedes en todo momento, nada va a pasarles.

-Yo cuidaré de Amai… - aseguró con devoción.

-Lo sé – sasuke sonrió discretamente.

- Y tú vas a…- ella mordió sus labios sin atreverse a refutar, sabía que estaban en riesgo cosas demasiado importantes como para evitar que sasuke ayudara, pero ese conocimiento no impedía que le doliera el pecho de solo pensar que sasuke arriesgaría su vida. Se tragó la impotencia ante la inminente partida del pelinegro para poder continuar- …a cuidar de taki. - En ese momento el pelinegro comprendió la verdadera preocupación de la pelirosa.

-Regresaré – le prometió con una voz seca y fuerte mientras la miraba a los ojos. Su voz no correspondía al sentimiento que destilaban sus ojos.

-Más te vale… - lo amenazó antes de lanzarse a su cuello en un abrazo y besarlo como si no existiera mañana.

-Cof, cof –kakashi tosió ruidosamente aclarándose la garganta – ¡hay ninjas presentes!

-Francamente… - agregó el rubio negando con la cabeza dramáticamente– debería darte vergüenza teme.

-Cállate – gruño el pelinegro desde los labios de sakura.

Afuera unos ojos negros parpadearon sorprendidos desde la oscuridad, los ojos de Amai. A pesar de que estaba en el patio a unos cuantos metros de la ventana del despacho realmente no necesitaba estar más cerca para poder escuchar perfectamente aquellas palabras. El niño había aprovechado el momento en que su madre no le tenía el ojo puesto encima para poder escuchar la conversación que se llevaba a cabo en el despacho. Se había escapado por la ventana del baño y atravesado dos campos completos hasta llegar ahí, y lo había hecho tan rápido como para llegar a tiempo de escuchar decir a su madre: "¿Qué quieres decir con eso?".

Y sin quererlo ahí estaba… la realidad abofeteándolo en la cara. Y no es que no estuviera esperándolo, pero después de soñar por tanto tiempo el despertar dolía de cualquier forma.

Ciertamente el niño sabía que le estaban ocultando algo pero ni en sueños se imaginaba a taki en los planes de su sensei. Hubiera jurado que era algo relacionado con konoha y con akatsuki, con los ninjas o con el mundo shinobi que conocía vagamente pero esto no. No, nunca se lo hubiera imaginado…¿taki en manos de su sensei?, ¿un intercambio?, no necesitaba que se lo explicaran para entenderlo: su sensei se había cansado de esperar y lo quería de regreso.

Consideraba que el akatsuki había sido muy inteligente al tomar algo tan preciado para sus parientes, al presionarlos con semejante conflicto ¿Cómo podían negarse a darle lo que quería?. Sin embargo… se estaban negando. Eso era algo que no esperaba: ellos se estaban negando a "devolverlo" .

En cambio pretendían hacerse pasar por él, usar una especie de clon suyo…¡UN CLON!. ¿Qué estaban locos?, eso jamás engañaría a su sensei. Él akatsuki lo reconocería a leguas de distancia, tenía muchas formas de hacerlo, desde las cicatrices hasta los sellos en su cuerpo por nombrar algunas y su sensei ni siquiera tenía que estar cerca para comprobar que no se trataba de él. Ellos serian descubiertos mucho antes de que le vieran la cara a madara, y taki… bueno taki no terminaría en un buen lugar, tragó grueso ante esta perspectiva. Era increíblemente importante el espacio que ella ocupaba en su nueva vida.

Después de tragar grueso volvió calmadamente sobre sus pasos hasta llegar a su habitación, tratando de ocultarse se sentó en el suelo con la espalda apoyada en la cama, adoptó la misma posición de meditación que tomaba en la cabaña, con las piernas cruzadas y las manos sobre sus rodillas. Necesitaba pensar.

Una inhalación, una idea, una exhalación. Repitió ese ciclo por un buen rato durante el cual su estomago no dejó de molestarlo con una vertiginosa sensación.

Repentinamente sus ojos comenzaron a vagar angustiados por la habitación, su corazón comenzó a latir opresivamente rápido y una extraña ansiedad le invadió el cuerpo. Se preguntaba si así es como se siente cuando uno mismo se obliga a hacer algo que no quiere.

Rato después sakura debió sospechar cuando a la hora de dormir Amai no reclamó ni un poco por quedarse despierto pero pensó que un día con kakashi era lo que se necesitaba para cansar realmente al niño.

Cuando el oído de Amai le aseguró que los pasillos estaban despejados, lo que quería decir que las personas estaban en sus habitaciones probablemente dormidos fue cuando decidió salir de la cama, se vistió lo mejor que pudo en la oscuridad y se apresuró a salir de la habitación sin pensarlo mucho, no… sin pensarlo en absoluto, sabía que tenía que huir con rapidez y sin pensar, casi por instinto, de otra manera esa opresión en su pecho no lo hubiera dejado continuar.

Lamentaba que su habitación no tuviera ventanas, eso le hubiera hecho todo mucho más fácil pero no le quedaba más remedio que adentrarse en el pasillo, estaba tan oscuro, vacio y envuelto una calma sepulcral que hubiera asustado a cualquier niño pero no a él, solo le asustaba que lo descubrieran, en ese caso sabía que primero lo encadenarían a la cama antes de permitirle otro intento de huida.

Sus pasos se deslizaban con suavidad a través del pasillo despejado, ni siquiera había nada que esquivar y ya casi podía ver la salida cuando en un movimiento totalmente inesperado la puerta a solo unos pasos frente a él se abrió y se fijaron en él un par de ojos que lo habían descubierto. En un segundo se detuvieron sus sigilosos pasos, en el mismo segundo que se activaron sus ojos rojos con aspas: ¡Estúpidas habitaciones a pruebas de ruido! Renegó en su fuero interno.

Los ojos del acuático que lo veía pestañearon sorprendidos mientras él se preguntaba: ¿Qué demonios hacia suigetsu saliendo de la habitación de Karin a esa hora?, lo más irónico era que unos segundos antes el aroma del acuático lo habría delatado, a pesar de la distancia Amai ya podía olerlo por todo el pasillo, tenía un olor particular, olía especialmente a sake pero también a sudor y a otro aroma que no pudo reconocer, era un mezcla extraña.

-¿Amai - Chan? – Preguntó suigetsu confundido sin embargo cuando las cosas empezaron a tomar formas extrañas y aparecieron personas dibujadas en las paredes - ahh ya creo que me pase un poco de sake, este sasuke si que es simpático jajaja – se carcajeo suigetsu señalando a la pared que tenía enfrente luego continuó tambaleándose ligeramente por el pasillo en dirección a su habitación, sin percatarse siquiera de que tan pronto como había puesto un pie fuera de la habitación de Karin había caído en el genjutsu del niño.

Amai suspiró aliviado y por un momento se quedó viendo como se alejaba suigetsu dando gracias a dios de que no fuera sasuke, luego recordó que no tenía tiempo que perder y se apresuró a salir del refugio antes de que alguien más lo viera.

Pero aun no podía darse por fugado, aún estaba la barrera de chakra que su padre había colocado como un gran escudo sobre los alrededores del bosque que rodeaba el lugar. Si tocaba esa barrera alertaría a sasuke de su escape inmediatamente como una alarma silenciosa. Cuando llegó justo al extremo donde se encontraba la barrera invisible y casi intangible de chakra no tuvo problemas en reconocerla. Podía verla con su sharingan, era parecida a una bóveda que se erguía directamente desde la tierra. Sonrió al encontrar la respuesta que le permitiría burlarla, la barrera llegaba justo al piso de tierra y ese era un elemento que él podía manipular. Dejó unos cuantos centímetros entre él y el límite de cruce para luego realizar un jutsu que creó un túnel no muy profundo bajo la superficie, lo suficientemente ancho para que él pudiera pasar sin problemas. Se adentró en el pasadizo y al poco tiempo salió por el otro extremo del mismo. Estaba seguro de que la barrera a sus espaldas seguía sin alterarse, el horizonte que se extendía en su frente solo pintaba un paisaje de indescifrable oscuridad.

Una vez afuera, los obstáculos no eran un impedimento, ahora nada podía detenerlo excepto su criterio, la sensación de vértigo volvió a su interior, pero haciendo caso omiso a las advertencias de su estomago se adentró en la oscuridad del horizonte sin mirar ni una sola vez atrás.

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A la mañana siguiente sakura estaba más ocupada de lo normal preparando el desayuno para más personas de las usuales y Amai no había dado señales de querer levantarse de la cama por su propia voluntad así que sasuke había ido a despertarlo, al poco tiempo regresó de la habitación del niño caminando como zombi, sakura lo miró disgustaba porque obviamente había regresado solo pero él estaba demasiado aturdido para disimular otra reacción.

-¿Qué ocurre? – le preguntó la pelirosa ya alarmada por la expresión en su rostro.

-Él…- sasuke tragó grueso -…se fue –extendió una nota a la pelirosa para que pudiera leerla -…ha ido por Taki…- los ojos de la pelirosa parecían salirse de sus orbitas a medida que leía cada palabra escrita con el pulso de su hijo: "voy a hacer que regresen a taki… lo siento mami, no te preocupes, te quiero."

-¡No ! -gimió sakura -no debe estar muy lejos, tenemos que encontrarlo…

-Sakura… es muy tarde, se fue durante la noche ya deben haberlo encontrado.

-¿Estas diciendo que nos quedemos tranquilos mientras…?

-No, estoy diciendo que tenemos que pensar muy bien las cosas, no creerás que iremos con madara para que no los devuelvan así de fácil…- en ese momento, ese nombre hizo todo más claro para Sakura, Amai no solo estaba perdido, estaba en manos de madara, por un momento se quedo congelada pensando en todas las posibilidades de riesgo para su hijo –lo que no entiendo es por que no dijo nada.

-¿A que te refieres? – la duda hizo que ella saliera de sus pesadillas.

-¿Por qué se fue solo?, el no se iría sin un plan, sin poder encontrar a madara y si todo este tiempo ha sabido donde esta, ¿Por qué no nos dijo nada?

-Por que es tu hijo –respondió la pelirosa secamente y la frente del moreno se arrugó dubitativa.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Piénsalo, ¿Por qué Amai se guardaría algo así?, ¿Por qué no dijo que sabía lo de Taki y se fue solo por ella?

-Para… protegernos- dijo lentamente con la melancolía impresa en sus palabras – y lo hizo sabiendo que no podría regresar – todo su cuerpo se estremeció de solo pensarlo.

-¡NO! –gritó la ojiverde con lágrimas en los ojos – él es solo un niño inocente, solo tiene siete años ¿como se supone que se va a cuidar solo?, somos nosotros quienes deberíamos…él ni siquiera sabe distinguir el bien del mal…

-Es verdad… es solo un niño - El puño de sasuke estaba tan comprimido como su mirada perdida en la tristeza.- pero desde el día en que nació Madara puso una carga muy pesada sobre sus hombros.

-¡No! –gimió de nuevo la pelirosa – él no tiene por que cargar con esa responsabilidad, ¡estoy harta de esto!, ¡estoy harta de Madara, del clan uchiha! –sin poder evitarlo por más tiempo calló sobre sus rodillas antes de poder ver la perpleja expresión torturada que su confesión había puesto en la cara del pelinegro – él estuvo dentro de mi, fui yo quien sufrió para darlo a luz, en sus venas también corre mi sangre… - instintivamente llevó las manos a su vientre, sintiendo el vacío -Él es mío…, mi niño…, si algo le pasa…

-¡Yo no permitiré que nada le pase! –se juró a si mismo. ¿Cómo podría permitirlo?, ¿Cómo?. Ese niño era su mundo, un mundo nuevo, un mundo bueno. No conocía nada que superara lo que su hijo le hacía sentir. Dentro de su perturbada existencia, ese niño era lo más importante para él.

-Sasuke yo no puedo…, no puedo vivir sin Amai. No de nuevo. – dijo la pelirosa consciente de que eso valía para ambos.

El moreno sabía que ella hablaba en serio, lo sabía por que él sentía lo mismo. El llanto de la pelirosa cesó ligeramente cuando se vio repentinamente atrapada entre los brazos del pelinegro.

Eso era más de lo que él podía soportar. Verla así lo destrozaba. Parecía tan frágil entre sus brazos como una niña que se ha caído del columpio pero tan inconsolable. Si su hijo era lo más importante, ella era la razón de su vida. Él solo quería que ella fuera feliz, cuando amas tanto a una persona otra posibilidad es inaceptable. Por eso él le daba lo que quisiera, por eso se esforzaba tanto en ser una mejor persona que la pudiera hacer feliz, se esforzaba tanto… tan inútilmente.

Reviviría en su cabeza la noche de la muerte de sus padres una y otra vez, se sometería a cualquier tortura de itachi si con eso pudiera evitar que ella sufriera. Pero ahí estaba él, impotente sin poder hacer nada que la hiciera sentir diferente, sin embargo a pesar de considerarse el gran responsable de su desgracia sabía que alejarse no era una opción a menos que quisiera herirla aún más, por que para él era la mala suerte de sakura amar aquello que la lastimaba. Sin embargo todo lo que les había ocurrido le había hecho comprender que sin importar que pasara debían estar juntos por que para bien o para mal: ellos se amaban.

- No llores…-el pelinegro le susurró al oído con un tono bajo, tratando de evitar que explotara el nudo en su garganta – yo voy encontrarlo, él va a estar bien te lo prometo…- él se separó lentamente y le tomo el rostro con las manos para que ella pudiera ver la sinceridad en su mirada-si pudiera…retrocedería el tiempo. Borraría esto que siento. Nunca permitiría que me amaras, tal vez así no tendrías que sufrir por esto. Tal vez estarías con alguien bueno. Tendrías una familia…-el agua cegó la vista de los ojos esmeralda y las manos del moreno se aferraron aun más a sus mejillas -pero no pude… simplemente no pude alejarme a tiempo. De verdad lo siento, todo este tiempo debe hacer sido muy difícil para ti…- Se preguntaba como ella había sido tan fuerte para sobrevivir todo ese tiempo a su lado sin que él la destruyera - …tener que soportar amar a alguien como yo.

Ella parpadeó un par de veces confundida, en su desesperación no había pensado lo que sasuke estaba sintiendo: un dolor muy similar al suyo, la misma necesidad de que su hijo estuviera a salvo. Y él probablemente se sentía culpable, como siempre, ella sospechaba que culparse era la costumbre de las personas que como él habían sido marcadas por la tragedia desde muy pequeños, entonces ¿Cómo podría hacerlo entender?.De pronto al ver su reflejo en los ojos negros se dio cuenta de que ella nunca se había mostrado "tan vulnerable" ante él, nunca, por que sabía que verla en ese estado era algo que naruto podría soporta pero no sasuke, eso no era nada bueno para él, tenia que arreglarlo y rápido. Era increíble la necesidad que sentía de protegerlo, incluso de ella misma. Intentó recuperar la compostura y se aclaró la garganta para poder hablar con una voz que no estuviera rota.

-¿Alguien como tú?, te refieres a…¿un uchiha?, no entiendes, no me refería a…

-¡no te atrevas a explicarte maldición! –la interrumpió -tienes mucho más que derecho a estar harta de mi, traté de alejarme pero era muy tarde, traté de advertirte pero no me escuchaste- él desvió la mirada como recordando, con el seño un poco fruncido por la molestia consigo mismo.

Sakura no podía creerlo…¿Acaso sasuke no sabía lo afortunada que ella era?. Lo feliz que él la hacía. Lo imposible que era no enamorarse de él, y con lo maravilloso que él era y todas las mujeres a su disposición por alguna extraña razón, él también la amaba a ella. Con lo difícil que es encontrar un sentimiento autentico en este mundo, ellos se habían encontrado… hechos el uno para el otro.

- Tú, sasuke uchiha eres…sin duda…un hermoso desastre –él la miró a los ojos con una ceja alzada no muy sorprendido de su respuesta - dime ¿es naruto responsable de llevar a un mounstro en su interior? –los ojos de sasuke se abrieron sorprendidos.

-Tu no entiendes, eso es diferente…

- No, no lo es… ¿culparías a naruto por portar a al kuybi?.

-Obviamente no –contestó blanqueando los ojos.

-Entonces, ¿podrías culparte por que tu sangre sea uchiha? - continuó sin darle tiempo a responder – solo estoy harta de que ustedes tengan que sufrir por culpa del clan pero ¿qué no ves que tu eres tan responsable de lo que pasa como lo es naruto de llevar al kuybi?.

-Se que no soy responsable de ser un uchiha, eso es algo que no pude escoger pero…si soy responsable de arrastrarte conmigo… –ahora eran los ojos verdes los que se abrían sorprendidos -…y ahora también a Amai –dijó con voz apagada.

- Eres un idiota…¿Cómo pretendes convertir lo que siento por ti en algo malo? Y ni te atrevas a insinuar que haber tenido a Amai es una desgracia.

- ¡No quise decir eso!, sabes que eso no es a lo…

-Pero es absurdo que pienses que tú nos haces daño de alguna manera, no es como si me obligaras a estar contigo, no tienes control sobre lo que siento sasuke y mucho menos tienes la culpa de que madara quiera sus cuerpos –ella se abrazó delicadamente a el cuello de él y su voz se hizo casi un susurro – yo nunca podría ser feliz sin ti y no sé tú pero…¿no te parece que Amai hace que cualquier riesgo valga la pena?. –el sonrío de medio lado casi involuntariamente, sintiendo una desesperada y absurda necesidad de tenerla a salvo entre sus brazos, aferró la cintura de la ojiverde y la abrazó hacia su cuerpo.

-Bueno, si lo pones así… definitivamente para mí ustedes valen cualquier pena.

—sabes…al principio no lo creí, pero hay sentimientos que duran para siempre… sin importar lo que pase–la pelirosa se quedó meditando por un momento sus propias palabras y luego se separó para ver intensamente a los ojos negros - Lo necesito de vuelta –dijo con voz mortalmente seria.

-Lo sé, voy a regresártelo te lo juro…

-¡Pero tienes que llevarme contigo! –Hablo desesperada, no podía quedarse sentada mientras su hijo corría peligro- no puedes dejarme…no puedes…como la otra vez en el banco, ya no soy débil…ahora me he vuelto fuerte ¡ ya no tienes que dejarme!.- sasuke parpadeó sorprendido

-¡De acuerdo, de acuerdo!, no voy a dejarte, no planeaba hacerlo y nunca he pensado que eres débil- Él pensó que no tendría sentido dejarla con la intención de protegerla si sus vidas estaban tan entrelazadas como sus sentimientos.

-Bien…-asintió con determinación -¿Qué vamos a hacer?, ahora Madara lo tiene y esta vez no tendrá tanta paciencia - su voz se hizo débil a causa del terror cuando repitió: ¿Qué vamos a hacer?.

-No lo sé. Ahora todo ha cambiado, lo que teníamos planeados se fue al infierno pero aún tenemos a naruto , cuento con que eso nos dé algo de tiempo.

-Pero… Ahora él tiene la ventaja ¿no es así?.

-Encontraremos la manera… – aseguró mirándola profundamente a los ojos e ignorando la pregunta, su mirada la derritió y como si no tuviera otra opción ella se desplazó hasta besarlo.

-Tenemos que hacerlo…- dijo la pelirosa mientras hundía el rostro en el pecho del pelinegro -sé que lo haremos…- continuo con demasiadas ganas de que sus palabras fueran ciertas. No era extraño que a pesar de estar aterrado Sasuke no pudiera evitar sentir una cálida sensación en su pecho, algo parecido a tener esperanzas, después de todo él solo tenía que degustar los labios de sakura para probar el sabor de la salvación.

Cuando naruto entró en la cocina aún con la pijama puesta y la apariencia de alguien que no ha pegado un ojo en toda la noche, se rascó detrás de la cabeza al ver como sasuke sostenía a sakura entre sus brazos mientras estaban arrodillados en el piso.

-¿Qué ocurre?- preguntó el rubio con voz roca.

-Amai se escapó para buscar a taki –respondió sasuke secamente mientras la pelirosa se mordía el labio.

-¡¿ QUE?! –los ojos del rubio de abrieron al máximo mientras veía como sus amigos se levantaban lentamente -¿pero como…?.

-Eso es lo de menos, lo importante es que es lo que vamos a hacer ahora – por un largo momento solo hubo silencio, sakura se quedó viendo el rostro de sasuke tratando de descifrar su verdadera reacción pero fue inútil, el pelinegro y el rubio simplemente se miraron mutuamente intercambiando palabras con la mirada. Ella estuvo a punto de golpearlos por la exasperación pero se contuvo.

-Huele bien - comentó juugo al entrar en la cocina pero al ver las miradas que los otros tres le dedicaron una gotita le salió en la cabeza-¿Qué…?.

-Amai ha escapado… - esta vez respondió la pelirosa.

-¿Qué pasó?, ¿por qué? – se escuchó una voz detrás de juugo, era la voz de Karin quien se acercó solo para ponerle mala cara al pelinegro -¿Qué le hiciste sasuke? –este se limitó a incinerarla con la mirada por toda respuesta.

-Ahora que lo dices… –comenzó sakura viendo al rubio de una forma extraña– todavía no sabemos cómo se enteró, naruto ¿tú no le habrás dicho nada?. –preguntó con evidente dolor en la voz.

-él no sería capaz sakura – se apresuró a responder kakashi desde la entrada antes de que el ojiazul pudiera pronunciar palabra – el niño es más astuto de lo que pensamos, probablemente sospechaba algo.

-Hmp, kakashi tiene razón – coincidió el pelinegro – lo más probable es que se las ingeniara para escucharnos.

-En cualquier caso, no podemos estar seguro de lo que hará madara, supongo que aun necesita al kyubi ¿no?. –vislumbró kakashi.

-Eso es precisamente lo que le estaba diciendo a sakura, eso debería darnos algo de tiempo.

-¿Qué pasa?,¿ cual es el escándalo?, ¿alguien tiene una aspirina? – preguntó suigetsu con un ligero dolor de cabeza al tiempo que se adentraba en la habitación.

-Recomponte idiota – le ordenó Karin mientras le pasaba un paquete de pastillas de donde ella misma acababa de tomar una – el pequeño se fue anoche, tenemos que encontrarlo– los ojos del acuático se abrieron sorprendidos.

-¡Mierda! Entonces si era él…¿o no?.- la pelirosa lo miró extrañada.

-¿A qué te refieres suigetsu? – preguntó sakura.

-Etoo… creo que lo vi…anoche.

-Hmp…¿Cómo que lo viste? – inquirió sasuke ahora intrigado.

-Bueno… yo estaba…había ido a tomar algo de agua y cuando regresé creí ver a Amai en el pasillo… - el acuático no pudo continuar por que sasuke rápidamente cubrió la distancia que los separaba y de golpe lo estrelló contra la pared.

-¡lo viste y fuiste incapaz de detenerlo! – gritó el moreno directamente en la cara suigetsu.

-¡Estaba en algún tipo de genjutsu! – Se defendió el acuático mientras luchaba por liberarse del amarre del pelinegro – cuando lo vi también vi un montón de cosas, el niño me engaño y yo creí que me estaba venciendo el sueño así que me fui a dormir.

-Hmp… el sueño, seguro…- replicó sasuke en tono sarcástico pero dejó a su presa libre mientras hablaba – se puede oler tu pestilente aliento etílico a leguas…

-¡¿Y Qué quieres que te diga?! – Replicó a su vez suigetsu – no es mi culpa que se escapara, ¿Qué no son ustedes los que tenían que vigilarlo?, ¿y qué pasó con todas las medidas que habías tomado? –Los ojos del pelinegro se abrieron inexpresivos como si repentinamente se hubiera encendido una idea en su cabeza- Además nosotros no estamos aquí para hacer de niñera ¿recuerdas?.

Kakashi pensó que era mejor intervenir antes de sasuke perdiera el control por completo y terminara por matar a suigetsu.

-Eso no importa ahora, de todas formas ya no hay nada que se pueda hacer– habló el peligris interponiéndose entre sasuke y suigetsu – lo importante ahora es encontrar a los niños y ponerlos a salvo.

-Exacto – susurró sasuke quien extrañamente parecía haber perdido todo interés en el acuático sus pensamientos seguían perdidos en las palabras que suigetsu había dicho pocos segundos atrás: "las medidas que había tomado", ciertamente él había tomado medidas - … al menos podemos saber donde esta Amai.

-¿Cómo? – preguntó el rubio demasiado interesado, realmente la razón del inexplicable silencio de naruto era que no quería demostrar el debate interno que lo consumía, a pesar de que le angustiaba sobremanera la huída del niño no podía evitar sentir una especie de alivio en su interior de que su hija no estuviera completamente sola, era cruelmente aliviador saber que al menos alguien estuviera cuidando de ella.

-Ya revise en su habitación, y no está por ninguna parte así que supongo que se llevó la pulserita que le regalé.

-¿y eso que…?.

-veras…temía que algo así pudiera pasar, así que cuando mande a hacerla le implanté un jutsu especial para que yo pudiera rastrearla, es como un jutsu de invocación inversa que me dice donde esta, pero no se lo dije así que él no sabe que puedo encontrarlo y se la llevó –naruto miró sasuke incrédulo – la que le regale a taki no tenia incorporado este jutsu, recuerda que fue hace mucho tiempo de otra manera ¿no crees que ya te lo hubiera dicho?– el pelinegro respondió a la mirada del rubio antes de que este pudiera formular la pregunta en su cabeza sin embargo sakura frunció ligeramente el ceño y miró a sasuke con mala cara.

-Estabas rastreándolo… -dedujo la pelirosa en dirección al pelinegro-¿pensabas que intentaría regresar con madara?, ¿desconfiabas de él?.

-No es eso, es simplemente que me pareció mejor no decírselo porque no quería de ningún modo que madara se enterara de que yo tenía manera de localizarlo. –ella no quitó su mala cara.

-Pero tampoco me dijiste nada de eso a mí.

-No me pareció que fuera necesario, jamás imagine que… después de todos los esfuerzos que hizo por encontrarnos él se atrevería a hacer algo así – naruto desvió la mirada a fin de evitar que se percataran de las chispas de culpabilidad que salía de sus ojos.

-Supongo que hiciste lo correcto – concedió la pelirosa con la mirada pérdida en la tristeza sin embargo en su voz sonó con una nueva chispa de vida cuando continuó – Entonces no perdamos tiempo, hay que usar ese jutsu para encontrarlo ya mismo…

-No debemos precipitarnos – aconsejó kakashi con la mano sujetándole el mentón, señal de que estaba meditando- el hecho de que podamos encontrarlos no significa que podamos combatirlos, no podemos ir a su encuentro sin estar bien preparados, si no sabemos bien lo que vamos a hacer todo puede acabar muy mal… es tiempo de armar una nueva estrategia, recuerda que ahora madara tiene todo de su lado y nosotros prácticamente no tenemos nada más que buena voluntad – suspiró impotente.

-¿Y que pasa si…? - comenzó repentinamente el rubio con el pánico apoderándose de su voz -Sasuke… ahora que tienen a Amai, ¿Ellos no van a…?

-Hmp…No creo que se deshagan de taki todavía, lo más probable es que quieran intercambiarla por el kyubi.

-Ya veo… – respondió el rubio con franco alivio pero pensativo –¿es el kuybi a cambio de taki lo que quieren?, entonces supongo que aún debo esperar que intenten localizarme de alguna manera… - susurró casi para sí mismo.

Sin embargo hubo algo en las palabras del rubio que resultó sorpresivamente revelador para sasuke, el pelinegro no se sorprendió de no haberlo notado inmediatamente ya que ilógicamente era algo tan implícito como obvio: Naruto era la clave de todo. El ojiazul era lo último que necesitaba madara ahora que tenía al niño. Algo debió haber cambiado en los planes del akatsuki para que actuara de forma tan precipitada pero aún así necesitaba a naruto de otra manera no hubiera recurrido a él en primer lugar.

Entonces resultaron obvias dos cosas más, una tan perturbadora como la otra. La primera era la respuesta a la pregunta retorica de naruto, tan obvia que no había necesidad de decirla: si la única condición para salvar a taki resultara ser entregar al kuybi entonces naruto se los entregaría sin duda, ¿Qué acaso él mismo no entregaría la vida por su hijo si fuera necesario?. La segunda cosa era algo menos evidente pero aún más aterradora, tan pronto como madara obtuviera al kyubi, tendría todo lo que necesitaba y en ese momento todo habría acabado. Pero la figura que faltaba en medio de taki, madara y naruto era Amai, en ese caso estaría perdido para siempre sin duda, en ese preciso momento la imagen de madara sonriéndole desde el interior del cuerpo su hijo hizo explosión en su cabeza.

-¡¿Eres idiota?! –Saltó sasuke furioso - ¿Qué pretendes?¿, ir y entregarte como un estúpido mártir para que regresen a taki?, pues te sugiero que reconsideres tus opciones por que una vez que madara te tenga en sus manos todos estaremos muertos y eso incluye a tu perfecta y hermosa familia.- el rubio se estremeció pero no se atrevió a mover un musculo. Sasuke sabía que era totalmente irracional hacer que naruto se le abalanzara encima pero en ese momento tenía tantas ganas de golpear a alguien…

-Sasuke…- intervino sakura tomando al pelinegro del brazo.

-¡Déjame!-continuó el pelinegro liberándose bruscamente de su amarre, de cualquier forma no se atrevería a lastimarla - ¡Alguien tiene que abrirle los ojos!. Por que no tengas dudas naruto de que madara empezará su destrucción por konoha pero tienes razón… tal vez sean afortunados y solo terminen siendo esclavos.

-¡No quise decir eso teme! – gritó naruto ahora sí enojado- ¡sé perfectamente lo que está en juego!

-Hmp… pues no lo parece. – sasuke tenia la imagen de Amai clavada entre ceja y ceja.

-¡No soy idiota!, pero no olvides que mi hija también esta riesgo, estamos del mismo bando sasuke, no lo olvides. Yo me siento igual que ustedes.

-¿En serio?, ¿en serio crees que sientes lo mismo? ¿Cuánto tiempo tiene perdida taki?, solo unos días mientras que sakura ha llorado a nuestro hijo por años.

-Eso no es justo y lo sabes…- contestó el rubio destrozado por que la culpa no hacía desaparecer el alivio. ¿Pero qué demonios le pasaba a naruto? Se preguntaba sasuke, en otros tiempos se le hubiera lanzado encima y por mucho menos que eso. Maldijo en su interior al darse cuenta de que todos sus intentos de molestar al rubio eran en vano.

-Lo que no es justo es que un niño muera por la estupidez de un maldito zorro- dijo justo antes de dirigirse furioso a la salida y cerrar de un portazo. Aún tenía la esperanza de que naruto lo buscara para darle una lección.

Todos se quedaron en completo silencio, naruto seguía con la boca abierta viendo en la dirección en que se había marchado el pelinegro así que no notó que sakura se acercó a él hasta que ella hundió los dedos en sus rubios cabellos en una caricia.

-Sabes Naruto… -dijo la pelirosa con tono suave y consolador- sasuke siempre había temido el momento en que madara viniera por ti –los ojos del rubio se abrieron al máximo mientras la observaba pero ella tenía la mirada fija en la puerta- por eso se ha esforzado mucho, no quería que nada te pasara ni a tu familia, él nunca lo va a decir pero… tú eres una de las principales razones por las cuales ha continuado luchando durante todo este tiempo – desplazó la mano que había perdido entre los cabellos para continuar lentamente en dirección de la salida – debe ser muy duro para él no haber podido protegerte… - dijo justo antes de que su silueta se perdiera de vista.

Naruto se quedó helado sobre sus pies, incapaz de percibir lo que sucedía a su alrededor. Si las palabras de sasuke habían barrido su alma con un fuego abrazador, las palabras de sakura eran como un huracán que demolía a su paso todo lo que conocía.

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Sasuke entró a su habitación aún con el disgusto en la cara, estaba furioso. Sentía el vapor saliéndole por las orejas. Después de respirar profundamente para calmarse, se dirigió casi instintivamente a su mesita de noche y sacó algo que atesoraba secretamente.

Se sentó en el borde de la cama, abrió con cuidado el papel que había sacado y ahí ante sus ojos estaba un dibujo donde un niño era tomado de la mano por sus dos padres, era el dibujo que Amai había hecho cuando aún se encontraba en la cabaña de los akatsukis.

Desde que lo vio sasuke había decidido que guardaría aquel dibujo, incluso si Sakura decidía no perdonarle lo del chico, incluso si se alejaba de él llevándose al niño con ella, él lo conservaría como a una costosa reliquia por que sin importar que sucediera quería tener algo de su hijo.

Aunque el niño no los conocía, ese dibujo era sin duda lo que había deseado, era la familia con la que el pequeño había soñado. Entonces: ¿Cómo había podido renunciar a eso?, sin siquiera notarlo la furia fue reemplazada por una opresión en el pecho.

Pensar que ahora todo dependía de la voluntad de Amai, la gran responsabilidad que se cernía sobre sus infantiles hombros con muchas probabilidades de que terminara muerto. No, eso no era lógico. Así no es como se suponía que las cosas tenían que pasar: Que un niño de siete años tenga que proteger a sus seres queridos, que tuviera que luchar por su vida sin siquiera haberla vivido era intolerablemente absurdo.

Visto de esa manera hasta él podía considerarse afortunado, por lo menos él había podido disfrutar de sus primeros años de infancia, en cambio ¿Cuánto tiempo había tenido su hijo para ser un niño?, ¿Cuánto tiempo había logrado mantener una sonrisa en su pequeña carita sin que la sombra de los akatsukis la empañara?: muy poco tiempo sin duda.

Perder a su hijo para siempre sería mucho peor que haber perdido a sus padres siendo pequeño, mucho peor que haber matado a su hermano. Era curioso que el hecho de haber perdido todo no se lo hiciera más fácil por el contrario lo hacía incluso más insoportable. No, no era algo natural. Los padres no deberían sobrevivir a los hijos.

No supo de las lagrimas que brotaban de sus ojos hasta que estas rodaron por sus mejillas mojando gota a gota el dibujó que tenía en las manos. Viendo fijamente al papel pensó que cuando se aprende a guardarlas muy bien, las lágrimas pueden volverse muy imperceptibles.

En algún momento entre los recuerdos y las suposiciones la puerta de la habitación se abrió y entre lo nublado que se había vuelto su vista pudo ver la expresión de sorpresa de Sakura quien lo miraba en silencio total desde la entrada. sasuke se quedó helado.

La pelirosa estaba paralizada por la dolorosa expresión en la cara de Sasuke. Con el corazón hecho un nudo vio que las pupilas del moreno seguían siendo de un negro intenso pero sus ojos estaban rojos de una manera muy diferente a cualquiera que ella hubiese visto antes. No recordaba haberlo visto así nunca, ni si quiera el día en que se enteró de la verdad de Itachi. Las cosas debían estar peor de lo que él le había hecho pensar.

El pelinegro trató de reemplazar la expresión de su rostro por otra que curiosamente resultó muy similar a la de un criminal que ha sido descubierto mientras roba. Si él sabía muy bien como tragarse las cosas, si él no era esa clase débil de persona ¡¿Por que demonios tenía que escoger precisamente ese momento?!. Solo podía suponer que después de toda una vida de contenerse incluso un uchiha podía llegar a un punto de quiebre.

Pensó lo idiota que había sido al no cerrar la puerta con seguro, sin importar que sintiera ella no debía verlo así. Él tenía que ser fuerte por ella, quería ser fuerte por ella.

Lentos y acompasados sonaron los pasos que dirigieron a Sakura hasta estar frente a Sasuke. No hubo palabras. Solo una mirada antes de que delicadamente ella hundiera los dedos en el cabello azabache para con suavidad recostar sobre su abdomen la cabeza del pelinegro.

De esa manera él no podía evitarlo, en un movimiento suave hundió su rostro en el pecho de la ojiverde y dejó fluir de sus ojos el lamento que había ahogado. Eso era lo que sin palabras ella le había dicho. Que en ese preciso momento ella sería fuerte por los dos, que podía serlo, que tenía que serlo porque era su turno de estar ahí para él, por que él no… pero ella sí sabía lo mucho que él necesitaba desahogarse.

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La luz del día le indicaba a Amai que ya se encontraba lo suficientemente lejos del refugio de sus padres, había caminado toda la noche con la intención de alejarse lo más posible y estaba exhausto, se hallaba rodeado de una espesura verde y frondosa, en cierta manera le recordaba al bosque donde había crecido. Se sentó en las raíces de un árbol para descansar y aclarar sus ideas.

Él sabía muy bien lo que tenía que hacer pero eso no se lo hacía más fácil, su mente se fue llenando de los recuerdos que le permitirían acercarse a taki, los recuerdos de una época muy diferente, una época en la que no concebía un mundo más allá de akatsuki.

En esos recuerdos él solo tenía cuatro años, estaba en el bosque donde había sido confinado pero estaba muy lejos de la cabaña donde vivía, sin saber cómo se las había arreglado para perderse hasta llegar a la orilla de un acantilado su corazoncito latía muy asustado, una repentina lluvia comenzó a bañar sus ropas y las lagrimas su pequeño rostro, en esa época no contaba con sentidos que lo ayudaran a regresar pero si podía saber que estaba anocheciendo. "¡SENSEI!" continuaba llamando sin obtener respuesta, los ruidos provenientes del bosque a su espalda le resultaron tan atemorizantes que solo aumentaron su llanto, Estaba tan solito y asustado… y entonces apareció su héroe para rescatarlo.

"Ten cuidado o te caerás" le había dicho madara a sus espaldas con voz angustiada. Cuando el niño vio a su salvador el rostro se le iluminó, echó a correr hacia el akatsuki quien lo recibió con los brazos abiertos y lo estrechó contra su cuerpo, consolándolo. "Ya todo está bien, no llores zuka…" le había alentado madara con verdadero alivio mientras lo resguardaba bajo su capa como a un tesoro pero él seguía sollozando, después de aceptar el regaño de su sensei por haber sido tan descuidado se sentía tan feliz de haber regresado con él, en ese momento supo que estaba a salvo.

Sin embargo ese día su sensei decidió que no quería volver a llevarse un susto como ese y él tampoco quería sentirse perdido otra vez. "No debes volver a perderte Zuka, el bosque es un lugar muy peligroso para que andes incursionando por ahí" le había advertido su sensei una vez que regresaron a la cabaña y él había respondido con un "Lo siento, no lo volveré a hacer " por decima vez."Esta bien… pero debes entender que me preocupe mucho, estaba aterrado de que te hubiera pasado algo" le había dicho su sensei con pánico en la voz "No cabe duda que debemos tomar previsiones en caso de que algo así vuelva a pasar, no soporto la idea de no saber donde estas" su sensei lo había mirado de forma interrogativa antes de continuar "No quieres volver a perderte ¿verdad?" él había negado con la cabeza inmediatamente y las cejas retraídas por el miedo ante la idea de repetir la experiencia "Bien, entonces vamos a usar un jutsu que no permitirá que te pierdas nunca más, no importa donde estés solo tendrás que invocarme y no habrá nada que me impida acudir a ti, pero te advierto: es un poco doloroso… ".

Intencionalmente dejó que los recuerdos se borraran en ese punto, lo que había sucedido después de eso no era agradable de recordar.

Ahora que estaba seguro de haber puesto suficiente distancia entre él y sus padres como para que a los akatsukis se les hiciera imposible descubrir el escondite donde vivían no había nada que le impidiera realizar el jutsu que le revelaría sus intenciones de regresar a madara. Sin embargo a pesar que ya tenía rato de haber conseguido escapar ese jutsu lo haría todo tan definitivo que por alguna razón no podía continuar. Una vez que invocara a madara dudaba que tuviera oportunidad de regresar, el vértigo en su estomago volvió a molestarlo e instintivamente hundió las cabeza entra las manos para tomar solo un momento más de libertad, fue ahí cuando el ligerísimo tintineo en su muñeca se hizo más evidente y su ojos se dirigieron automáticamente hasta la pulserita de plata que guindaba en su brazo derecho. Recordaba perfectamente lo que era, era un recordatorio. La pulserita que le había regalado su padre… involuntariamente su cabeza se inundo de palabras del pelinegro.

Por alguna extraña razón se llenó de valor, ese ruido le recordó lo que estaba en juego, le recordó por que había llegado hasta ahí y por que debía continuar. Tomó un kunai de su armamento con la mano derecha y extendió su brazo izquierdo con la palma hacia arriba, hizo un pequeño corte en su muñeca izquierda y aplicando chakra sobre la herida con la mano derecha realizó el jutsu de invocación que extendió la sangre en siluetas de un sello prohibido sobre todo su brazo izquierdo. Los diseños del sello resplandecieron en un intenso rojo por un momento y luego fueron apagándose poco a poco hasta tornarse negros, para después desaparecer por completo como si nunca hubieran existido. El jutsu ya estaba hecho y solo quedaba una pequeña herida en su muñeca izquierda como prueba. Ahora Amai solo tenía que esperar por las consecuencias.

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El cielo ya comenzaba a teñirse de naranja, la noche empezaba a apoderarse del día haciendo que todos los colores cambiaran de matices mientras Amai caminaba por un sendero de tierra rodeado de árboles, su mirada era baja y triste ya que a pesar de que sus pasos lo conducían hacia delante sus pensamientos se dirigían en dirección contraria. Ni si quiera el hermoso canto de los pájaros o el aroma de las frutas a su alrededor podían sacarle los rostros de sus padres de la cabeza.

Obviamente él no deseaba dejarlos pero entendía lo que él significaba para ellos. Sabía que morirían por él si fuera necesario y eso era algo que no permitiría. Por lo que entendía incluso habían preferido su vida por encima de la de taki, cosa con la que no estaba completamente de acuerdo pero aun así no podía permitir que ellos se acercaran a madara y fueran lastimados.

Por otro lado no había manera de que dejara que lastimaran a taki, protegerla ni siquiera era algo en lo que tenía que pensar, era simplemente algo que tenía que hacer. Se preguntaba si sus papás lo entendían: Sabía que no. Y es que realmente para ellos ¿Qué sentido tenían sus acciones?.

Sus padres no habían sido criados como él, ni podían entender el extraño lazo que lo unía a su sensei o todo lo que le había enseñado. La idea de una reunión con akatsuki le traía muchos indeseados sentimientos o más bien el hecho de que esa reunión podría significar que nunca más volvería a ver a sus padres. Pero a pesar de que se le revolvía el estomago de solo pensarlo poseía la resignación de un mártir y es que sabía que la única persona en el mundo que gozaba de verdadera inmunidad ante Madara era él, y que sin importar el esfuerzo de los adultos él era el único capaz de hacer que regresaran a taki a salvo.

Desde su punto de vista todo estaba en sus manos. Sus dos pequeñas e inocentes manos. En ese momento deseó la ignorancia por que estar consciente de eso traía consigo un impotente y corrosivo sentimiento que vaciaba su estomago, sin embargo aunque no se podía sentir peor no había ni una pizca de temor en sus ojos. Podía sentir muchas cosas desagradables al encaminarse hacia la guarida de su sensei pero no miedo. Sabía que no habría otro sitio en el mundo donde se encontraría mas seguro, después de la casa de sus padres y también sabía que taki no podía decir lo mismo así que el hecho de sentirse sin aire no le impedía seguir caminando. No obstante sus apesadumbrados pero firmes pasos se vieron ligeramente interrumpidos por la sorpresa de una profunda voz.

-hace rato que esperaba conocerte zuka…- llegó a los oídos del pequeño quien subió su mirada buscando el origen de esa desconocida voz, lo que le causaba sorpresa no era el hecho de ser abordado por un extraño, era el simple hecho de que alguien fuera capaz de sorprenderlo desprevenido. Imposible. ¿Cómo no había sido capaz de notar la presencia de ese extraño?. Sin embargo esta interrogante perdió su prioridad cuando el niño se percató de la oscura capa con nubes rojas que vestía el hombre recostado en un árbol de enfrente. Un akatsuki sin duda pero el nunca lo había conocido -… será mejor que nos apuremos. Te están esperando - continuó justo antes de dar unos pasos en dirección al niño lo que hizo que el pequeño retrocediera instintivamente.

-¿esperando por mi?- preguntó el chico con el seño fruncido.

-así es…¿has llamado a madara cierto?, he venido a llevarte con él. – a cada paso que se acercaba era un paso que el niño se alejaba. El hombre podía ver en los ojos del pequeño el efecto que su atemorizante figura producía.

-pero ¿A dónde quiere llevarme?, yo ni siquiera lo conozco ¿Dónde esta madara -sama?, no pienso ir a ningún lado sin…

-es cierto…- la marcha del akatsuki se detuvo secamente como si acabara de recordar que había olvidado presentarse –yo soy…- la boca del chico se abrió de par en par cuando vio como las pupilas del hombre se tornaban de un rojo tan intenso como la sangre en sus venas-…uchiha itachi.

Las pupilas del chico se dilataron completamente, fijas en el rostro del pelinegro a algunos pasos. Sin duda con fracciones muy parecidas a las suyas, con la misma falta de expresión de sasuke y tan real como imposible. Mientras trataba de descifrar que truco le jugaba la mente y sin más opción que confiar en cualquier otro sentido menos la vista se dedicó a escuchar lo obvio. Prestando atención pudo escuchar eso…, si eso…, del lugar donde se encontraba el intimidante pelinegro no provenía ningún latido.

Ahora paralizado por la impresión Amai no retrocedía ante el reanudado acercamiento del akatzuki, por el contrario parecía interesado en escuchar como los pasos del pelinegro si producían un ruido brusco y uniforme tan incuestionable como las asentadas huellas que dejaban detrás en el camino. Su vista estaba en perfecto estado y no, no estaba alucinando.

-Es mejor no perder el tiempo…- antes de que el niño pudiera ver de cerca a los ojos rojos, sin ni siquiera notarlo ya había caído en el mangekyu del pelinegro. La cara de itachi se mantenía intacta antes los gritos de su sobrino.

-¡NOOOOO¡…- gritaba el chico al tiempo que sujetaba su cabeza como tratando de desaparecer las imágenes que eran traídas a su mente - ¡DETENTE¡, ¡PARA YA¡.

Sin embargo el akatsuki solo se detuvo cuando hubo terminado después de lo cual el pequeño cayó al suelo tratando de sostenerse en sus rodillas y con lágrimas en los ojos.

-Incorpórate, hay que continuar… - ordenó itachi al tiempo que se dio vuelta para comenzar la marcha pero instintivamente la mano de chico se extendió en el aire.

-¡ESPERA! – gritó espontáneamente, cuando logró que el akatsuki se detuviera bajó su entristecida mirada algo meditativo – ¿Por que? –Preguntó casi sin aliento desde la misma posición - ¿Por qué me has mostrado todo esto?.

-Por que Sasuke nunca te lo mostraría y necesitas entender.

-Entender…¿entender que?.

-Andando…- las lágrimas que salían de los ojos de Amai hicieron caso omiso a las instrucciones de Itachi.

- Mi papá me habló de ti …- el pequeño mordió sus labios y luego subió la mirada para darse cuenta de que la cara de itachi seguía sin mostrar expresión – él… me dijo muchas cosas sobre ti, se supone que eres mi tío ¿no es así?. Entonces ¿no deberías ayudarme? pero no entiendo, ¿Cómo es que estas vivo?-al pensar en esto Amai bajó su mirada avergonzado, como si se arrepintiera de algo que él no había hecho- entonces ¿eso tambien fue un engaño?, mi papá no te ma…

-¿Quién dijo que estoy vivo? –el niño abrió los ojos estremecido – madara usó el Kuchiyose Edo Tensei para traerme de vuelta. Ahora soy solo su marioneta eso es todo.

-Ya veo… mi papá también me contó sobre eso, ese es el mismo jutsu que utilizó orochimaru para revivir a los maestros hokages ¿no es cierto?.

-Así es.

-Eso quiere decir que…-reflexionó el pequeño- …ahora debes hacer todo lo que madara - sama te diga, entonces ¿es cierto que te mandó a buscarme? –el pelinegro asintió- y dime ¿también te ordeno que me mostraras todo eso? – el akatsuki le dio la espalda al chico, para encarar el camino en vez de esa pregunta.

-Yo solo he venido a buscarte, no se supone que esto deba ser una conversación. De hecho hemos perdido mas tiempo del necesario así que continuemos… - el niño pareció ignorar por completo las palabras del moreno por que no se movió un centímetro mientras su mirada demostraba que estaba reflexionando sobre algo.

-Pero… si madara –sama te revivió para que le dieras tu cuerpo, ¿para que me quiere a mí?,¿Por qué se llevó a taki?.

-Te equivocas, mi cuerpo es totalmente inútil para ese propósito. Ese jutsu depende estrictamente del deseo que tenga la persona por sacrificarse y ya te lo dije solo soy una marioneta sin voluntad. Ni siquiera estoy realmente vivo –el cerebro del chico seguía trabajando a toda velocidad.

- Entonces no entiendo. Si no le puedes dar tu cuerpo, ¿para que te reviviría?.

-Realmente no lo sé. Solo puedo asumir que quieren usarme contra Sasuke. Después de todo Madara conoce sus debilidades y además sabe que si fuera necesario, yo sería el único capaz de retenerlo.

-Entiendo, tú eres su plan de respaldo…-el chico comprimió la tierra bajó su palma, convirtiéndolo en un puño, luego sonrió algo amargo-...para el sensei es muy importante siempre tener un plan B.

- Parece que le conoces muy bien…- el tono de itachi se había vuelto aún más seco- … y aún sabiendo que clase de trampa es, has decidido arriesgar tu vida por esa niña, interesante…

-Ellos… solo me quieren a mí –sonrió tristemente el pequeño- ni siquiera quieren a taki. No la hubieran secuestrado en primer lugar si yo no me hubiera escapado -itachi pudo ver como los ojos del niño eran surcados por rápidos destellos de arrepentimiento-Yo solo quería... Pero parece que no podré... que mi destino es otro, pero nunca imaginé que…

-Extrañas palabras para un niño tan pequeño, los niños suelen ser inocentemente egoístas...-el niño estaba nervioso ante la mirada que su tío le dedicaba- mmm...me hubiera gustado llegar a conocerte. Tengo la impresión de que nos hubiéramos entendido...- el chico se quedó sin palabras con la mirada fija en el moreno - me pregunto que opina sasuke de todo esto - amai bajo su mirada al suelo con una expresión triste.

-El... el no querría que... es complicado…

-Dime Zuka ¿crees en el destino? - lo interrumpió bruscamente itachi.

-¿que si creo en el...?- parpadeó un par de veces tratando de encontrar la respuesta.

-Yo solía hacerlo... cuando era pequeño. Todo parecía tener sentido, era obvio lo que seria cuando creciera "un gran ninja de konoha", "el jefe de la policía uchiha". Mis sueños…, todo estaba tan claro y sin embargo...- la mirada de itachi estaba dirigida a un lado como perdida en sus pensamientos y el niño se estremeció al recordar como habían terminado las cosas para él – luego lo entendí…, mucho tiempo después entendí que son nuestras decisiones las que van construyendo el camino por donde andamos. Fueron mis decisiones las que me condujeron a estar en este preciso momento aquí.

-Pero tú no podías saber…

-Es algo complicado de entender, después de todo solo eres un niño pero me pregunto… ¿sabes lo que es amar a alguien mas que a nada? – de nuevo había una expresión confusa en la cara del chico – uno siempre tiene personas queridas, es cierto, pero cuando existe alguien que es mas importante que uno mismo, que la propia vida, alguien por el que se sacrificaría lo que sea sin importa que o quien… -itachi pudo ver en la mirada del niño que la imagen de alguien se acababa de rememorar en su mente –…alguien sin el cual no se puede vivir pero por quien se podría morir antes de verlo lastimado. Esa persona es lo más importante… ¿sabes a lo que…?.

-Si… entiendo –se apresuró a contestar pero aun con la mirada desviada como si aun estuviera viendo el rostro de una persona en su cabeza.

-Bueno, en mi caso yo decidí vivir… sin importar la muerte de todos los de mi clan ni nada más, yo escogí la vida en desgracia para proteger lo mas importante para mí y ser digno de morir a sus pies- el niño abrió los ojos sorprendidos – Al hacerlo entregué mi cuerpo a Madara y aparentemente también mi alma. Así que sin importar a que estaba destinado fui yo quien decidió… incluso hoy, las decisiones que tomé hace años me han puesto ante ti – a pesar de su expresión de sorpresa, el niño parpadeó un par de veces pesando lo increíble que le resultaba el hecho de que las palabras de itachi tuvieran sentido para el él.

Probablemente la razón por la cual Amai era capaz de entender a itachi era por la misma por la que parecía distraído: La imagen de su madre no salía de su cabeza. Ella era sin duda lo más importante para él… lo que amaba más que a nada. La simple idea de verla lastimada era insoportable, mientras ella se encontrara bien él podría soportar cualquier cosa.

-Parece que existe alguien así para ti…- continuó itachi en tono interrogativo así que Amai se limitó a afirmar con la cabeza sin dirigirle la mirada por lo que no pudo notar la forma emblemática como el pelinegro lo miraba, como meditando sobre algo – un niño tan pequeño…- parecía que hablaba consigo mismo – siete años, solo siete…- el niño miro directo al pelinegro un poco extrañado pero este le devolvió la mirada - Apuesto a que sacrificarías lo que sea por esa persona.

-Si…- respondió completamente convencido.

-Ya veo…, y esa persona ¿haría lo mismo por ti? – de nuevo las pupilas de amai se dilataron, otra pregunta que lo dejaba sin palabras pero itachi no parecía esperar una respuesta así que prosiguió sin darle tiempo siquiera de responder – ¿Qué ocurre cuando tú representas lo más importante para esa persona?.-el chico se dio cuenta de que a pesar de sus palabras, la imponente figura del akatsuki seguía como una estatua de hielo. Increíblemente quieto y sin expresión – ¿Sabes lo que eso significa?.

-Etto… que esa persona también se sacrificaría por mí – respondió entrecerrando los ojos muy concentrado en entender a donde se dirigía esa conversación.

-Así es, y si esa persona se sacrificara por ti ¿Cómo te haría sentir eso? – con los ojos abiertos de par en par Amai separó ligeramente sus labios pero no encontró palabras para expresarse, después de un momento itachi continuó -déjame decirte algo sobre el sacrificio: Cuando nos sacrificamos a nosotros mismos, también sacrificamos inevitablemente a los seres que amamos. Me tomó mucho más que tiempo entender eso -por un momento el chico creyó un ver destello en los ojos de itachi, un destello de algo que parecía tristeza- Verás…tratando de proteger la vida de Sasuke, le hice la vida un infierno. ¿no te parece i…?

-…Irónico – completó el niño absorto mientras pensaba que itachi tenia razón al decir que de haber tenido tiempo, ellos probablemente se habrían entendido y aún así todavía no encontraba un motivo para las imágenes que itachi le había mostrado. – Horrible…- dijo sin encontrar una palabra mas adecuada para expresar la falta de ganas de vivir que experimentaría - me sentiría horrible si a ella le pasara algo por mi y ella se sentiría igual si a mi me pasara algo – concluyó el chico, analizando cada palabra de itachi había entendido lo que implicaría su sacrificio.

-Exacto… -otra vez la fría mirada de itachi se situaba por completo sobre el niño, aparentemente lo que había escuchado sobre él era cierto -…sabes, yo solo fui enviado a buscarte. En ningún momento me ordenaron obligarte a nada o retenerte, así que si tú "decidieras" regresar no habría ningún motivo para oponerme. Después de todo yo solo cumplo órdenes. – Amai miró sorprendido al rostro de itachi y por un momento sus ojos se movieron de un extremo a otro como si estuviera deliberando sobre algo, luego su mirada bajó de nuevo lo suficiente para a apreciar la esclavita que su padre le había regalado una vez más.

- Tienes razón…- comenzó a levantarse al tiempo que sacudía la tierra de sus pantalones y se secaba los ojos con las manos– ya nos hemos tardado mucho tiempo, será mejor que nos vayamos ya o parecerá sospechoso… -los labios del pelinegro se entreabrieron un poco algo sorprendido pero el chico se dio cuenta que de haber podido, itachi hubiera sonreído.

- No cabe duda…- el pelinegro le dio la espalda al chico mientras negaba de una lado a otro con la cabeza -… definitivamente eres hijo de Sasuke. – el niño no entendía por que su tío decía algo obvio, pero antes de que itachi diera el primer paso llamó su atención.

-Oye… antes de irnos, creo que es importante que sepas que he decidido…- cuando itachi volteó vio en el rostro del niño una sonrisa que no le era para nada familiar - … que taki y yo regresaremos juntos – el pelinegro elevó una ceja casi instintivamente como si no estuviera muy convencido de esa idea y demasiado impactado como para evitarlo, observó como el niño se le acercaba lentamente y le tomaba de la mano, el chico se estremeció con la fría temperatura del akatsuki pero aun así subió su carita y le dedicó una sincera y hermosa sonrisa como si eso estuviera bien, sin embargo la incomodidad en el rostro de Itachi era obvia – por cierto ehh… tío, mi verdadero nombre es Amaizen.

-¿A… mai… zen? – balbuceó el akatsuki casi horrorizado y el chico asintió.

-¿No deberíamos irnos ya? – la expresión del niño se había vuelto repentinamente meditativa y su enigmática mirada se encontraba perdida en el camino pero esto no le impidió sentir como la fría mano de su tío lo había estrechado mas fuerte de una manera que no resultaba dominante ni autoritaria, se podría decir mas bien protectora.

Sin decir otra palabra el pelinegro comenzó a andar y el pequeño lo imitó, con una expresión indescifrable en el rostro, digna de un uchiha. Entonces, ¿Qué le haría pensar a Amai que lo dejarían regresar con taki tan tranquilo?, ¿Qué era realmente lo que había decidido?. Mientras el ruido de sus pasos se hacia cada vez mas continuo en el camino hacia Taki, en su mente aun permanecía la imagen de lo mas amado para él…, una sonriente imagen con cabellos rosas.

El destino de incontables personas descansa en la brillante mente de un niño.¿Podrá realmente la decisión de Amai decretar su anhelado destino?.

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No hay palabras para agradecer todos sus RR y todo su apoyo de verdad, ojala puedan seguir apoyandome a pesar de este tiempo. cuidense mucho.

Tambien queria agradecer a L'Arc~en~ciel, cuyas letras me han inspirado a lo largo del todo el fic, es un placer escucharlos.

P.D: hay una imagen que esta rondando mi cabeza y en la cual me estoy inspirando para escribir el final, pero ya que no tengo ninguna cualidad de artista quería describírselas, es como una portada de manga para que los lean:

En esta imagen Amai y taki están de espaldas uno del otro. La niña esta viendo al cielo con una sonrisa descuidada mientras le da vuelta a un kunai en su mano. El niño tiene la mirada en el piso y una expresión apesadumbrada y en la mano sostiene una daga que gotea sangre. Pero están tomados de las manos que tienen libres.

La imagen estaría acompañada por el encabezado: la princesita de konoha. El elegido del akatsuki. Comparten un destino que ninguno ha elegido.

Si alguien pudiera hacerme llegar esa imagen a mi correo de verdad que se lo agradecería eternamente, podría pedirme algo que quiera.