[Todomatsu]

Cuando Osomatsu bajó a la cocina, vio que el desayuno estaba prácticamente terminado.

-Vaya, huele bien. –

-¡Totty cocinó omelettes! – Alzó la voz el quinto hermano, entusiasmado.

-Casi parece que estamos celebrando algo, ¿no crees? – Dijo alegre el mayor mientras miraba a Jyushimatsu y ambos sonreían. Todomatsu entrecerró los ojos.

-¿Choromatsu nii-san ya despertó? –

-Sí, no ha de tardar en venir. Oye, Jyushimatsu, pásame su plato, le escribiré algo con salsa de tomate. – Jyushimatsu secundó su travesura.

Mientras se divertían como niños, Todomatsu se escabulló a la sala de estar. Cuando entró, sólo Ichimatsu estaba ahí. Seguía durmiendo tranquilamente; tenía la chaqueta negra de Karamatsu cubriéndole el torso desnudo.

-¿Y Karamatsu nii-san? – En cuanto se lo preguntó, el segundo Matsuno apareció detrás de él. Sólo tenía puestos sus pantalones y con una toalla se estaba secando su cabello mojado. Evidentemente acababa de ducharse. En su piel podían divisarse varios golpes y raspones.

Cuando lo miró tenía su dedo índice en medio de sus labios, aludiendo a que debía guardar silencio. Después le hizo una seña para que saliera.

-Hay que dejarlo descansar un poco más. – Dijo el mayor en voz baja.

Todomatsu no supo cómo reaccionar. Quería hacerle muchas preguntas pero en ese momento se quedó en blanco y no pudo decirle nada en absoluto.

-Karamatsu nii-san… Umm… ¿Qué rayos le digo? ¿Y cómo se lo digo? –

-¿Qué pasa? –

-Emm… Ah, el desayuno está listo. Jyushimatsu nii-san y yo hicimos omelettes. –

-¡Ah! ¿En serio? Thanks so much my brother. – Karamatsu actuaba como siempre, o al menos eso parecía. –Voy a cambiarme e iré para allá. –

-Si. – Le respondió mientras lo veía retirarse por el corredor.

-Hmm, tal vez sea mi imaginación. Debe ser eso… Sólo malinterpreté las palabras de Jyushimatsu nii-san. – Después regresó a la cocina.

-¿Dónde estabas, Totty? – Preguntó Choromatsu, quien acababa de bajar también.

-Fui a despertar a nuestros hermanos, pero Karamatsu nii-san quiere que Ichimatsu nii-san siga durmiendo un poco más. –

-Eso está bien. – Opinó Osomatsu. –Le hace mucha falta. Ichimatsu apenas dormía un par de horas al día. Así estuvo por semanas. –

-¿En verdad? Nunca lo noté. Creo que… es la primera vez que soy consciente de eso. –

-¡Eso es porque Totty duerme como una roca! – Rio el quinto hermano.

Todomatsu estaba muy pensativo para reprochar cualquier cosa.

Karamatsu llegó a la cocina ya vestido con su típica sudadera azul. Vio que todos seguían en pijama.

-¿Cómo te sientes, Karamatsu? – Preguntó sin demora el hermano mayor.

-Estoy bien. ¿Les molesta si me llevo un plato? –

-¿Irás con Ichimatsu? –

-Si. No ha comido, ¿cierto? –

-Cierto. ¿Y cómo lo sabes? –

-Cuando desperté pude escuchar gruñir su estómago. – Todomatsu pudo ver una inusual mueca de preocupación en el rostro del joven de ceño fruncido.

-Me parece… que no es la primera vez que lo veo así. Entonces… ¿todo éste tiempo ha sido por Ichimatsu? – Mientras pensaba eso y lo veía marcharse con el almuerzo, miró a Jyushimatsu, quien sonreía…

-¿Estás feliz, Jyushimatsu nii-san? ¿De verdad? – Luego le echó un vistazo a Osomatsu. Se veía igual de feliz. El único confundido como él era Choromatsu.

•••

Totty comió deprisa para terminar antes que todos. Cuando terminó quiso ir de nuevo con sus hermanos a la sala de estar. Pero antes de llegar, Jyushimatsu volvió a interceptarlo.

-No entres, Totty. Dales un poco de privacidad por ahora. – Susurró el mayor.

-¿Acaso me estás siguiendo? Además, no le veo nada de malo, Jyushimatsu nii-san… Sólo estoy preocupado por Ichimatsu nii-san… Quiero ver cómo está. –

-Te aseguro que está bien. Yo tampoco lo he visto, pero está con Karamatsu nii-san; confía en mí cuando digo que está bien. – Respondió con serenidad, sin perder su amable sonrisa.

-Jyushimatsu nii-san... – Todomatsu miró que, detrás de la perpetua sonrisa de su hermano se encontraba la seriedad y la autoridad que lo obligaban a hacerle caso. Tuvo que obedecer.

Antes de que ambos se retiraran, pudieron escuchar las voces de sus hermanos mayores detrás de la puerta.

-¿Cómo te sientes? ¿Te duele? –

-Estoy bien, ya no te preocupes tanto… -

-Ichimatsu… para mí eso es imposible. –

-Kusomatsu, idiota… - Para Todomatsu, esas palabras normalmente ofensivas no le sonaron así en absoluto. De hecho… fue todo lo contrario.

-Ichimatsu nii-san se escucha… contento… -

-Está bueno, ¿verdad? Totty cocina muy bien. –

-Si… -

-Ten, abre la boca. –

-Te dije que puedo comer por mi cuenta. –

-Vamos, sólo un bocado y ya… -

Todomatsu se puso pálido.

•••

Ese mismo día, como Totty se sentía un poco incómodo en su propio hogar, se marchó algunas horas. Cuando regresó en la tarde, la casa estaba extrañamente silenciosa.

-Tal vez salieron. – Suspiró. -No sé por qué, pero me siento más cansado de lo que debería. Creo que dormiré una siesta. Pero antes tomaré una ducha rápida. –

Cuando llegó al cuarto de baño se quedó paralizado en la puerta. Estaba escuchando voces…

-Un momento… ese es… ¿Ichimatsu nii-san? - Podía escuchar quejidos… como de dolor. Eso puso muy nervioso a Todomatsu.

-Lo siento, ¿te duele mucho? –

-… Esa voz… Es Karamatsu nii-san… sin duda… -

-Puedo hacerlo más despacio si quieres. –

-¡Tch! Sólo termina de una vez… -

Totty ya estaba sudando frío… -No… esto no puede estar pasando… -

-Bien, lo haré ahora, ¿listo? –

-¡Ahh! ¡Noo! ¡No voy a permitirlo! – Gritó en su mente, o tal vez en voz alta, mientras abría la puerta con violencia.

Entró corriendo, ante el asombro de sus hermanos, que estaban sentados en un par de banquillos pequeños. Sorpresivamente Todomatsu le dio un puñetazo en el rostro a Karamatsu y se dirigió a Ichimatsu, abrazándolo y restregando la cabeza de éste contra su hombro.

-¡Aléjate de él, Karamatsu nii-san! ¡Te lo advierto! –

-¡Ouch! ¡Me dolió! ¡¿De qué rayos estás hablando, Todomatsu?! –

-¿Eh? – Fue entonces cuando le puso un poco más de atención a la escena. Los dos tenían ropa y Karamatsu sólo le estaba cambiando los vendajes de los pies a Ichimatsu.

-Hmm… Todomatsu… Suéltame… -

-¡Ah! Lo siento, Ichimatsu nii-san. – De inmediato lo soltó.

-¿Te sientes bien, Totty? –

-Umm… sí, estoy bien, Karamatsu nii-san… Lamento el golpe… - Enseguida se puso de pie, muy avergonzado.

-Ah, está bien… Pegas más fuerte de lo que recordaba. – Todomatsu no dijo nada. Miró a Ichimatsu, sus pies no se veían muy bien, tenían raspones y moretones.

-¿Qué te pasó, Ichimatsu nii-san? ¿Qué les pasó a ambos? – Los mayores se miraron, como preguntándose qué podían responderle.

El cuarto hermano desvió la mirada. Karamatsu fue quien habló por ambos.

-¿Recuerdas la colina a la que íbamos hace años? –

-¿La colina? ¿Estuvieron ahí? ¿Por qué? –

-Me perdí. – Respondió Ichimatsu a secas.

-¿En serio? ¿Igual que cuando éramos niños y Karamatsu nii-san fue a buscarte? – Cuando dijo eso… notó que la mirada de ambos había cambiado. Nunca había visto esa expresión en ninguno de los dos… O… tal vez sí, pero hasta ahora les estaba poniendo más atención.

-¿Qué… es ésta atmósfera?... – Totty observaba cómo sus hermanos mayores se miraban el uno al otro. Era muy… intenso… Sin percatarse siquiera, ese ambiente lo había sonrojado.

-Tengo que salir de aquí… -

-Emm… iba a darme una ducha pero mejor tomaré una siesta ahora… -

-¿Seguro? Ya casi terminamos. –

-¡Si! Muy seguro… - Tan rápido como llegó, Todomatsu se marchó.

Esa tarde no pudo tomar su siesta… Se quedó pensativo recostado en el sofá.

•••

El resto de la semana Todomatsu presenció cómo Karamatsu atendía prácticamente todas las necesidades de Ichimatsu. El cuarto hermano se veía bastante incómodo, pero como todavía no podía caminar bien, terminaba aceptando todos sus cuidados. Siempre estaban juntos.

El quinto Matsuno intentaba verlos de manera discreta; no siempre podía, sin embargo.

El cambio más notable sin duda estaba en Ichimatsu. Sí, aún era el mismo de siempre… introvertido, sombrío y algo aterrador a veces… pero… Al mirar con detenimiento sus expresiones…

-¿Cómo decirlo? Te ves… feliz… Ichimatsu nii-san. Nunca te había visto así. –

Pero… fue una tarde cuando todo le quedó claro finalmente.

Pasaron los días y el cuarto hermano se sentía mucho mejor. Ya podía caminar. Todomatsu intentaba llevar su vida con normalidad, obviando el comportamiento de sus hermanos. Claro que era diferente; Osomatsu y Jyushimatsu se veían incluso felices por eso… y Choromatsu… bueno, él hacía como que no veía nada… por lo que parecía que sólo Totty era el único al que toda esa situación se le hacía no menos que extraña y perturbadora.

Ese día quiso salir con algunas de sus amigas para distraerse. Cuando regresó a casa ya estaba atardeciendo. Antes de llegar pudo ver a su segundo y cuarto hermano en el tejado. No era la primera vez que los veía ahí, pero ahora se veían… muy juntos…

-Rayos… Jyushimatsu nii-san, todo esto es tan irreal… En verdad no puedo creerlo. –

Se les quedó viendo un momento. Ichimatsu estaba recargado en el hombro de Karamatsu, y éste estaba hablando de algo, muy entusiasmado, mientras el joven de ojos decaídos lo escuchaba atentamente.

-Parece que no me han visto. –

Poco después, Karamatsu acercó mucho su rostro al de Ichimatsu. Totty sintió un intenso vacío en el estómago. Pero el muchacho despeinado se alejó y le picó los ojos. El mayor gritó mientras Ichimatsu se burlaba de él.

Todomatsu se cubrió la boca, intentando no reírse.

-Hmm, me pregunto si… -

Aprovechando que no lo veían, se le ocurrió que podría escabullirse en su hogar y subir al tejado. Lo hizo, lo más sigiloso posible.

-Por lo general Jyushimatsu nii-san me detiene, pero al parecer no está en casa ahora. –

Subió con mucho cuidado, pero no por completo para así poder esconderse.

Ahora podía escucharlos. Sabía de antemano que eso no estaba bien, pero no le importaba. Quería saber de qué rayos podían hablar dos personas tan abismalmente diferentes como ellos.

-¿Qué crees que haya hoy para la cena? –

-No sé. –

-¿Te gustaría algo en especial? Puedo ir al autoservicio. -

-No. De hecho, escuché que Osomatsu nii-san traería fideos o algo así. –

-Ja, qué bien, me ahorrará el trabajo. –

-Un momento… ¿Qué clase conversación común y corriente es ésta? – Totty no podía creer que ellos de verdad pudieran llevarse así.

Los mayores guardaron silencio unos minutos. El espía se quedó donde estaba, esperando… aunque no sabía qué…

-Karamatsu… -

-¿Si? –

-Ya va a anochecer. –

-Si… -

-Han pasado dos semanas... –

-Cierto… Éstos días han transcurrido demasiado rápido para mí. –

-Para mí también. -

-¿Dos semanas? Ah… se refieren al día que regresaron. Pero… ¿qué habrá pasado? – El menor decidió quedarse el tiempo necesario hasta escuchar alguna respuesta.

-¿Estás seguro de que tus pies ya no te duelen? –

-Muy seguro… ya deja de preocuparte. –

-Je… sabes que no puedo evitarlo. – Después el sexto hermano sólo escuchó ruidos. Él sólo se limitaba a preguntarse muy nervioso qué es lo que estaría pasando.

-Esto no está nada bien… ¿Cómo es que pasó? ¿Cuándo? Debo estar enloqueciendo… Ellos se llevaban muy mal, ¿o no? –

-Ichimatsu… -

-¿Hmm? –

-¿Sabes qué es lo que más me gusta sentir cuando estoy contigo ahora? –

-¿Quieres que vuelva a golpearte? –

-¡No! Todavía me duele… -

-Recuerda ese dolor cada vez que digas cosas tan vergonzosas. –

-Jaja, bien… Entonces no diré nada. Sólo déjame mostrarte. – Todomatsu intentó escuchar con mucha atención, agobiado y algo tembloroso…

-¿Lo sientes? –

Totty no entendía qué pasaba. No escuchó nada al principio, hasta que habló el cuarto hermano.

-¿Qué se supone que debo sentir? Sólo es… tu corazón… -

-Oh… Ichimatsu nii-san, qué inocente eres… -

Silencio…

-¡Tch! Idiota. -

-Ah, al fin te diste cuenta. – Pensó el Matsuno menor, al tiempo que escuchaba cómo Ichimatsu volvía a golpear al hermano mayor de ambos, mientras éste reía.

-No sabía que podías reír así, Karamatsu nii-san… -

Entonces, después de otros instantes de silencio… un sonido inconfundible. Totty tuvo que llevarse una mano a la boca para no hacer ningún ruido.

-No puede ser… Se están… besando… - Con todo el cuidado posible, volvió a bajar y se encerró en su habitación.

Tenía calor, su rostro y sus orejas le ardían, respiraba agitado, su corazón golpeteaba contra su pecho con fuerza.

Necesitaba calmarse… necesitaba pensar…

-Jyushimatsu nii-san tenía razón… ¿Cuándo sucedió? ¿Cómo es que hasta ahora me doy cuenta por completo? –

Habiéndose tranquilizado un poco, intentó razonarlo. Lo primero que se le vino a la mente, fue esa vez… hace meses… que Karamatsu se fue por un buen tiempo después de la pelea que tuvo con Ichimatsu.

-Aunque conociendo a Ichimatsu nii-san seguramente se lo tenía merecido. -

Recordó… el estado deplorable en el que se había visto afectado.

-Era como si hubiera abandonado sus deseos de vivir… - Aunque, cuando Karamatsu regresó, casi de inmediato se recuperó y comenzó a cambiar. Todo mejoró entre ellos, hasta las vacaciones.

-Ah, es verdad, las fotos de las vacaciones. – Sacó su celular y vio varias de las fotografías que tomó ese día. Notó que en varias de ellas sus hermanos se miraban de manera… peculiar.

En realidad no se despegaban los ojos de encima.

-Ahora que lo pienso… Karamatsu nii-san había estado queriendo estar con Ichimatsu nii-san todo el tiempo. Entonces… que tuviera novia fue para… ¿aparentar? –

Ya estaba comprendiéndolo todo… Las incesantes consideraciones de Karamatsu hacia Ichimatsu… los cambios de actitud de éste… La depresión…

-Entonces lo que yo pensaba que eran peleas en verdad eran… Sus propios sentimientos pegándoles de lleno. –

-Lo entiendo ahora… -

-Pero… está mal… ¿no es así? Somos hermanos… ¿Cómo te puedes enamorar de alguien que tiene tu mismo rostro y tu misma sangre?... – Al jovencito le empezó a doler la cabeza.

•••

Jyushimatsu llegó de su práctica de béisbol. Entró a su habitación para recoger un cambio de ropa y al instante vio a su único hermano menor… sentado en un rincón de la misma, cabizbajo y mirando a la nada.

-¿Totty?... – No le respondió. Se acercó a él y se hincó.

-¿Todomatsu? ¿Estás bien? – Cuando lo volvió a llamar, levantó su cabeza.

-¿Qué te sucede, Todomatsu? –

-Jyushimatsu nii-san… - Sin pensarlo demasiado, lo abrazó y escondió su rostro en el pecho del otro. El mayor se confundió un poco.

-¿Qué tienes, Totty? – Preguntó preocupado.

-Lo sé… Ahora… lo sé… Jyushimatsu nii-san… -

-Todomatsu, no te entiendo. –

-La relación de Karamatsu nii-san e Ichimatsu nii-san… Puedo verla ahora… - El mayor guardó silencio.

-Siempre estuvo ahí… ¿cierto? Pero sólo hasta ahora pude… o más bien… quise verla. –

-Totty… - Su hermano menor se aferró a él; se negaba a soltarlo.

-Pero… ¿Estás de acuerdo con eso? ¿Es que no les preocupa qué dirán los demás? ¿Y nuestros padres? –

-Oye, Totty… -

-¿Qué no tienen miedo? ¿Cómo es que tú estás bien con esto? ¿Cómo voy a poder verlos a los ojos a partir de ahora? –

-¡Todomatsu! – Levantó la voz el mayor. El sexto hermano levantó su cabeza para mirarlo. El joven con uniforme de béisbol se miraba serio, pero firme…

-¿Sabes, Todomatsu? Yo deseo que sean felices… más que ninguna otra cosa en el mundo. Por eso estoy satisfecho con lo que sea que decidan. Si mis hermanos están bien, entonces yo estoy bien. –

-Jyushimatsu nii-san… - Luego le acarició la cabeza, mientras esbozaba una tierna y comprensiva sonrisa.

-No te preocupes, todo estará bien, Totty. – El menor se conmovió y abrazó con más fuerza a su hermano mayor. Ya no quiso decir nada. Pero… pensaba… que tenía razón.

-Si Jyushimatsu nii-san lo dice… entonces le creo… -

•••

Esa misma noche, mientras todos los hermanos se recostaban en el futón para descansar, el Matsuno menor sabía que iba a ser una noche muy larga. Sería la primera vez que dormiría junto a Karamatsu siendo plenamente consciente del tipo de relación que ahora tenía con Ichimatsu.

-Bueno, al menos Ichimatsu nii-san ya está dormido. –

Esta vez fue el último en sentarse en el futón. Antes de hacerlo volteó a ver a Jyushimatsu, quien lo miraba, sonriendo como siempre.

-Tienes razón Jyushimatsu nii-san… No voy a preocuparme. – Pensó, al mismo tiempo que le sonreía también y se recostaba al fin.

Cuando lo hizo, se dio cuenta de que Karamatsu estaba despierto y lo miraba fijamente, cosa que lo sorprendió y puso nervioso. Además estaba más serio de lo normal.

-¿Pasa algo, Karamatsu nii-san? – Susurró. Tres de sus hermanos ya estaban dormidos.

-Todomatsu… -

-¿Si? ¿Qué pasa? – Ya le dolía el estómago de los nervios.

-¿Podemos hablar? –

-¿Ahora? Pero… despertaremos a los demás. – Ambos seguían hablando en voz muy baja.

-No creo, por eso esperé a que todos durmieran profundamente. –

-Jyushimatsu nii-san sigue despierto. –

-Salgamos un momento, ¿quieres? Vamos al pasillo. –

-Umm… -

-Heh, don't worry, está oscuro pero tu querido hermano mayor te protegerá. –

-… En serio, Ichimatsu nii-san, ¿cómo pudiste fijarte en alguien como él?... –

•••

Todavía bastante nervioso, tanto por tener que hablar con Karamatsu como por tener que hacerlo a oscuras, ambos hermanos se sentaron en el pasillo. Aún debían hablar con volumen bajo.

-¿Y bien? ¿De qué quieres hablar? – El segundo Matsuno se cruzó de brazos.

-Hmm… hay algo que me ha estado inquietando, Todomatsu. –

-¿Uh? ¿Qué es? –

-Desde el percance que tuvimos en el cuarto de baño, te has estado comportando raro… -

-Ya me disculpé… -

-Lo sé, pero no es por eso. – Totty ya se imaginaba el rumbo que tomaría esa conversación.

-No estoy preparado para hablar de esto contigo, Karamatsu nii-san… - Pero ya no había marcha atrás.

-¿Por qué me gritaste que me alejara de Ichimatsu? –

-Si… sabía que se trataría de eso… - Al principio no supo cómo responderle. Por lo que ambos guardaron silencio un momento.

-Escucha, Karamatsu nii-san… yo… - Pero el otro no lo dejó terminar.

-Todomatsu… te juro que yo nunca… nunca… me atrevería a hacerle daño a Ichimatsu. Así que no debes preocuparte por eso jamás, ¿de acuerdo? –

-¿Eh? –

-Además, ya se siente mucho mejor. –

-Alto… ¿Eso es todo? ¿En serio crees que sólo es por eso? ¿Qué hay de todo el tiempo que pasan juntos, eh? ¿Qué hay de sus descarados momentos a solas? ¡¿Qué hay del beso que pude escuchar?! – El mayor lo vio arrugar el entrecejo y se preocupó.

-¿Totty? ¿Por qué te ves tan molesto? – De inmediato el menor se llevó una mano a la frente.

-Karamatsu nii-san… eres un tonto… En verdad no sé qué te ve Ichimatsu nii-san. – El joven de ceño fruncido se impactó al escucharlo.

-Oh por favor, no finjas sorpresa, lo sé todo. – Todomatsu iba a decírselo sin miramiento, pero se detuvo de súbito… El semblante de su hermano mayor…

Estaba aterrado, incluso miró que comenzó a sudar.

-Karamatsu nii-san… ¿En verdad tienes miedo? Hmm, es cierto… no eres como Ichimatsu nii-san. Tú siempre tienes ese tipo de contemplaciones con nosotros porque temes decepcionarnos. Eres tan doloroso... -

-To… Todomatsu… ¿Alguien te lo dijo? –

-No, yo solo me di cuenta. Aunque, se podría decir que Jyushimatsu nii-san me lo dijo de forma indirecta. –

-"… Oye Totty… ¿Alguna vez has amado a alguien?" –

-Amor… -

Totty presenció que, al parecer, su hermano mayor se había quedado sin habla. No lo quería ver a los ojos y el rubor en su rostro se notaba muy bien a pesar de la oscuridad. El menor suspiró.

-Karamatsu nii-san… tranquilo. Te confieso que sí me sorprendí mucho, y por eso quiero que me ayudes a entender. –

-¿Entender? –

-Dime… Tú… ¿en verdad estás enamorado de él? ¿Cómo sabes que lo que sientes es amor? –

-"Miremos a nuestros hermanos y tal vez tú y yo aprendamos lo que es, y qué significa…" –

-Sí… yo también quiero saber qué significa, Jyushimatsu nii-san. -

-Sí, estoy enamorado de él. –

-¿Qué? ¿Cómo es que ahora lo dices con semejante sinceridad? – Totty no estaba preparado para escuchar eso tampoco.

-Pero… ¿Por qué? Es decir… ustedes son la antítesis del otro, ¿cierto? No podrían ser más diferentes… Y a la vez, son idénticos, todos lo somos, Karamatsu nii-san… -

El joven de cejas fruncidas no dijo nada.

-¿O es que te quieres tanto a ti mismo que terminaste interesándote en alguien que luce como tú? – Intentó bromear, nervioso.

-¡Idiota! ¡¿Por qué dije eso?! – Aunque ya era muy tarde para arrepentirse. Totty siempre había tenido la lengua muy afilada. -¡Es tu culpa por quedarte callado! –

-Todomatsu... –

-¿Uh? – El menor se estaba dejando llevar por sus pensamientos irracionales. Cuando miró a su hermano, éste lo veía fijamente. Serio, pero muy seguro de sí mismo.

-Yo… entregaría mi vida entera sólo por ver sonreír a Ichimatsu. Lo que sea que él deseé, yo se lo daré, no importa lo que me cueste… - Esas palabras… Totty no lo podía creer.

-Karamatsu nii-san. – El pequeño sentía una opresión en el pecho difícil de explicar.

-¿Tanto así… lo… quieres?– Hablaba entre pausas, luchando para no enmudecer.

-Sí. –

-Pero… ambos son hombres… son familia… ¿Nada de eso te importa? ¿Por qué te ves tan… feliz diciendo que sí? –

-¿Y qué hay de Ichimatsu nii-san? ¿Estás seguro de que siente lo mismo por ti? – Todomatsu presenció cómo el semblante de su hermano se volvía melancólico.

-¿Sabes? Lo único que deseo es hacerlo feliz, y que me permita estar a su lado. No puedo pedirle que sienta lo mismo por mí porque, es probable que ni siquiera él sepa qué tan grandes son mis sentimientos por él. – Respondió, sonriendo y cerrando sus ojos.

Las palabras de su hermano realmente conmovieron al menor. No estaban adornadas con tanta parafernalia sin sentido como solían ser. Lo que dijo fue sencillo pero contundente para él. No podía haberlo dicho mejor. Karamatsu en serio había madurado.

Lo está diciendo en serio… Lo ama… en verdad lo ama… -

Contemplar semejantes sentimientos ruborizaron a Todomatsu. No pudo controlar su sentir en ese momento. Empezaba a incomodarse.

-Entiendo… - Sonrió mientras se ponía de pie. -Gracias por esclarecer mis dudas, Karamatsu nii-san. Y no te preocupes, no estoy molesto. Me tomará un tiempo asimilarlo, pero… siempre y cuando sean felices… está bien para mí. – Sabía que había replicado las mismas palabras de Jyushimatsu… y ahora comprendía perfectamente por qué.

-Todomatsu… - El mayor se quedó sin habla, ya se le iban a escapar un par de lágrimas.

-Sigues igual de sensible. Regresemos, tengo sueño. –

-Está bien, te alcanzo en un rato más. –

-¿Nh? Bueno. - Mientras Totty caminaba de regreso, le hizo una última pregunta a su hermano.

-Karamatsu nii-san, Ichimatsu nii-san tiene un llavero con forma de gato. Me parece muy gracioso porque se parece a él. ¿Tú se lo regalaste? –

-¿Hmm? Sí, ¿cómo lo sabes? –

-Ya veo… Entonces por eso reaccionaste así aquella vez, Ichimatsu nii-san.

-No, por nada. Entonces me adelantaré. Buenas noches. –

-Buenas noches. Gracias, Todomatsu… - El menor le sonrió con afecto antes de entrar a la habitación.

Con cuidado volvió a entrar al futón. Se quedó sentado unos minutos.

-Creo que te quedarás en el pasillo hasta que yo me duerma. Todo para no incomodarme. ¿No es así, Karamatsu nii-san? – Totty sabía que, a pesar de ser una persona tan dolorosa de ver y escuchar, Karamatsu era un muy buen hermano mayor.

Miró a Ichimatsu; aún dormía.

-Pensé que detestabas su manera de ser, Ichimatsu nii-san. Las apariencias engañan, ¿no es así? – Después pudo observar cómo su hermano extendía su brazo, intentando alcanzar algo al lado suyo. Eso lo sorprendió.

-Kara… matsu… - Musitó levemente. Luego tomó la almohada y cerró su puño, sosteniéndola… la misma almohada en donde Karamatsu dormía.

-Ichimatsu nii-san… Hubiera querido hacerte las mismas preguntas que a Karamatsu nii-san, pero creo que no es necesario. – En retrospectiva, todas las veces en las que había visto a Ichimatsu feliz, siempre tenían que ver con su segundo hermano. Igual cuando estaba triste.

-Para bien o para mal… creo entenderlo… Karamatsu nii-san siempre ha estado presente de esta forma en tu vida. Ahora veo que… lo necesitas mucho más de lo que habría podido imaginar. – Al Matsuno menor no le quedaba ninguna duda de que los sentimientos de su cuarto hermano eran tan o más intensos que los de Karamatsu.

-"Deseo que sean felices… más que ninguna otra cosa en el mundo." –

-Jyushimatsu nii-san… - Volteó para mirarlo. Ya estaba dormido.

-Tienes toda la razón… Todo estará bien, Jyushimatsu nii-san. –

•••

[Jyushimatsu]

-¡Muscle muscle! ¡Hustle hustle! – Gritaba animadamente el quinto Matsuno mientras caminaba a paso veloz de regreso a casa.

Antes de llegar, en el extremo opuesto de la calle, venían caminando con tranquilidad sus dos hermanos mayores. Aquellos que… lo habían tenido preocupado tanto tiempo.

Se veían contentos, eso le alegraba mucho; más de lo que ellos imaginaban.

-¡Nii-san! – Le gritó a cualquiera de los dos mientras corría a su encuentro.

-Ah, Jyushimatsu, my little brother. ¿Vas a casa también? –

-¡Si! ¿A dónde fueron? –

-Por la cena. Compramos uno filetes porque Ichimatsu… - En eso el mencionado le pateó una pierna al mayor.

-Auch…. Digo… porque yo tenía antojo de carne… -

-Jeje, son tan divertidos. –

Ya en casa, fue Karamatsu quien comenzó a cocinar. Ichimatsu estaba ahí también. El menor los miraba a ambos y ellos… se sentían muy incómodos de cierta forma.

Porque ahí estaba él… Jyushimatsu. La persona que lo supo todo sobre los dos incluso antes de que ellos mismos se dieran cuenta, la persona que había sido su cómplice sin decírselos y la que los alentó en muchas ocasiones.

Sin embargo, a pesar de todo lo que había hecho por ellos, no había forma de actuar normal frente a él… Jyushimatsu era una persona fuera de éste mundo.

-Oye nii-san. – Ichimatsu saltó de hombros. El menor sabía que sus hermanos estaban pensando demasiado.

-¿Qué? –

-¿Harán algo mañana? –

-¿Hacer algo? ¿A qué te refieres? –

-Quiero salir con ustedes. – Karamatsu incluso apagó el fuego de la estufa para voltear a verlo también.

-¡Ya sé! Hay que hacer un picnic. –

-¿Picnic? – Preguntó al aire el mayor. Ninguno de los dos sabía por qué de repente Jyushimatsu tuvo esa idea.

-¿Sólo nosotros tres? –

-¡Si! ¡Oye, Karamatsu nii-san! ¿Puedes preparar de esos emparedados que tanto me gustan? – Sin esperar una respuesta afirmativa, el quinto hermano ya comenzaba a hacer planes.

-¡Vamos al parque más bonito del distrito! Aunque habrá que ir en autobús. El viaje no es muy largo, valdrá la pena. ¿Qué dicen? ¡Será divertido! –

-¿Qué estás tramando, Jyushimatsu? –

-¡Bien! Iré con los demás. Voy a preparar la mesa. – Enseguida salió del lugar, feliz por su idea.

Los mayores intercambiaron miradas, confundidos.

Afuera, Jyushimatsu pensaba.

-Creo que ya es tiempo. Quiero verlo con mis propios ojos… - Quería hacerlo en algún momento, y ya no quiso esperar mucho más.

•••

Al día siguiente, poco antes del alba, Jyushimatsu despertó. Por primera vez en mucho tiempo, se levantó con cuidado para no despertar a Choromatsu y fue hacia su segundo y cuarto hermano.

-Oh vaya, se están abrazando. Qué apacibles se ven. – Pensó sonriendo. –No los quisiera interrumpir, pero… -

-Nii-san… Oye, Karamatsu nii-san… - Le susurró. – Ya va a amanecer. – Lentamente el mayor abrió los ojos.

-¿Jyushimatsu? –

-Sí, iré al autoservicio, ¿necesitas algo en especial? –

-Hmm, espera, te acompaño. –

-¿Despertarás a Ichimatsu nii-san? – Ahí fue cuando Karamatsu se dio cuenta de que lo estaba abrazando. La cabeza del cuarto hermano estaba recargada en su hombro y el brazo en su pecho. Se avergonzó un poco…

-No, hay que dejarlo dormir un poco más. – Con cuidado lo soltó; por suerte no lo despertó.

Más o menos una hora y media después ya tenían casi todo listo.

-Iré a despertar a Ichimatsu nii-san. –

-Oh, bien, pero hazlo con cuidado. No le gusta que lo despierten moviéndolo. Sólo háblale hasta que despierte. –

-… ¿Cómo sabes eso, Karamatsu nii-san? – El mayor abrió más sus ojos, nervioso.

-Emm… eso es porque… - El menor comprendió bien.

-Ah, qué tonto soy. Es porque duermes a su lado ¿no es así? Descuida, así lo haré. –

Mientras iba a su habitación, el quinto hermano pensaba divertido. -Karamatsu nii-san lo conoce muy bien. Imagino lo apenado que Ichimatsu nii-san se debe sentir. –

Cuando regresó a la habitación, todos dormían; aún era muy temprano.

-Ichimatsu nii-san… - Susurró con cuidado. -Hey, Ichimatsu nii-san, despierta… - Su hermano sólo se movió un poco, al mismo tiempo que lo tomaba de su overol amarillo y lo presionaba entre sus manos.

-Nnh… Karamatsu… - Escuchar el nombre su segundo hermano sorprendió a Jyshimatsu. Éste sonrió.

-No es la primera vez que te escucho llamando a Karamatsu nii-san en sueños. ¿Sabes? Eso fue lo primero que me hizo sospechar. – Después, un poco despistado, olvidó lo que Karamatsu le advirtió y lo agitó un poco; cosa que hizo sobresaltar a Ichimatsu, despertándolo y por poco golpeándolo, pero Jyushimatsu pudo apartarse a tiempo.

-Fiu… estuvo cerca. –

-Jyu… shimatsu… ¿Qué haces? –

-¡Picnic! – Levantó la voz, casi despertando a todos.

-Tch, está bien… ya voy… - Respondió a regañadientes.

Después de que Ichimatsu se preparara y ambos fueran a la cocina, lo primero que éste último notó fue que Karamatsu tenía puesto un delantal. El joven de ojos decaídos se paralizó unos segundos, sonrojado. Jyushimatsu miraba atento. Sí… eso era precisamente parte de lo que quería ver. Aunque ellos no lo sabían, claro está.

-Ichimatsu, buenos días… ¿Ya estás listo? –

-Umm… sí… -

-¡Vámonos entonces! – El hermano menor en verdad estaba emocionado por el día que tendrían.

•••

Media hora de viaje en autobús después por fin llegaron al lugar a donde Jyushimatsu quería ir. Era el mismo parque en donde Ichimatsu y Karamatsu se encontraron cuando éste último regresó después de estar en altamar. Por supuesto que ambos lo notaron, pero no cuestionaron a su hermano menor. Seguramente… él tenía sus razones.

Aunque los cerezos no estaban en flor, aún así la arboleda estaba teñida de un refrescante y vigoroso color verde. También las nubes del cielo eran densas como algodones y no hacía tanto calor como otros días. Los tres hermanos tenían puestos sus overoles.

De inmediato el hiperactivo Jyushimatsu comenzó a correr.

-¡Voy a escalar los árboles! – Emprendió carrera dejando a los mayores atrás.

-Oh vaya, lo hará de nuevo, ¿cierto? –

-Iré por él. – Suspiró Ichimatsu.

-No, está bien, iré yo. Sé que aún te duelen los pies por la manera en que caminas. –

-Hmm… -

-Mira, quédate a la sombra de éste árbol. – Enseguida bajó y puso en el pasto la pesada mochila que cargaba en su espalda. -Ya regreso. –

-Está bien. –

Entre tanto, Jyushimatsu, tal y como había dicho, escalaba todo árbol idóneo para hacerlo.

-Me gustaría ver cómo se comportan cuando están solos, pero no me atrevo a mirarlos. Me pregunto si serán tímidos, o tal vez todo lo contrario… - Cavilaba mientras se balanceaba de una rama.

-Quiero comprobarlo yo mismo… Y esto es todo lo que puedo hacer por ahora. –

-¡Jyushimatsu! –

-¿Uh? ¿Karamatsu nii-san? – Se escuchaba un poco lejos, pero era porque el menor ya casi estaba en la copa del árbol.

-¡Baja de ahí Jyushimatsu! ¡Es peligroso! –

-¡No te preocupes, nii-san! ¡Hago esto todo el tiempo! Deberías estar con Ichimatsu nii-san ahora, no aquí preocupándote por mí. –

-Vamos, Ichimatsu también está preocupado. ¿Qué te parece si almorzamos primero? –

-¡Ah! Es verdad, ¡los emparedados! – Habilidoso bajó del árbol con rapidez, pero en la penúltima rama en la que puso el pie se quebró, haciendo caer a Jyushimatsu casi tres metros.

-¡Jyushimatsu! – Por suerte el mayor estaba ahí mismo y corrió en su ayuda. Alcanzó a interceptarlo y sostenerlo a tiempo. Ambos cayeron pesadamente directo al pasto.

-¡Jyushimatsu! ¿Estás bien? –

-Sí, estoy bien. Caí encima de ti, lo siento mucho. – Rápido se puso de pie y le ofreció su mano para ayudarlo a levantarse.

-Don't worry, my little brother. – El menor podía verlo brillar mientras se ponía de pie…

-Jeje, ¡Painful! – Jyushimatsu se contagiaba sin querer de la manera de hablar de su segundo hermano.

-Ten más cuidado, ¿de acuerdo? Ichimatsu me mataría si algo te pasara. – Lo reprendió un poco mientras caminaban de regreso.

-Nii-san también se preocupa por ti. Mucho más de lo que siquiera puedes imaginar. –

-Jhm… ¿sabes? Te confieso que siempre envidié la relación que tienen ustedes dos. Probablemente Ichimatsu nunca me tenga la misma confianza que te tiene a ti. – El joven de ceño fruncido expresaba la misma involuntaria melancolía siempre que pensaba en él…

Jyushimatsu recordó cuando estuvieron en ese mismo lugar hace algunos meses. Y la razón del alarmante estado de su cuarto hermano.

-Él te extrañaba demasiado, Karamatsu nii-san. Lo más seguro es que no lo sabes, porque Ichimatsu nii-san así lo quiso. –

-Yo no soy a quien Ichimatsu nii-san eligió… Siempre has sido muy inseguro respecto a él, Karamatsu nii-san. Si él te ama a ti, es porque te lo has ganado. – El mayor se sorprendió mucho al escucharlo. Era la primera vez que él mencionaba deliberadamente la palabra amor frente a él…

-¿Puedo… preguntar… cómo es que siempre lo supiste? –

-¡Eso es porque los quiero mucho! – Le respondió mirándolo alegre. Su sonrisa no podía verse debido a la forma en la que usaba su overol amarillo, pero Karamatsu sabía que le sonreía.

-Jyushimatsu… -

•••

Cuando regresaron con Ichimatsu, ambos se sorprendieron al ver que éste ya había extendido la manta en el pasto y ya había servido varios emparedados.

-Se demoraron demasiado. Siéntense, tengo hambre. –

-¡Si! – Jyushimatsu no perdió ni un momento, enseguida empezó a comer.

Karamatsu se sentó al lado de Ichimatsu. Ni siquiera lo pensó, puesto que era algo que ambos hacían sin darse cuenta, desde siempre.

Esos momentos fueron muy tranquilos para los tres hermanos. Jyushimatsu no podía evitar mirarlos fijamente. Ellos ni siquiera le prestaban atención; estaban demasiado absortos el uno con el otro para advertir cómo los veía. Ichimatsu, con mucha pena le ofreció té a Karamatsu, quien se sonrojó también, aceptándolo agradecido.

-No se avergüencen… son una pareja ahora después de todo. Pero es divertido verlos así. –

Recordó de nuevo el día que se reunieron por fin.

-Cuando estuvimos aquí esa vez, todos estábamos tan preocupados por ti, Ichimatsu nii-san. Estabas muy delgado y te veías muy mal en verdad. Mírate ahora… te ves tan feliz… Me alegra que ahora podamos tener buenos recuerdos de éste lugar. -

-¿Jyushimatsu? –

-¿Ah? ¿Qué pasa, Karamatsu nii-san? –

-Pregunto que si quieres más té. –

-¡Ah! ¡Si! ¡Gracias! – En el acto tomó el vaso que le ofreció y se bebió el té de una sola vez. -¡Delicioso! –

-Hey my brother, no te satisfagas sólo de emparedados, también hice onigiris dulces. –

-¡Woah! ¿De verdad? – Sin perder tiempo le echó un vistazo a la mochila y sacó el recipiente con ellos. Tenían muy buena pinta. Se comió uno de un bocado.

-¡Delicioso! ¡Muy bueno, muy bueno! ¡Hustle hustle! – Karamatsu relumbraba por los cumplidos.

-Karamatsu nii-san cocina muy bien. –

Enseguida se sentó junto a Ichimatsu.

-Prueba, nii-san, ¡están muy ricos! – El mayor vio cómo Jyushimatsu le daba la merienda justo en la boca. Era una costumbre en ellos, y no es que le molestara a Karamatsu… sin embargo… ahora él se sentía un poco diferente al verlos. El quinto hermano, tan sagaz como siempre, le echó un vistazo al gesto de su hermano y lo entendió muy bien. Esa era una de las tantas cosas que quería ver.

Prudentemente se apartó un poco de Ichimatsu y se sirvió más té. Lo que vio a continuación, ni siquiera él se lo esperaba.

Karamatsu se acercó al joven de overol púrpura, y sonriendo un poco nervioso, le ofreció otro bocado de onigiri, justo como Jyushimatsu acababa de hacerlo hace un momento.

Ichimatsu primero se sorprendió mucho y su cara se tornó color carmín. Después, muy avergonzado tomó a Karamatsu de la mano que sostenía la comida y con brusquedad le estampó el onigiri en el rostro.

Algo decepcionado, el mayor soltó una pequeña carcajada. Ya se esperaba eso.

-Lo siento, lo siento. – Ichimatsu se dio cuenta de lo que había hecho. Aún no se le quitaba la costumbre de ser tan tosco con Karamatsu primero, y arrepentirse después. El segundo hermano notó el gesto de sorpresa y arrepentimiento del menor y de inmediato se limpió, haciendo como que no había pasado nada.

-Está bien, Ichimatsu. – Éste miró que a Karamatsu se le había quedado un pequeño bocado de arroz en la comisura de sus labios. Ichimatsu lo tomó con delicadeza y se lo llevó a la boca, saboreándolo.

-… En realidad… sí está bueno… - El muchacho de overol azul enrojeció hasta las orejas, demasiado sorprendido. Pero por mucho, el más sorprendido era Jyushimatsu.

No tardaron mucho en darse cuenta de lo que estaban haciendo. Voltearon a ver a su hermano menor; ni siquiera parpadeaba. Notaron que también estaba sonrojado. Los mayores se avergonzaron mucho… separándose más. Por su ropa, ninguno sabía si Jyushimatsu sonreía o no.

Sí se le borró la sonrisa unos momentos.

-Creo que estoy viendo más de lo que esperaba. – Pero pronto la recuperó y se puso de pie. Sabía que tenía que romper la tensión; era casi como su trabajo. Sus hermanos tenían ese tipo de momentos con frecuencia.

-¡Karamatsu nii-san! ¡Vamos a jugar! – Pronto sacó un par de manoplas y una pelota de béisbol. Con justa razón la mochila le pesó tanto a Karamatsu; tenía muchas cosas dentro.

-¿Hmm? ¡Ah! ¡Very nice, brother! – Se levantó y fue con él. Entre tanto, un gato se había acercado a Ichimatsu, tal vez salvaje, puesto que no había casas alrededor y ese parque era extenso.

Pasaron los minutos, que se hicieron un par de horas. El felino se había acurrucado en el regazo del cuarto hermano, quien también estaba muy relajado recargado en el frondoso árbol, disfrutando de la suave brisa que soplaba en su rostro. Mientras, Jyushimatsu y Karamatsu se lanzaban briosos la pelota de béisbol. El menor era tan enérgico como siempre y el mayor intentaba seguirle el ritmo. Para él… que su querido hermano menor le prestara esa atención siempre lo hacía muy feliz.

El chico de overol amarillo le echó un vistazo a su hermano junto al árbol. Miraba atento a Karamatsu, que se había amarrado la parte superior de su overol azul en la cintura, quedándose sólo con la camiseta negra que tenía debajo.

-Aunque estamos lejos, puedo ver el rubor en tus mejillas, Ichimatsu nii-san. – Jyushimatsu siempre notó la manera en la que miraba a Karamatsu, quien en ese momento sonreía alegre jugando con él. Su cuarto hermano siempre intentaba no gesticular nada pero muchas veces le era imposible, como en esa ocasión, por ejemplo.

-Pero ahora, tu expresión de tristeza ha desaparecido. Me alegra tanto, nii-san. –

-Bien. ¡Allá va! -

En ese momento, Ichimatsu presenció cómo su hermano menor lanzó la bola tan lejos que se perdió de vista.

-¡Oye! ¡¿Y eso por qué, Jyushimatsu?! – Gritó el mayor.

-¡Lo siento! Creo que me emocioné. ¡Y Jyushimatsu la lanza fuera del estadio! ¡Home run! – Karamatsu no entendía nada.

-¡Ah! ¡Pero es mi pelota favorita! – El otro joven suspiró.

-Ok, descuida my little brother, tu hermano mayor traerá la bola por ti. –

-¿De verdad? ¡Gracias, nii-san! – Acto seguido, Karamatsu se fue caminando a paso veloz. Jyushimatsu se acercó a Ichimatsu.

-Va a tardar un rato en regresar. -

-¿Por qué hiciste eso, Jyushimatsu? Es obvio que lo alejaste a propósito. –

-Bueno, últimamente no se han separado y quería estar a solas contigo un momento. –

-¡Tch! No sé de qué hablas. – El menor hizo como que no había escuchado nada. Ya conocía su actitud.

-Oye nii-san… Quiero preguntarte algo… -

-¿Hmm? –

-Karamatsu nii-san sí te lo dijo, ¿cierto? – El mayor se sorprendió por sus palabras. Jyushimatsu había estado siendo muy directo respecto a ellos desde hace tiempo. No le respondió, pero el menor se percató de su expresión de inmediato, por lo que no había necesidad.

Hubo unos momentos de silencio.

-Oye, Jyushimatsu… -

-¿Si? Dime. –

Ichimatsu no sabía si debía preguntárselo o no. Al final se atrevió, aunque aún algo dubitativo.

-Tú… ¿Tú… sabías que… Karamatsu?... – Una pregunta extraña y poco clara, pero Jyushimatsu la entendió bien.

-¿Preguntas que si sabía lo que Karamatsu nii-san siente por ti? Je, sí… lo sé desde hace mucho. –

-¿Y por qué no me lo dijiste? – Inquirió el mayor. Ya estaba hablando con más confianza.

-Estoy seguro de que si lo hubiera hecho no me habrías creído. Es más… estoy pensando que ahora mismo sigues sin creerlo del todo. – Acertó en eso también. A veces Ichimatsu sentía que seguía dentro de una fantasía. Se encogió de hombros.

-Pero descuida… Seguramente Karamatsu nii-san se siente igual. – Ambos pudieron ver cómo su segundo hermano venía de regreso; corriendo, agitando el brazo y con la pelota en la mano.

-Vaya, no pensé que la encontraría. Karamatsu nii-san es muy persistente. Es bastante doloroso, jaja, pero a pesar de eso es una persona muy bondadosa que siempre piensa en nosotros antes que en sí mismo. Supongo que… tú sabes todo eso y más… – Mientras su hermano menor decía esas palabras, Ichimatsu podía ver al mayor acercándose cada vez más, con una gran sonrisa adornando su rostro. El joven de mirada decaída no pudo evitar sonreír también.

Jyushimatsu podía presenciar cómo resplandecía la mirada de su hermano.

-Karamatsu nii-san… no tienes nada que envidiar. Tú eres el único que puede hacer que los ojos de Ichimatsu nii-san brillen de esa manera. – El menor sonrió con ternura mientras se levantaba para recibir al mayor.

-¡Vaya! Fue difícil, pero aquí la tengo. "The precious ball" de mi querido Jyushimatsu. –

-¡Wow! ¡Muchas gracias, Karamatsu nii-san! ¿Quieres seguir jugando? –

-Emm… si no te molesta, prefiero descansar un rato. Es imposible seguirte el ritmo a ti, my little brother. –

-Entonces iré a practicar mi swing. ¡Con esa rama de allá! – De inmediato fue corriendo hacia ella.

-Los dejaré solos un rato. –

-¡Espera, Jyushimatsu! – Intentó llamarlo el cuarto hermano, pero no le hizo caso.

-¡Jyushimatu! Ya no trepes a los árboles, ¿de acuerdo? –

-¡Bien! ¡Muscle muscle! ¡Hustle hustle! – Tal y como había dicho, se alejó lo prudente para dejarlos solos.

-Jyushimatsu sin duda es especial. –

-Si… -

-Oye Ichimatsu. –

-¿Qué? –

-Traje un poco de sake, ¿quieres que bebamos un poco? –

-Ah, de acuerdo. –

•••

Cuando se alejó lo suficiente, el quinto Matsuno practicó su swing casi por una hora. Pero, de repente se detuvo. No podía dejar de pensar en sus hermanos.

-Por lo felices que se ven ahora, seguro debieron haber sufrido mucho. Pero… tengo el presentimiento de que… va a ser muy duro para ellos todavía. Y tal vez así será siempre… Porque… por mucho que se amen, no pueden dejar de ser quienes son… Son hermanos, somos hermanos… -

Dejó caer la vara… Jyushimatsu se quedó cabizbajo mirando al césped.

-Lo que yo quería ver… Era su amor con mis propios ojos… Algo tan grande y fuera de comprensión; tan honesto y verdadero que dispersaría todos mis temores de una sola vez… -

Comenzó a caminar de regreso con ellos, muy lentamente. Pronto atardecería y seguramente Karamatsu vendría a buscarlo, y no quería interrumpirlo.

-Estoy pidiendo demasiado, ahora lo veo. Es muy seguro que ellos tienen mucho más miedo que yo. Sin embargo, lo único que deseo con todo mi corazón es que puedan ser felices, sin importar las dificultades… Y, que por más duro que sea para ellos, siempre se tendrán el uno al otro, porque se aman… -

-Amor… -

-Ya no necesito preguntarme lo que es. Ustedes me lo muestran a diario. –

Y hablando de ese sentimiento, a la distancia, Jyushimatsu pudo divisar a sus hermanos sentados en el mismo lugar, hombro a hombro, iluminados por los primeros colores del ocaso.

Estaban hablando, por supuesto que no sabía de qué, debido a la lejanía, pero podía ver sus expresiones, sus sonrisas… esa luz en sus rostros.

-Esa luz… es la felicidad… Es su amor… ¿cierto? –

Cuando se acercó lo suficiente, sus hermanos mayores lo vieron, pero el joven de overol amarillo se detuvo. Ellos lo miraron, con el sol a sus espaldas, tan cálido y deslumbrante como lo era él mismo.

-¿Jyushimatsu? – Preguntó Ichimatsu con el suficiente volumen para que lo pudiera escuchar.

-¿Qué le pasa? – El menor los miraba, pero de forma extraña… Se veía… triste, como si estuviera a punto de llorar.

Repentinamente se hincó en el pasto.

-¡Jyushimatsu! – Ambos corrieron en su encuentro.

-¡Jyushimatsu! ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien? – Éste los miró y ellos se hincaron con él. Entonces, asombrados, observaron cómo el joven que siempre estaba sonriente comenzó a llorar.

Los mayores se asustaron.

-¡Jyushimatsu! ¡¿Qué tienes?! –

-¡Jyushimatsu! – Y él… a quien llamaban preocupados, deslizó la cremallera de su overol para que vieran la gran y maravillosa sonrisa que tenía plasmada en su rostro.

Tomó a ambos de las manos. Ellos se confundían cada vez más.

-Karamatsu nii-san… Ichimatsu nii-san… Estoy… -

-¿Jyushimatsu? –

-Estoy… feliz… Estoy tan feliz… ¡Soy feliz!... – Ambos se miraron el uno al otro, después a él de nuevo.

-Estoy tan feliz por ustedes… Me alegra tanto que estén juntos… Lo merecen... Merecen lo que tienen ahora… Yo… yo… - Ya no pudo seguir hablando. Comenzó a llorar y gritar como si fuera un niño… pero su sonrisa no se desvaneció, al contrario, era más grande y hermosa.

Ichimatsu y Karamatsu rápidamente se contagiaron de esa euforia. Las lágrimas también se les escapaban. Lo abrazaron y lloraron con él.

-Muchas gracias… Jyushimatsu. – Ambos pensaron que, sin él… seguramente nada habría sido posible.

•••

Cuando regresaron a casa, una grata sorpresa le estaba aguardando al quinto hermano. Mientras los mayores se dirigieron a la planta alta, su único hermano menor lo interceptó en la entrada.

-¿Cómo les fue? –

-¡Fue muy divertido! – Sonrió alegre, aún tenía los ojos un poco rojos.

-Me alegra. Hmm… oye, Jyushimatsu nii-san, quiero hablar contigo. –

-¿Hmm? ¿Hablar? –

-Si, bueno… en realidad sólo quiero darte algo y creo que ya no puede esperar. – El mayor vio cómo sacó algo de uno de sus bolsillos. Eran boletos.

-Tómalos. Los conseguí hace tiempo pero no había tenido la oportunidad de dártelos. En realidad no me atrevía. –

Jyushimatsu se quedó sin habla.

-Investigué y el campeonato profesional comenzará la próxima semana… Son pases VIP, seguro te serán muy útiles. – Jyushimatsu seguía sin decir nada, pero lo miraba muy atento.

-Y… emm… Son dos boletos, puedes llevar a quien tú quieras. Y… umm… ¡No me agradezcas! Fue fácil conseguirlos y… -

Enseguida, para gran sorpresa de Todomatsu, su hermano mayor lo abrazó y lo levantó del piso, agitándolo de un lado a otro.

-¡Qué bien! ¡Qué bien! ¡Totty es el mejor! ¡Totty es el mejor! –

-¡Jyushimatsu nii-san! –

-¡Totty! ¡Vamos juntos! ¡Anda! ¿Si? ¡Por favor! – Su actitud incluso ruborizó a menor.

-Ahh… Sí… claro. – Sonrió. Sí tenía deseos de ir con él, menos más que él mismo se lo pidió.

•••

Mientras los dos Matsuno menores seguían en la planta baja. Ichimatsu y Karamatsu entraron a su habitación. Ahí estaba Osomatsu, sentado en silencio.

-Hola tórtolos, ¿se divirtieron? –

-¿Osomatsu? ¿Qué haces aquí tú solo? Ayer dijiste que saldrías con Choromatsu. –

-Ah, sí. Lo intenté, pero me botó. – Luego se puso de pie.

-Bien, saldré a beber un rato, ¿no quieren venir? –

-No, recién tomamos sake. –

-Bueno. Me llevaré a Jyushimatsu y a Totty, y como Choromatsu no está tampoco, ya me agradecerán después. – Les guiñó el ojo. Sus hermanos lo miraron sospechoso.

-Disfruten su momento a solas, nos vemos. –

-¡Espera! – Dijo Karamatsu, con la intención de detenerlo. El mayor volteó, sin gesto alguno en su cara, y ese precisamente era el problema.

-Osomatsu… ¿Te pasa algo? Te ves molesto… -

-¿Molesto? – Después se frotó la nuca, queriendo pensar en su respuesta. Los menores pudieron ver cómo su hermano sonrió con pesadez.

-No, no lo estoy. Sólo es la envidia. Bien, nos vemos en un par de horas. –

-¿Qué? Oso… - Los ignoró y se marchó. Minutos después, el segundo hermano vio a través de la ventana cómo Osomatsu se marchaba junto a los dos Matsuno menores.

-En verdad… ¿nos… quedamos solos? – Karamatsu apenas tuvo tiempo de terminar ese pensamiento, cuando sintió cómo Ichimatsu lo abrazaba por la espalda. Por supuesto, también estaba consciente de que estaban solos ahora.

El joven de ceño fruncido se giró para estar frente a él. Lo abrazó también. Ambos se miraron a los ojos, sonrieron con ternura y juntaron sus labios.

Ellos siempre se besaban en cada pequeña oportunidad que tenían, aunque fuera de forma leve. Pero ésta vez, sabiendo que estaban solos, no se quisieron contener.

-Ichimatsu… - No supo cuánto ansiaba besar a su hermano hasta que se dio cuenta de qué tan profundo lo estaba haciendo. Lentamente terminaron hincados en el suelo.

Por desgracia… sucedió lo impensable.

Presos de su propia pasión, ninguno de los dos se percató de que los estaban viendo, hasta que fue muy tarde.

El primero en verlo fue Karamatsu. Su expresión de terror de inmediato alertó a Ichimatsu, quien estaba de espaldas. Rápido volteó también.

Choromatsu los estaba mirando. Él… estaba pálido, paralizado de casi todo el cuerpo, excepto de sus manos que le temblaban…

Tenía… una expresión que ninguno de los dos había visto antes. Era estupefacción… terror y aversión…

-Qué… ¡¿Qué demonios están haciendo?! –

•••

Anotaciones: Escribir sobre sus hermanos es difícil, especialmente con Jyushi. Lo adoro tanto que cada que lo hago hablar me pongo nerviosa. XD

Muchísimas gracias por seguir leyendo y por sus reviews.