Capitulo 29 Ya no quiere recordar más Ed POV

«Tu hermana me secuestro y me devolverá después de la cena» me escribió Bella

«De cuanto es el rescate» –pregunte

«No pide nada por mí por eso me va a devolver. Te amo nos vemos» no respondí, ese "Te amo nos vemos" era algo así como un no molestes más que ya te dije donde y con quien estaba, en este tiempo ya había aprendido a conocer a Bella tanto como me conozco a mi mismo, ella no me puede mentir, uno: porque no le nace y dos: porque la descubro en un instante, para mi ella es como un cristal de transparente igual que yo lo soy para ella

-¡NENE! –grito Bella al entrar al pent-house

-No me grites nena –le dije saliendo de la cocina, mi niña corrió y se me lanzo encima con todo y bolsas -¿Cómo te fue? –pregunte

-Perfecto –dijo antes de besarme, la agarre por debajo de las nalgas y la monte en el desayunador

-¿Comiste? –pregunte y ella asintió -¿Qué hicieron o es cosa de chicas y no me puedes decir? –pregunte divertido

-Edward compramos unas cosas para el apartamento de Jazz… tu sabes como es Alice y yo me compre unas cositas lindas –dijo alzando las cejas varias veces

-Mmm ¿alguno para hoy? –pregunte y ella negó

-Me compre otra pijama de Silvestre, una de short –dijo divertida -Esa si puede ser para esta noche

-Me parece perfecto… aunque si es por mi tu sabes que prefiero que duermas sin ropa –le dije y ella se sonrojo –Sabes ni que pasen mil años me cansare de esto –le acaricie la mejilla, ella es una fiera en la cama, desinhibida, sensual pero cuando le digo algo morboso se sonroja toda, la combinación perfecta entre inocencia y sensualidad

-Bueno tú sabes que si es por mí también siempre y cuando me quites tú la ropa primero –confeso poniéndose más roja todavía –Es más… ¡Ya se! vamos a jugar a algo –me dijo y yo alce una ceja

-¿Debo temer por mi integridad? –pregunte y ella negó -¿Seguro? –pregunte y asintió

-Primero me voy a bañar –dijo agarrando las bolsas que tiro al suelo cuando la cargue –Sube en cinco minutos –me dijo y yo asentí, cuando Bella llego estaba lavando el plato en el que había comido, espere los cinco minutos y subí

-¡¿Qué vamos a jugar?! –pregunte entrando a la recamara, salió con la toalla enrollada a los 10 minutos

-Tu –me señalo –Te vas a sentar ahí –dijo señalando el sofá –Mientras yo te desfilo lo que me compre –dijo, yo solo asentí.

Salió con la pijama de Silvestre y yo me sonreí –¡Oye! no te rías, deberías estar calificándome –me dijo y yo alce una ceja –De la más sexy a la menos sexy –me dijo

-¿Esta es la menos sexy o al más sexy? –pregunte divertido y ella me saco la lengua, a los tres minutos salió con una igual pero más pequeña y de seda azul –Mmm del 1 al 10 le doy un 6 –le dije – y a la del gato un 5 –le dije y ella me saco la lengua otra vez, salió con una más pequeña todavía, lo estaba haciendo adrede, mi erección dolía solo de saber como seria la ultima prenda y casi me muero, era un pequeño cachetero de encaje azul con una camisita en forma de triangulo con un poco de tela que le cubría hasta las costillas y dejaba ver toda la piel bajo esta -Wow esa se merece un 10 –le dije

-¿Te gusta? –pregunto dando una vuelta de puntitas

-Me fascina –le dije -Pero mejor se vera en el suelo –le dije agarrando el sobrante de tela para quitársela, ella solo subió los brazos, en un santiamén estábamos desnudos y amándonos, me quede dormido rápidamente después de hacerle el amor a mi mujer, a la mañana siguiente no me quería levantar, nunca lo quería hacer desde que Bella vive conmigo.

****

-Hola Edward –me dijo Jessica, ya había pasado dos semanas desde el desfile que me hizo mi niña, desde esa noche ella solo duerme, por petición mía, con una de mis camisas normalmente es o una verde o una azul, las cuales son sus favoritas

-Hola Jessica –le dije, la verdad aunque Bella ha venido estas dos semanas más que en los últimos seis meses, Jessica no dejaba de coquetear conmigo

-¿Cómo amaneciste hoy, te ves un poco cansado? –dijo acercándoseme –Te traje tu café favorito –agrego

-Gracias Jessica

-Dime Jess –pidió y yo negué –Tu padre dijo que pasaras por su consultorio a penas llegaras –me informo

-Gracias –solo le pude decir -¿Otro recado más? –pregunte al ver que no se iba, ella no dijo nada y cerro la puerta de mi consultorio

-Edward la verdad yo se que entre tu y yo hay química -me dijo, yo me quede loco –Y que tu no haces nada por tu esposa, pero te juro que ella no se va a enterar –me dijo mientras que yo abría mi boca en una perfecta "o"

-Jessica –la llame –Uno: entre nosotros no hay química; dos: con Bella me basta y me sobra como para ver a otra mujer y tres: tu eres mi secretaria, nada más, yo tengo mi mujer y como te dije…

-Pero Edward ella no te da lo que yo te puedo dar –dijo interrumpiéndome

-Jessica, por favor retírate ¿si? –pedí –Yo voy a hacer como que esto nunca paso –le dije saliendo al consultorio de mi padre, no le dije nada, pero a Jazz si le comentaría para que me ayude a espantar a la loca esa, mi padre quería saber si lo asistiría en una operación en la tarde y le dije que sí.

Le escribí a mi niña para que no se preocupara y me respondí que no había problema que saludara a su suegrito, llegue a la casa cerca de las 11 de la noche y todas las luces estaban encendidas, no vi a Bella en la planta baja, era raro ya que ella casi siempre me esperaba despierta y en la sala, fui al despacho y no la vi tampoco, me estaba empezando a preocupar, subí las escaleras casi que de tres en tres y unos sollozos me dejaron petrificado a fuera de la recamara, la luz estaba encendida y Bella estaba ovillada en el sofá con el notebook abierto a su lado

Corrí hasta ella -¿Qué paso nena? –le dije tocándola, ella quito mis manos de un sacudón -¿Bella nena? –la llame y ella alzo la vista

-¡Oh Edward! –dijo abrazándome antes de sollozar más duro

-¿Qué paso mi niña bonita, porque lloras? –le pregunte nervioso

-Es que… yo estaba… y… entonces –no podía hablar, la cargue y me la senté en las piernas

-Shhh… tranquila que yo ya estoy aquí –la abrace fuertemente, sus sollozos se fueron clamando, yo creía que se había quedado dormida hasta que hablo

-Estaba escribiendo lo del libro ¿sabes recordando? –me dijo

-Bella no hace falta, nena yo no…

-Déjame –me dijo y yo asentí, no me miraba, seguía con su carita escondida en mi cuello –Estaba recordando lo que soñé y escribiendo pero mi mente me jugo una mala pasada Edward… después de lo de mis padres yo tuve que ir a psicólogo –confeso –Un día llego un policía amigo de mi padre, era su compañero –me dijo, yo no sabía que su padre era policía –Yo estaba con la niñera, no se porque no me quede en casa de Ang, pero bueno… llego Phil y me dijo que mis padre habían muerto en un accidente… que su auto se quedo sin frenos y cayeron por una acantilado en La Push –dijo

-Nena… -dije y la apreté más, me daba cosita con ella

-El policía, me llevo al hospital donde estaban los cuerpos de mis padres y me obligo a verlos para reconocerlos –dijo, en que cabeza cabe que le hicieran eso a una pequeña de 7 años –Yo los vi y me puse a llorar y desde esa vez cada noche tenía la misma horrible pesadilla, sus cuerpos inmóviles y ensangrentados cobraban vida y me querían llevar con ellos, me decían cosas, todas las santas noches por varios meses hasta que ya no pude más y no me quería dormir… era algo así como la película de Freddy que le gente no quiere dormir para no soñar con el… bueno así… ya parecía un zombi Edward, Christina me llevo a un psicólogo para que me ayudara y lo hizo –dijo

-Oh Bella mi pobre Bella –le dije besándole la frente

-Yo le conté mis pesadillas y el me mando una medicina para hacerme dormir, a la cual le fui fiel por muchos años, iba tres veces a la semana y con el paso de los años la pesadilla desapareció al igual que el recuerdo del rostro de mis padres en la camilla, a los 14 se puede decir que yo ya tenía una vida normal, parecía gente –se rio sin ganas

-¿Y que paso hoy? –pregunte

-Estaba recordando la ultima parte de la historia, sabes lo que sucedió antes de que me despertara en el hospital, entonces a mi cabeza regreso al imagen de mis padres, y las palabras que me decían en mis sueños «venimos por ti» «algún día estaremos juntos» «te llevaremos con nosotros» «los tres siempre juntos» –dijo –Eso era lo que me decían en los sueños, entonces recordé lo que sucedió durante el accidente, esas imágenes del momento, como sucede en la tele –comparo –Las luces del camión, el chillido de los neumáticos, el ruido de la carrocería del auto doblándose y lo ultimo que recordé ver antes de cerrar los ojos fue a ellos… Edward… abrazados esperándome… ensangrentados como debí estar yo cuando tu me viste, mi madre articulo un «siempre juntos» y después lo que recuerdo es mi "otra realidad" –rompió en llanto

-Bella nena cálmate –le dije –Déjame ir a prepararte un tilo

-¡NO! –grito –No me dejes sola ellos están ahí, cierro los ojos y los veo Edward, esa imagen que yo creí borrada esta ahí viva, como si fuese de ayer –dijo abrazándome por el cuello

-Ay nena… -no sabía que más decirle –Ven –la cargue y baje las escaleras con ella en brazos

-Edward quiero que le digas a Jazz para que empecemos las terapias otra vez –pidió y yo asentí

-¿Seguro que quieres eso? –pregunte y ella asintió, la senté en el desayunador y le prepare el tilo, nos sentamos en le sofá mientras ella se lo tomaba, la verdad nunca me imagine que alguien pudiera pasar por una experiencia tan horrible a tan corta edad

-¿Nena, los Webber saben esto? –pregunte y ella sintió

-Ángel demando al policía por… yo no se porque… no recuerdo –dijo y yo asentí, que malnacido ese policía

-¿El era el compañero de tu padre? –pregunte y ella asintió

-Por eso fue que la niñera me dejo ir con el, mi padre recién había ascendido a jefe de la policía de Forks y el era el segundo al mando en la comisaria… pero aun así, Ángel pudo hacer que el perdiera la placa –dijo –Vámonos a dormir –me dijo levantándose del sofá

-Nena no quieres que te de algo para que duermas tranquila… le puedo decir a mi padre que venga

-No nene eso implicaría decirle y la verdad no quiero preocupar a nadie –dijo –Y ni se te ocurra decirle a Ang porque se vuelve loca –exigió y yo asentí -¿Tú tienes algo? –pregunto yo asentí

-Si pero inyectado –le dije

-No importa ya mi miedo por las agujas desapareció al enterarme que pase tres meses con un bojote de ellas clavadas en el cuerpo –dijo divertida, le inyecte un calmante y a los pocos minutos se durmió

Aproveche para llamar a mi padre

-Padre mañana no voy al hospital –le dije a modo de saludo

-¿Qué paso Edward? –pregunto

-Es Bella… después te digo ¿si? –le dije –Solo te llamaba para avisarte

-No hay problema salúdamela de mi parte –dijo, le respondí un ok antes de colgar, en la mañana llamaría a Jasper para que viniese y a Alfaguara para decir les que Bella estaba enferma, ya le pediría a Garrett que me de un justificativo para Bella ya que el es medico general y para evitar que en su trabajo le digan algo por la falta si se lo hago yo o mi padre.

Esa noche casi no dormí, Bella se removía entre mis brazos y lloraba en sueños, yo solo la apretaba más a mí y le decía que la amaba y que todo estaba bien al oído

-¿Cómo estas? –pregunte cuando la vi abrir sus hermosos ojos marrones

-He estado mejor –dijo -¿Qué hora es? –pregunto

-Las 10 –le dije

-¡Edward mi trabajo!

-Tranquila nena yo hable con Tyler y me dijo que no había problema, que te ausentaras cuanto necesitaras

-¿Qué le dijiste… no le abras dicho? –pregunto y yo negué

-Le dije que tenías fiebre debido a una severa amigdalitis y que el doctor te mando reposo –le dije –Ya hable con Garrett y me manda un reposo por tres días a tu nombre con Jasper, con el cual también hable y viene en la tarde

-¡Oh Edward! ¿Que haría yo sin ti? –me dijo y yo me encogí de hombros

-Me imagino que Ang hubiese hecho lo mismo

-Pero no tan rápido como tu –me alabo –Te amo nene y gracias por escucharme

-Gracias no Bella, es mi deber como tu novio, como tu amigo, tu amante y lo que tu quieras que yo sea