CAPÍTULO 29

- ¡Ring! ¡Ring! –

- ¿Diga? –

- Patty, disculpa que te llame a esta hora pero es que…

- ¿Candy? ¿Te pasa algo? –

- No, no te preocupes. ¿Te desperté? –

- Sabes muy bien que no. Estaba revisando algunos de los artículos de los pasantes. ¿Te ocurre algo? –

- No. Sólo que no podía dormir, además, como no me pude despedir de ti antes de viajar a New York. –

- Oh si, Annie me lo dijo. ¿Cuándo regresas? -

- Realmente no losé. Por lo menos una semana estaré aquí, hay demasiados pendientes y proyectos atrasados. Como la tía abuela se había mantenido ausente por algún tiempo, muchas cosas no podían realizarse sin su autorización y ahora me corresponde a mí hacerme cargo. Hoy se mandó el memorándum para el reemplazo de firmas. –

- Bueno, amiga, eso quiere decir que tal vez tardarás más de una semana. –

- Tal vez. –

- A ti te ocurre algo, Candy. ¿De qué se trata? –

- No, Patty, no me pasa nada. –

- Está bien, si no deseas contármelo ahora no hay problema, pero puedes llamarme cuando lo desees. No importa la hora, sabes que te escucharé. –

- Gracias, Patty. Te dejaré dormir, es muy tarde ya y como siempre eres la única alma despierta en la casa. –

- Te equivocas Candy. Al parecer, nuestra querida amiga Annie, se nos ha unido al club del insomnio. Lleva bastantes noches durmiendo casi al amanecer y a veces, ni siquiera duerme. –

- ¿Annie? Que raro, pero si Annie siempre ha sido muy disciplinada en sus horarios. –

- Creo que el corazón es el culpable. Annie está muy decaída con todo esto de Archie y Neal. –

- Pobre Annie. Se ha de sentir muy mal por estar en medio de ellos. Yo, no sé qué aconsejarle. Por un lado me duele Archie pero, también Annie me preocupa y no creo justo que ella sacrifique su felicidad por culpas que… al final nadie es responsable, sólo sucedió. En cuanto regrese a Florida hablaré con Annie. –

- Tal vez no la alcances, Candy. –

- ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Piensa regresar a Chicago antes? –

- No, más bien, piensa huir a Londres. Creo que está considerando la idea de escaparse de esta situación viajando con mi tía que ya regresa a Londres en unos días y la ha invitado a Annie para que siga practicando y que tome algunos clases con la sinfónica. –

- ¿Te ha dicho que se irá? Pero ¿por qué no me dijo nada cuando me despedí de ella? ¿Pensará que la culpo de lo sucedido con Archie? –

- No creo que se debiera a eso Candy, no te lo dijo porque no se había decidido, de hecho, a mí tampoco me lo ha mencionado y eso que vivimos en la misma casa. Pero mi tía me lo ha comentado, imagino que pensando que ya Annie me lo habría dicho. Annie está cada día más retraída, creo que tal vez el viaje a Londres no sea tan mala idea después de todo, quizá el alejarse un tiempo de todo esto la ayude a relajarse y a analizar la situación con más claridad. –

- ¿Y Neal lo sabe? ¿Qué opina de que Annie se vaya? –

- No creo que lo sepa. Annie le ha pedido no buscarla y él, parece que no desea alterarla y se ha decidido a darle espacio por un tiempo. –

- Que problema. Trataré de resolver lo más rápido posible los pendientes más urgentes aquí en New York para regresar pronto. Annie me necesita, nos necesita a las dos Patty, ayúdala, aconseja a Annie. Aunque los años hayan pasado, sigue siendo la misma chica llorona y tímida, preocupada por todo. Trataré de regresar lo antes posible, lo prometo. –

- No necesitas pedírmelo, Candy. Y atiende tus asuntos con calma, recuerda que tienes una gran responsabilidad ahora y muchas personas dependen de lo que tú hagas y decidas. Espero verte pronto Candy y espero que lo que te agobia a ti, aparte del tema de Annie, lo puedas manejar para que no afecte tu trabajo. Buenas noches, Candy. –

- Buenas noches, Patty. –

Horas más tarde, Candy se levantó muy temprano, decidida a ir a montar al club antes de ir a la oficina, necesitaba del contacto de la naturaleza y de la libertad de correr a velocidad. Disfrutaba mucho de cabalgar y librar los obstáculos, sin duda, ahora que estuviera radicando en New York, se inscribiría en el torneo, por lo menos tendría una excusa para no quedarse en fin de semana todo el día en la mansión.

- ¡Buenos días! ¡Usted debe ser la señorita Andley, si no me equivoco! –

- Eh, sí, soy yo. ¿Cómo lo sabes? –

- No es muy común que alguien venga al club a cabalgar tan temprano en esta época, hace un frío endemoniado y seguramente no tarda en comenzar a llover otra vez. Por otro lado, el señor Johnson notificó a la administración del club que usted vendría muy probablemente a esta hora. –

- Oh, ahora entiendo. Debo ser la única en la historia de este club que se le ha ocurrido venir a esta hora. Lamento mucho haberte hecho levantar tan temprano. Podría encargarme yo misma de aquí en adelante, sólo dime cuales son las caballerizas de los Andley. –

- No se preocupe señorita, yo acostumbro levantarme siempre muy temprano, estoy a cargo del cuidado de los caballos y además, usted no es la única, hay otro socio que tiene la misma costumbre, de hecho, le ha ganado ya, él tiene un buen rato cabalgando por aquí. La guiaré hasta las caballerizas, tenga cuidado con el lodo; para serle sincero, me sorprende que no tema montar con el suelo tan húmedo y en la oscuridad, el sol apenas saldrá en una hora. –

- Lo que pasa es que, tengo muchas cosas que hacer hoy y no quería pasar otro día más sin cabalgar, es una rutina y prefiero cabalgar cuando no hay nadie, así puedo pensar y concentrarme, es como una terapia. Seguramente pensarás que estoy loca. –

- Claro que no. Estoy totalmente de acuerdo con usted. Cabalgar es una de las mejores terapias para relajarse y por el horario, le repito que no tiene de que preocuparse, le tendré listo su caballo con mucho gusto todos los días que usted me indique. –

- Te lo voy a agradecer. –

- Mi nombre es Marcus Campbell, pero llámeme Marc. –

- Yo soy Candice Andley y puedes llamarme, Candy. –

- Señorita Candy, es un placer conocerla. –

- Llámame Candy simplemente, me haces sentir demasiado mayor hablándome de usted. –

- Me encantaría pero usted es uno de los socios importantes y no sería correcto de mi parte, además de que me llamarían la atención. –

- Pero si tú mismo has dicho que no hay nadie a esta hora, por lo menos llámame Candy cuando no haya nadie supervisándote. –

- Está bien Candy, como gustes. –

- ¿Qué edad tienes Marc? –

- ¡Recién cumplí 18 años hace dos días! –

- ¡Vaya, Felicidades, entonces! Pensé que eras un poco más chico. –

- Sí, ya lo sé, me lo dicen todo el tiempo. Pero ya verás que les demostraré que ya soy un hombre y que deben dejarme formar parte del equipo de jinetes en las competencias. Tú también te ves muy joven, ¿podría preguntarte qué edad tienes? –

- ¿Sabes que a una dama no se le pregunta la edad? –

- No veo por qué no, es algo muy normal. Pero si no desea la señorita responderme, no importa, sólo trataba de hacer conversación. Traeré su caballo. –

- Bien, te esperaré aquí. –

Candy observaba el amplio campo del club, en verdad estaba oscuro, pero sería emocionante librar los obstáculos aún con la oscuridad y el blandecimento del suelo por la lluvia. Se encontraba estudiando el terreno cuando sintió como un jinete en un hermoso pura sangre color negro le pasaba por en frente rozando con ella, causando que Candy gritara por el susto. De no haber sido por la reacción rápida de ambos, el caballo la habría golpeado y lanzado en un buen tramo. El jinete apenas pudo hacer parar al caballo muy adelante y para entonces Marcus ya había llegado con el caballo de Candy.

- ¿Por qué gritó, señorita? –

- Creo que acabo de toparme con el otro socio del cual me hablaste y al parecer está algo ciego. ¡Por poco y me arrolla! –

- ¡Jajaja! ¡Qué va! Ni estando ciego en realidad, ni así la habría arrollado, es el mejor jinete que he conocido. Lo que sucede es que está muy oscuro aquí y se sabe solo. No imaginó que alguien más aparte de él, pudiera estar aquí a esta hora, si paso por aquí es porque ya venía de regreso a las caballerizas, seguramente ya se va. Podrá cabalgar a gusto, señorita Andley. –

- Me alegra. Deberías aconsejarle que tenga más cuidado y recordarle que esto es un club y que no por venir a esta hora, posee algún tipo de exclusividad. –

- Oh ya lo creo que sí. Seguramente si usted supiera de quién se trata no estaría diciendo eso, porque realmente tiene todos los privilegios y exclusividades que él desee. –

- Pues no me interesa saber quién es tampoco y mejor me voy, no pienso desaprovechar mi tiempo de cabalgata con un bruto como él. –

- Vaya, si que la ha puesto furiosa. Bien, estaré al pendiente para cuando regrese de su paseo. –

- Te lo agradezco, no tardaré mucho, ya me he retrasado demasiado. Por cierto Marc, tengo 21, ya puedes dejar de hablarme de usted. ¡Nos vemos! - ¡Ja! – Candy se retiró a toda prisa en el caballo dejando a Marcus con la sonrisa en la boca

- ¡Qué chica! Tal vez después de todo si esté un poco loca. –

- ¡Marcus! –

- ¡Eh! ¿Qué tal tu paseo? ¡Shadow ya te extrañaba! –

- Marcus, ¿quién estaba contigo hace un momento? Estoy seguro que se trataba de una chica, venía a la caballeriza y no la vi hasta que casi la golpeo, apenas alcancé a desviarme para no impactarla pero la escuché gritar. ¿Está bien? –

- No te preocupes, no le ha pasado nada. Pero te aconsejo que dejes las cosas así, es algo rara y estaba muy molesta, no sabe que se trata de ti porque de lo contrario se habría quedado para pedirte un autógrafo. –

- Me alegro de que no le haya pasado nada y mejor me voy antes de que se entere de quien soy, no tengo tiempo para lidiar con damas caprichosas, saldré de viaje en unas horas pero quise pasar a correr un poco a Shadow, lo he tenido muy abandonado por mi trabajo, apenas si regresé de Chicago anoche. –

- ¿Y te vas de viaje de nuevo? Vaya, lástima que no tengo ni pizca de talento, así podría viajar tanto como tú. –

- No sabía que te interesaba el teatro. –

- Pues, para ser sincero… sólo me interesa una parte. –

- ¿Cuál? –

- ¡La de los viajes, hombre! Pero prefiero los caballos, algún día me convertiré en el mejor jinete y tendré mi propio criadero. –

- Lo imaginé. Bueno, Marcus, debo irme. Cuida mucho a Shadow en mi ausencia. –

- Sabes que lo haré. Buen viaje Terry. –

- Gracias, Marcus. ¡Adiós! –

Las olas del mar reventaban en la orilla de la playa creando un espectáculo hermoso de pequeñas partículas multicolor que el amanecer coloreaba. Annie observaba en el balcón con los ojos irritados y la cara enrojecida a consecuencia de otra noche más de insomnio y llanto.

- ¿Annie, estás despierta? ¿Puedo pasar? –

- Claro, pasa. ¿Ocurre algo? –

- No, sólo he venido a hacerte compañía, pensé que te gustaría desayunar en el balcón frente a la playa, es una mañana hermosa. –

- Es muy temprano Patty. Seguramente no has dormido nada, no sé cuando piensas cambiar ese mal hábito de pasar la noche leyendo. Te enfermarás Patty. –

- Vamos Annie, no tienes de qué preocuparte, además, te aseguro que he dormido un poco más que tú y al parecer, no soy la única que pasa las noches sin dormir últimamente, ¿no te parece? –

- ¿Por quién lo dices? –

- Por ti. Hace mucho que me di cuenta de que no puedes dormir, Annie. Seguramente debido a toda esta situación de Archie y Neal. Deberías relajarte un poco y descansar, de cualquier manera por más noches que pases en vela, las cosas no cambiarán mágicamente. –

- Oh Patty, me siento tan mal, me siento la peor mujer de este mundo, jamás quise hacerle daño a Archie o a Neal, te lo aseguro. Me siento tan sola, tan perdida. –

- No llores Annie. ¿Por qué no me habías contado nada? Debiste decirme como te sientes, yo he querido mantenerme al margen y dejarte a ti resolver esta situación pero no puedo seguir haciéndolo, discúlpame, pero me he dado cuenta de que no puedes hacerlo sola, necesitas de tus amigas, de Candy y de mí. –

- Ay Patty, estoy segura de que Candy está de lado de Archie y la comprendo, no puedo decirle nada, sería inútil y además, le haría daño. Y tú ya tienes demasiadas preocupaciones con la salud de la abuela Martha, no es justo que te agobie con mis problemas. –

- Pero Annie, ¿cómo se te ocurre? Claro que es justo hacerme parte de lo que te sucede, somos amigas y las amigas se apoyan en los momentos alegres y en los difíciles también, sobre todo en los difíciles. Y en lo que respecta a Candy, la que hace divisiones eres tú, aquí no existen lados Annie, Candy está muy preocupada por ti. Las dos nos hemos dado cuenta de que no estás bien pero tú no nos dejas acercarnos. Es tiempo de hablar Annie, enfrenta la situación, sacúdete las penas y piensa con claridad. Deja de pensar en Archie y Neal y piensa en ti, te aseguro que cuando lo hagas todo se solucionará. –

- Pero Patty, no puedo hacer eso, sería egoísta después de que soy yo la culpable de lo que ha sucedido, he sido yo quien ha causado todo el conflicto. ¿Cómo puedo pretender hacer a un lado el sentir de los demás para ocuparme sólo del mío? –

- Simplemente haciéndolo Annie. Y déjame aclararte algo, tú no eres la culpable de nada y en todo caso, los culpables serían los tres, no veo a ningún bebé indefenso al cual se le haya forzado a hacer algo. Neal sabía en lo que se metía, sabía que estabas con Archie y aún así se acercó a ti más de lo debido, estaba consciente de lo que implicaba y de las certeras consecuencias de involucrarse y aún así lo hizo, así que, fue su decisión por lo tanto, es su problema. En el caso de Archie, hace mucho tiempo que esta relación no estaba bien y él lo sabía te lo aseguro y también decidió seguir así y hacer de cuenta que no pasaba nada, decidió ignorar el hecho de que las cosas estaban mal, no hizo nada para resolverlo. Sabía que tú estabas confundida, sabía que ya no estabas segura de querer casarte con él, de seguir enamorada de él, pero simplemente decidió ignorarlo, tal vez por soledad, por compromiso, por costumbre o hasta por amor, pero al final da lo mismo, decidió ignorarlo y lo hizo consciente de las consecuencias. Quiero que entiendas Annie, no ha sido tu culpa lo que ha pasado con los demás ni es tu culpa lo que están sintiendo ahora. Tú eres culpable de lo que te pasa a ti, de lo que sientes tú, porque te has permitido hacerlo así, tomaste decisiones equivocadas tal vez, pero todos lo hacemos, cometemos errores, la vida es así, está llena de errores y aprendizaje, de triunfos pero también de fracasos. Deja de llorar ya Annie y ocúpate de solucionar tus problemas, deja de pensar en el dolor de ellos y piensa en el tuyo y haz algo para resolverlo. No voy a compadecerte ni a tratarte como a una niña indefensa o como una víctima porque no lo eres, si acaso serás una víctima pero de ti misma y sólo tú puedes liberarte. –

- No sé qué hacer. –

- Claro que lo sabes, pero tienes miedo. Para empezar debes dejar de llorar, ya basta de tontas e inútiles lágrimas que no resuelven nada y sólo te hacen lucir fea, imagino que no deseas lucir fea ¿no es así? Date un baño, arréglate, sonríete al espejo y baja a desayunar al porche conmigo. Entonces hablaremos de lo que quieres y vas a hacer, sobre todo quiero que me cuentes de cierto viaje a Londres del cual no me habías dicho nada y ya está casi encima. –

- Pero Patty, yo no…

- Nada. Te espero en 20 min abajo, tengo mucha hambre, iré a arreglarme yo también. Nos espera un largo día y muchas cosas por hacer, debemos apresurarnos. Espero que sepas lo que te hace falta y lo que necesitarás comprar aquí y lo que no, así nos ahorraremos mucho tiempo. –

- ¿Comprar? –

- ¡Claro! Annie, reacciona, ¡nos vamos de compras! ¡Te espero para el desayuno! ¡Apresúrate! –

- Pero Patty… oh Dios, creo que no podré contradecirla, aunque, tal vez tiene razón, yo...

- ¡¡Espero que ya estés en el baño Annie!! – Se escuchó el grito de Patty desde su habitación

- ¡Oh, será mejor que me apresure! –

En New York, la lluvia comenzaba a arreciar nuevamente.

- Vaya, al parecer la lluvia se niega a dejar la ciudad. Como extraño el cálido clima de Florida. –

- Se acostumbrará poco a poco, después, ni siquiera notará la lluvia y la verá como parte del paisaje. Ya casi ha terminado, señorita Candy, no hay mucho que resolver hoy, la mayoría de los socios se han marchado por unos días, por las festividades. Pienso que para pasado mañana podría usted regresar a Florida, el verdadero trabajo comenzará en la segunda semana de diciembre, será mejor que viaje a Florida y arregle todo para la llegada de los inversionistas que viajarán de Chicago con William. Debe preparar una buena presentación para convencerlos, después, deberá dejar todo listo para ausentarse un buen tiempo de Florida y ocuparnos de New York. –

- Sí, la presentación de ese proyecto me tiene algo nerviosa, espero que todo salga bien y no lo eche a perder. –

- No se preocupe, estoy seguro de que logrará que todo salga correctamente. Y yo estaré ahí para ayudarla en todo, además de William. Usted podría hacerlo de cualquier manera sola. –

- Gracias por sus palabras George, en verdad que son un gran apoyo para mí. Creo que no podré viajar a Lakewood para la cena de acción de gracias como había pensado, espero que a Albert no le moleste mucho. –

- William, entenderá. Estoy seguro de que él ya lo sabe y seguramente esté haciendo todos los arreglos para pasarlo en Florida con usted y el joven Archie. –

- No lo creo, me dijo que volvería para la ceremonia del proyecto y me preguntó si podría viajar a Lakewood para las festividades, él espera verme en Lakewood antes de que él viaje a Florida. –

- Tal vez quiso saber sin mortificarla, si usted estaba consciente de los compromisos que había adquirido y de lo que sacrificaría desde antes de empezar realmente con el trabajo, lo que significa, que cuando el verdadero trabajo comience, serán más las cosas que tendrá que hacer a un lado para atender el consorcio. –

- Tienes razón, George, le he de haber parecido una tonta, Albert estaba poniéndome a prueba. Y yo como una niña mimada, le he respondido que sí, sin pensar en mis responsabilidades. –

- No se mortifique señorita Candy, todo saldrá bien. Si usted no puede viajar, viajará él. –

- Pero si yo no puedo hacerlo, mucho menos él que tiene más responsabilidades. ¿Cómo hace Albert para ocuparse de todo y de todos, George? Debe ser algo agotador, ahora entiendo por qué la tía abuela se preocupa tanto por él y yo que pensé que lo hacía más que todo por controladora. –

- Emilia quiere mucho a todos sus nietos y se preocupa por todos ellos, pero con William es distinto, aunque es el mayor de todos ustedes, es quien más necesita de su apoyo, William tiene una gran responsabilidad y está consciente de ello, está completamente dedicado a ello y ha puesto su vida personal en el último de los lugares. –

- Pobre Albert, no se da cuenta del daño que se está haciendo así mismo por preocuparse de todos los demás. –

- No estoy de acuerdo con usted señorita Candy. William está consciente de todo, pero él lo ha decidido así, está convencido que no puede ser feliz si ustedes no lo son. Así como también sabe que Emilia se preocupa más por él que por los demás y él se lo agradece, por eso la complace lo más posible en todo y trata de llegar siempre a un acuerdo con ella en las decisiones difíciles. William es un gran hombre, igual que lo fue su padre. –

- Y yo soy quien más problemas le causo y la razón por la que más discute con la tía abuela, que vergüenza siento, George. –

- No debería, señorita. Usted es muy importante para William y aunque no lo crea, ha sido precisamente usted y sus… hum, travesuras por llamarlo de alguna manera, quien lo ha ayudado a mantenerse y a no sucumbir es este difícil mundo de los negocios, es un atrevimiento de mi parte lo que voy a decirle pero lo haré porque al parecer usted lo ha olvidado. Señorita Candy, usted alegra los días de William y le brinda calma a sus noches. –

- George, yo… no sé qué decirle… yo…

-No tiene que decir nada, señorita, sólo creí que debía recordárselo porque sé que William ya se lo ha dicho antes. –

- ¿Qué significa esto, George? ¿Debería yo… entender o darme cuenta de algo? ¿Debo actuar de alguna manera diferente? Me refiero a que… crees que… ¿usted sabe algo que yo debería saber, George? –

- No le entiendo señorita, no sé más de lo que usted ya debe ser. –

- Creo que sí. Y lo que es peor, creo que yo no quiero saberlo. –

- Señorita, usted ha confundido mis palabras. Lo único que quiero que entienda es que usted debe dejar de sentirse una carga para William y que no debe sentirse culpable de lo que él decide, William sabe lo que hace. –

- Tiene razón George, yo y mis melodramas. Terminemos con estos documentos para poder irnos, me imagino que debe tener hambre. –

- No se preocupe, pero usted si debe tener hambre porque seguramente no ha desayunado, por cierto, he mandado a limpiar su traje de montar para que esté limpio y lo enviarán al club para que lo tenga en caso de emergencia, le he enviado 3 más a la suite, más los 5 que estarán en la mansión y también he pedido que le traigan un nuevo guardarropa que también incluirá 3 trajes más de montar para tenerlo en el privado que utilizó hoy para arreglarse. –

- Oh que pena George, creí que nadie se habría dado cuenta, pensé que nadie más que usted tenía conocimiento de esa habitación. –

- Así es señorita, sólo yo, y es por eso que soy yo quien debe estar al pendiente de que esté en orden. Contrato a un equipo de limpieza externo al consorcio, así lo empleados no tienen idea de que existe esa habitación. –

- Discúlpeme George, le aseguro que recogeré el desastre que dejé esta mañana, lo que pasa es que se me hizo un poco tarde y como estaba lloviendo, había mucho lodo y recordé que usted me había comentado de esa habitación y de que tendría un cambio de ropa para alguna emergencia, por eso decidí venir directo hasta aquí. –

- No se preocupe, precisamente esa es la función de esa habitación y es por eso que la he mandado ajustar a sus necesidades. William ya no la usará más. –

- ¿Albert usaba esa habitación? –

- Así es, él es la razón por la que fue creada, sus constantes viajes tan apresurados le dieron la idea de habilitar una habitación, la mayoría de las veces dormía ahí y nadie lo sabía, fue precisamente él quién me pidió que mandara hacer los cambios necesarios y habilitarla para usted, pero sólo para emergencias como la de hoy, no desea que usted tenga necesidad de pasar la noche nunca en ella. –

- Albert, siempre me sorprende. Me conoce tan bien, sabe que soy un horror con los horarios. Gracias por todo George. Ahora ocupémonos de estos documentos y después me iré al hotel, ahí comeré algo en mi habitación. Necesito encargarme de algo por la tarde, aprovechando que usted se encargará de que todo esté listo en la mansión para cuando venga la tía abuela. –

- Como usted guste, señorita. –

Los días pasaron y Candy regresó a Florida, para su sorpresa se había encontrado con una Annie más animada y renovada pero no quiso hacer ningún comentario, seguramente Patty, la pondría al tanto después. Con Annie las cosas iban mejor y le había contado de la oportunidad de viajar a Londres por un tiempo con la tía de Patty y tomar clases con la sinfónica, todo estaba mejor y a pesar de que no había vuelto a ver a Neal y a Archie, se le veía mucho más tranquila.

- Veo a Annie muy cambiada, Patty. –

- Sí, ha cambiado. Lo que Annie necesitaba era que dejáramos de sentir pena y lástima por ella, debíamos hacer que le diera la cara a sus problemas y aceptara los hechos y sus consecuencias. Creo que el viaje a Londres le hará muy bien. –

- Si, eso espero. Pero creo que de todas formas ella aún está un poco triste, sólo que trata de que no nos demos cuenta, pero a mí no me engaña, lo veo en sus ojos, me rehúye la mirada. –

- Es normal, creo que no debes presionarla, ella hablará cuando pueda hacerlo. –

- Que difícil es el amor, ¿no te parece Patty? Cuando crees que has encontrado a la persona indicada, de repente te das cuenta de que no era así o aunque lo sea, tienes que alejarte por su bien y duele más cuando llegaste a un punto del camino en el que pensaste que sería quien te acompañaría hasta el final. –

- Bueno, discrepo un poco contigo Candy. Yo creo que todos tenemos un camino y de alguna manera todos los caminos están enlazados como en un laberinto, donde todos estamos buscando el camino que nos lleve a la felicidad. Por esa razón, habrá momentos en que nos cruzaremos en el camino de alguien más, y a veces recorreremos un largo tramo con esa persona, porque tal vez en ese momento sus intereses sean los mismos o similares a los tuyos y ocupen transitar la misma ruta, pero llegará el momento en que el camino de esa persona ya no siga la misma dirección que el tuyo y deberán separarse para tomar caminos diferentes, a lo mejor por algún tiempo y más adelante vuelvan a toparse o tal vez, al separar sus caminos se topen con alguien más que seguirá la misma ruta que tú; y tu camino y el de él será el mismo y lo caminarán juntos y aquella persona que caminó parte de tu camino en el pasado, pasará a formar parte de tus recuerdos. Tal vez no me expliqué lo suficientemente claro, pero yo lo entiendo así. La vida es un constante viaje y todos somos viajantes en busca del camino a la felicidad y en el trayecto, caminaremos mil caminos y en muchos puntos nos cruzaremos con el camino de alguien más, a veces sólo los veremos pasar de frente y a veces nos acompañaran por un largo tramo, otras veces nos toparemos constantemente durante nuestro viaje y en muchas ocasiones los veremos retroceder perdidos, otras, los veremos tropezar, caer y levantarse, pero también los veremos hacer lo contrario o nos enteraremos por otros viajantes o nosotros mismos, que alguien se quedó en el camino y en algunas ocasiones, las cuales yo considero excepciones, nos tocará llegar totalmente solos, pero sólo será en algunas excepciones. Por otra parte, creo que encontrarás a la persona que busca el mismo camino que tú y lo caminará a tu lado hasta el final, juntos y tal vez, se trate de la misma persona que caminó un largo tramo a tu lado en el pasado y que creíste, cuando el camino se dividió y él tomó otra dirección, que nunca más lo volverías a ver o viceversa, aquella persona que se cruzó en tu camino antes y que no significó nada para ti entonces y la cual creíste que no volverías a ver porque que sus caminos no tenían nada en común, vuelva a toparse contigo y sea tu acompañante hasta el final, para siempre. Algo así creo que le ha sucedido a Annie. –

- !Vaya, que profunda e intensa reflexión! – Decía Albert recargado en la puerta que daba a la playa desde donde observaba a Candy y Patty que platicaban cómodamente en el porche de la mansión -

- ¡Extensa la llamaría yo! Creo que hasta me he mareado un poco con tanto enredo de caminos. Me alegra que ya llegaras, Albert. –

- Disculpa que haya escuchado su conversación, Patty, no era mi intención. Venía a saludar cuando tú expresabas tu filosofía de vida y déjame decirte que tienes un punto de vista muy objetivo y fascinante, estoy totalmente de acuerdo contigo. Me da gusto saludarte. –

- Gracias, Albert. Es un gusto saludarte también. –

- Hola princesa, ¿todo bien? –

- Si, todo está bien dentro de lo que cabe, la tía abuela ha convertido la casa en toda una revolución desde ayer que llegó y ha seguido todo el día de hoy. Yo apenas llegué hace una hora y gracias a que había quedado de ver a Patty hoy, me he escapado de que a mí también me ponga en su larga lista de renovación. –

- Bueno, no del todo Candy, se te olvida comentarle a Albert lo más entretenido de todo esto, recuerda que ya te ha mandado a la manicurista y te notificó a la hora que llegaría el estilista. –

- Pues tú tampoco te has salvado Patty, recuerda que también tú estás incluida en el paquete. –

- ¡Jajaja! Vaya, así que mi querida tía, les ha ordenado arreglarse como a dos pequeñas niñas, esto sí que es divertido. –

- Ya veremos si te sigues riendo cuando veas lo que tiene preparado para ti. –

Albert había dejado de reírse al imaginar lo que le esperaba con la tía Elroy, provocando la risa de Candy y Patty.

- ¿Y Archie aún no ha llegado? –

- No, dijo que tenía algunas compras pendientes que realizar y que llegaría un poco más tarde. –

- Bien. ¿Y cómo sigue tu abuela, Patty? –

- Está mucho mejor, gracias. Precisamente saldrá de viaje mañana en la tarde, viajará a Londres con mi tía Marhie y Annie. Quiere pasar una temporada con mis padres y tocar el violín con la sinfónica, se le ha metido eso en la cabeza y no hay quien la haga cambiar de idea. –

- ¿Y tú no pasarás las festividades con tu familia? Claro que aquí eres bienvenida y eres parte de nuestra familia también, pero me refería a tus padres. –

- Sí, entiendo y se los agradezco Albert, son muy amables al ser tan considerados conmigo. Lo que pasa es que tengo algunos pendientes y aprovecharé que la abuela Martha no estará por un largo tiempo para realizar algunas de mis investigaciones que he tenido retenidas. –

- Patty es una gran exploradora Albert, sus investigaciones implican viajar mucho por todas partes, pero no se ha atrevido porque la salud de la abuela Martha no es muy buena. Había retrasado un poco sus planes y creo que ahora aprovechará su ausencia para hacerlo. Yo creo que la abuela Martha lo sabe y por eso ha decidido ausentarse unos meses, para que Patty pueda realizar esos viajes tranquila, además de que quiere tocar en la sinfónica, claro. –

- No tenía idea de que te gustara viajar y explorar otras culturas, Patty. –

- Sí, en realidad, no lo he llevado a cabo realmente, las ocasiones en que he viajado ha sido con mis padres, que gustan de conocer distintos países y yo he aprovechado para conocer las diferentes culturas. Es algo muy interesante y he leído mucho al respecto, me encanta leer y he investigado muchas cosas, pero ahora me gustaría vivir esas investigaciones, viajar e ir conociendo y convivir con las riquezas de la naturaleza y el mundo, empaparme de otras costumbres, conocer otros lugares que mucha gente ni siquiera sabe que existen. No sé, tal vez sea una soñadora, pero estoy convencida de que debe ser apasionante. –

- Sí que lo es. – Le respondía Albert, con una la mirada fija en algún punto de sus recuerdos -

- Y créele Patty, Albert es un explorador nato, ha recorrido el mundo muchas veces. –

- Debe haber sido maravilloso. Yo también quiero hacerlo, es uno de mis sueños. –

- Entonces, debes hacerlo, Patty. Bien, iré a saludar a la tía Elroy. Con permiso. –

- Lo ves Patty, debes hacerlo, no hay duda. ¿Cuándo viajarás? –

- Después de las festividades, debo hacer un balance y entregar la editorial a la persona indicada. Tal vez a finales de enero ya esté lista para tomar otra ruta en mi camino. –

- Ay no, Patty, no empieces con los caminos de nuevo que ya siento que comienzo a marearme nuevamente. Mejor acompáñame a mi habitación, debo elegir que me pondré para la cena. Te quedarás a comer con nosotros ¿verdad? Tu tía Marhie, la abuela Martha y Annie, seguramente comerán fuera y llegarán con el tiempo justo para arreglarse para la cena. –

- Sí, gracias por invitarnos a celebrar acción de gracias con ustedes. Son muy gentiles. –

- Gracias a ustedes por aceptar, me habría sentido muy mal después de tener que sacrificarme y cenar dos veces, aquí con la tía abuela y en tu casa. Fue mejor hacer una sola. –

- Pues no creo que ese sacrificio te hubiera caído tan mal, insisto en que estás más delgada y es porque no te alimentas bien, Candy, tienes demasiadas ocupaciones, creo que deberías dejar de hacer algunas cosas. –

- Ya te dije que no me pasa nada, Patty, yo me siento bien y sí me alimento cómo debe ser, lo que pasa es que a veces no tengo tiempo de venir a casa y como cualquier cosa en donde ande, pero me aseguro de incluir frutas y verduras, te lo aseguro. Además, seguramente se debe al ejercicio, entre montar, nadar y correr por la playa, es normal que esté delgada, ¿no crees? –

- Pues entonces, baja el ritmo y haz menos ejercicio, si nadas no corras, porque si te digo que ya no montes sería inútil. Además, está lo del hospital, no creo que debas ir todos los días. Puedes encargarle a alguien más que esté al pendiente. –

- No puedo Patty, esos niños me necesitan, además, cuando viaje a New York ya no los veré. Por eso quiero dedicarles los días que me queden aquí. –

- Está bien, ya no te diré más, eres una necia. –

- Y tú pareces mi mamá, pero te lo agradezco, Patty. –

- ¡Vamos hija, voy a cambiarte! –

- ¡Jajaja! ¡Cuidado, si te oye Abigail, te irá mal! –

Más tarde, la noche había caído y ya todos estaban listos para festejar, sólo esperaban a que Annie y la familia de Patty llegaran.

- Señorita Andley, sus invitadas ya han llegado. –

- Hágalas pasar al salón. –

- Sí madame Elroy. –

- ¡Buenas noches! –

- Buenas noches, es un gusto que hayan aceptado nuestra invitación. –

- El gusto es nuestro, además, Candy es como una nieta para mí y ahora que yo viajaré y que mi querida nieta Patty se quedará un tiempo con ustedes, me siento más agradecida aún. –

- No tiene de qué preocuparse, Patricia es una excelente chica y es un gusto recibirla. Lo mismo que a usted señorita Brighton. La felicito por su dedicación al arte, ya Candice me informó que también viajará con la familia de Patricia a Londres mañana. Y lo mejor, para tocar con la sinfónica de Londres, tus padres deben de sentirse muy orgullosos de tener una hija tan virtuosa en la música. –

- Se lo agradezco, señora Elroy. -

- Bien, si ya estamos todos, será mejor pasar al comedor. –

Todos habían salido del salón cuando Archie jaló a Annie del brazo. Y la sacó por la puerta del salón que daba a la playa.

- ¿A dónde me llevas Archie? ¡Suéltame! –

- ¿Así que te vas? ¿Y no pensabas decírmelo? ¿No ibas a despedirte de mí? –

- ¡Suéltame Archie, me lastimas! ¿Qué te pasa? –

- No me digas que no lo deseas. Si te acuestas con Neal, qué más da que te despidas de mi de la misma manera. –

- ¡Suéltame! ¡Eres un bruto! –

- No creo que más que él, hasta donde recuerdo, antes no opinabas lo mismo. Y deja de gritar que no pienso hacerte nada. Sólo hemos tropezado con la arena a causa de tu resistencia, no soy tan vil ni necesito valerme de esto para forzar a una mujer a estar conmigo y mucho menos cuando no la deseo, no me interesas. ¡Sólo quiero que me digas a dónde vas y por qué no me habías dicho que te ibas! –

Archie se puso de pie y ayudó a Annie a hacerlo también pero no la soltó.

- ¡No veo por qué tuviera que informarte de mis decisiones! –

- ¿Así que no ves el por qué? ¡Por si no lo recuerdas, no hemos hecho público la disolución del compromiso! –

- ¡Pues, por si no te has dado cuenta, ya todo el mundo lo ha dado por hecho, y gracias a ti! Ya que te has paseado con todas las damas de medio Florida por todos los eventos importantes y se te ha visto en situaciones demasiado comprometedoras con la mayoría de ellas. ¡Y ni que decir en el club! –

- ¿Celosa acaso? –

- ¡No sueñes Archie! Eres libre de hacer lo que quieras, entre tú y yo ya no existe ninguna relación, por lo tanto, ni yo me entrometo en tu vida ni tú en la mía. ¡Y suéltame! –

- Claro y eso a ti te cae de maravilla ¿no? ¡Así puedes seguir revolcándote con Neal a tu antojo! –

((¡PLAFF!))

- ¿Cómo puedes ser tan miserable? ¿Y con qué derecho te atreves a insultarme de esta manera? –

- ¡Con el mismo derecho con el que tú me has puesto en ridículo delante de todo el mundo burlándote de mí con el imbécil de Neal! Ni siquiera pudiste buscarte otro que no fuera parte de mi familia, y aparte de todo tenía que ser Neal. ¡Ese mal nacido que toda la vida nos ha fastidiado a mi hermano y a mí! ¡y a Candy! ¿Te olvidas de cómo trató a Candy en el pasado? ¿De cómo te ha tratado a ti todo el tiempo? ¡No me vengas con remilgos de gran dama cuando no te has comportado como tal! No tenías ningún derecho a hacerme esto, eras mía, mi prometida, íbamos a casarnos. ¿Cómo pudiste Annie Brighton? ¿Tienes idea de lo que sentí cuando te vi con él? ¿Puedes imaginarte cómo me sentí cuando iba a decirte que no quería esperar más y que quería casarme contigo lo más pronto posible? Y te encuentro besándote con él. ¡Con Neal Legan! ¡Maldición! –

- Lo siento mucho Archie, en verdad lo siento, yo no quería que pasara esto, no imaginé que tú… - Annie no podía hablar, su voz se quebraba a causa del llanto y su vista se nublaba por el torrente de lágrimas que se resistían a dejar de salir -

- No imaginaste que yo llegaría porque te había dicho que no iría a verte esa noche ya que estaba muy cansado ¿no? y pensaste que, ¿cómo ibas a desaprovechar la oportunidad? Todo era un maldito plan, maldita sea, lo había planeado todo para darte una sorpresa y el sorprendido fui yo. Le doy gracias a Dios de haber llegado antes porque seguramente de haberme tardado un poco más, te habría encontrado revolcándote como una cualquiera con él y entonces habrías sido la culpable de que matara a ese perro como lo que es y me habría arrepentido, no sabes cuánto, porque después de todo, el culpable no es él sino tú que no supiste comportarte como una dama. Él a final de cuentas es hombre. ¡Y un hombre llega hasta donde la mujer quiere que llegue! – Archie estaba cada vez más furioso, sus lindos ojos ámbar destellaban por la furia como dos llamaradas -

- Archie… ¿cómo puedes decirme todo esto? Eres… has sido tan…

- ¿Tan estúpido? Si, lo sé, he sido un estúpido, no sé cómo me dejé engañar por tu carita de mujer desvalida. ¡Fui un estúpido y sigo siéndolo porque aquí estoy muerto de rabia y de celos! ¡Fui un estúpido por haber creído que serías la mujer perfecta para ser la madre de mis hijos! Fui un estúpido por dejarme convencer con tus lágrimas. Deja de llorar que ya no te sirve de nada, no te creo nada, no eres más que una…

- ¡Archie! – Candy había llegado justo en ese momento y había quedado perpleja al escuchar las palabras con las que Archie lastimaba a Annie y no podía tolerarlo -

- Déjalo Candy, no te metas en esto. Ya es tiempo de aclarar las cosas, por favor vete y déjanos solos, trata de que no se den cuenta los demás, por favor Candy. –

- Pero Annie, no creo que…

- ¡Vete! – Annie había parado de llorar por un momento al ver a Candy, aunque las lágrimas continuaban derramándose pero con menos intensidad, su mirada había cambiado, la fortaleza que se escuchó en su voz al hacer callar a Candy y gritarle con desprecio que se fuera lograron que Candy entendiera que esa era una batalla que Annie tenía que librar sola -

- ¡No le grites! Ella sólo se preocupa por ti, pero tú no te das cuenta ¡porque eres una egoísta que sólo piensa en si misma! –

- ¡Basta Archie! Regresaré adentro y trataré de que no se den cuenta los demás, diré que han ido a dar una caminata por la playa para despedirse. No hagan más tonterías, dejen de insultarse. –

- Por favor, Candy, retírate o me iré yo y no lo tomes personal, pero te repito que esto es algo entre Archie y yo. –

- Está bien Annie, lo entiendo. - Candy regresó al salón preocupada pero convencida de que era lo mejor -

- Y no olvidemos a Neal. ¡Tu querido amante! –

- No, no lo olvido Archie, precisamente de él es que quiero hablarte. Aunque no pasó nada con Neal, más allá de un beso, incluso si hubiera pasado más, no es asunto tuyo. ¿Acaso crees que nunca me enteré de la larga lista de mujeres que metías en tu cama en Chicago? Claro que lo sabía y me callé, lo hice porque creí que era normal, había escuchado a las amigas de mamá comentarlo tantas veces antes y cómo ellas aguantaban y aceptaban eso de sus maridos para que no las abandonaran. Yo me sentía tan poca cosa, no era lo suficientemente mujer para ti, yo no te llenaba, necesitabas más y yo estaba como una estúpida enamorada de ti que no quería perderte y por eso decidí aguantarlo también o al menos creí que podría, y eso sin contar el hecho de que sabía que seguías enamorado de Candy como un idiota y que yo no ocupaba el principal lugar en tu corazón. Pero me cansé Archie, te juro que lo intenté con todas mis fuerzas y te di mil oportunidades, pero tú simplemente no me amabas y si lo hiciste, no lo suficiente. Fue por eso que me alejé, por eso empecé a poner distancia entre nosotros poco a poco y tú lo sabías Archie, tus caricias comenzaron a dolerme y cuando estaba en la cama contigo me sentía usada, no había magia, no había amor, sólo una pasión carnal, sólo me utilizabas Archie y no era justo, cómo tampoco es justo ahora que intentes juzgarme por intentar buscar respuestas y por darme la oportunidad de sentirme amada por alguien que sí me valora, que no piensa en otra cuando está conmigo y no me refiero unicamente a sexo sino a estar contigo de verdad, en todos los sentidos, en todos los momentos importantes, en los logros, en las trsitezas, en involucrarse en las cosas que son importantes para ti, que se desvive en atenciones y te hacer sentir importante. Yo jamás te falté, nunca. Iba a hablar contigo pero no sabía cómo enfrentarte, tenía miedo. Esa noche aproveché como bien dijiste para llamar a Neal, pero no por las razones que tú crees, sino para pedirle tiempo y que no me buscara, necesitaba arreglar las cosas contigo primero y te debía una explicación, debía terminar contigo y él entendió, ya se despedía cuando se regresó y me tomó por sorpresa su beso, no voy a mentirte, le correspondí, no pude hacer nada sólo sucedió, no fue planeado y cuando reaccioné para soltarme de él porque estaba mal… te escuché a ti y entonces todo se desmoronó, sentí que la tierra se habría bajo mis pies y caía en un vacío sin final. Quería explicarte todo, quería pedirte perdón, quería decirte tantas cosas pero no podía Archie, no quería herirte, no sabía cómo empezar, que palabras utilizar, me importaba lo que sintieras, aunque a ti nunca te importó lo que sintiera yo. Así que no me vengas ahora con que, con qué derecho hago lo que quiero y si me revuelco con Neal o con cualquier otro, como tú mismo lo has mencionado, ya no importa. Ya todo terminó, es mi problema ahora. ¡Antes de atreverte a juzgar a los demás empieza contigo mismo! –

- Annie, yo no sabía que tú… lo de Chicago no tenía importancia para mí. Tú eras diferente, jamás te habría comparado con ninguna otra. Créeme, tú representabas algo distinto, eras la mujer que convertiría en mi esposa, la futura madre de mis hijos. Nunca te habría comparado con nadie más. –

- ¿Ni siquiera con Candy? –

- … - Archie había bajado la guardia, las llamas de sus ojos ámbar se habían apagado y ahora comenzaban a enfriarse debido a la cruda verdad que no había querido ver o aceptar antes -

- ¿Lo ves? Tu silencio lo dice todo. –

- No, ni siquiera con Candy. –

- No sé que más pueda decirte Archie. Te aseguro que nunca quise lastimarte. Hubiera querido que las cosas fueran distintas pero ya no importa ahora, supongo que debemos aceptar las consecuencias de nuestros errores, yo soy tan culpable como tú de lo que sucedió entre nosotros. Espero que algún día puedas perdonarme, no tanto por mí, sino para que tú no lleves una carga tan pesada en tu corazón como lo es el odio. Yo ya me perdoné a mi misma y he decidido comenzar una nueva historia. Buena suerte Archie y una vez más, perdóname. –

- ¡Espera! Necesito pedirte algo. –

- No es necesario, Archie. Me quedaré un momento en la recepción para no ser descortés y que los demás no se den cuenta de esto, te prometo que trataré de ser lo más discreta posible y de apresurar mi partida con el pretexto de que mañana salimos de viaje. Adiós, Archie. –

Archie se acercó hasta Annie que se encontraba dándole la espalda y con la mirada al suelo con los ojos llenos de lágrimas. La rodeó y se paró frente a ella para después tomarla entre sus brazos y abrazarla hacia él.

- Lo que quiero pedirte Annie, es que me perdones por lo estúpido que he sido y por todo el dolor que te causé. Nunca debí de haberme equivocado tanto contigo. Espero que tú puedas perdonarme, porque yo no puedo. –

Archie separó el abrazo y levantó la cara de Annie con su mano en la mejilla fue acercándose a ella, ambos sabían lo que seguía y Annie cerró los ojos para dejarse llevar, como si el beso de Archie fuera a entrar dentro de ellos y remover el dolor que llevaban dentro. Era un beso distinto, cálido y de despedida.

Al día siguiente Annie había partido rumbo a Londres a tratar de reconstruir su corazón y empezar una nueva etapa en su vida. Los días pasaron y sólo faltaba una semana para la presentación del proyecto en el que Candy debería convencer a los socios de Albert de invertir con ella en la creación de los estudios de cinematografía. Archie estaba un poco distraído a veces, de alguna manera le había dolido mucho lo sucedido con Annie y que se hubiera marchado así, pero de cualquier manera se dedicaba a sus obligaciones en el consorcio de New York, dónde se mantenía la mayoría del tiempo para apoyar a Candy mientras ella se encargaba del proyecto en Florida. Candy estaba cada vez más nerviosa y ansiosa, deseaba que el día de la presentación llegará ya, pero al mismo tiempo que no. Patty era su gran apoyo, ahora que estaba en casa con ella y la ayudaba en todo lo que podía, Albert sabía lo que representaba para Candy este proyecto, era un gran reto para ella en muchos aspectos y aunque ella no le hubiera dicho nada, sus ojos si lo hacían, esperaba que Candy pudiera resistir lo que venía y necesitaba que fuera así.

- Candy, ¿podemos hablar un momento, por favor? –

- Claro que sí Albert. –

- Por mí no se preocupen, necesito ir a la editorial un momento. ¡Nos vemos más tarde! –

- Gracias, Patty. Vayamos a la playa Candy, demos un paseo. –

- Si. ¿Te ocurre algo, Albert? Te noto algo distraído últimamente. –

- Si, me pasa algo, Candy. –

- Estás muy serio. Hay algo que te molesta ¿no es así? –

- Así es, y mucho. –

- Y por la manera en que me ves y por como hablas, yo soy la causante, me imagino. –

- De cierta manera, pero no del todo. –

- Vaya, por lo menos podré compartir la culpa con alguien. ¿De qué se trata Albert? –

- De matrimonio. –

By Dani

¡Hola chikas… que tal! Espero que se encuentren todas muy bien, aquí les dejo mi nuevo capítulo espero que les guste. Les agradezco a todas por su paciencia y por dedicar parte de su valioso tiempo para leer esta historia y escribirme, son geniales!

Gracias por su apoyo en esta historia, se siente genial recibir mensajes de interés en ella, y aunque también he recibido mucho abucheo, los buenos deseos pueden más.

Respecto a este capítulo, espero que les guste, es algo melodramático como yo, y es que me encanta el drama, aunque está de más decirlo, porque obviamente ya se han dado cuenta. ¡!Sorry!!

¡Y cómo dije en uno de los capítulos anteriores, que aún nos sobraba mucho pero mucho corazón; pues ahora les digo lo contrario, nos va a hacer falta mucho, pero mucho corazón!

Creo que quién se comerá las uñas en esta ocasión seré yo. Ahora si viene el huracán y no sólo el ojo, sino el cuerpo entero.

¡Hasta pronto!

¡Kisses & hugs!

xoxoxo

*¨¡Ama, besa, entrégate, brinca, baila, diviértete, ponte guapa, sonríe, grita, disfruta, vive; pero más que nada, deja que la vida te despeine!¨*

From:
*La DaNi*