''Muchos de vosotros seguramente os preguntáis por qué os he reunido aquí a esta hora.'' Severus miró el Gran Comedor, lleno con cada alumno de Hogwarts, todos evitando mirarle a los ojos. Se podía sentir el miedo en el aire y Severus supo que muchos de ellos ya estaban al tanto de la situación. Su trabajo ahora era hacer tiempo para que Hermione pudiera llevarse a Potter fuera del castillo. Era su única esperanza. Si él era capturado…Severus ni siquiera quería pensar en lo que podía pasar.
''Ha llegado a mis oídos,'' empezó a decir, lentamente. Lo que necesitaba era tiempo y las pausas dramaticas eran su especialidad. ''Que esta tarde,'' dejó salir las palabras con énfasis, buscando algo más que decir para retenerlos ahí cuanto más tiempo posible sin provocar ninguna sospecha de los gemelos Mortífagos que se encontraba a cada lado de él. ''Harry Potter ha sido visto en Hogsmeade.'' Ante eso, un murmullo de cuchicheos llenó el salón mientras los alumnos con miedo empezaban a señalar y a hablar entre ellos con asiedad.
''Ahora, si hay alguien, estudiante o profesor, que decide ayudar al Señor Potter,'' dijo Severus con la voz más intimidante mientras bajaba de la plataforma de enfrente del comedor y empezaba a caminar entre las filas de alumnos. ''Serán castigados de manera consistente con la severidad que requiere su transgresión.'' Los estudiantes pararon sus murmullos y volvieron a adoptar sus posturas de sumisión, bajando la mirada al suelo. ''Además, cualquier persona que sepa algo de ello y no lo diga ahora será tratada con la misma culpabilidad.'' Merlín, esperaba que el coraje de Gryffindor no les fallara ahora.
''Es más, si alguien aquí sabe algo de los movimientos del Señor Potter de esta tarde, los invito a que den un paso adelante.'' Su mirada se paseó por todo el comedor, pero nadie se movió. Incluso los otros profesores tenían sus cabezas bajadas hacia el mármol de debajo de sus pies. Sabía que todo el mundo lo odiaba, pero estaba bien, mientras pudiera volver de vuelta hasta la única persona que lo amaba; Hermione. Justo cuando el alivio empezaba a formarse dentro de él, un movimiento captó su atención. Alguien estaba dando un paso adelante.
Y ese alguien era Harry Potter.
¡Oh mierda! Severus pudo sentir como su sangre prácticamente estallaba dentro de sus venas ante el descubrimiento de que Potter no había prestado atención al aviso y no se había escondido. ¡Por supuesto que no! ¡El muchacho arrogante se había tomado la oportunidad de hacer una entrada más dramática contra él! ¡Y ahora, o tendría que capturar al chico (obviamente fuera de cualquier posibilidad) o desafiar al Señor Tenebroso! ¡Maldito estúpido idiota!
''Parece ser,'' dijo el estúpido arrogante, ''que a pesar de sus exhasustivas estrategias de defensa, aún tiene un poco de problemas de seguridad, Director.'' En ese momento, las puertas de Gran Comedor se abrieron de par en par y los miembros de la Orden del Fénix entraron. Bueno al menos el pequeño bastardo ha hecho una cosa bien. ''Me temo que es algo muy extenso.'' Y es una cosa buena, también, ¡porque tu pequeña exibición dramática podría haber empezado una guerra! ¡Maldito estúpido muchacho!
''¿Cómo se atreve a estar donde él estuvo?'' continuó Potter. Oh dioses, ¿no se iba a poner sentimental y dramático ahora mismo, no? ¿No se daba cuenta de que una guerra estaba empezando? ¿Qué espera? ¿Qué me arrepienta y empiece a llorar de remordimiento? ''¡Cuéntales cómo pasó aquella noche!'' estaba diciendo el estúpido idiota. ''Cuéntales cómo te miró a los ojos, el hombre que confiaba en ti, y lo mataste.'' No sabes ni la mitad de ello, Potter. ''¡Cuéntales!'' Severus se dio cuenta de que necesitaba tomar una decisión. Su mente estaba buscando opciones, teniendo en cuenta a los Mortífagos en el comedor, sólo dos detrás de su espalda. Pero una sala llena de testigos. ¡Por todos los infiernos maldita sea!
Y Hermione estaba en algún lugar del castillo, buscando desesperadamente a Harry Potter mientras el estúpido estaba provocando el comienzo de una guerra que ninguno de ellos estaba preparado para afrontar aún. Y los Mortífagos estaban infiltrándose en el castillo mientras ellos hablaban.
Sacó su varita. Entonces, no hubo más tiempo que perder. Antes de que Potter pudiera sacar la suya, Minerva McGonagall se puso delante de él, con la varita alzada apuntando a Severus. El oscuro mago dudó sólo un momento. Debía mantener las apariencias. Su antigua amiga y compañera empezó a tirarle hechizos, los cuales bloqueó sin ningún esfuerzo. Su mente buscaba con rapidez entre todas las posibilidades antes de desarrollar un plan. Repelando dos de los hechizos de ella, los dirigió a los dos Mortífagos (los únicos que había en el comedor y que podían avisar de que la captura de Potter ya podía darse por finalizada), Severus se aseguró de que se encontraban fuera de combate antes de salir por el gran ventanal del comedor que había detrás de él y volar hacia la oscura noche.
Estaba buscando otra entrada, planeando buscar a la chica en el castillo, cuando vio a una oscura bruja muy familiar escapando entre la oscura noche con un rehén. Hermione. ''¡No!'' Vio como desaparecía y voló hacia los alrededores del castillo para Aparecerse él mismo en la Mansión Malfoy.
Hermione en su vida había estado nunca tan asustada. Bellatrix Lestrange la arrastraba hacia un familiar camino que llevaba a la oscura casa de la familia Malfoy. Esta vez, ella sabía que no sólo iba a haber la arrogante pareja de rubios y su hijo esperando en la puerta. El mismísimo Señor Tenebroso, estaría ahí, interrogándola; para torturarla; para matarla.
Llegaron al salón de baile interior demasiado rápido y ella de repente pudo ver un momento al mismo Voldemort ahí, sentado arriba de un trono al final del pasillo. Su respiración se le quedó congelada en el pecho. Lo único en lo que podía pensar era en Severus y en cómo no había tenido oportunidad de decirle adiós. Pero rápidamente eliminó ese pensamiento y recordó que debía empezar sus ejercicios de calentamiento para Oclumancia. Era casi una tontería, pero tenía un gran secreto que proteger y ella moriría con tal de mantener a salvo a Severus.
Le llegó a los oídos una risa muy aguda y supo que provenía del hombre serpiente que había sentado delante de ella. Mientras alcanzaban su trono, se levantó para descender por las escaleras y encontrarse con ellos. ''Lo has hecho bien, Bellatrix,'' siseó él. ''Potter vendrá a por su preciosa mascota. Veamos qué sabe la sangresucia.'' Sin avisar, sus fríos dedos estaban debajo de su barbilla, forzándola a que se encontrara con su mirada. La mente de él entró en la de ella con tanta fuerza que dolió. Le llevó toda su concentración mantener las imágenes falsas en su sitio.
Le dejó ver que habían conseguido el horrocrux de Gringotts. Después de todo, él ya sabía que iban en busca de ellos. Pero entonces le enseñó la desesperación al encontrar el falso horrocrux, ocultando los recuerdos del verdadero. Después, le enseñó la frustración que sintieron al no saber cómo destruir las oscuras baratijas. Quería que él pensara que estaban muy lejos de derrotarlo de lo que estaban en realidad.
De repente, hubo un alboroto y el Señor Tenebroso se retiró de su mente. Ella cayó hacia atrás tan fuerte que aterrizó en el frío suelo de piedra. Todos los ojos estaban centrados en algo detrás de ella, y Hermione se giró para ver a Severus Snape dirigiéndose hacia ellos, ni siquiera dirigiéndole una mirada a ella mientras se quedaba ahí tirada en el suelo. Su corazón dio un vuelco de esperanza y miedo a la vez.
''Severusss,'' siseó el Señor Tenebroso. ''Pensaba que te había dado una orden que cumplir.'' Ella contempló como él se inclinaba ante Voldemort y agachaba su cabeza.
''Sólo he abandonado mi puesto para decirle que estamos barriendo la escuela y no hay ni rastro del chico; y vengo a por instrucciones, mi señor.''
''¡No deberías de haber abandonado tu puesto, Severus! ¡Debes traerme a Potter! ¡No vuelvas a decepcionarme otra vez!'' La amenaza era presente en su tono de voz, pero Severus Snape no dio señales de que tuviera miedo.
''Mi señor, perdonadme. Veo que el cerebro del trío ha sido capturado. ¿No puedo utilizarla para forzar a Potter a que acuda a mí?''
''Ssssi. La chica permanecerá aquí. Puedes decirle a Potter que la liberaremos si él viene aquí por decisión propia. Que lo hagamos o no, por supuesto, dependerá de si ellos deciden continuar o no con la guerra. Y además….si ella sigue viva.''
''Si, mi señor.'' Severus dijo lentamente, sin mostrar ninguna emoción. Lo que pasó a continuación fue tan rápido que Hermione sólo tuvo tiempo de chillar. Severus agarró su muñeca, alzándola para llevársela con él. La envolvió alrededor suyo, agarrándola contra su pecho, con un brazo alrededor de su cintura y de pronto sus pies ya no estaban en contacto con el suelo debajo de ellos. El aire arremetía contra ellos y las imágenes eran borrosas mientras iban en contra del viento. Escuchó maldiciones de los Mortífagos que estaban en el salón mientras ráfagas de luz verde y rojas los pasaban de largo. Entonces aparecieron columnas de humo negro alrededor de ellos y Severus cambió de dirección, esquivando por poco una ráfaga de luz verde mientras desaparecían de vista.
Reaparecieron en el suelo en medio de una calle que Hermione no supo reconocer. Estuvo momentáneamente presionada contra la suciedad del suelo mientras el grande mago aterrizaba encima de ella. Antes de que pudiera coger aire, él ya la había cogido y corrían. Se metieron por un pasadizo entre filas y filas de edificios destrozados, dejando atrás unas cuantas calles. Una puerta se abrió ante la orden de él y la metió dentro, cerrando la puerta con un golpe e inmediatamente poniendo las medidas de seguridad necesarias.
''Envía un patronus a Potter, hazle saber que estas bien.'' Hermione se quedó lívida ante la imagen de Harry corriendo a verse con Voldemort y obedeció precipitadamente.
Después de un momento, él se volvió hacia ella. ''No tenemos mucho tiempo. Van a estar entretenidos con nosotros un rato, pero puede que busquen aquí. He conjurado unos cuantos hechizos de seguridad que provocarán confusión y desorientación si intentan buscarnos aquí, pero no podemos permanecer mucho rato.''
''¡No me puedo creer que acabes de hacer eso!'' chilló ella de horror, pero también de asombro. ''¡¿Acabamos de volar?!''
''Si'', dijo él simplemente. Se veía que estaba pensativo. Trató de pasar de largo, pero ella lo paró poniendo una mano en su pecho.
''Severus,'' susurró ella, como si quisiera que volviera en sí. Ella no necesitó decir mucho más mientras los ojos de él se encontraban con los suyos y lo dejó ver qué estaba sintiendo ella. De repente, las manos de él estaban en su cara, cogiéndola con ternura mientras inclinaba la cabeza hacia la suya. Ella llevó sus brazos alrededor del cuello de él mientras sus labios se fundían en un apasionado beso. Él introdujo su lengua en la boca de ella con urgencia y ella acercó su cuerpo contra él para corresponderle. Sus manos vagaron arriba y debajo de su cuerpo mientras el beso se volvía dulce y tierno. Finalmente, él se retiró y se aclaró la garanta.
''Tenemos mucho que hacer.'' Ella asintió entendiéndolo y se volvió para observar lo que les rodeaba. Era difícil ver con tan poca luz, pero podía ver una silla, una chimenea, y estanterías cubiertas de libros.
''¿Dónde estamos?'' jadeó ella.
''Mi casa,'' dijo él. Ella lo miró. ''Calle de la Hilandera. En Cokeworth. Aquí es donde me crié. Acogedor, ¿verdad?'' Su voz sonaba llena de veneno mientras escupía la palabra, y Hermione sintió que daba un paso atrás mientras él la guiaba hacia las estanterías. ''Estaba pensando que deberíamos hacer un poco de investigación sobre los horrocruxes. Después de todo, parece que la guerra se nos echa encima.''
''¡¿Qué?!'' chilló ella.
''Si, aparentemente tu brillante amigo pensó que mi reunión en el Gran Comedor era la oportunidad perfecta para hacer un discurso valiente y dramático contra mí.''
''Oh, no,'' jadeó ella. ''No es capaz.'' Pero no había esperanza en sus palabras.
''Lo ha hecho. Toda la Orden del Fénix está ahí ahora, asegurando el castillo de Mortífagos, espero. Pero tú y yo y tus estúpidos amigos somos los únicos a parte del Señor Tenebroso en darnos cuenta de que él aún no es capaz de morir. Así que, por qué Potter siente la necesidad de provocar una guerra en este preciso momento, sólo Merlín lo sabe.''
''No sirve de nada echar la culpa. Necesitamos arreglar esto. Y desafortunadamente, eso significa buscar horrocruxes. ¡Sólo espero que Harry consiga el colmillo de basilisco! Él dijo que uno de los horrocruxes probablemente estaría en Hogwarts, ¡pero aún faltan dos! ¡¿Dónde diantres habrá escondido el otro?!''
''No. Espera. Antes de morir, Albus me contó que durante la guerra el Señor Tenebroso empezó a mantener su serpiente muy cerca de él todo el rato, protegiéndola.'' Hermione se mordió el labio ante la mención del viejo mago y su único pensamiento fue que esa era una forma extraña de hacer referencia a alguien a quién habías matado. ''Me contó que la serpiente podía ser destruida. Creo, quizás, que la serpiente también es un horrocrux.''
''¿La serpiente?'' jadeó ella.
''Si. Ves, parte de la razón por la que encontré la mordedura de Arthur tan intrigante fue que Nagini es una víbora de Albania. Su mordedura no debería haber sido tan difícil de curar. De hecho, le dieron puntos de sutura a lo muggle, y la mordedura repeló hasta eso. Además, creo que debe haber mágica oscura involucrada. Si de verdad es un horrocrux, esto tendría sentido.'' Hermione se moría de ganas de decirlo cómo el Díctamo hubiera curado la mordedura que Nagini le había hecho a Harry, pero sabía que no era información necesaria y no quería gastar su precioso tiempo y la paciencia de él con fanfarronerías.
''Entonces hay sólo otro horrocrux y puede estar en Hogwarts. ¿Pero y si no está?'' Ella no estaba convencida de que pudiera estar tan convenientemente escondido.
''No. Estoy de acuerdo con Potter. Hogwarts fue un lugar muy importante para el Señor Tenebroso. Fue su primer hogar real.'' Su pulgar se alzó para retirar el polvo de la estantería de madera. ''Si. Estoy seguro de que ha escondido uno allí.'' El corazón de Hermione dio un vuelco. También fue tu primer hogar, ¿no? Se mordió el labio. Algo estaba preocupándola.
''Severus,'' susurró ella, finalmente. Él la miró pacientemente. ''¿Qué pasó aquella noche? ¿En la torre?'' Ella vio como él pestañeaba y apartaba la mirada. No quería recordarle el antiguo dolor, pero necesitaba saberlo.
''¿Qué crees que pasó, Hermione?'' Ella sintió que el color se esfumaba de su cara mientras él se giraba para mirarla. La angustia que había en los ojos de él era abrumadora. La auto-aversión por él mismo. La culpa. La impotencia. Ella no respondió. ''Maté a Albus Dumbledore,'' respondió él al final. ''Pero sólo lo hice porque él me ordenó hacerlo.'' Hermione pestañeó de la sorpresa. ''Se estaba muriendo de todas formas, y Draco había sido ordenado a que acabara con él como castigo a que Lucius hubiera fallado en el Ministerio. Todo el mundo sabía que Draco moriría si no lo lograba, y Albus no quería ese demonio en el alma del chico. Así que en su lugar me ordenó que lo hiciera yo.''
Dejando a un lado el shock que le produjo esa confesión, Hermione se acercó a él, envolviendo sus brazos alrededor de su torso y apretándolo contra ella. Los brazos de él se enrollaron alrededor de su espalda y su pelo, y ella sintió que la barbilla de el reposaba en su cabeza. ''Lo siento mucho, Severus,'' susurró contra la ropa de él. ''Si te sirve de consuelo,'' continuó ella, ''creo que te has expiado de todo.'' Ella no estaba segura de si era lo correcto decir eso, pero los brazos de él la envolvieron con más fuerza, y se quedaron en silencio.
Después de un momento, se retiraron, dejando que sus labios se enlazaran en un abrazo similar, y volvieron a la faena que tenían entre manos.
Y aquí tenéis dos capítulos más! Espero acabar los dos últimos durante esta semana y la que viene, así que el final está cerca cerca! *-*
