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DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a diferentes grupos del Kpop y sus respectivas empresas, solo las tramas son de mi autoría
Estos OS pertenecen a la serie '31 Days with Lee TaeMin' by MammaG de la página Amor Yaoi
El reto de la serie es subir un OS/Drabble por día -usando para cada uno una palabra al azar que usaré como título- durante todo julio por motivo del cumple del baby hermoso en la cuál tremendamente aprovecho a sacarme las ganas de ponerlo con todas las couples que más me gustan :3 Las advertencias y aclaraciones estarán al comienzo de cada cap...
(MammaG es el nick que uso en esa página xD)
Ahora sí... disfruten!
PALABRA: Yoyo
PAREJA: 2Min (MinHo y TaeMin)
RATED: T
ADVERTENCIAS: Slash. Hurt/Confort.
SUMMARY: Continuación de Lilas
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YOYO
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Habían pasado quince largos e intensos años. Años complicados. Años agridulces y contradictorios. Años en los que hubo de todo pero que, sin embargo, él tomaría a vivir de nuevo sin siquiera pensar o dudar tan solo por el hecho de que el resultado final fuera igual porque, finalmente, y luego de tanto, él era de hecho, ridículamente feliz.
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Tras haber sufrido de aquella terrible pérdida de su nonato bebé en su sexto mes de embarazo sumado a los dos previos abortos todo pareció comenzar a ir cuesta abajo y en picada. La depresión que le agarró fue gigantezca, al punto de que, casi se rindió, casi dice 'BASTA' y cedió. Pero no lo hizo. Y no lo hizo gracias a él. A su MinHo hyung, quien siempre estuvo allí, firmemente al pie del cañón por y para él. Quién siempre le soportó y acompañó en todo muy a pesar de su propio dolor, de sus propios sentimientos. Soportándole gritos y llantos, soportando la histeria y las rachas de rabia donde dolido a morir desafiaba y maldecía al mundo y todo cuanto hubiera en él.
En todo.
Por eso podía decir en su presente que si él era algo, que si él estaba allí entonces era solo gracias a él, porque fue MinHo y solo MinHo quien le hizo querer luchar por ver y sentir un día más, por querer levantarse de nuevo a ver y sentir los tibios rayos de sol sobre su pálida y delicada piel. Porque le hizo sentir en cada paso y tropiezo que de hecho él nunca estuvo ni estaría solo. Le hizo querer seguir vivo. Luchando cada día, cada hora y cada segundo con la tristeza y la pérdida que a veces sentía le devoraban. Luchando contra la frustración y la ira. Luchando con todo lo que tenía contra sí mismo para así poder seguir a su lado porque sabía, aunque fuera muy en el fondo que su marido también estaba pasándola mal, quizás a veces incluso peor que él mismo y todo debido a él mismo, dejándolo que se sintiera inútil, desagradecido y muy desgraciado a veces pero luchando una y otra vez contra aquello que tan contradictoriamente sentía día a día.
Fue un proceso arduo y lento que comenzó justo antes de dejar aquella casa de sueños rotos como primer paso.
Se mudaron. Viajaron.
Enfocándose y esforzándose primero y ante todo por reencontrarse como la pareja amorosa que una vez fueron, como los amantes que habían dejado de ser desde mucho antes de aquel tercer bebé porque, sin darse cuenta, ambos se habían perdido en unirse solo para conseguir un fin en lugar de hacer tal y como antes y solo amarse por el simple hecho de quererse sentir entre sí.
Concentrándose en volver a enamorarse mientras intentaban dejar atrás las desdichas del pasado y pensando solo en un soñado futuro que aunque, cambiado, aún querían fuera 'suyo', de ambos. Un futuro compartido aunque ya no hubiera nadie más en ellos. Sin pretensiones. Sin expectativas tampoco.
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Fueron cinco años de tratar y superar pero, finalmente, el tiempo, el esfuerzo y el cuidado mutuo comenzaron a avanzar.
Instalándose en una nueva casa y volvieron a vivir. A soñar, a reír.
TaeMin retomando sus clases y MinHo volviendo al trabajo familiar junto a su padre, quien comprensivamente le esperó con paciencia en aquel duro tiempo de su yerno e hijo.
Para ellos, aquello resultó ser casi como renacer.
Renacer de las cenizas que el fuego de la desesperanza y desilusión les dejó.
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Recordando, fue tres años después de aquello incluso cuando una noticia volvió a dejarles en shock.
Habían aprobado.
Tras haber estado en un largo y muy denso papeleo burocrático por más de un año ya, finalmente la aprobación para la adopción les había llegado. Una adopción que desde hacía meses ambos deseaban.
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Cuando TaeMin había vuelto a trabajar en su estudio, él también comenzó a dar clases gratuitas a algunas de varias causas especiales hasta que, hubo un día, un día que al principio fue como tantos otros, común y corriente, cuando fue a uno de los orfanatos del oeste de la ciudad donde, tras la visita, la idea que hacía mucho había contemplado volvió a instalarse con fuerza en su mente hasta no dejarle en paz.
Fue muy duro sacar el tema y aún más hablarlo ya que, el volver a sacar el tema que casi era tabú para ellos sobre 'un niño'. Pero lo hicieron. TaeMin expuso sus sentimientos y MinHo escuchó con paciencia, ambos ya más sosegados ante tomar una decisión tan drástica y abrumadora para ellos. Manteniéndolo entre ellos durante todos esos días en que la idea navegó por sus mentes, sopesando pros y contras, debatiendo miedos y dudas. Decidiéndose a hacerlo solo luego de que ambos se hubieran puesto firmemente de acuerdo y solo entonces hablándolo luego con su terapeuta -la cuál nunca había dejado de contactar-, seguido de sus familias. Recibiendo tanto dudas como apoyo y aceptación por parte de todos.
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Lo suyo resultó ser amor a primera vista y siempre lo diría.
Era la visita a su tercer orfanato para dar unas simples clases cuando lo vio. Un niño solitario sentado en un rincón del jardín, un niño que más parecía un pequeño querubín mirándole atentamente bailar.
Un niño grande en realidad, tanto que pensó que bien tendría que estar cerca de sus seis o quizás hasta siete años de edad, pero que resultó luego que realmente le faltaban dos meses para llegar a sus seis en verdad.
Choi MinKi se llamaba el niño, más conocido como Ren por todo el lugar de apenas cinco años y diez meses de edad.
Choi MinKi quien, tras una muy larga espera, finalmente ya con sus siete años comenzó oficialmente a formar parte de la vida de los Choi.
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No fue un cambio fácil por mucho que todos hubieran querido y deseado aquello porque el simple hecho de que un niño ingrese a la vida de cualquiera, tenga la edad que tenga, hace que la vida nunca vuelva a ser tal y como uno la conocía y vivía. No importa cuán grande o independiente el niño en cuestión sea.
Fueron cambios de horarios, fijar días, permisos y horas. Fue cambiar sueños por noches de llantos y salidas románticas a juegos y parques. Fue ceder a juguetes antes que comprar una revista y dejar las comidas rápidas por una buena alimentación saludable. Fue mucho y lo fue todo porque aquello era un sueño hecho realidad al que a pesar de los pormenores nunca habían podido ni querido renunciar y, tras dos años de ajustes y convivencia, los recueros solo eso fueron, recuerdos.
Con un precioso Ren de ya nueve años de edad y dos, casi tres viviendo con elos como familia ellos se sintieron fuertes para intentarlo una vez más y, en esta ocasión, fue tan solo al cabo de diez meses donde con nuevas lágrimas de alegría los tres dieron la bienvenida a alguien más en su hogar.
Choi JinRi, una hermosa niña de gran sonrisa que apodaron Sulli y, quien increíblemente, conforme crecía fue demostrando más y más parecido con el propio TaeMin, siendo pronto la consentida del mayor de los Choi y la protegida de su adorable hermano mayor.
La vida finalmente había comenzado a sonreírles entonces y el amor entre todos ellos solo creció y creció y, era en días como aquel, dónde desde la distancia les protegía con la mirada mientras observaba a un ya adolescente Ren enseñándole a usar su propio viejo yoyo -regalo del propio padre de TaeMin cuando les fue presentado como su nieto y un propio tesoro para el chico por lo mismo-, a una pequeña y siempre risueña Sulli, quien solo hacía payasadas mientras se reía a más no poder; cuando él abrazaba y apreciaba todos aquellos años de dolor y vació que sintió porque sabía, muy dentro de él sabía, que sin haber pasado por todo aquello, él no podría entonces valorar tanto como lo hacía todo aquel amor.
Unos brazos firmes apresaron y rodearon su cuerpo desde atrás, contagiándolo de su calidez con aquel simple toque.
—¿En qué piensas cariño?
—En que ahora por fin puedo dejar el pasado ir en paz ya que estoy agradecido con él.
—¿Agradecido? —preguntó MinHo sorprendido.
—Mucho, ¿no lo estás tú? Mira lo que tenemos ahora, mira cuánto hemos logrado —Tae sacudió la cabeza mientras veía a sus niños correrse el uno al otro por todo el jardín.
—No lo había pensado así, amor.
—Yo tampoco, hasta hace poco. Ellos me dieron el último empujón que me faltaba para poder llegar a estar en paz conmigo mismo. Ahora solo veo el pasado como una dura pero necesaria enseñanza, algo que me hace ver con humildad el valor de todo lo que tenemos ahora. Algo que me hace sentir orgulloso de haber superado para poder sentir ahora todo este amor que mi familia me brinda cada día.
—Tienes razón. No sé realmente si tal prueba -como tú le dices- ha sido en verdad necesaria pero sí coincido en que todo lo que hemos pasado nos ha hecho no solo más fuertes sino también más unidos. Nos hemos enamorado dos veces el uno del otro y estaría dispuesto a hacerlo cien veces más por eso...
—¿Qué? —preguntó TaeMin, girándose al sentir de pronto el silencio nervioso de su esposo.
—Por eso quiero darte esto —le dijo, tomando su mano y depositando un peso frío en ella.
—Esto... ¿esto es...?
—Sí.
—Pero, ¿cómo? ¿Acaso no habían denegado ya?
—Lo hicieron, pero lo volví a intentar y, aquí está. Ahora podemos oficialmente agregar un Choi más.
—Yoogeun... —susurró TaeMin.
—Choi Yoogeun de ahora en más, bebé.
—Oh MinHo...
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Fue así que su familia finalmente se completó mientras que TaeMin desde entonces, vivió fervientemente cada día, intentando devolver de alguna forma todo el amor que su familia le brindó y recordando con cariño eterno a cada bebé que, aunque fuera por poco tiempo, en su vientre llevó.
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23/9/15
Espero les haya gustado
Besos y cuídense
¿ ¿ ¿ REVIEWS ? ? ?
