"Los valores son razones del corazón que la razón no entiende."

y

"Valiente es aquel que tiene miedo pero que enfrenta y supera sus miedos. Aquel que no le teme a nada es un irresponsable."


CAPITULO 29

Francis se encontraba parado frente a la caseta telefónica, sus manos temblaban, su boca inexplicablemente se seco por completo y su garganta se lleno de nudos, sumándole el hecho que sus pies se habían clavado completamente al suelo, impidiéndole escapar o avanzar. Su mente se encontraba llena de duda, incertidumbre y una pizca de miedo, todo esto debido a la forma en que había dejado a su prometida en la iglesia y como se había ido sin siquiera dar explicación alguna.

Por varios segundos lo pensó, ¿llamarles o no hacerlo? Pero sabía perfectamente que tenía que, fue una de las clausulas que Lord Kirkland le había impuesto para poder ir con ellos aunque claro, podía fingir que lo hizo y ya cuando se dieran cuenta ya sería demasiado tarde, después de todo, es mejor pedir perdón que pedir permiso pero recapacitó y sacudiendo su cabeza, se auto regañó, eso sería engañarlos y no quería, no después de haber sido aceptado como el novio oficial de su hijo.

Resignado, tragó saliva con dificultad ¿Por qué hacerlo le costaba tanto? Y con una de sus manos, haciendo gran esfuerzo, la metió en su bolsillo, buscando algo de cambio para poder hacer la llamada. Indeciso y con su mano temblorosa tomó el auricular, se lo colocó entre el hombro y su cuello y posteriormente metió la moneda, marcando pausadamente el número del celular de su padre. Timbró tres o cuatro veces pero pareció una eternidad para él.

-Aló c´est Bonnefoy, ¿Quién había?- se escuchó la voz de su padre, sonaba algo estresado seguramente a causa de la cancelación de la boda.

-moi, Francis…- pronunció, haciendo gran esfuerzo para no tartamudear. Del otro lado de la línea, se podían escuchar perfectamente las voces indignadas de los Rais y las disculpas que su madre otorgaba.

-¡¿Dónde te metiste jovencito?- le recriminó molesto -¡cómo te atreves a huir el día de tu boda! ¿no ves qué dejaste con el corazón roto a la dulce Jeanne?-

Francis guardó silencio, acomodó sus cabellos tras la oreja y escuchó atento los regaños de su padre, sabía que se merecía cada una de aquellas palabras hirientes y era el precio que tenía que pagar por haber escogido a su verdadero amor –père!- decidió córtale a la discusión, no quería prolongarla demasiado, no ahora que el tiempo corría en contra suya -llamo para avisar que regreso a Inglaterra, au revoir- sentenció, colgando de inmediato el teléfono, imaginando el disgusto de su padre en ese momento.

Con su conciencia un poco más limpia y habiendo cumplido lo pedido por el señor Kirkland, caminó a prisa hacia el mercedes blanco donde la noble pareja lo esperaba –lamento la demora- atinó a decir, metiéndose al auto y sonriendo a ambos.

Delante de ellos, el camión donde iba Arthur e Ian se ponía en marcha, siendo escoltados por otras dos patrullas. Tras ellos, el mercedes de la familia, conducía a una velocidad prudente, cuidando las distancias para no incomodar.

Dentro del camión donde iban ambos hermanos, el menor de estos veía a través de una pequeña rendija como el auto de la familia los seguía -¿Francis ira con ellos?- se preguntó, agudizando su vista, intentando ver a través del polarizado una señal que le confirmara.

-Si buscas a Bonnefoy, ten por seguro que se encuentra con nuestros padres- mencionó el pelirrojo, sabiendo de antemano que aquello era lo que rondaba la cabeza del pequeño –deberías preocuparte más por demostrar tu inocencia ya que si resultas culpable no volverás a verlo- puntualizó, no queriendo hacerlo pero sabiendo que era necesario, incluso a él se le amargaba la boca de solo pensar que no volvería a ver a su hermano, no tendría con quien discutir y a quien aventarle la bola de mujeres necesitadas de marido.

Arthur despegó sus ojos de la rendija y se sentó a un lado de su hermano –quisiera ser mi propio abogado- comentó, fijando sus ojos verdosos en las esposas que rodeaban sus muñecas –si me metí en esto quiero salir de ello por mi propia cuenta-

-imposible- irrumpió Ian –ya haz envuelto a toda la familia en esto y tu castigo será que uno de los abogados de la familia te defienda-

Pese a que no le agrado la idea, el rubio aceptó y guardó silencio, ahora lo único que tenía que pensar es explicar su coartada, que Bonnefoy también lo hiciera y tener fe en que atrapen a ese tal John.

Horas más tarde, el camión donde iban se detuvo, al parecer habían llegado a la estación inglesa –ustedes dos, bajen- se escuchó la voz de uno de los guardias cuyo acento evidentemente era ingles y muy cortante. Los dos Kirkland ya habituados al francés de tanto haberlo escuchado tardaron en entender la orden -¡escorias! ¡les dije que bajaran!- repitió más fuertemente el oficial, enmarcando cada una de las silabas que pronunciaba.

Molestos por ser tratados como basura por sus propios connacionales obedecieron y bajaron del camión. Sus ojos acostumbrados a la oscuridad dentro de este se sintieron ofendidos ante los débiles rayos del sol y por inercia volvieron a cerrarlos mientras estos se adaptaban.

-¡caminen!- les ordenaron, empujándolos prácticamente. A marcha forzada fueron llevados a una celda nueva y tan oscura como el camión donde iban. Abrieron nuevamente sus ojos, dándose cuenta que no podían ver con claridad a su alrededor, sus ojos que ya se habían adaptado a la luz del sol y ahora batallaban por recobrarse del nuevo cambio de ambiente; mientras lo hacían, rápidamente divisaron a dos oficiales de menor rango y uno de mayor rango, al parecer el jefe de aquella comisaria, un hombre de apariencia impecable pero de un físico que dejaba mucho que desear.

-les doy la más cordial bienvenida al centro de detención para extraditados- habló el de mayor rango, observando a ambos hermanos –y me sorprende tener como invitados a los jóvenes Kirkland- ironizó de manera mordaz y casi acida mientras que sus ojos se posaban en el rubio, mirándolo casi de inmediato con lujuria.

El pelirrojo se percató inmediatamente de cómo aquel sujeto veía a su hermano y no agradándole aquello, carraspeó fuertemente sin importarle que se notara que fue fingido –es halagador que un oficial de tan elevado rango como usted nos conozca sin siquiera habernos visto nunca y encima de eso, nos considere invitados- empezó a hablar, tragándose los insultos que quería propinarle –y siendo así el caso, me gustaría que durante nuestra estancia eviten acercase a nuestra celda-.

-No se preocupe por eso porque yo mismo me encargare de ello- respondió con una falsa sonrisa –aunque tengo entendido que usted ya es libre, así que no veo más razones para tenerlo cautivo aquí- acotó, haciendo una seña para que los otros dos oficiales le quitaran las esposas –y no se preocupe, cuidaré personalmente de su hermano- agregó con una sonrisa lasciva.

Molesto de que las cosas no salieran a como quería, Ian rechinó los dientes y cerró fuertemente sus puños, no deseaba dejar a su hermano cerca de ese sujeto tan despreciable, estaba más que seguro que planeaba hacerle algo cuando nadie lo estuviera vigilando. Conteniéndose, se acercó a su hermano y lo abrazó, haciendo que el otro se sintiera confundido y extrañado por dicho acto de afecto que nulas veces había palpado –ten cuidado, no bajes la guardia, este sujeto trama algo raro- le susurró al oído.

El ingles aún sorprendido no pudo responder ni mucho menos corresponder al abrazo, solo vio como su hermano era sacado de aquel lugar destinado únicamente para gente como lo era él. Posteriormente retomó su vista hacia el oficial de mayor rango, recobrando su semblante serio –confío en usted- dijo mientras el mismo cerraba la celda.


¡El primer viernes 13 del Año y la primera actualizacion del año tambien! Espero se la hayan pasado re-bonito con la familia y bueno, para las que entraron a clases, les deseo un hermoso ciclo escolar y que sus examenes no las agobien ¡animo! . Espero les haya gustado el capitulo, ya nos empezamos a dar cuenta que siempre hay problemas para el pobre Arthur y en mi opinion personal, necesita una limpia (como dirian en mexico) para quitarse la mala suerte. Bueno, ahora con los comentarios.

SatsuKiraiX: tienes razon, a mi tambien se me hizo corto el capitulo y no fue tan sustancial, fue mas bien transitorio. No te preocupes por huir "gheimente", gracias por seguirme en twitter :D. Espero de corazon que continues leyendome.

Tari Deex Faelivein: Si, mis capitulos tienden a ser cortos pero me alegra que te haya gustado y gracias por tomarte la molestia de comentar, lo aprecio muchoooo x3.

deskdraik: confieso que de hecho pense lo mismo que tu pero oh sorpresa, nos fuimos con la finta y ya vemos que si le aviso a sus padres (no es tan mal hijo despues de todo). Por desgracia como lo bueno aun no empieza pues seran algo aburridos pero si le pongo mucha accion seria una historia muy irreal :S.

Lino-chan: te prometo que tendran un final decente ¡se lo merecen!. Beth suena lindo aunque a ella le quedaria un nombre mas elegante sinceramente. Estabas igual que deskdraik~ aunque tambien tuviste medio razon :D. Por cierto, creo que la escena de Francis y el collar fue como un "fanservice", me lo imagine cuando lo estaba escribiendo y realmente en mi cabeza si se vio sexy, no se tu~

Ai no yoake: espero si haya empezado genialosamente tu año porque el mio con los comentarios de todas ustedes pues comenzo muy bien. Me alegra saber que ames tanto mi historia y si, tambien me alegra que cosas buenas le pasen a ese par que tan mala suerte tienen.

Bueno, gracias por los comentarios, nos vemos en la proxima actualizacion que es el dia: 27 de Enero, un dia despues del cumpleaños de mi pequeño Lans y uno antes de que lo alejaran de mi (mami lo extraña T_T). Hasta entonces.