DANGER LINE – LÍNEA DE PELIGRO

AUTOR: LUNATRANCY
TRADUCCION: Maru de Kusanagi
Disclaimer (que me olvidé poner antes): No soy dueña de los personajes y/o historia. Esto es un fanfic hecho por fans para finas sin fines de lucro

RATING: M


Capítulo 29: Navidad

A Eren no se le permitió tocar os cuerpos. Solamente se le indicó como limpiar la sangre, cómo desprender el líquido pegajoso de los pisos de madera, de modo que no quedara resto alguno. Levi fue quien se ocupó de los cuerpos, colocando toallas bajo lo que quedaba de sus cabezas, de modo que la sangre fuera absorbida y no siguiera derramándose por el piso.

Eren siguió las ordenes de Levi con atención: limpió los pisos del cuarto y del living, con cuidado de no dejar que la sangre manchara la alfombra. Incluso cuando alguien llamó a la puerta, no dejó de trabajar. Se le había ordenado que, bajo ninguna circunstancia debía atender la puerta y mantenerse en silencio.

El llamado se calló, y el teléfono de Levi pronto comenzó a sonar. Eren le observó dejar de atender un cuerpo, tomar el teléfono y luego ir a la puerta. Eren se sentó, mientras oía la voz de Irvin y la puerta cerrarse.

"¿Qué es lo que pasó en verdad -? Ah."

La pregunta de Irvin fue respondida mientras ingresaba al living. Eren le saludó con la mano mientras su jefe dejaba su pesado abrigo en los brazos de Levi. Levi fue a guardarlo e Irvin fue donde estaba Eren, para examinar los cuerpos.

Eren arrugó la nariz. No le gustaba la manera casual en que Irvin le había tirado el abrigo a Levi, como si fuera un perchero. No le gustaba como Irvin asumía que Levi se ocuparía del abrigo. Era un gesto nimio y sin importancia, y Eren sabía que no debía pensar demasiado al respecto.

En especial en un momento como aquel.

"Así que, te emboscaron", dijo Irvin, revolviendo los bolsillos de uno de los cadáveres. Levi se acercó y golpeó la mesa de café.

"Sí", repuso. "Y aquí está todo lo que llevaban encima."

Irvin miró hacia la mesa. Se sentó en un sofá y se puso a revolver entre las cosas, dando vuelta tarjetas entre los dedos. Eren se inclinó sobre el balde, observándolos.

"¿Qué sucederá ahora?", preguntó. "¿Dónde irán los cuerpos? ¿Van a conseguir una sierra y acido?"

"Eren, ¿qué mierda?", silbó Levi. "¿Tenés idea de lo insalubre que es eso? Y el olor a mierda."

"Ah…"

"Se los llevaremos a Hanji", le informó Irvin. "Desde entonces serán su responsabilidad. Levi, ¿tienes algo de café preparado?"

Levi suspiró. "¿Así es como pedís el café ahora?"

"Si no es mucha molestia."

Levi golpeteó con los dedos él apoya brazos del sofá antes de obligarse a ponerse de pie. Un pequeño acceso de ira embargó a Eren: ¿Irvin ahora pedía café? Eso le molestaba mucho más.

"Eren", dijo Levi con suavidad, "¿querés algo de tomar mientras estoy en eso? Te puedo hacer un chocolate. Después de todo, es navidad."

"Ah, sí…" masculló el joven. "No, gracias, Levi..."

"Sí es Navidad", añadió Irvin. "Hanji y yo tenemos que llevarte a tomar unos tragos más tarde, Levi."

"A lo mejor mañana", respondió Levi. "Mira esa pila de mierda, Irvin. Fíjate que podés encontrar." Eren siguió limpiando hasta que se sintió satisfecho. Tomó el balde y cosas de limpieza al baño de la sala y las dejó junto a la ducha, para después ocuparse de ellas. No había llegado hasta ese punto en sus clases sobre limpieza, y no quería enojar a Levi guardado las cosas de manera incorrecta. Volvió al living y vio a Levi nuevamente sentado en el sofá, con una taza de café en la mano. Pero Irvin estaba sentado a su lado, bebiendo lentamente el suyo, mientras revisaban los contenidos de los bolsillos de los atacantes.

Sobre la mesa, junto a las tarjetas y las armas, había un pote de azúcar y una cuchara usada. Pero, junto a ella, había una tercera taza, llena de crema batida y trozos de caramelo (1).

Eren tragó saliva mientras Levi levantaba la mirada. Dio un golpecito en el sofá, a su lado.

"Vení y Sentate, Eren", le dijo. "Te hice chocolate porque sé que lo vas a querer al final."

Eren no pudo evitar sonreír. Rodeó la mesa y se sentó junto a Levi, tomando su taza. Levi dejó caer una mano en su espalda, depositándola allí. Era un gesto gentil y suave. No era algo evidente. O que se destacara. Solo estaba ahí. Una caricia agradable que rápidamente le calmaba los nervios.

No habían parado desde el tiroteo. Era una cosa tras la otra, y todo ahora se desaceleraba y esa ligera caricia hacía que el malestar de Eren se disipara.

Contuvo una sonrisa llevándose la taza a los labios y sorbiendo un poco del chocolate caliente. Escuchó a los dos conversar, les observó mirar las identificaciones sanguinolentas y leyó los nombres de los asesinos. Cada uno, por lo que se veía, trabajaba en el hotel Titán. Cada uno portaba un arma, así como un juego de navajas. Cada uno preparado para matar.

"Pero, me pregunto, ¿a quién intentaban matar?", dijo Levi. "Y, quizás…"

"¿Qué?", repuso Irvin.

"Todos estaban armados", dijo Levi, "y el que atacó a Eren pudo haberlo matado, ¿no, Eren?"

Levi e Irvin le miraban. Eren asintió.

"Supongo… igual, sí que lo intentó."

"Después de que te sacó de la cama", dijo Levi, "fue tal vez un intento de secuestro."

Los ojos de Eren mostraron una ligera sorpresa. "P-pero, el cuchillo-"

"Se puede apuñalar a alguien sin matarlo. Podría haber estado tratando de herirte lo suficiente para que no des pelea", explicó Levi. "Lo mismo con ahogarte. No te hubiera matado, pero sí desmayado."

"Es ridículo", replicó Eren. "¿Para qué me querrían a mí?"

"También me lo pregunto", añadió Irvin. "Creo que eras el objetivo, Levi. Eres la amenaza. Y, ¿qué mejor manera de sacarte del medio que secuestrando a tu pareja?"

Levi se encogió ante el comentario. Sus dedos se cerraron en la espalda de Eren, como si esa idea le diera asco. Eren se acercó, chocando sus cabezas con una sonrisa cariñosa.

"Podría ser cualquier cosa", dijo Eren suavemente, a pesar de que estaba aterrorizado.

"No deberías intentar suavizar esto, Eren", ácidamente dijo Irvin, bebiendo de su café. "Tenemos que encontrarles un sentido a estos ataques. A pesar de que no sea lo que queramos oír, debe ser veraz. Sí, es feo pensar que eres un posible blanco para llegar a Levi, pero también podría ser la verdadera razón por la cual casi te secuestran. Eres una distracción y un punto débil para Levi. Y ellos lo saben."

Eren tragó, aferrando su taza con mayor fuerza. Levi le tomó las manos temblorosas, acariciándosela con el pulgar.

"Eren no es una distracción", silbó Levi. "Y no es justo que le tires ese paquete. Es capaz de cuidarse."

"Lo soy", asintió Eren, tomándole la mano. Se volvió, así podía enfrentar a Irvin. "Puedo cuidar de mí mismo. Sé cómo luchar y puedo disparar un arma si es necesario. No preciso que me protejan o velen por mí. Levi no precisar estar encima mío todo el tiempo. Nadie tiene que velar por mí. Puede que sea un novato para estos… tiroteos y gente que me quiera matar, pero aprendo rápido."

Cada palabra fue remarcada. Cada palabra también fue dicha con un poco de mucha fuerza. Pero Eren estaba furioso. No quería que Levi recibiera el golpe. Podía protegerse con facilidad. Y en verdad no quería que Irvin le viera como una distracción o un princeso en peligro. No era ni una ni otra cosa.

"Eren, calmate", suspiró Levi, palmeándole una rodilla. Eren resopló y se sentó contra el sofá, acurrucándose detrás de Levi. "Y, Irvin, sé que es pronto, pero dejá de agitarte. Llamá a Hanji y decile sobre este quilombo. Y después a Auruo. Quiero que este acá con su camión para que le lleve los cuerpos lo más pronto posible. No quiero que estas porquerías se pudran en el piso de mi sala."

Irvin buscó en su bolsillo trasero y sacó el celular. Levi se paró e hizo a Eren ponerse de pie.

"¿A dónde vas?", preguntó el rubio.

"A conversar un poco con Eren", respondió, llevándose al joven a la cocina. "Llamá ya, carajo."

Eren estaba un poco atónito por la fea tensión que había entre los dos. Miró a Irvin mientras Levi le empujaba con suavidad contra la mesada de la cocina. Se frotó las sienes, y tiró de los bordes de su camisa.

"Todo va a estar bien", repuso Eren.

"Ya sé, ya sé. Eren, no quiero que te enojes, pero me parece que deberías irte a casa."

"¿Qué? ¿Después de todo lo que dijiste?"

"Oime", dijo el mayor con firmeza, alzando las manos. "Nuestra mañana de navidad se arruinó. Estoy seguro de que tenías algo planeado para hoy, pero se cagó. Tengo que atender esto. Quiero que vayas a tu casa, sin que te preocupes de esto, y pasés la Navidad con tu familia. Nos juntamos de vuelta a la noche y vamos a comer a algún lado. Podes dejar tus cosas acá, no importa, vas a volver a pasar la noche. Sólo… ándate a casa y dejanos limpiar esta mierda."

Eren resopló, cruzándose de brazos. Giró los ojos mientras Levi le frotaba cariñosos círculos en los costados. La caricia era relajante, pero seguía molesto.

"¿Al menos puedo esperar hasta que llegue Auruo?", suspiró. "No quiero… no-"

"No querés que me quede con Irvin. Solo."

Eren tembló, mordiéndose el labio. Apartó la mirada, casi avergonzado por sus tontos celos. Se encogió de hombros y Levi lo atrajo, revolviéndole los cabellos.

"No tenés nada de qué preocuparte. Pero, si te hace sentir más tranquilo, podes quedarte."

"Gracias…"

Levi sonrió, y le palmeó la cadera con cariño. Eren lo tomó como la silenciosa orden de "ponete algo de ropa" y se apresuró a la habitación para cambiarse. Hizo una mueca al cuerpo que seguía en el suelo y volvió a abrir la puerta.

"¿Leviiii?"

"Vas a tener que saltarlo por encima, Eren. ¡No lo voy a correr!"

Levi decidió llevarlo a casa a modo de disculpas. Irvin se quedó en la casa para recibir a Auruo cuando llegase a limpiar. Eren sabía que Levi confiaba en dejarlos solos, ya que tenía sentido: era medio colegas. Todavía deseaba quedarse hasta que arribara Auruo, pero se conformó con que Levi le llevara a su casa en el coche.

"¿Estás bien?", preguntó Levi, encendiendo el coche. Eren asintió, mientras se acomodaba el cinturón.

"Estoy bien."

"Bueno. Tomá", Levi dejó caer dos cajas sobre el regazo del joven, que habían estado bajo del árbol. "Quiero que los abras ahora."

"¿En el auto?"

"Sí. Quiero asegurarme que te gusten. Quiero que lo uses esta noche."

Eren sonrió, y se dispuso a abrir el papel y la cinta. Rió. "Así que, ¿debo usar esto después?"

"Sí", dijo Levi, "ya que nuestros planes cambiaron, y te sacare esta noche. Sé que le saca un poco de gracia a la sorpresa, pero… como sea, sólo abrí el maldito coso ya."

Eren sonrió mientras sacaba una corbata de seda azul de la primera caja. Le dio el pale y la caja a Levi, pasando la corbata entre los dedos. Tenía un bonito brillo cuando la luz daba sobre el diseño azul y verde. La hizo a un lado para tomar la caja más grande, su sonrisa desapareció y una mirada perpleja la remplazo.

"¿Es raro que también te haya comprado una corbata?", preguntó, quitando el envoltorio.

"No deberías gastar plata en mi", repuso Levi, con una sonrisita. "Pero es tierno de tu parte."

"Es difícil comprarte algo, ¿sabías? Tuve que preguntarle a Armin para - ¡¿me compraste un traje?!", exclamó, sacando el saco de la caja. Entonces tomó el chaleco y los pantalones y se los llevó al pecho, sin cuidar de que los arrugaba. "¡Levi, sé que estas cosas son caras!"

"Es mi plata", replicó el otro con un encogimiento de hombros. Llevó una mano a la cabeza de Eren, revolviéndole los cabellos "Y la puedo gastar como se me dé la gana. Y quise hacerlo en vos."

"Vas a convertirme en un mocoso malcriado."

"Bien", le respondió Levi con una sonrisa, atrayéndolo para un beso ligero.

Explicar el motivo de regresar a casa antes fue solo difícil para que Mikasa lo entendiera. Eren simplemente dijo que "A Levi lo llamaron a trabajar" (que no era del todo mentira), excusa que consideró comprensible. Armin no lo cuestionó, no vio fallas y no intento buscarla.

Sin embargo, Mikasa quería saber el verdadero motivo.

"¿Quién trabaja en navidad?"

"¿Cómo es que de golpe se tuvo que volver si ya había regresado del trabajo?"

"De nuevo, ¿a qué se dedica?"

"¿Por qué llevas puesto un portaligas, Eren?" ("Mikasa, eso es privado, pero creo que puedes adivinarlo…")

"¿Levi volvió a cortar contigo?" ("Hum… creo que fue Eren el que rompió con él", susurró Armin, pero cayó sobre oídos sordos).

"Mikasa, no es malo", dijo Eren. "Después me va a llevar a comer para compensarme."

"Eso es muy agradable de su parte", dijo Armin con alegría. "¿A dónde te lleva?"

"Un sitio por el… Bellagio, me parece", respondió el castaño. "Así podemos también ver el show acuático."

Armin suspiro, feliz, con ojos iluminados de ensoñación. "Es como un cuento de hadas, Eren. Es tan perfecto."

"Estoy seguro de que algo mala pasara", dijo Eren. "Siempre pasa algo. Pero logramos arreglarlo."

"Seguro terminas derramándote algo encima" dijo Mikasa. "O él. Seguro que él."

"Carajo, es cierto…"

Eren se vistió el traje e incluso se aseguró de que su cabello estuviera bien peinado. Lustro sus zapatos y Mikasa le planchó la camisa, incluso le ayudó con la corbata. Eren era un manojo de nervios y sonrisas camino al hotel.

Se inclinó contra el borde de la acera para observar las fuentes del Bellagio. Sintió la niebla fresca en la cara mientras el show de aguas terminaba. Miró su reloj, que decía las ocho y media, así que supuso que Levi estaría estacionando.

"¿Eren?"

No era la voz de Levi, pero sí le era conocida. Se volvió a ver a Reiner acercándose, con una sonrisa en el rostro.

"¿Qué haces afuera tan tarde? ¿Y en Navidad?", bromeó el rubio, empujándole el hombro. Eren de devolvió el empujón y el grandote apenas se movió.

"Encontrándome con mi novio sexy", respondió con una sonrisa astuta. "¿Y tú? ¿No deberías estar en casa, junto a Annie y Bert?"

Reiner levantó una bolsa con comida. "Era mi turno de ir de compras. Estaba de camino a la parada de bus cuando te vi, y no podía dejar de saludarte."

"¿No te meterás en problemas por llegar tarde con la comida?", preguntó el joven, mirando su reloj ante la idea de "llegar tarde". Reiner rió y se encogió de hombros.

"Unos minutos no matan. ¿Todo bien?", respondió el rubio, indicando con la cabeza su reloj. "Tu cita no te está dejando plantado, ¿no?"

"¡No!", chilló Eren. "Va a venir. Seguro está estacionando. Siempre deja el auto en algún lado."

"Es uno de esos, ¿ah?", dijo Reiner. "Más vale que aparezca. Si no, le pateo el culo."

La imagen de verdad hizo pensar a Eren. Levi era pequeño y entrenado para la lucha, pero Reiner era un monumento.

"Me gusta su culo como está", replicó, sacando la lengua. "Así que evita patearlo duro."

Los dos rieron y Eren sacó el celular. Ninguna llamada perdida o mensaje. Se sentía inquieto. No debería, era navidad. Era el cumpleaños de Levi.

Una mano firme en el hombro le hizo mirar arriba.

"Oye, ¿seguro que está todo bien?", volvió a preguntar Reiner. "Estás pálido."

"N-no, estoy bien" dijo con premura. Apartó a Reiner. "Sólo que nunca llega tarde. Es raro."

"¿Y si le llamas?"

Eren asintió y abrió el teléfono. Se dispuso a buscar en sus contactos el nombre de Levi. de repente aparecieron unas luces. Rojas y azules y el terrible y desgarrador aullido de las sirenas. Eren se detuvo, apretando el teléfono, y observó la ambulancia pasar por la calle.

Tragó saliva y miró a Reiner, con ojos empañados.

"No", dijo el rubio, "Eren, no, no pienses eso."

Patrullas siguieron, volando por la calle. Eren guardó el teléfono. No tenía palabras. El estómago se le caía y tenía que saber. Algo no estaba bien, y rezaba e imploraba a toda divinidad que estuviera equivocado.

Corrió calle abajo, sin mirar si los semáforos estaban verdes. Los autos se detuvieron, lanzándole bocinazos mientras pisaba la calle, Reiner iba cerca detrás. Descubrió las luces destellando y una muchedumbre. La policía estaba colocando la cinta amarilla, apartando a la gente del medio. Eren se abrió camino a través de los curiosos.

"¡Oye, chico, atrás!", exclamó un oficial, tomando a Eren del brazo.

"¡Soy de D.I.S.!", gritó Eren, retrocediendo. "¡Déjeme!"

Reiner sujeto al agente, quitándolo de Eren. El momento que estuvo libre, Eren corrió hacia los médicos. Había sangre derramada sobre el cemento. Muchísima sangre. El hombre sobre la camilla estaba inconsciente, ensangrentado y pálido, los labios – esos labios perfectos – se ponían azules.

Y Eren gritó como si él fuera quien se desangraba.

"Señor, por favor, retroceda-"

"Lo conozco, no, por favor, Dios, por favor, ¡déjeme verlo!", gritó el joven, con lágrimas cayendo por su rostro mientras lo alcanzaba. "¡Dios, maldita sea, déjenme verlo, es mi maldito novio!"

El pánico le embargó, mientras su estómago se retorcía y apretaba. Se aferró débilmente al médico, intentando apartarlo, porque estaba perdiendo toda la sensibilidad del cuerpo. Gritó y grito, llamando a Levi y empujándose hacia la ambulancia.

Miró el rostro comatoso de Levi mientras más lagrimas caían por sus mejillas.

Era una pesadilla, y solo podía desear despertarse de ella tan pronto como fuese posible.


NdT: YA LO SÉ.


1 Solo de leer esto me empalagué